[P/L@] Aniversarios
Recordando lo que fue la heroica y no muy difundida "Lucha contra los
bandidos" en la historia de la Revolución cubana, reproducimos material de
Eduardo Galeano y selecciones que nos envian al respecto nuestros atentos
amigos; una breve reseña histórica y una gran nota de la pluma irreverente
del genial Michael Moore.
P/L@
17 de abril de 1961
Bahía de Cochinos
A contraviento, a contrapelo, siempre de ida, nunca de vuelta, la
revolución cubana continúa escandalosamente viva a no mas de ocho minutos
de vuelo de Miami.
Para acabar con la insolencia, la CIA lanza una invasión desde Estados
Unidos, Guatemala y Nicaragua. Somoza II despide en el muelle a los
expedicionarios. El Ejército Cubano de Liberación, que la CIA ha fabricado
y puesto en funcionamiento, está formado por militares y policías de la
dictadura de Batista y por los desalojados herederos de las plantaciones de
azúcar, los bancos, los diarios, los garitos, los burdeles y los partidos
políticos.
-¡Tráiganme un par de pelos de la barba de Castro!- les encarga Somoza.
Aviones de los Estados Unidos entran en el cielo de Cuba. Están camuflados.
Llevan pintada la estrella de la Fuerza Aérea Cubana. Los aviones
ametrallan, volando bajo, al pueblo que los saluda, y descargan bombas
sobre las ciudades. Tras el bombardeo, que prepara el terreno, los
invasores desembarcan en los pantanos de la Bahía de Cochinos. Mientras
tanto, el presidente Kennedy juega golf en Virginia.
Kennedy ha dado la orden, pero había sido Eisenhower quien había puesto en
marcha el plan de la invasión. Eisenhower había dado su visto bueno a la
invasión de Cuba en el mismo escritorio donde antes había aprobado la
invasión de Guatemala. El jefe de la CIA, Allen Dulles, le aseguró que
acabaría con Fidel Castro como había acabado con Arbenz. Sería cosa de un
par de semanas, día más, día menos, y el mismo equipo de la CIA se haría
cargo del asunto: los mismos hombres, desde las mismas bases. El desembarco
de los libertadores desencadenaría la insurrección popular en la isla
sometida a la tiranía roja. Los espías norteamericanos sabían que el pueblo
de Cuba, harto de hacer colas, no esperaba más que la señal de alzarse.
Playa Girón
La segunda derrota militar de los Estados Unidos en América Latina
En tres días acaba Cuba con los invasores. Entre los muertos hay cuatro
pilotos norteamericanos. Los siete buques, escoltados por la Marina de
Guerra de los Estados Unidos, huyen o se hunden en la bahía de los Cochinos.
El presidente Kennedy asume la total responsabilidad por este fiasco de la
CIA.
La CIA creyó, como siempre, en los informes de sus pícaros espías locales,
que cobran por decir lo que gusta escuchar; y, como siempre, confundió la
geografía con un mapa militar ajeno a la gente y a la historia. Las
ciénagas que la CIA eligió para el desembarco habían sido el lugar más
miserable de toda Cuba, un reino de cocodrilos y mosquitos, hasta que la
revolución llegó. Entonces el entusiasmo humano transformó estos lodazales,
fundando en ellos escuelas, hospitales y caminos. La gente de aquí fue la
primera en poner el pecho a las balas, contra los invasores que venían a
salvarla.
La Habana
Retrato del pasado
Los invasores, parásitos y verdugos, jóvenes millonarios, veteranos de mil
crímenes, responden a las preguntas de los periodistas. Nadie asume la
responsabilidad de Playa Girón ni de nada; todos eran cocineros en la
expedición.
