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"PRENSA INDEPENDIENTE"
- República Argentina -
"La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma
Representativa, Republicana Federal..."
Síntesis de prensa - ´Edición extra´
4 de junio del 2006
Año 7to. - Número 693
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"Una sociedad que coloque a la igualdad por encima de la libertad
terminará sin libertad y sin igualdad"
Milton Friedman
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Índice
1 - Una carta de lectores para la historia grande de la Patria: “El miedo comenzó a ser vencido”, por María Lilia Genta.
2 - De La Nueva Provincia - Bahía Blanca - Editorial: “Ira”.
3 – Panorama político semanal: “Los idus de mayo”, por Gabriela Pousá.
4 - De La Nueva Provincia - Bahía Blanca - Editorial: “Cortesanos”.
5 - Por Jorge Asís: “Duro para arrugar”.
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1 – Una carta de lectores para la historia grande de la Patria
“El miedo comenzó a ser vencido”
por María Lilia Genta
Con su habitual bravuconería, Néstor Kirchner, hablando en el acto por el Día del Ejército y en alusión a los oficiales en actividad que acudieron a Plaza San Martín el 24 de mayo, espetó: “no les tengo miedo”. ¡Bueno fuera! ¿Puede, acaso un Presidente, dueño de todo el poder del Estado, temer a una media docena de oficiales carentes, en absoluto, de poder político y militar? ¿Pueden infundir miedo, acaso, a un Comandante en Jefe, oficiales y cadetes que, con hartazgo, abandonaron la formación en medio del discurso?
Entonces, ¿a qué viene esta baladronada más propia de un compadrito de barrio que de todo un “señor presidente”?
La respuesta va por un solo camino: Kirchner ni es ni se siente el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas argentinas; él es -y lo asume plena y conscientemente- su enemigo visceral, el hijo putativo de las madres de los terroristas vencidos en la guerra contra la subversión que viene, ahora, a consumar la revancha, a infligir a su eterno enemigo la derrota que no se pudo consumar hace más de treinta años.
Unos pocos días antes, el 25 de mayo, perorando en la Plaza Mayor, ante el rebaño allí reunido, Kirchner había exclamado: “¡volvimos!”; y para que no quedasen dudas respecto de quienes volvían, evocó expresamente la plaza de Cámpora de hace treinta y tres años atrás cuando las formaciones terroristas ocuparon, por breve tiempo felizmente, la Casa de Gobierno. Está claro que quienes volvían eran los montoneros y los erpianos, esos que, liberados masivamente la noche de aquel mismo día aciago, se dedicaron a sembrar la muerte y el terror por doquier en los años siguientes como lo habían hecho antes de sus breves prisiones.
Volvían, evocados por el grito histérico del presidente, los peores fantasmas de la historia argentina contemporánea con su carga de horror y de sangre. Ese “¡volvimos!” de la Plaza se conecta directamente con el “no les tengo miedo” del Día del Ejército. Es el pequeño, módico militante setentista que retorna y, envalentonado, amenaza e increpa cobardemente a su enemigo.
Pero, paradójicamente, Kirchner tiene miedo. Teme, como todos los tiranos, cualquier reacción en su contra; teme el despertar, por remoto que parezca, de su enemigo histórico; teme el asomo de la virilidad, la brisa de la dignidad, la señal de honor, la reivindicación de aquella sangre que derramaron sus ahora “compañeros de lucha” a cuyo carro, hoy triunfal, se sube sin mérito ni título alguno. Pues combatientes guerrilleros fueron otros que, equivocados de bandera, ofrendaron sus vidas en los entreveros.
Por nuestra parte, quienes sabemos del miedo queremos vencerlo una vez más.
Hemos visto caer a nuestros familiares, amigos y camaradas de nuestros esposos bajo las balas asesinas del marxismo.
Y podemos contar, hoy, para los jóvenes, algo de nuestras vidas cotidianas, allá por los setenta. Si nos tocó vivir en Barrios Militares, sabemos que era como vivir en auténticos guetos tratando de que nuestros hijos no se dieran cuenta de que estaban marginados. Si nos tocó vivir fuera de los guetos… sabemos de las mañanas en las que nos asomábamos a las ventanas de nuestras casas, con un padrenuestro en los labios, mirando la salida de nuestros esposos, temiendo la emboscada artera y cobarde algún comando terrorista que estuviera aguardándolos para “bajarlos”, como al Capitán Paiva.
