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"PRENSA INDEPENDIENTE"
- República Argentina -
"La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma
Representativa, Republicana Federal..."
Síntesis de prensa - Edición semanal
20 de octubre del 2005
Año 6to. - Número 644
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Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo,
pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.
Abraham Lincoln
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Índice
1 - Publicado en ´La Prensa´ - "No aprendieron ni olvidaron nada".
2 - De Harrymagazine - "El 23 de octubre a la noche", por María Zaldívar.
3 - La guerrilla revolucionaria, otra visión, ... ¡un ex terrorista honesto! - "No mataras", por Oscar del Barco.
4 - Publicado en ´La Prensa´ - Mirador político: "Código genético", por Sergio Crivelli.
5 - Nota de opinión política - "La falsa culpabilidad vs. la real inocencia: una lucha despareja", por Gabriela Pousa.
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1 - Publicado en ´La Prensa´
"No aprendieron ni olvidaron nada"
Los pésimos enfrentamientos finales entre los candidatos a legisladores crean el peor clima para que la ciudadanía vote con esperanzas de un país mejor.
Todos los candidatos, seguramente por razones de convicción, creen tener las soluciones de los problemas argentinos en sus manos y desde el Congreso Nacional poder trabajar para concretarlos.
Pero, salvo el Presidente que esté donde esté y día a día suplica hasta niveles desconocidos e impensados en virtud de su investidura por conseguir el voto para su flamante partido, los candidatos gozan con otra metodología distinta y, curiosamente, no piden que lo voten, sino que no voten al adversario. Para lo cual utilizan la agresión, así como la mentira, la omisión o la verdad escondida, o directamente el insulto para subrayar el descrédito, y hablar de los fracasados de ayer como malos ejemplos pero sin dar pautas de cuál es el futuro que ellos quieren.
Si la campaña preelectoral comenzó con un ritmo y un contenido que convirtió en un paulatino desinterés las esperanzas que se tenían sobre los nuevos legisladores, el tramo final se ha adjudicado con absoluta transparencia el calificativo de vergonzoso. El discurso aun de los más notables candidatos carece del argumento que las circunstancias exigen y se cae en frases hechas y vacías, en desuso, de entrecasa, sin calidad alguna, cuando la palabra que debió decirse necesitaba de una elaboración cuidadosa por simple respeto hacia el ciudadano, a la sociedad, al país, a la democracia, a la República, al mismo candidato por vergüenza propia.
Esto no es una final de campaña con encendidas propuestas, sino un último y apagado episodio de una guerra mal entendida, donde no se necesitaban espadas, pero sí la sarmientina herencia de usar la pluma y la palabra.
Repasando lo que cotidianamente cada candidato dice, incluyendo al fogoso primer magistrado, más que entusiasmo para ir a votar el domingo se origina una tristeza por lo que puede llegar a ser el país después del domingo. Todos creen tener las soluciones, dijimos, pero qué mal las expresan, o qué bien las esconden para transformarlas después en una sorpresa genial desde la banca.
No le dan la sensación a un pueblo dolorido por muchos motivos, y también desesperanzado y navegando en la incertidumbre, que están reconstruyendo a la malherida Nación, sino más bien agravando su salud cívica.
Cabe preguntarse con qué desinterés personal o tal vez rencor discutirán mañana en la cámara un proyecto con la sensatez que corresponde, si vienen de agraviarse hasta en lo más profundo de la existencia física, personal, profesional, política, mediante la filosofía de la destrucción por la destrucción misma.
Este mismo clima de campaña lo llevarán al Parlamento al que convertirán en un campo de batalla porque han demostrado que no saben hacer otra cosa mejor que pelear hasta que el adversario caiga, en vez de que se arrime para compartir propósitos en beneficio de lo que representan: el país y el pueblo.
No han aprendido nada y no han olvidado nada, y la conspiración que los desacredita supieron bien pintarla con los colores de esa misma nada.
