...
Alla afuera no hay demasiado bueno para contar
y un poco menos para contarte
asi que protejemos nuestros numeros largándolos de a poco.
Nos pone muy triste lo que estan haciendo en este lugar con nosotros,
por eso tardamos en entender y conjugar una explicación de esa tristeza.
Tanto meten la idea de la catastrofe que al final...
la catástrofe sucede.
Y es contra nosotros.
Contra nuestros jovenes.
En la noche de la vispera, el canal más estratégico del sistema
televisaba Daño Colateral con el futuro presidente Arnold Schwartzeneger...
Esto con Mosca & Smith no hubiera pasado...
(escribe un periodista con molesto cinismo en el avisador de su redacción.)
Afuera las marchas piden juicio y castigo, ni olvido ni perdón.
Los que se intuyen culpables dicen dar un paso al costado.
Si se quieren suicidar que se suiciden ellos mismos,
y que no nos quiten más lo mejor.
Cómo hacer para mirar la forma
sin que te afecte el contenido?
Pues miremos el contenido
que la forma es pura ilusión.
Desde la tierra de los festivales (de rock)
(the show must go on? Cosquín...)
y aguante el rockanrol.
H.V.S.
P/L@ x
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬
[P/Lx@] Crónica homenaje
"Quizá se le atribuye demasiado valor a la memoria y no el suficiente a la
reflexión.
La memoria es, dolorosamente, la única relación que podemos sostener con
los muertos".
Susan Sontag
Fin de un muy triste fin de año triste. La impunidad ya se atrevió demasiado.
Si usted está descansando en vacaciones (como tantos) puede no seguir
leyendo este número, y si sus ideas no descansan esperamos le sea de
utilidad. Esta es la crónica de lo mucho que nos envíaron hasta ahora sobre
la masacre en Once.
Nuestras condolencias y solidaridad con todas las victimas directas,
familiares y amigos de "los Callejeros" que murieron horriblemente en la
República de Kromañón, y a los que se salvaron, o casi se salvan..
Estamos indignados luego de este nuevo ataque contra nuestros jóvenes
urbanos, y vemos que la triste-bronca es común; recibimos mucho material
que envían nuestros procupados lectores. En ocasiones es bueno dejar
escuchar los gritos. Compartimos esto que nunca hubiéramos querido
publicar, lo nuestro está dicho ya.
Juicio justo y castigo ejemplar a los culpables.
P/Lx@
"Aguante el Rocanrol !"
Callejeros
La masacre formaría parte de un plan.
NOS SIGUEN ASESINANDO JÓVENES
por Agencia de Comunicación Rodolfo Walsh
Los números son fríos: 175 muertos, 714 heridos de los cuales -al cierre de
esta nota- 68 permanecen en terapia intensiva y entre los cuales hay 5
niños. Los números siguen siendo fríos eran aproximadamente 4 mil personas
participando en un recital. Es decir que el 22 por ciento fueron afectados
directamente por el siniestro de la disco República Kromañón. El 90 por
ciento de los afectados no superaba los 25 años, y además entre los muertos
y heridos hay una cantidad todavía desconocida de niños.
Si cualquier enfermedad afectara a la cuarta parte de los argentinos,
nuestro país se declararía zona de desastre universal. La disco República
Kromañón deberá ser declarada zona de vergüenza nacional.
Todos sabemos que para el capitalismo, la condición central de su
existencia es el lucro. No importa como: el lucro. También sabemos que otra
condición central del capitalismo es la corrupción. No existe capitalismo
sin corrupción y no importa lo que digan los moralistas de la burguesía,
que declaran la guerra a la corrupción mientras siguen avalando un sistema
perverso.
En la noche del 30 de diciembre, ambos elementos estuvieron presentes.
Empresarios ávidos de lucro, que permiten que en su local haya tres veces
más de personas de la capacidad que tiene y que no cuenta con sistemas de
seguridad para hacer frente a un siniestro como el que ocurrió. Un local
sin salidas de emergencia adecuadas y donde además las pocas puertas que
tenía estaban cerradas con candados... para que no pase algún colado.
Empresarios que para no perder los potenciales clientes que son las parejas
jóvenes y con hijos, crearon una guardería: en un baño donde apilaron bebés
y niños.
Empresarios que llenan de patovicas las puertas con el objetivo de que no
entren colados; y patovicas que agreden, patean, humillan, a los jóvenes,
pero que como personal de seguridad no tienen la menor idea de cómo actuar
en una circunstancia como la de la noche del 30, donde no había que patear
a nadie, donde había que salvar vidas.
Por el otro lado también están presentes aunque todavía no los conozcamos
los funcionarios municipales, policiales y nacionales que permiten que
estos boliches continúen existiendo y continúen realizando negocios
millonarios mientras juegan con la vida de nuestros jóvenes.
Detuvieron a Omar Chabán y buscan a sus socios, ya renunció el secretario
de Justicia y Seguridad Urbana del Gobierno de la Ciudad, Juan Carlos
López. La frase de López al momento de su renuncia lo pinta de cuerpo
entero: “Cuando hay una tragedia de esta magnitud, alguien tiene que asumir
sus responsabilidades y dar un paso al costado”.
No Señor López, Ud no debe dar un paso al costado debe ser juzgados junto
con todos los funcionarios que permitieron esa disco esté habilitada, igual
que otras similares.
Ahora se sabe que la última inspección se hizo hace más de un año, López
muy suelto de cuerpo declaró que: “En abril la Superintendencia de Bomberos
de Policía Federal nos informó que contaba con el certificado al día”. Como
si con eso alcanzara. El 26 de diciembre hubo un comienzo de incendio y
ningún funcionario, personal de bomberos o personaje parecido se enteró.
Total a fines de 2003 había sido inspeccionada.
