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Re: [TurmaDelPlata] Centenario del histórico Aeroclub Argentino   Lista de mensajes  
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Estimado Carlos    

 

    Estoy anotado en la Lista de Turma del Plata y con placer leo los correos de ustedes (incluyendo los de América y España) y con gran admiración veo, a través de las fotografías, las obras de arte que construyen y hacen volar y entiendo perfectamente lo que sienten. Cuando se elevan esas maravillas que surgen de la mano de ustedes pienso que es el espíritu de cada uno de los presente el que se elevar con ansias de espacio. 

 

   EN 1953 hice el curso de Piloto Civil en el Aeroclub Argentino. En la década del 60 realicé el curso volovelismo (comencé a volar sin motor) de manera que tenía la oportunidad de volar en planeadores y muchas veces remolcarlos con un biplano Stearman.

 

   En 1995 hice el curso de parapente (quité el fuselaje y solo vuelo con un ala de tela) y cuando deje este mundo volaré con mis propias alas etéreas. El 9 de diciembre ppdo. hice mi primer vuelo en parapente de los 78 años.

 

  Lo que yo siento cuando, cómodamente sentado debajo de mi ala y muchas veces acompañado por las aves, me desplazo por el espacio, es absolutamente imposible de explicar con palabras. Hace unos años, en Iquique, Chile y casi en la frontera con Perú donde la Puna de Atacama llega hasta el Pacífico, (paraíso del parapente), crucé dos veces, de noche la ciudad impresionantemente iluminada y bajo un cielo estrellado. Salí de un despegue de 500 mts. de altura y llegué a la playa (también iluminada como si fuera de día) con 80 mts. de altura. Cuando volamos en parapente utilizamos un altivariómetro, aparatito que nos va dando la altura y, en una pantalla y con sonido nos marca la velocidad de ascenso o descenso. Cuando crucé aquella ciudad de noche llevaba el altivariómetro desactivado de manera que no escuchaba a mi alrededor ningún ruido, solo una suave brisa en la cara que se colaba por el orificio frontal de mi casco. Así crucé la ciudad de Iquique dos veces de noche: sobre mi cabeza un cielo estrellado y a mis pies la ciudad espectacularmente  iluminada y marchando sobre una gran avenida con autos que circulaban por ella o se detenían para que subieran o bajaran personan. Me sentía como un angelote con una visión de ave. También lo hice, en esa oportunidad, una vez de tardecita.

 

  Yo fui siempre un pésimo deportista: ni siquiera me interesa el fútbol. Solo estoy atento a los resultados de los partidos cuando Argentina interviene en los campeonatos mundiales. Para mí el desplazarme por el espacio no tiene nada que ver con el deporte. Jamás volaría en ningún medio como profesión. Es una especie de experiencia mística donde mi espíritu sale a la superficie. Cuando estoy flotando como dije antes, cómodamente sentado debajo de mi ala, estoy en otra dimensión donde desaparece lo cotidiano y vivo en lo eterno. Cuando aterrido pliego muy lentamente mi vela mientras revivo el vuelo realizado.                 

 

   Todo esto para explicarte por qué disfruto y admiro tanto el placer que sienten los “globeros” cuando hacen volar sus propias obras de arduo trabajo.

 

   Cuando se celebró el cincuentenario del aeroclub Argentino mi intención era que se hiciera una ascensión en globo como homenaje pero no conseguí un respaldo económico y técnico necesarios para que se llevara acabo. Hoy pienso que para el centenario que se cumplirá en enero de 2008 Turma del Plata podría intervenir construyendo dos globos de papel con el nombre de “Pampero” y “El Huracán” y del tamaño que tenían sus originales. Bien valdría la pena y sería algo muy destacado para un acontecimiento tan importante.   

 

Sigan trabajando y disfrutando del vuelo de esas maravillas que surgen de sus manos.

 

   Un  abrazo

 

          Pedro

 

     
 
----- Original Message -----
Sent: Tuesday, January 16, 2007 11:14 AM
Subject: Re: [TurmaDelPlata] Centenario del histórico Aeroclub Argentino

Hola Pedro. Muy interesante y valiosa la información en tu mensaje. Sinceramente te entiendo, pues yo también soñé con poder algún día aprender a pilotar un avión. Pero siempre el costo fué superior a mis posibilidades. Ahora, pasados los 70 años, con un amigo estamos tratando de conseguir alguna copia de algún programa de simulación de vuelo, para por lo menos en la PC aprender y practicar un poco.
 