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2 - Octubre 2005
Harry - de Edgardo Arrivilaga
Inteligencia estratégica - Harrymagazine http://www.harrymagazine.com/
"El 23 de octubre a la noche"
por María Zaldívar (*)
Preocupa saber si las autoridades están previendo la posibilidad de que el nivel de confrontación actual que manifiestan las facciones antagónicas del peronismo, escale a episodios de violencia lisa y llana el mismo 23 de octubre próximo.
Porque revueltas y choque de esbirros que responden a distinto patrón no serían sino la prolongación del estilo de campaña proselitista inaugurado por el presidente Kirchner durante los meses anteriores a la elección.
No es descabellado imaginar que la permanente apelación a la diatriba, al insulto y la descalificación personal del adversario, se coronaran con unas cuantas grescas de facciones, fácilmente localizables en el primer y segundo cordón del gran Buenos Aires, un rato después de cerrado el comicio, o aún antes, cuando el rumor de las tendencias empiece a trepar de volumen.
Esa lamentable opción debiera contemplarse y evitarse, obviamente. Pero como la prevención no es una gimnasia habitual de la presente administración, el desborde es un escenario imaginable.
Sumado a eso, sería prudente evaluar también las posibles reacciones de los feligreses del culto a la deslealtad que, luego de aprobar con honores un curso acelerado de bajezas, pueden estar soñando con ir por más.
Dicho de otro modo, existen dos escenarios idénticamente conflictivos: tanto si los números no dan como el matrimonio Kirchner sueña como si fueran demasiado favorables; frente a cualquiera de ambos, un prudente “Esperemos lo mejor, pero preparémonos para lo peor” no sería filosofía exagerada para aplicar a partir de la noche del próximo 23.
Porque no es necesario ser un memorioso para recordar el primer capítulo de la tragicomedia “K”. Hace dos años era un oscuro caudillo provincial que se juntaba con otros oscuros caudillos provinciales vecinos con los que compartía las bajas temperaturas de la región y un frío y esporádico contacto con el epicentro del poder real. Buenos Aires y los popes de la política le prestaban poca atención a ese grupete austral que tan bien habían sabido organizarse para el ejercicio del poder perenne.
Se trata de distritos que subsisten a la sombra de una ecuación favorable: poblaciones escasas y rehenes del empleo público. Neuquén, además, rica en petróleo luego de la privatización que Néstor Kirchner acompañó desde la gobernación de su provincia, durante los años ´90 que ahora tiene la osadía de denostar.
La conducción peronista post-menemista, que utilizó la escuadra imperial para concretar la muerte del mosquito, se ayudó en la cruzada con los vientos del sur, sin saber todavía que serían tempestades. Es probable que Duhalde haya creído recordar la mundialmente famosa frase de Maquiavelo que nunca pronunció y al grito de “Como dijo El Príncipe: El fin justifica los medios”, barrió con Menem al costo de hacer a Kirchner, presidente de la república. Y a ella, primera dama.
Los siguientes capítulos son todavía más recientes: la latino americanización en política exterior; el giro a la izquierda en materia de derechos humanos; la persecución de militares; la destrucción de lo que quedara en pie de las instituciones que hacen que un país sea una república; el contumaz incumplimiento de la palabra empeñada; la reestatización de los servicios esenciales con la conveniente selección de hijos y entenados para delegar su posterior control; el impulso a un falso empresariado nacional; la doma de los medios de comunicación, salvando honrosas excepciones, vergonzosamente domables a golpe de discursos y pautas publicitarias.
Y luego, la frutilla: el alumno aplica la técnica del maestro y ello significaba borrar a Duhalde del mapa. Pero fue a un ritmo político tan vertiginoso que ni los mismos peronistas creyeron que lo llevaría a cabo para estas elecciones legislativas. Por eso los cabildeos duraron hasta el final, esperando que se tratase simplemente de una pulseada más.
Pero la cosa no era de forma. Estamos en presencia de la implosión final. Por fin el proceso político argentino está viendo el fondo del túnel que construyó el peronismo y al que los seguimos todos, queriendo y sin querer.
No se reconoce en la dirigencia argentina demasiada conciencia de la proximidad del desenlace, únicamente comparable al peligro que entraña. La nacionalización de la interna peronista implicó la inaudita variedad de falsas opciones del mismo partido como novedad inaugurada en las presidenciales de 2003 e incorporada en adelante. Más el ingrediente “K”, el del “knock out” porque Kirchner no convive ni comparte.