Ahora, seguramente, alguien terminará preso en una celda VIP, de las que se
reservan para estos personajes, y dentro de algunos años saldrán en
libertad por buena conducta. Seguramente algún funcionario, seguirá el
camino de López. Mientras el siempre oportunista Aníbal Ibarra acaba de
anunciar la suspensión de las actividades en los locales bailables durante
15 días a partir del 3 de enero. Y al concluir ese período comenzará a
regir la prohibición de realizar recitales en locales cerrados. Hacían
falta 175 muertos para tomar una resolución como esta.
Los responsables directos salvaguardas del sistema
Los grafitis en Once, dicen: “ni olvido, ni perdón”. Y así deberá ser. Pero
los responsables directos aunque sean condenados, aún a las penas más
duras- sólo son los chivos expiatorios del sistema. Ellos podrán ir presos
pero el sistema de corrupción política y económica continuará intacto, el
sistema que basa su existencia en el lucro por sobre la vida humana, en la
muerte, no será modificado.
En Río Turbio también por estos días están procesando al encargado del
turno en que ocurrió el accidente, que costó la vida a 14 mineros. Pero
ningún juez habla de juzgar a los responsables políticos, a los
funcionarios y empresarios que por maximizar sus ganancias no cumplieron
con las medidas de seguridad y cuya falencia, fue en definitiva lo que
produjo el desastre. Hace días condenaron a los policías que mataron a
Ezequiel Demonti cuando lo tiraron al Riachuelo, pero los jueces, por
supuesto, no se meten con la responsabilidad de la estructura de la Policía
Federal. En estos casos los policías enjuiciados son tomados como un
excrecencia de la institución, y no como parte de una institución
corrompida y putrefacta. Otro ejemplo, ahí está en puerta el juicio contra
los dirigentes de la FTV de la Boca por tomar una comisaría. Sin embargo la
causa por el asesinato de Martín Cisneros que fue lo que motivó la pueblada
que entró en la comisaría, sigue cajoneada. Y el comedor de la Boca atendía
fundamentalmente a jóvenes y niños.
Todos los días algún joven es fusilado en el Gran Buenos Aires, por la
bonaerense. No importa si ese muchacho había robado un kiosko o sólo pasaba
por allí, el hecho es que lo mataron. Hace algunos días se juzgó y condenó
al denominado Escuadrón de la Muerte. Una banda de policías que cobraba
seguridad en la zona de Don Torcuato y para mostrar su efectividad
asesinaban a pibes de la zona. Sin embargo cruzando la ruta, en el barrio
de enfrente, sigue intacta otra estructura similar. Es decir que no estamos
hablando de que esos chicos los mataban cuatro policías degenerados, la
estructura de esa fuerza policial está diseñada para formar, albergar y
encubrir ese tipo de personajes
Las muertes continúan cada día. A veces se juzga a algún responsable
directo y se lo condena. Pero nunca son enjuiciados sus jefes políticos.
Mientras tanto nuestros jóvenes siguen siendo asesinados. Asesinados en las
calles; asesinados por la droga; asesinados cuando caen de un andamio
construido con maderas podridas; asesinados lentamente mientras deambulan
por las calles juntando basura; asesinados en las fábricas en jornadas
interminables, super explotados y trabajando en negro; asesinados cuando
buscan diversión en un recital una noche de fin de año.
¿Ahora que?
El 31 por la mañana, Anibal Ibarra, rápido en reflejos políticos frente a
un año que empieza y que será año electoral, dio una conferencia de prensa.
Su gabinete de crisis justificó el accionar de la municipalidad. Algún
funcionario explicó la cantidad de locales que se inspeccionaron y cuantos
se cerraron en 2004. Lo que no dijo ninguno es porque siguen abiertos todos
los que continúan violando normas elementales de seguridad. Lo que no dijo
Ibarra, es porque tanto afán de cargar las tintas en los supuestos tres
jóvenes que tiraron la bengala.
Continuando con su oportunismo el Jefe de Gobierno de la ciudad declaró 3
días de duelo y cerró por 15 días todos los establecimientos bailables.
Brillante, Ibarra. Sólo que con eso no se devuelve la vida a 175 jóvenes.
Pero algo hay que hacer para lavarse la cara en un año electoral, ¿no Sr.
Ibarra?.
El 1º se marchó de Plaza Once a Plaza de Mayo, y no está mal esa
convocatoria pero eso no alcanza. Previamente se realizó una misa en Once.
Todo eso está bien, pero no alcanza, ni siquiera alcanza que renuncie
Ibarra y debería renunciar ya.
De lo que se trata es que ya no nos asesinen más jóvenes, más compañeros.
No importa como disfracen la realidad, este sistema nos asesina cada día y
los gobernantes lo están consintiendo, lo están avalando.
Desde el otro lado, las organizaciones sociales y políticas que se oponen a
los gobiernos y al sistema no encuentran los caminos de unidad necesarios
para salir de la encerrona. Ya sea los MTD, marchando para exigir más
planes sociales, ya sean los sindicatos luchando por aumento salarial - y
sin ninguna duda todas luchas que hay que dar cada día o los partidos
políticos inventando frentes electorales, pero todo eso no alcanza para
revertir este cuadro.
No podremos cambiar un ápice de esta realidad mientras los oprimidos y
explotados sigamos desunidos, mientras nuestros jóvenes sigan tirados en
las calles sin avizorar un futuro.
El siniestro de Kromañón pone sobre el tapete lo que cada día se vive en
los barrios más pobres y marginados del país, lo que se vive en cada
fábrica y en cada obra, en cada oficina y en cada escuela: ya no hay futuro
dentro de un sistema que no mide consecuencias en pos de maximizar sus
ganancias.
Cualquiera de nuestros hijos, de nuestros hermanos, de nuestros amigos
podría haber estado en la disco. Cualquiera de ellos puede morir mañana en
un falso enfrentamiento con la misma policía que hace la vista gorda en
esos boliches. Cualquier joven puede ser detenido porque le apliquen un
Código Contravencional como el que quiere imponer la alianza del macrismo y
el ibarrismo de la ciudad de Buenos Aires, mientras los empresarios que
impulsan ese Código coimean funcionarios y siguen libres.
