[P/L@] Homenajes
"Queda una singular incertidumbre sobre el pasado y también sobre el futuro
ya que las condiciones de vida de los argentinos hoy, y la política como
mediación para modificarlas, parecen transitar un divorcio que hace, a
veces, recordar los años 60 y 70 como el momento mítico de la esperanza de
cambio y de la idea de una prosperidad posible, unitaria, integrada; de un
país sin fracturas miserables, aunque definitivamente violento. Quizás por
eso es necesario esperar, siempre, otros libros. Las palabras que le den
sentido final a tanta creación, tanta ilusión, tanta sangre, de aquellos
años. Y aporten un poco de luz y de pasión al enigma del futuro."
MARÍA SEOANE
Buenos Aires, invierno de 1997
Fragmento final del prólogo de su libro "Todo o Nada"
19 de julio de 1976
Recordamos hoy a 27 años de su caída en combate, a unos de los personajes
mas intrigantes de nuestra historia reciente; esquivado cuando no olvidado
en estos tiempos donde la valentía se reduce al adjetivo para unos pocos
que figuran en manuales de la historia argentina.
Su figura reluce hasta hoy como un mito insondable, un tabú que despierta
pasiones encontradas, resucita los demonios de unos cuantos, y enarbola el
respeto y la emoción de muchos que transitaron como protagonistas
ejemplares hacia la oscura noche argentina de los '70. Esta es una
aproximación al hombre y a un país que buena parte de nuestra juventud
desconoce; a un guerrillero aún sin tumba en su país, o sin país para su
tumba...
Roberto Mario Santucho, secretario general del Partido Revolucionario de
los Trabajadores (PRT) y comandante del Ejército Revolucionario del Pueblo
(ERP). "A vencer o morir por la Argentina", el lema que lo identificaba.
"Se vienen tiempos decisivos. Isabel y López Rega tienen los meses
contados, pero no queremos un golpe militar, sino que la clase obrera y el
pueblo puedan profundizar la democracia. La lucha de ustedes contra la
burocracia, la patronal y la represión fascista es lo más importante. (...)
Estamos entrando en una situación revolucionaria, esto quiere decir que el
enemigo ya no puede gobernarnos ni por el engaño ni por la represión. Pero
aún no está claro quién vencerá. Depende de la conciencia de nuestra clase
obrera y nuestro pueblo, y del papel que juegue la vanguardia
revolucionaria. Si derrotan al movimiento popular, se abrirá una larga
noche en nuestra patria, pero creo que esto es imposible."
M.R. Santucho
(meses antes del golpe militar de 1976)
No es difícil imaginar su destino si hubiese escapado a la ratonera en la
que quedó encerrado aquel 19 de julio de 1976 en un edificio cercano al
cruce de la Panamericana y la general Paz en Villa Martelli. Tenía todo
listo para partir al exilio, al que no quería ir, y el destino le dio la
razón, porque ese frío mediodía fue descubierto por la inteligencia
militar, junto a su segundo en la línea de mandos del ERP, Benito Jorge
Urteaga.
Primero la sorpresa, los gritos, el tiroteo, la sangre y las corridas;
después la invasión de uniformes verdes y azules, los camiones, las
ambulancias, los patrulleros, los curiosos, los periodistas.
Vehículos del ejército se dirigen a toda velocidad a Campo de Mayo. La
caída del jefe de la “organización terrorista declarada ilegal" se produjo
en la jurisdicción del Comando de Institutos Militares, y hacia allí van,
nada menos que con los jefes del ERP abatidos.
En Campo de Mayo se repite la escena, pero esta vez los que corren son los
oficiales: quieren ver de cerca el cuerpo (¿todavía tibio, tal vez vivo?)
del enemigo. A esa altura ya era leyenda y, en lo inmediato, un trofeo de
guerra. Urteaga también, pero sí está definitivamente muerto.
Entre los uniformados sobrevino la certeza de que la guerrilla en la
Argentina había sufrido el golpe de gracia. Se miran entre ellos y se
felicitan. Sólo lamentan que el capitán Juan Carlos Leonetti haya muerto en
el operativo, pero hasta eso les sirve para el objetivo político supremo,
que no es otro que declarar la victoria militar.
