P/L@ en Cuba!
Amig@s paralector@s
Queremos compartir con ustedes nuestra inmensa alegría de ofrecerles
este y los próximos números de nuestro Paraleer producido y enviado
desde la mayor de las Antillas, la querida isla de Cuba. De visita en
La Habana, durante septiembre intentaremos recopilar (además del
inmenso y generoso cariño de su gente) textos valiosos para
compartir, como el que hemos seleccionado en esta primera entrega,
contando con el magnífico apoyo de los muchos paralectores cubanos
que nos han recibido con sus brazos y corazones abiertos,
demostrándonos, una vez más, uno de los más interesantes valores de
este medio de comunicación, como es la generación de redes solidarias
y puentes de amistad y afecto.
Al llegar a Cuba lo primero que nos conmueve es la convicción
revolucionaria y la alegría de su Pueblo, conciente de sus
limitaciones y de las prioridades sociales que requiere la vida en un
pequeño país, bloqueado y aislado económicamente por el salvaje
hegemonismo de la potencia que aún domina el mundo. Consideraciones
éstas y consecuencias ya conocidas (aunque no informadas con la
adecuada profundidad y suficiente cantidad en nuestros países), entre
estas prioridades de la Revolución se destaca a simple vista el
cuidado de la infancia y la educación de los niños cubanos. Aquí
todos los niños y jóvenes están comenzando un nuevo periodo escolar
con la celebrada novedad de hacerlo en escuelas recientemente
inauguradas, o viejas construcciones impecablemente refaccionadas y
amuebladas en un plan general que implicó el esfuerzo denodado de
miles de cubanos para llegar exitosamente y a tiempo con las metas
educativas propuestas.
De los hermosos textos escolares utilizados aquí, hemos elegido para
compartir en nuestra primera entrega desde Cuba, este relato
maravilloso de uno de los padres de Nuestra América: José Martí (1853-
1895). El próximo año se cumplirá el 150 aniversario de su nacimiento
(ver noticia al final). En Cuba y en toda la América que sigue su
ejemplo, se preparan acontecimientos especiales en su homenaje, y
este texto es una forma de comenzar a participar en dichos
preparativos.
Tonio Blanco
Coordinador P/L@
Plaza de la Revolución
La Habana, Cuba.
[P/L@] Para leer con los niños (y no tan niños)
"Ser culto es el único modo de ser libre."
"Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de
los cubanos a la dignidad plena del hombre..."
José Martí
Tres héroes
Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin
sacudirse el polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se
dormía, sino cómo se iba adonde estaba la estatua de Bolívar. Y
cuentan que el viajero, solo con los árboles altos y olorosos de la
plaza, lloraba frente a la estatua, que parecía que se movía como un
padre cuando se le acerca al hijo. El viajero hizo bien, porque todos
los americanos deben querer a Bolívar como a un padre. A Bolívar, y a
todos los que pelearon como él porque América fuese del hombre
americano. A todos: al héroe famoso, y al último soldado, que es un
héroe desconocido. Hasta hermosos de cuerpo se vuelven los hombres
que pelean por ver libre a su patria.
Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a
pensar y a hablar sin hipocresía. En América no se podía ser honrado,
ni pensar ni hablar. Un hombre que oculta lo que piensa, o no se
atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado. Un hombre que
obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el gobierno sea
bueno, no es un hombre honrado. Un hombre que se conforma con
obedecer a leyes injustas, y permite que pisen el país en que nació
los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado. El niño,
desde que puede pensar, debe pensar en todo lo que ve, debe padecer
por todos los que no pueden vivir con honradez, debe trabajar porque
puedan ser honrados todos los hombres, y debe ser un hombre honrado.
El niño que no piensa en lo que sucede a su alrededor, y se contenta
con vivir, sin saber si vive honradamente, es como un hombre que vive
del trabajo de un bribón, y está en camino de ser bribón. Hay hombres
que son peores que las bestias, porque las bestias necesitan ser
libres para vivir dichosas: el elefante no quiere tener hijos cuando
vive preso; la llama del Perú se echa en la tierra y se muere, cuando
el indio le habla con rudeza, o le pone más carga de la que puede
soportar. En América se vivía antes de la libertad como la llama que
tiene mucha carga encima. Era necesario quitarse la carga, o morir.
Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros
que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin
decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de
decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos
hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de
muchos hombres. Ésos son los que se rebelan con fuerza terrible
contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a
los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un
pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados. Esos
tres hombres son sagrados: Bolívar, de Venezuela; San Martín, de Río
de la Plata; Hidalgo, de México. Se les deben perdonar sus errores,
porque el bien que hicieron fue más fuerte que sus faltas. Los
hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la
misma luz que calienta. El sol tiene manchas. Los agradecidos hablan
de la luz.
Bolívar era pequeño de cuerpo. Los ojos relampagueaban, y las
palabras se le salían de los labios. Parecía como si estuviera
esperando siempre la hora de montar a caballo. Era su país, su país
oprimido, que le pesaba en el corazón, y no le dejaba vivir en paz.
La América entera estaba como despertando. Un hombre solo no vale
nunca más que un pueblo entero; pero hay hombres que no se cansan,
cuando su pueblo se cansa, y que se deciden a la guerra antes de los
pueblos, porque no tienen que consultar a nadie más que a sí mismos,
y los pueblos tienen muchos hombres, y no pueden consultarse tan
pronto. Ése fue el mérito de Bolívar, que no se cansó de pelear por
la libertad de Venezuela, cuando parecía que Venezuela se cansaba. Lo
habían derrotado los españoles: lo habían echado del país. Él se fue
a una isla, a ver su tierra de cerca, a pensar en su tierra.
Un negro generoso lo ayudó cuando ya no lo quería ayudar nadie.
Volvió un día a pelear con trescientos héroes, con los trescientos
libertadores. Libertó a Venezuela. Libertó a la Nueva Granada.
Libertó al Ecuador. Libertó al Perú. Fundó una nación nueva, la
nación de Bolivia. Ganó Batallas sublimes con soldados descalzos y
medio desnudos. Todo se estremecía y se llenaba de luz a su
alrededor. Los generales peleaban a su lado con valor sobrenatural.
Era un ejército de jóvenes. Jamás se peleó tanto, ni se peleó mejor,
en el mundo por la libertad. Bolívar no defendió con tanto fuego el
derecho de los hombres a gobernarse por sí mismos, como el derecho de
América a ser libre. Los envidiosos exageraron sus defectos. Bolívar
murió de pesar del corazón, más que de mal del cuerpo, en la casa de
un español en Santa Marta. Murió pobre, y dejó una familia de pueblos.
México tenía mujeres y hombres valerosos, que no eran muchos, pero
valían por muchos: media docena de hombres y una mujer preparaban el
modo de hacer libre a su país. Eran unos cuantos jóvenes valientes,
el esposo de una mujer liberal, y un cura de pueblo que quería mucho
a los indios, un cura de sesenta años.
Desde niño fue el cura Hidalgo de la raza buena, de los que quieren
saber. Los que no quieren saber son de la mala raza. Hidalgo sabía
francés, que entonces era cosa de mérito, porque lo sabían pocos.
Leyó los libros de los filósofos del siglo diez y ocho, que
explicaron el derecho del hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar
sin hipocresía. Vio a los negros esclavos, y se llenó de horror. Vio
maltratar a los indios, que son tan mansos y generosos, y se sentó
entre ellos como un hermano viejo, a enseñarles las artes finas que
el indio aprende bien: la música, que consuela; la cría del gusano,
que da la seda; la cría de la abeja, que da la miel. Tenía fuego en
sí, y le gustaba fabricar: creó hornos para cocer ladrillos. Le veían
lucir mucho de cuando en cuando los ojos verdes. Todos decían que
hablaba muy bien, que sabía mucho nuevo, que daba muchas limosnas el
señor cura del pueblo de Dolores. Decían que iba a la ciudad de
Querétaro una que otra vez, a hablar con unos cuantos valientes y con
el marido de una buena señora. Un traidor le dijo a un comandante
español que los amigos de Querétaro trataban de hacer a México libre.