No hay soluciones mágicas, no hay líderes mesiánicos, sólo existe nuestra
fuerza y nuestra unidad para acabar con un sistema sustentado en la muerte,
esa es la tarea y urge que comencemos a realizarla.
***
La castástrofe puede continuar,
que hacemos Dr. K...?
Seguimos de vacaciones?
"Lo que ocurrio aquí con Ibarra
sería muy diferente a si estuviera Macri...
entonces actuarían los escuadrones y no
las bengalas de la muerte."
(Grafiti en una calle porteña)
El infierno está en Buenos Aires
NOS SIGUEN PEGANDO ABAJO
Por Carlos Aznárez
Nos matan a nuestros pibes en las calles bonaerenses y lo llamamos “gatillo
fácil”.
Nos matan a nuestros pibes en los hospitales debido a las carencias de
medicamentos básicos y le ponemos el rótulo de “insuficiencia sanitaria”,
Nos masacran a nuestros chicos en las malditas guerras que ellos inventan
para hacerse cada vez más ricos, y los mismos verdugos titulan que hubo
“daños colaterales”.
Nos fusilan a nuestros mejores pibes en las calles por rebelarse contra
tanta mierda y lo explican diciendo que se trata de “subvesivos”. Treinta
mil cayeron treinta años atrás, y millones miraron hacia otro lado,
enquistando para siempre esa frase que se hizo estigma: “por algo será”.
Palabras y más palabras, mientras los de arriba siguen organizando el
genocidio. Palabras que a la luz de lo que estamos viendo, se parecen a
estiletes que se hunden en el cuerpo de los más débiles, mientras los de
siempre siguen acaparando riquezas, generando más propiedad privada, más
consumo. Bendecidos por la iglesia basura, aplaudidos por los medios y
políticos de turno.
Pero no les basta. Organizan -o mejor dicho desorganizan- todo de tal
manera, para que siempre surjan nuevas tragedias. Nos siguen pegando abajo
mientras ellos, en actos rimbombantes, se alisan sus ridículas corbatas de
seda y pronuncian palabras como “juventud pujante” o “queridos jóvenes,
ustedes son nuestra esperanza y nuestro futuro”. Dan asco.
Allí están los cuerpos de cientos de chicos y chicas, quemados, aplastados,
asfixiados, en pleno barrio céntrico del Once porteño.
Esta vez fue el incendio de una discoteca. “El boliche se llamaba República
Cromagnon”, dice la crónica. Y agrega algo que conocemos de otros hechos
similares: Las puertas de emergencia como siempre- estaban bloqueadas; el
local albergaba varios miles más de concurrentes de lo que autorizaban, no
sólo las normas sino el sentido común. Hasta habían habilitado una
“guardería” para niños en un baño del recinto, en un local donde debería
haber estar prohibida la entrada de niños. La policía llegó tarde; las
ambulancias no alcanzaban, los equipos de auxilio eran desbordados e
insuficientes; el caos era total y como siempre, fueron las propias
víctimas esos pibitos de 15 o 17 años, nuestros hijos, nuestros nietos-
que se tuvieron que autoorganizar a la fuerza para intentar salvar a sus
coleguitas incinerados por el fuego o ahogados por los gases tóxicos que
provocaba el fuego.
El resto de la información repite otros hechos adivinables: Se fugó el
dueño de la disco, un miserable llamado Omar Chabán, un tipo que viene
haciendo dinero a costa de estos “espectáculos” desde hace años, un hijo de
puta que bien se podría apellidar Videla, De la Rúa, Bush, Aznar, Sharon o
cualquier otra lacra. Porque no nos engañemos, no hay diferencias de
apellidos cuando se trata de determinar la importancia de los genocidios.
Unos lo hacen de una manera y otros de otra, pero las consecuencias son las
mismas. Sacarse de encima a los pobres y si son jóvenes, mucho mejor,
expulsar de su territorio a los rebeldes, a los descontentos, a los que
caracterizan con el eufemismo de “excluídos”. Qué importan los nombres de
los asesinos si nunca pagan por lo que hacen. Y si de vez en cuando reciben
alguna respuesta de los humillados porque suele haber patriotas o gente
común que sintió que se colmaba el vaso de su sacrosanta paciencia y
decidieron poner fin a tanta hipocresía criminal, apelando a la justicia
por propia mano-, enseguida se escucharán voces condenatorias a derecha e
izquierda, porque esos “ no son métodos”.
Nos preguntamos entonces: ¿ cuáles son los métodos, señores de la corbata y
los trajecitos bien planchados, señores bien comidos y mejor bebidos,
señores de la vivienda refrigerada o calefaccionada?.
¿Cuáles son los métodos, decimos, para acabar con tanta basura, con tanta
miseria, con tanto hacinamiento, con tantas mentiras, con tantos crímenes
del Sistema que ustedes representan?.
Maldecimos sus palabras huecas y sus explicaciones de conveniencia,
maldecimos sus faltas de respuestas. Nos duelen estos chiquitos muertos,
tirados en las calles de Buenos Aires, quemados por el fuego, ahogados por
el humo o por la pobreza, que se reparten la tristeza que provoca la
realidad de una sociedad desestructurada de arriba hacia abajo. Nos duelen
estos pibes desesperados, peor que perros callejeros, que revuelven la
basura para encontrar un poco de comida, en este fin de año de provocativo
consumo. Nos duelen las declaraciones “al uso” y la escasa presencia de
responsables institucionales cuando ocurren las tragedias anunciadas.
Recordamos siempre a Fidel poniéndose al frente de su pueblo en cada grave
contingencia, y entonces miramos a nuestro alrededor, comparamos y sentimos
las ausencias lacerantes de los que se dicen gobernantes.
Frente a lo que ahora ha ocurrido, nos duelen la rabia de tanto
sufrimiento, las estadísticas del horror y los comentarios fríos de los
analistas y tecnócratas.