Entonces, frente al próximo escenario ¿Quién se está preguntando cómo se llama el sistema político que no admite el disenso?
(*) Licenciada en Ciencias Políticas (UCA)
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3 - La guerrilla revolucionaria, otra visión, ... ¡un ex terrorista honesto!
Publicado - creemos, sin plena seguridad - en el diario ´La Capital´
"No mataras".
La carta de Oscar del Barco.
Señor Sergio Schmucler:
Al leer la entrevista con Héctor Jouvé, cuya trascripción ustedes publican en los dos últimos números de ´La Intemperie´, sentí algo que me conmovió, como si no hubiera transcurrido el tiempo, haciéndome tomar conciencia (muy tarde, es cierto) de la gravedad trágica de lo ocurrido durante la breve experiencia del movimiento que se autodenominó "ejército guerrillero del pueblo".
Al leer cómo Jouvé relata suscinta y claramente el asesinato de Adolfo Rotblat (al que llamaban Pupi) y de Bernardo Groswald, tuve la sensación de que habían matado a mi hijo y que quien lloraba preguntando por qué, cómo y dónde lo habían matado, era yo mismo.
En ese momento me di cuenta clara de que yo, por haber apoyado las actividades de ese grupo, era tan responsable como los que lo habían asesinado. Pero no se trata sólo de asumirme como responsable en general sino de asumirme como responsable de un asesinato de dos seres humanos que tienen nombre y apellido: todo ese grupo y todos los que de alguna manera lo apoyamos, ya sea desde dentro o desde fuera, somos responsables del asesinato del Pupi y de Bernardo.
Ningún justificativo nos vuelve inocentes. No hay "causas" ni "ideales" que sirvan para eximirnos de culpa. Se trata, por lo tanto, de asumir ese acto esencialmente irredimible, la responsabilidad inaudita de haber causado intencionalmente la muerte de un ser humano. Responsabilidad ante los seres queridos, responsabilidad ante los otros hombres, responsabilidad sin sentido y sin concepto ante lo que titubeantes podríamos llamar "absolutamente otro".
Más allá de todo y de todos, incluso hasta de un posible dios, hay el no matarás. Frente a una sociedad que asesina a millones de seres humanos mediante guerras, genocidios, hambrunas, enfermedades y toda clase de suplicios, en el fondo de cada uno se oye débil o imperioso el no matarás. Un mandato que no puede fundarse o explicarse, y que sin embargo está aquí, en mí y en todos, como presencia sin presencia, como fuerza sin fuerza, como ser sin ser. No un mandato que viene de afuera, desde otra parte, sino que constituye nuestra inconcebible e inaudita inmanencia.
Este reconocimiento me lleva a plantear otras consecuencias que no son menos graves: a reconocer que todos los que de alguna manera simpatizamos o participamos, directa o indirectamente, en el movimiento Montoneros, en el ERP, en la FAR o en cualquier otra organización armada, somos responsables de sus acciones. Repito, no existe ningún "ideal" que justifique la muerte de un hombre, ya sea del general Aramburu, de un militante o de un policía.
El principio que funda toda comunidad es el no matarás. No matarás al hombre porque todo hombre es sagrado y cada hombre es todos los hombres. La maldad, como dice Levinas, consiste en excluirse de las consecuencias de los razonamientos, el decir una cosa y hacer otra, el apoyar la muerte de los hijos de los otros y levantar el no matarás cuando se trata de nuestros propios hijos.
En este sentido podría reconsiderarse la llamada teoría de los "dos demonios", si por "demonio" entendemos al que mata, al que tortura, al que hace sufrir intencionalmente. Si no existen "buenos" que sí pueden asesinar y "malos" que no pueden asesinar, ¿en qué se funda el presunto "derecho" a matar? ¿Qué diferencia hay entre Santucho, Firmenich, Quieto y Galimberti, por una parte, y Menéndez, Videla o Massera, por la otra?