HIJOS de Santucho
Ana y Mario son hijos del jefe máximo de la guerrilla no peronista que
actuó en la Argentina en la década del 70. De su primer matrimonio con Ana
Villarreal, fusilada en Trelew en 1972, nacieron tres niñas, Ana, Marcela y
Gabriela, y con su segunda esposa, Liliana Delfino, tuvo a Mario Antonio,
nacido en 1975 y criado en Cuba.
- ¿Los militares fueron los vencedores?
Mario Antonio: Lo de ellos fue una victoria militar, y en principio
seguramente una victoria política. Pero 20 años después se ve que no fue
tanto una victoria política. La gente nos dice que, hoy por hoy, los
militares son odiados por la sociedad y que no están en posición de
legitimidad y consenso. No parecen haber ganado políticamente.
El problema acá es la teoría de los dos demonios. Esa construcción que pone
en un mismo lugar a mi padre, la izquierda, los movimientos populares, y a
Videla y los militares. En principio uno se vio derrotado políticamente en
los 70 y otro se ve derrotado políticamente en los 90. Pero la realidad es
que los militares ganaron y con ellos otra gente. Y los que ganaron,
des-pués fueron descartados por quienes siguieron gobernando el país y que
actualmente lo siguen haciendo.
Ana: Ése es el problema. A mí no me produce tanta alegría, y el que los
militares estén desprestigiados no es porque la sociedad tenga hoy un nivel
de análisis diferente. Creo, sí, que los militares fueron instrumento del
poder económico para desmantelar la resistencia de la clase obrera del
país, que aun con los defectos que se le pueden adjudicar, fue luchadora
respecto de otros países de América latina.
Hubo un proyecto bien concreto que llevaron a cabo los militares, pero no
fue pensado por ellos sino por el poder económico que hoy en día está
enterito, totalmente.
Hoy, la forma de dominación ya no necesita a los militares para que cumplan
la función que tenían en los 70, si bien subsiste la policía y el gatillo
fácil. ¿Qué pasa? La juventud no tiene las mismas expectativas que hace 20
años, y aunque la mayoría tiene una imagen bastante negativa de la policía
y los militares, al mismo tiempo no hay mucha perspectiva de adónde ir, de
cómo tratar de construir una sociedad mejor.
Mario Antonio: No se trata de que mañana Videla o tres o cuatro puedan
estar en cana, sino que es una cosa más global en la que los medios en
general, cuando hablan de Santucho y Videla, lo hacen en función de la
teoría de los dos demonios, como los dos dirigentes que llevaron este país
a la violencia. Nuestro objetivo con la agrupación HIJOS es aportar a un
visión diferente de esa historia.
Ana: La diferencia con la teoría de los dos demonios es que hay que tratar
de precisar qué fue el ejército y qué fue la guerrilla, que no fue una
cuestión aislada que se dedicó a luchar con los militares sino que nació de
todo un contexto social. El PRT tenía una gran inserción en el movimiento
obrero en Córdoba; con Agustín Tosco había mucha afinidad-, tuvo relaciones
con intelectuales y con otros frentes que estaban articulados. Si las cosas
no se dieron como se pensaba, tiene que ver con muchos factores; pero la
guerrilla era un frente más de resistencia contra lo que estaba sucediendo.
Además, la coyuntura internacional permitía pensar en construir una
sociedad diferente de la capitalista. En cambio, los militares cumplían con
la función de mantener el orden existente, pero no eran ellos precisamente
los dueños de ese orden.
Mario Antonio: Hoy queda demostrado que no eran ellos los dueños del poder
real.
Recopilación:
Seoane, María. Todo o Nada. La historia secreta y la historia pública del
jefe guerrillero Mario Roberto Santucho. Editorial Planeta Argentina. 1991.
Bs. As.
Revista La Maga: http://www.lamaga.com.ar/www/area2/pg_12.asp?id_nota=2064
***
Santucho
Una biografía política
Hijo del procurador judicial Francisco Rosario Santucho de la maestra
Manuela del Carmen Juárez, nació en la ciudad Santiago del Estero el 12 de
agosto de 1936. Don Francisco tuvo diez hijos, siete de los cuales nacieron
de sus primeras nupcias y los tres restantes - el mayor de los cuales era
Mario Roberto - del segundo matrimonio con una hermana de su fallecida
primera esposa.