Más de 200 pibes muertos, un millar de heridos, un centenar de
desaparecidos. ¿Qué más tiene que ocurrir para que nuestra furia se
convierta en una herramienta que termine por dar vuelta esta sociedad
desquiciada por los que históricamente nos han convertido en ciudadanos de
tercera?
***
Tanta muerte, tonta muerte...
LA TRAGEDIA: INCENDIO EN EL BOLICHE CROMAÑON:
HUBO QUE ESPERAR HASTA 36 HORAS PARA RETIRAR CUERPOS DE LA MORGUE
Dolor sin fin: ya son 178 los muertos y aún quedan 68 heridos en terapia
intensiva
Todavía hay siete cadáveres sin identificar. Y 14 cuerpos que nadie
reclama. Entre los heridos graves, hay cinco niños. En la vereda de la
tragedia, unas 2.000 personas participaron ayer de una misa.
Los decretos de luto parecieron innecesarios. El año empezó con una extensa
tristeza y mucho menos pirotecnia que lo habitual. Con los sentimientos
apuntando a las 178 personas —en su inmensa mayoría jóvenes— que murieron
tras el incendio del boliche República Cromañón. Estrenaron el año rogando
por los 147 heridos aún internados, de los que 68 permanecen en terapia
intensiva, tres de ellos en estado crítico. Abrazando a los nueve niños que
están en los hospitales, cinco de ellos en cuidados intensivos.
En miles de hogares de la Capital y el Gran Buenos Aires el teléfono no
sonó para desear un buen año, sino para tener noticias de un sobrino, una
prima, un vecino, un conocido, una compañera de trabajo o de estudios. La
desesperación, la desolación y la solidaridad desinflaron las ganas de
festejar con fuegos artificiales. Al Hospital del Quemado, atestado por los
heridos del boliche, llegaron sólo 5 lesionados, cuando hace un año habían
sido 120.
Desde las 9, varias familias comenzaron a enterrar a sus muertos en la
Chacarita. Muchas más seguían mascando la angustia frente a la morgue de
ese cementerio, la Morgue Judicial o el Centro de Gestión y Participación
Nº 2, estos dos últimos en el barrio de Once, el de la tragedia.
En una geografía de rostros tapados por barbijos, las caras del dolor y la
impotencia no podían ocultarse. La morgue del cementerio fue escenario de
un interminable desfile de familiares de las víctimas, los que, al cumplir
con el reconocimiento de los cuerpos, vivieron momentos desgarradores. Allí
estuvieron, para contenerlos, integrantes de la Secretaría de Derechos
Humanos del Gobierno de la Ciudad y voluntarios de distintas instituciones
religiosas.
Para identificar los cuerpos, en primer término observaban fotos numeradas
en computadoras especialmente instaladas en la Dirección General del
cementerio. Ante la presunción de haber reconocido al pariente, eran
trasladados en camioneta hasta la morgue, a unas cinco cuadras. Allí los
esperaban gente de Derechos Humanos, una guardia médica y más voluntarios.
"Sacamos fotos y numeramos los cuerpos para que no sea tan penoso, para que
el reconocimiento sea puntual y evitar el ver varios cadáveres; pero igual
es terrible", comentó un voluntario. Si se confirmaba la identificación,
los familiares debían trasladarse hasta la comisaría 29ª para radicar una
denuncia. Una vez efectuada, el cadáver era transportado a la Morgue
Judicial, en Viamonte 2140, para su autopsia. Recién después de este
trámite se entregaba el cuerpo.
Con capacidad para realizar diez autopsias por día —nunca hay más de esa
cantidad de muertes violentas en la ciudad—, el personal de la Morgue
estaba desbordado. Hubo gritos y llantos desencajados de familiares, que
llevaban hasta 36 horas esperando retirar el cuerpo de su ser querido. Aún
hay siete cadáveres sin identificar.
Durante la jornada de ayer, las vallas policiales que impedían el paso
hacia la discoteca de Bartolomé Mitre 3066 fueron convirtiéndose en un
improvisado santuario donde vecinos de toda la ciudad se acercaron a dejar
flores y mensajes, a rezar y a rendir homenaje a las víctimas. Allí se
concentraron, cerca de las 18, más de 2.000 personas, quienes asistieron a
la misa que ofició el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Eduardo
García, (NR: el cura tampoco faltó al cristiano evento.).
En algunos, el dolor fue cediendo a la bronca y a las 18.50, unas 400
personas comenzaron a marchar hacia Plaza de Mayo. A los gritos de "Ibarra,
Chabán, la tienen que pagar", remontaron de contramano la avenida
Rivadavia. Omar Chabán, el dueño del boliche, ya llevaba casi un día
detenido; en cambio, los chicos que arrojaron el artefacto que desató el
incendio aún no fueron identificados (ver página 40).
Casi a la misma hora de la manifestación, el jefe de Gobierno, Aníbal
Ibarra, anunciaba la suspensión de las actividades en los locales bailables
durante 15 días a partir del martes, cuando finaliza el duelo oficial. Al
concluir ese período comenzará a regir la prohibición de realizar recitales
en locales bailables (ver página 46).
Algunos optaron por concentrarse en la plaza y apuntar contra el presidente
Kirchner. Como hace tres años, volvió el "Que se vayan todos".
A las 20 las protestas dejaron lugar a un minuto de silencio, y al afligido
regreso al presente. En la Morgue aún quedaban 14 cuerpos identificados,
que nadie había reclamado.
***
Los que siempre pierden
por Horacio Convertini
El año pasado, Omar Chabán apareció por distintos medios promocionando su
nuevo emprendimiento: República Cromañón, un lugar "donde caben entre 3.000
y 3.500 personas" (La Razón, 23 de marzo). Es decir que en su plan de
negocios contemplaba triplicar la cantidad de público permitida en la
habilitación del local. Lejos de ser una estrategia clandestina, la exponía
en los diarios a quien la quisiera escuchar. Y no era la única regla que
iría a violar. Pero el negocio del rock (y acaso el de la bailanta) se
ampara en la pretendida legalidad que otorgan papeles que nadie controla y
en el autismo de un funcionariado que, en el mejor de los casos, es inepto
(N.R: o cobra para serlo). Un juego de sordos, mudos y ciegos en el que
sólo pierde la gente.
