600 [P/L@] SEISCIENTOS !!!
Para no perder las buenas costumbres, celebramos el sexto centenario con un
texto de archivo del maestro Galeano. Como siempre alimentándonos la razón
y el corazón con sus literarias contribuciones. P/L@
Contribuciones*
por Eduardo Galeano
Para la Cátedra de Historia
Durante el año 1998, los medios globalizados de comunicación dedicaron sus
más amplios espacios, y sus mejores energías, al romance del presidente del
planeta con una gordita voraz y locuaz llamada Mónica Lewinsky.
Fuimos todos lewinskizados, en todos los países. El tema invadió los
periódicos que desayuné, los informativos radiales que almorcé, los
telediarios que cené y las páginas de las revistas que acompañaron mis
cafés. Me parece que en el 98 también ocurrieron otras cosas, que no
consigo recordar.
Para la Cátedra de Geografía (I)
Estaba intentando descifrar el alboroto de los pájaros de California, en
las arboledas de la Universidad de Stanford, cuando un viejo profesor, que
deambulaba por ahí, se me acercó. El profesor, sabio en alguna especialidad
de las ciencias biológicas, tenía mucha charla guardada. De lo suyo, sabía
todo. Yo, que de aquello no sabía nada, nada entendía; pero él era
simpático, hablaba suavemente y daba gusto escucharlo.
A cierta altura, lo picó la curiosidad y quiso saber de qué país venía. Le
contesté; y por sus ojos, estupefactos, me di cuenta de que el nombre de
Uruguay no le resultaba muy familiar. Yo ya estaba acostumbrado, pero el
profesor fue amable y me hizo un comentario sobre las ropas típicas de mi
país. Era evidente que el profesor confundía Uruguay con Guatemala:
retribuí su gentileza haciéndome guatemalteco en el acto y sin chistar, y
dije no sé qué cosa sobre la tormentosa historia de América Central.
- Central America? -me interrumpió. Y por sus ojos, estupefactos, me di
cuenta de que tampoco ese nombre le resultaba muy familiar. Como también a
eso estaba acostumbrado, no me sorprendí. Era evidente que el profesor
creía, como muchos de sus compatriotas, que en el centro de América está
Kansas City.
Para la Cátedra de Geografía (II)
En Chicago no hay nadie que no sea negro. En pleno invierno, en Nueva York,
el sol fríe las piedras. En Brooklyn, la gente que llega viva a los treinta
años es una prueba de la existencia de Dios. Las mejores casas de Miami
están hechas de basura. Perseguido por las ratas, Mickey huye de Hollywood.
Chicago, Nueva York, Brooklyn, Miami y Hollywood son los nombres de algunos
de los barrios de Cité Soleil, el suburbio más pobre de la capital de Haití.
Para la Cátedra de Oftalmología
Estaba sentado a la puerta de una pensión, en el centro de Melo. Inmóvil
detrás de sus lentes negros, dejaba pasar el tiempo. Sólo los bostezos le
movían la cara. Cuando alguien le preguntaba cómo andaba, él contestaba con
un murmullo o gemido.
- Está enfermo de las vistas -me dijeron.
- ¿Y no se puede operar?
- Ya lo operaron. Esa fue la desgracia.
No era desventura del destino, era error de cirugía. Según se decía en el
pueblo, en el hospital lo habían operado y lo habían dejado mirando para
adentro. Y el pobre se aburría, se aburría de verse.
Para las Cátedras de Medicina
Cuando Osvaldo Soriano vivía en La Boca, conoció al médico más prestigioso
del barrio. El doctor no tenía secretaria, y creo que ni teléfono tenía. El
consultorio, sin música funcional ni reproducciones de Gauguin en las
paredes, consistía de una mesa, dos sillas y un camastro destartalado. Allí
él recibía, vestido de entrecasa, a sus pacientes, y los dejaba hablar. A
los pacientes que no conocía, empezaba por preguntarles:
- Y usted, ¿qué enfermedad quiere tener?