Ramón Calviño, célebre torturador de los tiempos de Batista, sufre amnesia
total ante las mujeres por él golpeadas y pateadas y violadas, que lo
reconocen y lo increpan. El padre Ismael de Lugo, capellán de la brigada de
asalto, busca amparo bajo el manto de la Virgen. El había peleado del lado
de Franco en la guerra española, por consejo de la Virgen, y ahora ha
invadido Cuba para que la Virgen no sufra más contemplando tanto comunismo.
El padre Lugo invoca una Virgen empresaria, dueña de algún banco o
plantación nacionalizada, que piensa y siente como los otros mil doscientos
prisioneros: el derecho es el derecho de propiedad y de herencia; la
libertad, libertad de empresa. La sociedad modelo, una sociedad anónima. La
democracia ejemplar, una asamblea de accionistas.
Todos los invasores han sido educados en la ética de la impunidad. Nadie
reconoce haber matado a nadie. Y al fin y al cabo, tampoco la miseria firma
sus crímenes. Algunos periodistas les preguntan sobre las injusticias
sociales, pero ellos se lavan las manos, el sistema se lava las manos: los
niños que en Cuba y en toda América Latina mueren a poco de nacer, mueren
de gastroenteritis, no de capitalismo.
Washington
¿Quién invadió Cuba? Un diálogo en el Senado de los Estados Unidos
Senador Capehart - ¿Cuántos aviones teníamos?
Allen Dulles (director de la CIA) - ¿Cuántos tenían los cubanos?
Senador Sparkman - No, los americanos, ¿Cuántos?
Dulles - Bueno, se trata de cubanos.
Sparkman - Los rebeldes.
Dulles - Nosotros no los llamamos rebeldes.
Capehart - Quiero decir: las fuerzas revolucionarias.
Sparkman - Cuando él preguntó cuántos aviones teníamos, se refería a eso, a
las fuerzas anti-Castro.
Richard M. Bissell (sub-director de la CIA) - Empezamos, señor, con
dieciséis B-26...
Eduardo Galeano. Memoria del fuego III. El siglo del viento
© 1986. Siglo XXI Editores
***
LA INVASIÓN DE PLAYA GIRON
Playa Girón: "Eisenhower, el Dpto de Estado y la CIA, se proponían derrocar
a la Revolución Cubana"
Por Marta Denis Valle
Los días de Girón permanecen vivos en la memoria del pueblo cubano, con su
carga de tristeza y de gloria, el saldo de víctimas humanas y daños
materiales, y la certeza de la primera victoria frente a fuerzas
mercenarias organizadas y financiadas por Estados Unidos.
A las 2:30 de la madrugada del 17 de abril de 1961 se inició el desembarco
de los mil 550 hombres de la denominada Brigada de Asalto 2506, en Playa
Larga y Playa Girón, Bahía de Cochinos, con tanques y blindados, apoyo de
paracaidistas y bombardeo aéreo.
Era su objetivo ocupar la zona de la Ciénaga de Zapata, en la costa sur de
la actual provincia de Matanzas, y allí instalar un 'gobierno
contrarrevolucionario', auspiciado por la administración estadounidense,
que de inmediato solicitaría la intervención militar de Washington.
Estos planes se fueron abajo en menos de 72 horas cuando a un alto costo
las fuerzas del Ejército Rebelde y de las Milicias Nacionales
Revolucionarias tomaron por asalto las últimas posiciones de los
mercenarios en Playa Girón, al oscurecer del 19 de abril.
Entre los combatientes de las fuerzas revolucionarias y la población civil
hubo 176 muertos y más de 300 heridos, de los cuales 50 quedaron
incapacitados de por vida.
El 24 de abril de 1961, en una declaración de la Casa Blanca, el presidente
John F. Kennedy asumió la responsabilidad por la invasión. 'El Presidente
se opone vigorosamente a que nadie, dentro o fuera de la Administración,
trate de hacer variar la responsabilidad', añadió.
Seis meses después de la derrota en Girón, un alto funcionario de la CIA
evaluó las razones del fracaso de la invasión pero este documento fue
mantenido en estricto secreto hasta su desclasificación en 1998.