Desde muy joven, prácticamente en la adolescencia, comenzó a interesarse
por las ideas políticas como consecuencia permanente debate en el seno de
su familia en un momento trascendente de la vida nacional, corno fue la
década de los 50. El conflicto ideológico que se generalizaba en al ámbito
social ante la evidente caducidad de una forma de producción y de vida - la
fase pre - monopólica del capitalismo - conducía al cuestionamiento de
valores burgueses, generando contradicciones y la búsqueda de nuevas formas
de convivencia.
Los cuestionamientos no sólo se referían a lo económico y político, sino
que se extendían a lo ideológico. Los cambios que se producían en el mundo
al concluir la guerra contra el fascismo, exponían ante los pueblos nuevas
y promisoras experiencias al desmoronarse la barrera de ocultamiento y
desinformación erigida por el imperialismo .
El enfrentamiento bélico permitió conocer la realidad de la construcción,
del socialismo en la URSS, desenmascarando las patrañas que difundían los
confabulados en la defensa del ya agotado orden burgués.
En un hogar profundamente católico con sólidas raíces nacionales, nivel
económico y prácticas de vida de las capas más .populares de la pequeña
burguesía del interior, los nuevos vientos encontraron inmediata
receptividad, disipando confusiones, unificando puntos de vista
aparentemente opuestos y aportando procesos sintetizadores que,
repitiéndose en muchos otros casos similares, definen una tendencia digna
de un análisis más detenido .
Sus primeras inquietudes de participación se canalizaron a través de su
acercamiento al Centro de Estudios e Investigaciones Socio-Económicos de la
Provincia de Santiago del Estero y a la revista Dimensión, donde
desempeñaba un papel prominente su hermano Francisco René, quien años
después como dirigente del PRT, fuera secuestrado y desaparecido en la
ciudad de Tucumán durante el gobierno de: Isabel Perón (abril de 1975). Ya
comenzaba a interesarse por el marxismo aunque todavía desde una posición
crítica, que fue matizando en las relaciones con militantes de izquierda e
intelectuales que participaron en las actividades culturales que se
desarrollaron en esos círculos.
En esas circunstancias conoció, entre otros, a Bernardo Canal Feijoo,
Rodolfo Khun, Héctor Agosti, Miguel Angel Asturias, Hernández Arregui y al
intelectual polaco anticomunista Witold Gombrowicz, quienes contribuyeron a
fortalecer su aspiración de profundizar el conocimiento de la problemática
social y política.
Ya estudiante de Ciencias Económicas en la Universidad de Tucumán,
interviene activamente en las luchas universitarias participando en la
fundación del MIECE (Movimiento Independiente de Ciencias Económicas) que
-surge como alternativa entre el Movimiento Reformista -constituido
fundamentalmente por corrientes radicales, comunistas y socialistas- y el
Humanismo, que expresaba a sectores católicos y a la derecha conservadora.
Su bandera de lucha estaba en el cuestionamiento a las vacilaciones y el
abandono de las reivindicaciones del estudiantado del Movimiento Reformista
que dirigía el Centro de Estudiantes, absorbido por una estéril polémica
principista con el Humanismo. Priorizó la lucha por las reivindicaciones
principales del conjunto, interesados fundamentalmente en encontrar motores
condiciones para avanzas en sus estudios, y el apoyo a la Revolución
Cubana, aún no definida como, socialista.
El MIECE triunfó en las elecciones de 1959 ganando el Centro de Estudiantes
y consagrando a Santucho como delegado estudiantil al Consejo Tripartito.
La experiencia se extendió a otras facultades, con distintas
denominaciones, alcanzando en varias de ellas importantes éxitos generando
el nacimiento de una tendencia distinta a las tradicionales del estudiantado.
Comenzaban ya a definirse muchos de los atributos que caracterizaron su
personalidad en las luchas posteriores. Su pasión por el estudio, muchas
veces obstaculizado por las exigencias de una intensa militancia, trataba
de ser satisfecha con organización y constancia, robándole horas al sueño y
hasta utilizando métodos de lectura veloz, no siempre acordes con una
necesaria profundización.
Una confianza ilimitada en las masas lo dotaba de optimismo y una dinámica
contagiosa, lo que le permitió enfrentar ambiciosos objetivos generando
energías y despertando fuerzas, muchas veces ignoradas, en los que
acompañaban en sus esfuerzos.