 
----- Original Message -----
Sent: Saturday, January 13, 2007 12:16 AM
Subject: [TurmaDelPlata] Centenario del histórico Aeroclub Argentino

Estimados/as Amantes del Vuelo en todas sus manifestaciones 

   Quiero iniciar mi homenaje personal a una querida e histórica Institución que este sábado cumple sus 99 años de existencia y que ya ha comenzado a prepararse para celebrar su Centenario el 13 de enero de 2008. Me refiero al Aeroclub Argentino.

   En su Acta de Fundación cuya copia reducida tengo en mi álbum fotográfico de vuelo, dice textualmente: “En la ciudad de Buenos Aires, a los trece días del mes de Enero del año mil novecientos ocho, reunidos los Señores que suscriben resolvieron dar por constituido el Aereo Club Argentino con el objeto de fomentar el desarrollo de todas las ciencias relacionadas con la aeroestación” .(Tengamos en cuenta que en esa época sólo se volaba en globo; los aviones vinieron después). Debajo del texto del Acta aparecen las firmas comenzando por las de Aarón de Anchorena y Jorge Newbery y finalizando con la de Eduardo Newbery, hermano de Jorge y que luego se perdiera en el último vuelo que realizó el globo “El Pampero” que había traído de Francia, Aarón de Anchorena.

   Este primer Aeroclub fundado en la Argentina tiene una valiosa historia y dentro de su anecdotario, algunos hechos muy interesantes y no muy conocidos: si buscamos en Internet antecedentes del Club Atlético Huracán veremos que el dibujo principal de su logotipo es un  globo con una “hache mayúscula en el balón”. Eso se debió a que el nombre de ese club de fútbol fue tomado del globo “El Huracán” del Aeroclub Argentino y por esa causa a ese club se lo ha llamado afectuosamente “El Club del globito”.

   

   ¿Por qué éste, mi homenaje personal? Porque en esa Institución, por primera vez, me pusieron alas para que disfrutara de la Creación desde el espacio (además de haber pasado en él muchos y felices momentos de mi juventud).

   Conocí al Aeroclub Argentino cuando era aún muy niño. Nací en 1928 cuando los bebés no venían al mundo en una clínica u hospital sino que nacían en el propio hogar de la parturienta y quien ayudaba a su nacimiento no era un médico partero sino simplemente una partera o comadrona. El esposo de la partera que ayudó a que yo viniera al mundo era piloto y socio del Aeroclub Argentino y era muy común que sobrevolara el lugar donde nací, el entonces pueblo de San Justo Cabecera del Partido de La Matanza, Provincia de Buenos Aires.  En cada una de estas oportunidades, apenas escuchaba el ruido del motor de su avión, corría al techo de mi casa para verlo a mis anchas.

   En esa época contaba con el antecedente de que, en 1934, cuando solo contaba con 5 años vi llegar a Buenos Aires al dirigible alemán Graf Zeppelín, primero desde el techo de mi casa con toda mi familia y luego desde la calle principal y entonces la única empedrada, (las demás eran de tierra), de San Justo que, orientada hacia el noroeste, le permitió a todo el pueblo volcado sobre la misma, ver, a esa magnífica máquina aérea de 240 mts de largo, dirigirse a baja altura hacia la torre de amarre en Campo de Mayo. El 6 de enero de 1935 “Los reyes Magos” me trajeron un hermoso modelo del Graf Zeppelín en latón, pintado impecablemente como réplica en miniatura (aprox. 40cms de largo en perfecta proporción). En aquella época las cuerdas de los juguetes eran de tipo de relojería. Este modelo llevaba una hélice en la cola, detrás de los timones verticales y horizontales. Colgado de un largo hilo y sujeto en su parte central, el pequeño Zeppelín, mientras la hélice giraba, describía amplios círculos que yo observaba con gran felicidad.    