El cura montó a caballo, con todo su pueblo, que lo quería como a su
corazón; se les fueron juntando los caporales y los sirvientes de las
haciendas que eran la caballería; los indios iban de a pie, con palos
y flechas, o con hondas y lanzas. Se le unió un regimiento y tomó un
convoy de pólvora que iba para los españoles. Entró triunfante en
Celaya, con músicas y vivas. Al otro día juntó el Ayuntamiento, lo
hicieron general, y empezó un pueblo a nacer. Él fabrico lanzas y
granadas de mano. Él dijo discursos que dan calor y echan chispas,
como decía un caporal de las haciendas. Él declaró libres a los
negros. Él les devolvió sus tierras a los indios. Él publicó un
periódico que se llamó El Despertador Americano. Ganó y perdió
batallas. Un día se le juntaban siete mil indios con flechas, y al
otro día lo dejaban solo. La mala gente quería ir con él para robar
en los pueblos y para vengarse de los españoles. Él les avisaba a los
jefes españoles que si los vencía en la batalla que iba a darles los
recibiría en su casa como amigos. ¡Eso es ser grande! Se atrevió a
ser magnánimo, sin miedo a que lo abandonase la soldadesca, que
quería que fuese cruel. Su compañero Allende tuvo celos de él, y él
le cedió el mando a Allende. Iban juntos buscando amparo en su
derrota cuando los españoles les cayeron encima. A Hidalgo le
quitaron uno a uno, como para ofenderlo, los vestidos de sacerdote.
Lo sacaron detrás de una tapia, y le dispararon los tiros de muerte
en la cabeza. Cayó vivo, revuelto en la sangre, y en el suelo lo
acabaron de matar. Le cortaron la cabeza y la colgaron en una jaula,
en la Alhóndiga misma de Granaditas, donde tuvo su gobierno.
Enterraron los cadáveres descabezados. Pero México es libre.
San Martín fue el libertador del Sur, el padre de la República
Argentina, el padre de Chile. Sus padres eran españoles, y a él lo
mandaron a España para que fuese militar del rey. Cuando Napoleón
entró en España con su ejército, para quitarles a los españoles la
libertad, los españoles todos pelearon contra Napoleón: pelearon los
viejos, las mujeres, los niños; un niño valiente, un catalancito,
hizo huir una noche a una compañía, disparándole tiros y más tiros
desde un rincón del monte: al niño lo encontraron muerto, muerto de
hambre y de frío; pero tenía en la cara como una luz, y sonreía, como
si estuviese contento. San Martín peleó muy bien en la batalla de
Bailén, y lo hicieron teniente coronel. Hablaba poco: parecía de
acero: miraba como un águila: nadie lo desobedecía: su caballo iba y
venía por el campo de pelea, como el rayo por el aire. En cuanto supo
que América peleaba para hacerse libre, vino a América: ¿qué le
importaba perder su carrera, si iba a cumplir con su deber?: llegó a
Buenos Aires: no dijo discursos: levantó un escuadrón de caballería:
en San Lorenzo fue su primera batalla: sable en mano se fue San
Martín detrás de los españoles, que venían muy seguros, tocando el
tambor, y se quedaron sin tambor, sin cañones y sin bandera. En los
otros pueblos de América los españoles iban venciendo: a Bolívar lo
había echado Morillo el cruel de Venezuela: Hidalgo estaba muerto:
O’Higgins salió huyendo de Chile: pero donde estaba San Martín siguió=
siendo libre la América. Hay hombres así, que no pueden ver
esclavitud. San Martín no podía; y se fue a libertar a Chile y al
Perú. En diez y ocho días cruzó su ejército los Andes altísimos y
fríos: iban los hombres como por el cielo, hambrientos, sedientos:
abajo, muy abajo, los árboles parecían yerba, los torrentes rugían
como leones. San Martín se encuentra al ejército español y lo deshace
en la batalla de Maipú, lo derrota para siempre en la batalla de
Chacabuco. Liberta a Chile. Se embarca con su tropa y va a liberar a
Perú. Pero en el Perú estaba Bolívar, y San Martín le cede la gloria.
Se fue a Europa triste, y murió en brazos de su hija Mercedes.
Escribió su testamento en una cuartilla de papel, como si fuera parte
de una batalla. Le habían regalado el estandarte que el conquistador
Pizarro trajo hace cuatro siglos, y él le regaló el estandarte en el
testamento al Perú.
Un escultor es admirable, porque saca una figura de la piedra bruta:
pero esos hombres que hacen pueblos son como más que hombres.