Para la Cátedra de Literatura (II)
Por las noches, Avel de Alencar cumplía su misión prohibida. Escondido en
una oficina de Brasilia, él fotocopiaba, noche tras noche, los papeles
secretos de los servicios militares de seguridad: informes, fichas y
expedientes que llamaban interrogatorios a las torturas y enfrentamientos a
los asesinatos. En tres años de trabajo clandestino, Avel fotocopió un
millón de páginas. Esos documentos eran el confesionario completo de la
dictadura militar, que estaba viviendo sus últimos tiempos de poder
absoluto sobre las vidas y los milagros de todo Brasil.
Una noche, entre las páginas arrancadas a los archivos militares, Avel
descubrió una carta perfumada. La carta había sido escrita diez años antes,
pero el perfume del papel no se había desvanecido del todo y el beso que la
firmaba estaba intacto. La huella de la boca entreabierta parecía fresca al
pie de las palabras.
A partir de entonces, cada vez que encontraba alguna carta, Avel detenía
sus trajines ante la máquina fotocopiadora. Descubrió muchas cartas. Junto
a las cartas, estaban los sobres interceptados por los funcionarios militares.
El no sabía qué hacer. Mucho tiempo había pasado. Ya nadie esperaba
aquellas cartas. Habían sido escritas por personas, habían sido dirigidas a
personas, pero ahora eran mensajes de fantasmas a fantasmas. Y sin embargo,
Avel no podía leerlas sin sentir que estaba cometiendo una violación. ¿No
estaban vivas esas palabras, aunque vinieran desde los muertos y desde los
olvidados hacia lugares que ya no eran y personas que ya no estaban? Avel
no podía devolverlas a los archivos militares. Era como devolverlas a la
cárcel. Intentó romperlas, y se sintió un criminal.
Al fin de cada noche, Avel metía en sus sobres las cartas que había
encontrado, les pegaba sellos nuevos y las echaba al buzón del correo.
Para la Cátedra de Educación Cívica
Corría el año 1916, y la Argentina celebraba elecciones.
En el pueblo de Campana, se votaba en la trastienda del almacén de ramos
generales. José Gelman, de profesión carpintero, fue el primero en llegar.
Iba a votar por primera vez en la vida, y el deber cívico le hinchaba el
pecho. Aquella era la mañana de su descubrimiento de la democracia. José
era un inmigrante venido del otro lado del mundo y no había conocido nada
más que el despotismo militar de la lejana Ucrania.
Cuando José estaba metiendo su voto, voto por el Partido Radical, en la
boca de la urna, una voz ronca le paralizó la mano:
- Te estás equivocando de montón -advirtió la voz.
Por entre las rejas de la ventana, asomó el caño de una escopeta. El caño
apuntó al montón correcto, donde estaban las listas del Partido Conservador.
José corrigió su error.
Para la Cátedra de Derecho Civil
Están haciendo cola los pobres de absoluta pobrecía, los condenados a pena
de pena perpetua. Olor a jabón barato, gente limpita y peinada: la ley se
despierta temprano, hoy atiende el abogado a primera hora.
El abogado ve que en la cola espera una anciana con varios niños y un bebé
en brazos. Cuando le llega el turno, ella muestra sus papeles. Los niños no
son nietos, son hijos. Esa mujer tiene treinta años y nueve hijos, y viene
a pedir ayuda. Ella había levantado un rancho de lata y madera en algún
lugar de las orillas del Cerro de Montevideo: creía que era tierra de
nadie, pero era de alguien. Y ahora van a echarla de allí, ya le ha llegado
esa cosa que se llama orden de lanzamiento.
El abogado la escucha, revisa los papeles que ella ha traído, menea la
cabeza. Demora en hablar, traga saliva, por fin dice:
- Lo lamento, señora, pero no hay nada que hacer.
El abogado lo dice en voz baja, mirando al suelo.