***
Una figura clave del under
por Mariano del Mazo *
En la canción Quiero dinero del disco Corpiños en la madrugada, de Sumo,
Luca Prodan cantaba a modo de reclamo: "Sergio, Omar: ¡quiero dinero,
quiero dinero!". Sergio es Sergio Aisenstein y Omar, Emir Omar Chabán.
Aisenstein y Chabán eran socios del Café Einstein, el legendario sótano de
Córdoba y Pueyrredón donde a principios de los 80 Soda Stéreo, Los Twist y
Sumo le empezaban a parar los pelos al anquilosado rock argentino con
modales modernos o punks, y cierta ironía muy de la época.
Esa tensión que sugería la canción de Sumo sería una constante en la
relación de Chabán con los músicos y el ambiente. "No me gusta el rock, no
me interesa", suele aclarar. Su mundo, dice, pertenece al teatro. Actor,
director, coreógrafo, quizá su trabajo más consecuente es el de personaje.
La extravagancia es menos un rasgo de carácter que una manera de plantarse
ante el mundo. Esa pulsión teatral sumada a un narcisismo feroz lo llevaron
a embarcarse en una empresa titánica que es, quizá, su gran creación: Cemento.
El local -un galpón gigante ubicado en la calle Estados Unidos 1234- fue
inaugurado el 28 de junio de 1985 y albergó a lo mejor y lo peor de la
vanguardia cultural ochentista. Pasaron por ahí Batato Barea, la
Organización Negra, Vivi Tellas, Las Gambas al Ajillo y también, sí, Sumo,
Los Redonditos de Ricota, Todos Tus Muertos. "Tuve que volcarme al rock por
una cuestión económica. No me quedaba otra", decía.
Delgado como alambre, con unos lentes de marco desmesurado, fanático del
cine alemán, mitómano de edad indefinible (tiene 53), peleador y
provocador, a Chabán se lo podía encontrar discutiendo enardecidamente en
Cemento con algún cuchillero seguidor de Memphis porque le había gritado
"¡Puto!".
Su último invento fue República Cromañón: "República, por los ideales de la
Revolución Francesa; Cromañón porque el rock sale de los sótanos, como Los
Beatles y The Cavern. "Estoy contento con el lugar. Es una espacio ganado a
la bailanta", se ufanaba. Y aunque juraba que no tenía "un mango", se
enorgullecía de que nunca le habían rechazado un cheque.
* Periodista de Rock (Lado M - Dom. 0 h. Radio Mitre) (Pág./12)
***
El motivo de la fiesta
Biografía de Callejeros
A mediados de 1995 un grupo de pibes de Villa Celina se juntó con el
objetivo de formar una banda de rocanrol.
Hoy, su hit Una nueva noche fría, los llevó a la popularidad.
En un principio se hicieron conocer como Rio Verde y basicamente tocaban
covers de Chuck Berry, Creedence y The Rolling Stones.
Llegando al final de 1996 la banda vive una época de cambios en su
formación incorporandose nuevos integrantes. Como consecuencia de esta
nueva formación el sonido de la banda cambia rotundamente, motivo
suficiente para darle una nueva denominación a la banda y a partir de enero
de 1997 se hacen llamar CALLEJEROS.
Entre fines de 1999 y comienzos de 2000, se producen nuevos cambios en la
banda. Ingresa un nuevo guitarrista y el saxo. Esta formación queda estable
(además luego se suma en las presentaciones en vivo a un percusionista) y
es con la que Callejeros graba los dos discos que tiene hasta el momento.
La propia banda se define sencillamente como una "banda de rocanrol con
polenta y diversidad de ritmos pero estilo propio".
Cuáles son sus influencias?
Como toda banda y como todo músico, CALLEJEROS tiene influencias músicales.
Directamente esta influido por Chuck Berry, The Rolling Stones, Creedence y
The Beatles , pero posee otras influencias que son Pink Floyd, Leon Gieco,
Bob Marley, AC/DC, etc.
El impacto de la tragedia en su ultimo concierto decidirá que ocurre con
esta excelente banda.
una letra:
Una nueva noche fría
Voces, sólo voces, como ecos;
como atroces chistes sin gracia.
Hace mucho tiempo escucho voces y ni una palabra.
Y mis ojos maltratados se refugian en la nada
y se cansan de ver un montón de caras y ni una mirada.
Una nueva noche fría en el barrio,
los tranzas se llenan los bolsillos.
Las calles son nuestras, aunque el tiempo diga lo contrario.
Y los sueños no soñados,
ya se amargan la garganta y se callan.
Y eso, casi siempre (o siempre), les encanta.
Van quedando pocas sonrisas,
prisioneros de esta cárcel de tiza.
Se apagó el sentido,
se encendió un silencio de misa.
Menos horas en la vida, más respuestas a una causa perdida:
de porqué los sentimientos, vuelven con el día.
Solo, como un pájaro que vuela en la noche
(libre de vos...pero no de mí)
Vacío, como el sueño de una gorra.
Lleno de nada, sin saber donde ir.
Duro como un muerto en su tumba que murió de miedo,
por el valor de vivir.
Las nubes no son de algodones y las depresiones son maldiciones.
Te va distrayendo, te enrosca,
te lleva y te come.
Te lastima y no perdona y en algún lugar te roba la cara,
la sonrisa, la esperanza, la fé en las personas.
...
Todas sus letras las puedes encontrar haciendo click aqui (cuando pase el
duelo en red)
Sitio oficial:
http://www.callejeros.com.ar
***
Ni olvido , ni perdon!
dice un grafiti escrito por jovenes en la zona de la tragedia de las disco
Republica de Kromañón.