A comienzos de 1961, y con la aspiración de llegar a Cuba, viaja en
compañía de su esposa Ana María Villarreal a través de varios países de
América latina; esa experiencia resulta determinante para su futuro.
En Perú conoce al líder aprista Raúl Haya de la Torre, cuyas ideas
influenciaban en el naciente Frente Revolucionario Indoamericano Popular
(FRIP). Sale decepcionado de la entrevista. El propagandizado
antimperialismo de Haya de la Torre, en esas circunstancias enmarcado en la
"guerra fría" de la potencia imperialista contra el campo socialista, se ha
transformado en un mero desarrollismo vergonzante que lo desenmascara ante
sus visitantes .
Llega a los EE.UU., participa en debates y da conferencias en algunas
universidades, conociendo desde adentro el bastión del capitalismo,
palpando las falencias del progresismo de su intelectualidad y las
increíbles limitaciones que manifestaban las individualidades más
contestatarias al sistema. Hace escala en México donde palpa el descarnado
rostro de la inicua explotación a la inmensa mayoría del pueblo, en una
democracia capitalista con estabilidad política, presentada por la
burguesía como modelo a imitar al resto del continente .
Desembarca en Cuba en un instante decisivo de su Revolución, cuando se
proclama el avance hacia el socialismo. El contacto esa realidad, las
conversaciones con los líderes fundamentales y el contraste que advierte
con todas las que conociera hasta ese momento -incluso la de la Argentina
peronista- definen sus aspiraciones revolucionarias y su adaptación de la
ideología marxista-leninista. Regresa convencido y, con su característica
decisión, impulsa los pasos para su plena integración a la lucha por la
revolución argentina.
En su ausencia, -el 9 de julio de 1961, se había fundado formalmente el
FRIP como materialización de la concepción amercanista antimperialista, con
reivindicaciones indigenistas que profesaban algunos de los componentes,
fundamentalmente Francisco René.
La opción que enfrentaba en esas circunstancias Mario Roberto, estaba en
incorporarse a alguna de las organizaciones que invocaban, el marxismo o
trabajar para construir una nueva organización con objetivos definidamente
revolucionarios. Se decide por la más arriesgada, por la única que
consideraba factible en ese momento a pesar de las enormes dificultades que
presentaba.
Visualiza al FRIP como el embrión a desarrollar hacia el objetivo del
partido revolucionario. Fue necesario un intenso debate ideológico interno
para superar las profundas diferencias existentes entre su proyecto y las
convicciones y metas de muchos de sus compañeros.
El poder de convicción del ya conocido "Roby", su ya mentada tenacidad y
una práctica conjunta con sectores marxistas en Santiago del Estero (PC y
PS) en apoyo a la Revolución Cubana, permitieron importantes avances
políticos en los principales componentes de la organización, no sin que se
produjeran dolorosas deserciones.
Particular importancia reviste, en ese paso, la evolución de Francisco René
quien, desde su visión filosófica idealista en un complejo proceso de
profundo análisis y debate, concluye enrolado en la concepción materialista
dialéctica, donde su producción no fue lo rica que era de esperar al ser
víctima, justamente en esa etapa, de la represión de la derecha fascista.
Se lanza intensamente a la actividad de construcción política de la
organización. Por ese entonces, el FRIP se extendió a Tucumán, volcándose
Mario Roberto al trabajo entre los obreros azucareros. Participando
activamente en las luchas que libraban en defensa de la fuente de trabajo y
del nivel salarial, amenazados por el proceso de concentración que
impulsaban los grandes ingenios monopólicos de Salta y Jujuy.
En la misma época, escribe un análisis marxista, estudiando la estructura
económica y de las clases sociales del norte del país, el peso en su
economía de la industria azucarera y el importante rol de los trabajadores
del ingenio y del surco por su concentración y experiencias de luchas; en
él se planteaba la necesidad de la alianza del proletariado azucarero con
el campesinado pobre y medio y la importancia de neutralizar a otros
sectores medios y pequeño burgueses para aislar a la gran burguesía
azucarera. Dicha investigación fue conocida como "Cuatro Tesis sobre el
Norte Argentino".