Si uno mata el otro también mata. Esta es la lógica criminal de la violencia. Siempre los asesinos, tanto de un lado como del otro, se declaran justos, buenos y salvadores. Pero si no se debe matar y se mata, el que mata es un asesino, el que participa es un asesino, el que apoya aunque sólo sea con su simpatía, es un asesino. Y mientras no asumamos la responsabilidad de reconocer el crimen, el crimen sigue vigente.
Más aun. Creo que parte del fracaso de los movimientos "revolucionarios" que produjeron cientos de millones de muertos en Rusia, Rumania, Yugoslavia, China, Corea, Cuba, etc., se debió principalmente al crimen. Los llamados revolucionarios se convirtieron en asesinos seriales, desde Lenin, Trotzky, Stalin y Mao, hasta Fidel Castro y Ernesto Guevara.
No sé si es posible construir una nueva sociedad, pero sé que no es posible construirla sobre el crimen y los campos de exterminio. Por eso las "revoluciones" fracasaron y al ideal de una sociedad libre lo ahogaron en sangre.
Es cierto que el capitalismo, como dijo Marx, desde su nacimiento chorrea sangre por todos los poros. Lo que ahora sabemos es que también al menos ese "comunismo" nació y se hundió chorreando sangre por todos sus poros.
Al decir esto no pretendo justificar nada ni decir que todo es lo mismo. El asesinato, lo haga quien lo haga, es siempre lo mismo. Lo que no es lo mismo es la muerte ocasionada por la tortura, el dolor intencional, la sevicia. Estas son formas de maldad suprema e incomparable. Sé, por otra parte, que el principio de no matar, así como el de amar al prójimo, son principios imposibles.
Sé que la historia es en gran parte historia de dolor y muerte. Pero también sé que sostener ese principio imposible es lo único posible. Sin él no podría existir la sociedad humana. Asumir lo imposible como posible es sostener lo absoluto de cada hombre, desde el primero al último.
Aunque pueda sonar a extemporáneo corresponde hacer un acto de contrición y pedir perdón. El camino no es el de "tapar", como dice Juan Gelman, porque eso - agrega - "es un cáncer que late constantemente debajo de la memoria cívica e impide construir de modo sano".
Es cierto. Pero para comenzar, él mismo (que padece el dolor insondable de tener un hijo muerto, el cual, debemos reconocerlo, también se preparaba para matar) tiene que abandonar su postura de poeta-mártir y asumir su responsabilidad como uno de los principales dirigentes de la dirección del movimiento armado Montoneros.
Su responsabilidad fue directa en el asesinato de policías y militares, a veces de algunos familiares de los militares e incluso de algunos militantes montoneros que fueron "condenados" a muerte.
Debe confesar esos crímenes y pedir perdón por lo menos a la sociedad. No un perdón verbal sino el perdón real que implica la supresión de uno mismo. Es hora, como él dice, de que digamos la verdad. Pero no sólo la verdad de los otros sino ante todo la verdad "nuestra".
Según él pareciera que los únicos asesinos fueron los militares y no el EGP, el ERP y los Montoneros. ¿Por qué se excluye y nos excluye, no se da cuenta de que así "tapa" la realidad?
Gelman y yo fuimos partidarios del comunismo ruso, después del chino, después del cubano, y como tal callamos el exterminio de millones de seres humanos que murieron en los diversos gulags del mal llamado "socialismo real". ¿No sabíamos?
El no saber, el hecho de creer, de tener una presunta buena fe o buena conciencia, no es un argumento, o es un argumento bastardo. No sabíamos porque de alguna manera no queríamos saber.
Los informes eran públicos. ¿O no existió Gide, Koestler, Víctor Serge e incluso Trotsky, entre tantos otros? Nosotros seguimos en el Partido Comunista hasta muchos años después que el Informe-Krutschev denunciara los "crímenes de Stalin". Esto implica responsabilidades.
También implica responsabilidad haber estado en la dirección de Montoneros (Gelman dirá, por supuesto que él no estuvo en la Dirección, que él era un simple militante, que se fue, que lo persiguieron, que lo intentaron matar, etc., lo cual, aun en el caso de que fuera cierto, no lo exime de su responsabilidad como dirigente e, incluso como simple miembro de la organización armada).