El informe de Lyman Kirkpatrick, inspector general de la Agencia Central de
Inteligencia (CIA), elaborado en octubre de 1961, corrobora la implicación
de Estados Unidos en estos hechos, y el comienzo de las operaciones
terroristas y contrarrevolucionarias contra Cuba en el verano de 1959.
El Departamento de Estado y la CIA, con la aprobación del presidente Dwight
D. Eisenhower, se proponían derrocar a la Revolución Cubana.
Con ese objetivo desplegaron campañas diplomáticas anticubanas y de
propaganda contrarrevolucionaria radial y escrita, y una ola de sabotajes
para aterrorizar a la población.
Los sabotajes terroristas en todo el país destruyeron o dañaron fábricas,
escuelas, comercios, oficinas, cines y otros lugares públicos. Desde el
aire, aviones y avionetas piratas bombardearon objetivos económicos y
poblados y ciudades cubanas, causando numerosas víctimas y pérdidas materiales.
De 1959 a 1961, unas 300 organizaciones contrarrevolucionarias fueron
auspiciadas dentro de la Isla y fomentadas bandas armadas. Hasta marzo de
1961, las milicias obrero-campesinas y el Ejército Rebelde pusieron fuera
de combate a más de mil bandidos en el Escambray, en la región montañosa
centro-sur.
La administración Kennedy llevó a término los planes, iniciados por el
gobierno precedente, de acciones encubiertas que incluían una invasión armada.
Según sus memorias (Mis años en la Casa Blanca), Eisenhower ordenó a la
CIA, el 17 de marzo de 1960, comenzar a organizar el entrenamiento de
cubanos, principalmente en Guatemala.
La Brigada 2506 fue entrenada en Retalhuleu, Guatemala, y partió de Puerto
Cabeza, Nicaragua, mientras que la fuerza aérea dispuso de la base
estadounidense de Oppalocka, en la Florida.
De ella formaron parte más de 100 latifundistas, 194 ex militares de la
tiranía de Fulgencio Batista -varios juzgados aparte pues habían cometido
crímenes-, 112 comerciantes, 67 casatenientes, 35 industriales, 24
propietarios medios, 89 altos funcionarios de empresas, 415 de las capas
medias y 112 lumpens con antecedentes penales.
La CIA entregó a cada enrolado mensualmente (libre de impuestos) 175
dólares a los solteros y 225 dólares a los casados; otros 50 dólares por el
primer hijo y 25 por cada una de las demás personas bajo su abrigo, así
como alimentación y alojamiento.
Los agresores tuvieron más de 200 muertos y mil 197 prisioneros.
También se les ocuparon técnica y armamento diverso, y quedaron destruidos
12 aviones, dos buques de transporte y tres barcazas; y averiados, otro
buque y tres barcazas.
***
Breve historia a la cubana
por Michael Moore *
¿Alguna vez se preguntaron cómo ha hecho Fidel Castro para durar tanto
tiempo en el poder? Nadie excepto el rey de Jordania ha permanecido en el
gobierno por un período más largo de tiempo. El hombre sobrevivió a ocho
presidentes estadounidenses, diez juegos olímpicos y el regreso del cometa
Halley. Y sin importar lo que Estados Unidos hace para derrocarlo, tiene
más vidas que regresos ha tenido Cher.
No es porque nuestros líderes no hayan hecho su mejor esfuerzo para
derrocarlo. No, ya desde que Castro liberó su país del corrupto régimen de
Fulgencio Batista al que apoyaban Estados Unidos y la mafia, Washington
ha probado una gran variedad de métodos para desterrarlo. Estos han
incluido intentos de asesinato, invasiones, embargos, amenazas de
aniquilación nuclear y guerra biológica (la CIA tiró gérmenes de fiebre
porcina africana sobre el país en 1971, obligando a los cubanos a matar
500,000 cerdos).