La permanente dedicación al estudio de los clásicos fue complementada con
una riquísima práctica social, en la que fue forjándose definitivamente su
personalidad, afirmándose sus convicciones y el temple revolucionario que
lo erigieron en el símbolo que hoy es.
Al mismo tiempo, su profundo internacionalismo caracterizó toda su militancia.
Ya vimos con qué inquietudes conoció la Cuba revolucionaria; también fue un
incansable estudioso y propagandizador de los procesos de Vietnam y todo el
sudeste asiático, además de la "Revolución de los claveles" en Portugal que
'Roby' miraba con particular esperanza.
De la misma manera, fue uno de los principales impulsores de la unidad de
los revolucionarios del cono sur de nuestro continente, cristalizada en la
Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR) que agrupó al MIR de Chile, el
MLN Tupamaros del Uruguay, al ELN de Bolivia y al PRT argentino.
Integra plenamente su militancia y sus luchas con su vida familiar y de
relación. No concebía la práctica política aislada y su confianza,
seguridad y poder de convicción influenciaron a todos los que lo conocían.
Su compañera Ana María fue erigiéndose en un importante dirigente, lo que
la convirtió en víctima de la represión, habiendo sido herida de bala en un
reparto de alimentos en un barrio obrero y luego detenida dos veces.
En la primera fue liberada en la fuga del Buen Pastor en Córdoba y en la
segunda oportunidad, luego de la fuga de Rawson, fue asesinada junto con
otros 15 revolucionarios en la base naval de Trelew el 12 de agosto de 1972.
Del matrimonio nacieron tres hijas: Ana, Marcela y Gabriela, las que
compartieron casi todas las vicisitudes de la vida de sus padres.
Fortalecido el FRIP, Santucho se preocupa por establecer relaciones y
acercamientos con otras organizaciones marxistas, en la búsqueda de un
diálogo que permitiera acercar posiciones y tácticas diferentes. Son
conocidos los permanentes esfuerzos que impulsó para generar un debate
fecundo con el PCA a quien, pese a las vitales diferencias que mantenía,
calificaba como el aliado estratégico en vista a la formación del partido
del proletariado.
Los primeros intentos comenzaron antes del nacimiento del PRT, en Santiago
del Estero, pero se frustraron por la negativa de los dirigentes comunistas
locales a mantener relaciones con trotskistas. Con posterioridad -y sobre
todo a partir del desprendimiento de los grupos que seguían a Nahuel
Moreno- se produjeron avances, aunque con polémicas poco constructivas por
su antagonización.
No obstante ello, en base a las relaciones que fue estableciendo Mario
Roberto en la cárcel, se logró un buen nivel de discusión, materializado no
sólo dentro del penal sino también en la atención desde el exterior, a
cargo del responsable político del PC de Trelew, compañero Bel, que luego
fuera secuestrado y desaparecido durante el golpe de 1976.
Esas relaciones prosiguieron siempre polémicas, pero con pasos
constructivos (como la conmemoración conjunta del primer aniversario de la
Masacre de Trelew en agosto de 1973 ) hasta cortarse con la acción militar
en el Comando de Sanidad, el 6 de septiembre de 1973.
En el camino del acercamiento a otras corrientes marxistas, participando en
las luchas de los trabajadores tucumanos, comienza a establecerse vínculos
con militantes de Palabra Obrera, organización de tendencia trotskista que
desarrollaba el "entrismo" en el peronismo obrero tucumano.
Esas vinculaciones a niveles de base fueron facilitando el acercamiento de
ambas organizaciones en la región, donde incluso se participa conjuntamente
en una experiencia electoral que permite incorporar a dirigentes obreros a
la legislatura de la provincia en 1964. En ese proceso y a pesar de las
profundas diferencias que advierte Santucho entre las posiciones de ambas
organizaciones impulsa la unificación en la Fundación del PRT (25 de mayo
de 1965) alentado por las grandes coincidencias que encuentra en la
vinculación con la base de Poder Obrero.
En la lucha interna que inmeediatamente se desata en el PRT, Santucho
desempeña un rol prominente en el enfrentamiento a las fundamentales
posiciones del trotskismo. Su papel en el III, IV y V Congreso son vitales
en las decisiones que se adoptan, rechazando la política del "entrismo",
definiendo el tipo de partido como marxista-leninista e impulsando en la
práctica la lucha en apoyo a la resistencia de los trabajadores azucareros
ante la violencia de la dictadura militar de Onganía.