    Cuando era muy pequeño mi tío y padrino me había regalado un autito a pedales; y yo le preguntaba a mi madre porqué en lugar de ese autito mi padrino no me había regalado un avioncito. Posteriormente mi acercamiento al tema lo motivó un peluquero vecino de casa que me enseñó a construir avioncitos de papel y hacerlos volar. Esto se fue completando cuando, teniendo yo 10 años, el hijo del piloto, socio del aeroclub Argentino cuyo vuelo yo disfrutaba desde el techo de mi casa, (que mucho más tarde fue también piloto e instructor en ese Aeroclub), me enseñó aeromodelismo.

   En esa época de mi tierna infancia el Aeroclub Argentino, cuyo campo de vuelo estaba situado en el Partido de Morón, Provincia de Buenos Aires, solía hacer grandes festivales a los cuales no era raro que asistiera el Presidente de la República. Mis padres, amigos de éstos y, por supuesto yo, asistíamos a esos festivales. Recuerdo que, en una de esas oportunidades, mi instructor de aeromodelismo me presentó a una gran piloto y acróbata de esa época y que intervino en una carrera aérea organizada por el Aeroclub: Carola Lorenzini. A esa carrera se la llamó “,,,de las catorce Provincias” porque, en ese entonces, la división política del País era de catorce Provincias, diez Gobernaciones y un Distrito Federal que era Buenos Aires. De una de esas oportunidades recuerdo dos hechos, uno de los cuales me impactó bastante: ver volar un autogiro tal cual lo diseñó y perfeccionó su inventor, el español Juan de la Cierva y un accidente de paracaidismo. En este segundo caso recuerdo claramente cuando en el avión biplano desde donde se lanzaría el paracaidista, antes de que la máquina iniciara el carreteo para el decolaje, nos dijo a los presentes: “Voy a ver a San Pedro” Posteriormente vimos cuando se lanzó al espacio y luego como caía con el paracaídas estirado pero sin abrirse lo que le produjo la muerte al llegar al suelo. Para nosotros los espectadores nos resultó un espectáculo aterrador.

    A fines de 1952 concurrí al campo de vuelo del Aeroclub Argentino, ya en su ubicación actual de la Ruta 3 km 25,5, para averiguar sobre el curso de piloto civil y me recibió, (¡¡oh las vueltas del destino!!), su Presidente, el señor Julio Víctor Lironi, aquel piloto que sobrevolaba mi pueblo de San Justo, cuando yo era niño, esposo de la partera que me ayudó a venir al mundo y padre de quien me enseñó aeromodelismo. Es extraordinario como mi vida se iba desarrollando ante mí por una atracción hacia el espacio, esa notable atracción que cuando era muy pequeño me llevaba a permanecer, en noches estrelladas, acostado boca arriba en el techo de mi casa contemplando el cielo mientras mi mente jugaba en una aventura espacial junto a Flash Gordon o remontando, también en horas nocturnas y en ese mismo lugar, barriletes con faroles de cartulina y celofán con una vela encendida en su interior. Ya a los siete u ocho años en los momentos libres de las tareas escolares, mi gran placer era treparme a los árboles. En esa época un vecino de casa tenía una gran planta de laurel de hojas comestibles. Estaba formada por varios troncos que nacían muy pegados. Uno de esos troncos que tendría unos diez metros de altura poseía, cerca de su parte más alta, una rama que nacía horizontal para luego curvarse hacia arriba y que era mi asiento los días de viento. Mientras yo disfrutaba de los vaivenes de la rama, las personas que me veían ahí arriba me gritaban: ¡¡¡ bajate de ahí que te vas a caer!!!. Indudablemente y desde siempre el espacio tuvo para mí una atracción casi mística. Por esa razón jamás hubiese considerado el vuelo desde el punto de vista profesional.  

   En 1953 me hice socio y realicé el curso de Piloto Civil en ese querido e histórico Aeroclub que ya conocía desde mi infancia y donde después ya piloto realicé una gran actividad y pasé momentos muy felices de mí juventud junto a un grupo extraordinario de compañeros y amigos.

   De acuerdo a lo que nos enseñaría la historia, la aeronáutica, (que en la década del 60 permitió poner un hombre en la Luna), fue la última actividad en aparecer en los tres medios del planeta Tierra (tierra, mar y aire), sus inicios están más cerca de los que vivimos actualmente.          