EL MERCADO REGULA LA MUERTE
por Elena Luz González Bazán*
Hasta las 20 horas del 31 de diciembre del 2004, eran 175 los muertos y
casi 800 heridos, no se saben que cantidad de desaparecidos y cual será el
saldo final de esta tragedia que supera a las víctimas que produjo el
atentado contra la AMIA, otras tragedias que se sucedieron en este año,
entre ellos la muerte de 14 obreros en las minas de Río Turbio.
La Argentina registra en estos años muertes a granel, algunas como esta tan
dolorosa, donde un incendio se cobra la vida de tantos y deja en estado
inciertos a otros cientos, algunos de ellos, 102, son pacientes críticos.
Y el mercado con la irrupción del modelo neoliberal, el de la copa del
derrame iba a regular todo, y fue y es así, todo lo regula,
lamentablemente, también la muerte.
Mientras en las puertas de hospitales, morgue judicial, el cementerio de la
Chacarita, frente al CGP 2, líneas telefónicas atestadas y familiares que
deambulan con toda su desesperación a cuestas. Gritos de horror y de dolor
y también requerimientos a gobiernos que no ejercen controles, oposiciones
políticas que se pasan el año legislando y discutiendo sobre las formas de
reprimir a travestis, prostitutas y vendedores ambulantes, evitar en nombre
de la sociedad hipócrita que haya educación sexual en las escuelas,
prohibiciones como la del artista plástico Ferrari. Mientras todas estas
discusiones se llevan adelante entre macristas, ibarristas, trasversales y
tantos más, que usan sus tiempos políticos pensando en el 2005, mientras
todo esto pasa, de las 238 discos que hay en la Capital Federal, sólo 36
cumplen las medidas de seguridad en relación a situaciones posibles de
incendio.
Esto quiere decir que sólo 36 boliches tienen el certificado de seguridad
obligatorio que dan los bomberos. En estos locales debe haber salidas de
emergencia y matafuegos, entre otros requisitos.
A fines de mayo del 2004 Fabiana Fiszbin, subsecretaria de Control Comunal,
afirmó: 'Realizamos operativos para revisar las habilitaciones de los
locales. Además, les estamos enviando notas a los boliches para avisarles
que tienen 20 días hábiles para presentar la documentación y regularizarla,
y por supuesto les pedimos que consigan o renueven el certificado de los
bomberos'. Sería importante preguntar que pasó, porque los 20 días se
cumplieron a fines de junio de este año.
Cada fin de semana la noche porteña es invadida por 1.500.000 personas que
concurren a los boliches, discos o lugares de la música. Es el segundo
espectáculo luego del fútbol.
Pero esta noche porteña, donde concurren mayoritariamente adolescentes,
jóvenes y adultos jóvenes tiene encerrado entre su parafernalia la
inseguridad, el 86% no cumple con las medidas de seguridad obligatorias
para casos de incendios.
Este dato aterrador fue dado por el relevamiento de la Defensoría del
Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo del defensor adjunto Atilio
Alimena, de estos 258 locales, discos bailables sólo el 14 por ciento
cumplen con todos los requisitos.
Existen leyes y ordenanzas que legislan para evitar lo que pasó en
República de Kromañón, el problema es que ninguna de ellas se lleva a cabo,
porque la misma Defensoría está alertando al gobierno de la Ciudad, y este
no tomó las medidas correspondientes.
La ley Nacional Nº 19.587 establece las medidas contra incendios que deben
tener las discotecas, está también, la Ordenanza Nº 50.250 que exige para
habilitar un boliche se debe presentar el certificado emitido por la
Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal, que se debe renovar
todos los años. En el local debe haber instalaciones antiincendio, deben
tener una salida de emergencia cada 300 personas. En la República de
Kromañón había 6.000 personas, el lugar está habilitado para 2.000, o sea,
que debería haber tenido 20 salidas de emergencia para los 6.000
concurrentes... además de barrales antipánico, algo que evidentemente no
tiene el boliche República de Kromañón, porque la única puerta que había
estaba con cadenas, porque de esa manera los dueños de la disco evitaron
que entraran ¨colados¨ aquellos que no quieren o no pueden pagar.
Negocio redondo para los dueños del boliche, Omar Chabán, que tanta prensa
le dan y le dieron al empresario exitoso, que sabiendo que su disco tenía
una capacidad para 2.000 personas vendió entradas, negocio redondo, para
6.000. La fiesta menemista continúa...
Por otro lado la misma Defensoría del Pueblo afirmaba sobre principios de
año que las multas y sanciones van de 2.000 pesos hasta 100.000 pesos y
clausuras de 15 días hasta la revocación de la habilitación, Si esto se
aplicara, lo decía el defensor adjunto, se tendrían que cerrar 222 locales.
Por otro lado la hipocresía es tan grande que el certificado de los
bomberos rige desde 1997, y muchas de las discotecas ya estaban
habilitadas, así que lo que hacen es demorar la certificación o bien lo
tienen vencido, a esto se suma que no hay controles. Otra de las
triquiñuelas que utilizan los empresarios de la noche es que piden la
habilitación para bares y restoranes para ser explotados como boliches, y
esperan, mientras esperan los certificados de bomberos, explotan
económicamente y eluden controles y no los cumplen... algo parecido a
coimas, no es casualidad...
Alimena confirmaba hacia mayo de este año, que le habían enviado ¨una nota
a la Subsecretaría de Control Comunal para que regularice la situación.
Además, no deberían otorgarse más habilitaciones a restoranes que pidan
abrir pistas de baile, porque finalmente ésa termina siendo la actividad
principal. Confiamos en que empiecen a solucionar el tema.'
Todos pueden recordar Kheyvis, en 1993, que dejó 17 muertos. Hoy se podrá
recordar República de Kromañón, que deja un saldo diez veces superior, por
ahora...
El mercado regula y da garantías jurídicas, afirmaban los privatistas de
los ´90 y ahora estos nuevos progresistas nos afirman que se intenta
ordenar un país destruido, en esos mismos noventa, sin embargo, nadie se
pregunta, porque ellos no están por ahora involucrados en estas muertes,
cuántas muertes se seguirán en nombre de sus ordenamientos que están
plagados de mentiras, de miradas hacia las próximas elecciones, de falta de
regulación y controles que eviten las tragedias. Esta tragedia, estas
muertes eran evitables... ahora el llanto de ellos es hipocresía, los
gobernantes no han dado la cara. Han mandado a funcionarios de segunda línea.
