granada. Ramón Morillas Salmerón ha vuelto a realizar una nueva proeza para añadir a su brillante palmarés. En esta ocasión, el deportista granadino ha batido un récord mundial de altitud en paramotor, o sea, un parapente con ayuda de un pequeño motor de dos tiempos que lleva en la espalda y que va empujando para que el parapente aumente su sustentación y permita ganar altura.
El pasado 6 de octubre, Morillas partió desde una playa de Motril, y voló desde el nivel del mar hasta Sierra Nevada, pasando primero por las Alpujarras y luego rodeando desde el sur por el oeste, para llegar a las caras norte de Veleta, Mulhacén y Alcazaba.
En cuatro horas de vuelo, Morillas consiguió superar los 5.000 metros de altitud y después, gracias a los fuertes vientos del norte que formaban ascendencias de onda, pudo remontar a 6.102 metros, lo que supone un nuevo récord mundial. El anterior también estaba en poder del granadino y lo logró en Tenerife, con 5.414 metros.
"Se ha enviado a la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) toda la documentación para su validación", explica Ramón Morillas en parapente.net. "Aunque la máxima altitud medida por el GPS son 6.112 metros, el barógrafo Braünninger IQ Competición marcó 5.917, debido a que trabaja con la presión atmosférica. Será competencia de la FAI decidir cuál de las dos marcas será homologada. Si homologara la marca de 6.112, tendría también el récord mundial de velocidad a los 6.000 metros, que era mi intención".
"Volar ese gran desnivel –prosigue el deportista granadino–y, además, salir desde el mar para sobrevolar finalmente los más altos picos de la Península, es una experiencia que en pocos lugares se pueden realizar. En Granada, Sierra Nevada me permite este tipo de retos deportivos".
El parapentista relata que "no utilicé oxigeno, el motor que usé es de baja cilindrada (100 cc), sobrevolé todos los 'tres mil' de la Sierra, la 'meteo' era un poco dura, pero gracias a eso pude conseguirlo". Y es que Morillas vivió momentos duros para realizar la gesta, como cuando pasó desde la Alpujarra hacia el Pico del Caballo, debido al fuerte viento, y también a partir de los 5.000 metros, por el frío que le afectó sobre todo a pies y manos. "El frío te va calando y la falta de oxigeno va mermando tus facultades".
También hubo un gran momento, muy especial. "Un poquito más arriba de mí, que casi podía tocarlos, estaban los cirros. Estas nubes de las que tanto hemos hablado, estudiado y observado; y ahora, estaba con mi parapente al lado de ellas. Impresionante".
Tras seis horas de vuelo, explica que "aterricé en la puerta de mi casa en El Purche". Y tras el récord, dedicatorias: "Agradezco a Red Bull ,PAP, Advance y al equipo Draco por seguir apoyando este tipo de sueños".