Durante ese período, Mario Roberto es detenido en dos oportunidades.
Primeramente en Tucumán donde es trasladado permanentemente en diversas
comisarías del interior para prevenir intentos de fuga o de liberación por
parte de sus compañeros. Finalmente es alojado en la Penitenciaría de la
ciudad de Tucumán, junto con todos los presos pertenecientes al PRT.
Mediante un ardid para lo cual, con la ingestión de un medicamento, se
provoca los síntomas de un ataque de hepatitis, logra su traslado al
Hospital Provincial; allí logra fugarse aprovechando un descuido de la
guardia, en un cambio de turno. Viaja inmediatamente a Buenos Aires para
participar en el V Congreso que estaba en preparación.
Posteriormente, en agosto de 1971, es nuevamente detenido en la ciudad de
Córdoba cuando se aprestaba a viajar junto con otros militantes para apoyar
la fuga de sus compañeros de la Penitenciaría de Villa Urquiza de Tucumán,
donde estuvo alojado. Inmediatamente trasladado a la prisión de Villa
Devoto en Buenos Aires, es mantenido bajo un riguroso control. Poco tiempo
después es detenida en Tucumán su compañera Ana María, quedando sus tres
hijas bajo la atención de sus abuelos.
En la cárcel, Santucho impulsa el estudio la formación política de los
varios centenares de militantes de la organización, al mismo tiempo que se
esfuerza por mejorar las relaciones políticas con los prisioneros de otras
organizaciones populares, especialmente PC, Montoneros, FAR y FAP. Se
destacan sus esfuerzo para unificar posiciones -a veces notablemente
enfrentadas- entre las diversas tendencias políticas, sobre todo entre el
PC y las organizaciones peronistas que desarrollaban la lucha armada.
Asimismo, establece sólidos vínculos con destacados militantes políticos y
sindicales como Raimundo Ongaro, Armando Jaime, Pujadas y sobre todo
Agustín Tosco, con quien mantuvo una fecunda vinculación hasta el final de
sus vidas.
Trasladado a Rawson, penal de máxima seguridad, prepara minuciosamente el
plan de la fuga que se efectiviza el 15 de agosto de 1972. En su
elaboración, prevee al máximo los diversos detalles de la operación,
viéndose precisado a insistir y argumentar reiteradamente, con las
dificultades naturales de su prisión, ante la indecisión y la falta de
confianza de los que ocupan transitoriamente la Dirección del Partido.
La operación en el penal se consumó a la perfección, lográndose el pleno
control interno. Pero la falta de fe y las debilidades de los que
comandaban las fuerzas de apoyo exterior generó un serio problema. Al
intentar el grupo de vanguardia dominar la última guardia externa, se
produjo un breve intercambio de disparos que ocasionó, en la jefatura de
operaciones externas, la decisión de retirarse con los vehículos para el
traslado de los liberados ante la visión de que habría fracasado el intento
interno.
Consecuencia de tan nefasto error fue la tardía llegada del segundo
contingente de liberados al aeropuerto de Trelew (donde estaba copado y
retenido el avión regular de Austral), su obligada rendición y el ulterior
asesinato por fuerzas de la Marina de 16 de los 19 revolucionarios allí
encerrados.
Los seis dirigentes principales de las organizaciones participantes -ERP y
FAR en la planificación e implementación y Montoneros solamente en la fuga
de sus presos- lograron llegar en el avión secuestrado a Chile, donde
obtuvieron asilo del gobierno la Unidad Popular de Allende para ser
trasladados posteriormente a La Habana.
Dichos dirigentes fueron nuestros compañeros Santucho, Domingo Mena y A.
Gorriarán Merlo, además de Marcos Osatinsky y Roberto Quieto por FAR y
Fernando Vaca Narvaja por Montoneros.
Casi inmediatamente, en noviembre de 1971, retornó al país, poniéndose al
frente de la organización que pasaba por una situación crítica a causa de
la notable reducción cuantitativa de sus integrantes (gran cantidad de
militantes estaban en prisión) y por la debilidad política de la Dirección
transitoria. Se impulsa a partir de entonces un proceso de incesante
desarrollo y crecimiento de la organización.