Quisieron algunas veces lo que no debían querer; pero ¿qué no le
perdonará un hijo a su padre? El corazón se llena de ternura al
pensar en esos gigantescos fundadores. Ésos son héroes; los que
pelean para hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza
y desgracia por defender una gran verdad. Los que pelean por la
ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando,
por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes, sino
criminales.
Tomado de:
José Martí, La Edad de Oro. Editorial Gente Nueva, Instituto Cubano
del Libro. 7ma. Edición 2001, financiada por el Programa Editorial
Libertad con destino a los niños cubanos.
***
El 28 de enero de 2003 se cumplirán 150 años del nacimiento de José
Martí (1853-1895). Pero hace tiempo que en Cuba, en la América que
Martí llamó "Nuestra", y en muchas partes del mundo, se lo recuerda y
convoca porque representó y sigue representando la cúspide de la
cultura política, social y filosófica cubana y latinoamericana,
rebelde y creativa a la par que profundamente humanista y universal.
Desde el punto de vista estético-literario, destacado poeta y
ensayista. Desde el punto de vista histórico-político, ideólogo de la
Independencia de Cuba, la última guerra de emancipación frente al
colonialismo hispano, y el primero en advertir y denunciar el nuevo
colonialismo del "Norte revuelto y brutal", al que llama a oponerse
con la unidad cultural y política de una América latina y caribeña
libre, autónoma, justa y solidaria. Desde el punto de vista del
pensamiento latinoamericano, parte de la conciencia emancipadora de
Bolívar, San Martín, Hidalgo, al recuperar no sólo el saber y la
memoria de nuestros pueblos, sino también al reivindicar el papel de
los indígenas, los negros, los "pobres de la tierra", como sujetos y
protagonistas de la historia. Y desde el punto de vista de la
vigencia de sus ideas y su ejemplo, Martí tiene aún mucho que dar a
nuestros pueblos, en particular en un contexto continental y global
injusto, donde la libertad que soñó y por la cual dio su vida sigue
siendo un ideal, donde es vital descolonizar plenamente las
conciencias y desarrollar las inmensas riquezas espirituales y
humanas de nuestros pueblos.
Gracias a Anabel por su gran colaboración en este número.
Sitio de este número:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/message/612
-----------------------------------
Para leer por e@mail Año IV - No. 586
Servicio solidario de lecturas por correo electrónico
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/paraleer.htm
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer
Ultimos números publicados:
[P/L@585] Reportaje a León Gieco
[P/L@584] Alejandro Dolina: La conspiración de las mujeres hermosas
[P/L@583] Eduardo Galeano: S.O.S.
[P/L@582] Federico Garcia Lorca: poemas
[P/L@581] Foro Social Mundial en Argentina
Para consultar el índice de P/L@ entra en:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/Indices/indice500.htm
Visita nuestro Almacén de libros electrónicos en:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/Almacen.htm
Se aguardan con entusiasmo tus aportes con material literario afin
así como
tus críticas sugerencias.
Envíalos a paraleer@... o paraleer@...
Agradecemos a todos los que solidariamente nos envian valiosos textos
para
compartir, por ellos continúa funcionando este servicio.
Invita a tus amigos a sumarse a la red P/L@, diles que se subscriban
enviando un mensaje en blanco a: paraleer-subscribe@yahoogroups.com
Para borrarse: otro mensaje a paraleer-unsubscribe@yahoogroups.com
-----------------------------------
Sintoniza online nuestro programa de radio
DEL OTRO LADO DEL PARLANTE
Una mirada sobre el universo necesario
Sábados de 14 a 16 hs. (arg.) - 94.3 FM - Universidad Tecnológica
Nacional
Página web: http://www.frc.utn.edu.ar/radio (haz clic en logo de Win
Media
Player EN VIVO)
-----------------------------------
PARA ESCRIBIR POR E@MAIL
Participa en nuestro Ciber-taller literario [P/E@] dirigido por
Carlos Scocco
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraescribir/files/paraescribir.htm
Comunicate a: paraescribir@...
-----------------------------------
© Red P/L@ - 1998/2002 - Derechos reservados
Coordinador: Tonio Blanco - Córdoba, Argentina
-----------------------------------