Esta es una de las tragedias más grandes de la historia de nuestro país en
los últimos años, sin embargo no hay funcionarios de primera línea, desde
el presidente, pasando por el jefe de gobierno porteño que se mezcle entre
los familiares y amigos cubiertos de dolor y desesperación.
Si bien se ha detenido a Chabán, hay otras responsabilidades, y no podemos
pensar que las bengalas irresponsables son las causantes. No hay
irresponsabilidades en las bengalas, hay negligencia seguida de muerte en
los funcionarios que tienen en carpeta este dictamen del Defensor del
Pueblo y nada han hecho.
Son responsables los negociantes de la noche, y no hay controles, porque
está claro, es la segunda actividad en importancia comercial luego del
fútbol, y así como las barras bravas son permitidas en el fútbol nacional,
la vista gorda a la inseguridad de los locales constituye la barra brava
del fútbol.
Por otro lado en esos boliches se tiene claro, pasa la droga, el alcohol, y
los controles de no-venta para menores es para los bolichitos de Buenos
Aires, pero nunca para estos grandes del negocio de la noche, porque en
esto están todos comprometidos.
Hay información que muchos jóvenes, ya estaban embriagados y no pudieron
encontrar la única puerta que había para lograr salvar la vida. Se sabe y
lo decían los familiares, que les cierran las canillas del paso del agua
para que consuman en las barras y ahí, hay de todo. Muchos lo saben y
muchos no consumen...
No se trata de empresarios responsables e irresponsables, se trata de que
este Estado no controla y permite que estos empresarios negocien,
comercien, hasta que aparece la desgracia. Por otro lado desde algunos
medios se intenta salvar a Chabán sacando la declaración de que el
empresario alertaba que no se tiraran bengalas.
Estamos en una realidad repleta de mediocridad, donde los funcionarios no
tienen hoy una organización de salvataje, de contención, organización y
ayuda para una catástrofe. No valen los 0-800, lo que se necesita es una
organización que ayude a los familiares, que aclare sobre el destino de
muertos, desaparecidos y heridos, se necesita una contención de
funcionarios que sepan trabajar con la desesperación de los familiares,
dejando que los equipos médicos de los hospitales públicos y demás trabajen
en función de salvar vidas y no tengan que ser los contenedores de las
desesperaciones familiares.
Un párrafo para estos servidores de la salud, muchos de ellos se
presentaron espontáneamente... y de todos los que se presentaron para ayudar...
Desde las 11 de la noche hasta altas horas de la tarde del 31 de diciembre
los familiares soportaban el calor, el dolor y la desorganización, un vaso
de agua fue brindado por gente solidaria, mientras el gobierno porteño y
nacional espera los fuegos de artificio del 2005.
¡Donde están los muertos!, morgue judicial y la Chacarita no hay nadie que
contenga tanto dolor, no hay respeto hacia el dolor, no pueden dar
respuesta a sus responsabilidades. No valen habilitar páginas por internet,
se necesitan los funcionarios, que todos, absolutamente todos, deberían
haber levantado sus festejos de fin de año y estar ellos dando el ejemplo,
trabajando para ayudar a miles de personas desesperadas por la muerte injusta.
Nos preocupamos por el dolor de la médica cubana, tomando injerencia en los
problemas de otros países, y cuantas tapas de diarios y por cuantos días
sacaran el dolor de tantos...
No vale un duelo nacional, ni porteño, no sirven, por tres días no se
abrirán los boliches del país, y luego se volverán a reabrir, porque la
gran prensa argentina se encargará de matar esta tragedia con otras noticias.
La cadena de los medios de este fin de año es sólo parte de una realidad
que golpea más fuerte en las fauces del sistema empresario periodístico. Ya
han comenzado a hablar de los jóvenes irresponsables, lo dice también el
Secretario de Derechos Humanos, hay que culpar a la víctima, por ahí es
cierto que algunos se escaparon y llevaron las bengalas que terminaron en
tragedia, por ahí se llega a decir que eran kamikases, pero esto será
esconder y proteger a los verdaderos responsables. Ya han comenzado a
montar la barbarie de condenar a la víctima. Situación que puede terminar
en que todos los muertos son culpables de su muerte.
Por otro lado la noticia de que las bengalas se encontraron en las oficinas
cerradas de la disco fue dada una vez, como mucho, ahora se intentará
cubrir semejante responsabilidad, estamos hablando del mercado, de los
negociantes de la muerte, porque este sistema lo único que le interesa es
la ganancia máxima. Por eso vendieron y revendieron entradas para ver al
grupo musical Los Callejeros, porque es el negocio. Porque testigos del
desastre, jóvenes que salvaron su vida los vieron huyendo a estos
empresarios exitosos.
Esta tragedia pudo ser evitada, las profundas heridas que deja al pueblo
argentino son muchas, y muchos hoy descorcharán champán, otros pizza, la
fiesta menemista no se terminó, por eso algunos preferirán esta fiesta y
han decidido darle la espalda al casi octogenario ex presidente...
En política no hay casualidades, sino causalidades, aunque suene parecido
es bien diferente. Los mayoritariamente jóvenes que perdieron su vida
fueron buscando como tantos jóvenes un momento de distracción y alegría,
los niños que había son producto de tantos jóvenes que se transforman en
padres adolescentes. Llevan a sus hijos donde ellos van. No los podemos
condenar, es parte de la realidad social.
Las leyes, ordenanzas y la legislación deben estar en función de los
cambios y modificaciones sociales. Una vez producido el hecho no se puede
caer en el racismo y la discriminación, son padres, pero también son
jóvenes y viven de acuerdo a sus años, tienen derecho... pero no son los
culpables de la tragedia. Ninguno de ellos. Todos los responsables están
vivos...