Los otros mataban, pero los "nuestros" también mataban. Hay que denunciar con todas nuestras fuerzas el terrorismo de Estado, pero sin callar nuestro propio terrorismo. Así de dolorosa es lo que Gelman llama la "verdad" y la "justicia". Pero la verdad y la justicia deben ser para todos.
Habrá quienes digan que mi razonamiento, pero este no es un razonamiento sino una contrición, es el mismo que el de la derecha, que el de los Neustadt y los Grondona. No creo que ese sea un argumento. Es otra manera de "tapar" lo que pasó. Muchas veces nos callamos para no decir lo mismo que el "imperialismo".
Ahora se trata, y es lo único en que coincido con Gelman, de la verdad, la diga quien la diga. Yo parto del principio del "no matar" y trato de sacar las conclusiones que ese principio implica. No puedo ponerme al margen y ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, o a la inversa.
Yo culpo a los militares y los acuso porque secuestraron, torturaron y mataron. Pero también los "nuestros" secuestraron y mataron. Menéndez es responsable de inmensos crímenes, no sólo por la cantidad sino por la forma monstruosa de sus crímenes. Pero Santucho, Firmenich, Gelman, Gorriarán Merlo y todos los militantes y yo mismo también lo somos. De otra manera, también nosotros somos responsables de lo que sucedió.
Esta es la base, dice Gelman, de la salvación. Yo también lo creo.
Lo saludo.
Oscar del Barco
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4 - Publicado en ´La Prensa´
Mirador político:
"Código genético"
por Sergio Crivelli
A seis décadas de su aparición, el peronismo ocupa de manera excluyente el centro del escenario político, hasta el punto de que los festejos por el 17 de octubre de 1945 se confundieron con el cierre de la campaña electoral de los dos sectores que son los únicos en condiciones de disputarse el poder real en la Argentina: kirchneristas y duhaldistas.
Este hecho, que deja en la práctica sin alternativas al sistema político, pone al descubierto la baja calidad de una democracia asolada por el clientelismo, la pobreza generalizada y el mal funcionamiento institucional.
¿Qué une y qué separa a las dos facciones? ¿Qué ofrecen de distinto? Aunque desde la Casa Rosada se insiste en que hay enfrentados un viejo y un nuevo orden, tanto Néstor Kirchner como Eduardo Duhalde comparten el mismo código genético: son los herederos de un formidable aparato electoral creado por Juan Perón sobre la base de la más vieja receta política: el uso conservador de los pobres.
El Presidente y su ex "padrino" electoral comparten, además, otro punto en común de la mentalidad peronista: el decadentismo, la idea de que hubo un tiempo mejor que debe ser recuperado, que el futuro -paradójicamente- está en el pasado. En un pasado desde el cual el país ha ido deslizándose hacia el atraso y la frustración actual por obra de un complot de enemigos que han ido cambiando con el tiempo -Spruille Braden, la oligarquía, la antipatria, la sinarquía internacional, los "estúpidos imberbes", el FMI, etcétera- sin que al pueblo, víctima inocente de estas maquinaciones, le cupiese jamás responsabilidad alguna.
Pero la nostalgia por el "ancien régime" no es igual en ambos sectores. En el discurso duhaldista se recuerda al primer peronismo como una edad dorada para los sectores más bajos de la pirámide social. Ese breve período, que coincide en términos generales con la infancia de los candidatos, fue el resultado de una violenta redistribución del ingreso que terminó por desarticular la economía y generar una división profunda en la sociedad. La equivocada elección del modelo de desarrollo -aislamiento combinado con economía estatal- terminó por poner la lápida al período de fuerte desarrollo de la Argentina iniciado en el último tramo del siglo XIX.
La nostalgia kirchnerista es de otro orden. Es la de la clase media que se descubrió peronista a fines de los "60. La de una segunda ola que quiso copar el movimiento "tirando viejos por la ventana" -como dijo alguna vez Perón-, jugó la opción violenta y fue escarmentada. Una parte de este sector se "recicló" durante el menemismo haciendo negocios con el Estado, pero el grueso ha regresado con más de cincuenta años en los documentos de identidad para ocupar los primeros lugares de poder en el Estado.
