Esto es así porque la única forma que conocemos de enviarla hacia este planeta y que consiga frenar sin pasarse de largo sin tener que utilizar un montón de combustible es hacer que utilice la gravedad de los planetas para ir adaptando su órbita y frenando.

Trayectoria de la sonda MESSENGER - JHU/APL
De este modo, el peso ahorrado en combustible se puede emplear para instrumentos científicos, con lo que ese largo camino por el espacio en el que ha pasado una vez por las proximidades de la Tierra, dos por las de Venus, otras dos por las de Mercurio, y en el que aún le queda otra pasada por cerca de Mercurio a finales de septiembre de este año, compensa con creces.
Además, en estas pasadas la sonda ya ha aprovechado para ir tomando imágenes del planeta que ya nos han ido revelando detalles que no conocíamos y que ya le van dando material que analizar a los científicos de la misión para que intenten encajarlas con los modelos que manejan sobre la formación del planeta o bien para que se planteen nuevos modelos que encajen con las imágenes si esto es necesario.
The Big Picture recoge en Mercury and MESSENGER unas cuantas imágenes seleccionadas de la sonda antes de su lanzamiento y de las que ha enviado del planeta, que como siempre son una gozada, como por ejemplo esta, tomada durante la segunda aproximación de la sonda al planeta, que muestra el interior de un cráter de impacto de unos 700 kilómetros de diámetro que presenta unas fracturas radiales que tienen un tanto despistados a los científicos:

NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Carnegie Institution of Washington
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Gustavo Fernando Durán
Santa Fe - Argentina
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