Y algo que siempre me ha parecido extraño ¡hay una base naval
estadounidense en Cuba! Imaginen si luego de haber derrotado a los
británicos en nuestra independencia, les hubiéramos dejado la bahía de
Nueva York. ¡Increíble!
El presidente Kennedy ordenó a la CIA matar a Castro, intentándolo todo,
desde un lapicero rellenado con tinta envenenada hasta un cigarro
explosivo. (No, no estoy obteniendo información de Maxwell Smart; está todo
en el informe del Comité Church al Congreso, de 1975). Por supuesto que
nada de esto funcionó. Castro se volvió más fuerte y Estados Unidos
continuó pasando vergüenza. Cuba era una molestia para nosotros. Aquí
tenemos a cada nación de este hemisferio metida en nuestro bolsillo,
excepto a "esos malditos cubanos". Se ve mal. Como cuando la familia sale a
cenar y la oveja negra no se quiere quedar quieta en la silla ni hacer lo
que le dicen.Así es cuán tontos lucimos ante el mundo. Como si nos
hubiéramos vuelto locos por esta pequeña isla a 145 kilómetros de nuestras
costas. No nos sentimos de ese modo frente a una real amenaza para la
humanidad, como la que significaba el Gobierno chino. Washington gastó 23
años poniéndonos en contra de ellos y, luego, repentinamente, ¡un día son
nuestros amigos!
Parece que los republicanos y sus compinches empresarios no estaban
realmente en contra de los dictadores comunistas, sino contra aquellos que
no los dejaban entrar para hacer dinero. Y ese fue el error fatal de
Castro. Una vez que tomó el poder, nacionalizó todos los negocios
norteamericanos.
Fue como si se sentara en la falla de San Andrés, porque la ira del Tío Sam
cayó duro sobre él, y no lo ha dejado tranquilo por más de 40 años. Y a
pesar de eso, Castro ha sobrevivido.
¿Pero, por qué continuamos peleando por esta pata de pavo sobrante de la
Guerra Fría? La respuesta puede encontrarse en Miami. Es desde allí que un
puñado de exiliados cubanos enloquecidos controla la política extranjera de
Estados Unidos hacia esta nación insular. Estos cubanos, muchos de ellos
acólitos de Batista que vivían a todo dar mientras esa pandilla asolaba el
país, parecen no haber cerrado un ojo desde que juntaron su dinero y
huyeron a Florida. Desde 1960, han insistido en contagiarnos su locura.
¿Por qué es que en cada incidente o crisis nacional que ha sufrido nuestro
país en las pasadas tres décadas el asesinato de Kennedy, Watergate, los
contras de Nicaragua, la epidemia del abuso de drogas... siempre
encontramos a exiliados cubanos presentes o implicados? Las organizaciones
terroristas cubanas radicadas en Estados Unidos han sido responsables de la
colocación de más de 200 bombas y por lo menos de un centenar de asesinatos
desde el triunfo de la revolución de Castro. Tienen a todos tan preocupados
por apoyarlos, que yo probablemente no debería estar escribiendo esto.
¿Pero, por qué no estoy preocupado? Porque estos exiliados cubanos, con
toda su alharaca y terrorismo, son una manga de cagones. Eso: cagones.
¿Quieren pruebas? Para empezar, cuando a uno no le gusta el opresor de su
país, se queda allí y trata de derrocarlo. Esto puede ser hecho por la
fuerza (Revolución Norteamericana, Revolución Francesa) o por medios
pacíficos (Gandhi, en India, o Mandela, en Sudáfrica). Pero lo que no se
hace es correr. Los sandinistas nunca hubieran liberado su país de Somoza
si hubieran estado sentados en una playa en Costa Rica, bebiendo margaritas
y enriqueciéndose. Mandela se fue a la cárcel, no a Libia o a Londres. Pero
los cubanos ricos se pelaron a Miami... y se volvieron más ricos. El 90% de
estos exiliados son blancos, mientras la mayoría de los cubanos (62%) son
negros o mestizos. Esos blancos sabían que no podían quedarse en Cuba
porque no tenían apoyo del pueblo. Entonces vinieron aquí, esperando que
nosotros peleáramos su pelea por ellos. Y, como tarados, la peleamos.