Consideradas desde esta perspectiva las diferencias entre las facciones enfrentadas no podían ser más ilusorias. No sólo porque en muchos casos la "renovación" política que se promete está representada por los mismos hombres que anteayer fueron menemistas, ayer duhaldistas y hoy kirchneristas, sino porque la herencia política, la mentalidad y las ideas de ambos bandos son las mismas.
Son propuestas con las que se ha insistido durante los últimos 60 años y que en gran medida fueron aplicadas con los resultados a la vista.
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5 - Nota de opinión política
"La falsa culpabilidad vs. la real inocencia:
una lucha despareja"
por Gabriela Pousa
Desde hace un tiempo, en la Argentina hemos caído en el error de considerar obvias a situaciones, circunstancias o temas que sin embargo, aún admiten ser discutidas o requieren que se complete la trama para poder darlas por asentadas.
Asimismo, se torna cada vez más imprescindible exigir que no se coarten los contextos donde las cosas ocurren o se suceden, a fin de manipularlas a intereses sectarios en detrimento generalmente de la verdad. Menos todavía es lícito silenciar el desenlace de ciertos hechos que afectan al don de gentes o a la cualidad humana por antonomasia. Por admitir que se cercenen a conveniencia de algunos ciertos acontecimientos, el inconsciente colectivo se puebla de sospechas, indicios, apenas datos que distorsionan la verdad y generan escenarios parciales, caprichosos o incluso forjan ideas que distan considerablemente de la realidad.
Hoy, es moneda corriente esa obsesión por dividir para lograr un mayor dominio de las masas: basta advertir que ni siquiera las huestes piqueteras mantienen una unidad precisa. Así ocurre también con los temas que hacen a Instituciones que son base misma de la Nación Argentina.
Desde la Justicia hasta las Fuerzas Armadas, encuentran en este presente versiones diezmadas, historias parciales, amnesias macabras y un trato eminentemente hostil por parte de los dirigentes de turno. En los últimos días, eso es justamente, lo que acontece con la Institución policial y la Gendarmería.
En rigor, todo aquello que no comulgue con esa suerte de ideología maquillada de "progresismo" pero con raíces en estructuras obsoletas, superadas ya en el mundo entero, es blanco de ataques y manejos turbios tendientes a desvirtuar la verdad y abrir falsas causas que ameriten negar un espacio válido en el escenario actual. Los medios compran esas tramas.
Siempre se dijo que no es noticia si un perro muerde a un hombre. Lo que cuenta es si acaso el hombre muerde al perro. No parece ser una ética oportuna pero es la que surge, a simple vista, hoy en día.
A pesar de que el modus operandi permite advertir su origen ruin en las fauces gubernamentales, suele propagarse a diestra y siniestra. Tal estrategia instrumentada en el marco de la comunicación admite un manejo de la información peligroso capaz de dejar temas escindidos de su esencia. Así, se mantiene un estado de confusión tal que no permite distinguir quién es quién y cuál es cuál. La verdad por este mecanismo ruin, es suplantada por todo tipo de suspicacias proclives a mantener este desorden de cosas en el que nos movemos a diario.
Tomemos por ejemplo al personaje de la semana: Luis D' Elía. Ahora bien, por obra y magia de la ignominia dominante, el piquetero pasó de liderar un grupo insurrecto que tomara y saqueara literalmente, una comisaría, a ser - en menos de 24 horas - un paladín del sentido común merecedor del aval oficialista y de la felicitación presidencial...
Del mismo modo, y por similares prebendas puede pasar un ex mandatario a ser un exilado o un prófugo de la Justicia. Siguiendo esa lógica es como, el prócer de ayer, puede pasar del bronce a la desidia, y un Maestro sólo logra reconocimiento cuando, tumba mediante, se dirigen a su memoria...
Es así como antes se entronizaba a los héroes y ahora se los ridiculiza...