Cuando alza la mirada, ve el racimo de hijos en torno de esa mujer. Una de
las niñas se está tapando las orejas con las manos. Quién sabe si ella sabe
que esas palabras, "no hay nada que hacer", ese trueno, ese castigo, van a
aturdirle los oídos a lo largo de todas las vidas de su vida.
Para la Cátedra de Literatura (I)
No hacía mucho que había estrenado los pantalones largos, cuando recibí mi
primera lección en el oficio del buen decir, por hablado o por escrito.
Una noche, no recuerdo el dónde ni el porqué, fui invitado a un banquete.
Recuerdo que me sentía perdido entre tantos señores respetables, mucha
ceremonia, poca comida, y recuerdo que cuando yo ya había devorado el
postre escuálido y estaba raspando el plato, escuché un tintineo de
cucharitas. Entonces, en la cabecera de la mesa, un caballero se alzó, anunció:
- Seré breve.
Y derramó su verba sobre todos nosotros. Y transcurrieron los minutos, y
transcurrieron los años, mientras caían las cataratas de gorda prosa. El
café se enfriaba, cabeceaban las cabezas, algunos ojos se cerraban y otros
ojos se desorbitaban de pánico. No había quién pudiera detener al peligroso
dueño de la palabra. Ni él podía. Jadeaba el orador en busca del punto
final: no iba a encontrarlo, era evidente, jamás. Pero el perseguidor del
punto no tenía más remedio que continuar su cacería. Y el punto huía. Cada
vez que él estaba a punto de atrapar el punto, el punto pegaba un salto,
salto de pulga, y se iba.
Cuarenta años antes, muy lejos de la ciudad de Montevideo, Isaak Babel
había escrito:
- Ningún acero penetra tanto el pecho como un punto puesto a tiempo.
* Con este título aparecieron varios de estos textos en el semanario Brecha
de Uruguay. Hemos agregado otras académicas contribuciones de Galeano,
encontradas en el diario La Jornada de México y también del libro Patas
arriba. La escuela del mundo al revés.
Sitio web de este número:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/message/626
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬
Para leer por e@mail Año IV - No. 600
Servicio solidario de lecturas por correo electrónico
Literatura e Ideas del Mundo Necesario
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/paraleer.htm
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer
Ultimos números publicados:
[P/L@599] Crónicas de Córdoba a La Habana (II)
[P/L@598] Brasil: El triunfo de Lula
[P/L@597] Carta del Che a Fidel
[P/L@596] Vladimir Maiacovski: Escuchen!
[P/L@595] Pablo de la Torriente Brau: El héroe
Para consultar el índice de P/L@ entra en:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/Indices/indice500.htm
Visita nuestro Almacén de libros electrónicos en:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/Almacen.htm
Se aguardan con entusiasmo tus aportes con material literario afin así como
tus críticas sugerencias.
Envíalos a paraleer@... o paraleer@...
Agradecemos a todos los que solidariamente nos envian valiosos textos para
compartir, por ellos continúa funcionando este servicio.
Invita a tus amigos a sumarse a la red P/L@, diles que se subscriban
enviando un mensaje en blanco a: paraleer-subscribe@yahoogroups.com
Para borrarse: otro mensaje a paraleer-unsubscribe@yahoogroups.com
-----------------------------------
Sintoniza online nuestro programa de radio
DEL OTRO LADO DEL PARLANTE
Una mirada sobre el universo necesario
Sábados de 14 a 16 hs. (arg.) - 94.3 FM - Universidad Tecnológica Nacional
Página web: http://www.frc.utn.edu.ar/radio (haz clic en logo de Win Media
Player EN VIVO)
-----------------------------------
PARA ESCRIBIR POR E@MAIL
Participa en nuestro Ciber-taller literario [P/E@] dirigido por Carlos Scocco
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraescribir/files/paraescribir.htm
Comunicate a: paraescribir@...
-----------------------------------
© Red P/L@ - 1998/2002 - Derechos reservados
Coordinador: Tonio Blanco - Córdoba, Argentina
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