Es un hecho, ingresar sin autorización a la propiedad de otra persona
(sea campo, casa, aeroclub privado...), es una violación al derecho a
la propiedad privada.
Ojo, no estoy hablando de un caso de emergencia en el cual, como bien
decimos, se antepone la vida humana, que es el bien jurídico más
cuidado por la ley.
Creo que lo más importante es la manera de la que se inicia el
diálogo con el dueño de casa. No nos olvidemos que aparecemos de la
nada y "caemos" sin invitación y, aunque nuestra intención siempre es
la mejor, es imprescindible para el buen diálogo que el dueño lo sepa
lo más rápido posible.
El "invadido" no tiene autoridad para retener nada (ni a nadie, mucho
menos), pero si está en todo su derecho de hacer una denuncia a las
autoridades que correspondan, lo que implicaría un dolor de cabeza y
una gran pérdida de tiempo hasta que lográsemos aclarar el asunto.
Me parece que lo más importante es arrancar uno con la charla, sin
ánimos de discordia (siempre que no caigamos en el patio de algún
gatillo fácil o de la Familia Adams, claro), dar las explicaciones
del caso mientras guardamos el equipo, las disculpas (si hacen falta)
y, entre sonrisas y con cara de angelitos, irnos en buen término.