A quienes se enviara en calidad de soldados de la Patria a combatir en Malvinas, hoy se les destina a una supervivencia mísera y, si de la dirigencia dependiera, su gesta quedaría sumida en el mayor de los silencios o relegada a la amnesia de una biblioteca sin tinta, sin argumento, sin sentido...
El trato vilipendioso que el Poder Ejecutivo destina hoy a Instituciones que obraron como sostén mismo de la República alcanza, posiblemente su máxima expresión, en las filas de las Fuerzas Armadas.
En ese marco, no hay pasado que absuelva ni presente que de tregua. Menos aún, cabe esperar una reivindicación acorde a la verdad o acaso una rectificación de humillaciones infundadas vertidas tan sólo por resentimientos lejanos a la razón y a la lógica de los acontecimientos.
El afán de una casta obsesionada en revivir viejos tiempos, quizá por carecer de aptitud para manejar el presente y conducir a un futuro, genera un sinfín de víctimas inocentes que son, precisamente, las que luego no encuentran viabilidad para exponer su verdad y dejar a resguardo el buen nombre y honor, burdamente menoscabado.
Ejemplos hay demasiados. Recordemos cuando se removió al Procurador del Tesoro, Carlos Sánchez Herrera, sin ir más lejos. Llovieron críticas acerca del mismo sin otro fundamento más que el haber patrocinado al ex general Juan Bautista Sasiaiñ. Qué se tratase de cumplir con las funciones intrínsecas de un abogado defensor no tuvo trascendencia alguna. El dedo acusador fue lo último que se mostró a la opinión pública. No hubo posibilidad siquiera de escuchar causa o razón por la cuál se le relega a quién ha cumplido con su misión...
Una situación similar sufrió el ex Jefe del Ejército, Ricardo Brinzoni a quién se le adjudicó la posesión de propiedades y sociedades en San Carlos de Bariloche sin que medie una verificación concreta de ello. Hasta ahí se dio parte a los medios y se diezmó la información. Una vez que la Justicia se expidió sobre el tema, demostrando con fundamento la inocencia del ex Jefe del Ejército, no fueron muchos los centímetros que se destinaron a reivindicar la imagen de un hombre de armas que, lejos de administrar sociedades ajenas, se ocupara de servir a la Nación. ¡Vaya diferencia!
No hubo eco siquiera de la sentencia judicial según la cual, "no existe constancia documental alguna que identificara al mismo, con la empresa o las sociedades" mencionadas inescrupulosamente.
Esta visto que, las denuncias que se desestiman en los expedientes de la Justicia, no hallan luego posibilidad de notificación ante la opinión pública, limitada a versiones antojadizas y sectarias. Si a Ricardo Brinzoni, la Justicia lo encuentra libre de culpa y cargo no parece ser trascendente. ¡En cambio la sospecha vaya si lo era...!
Esta primacía de la desconfianza por sobre la comprobación empírica es un ardid lamentable que se viene ejecutando desde el poder en Argentina. Hoy en día, el buen nombre y honor no gozan de garantía. En cambio sí, adquiere trascendencia el descrédito y el echar sombras a través de denuncias sin asidero.
No es sólo, con la división de poderes como se le devuelve a la Nación su razón de ser, sino que es menester contar con la posibilidad de dar a cada uno, una participación ecuánime ante la opinión pública.
El pueblo quiere y debe saber de qué se trata desde el principio hasta el final de la trama.
De otro modo, se vaciaran los anaqueles de la historia y sólo habrá Judas redactando desmemorias...
Gabriela Pousa
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RECOMENDADOS
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Sitios web de opinión
"Foro de la Verdad Histórica" http://members.fortunecity.com/foroverdad/
"Folleto Otrosi" http://www.geocities.com/otrosi_again
"La década del 70" http://www.ladecadadel70.com.ar/
“En Memoria de las Victimas del Terrorismo” http://ar.geocities.com/victorbevi/
“Prensa Subterranea” http://ar.geocities.com/prensa_subt_ar/index.htm
"Centro Tocqueville" http://www.centrotocqueville.com.ar/
"Gaceta digital online" http://www.gacetaonline.com/
"Libre opinión" http://www.libreopinion.com/members/jose_marmol
"MUN" http://www.movunidadnacional.com.ar/
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