 A fines de 1957 y principios de 1958, como socio, intervine activamente en la celebración del Cincuentenario del Aeroclub y me empapé de su rica historia. Como consecuencia de ello tuve el placer de conocer personalmente a verdaderas personalidades de los comienzos de nuestra actividad aérea. Entre ellos a los que más recuerdo fueron, en primer lugar, al señor Brigadier don Ángel María Zuloaga con quien tuve el honor de compartir interesantísimas charlas, oportunidad en que, entre otras cosas, me enseñó técnicas y otros conocimientos para volar en globo de gas (cómo operar con su válvula de seguridad, con el sector de desgarre, con el anclote, con el cucharón para el lastre, etc, etc,). En una oportunidad me mostró, en su departamento de la calle Florida, frente a Plaza San Martín, su magnífica y amplia biblioteca donde pude observar una magnífica colección de libros sobre temas aeronáuticos y, además, decorada con unos bellísimos grabados sobre la materia. El salón biblioteca contaba para su iluminación principal, a manera de araña, con un motor radial de aviación de muchos cilindros adosado al cielorraso cuyos cabezales estaban reemplazados por tulipas de cristal tallado que contenían las lamparitas de iluminación. El señor Brigadier Zuloaga era un gran entusiasta admirador del Aeroclub Argentino y estuvo presente, con todas sus galas, en todos los actos en celebración del cincuentenario en enero de 1958 como consta en las fotografías que, sobre ese acontecimiento, tengo en mi álbum. 

  

  

   Otra personalidad que tuve el gusto de conocer con motivo del Cincuentenario fue el señor Rufino Luro Cambaceres quien, junto a Antoine Saint-Exupery (piloto francés y autor del Principito) intervinieron como pilotos de la Posta Argentina en sus heroicos vuelos a nuestro sur y de quien tuve el placer de recibir como obsequio, un ejemplar autografiado de su libro “RUMBO 180 – HUELLAS EN EL CIELO AUSTRAL” que contiene un prólogo del entonces General Ángel María Zuloaga. Entre las cosas que me impactó de ese libro está su dedicatoria: “A los que sintieron esas mismas emociones, y a aquellos otros capaces de sentirlas”, expresión que nos es muy cara a los que nos gusta volar.   

   También tuve oportunidad de conocer personalmente al Dr. Alfredo L. Palacios, (viejo lider político socialista que integró la CD del Aeroclub Argentino elegida el 2 de octubre de 1909 y que presidía Jorge Newbery), con motivo de haber concurrido a su domicilio junto con el entonces Secretario del Club para invitarlo a las actividades que el Aeroclub desarrollaría con motivo de su Cincuentenario. En esa oportunidad el Dr. Palacios nos recibió con gran cortesía y calidez.

   Nada puede negar que hoy la mujer, a través de sus distintas actividades, ha desarrollado la capacidad de emprender grandes empresas en todas las áreas.

Actualmente La Presidenta del Aeroclub Argentino es la Dra. María del Pilar Rolandelli. Como Tesorera figura Tita Natkemper (a quien conocí como compañera del Aeroclub y piloto en la década del 50) y en Relaciones Aeronáuticas, Luisa L. Quiroga. Por supuesto la Dra. Rolandelli y la Sra. Quiroga también son pilotos.

   Para finalizar, la intención de estas líneas es destacar la importancia histórica de una Institución cuyo Centenario se celebrará el 13 de enero de 2008. Estoy convencido que la historia se hace minuto a minuto y que los pueblos que no veneran el pasado histórico de su Patria, y viven en la ceguera mezquina de hechos insignificantes e intrascendentes del presente, nada podrán legar de valor para su País, para sus nietos y para las generaciones futuras.

   Pedro Antonio Sciumbre

pasciumbre@fibertel.com.ar        

PD: A partir de este momento y hasta el 13 de enero de 2008,  iré indicando por este medio efemérides de hechos ocurridos en el Aeroclub Argentino a través de su historia, para completar mi homenaje personal a tan querida Institución.



__________ Información de NOD32, revisión 1974 (20070112) __________

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__________ Información de NOD32, revisión 1982 (20070116) __________

Este mensaje ha sido analizado con NOD32 antivirus system
http://www.nod32.com


Mié, 17 de Ene, 2007 1:42 am

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