Hoy 31 de diciembre no pensaba escribir nada, pero como afirmaba Rodolfo
Walsh, los periodistas siempre debemos dar testimonio. Hubiese preferido no
escribir.
* (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha publicación:31/12/2004)
***
¿Por un nuevo nunca más?
Por Eva Giberti *
¿Qué es el dolor? Es un estímulo para la huida que alivie de su presencia;
es la voz del Gólgota que implora: “Padre, aleja de mí este cáliz”; es la
entraña arrasada por el pujo final que da a luz; es el límite aullante o
silencioso de aquello que la vida pugna por evitar. Dicen que no se puede
vivir en el dolor continuo: pregúntenselo a quienes lo transportan hasta en
sus sueños.
La ciudadanía decidió que el 31 de diciembre no podía quedar entrampado en
el dolor y, aun apesadumbrados, muchos ciudadanos eligieron festejar.
Porque a los chicos no se los podía privar de los fuegos artificiales que
ya habían sido comprados. Porque la reunión estaba organizada, la comida
lista, las invitaciones repartidas y uno no puede quedarse encerrado en la
catástrofe. El brindis es inapelable, así como los deseos de felicidad para
los familiares y amigos. O sea, la tragedia no podía prevalecer en el
estado de ánimo de miles de ciudadanos que, aunque tristes e indignados,
mantuvieron el festejo, la bulla y los estampidos multicolores. Porque
silenciar la alegría y la fiesta hubiese sido adherir a la muerte y al
dolor, el triunfo de Tánatos, psicoanalíticamente interpretado.
No obstante, el dios de la muerte no cede espacios de poder: ayer, 1º de
enero de 2005, sólo se hablaba en clave de dolor y en estupor de shock; no
se puede creer que haya sucedido lo que sucedió y es preciso hablar,
encender la radio y la tevé y continuar escuchando los nombres de los
sobrevivientes hospitalizados y aceptar que hay NN aún sin identificar.
Y en esta oportunidad, los chicos, los adolescentes que aprendieron cómo se
puede morir y agonizar según el modelo que cotidianamente determinados
adultos diseñan para ellos se sumaron a la experiencia del dolor que no
deja espacio para la huida. Miran, piensan, se tocan entre ellos, saturan
sus celulares y hablan ante las cámaras de tevé, serios y absortos.
Como el monóxido de carbono que les anunciaron se desataría si se portaban
mal, jugando con fuego, esta experiencia podrá corroerles su historia de
adolescentes confiados en quienes les ofrecen escuchar a sus bandas
favoritas. Esta impregnación de horror, ¿los conducirá a asumirse como
víctimas del negocio que explota sus ganas de vivir? Difícilmente lo
acepten quienes encuentran en las bandas su filosofía, su letra, su palabra
y su ritmo vital. Son las bandas quienes pueden constituirse en aliadas del
cuidado y de la denuncia (así como a algunas de ellas es preciso
advertirles que sus letras son herederas de las peores maldades que los
adultos promueven). Porque son ellas las que interrumpen el espectáculo
cuando los jóvenes se zarpan. Pero ya no alcanza.
Discernir entre adolescentes y adultos constituye una antigua clasificación
que deja de ser representativa cuando el dolor y el asombro los unifican. Y
adquiere vigencia cuando los adultos somos los responsables.
A pesar de los festejos que mucha gente se autoimpuso, además de quienes se
encogieron de hombros porque ya habían reservado mesa en un restaurante y
estaban dispuestos a divertirse, los comentarios se focalizan,
continuamente, alrededor de la catástrofe: es como una nube baja que
enturbia la cotidianidad y de la que no es fácil desprenderse. Al dolor se
le añade la preocupación por el futuro de estos encuentros, los
adolescentes temen que no se les permita asistir a los próximos recitales y
los padres se prometen a sí mismos reforzar sus medidas de protección. La
comunidad entera comprende que lo sucedido no tiene perdón, aunque los
responsables dispongan de su derecho a la Justicia.
Se ha vulnerado, una vez más, la aplicación de las normas y de los
principios, eludiendo la reflexión acerca de las consecuencias previsibles,
mediante el ejercicio de la que los filósofos llaman una “conciencia
perezosa”. Porque quienes tienen responsabilidades se mantienen en la
afirmación de los principios y en la repetición de las normas, pero sin
tomar en cuenta las posibilidades de intervención concreta. Que en
oportunidades sugiere la revisión de las habilitaciones de los locales,
dado que como acaba de comprobarse están en juego vidas humanas y dado
que la advertencia de riesgo existía.
Los principios que sostienen las normas que regulan el funcionamiento de
estos locales remiten al interés general de la comunidad, ya que todos los
ciudadanos quedan afectados por ese funcionamiento: es lo que estamos
comprobando desde el 31 de diciembre, en el estado de ánimo de la población
(más allá de las vivencias de las víctimas). Existe una ética de los
principios que amaneció entre nosotros a partir de esta tragedia, que
demanda una responsabilidad por todos, por los padres y por los hijos, por
la ciudadanía en general que está atravesando un dolor y un sufrimiento
cuyos matices, por diferenciales que sean, perturban y alteran la vida a
todos y cada uno de quienes hoy no pueden dejar de pensar en el episodio
trágico. Y seremos nosotros mismos los encargados de sostener dicha ética.
La huida del dolor así como la búsqueda de alivio constituyen tendencias
humanas, pero ambas arriesgan el olvido y el descuido de la memoria. En
esta oportunidad, el dolor y la memoria de los más chicos están presentes
como no había sucedido hasta ahora. La escena inolvidable que ellos
protagonizaron incluye a los adultos que transformaron el amor por la
alegría y por la música en un duelo temprano y sin razón. ¿Podremos
acompañar a los más chicos, seriamente, postergando otros compromisos, en
el reclamo de justicia, en la exigencia de respeto por sus derechos y en la
demanda inflexible por un nuevo nunca más?
* (Página/12 - www.pagina12web.com)
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