No es que estos nenes llorones de los cubanos no hayan tratado de ayudarse
a sí mismos. Pero una mirada a sus esfuerzos recuerda a las películas
cómicas mudas. El de Bahía de Cochinos es su fiasco más conocido. Tenía
todos los elementos de una gran comedia: barcos y playa equivocados, sin
municiones,nadie los fue a esperar y, finalmente, fueron dejados morir
vagando por una parte de su isla completamente desconocida para ellos (los
choferes de sus limosinas, adivino, nunca los habrían llevado allí en los
viejos buenos tiempos). De acuerdo al Washington Monthly, "durante el
verano y principios del otoño de 1963, fueron lanzadas cinco incursiones de
comandos contra Cuba con la esperanza de desestabilizar el régimen". En
1962, según el San Francisco Chronicle, el exiliado cubano José Basulto, en
una misión auspiciada por la CIA, disparó un cañón de 20 mm desde una
lancha rápida contra el Hotel Inca, esperando matar a Fidel. El proyectil
erró el blanco y Basulto, viendo que su barco se llenaba de gasolina
derramada, pegó la vuelta para Florida.
Años más tarde, Basulto formó Hermanos al Rescate, un grupo de exiliados
que hace unos años hizo vuelos sobre Cuba, zumbando con sus aviones sobre
las ciudades, tirando panfletos. En febrero de 1996, Castro se aburrió y,
luego del 25 incidente en un año de los Hermanos violando el espacio aéreo
cubano, ordenó que dos de sus aviones fueran derribados. La administración
Clinton fue de nuevo al chiquero del exilio e instantáneamente sacó un
decreto para endurecer el embargo contra Cuba, que recibió una condena de
la ONU. La semana después del derribo, los exiliados trataron de apurar a
Estados Unidos, esperando comprometer a los militares en algún tipo de
acción contra Castro. Anunciaron que llevarían una flotilla de barcos desde
Florida hasta la costa cubana para protestar por las bajas.
Clinton decidió la puesta en escena de la más grande exhibición de fuerza
contra Cuba desde la Crisis de los Misiles. Lo que olvidó fue el remedio
contra el mareo que, al final, era lo único que los cubanos de Miami
hubieran necesitado: solo a 64 kilómetros de Key West, los cubanos en los
botes se marearon, vomitaron y rogaron a sus pilotos que dieran vuelta
hacia Miami. Con el mundo entero mirando, los cubanos huyeron de nuevo con
la cola entre las patas. Cuando llegaron al puerto, dieron una conferencia
de prensa para explicar su retirada. El portavoz estaba todavía un poco
mareado, y se podía ver cómo los periodistas se separaban de él, temiendo
ser cubiertos por un "Linda Blair Special" en cualquier momento...
"Una terrible tormenta se levantó en el mar", dijo el líder de la huida
cubana. "¡Las olas tenían más de tres metros de alto, y tuvimos que volver
o perder nuestros barcos!". Mientras así hablaba, algún genio creativo en
la CNN comenzó a emitir imágenes aéreas de la flotilla rumbo a Cuba. El sol
brillaba, el mar estaba calmo como un plato y el viento soplaba gentilmente.
Los reporteros en alta mar dijeron que luego de que las cámaras de CNN se
fueron, las aguas se pusieron "bastante duras". Seguro era por las
carcajadas de Fidel, que se estaba partiendo de risa.
* Periodista norteamericano, autor del film Bowling for Columbine y libros
como Estúpidos Hombres Blancos (ver P/L@728)
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Publicado en Perú 21 - Lima
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