La situación era sumamente compleja: el abandono por el peronismo de su
política nacionalista burguesa y las manifiestas divergencias de las
propuestas de las fuerzas populares, no obstante la combativa resistencia
de los trabajadores y distintos sectores del pueblo a la política de
concentración, van creando las condiciones para el golpe fascista
favorecido por la división de las fuerzas políticas y el repliegue de las
masas, sin conducción, frente a la agresión del terrorismo de estado.
La instalación del gobierno constitucional de Cámpora inicia una compleja
coyuntura en la política del País, en la que la agudeza que adquiere el
enfrentamiento social y el acelerado desarrollo del PRT y del ERP imponen
un ritmo absorvente a la actividad. La vida de Santucho se liga cada vez
más indisolublemente a la lucha partidaria, resultando casi imposible
remarcar hechos personales separados de la política del PRT, de sus
análisis y de sus propuestas.
Participa en todas y cada una de las decisiones fundamentales,
correspondiéndole la fundamental cuota en los errores y en la trascendente
presencia que manifiesta en la decisiva fase de la vida nacional que
transcurre entre 1973 a 1976.
Constituye pareja con Liliana Delfino, integrante del CC de la organización
y responsable de Propaganda Nacional, que lo acompaña hasta su muerte,
circunstancia en la cual es secuestrada y desapareciera por las fuerzas
militares que asaltaron su vivienda de Villa Martelli. De esa unión nació
Mario Antonio.
El PRT caracteriza correctamente las posibilidades del gobierno de Perón
desde el punto de vista de los intereses de clase que representaba y del
objetivo de contener la lucha de masas, para lo cual se vería precisado a
seguir el rumbo antipopular. La justeza de ese análisis y la activa
presencia del Partido y del Ejército en la lucha de clases concita la
confianza de las capas más politizadas -que comienzan a participar en su
lucha- y el respeto del conjunto de las masas.
Al mismo tiempo, desarrolla esfuerzos para el acercamiento con otras
organizaciones populares en procura de acuerdos unitarios que permitan
coordinar actividades conjuntas. Los pasos en ese sentido resultan poco
fructíferos, no solamente por las diferencias de propuestas políticas sino
por los profundos desacuerdos en el análisis de la situación, lo que
exacerba el tradicional sectarismo en la izquierda argentina.
Además de ello, la incomprensión de la etapa democrática la subsistencia le
la visión en el PRT, determina la implementación de la táctica de grandes
operaciones militares para fortalecer el enfrentamiento a los avances de la
derecha fascista, después de la renuncia de Cámpora.
Las falencias de esa política comienzan a advertirse al poco tiempo y ello
induce a Santucho a profundizar el análisis de las propuestas que
permitieran la participación de las grandes masas -que comenzaban a
desencantarse de las posibilidades del gobierno luego de la muerte de
Perón- en el ya generalizado enfrentamiento de las clases. "Poder Burgués y
Poder Revolucionario" constituye el producto de esa reflexión y es aprobado
en el Comite Central "Antonio del Carmen Fernández" de septiembre de 1974.
Pero ya resulta irreversible la inercia del proceso, no solamente por las
dificultades, sino también por la dinámica de cada una de las
organizaciones, que limitaba las posibilidades de una modificación táctica.
Sin embargo Santucho persistió en sus objetivos de unificación con las
fuerzas afines, aún reduciendo la amplitud de las alianzas. Hasta sus
últimos momentos, bregó incansablemente por concretar un acuerdo con
Montoneros, Organización Comunista Poder Obrero (OCPO) y Partido Comunista
Marxista Leninista (La Plata), con el proyecto de la Organización para la
Líberación de Argentina (OLA).
En ese esfuerzo fue sorprendido por el ataque militar a su vivienda, donde
en esa circunstancia se encontraba junto a Liliaria Delfino, Domingo Mena,
su compañera Ana María Lancillotto de Mena y Benito Urteaga. Fiel a sus
convicciones y manteniendo la conducta de toda su vida, no obstante la
inferioridad numérica y de armamento, junto con Urteaga enfrentó el ataque
militar. Domingo Mena, Liliana Delfino y Ana Maria Lancillotto fueron
secuestrados. Era el día 19 de julio de 1976.
Fuente: Marterial preparado por miembros del actual P.R.T.
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