Sabemos de la muerte en acecho en una vereda cualquiera, en cualquier calle, en cualquier esquina.
Las mujeres evocamos los tiempos en que llevábamos solas a nuestros hijos por la calle porque sus padres dejaron de hacerlo después de la muerte de la hijita del Capitán Viola.
Sabemos del llanto de las madres y las esposas, de los hijos a los que les fue arrebatado el padre, de los nietos sin abuelos.
Sabemos de los cuarteles asaltados por las hordas guerrilleras, bien entrenadas en Cuba.
Sabemos de los montes tucumanos infestados de erpianos, primero, y de montoneros, después.
Es que si una familia sufrió y sufre en la Argentina esa es la familia militar a la que tengo el honor de pertenecer.
Personalmente, también sé muy bien lo que significa pertenecer a una familia que dio su cuota de dolor y de sangre en esa guerra desatada por la furia revolucionaria. Dolor y gloria.
No, señor Kirchner. Ni usted ni sus gavillas de montoneros devenidos ministros y diputados podrán amedrentarnos.
Y si tenemos miedo, esperamos vencerlo como en los años setenta lo hicieron nuestros combatientes, como lo hicimos nosotras mismas.
Lo volveremos a vencer, con la ayuda de Dios, aferrados a las únicas armas que hoy poseemos: la dignidad y el honor.
Porque se nos entibia el corazón con la leve esperanza de que, en Argentina, parece que el miedo comenzó a ser vencido.
María Lilia Genta
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2 – La Nueva Provincia - Bahía Blanca
Editorial:
“Ira”
Ahora, tras haber jubilado a Ricardo Brinzoni, estorbado la elección de Atilio Alterini e impedido la asunción del diputado electo Luis Patti, la venganza de los montoneros pasa los límites del país y exige al gobierno del Paraguay que llame a su embajador en Buenos Aires, Orlando Fiorotto, porque parecen haberle descubierto lazos con el ex presidente Alfredo Stroessner, no obstante haberle este mismo elenco concedido el placet en 2005.
Fiorotto es diplomático de carrera en su país, pero si Asunción no lo remueve aquí van a declararlo persona no grata. Lo que la Casa Rosada y el canciller Taiana parecen olvidar es que en todos los países donde ha habido guerras civiles, la solución ha venido de la mano de la paz interior y del perdón recíproco.
Manuel Fraga Iribarne, hasta hace muy poco presidente de la Xunta de Galicia, había sido ministro de Francisco Franco, y aquí, en la orilla de enfrente, los ministros tupamaros de Tabaré Vázquez endosan las políticas nacionales de Jorge Batlle. ¿Por qué los paraguayos no habrían de hacer otro tanto?
Pero, además, no deja de ser curioso --por decir lo menos-- que el canciller Taiana, responsable de haber puesto en 1974 una bomba que hizo volar en pedazos a dos inocentes, se agravie ahora por los antecedentes del embajador guaraní.
Curioso país el nuestro, donde los criminales reciclados se arrogan el derecho de juzgar a las personas.
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3 – Panorama político semanal, 27 de mayo de 2006
Por Gabriela Pousá:
“Los idus de mayo”
“Es imposible conciliar con Carrió, Macri o López Murphy; no los imagino plurales porque no piensan como uno" Aníbal Fernández, Ministro del Interior
Un día espléndido, climatológicamente hablando, la Plaza casi desbordante como no podía ser de otra manera y un dato clave: bien diferenciados los sectores que encabezaban las filas, cual guardias pretorianas, presentes en el lugar. La consigna era que se note bien quién es quién y cuántos trajo cada cuál.
Es que la situación podría equipararse con la promesa duhaldista que pocos olvidan: “El que puso dólares, recibirá dólares”. Esta vez, la ecuación es semejante: “El que trajo cien recibirá cien”. Claro que el número se traduce en mercancías distintas.
Por cada centena de participantes habrá una cifra parecida a la hora de pensar, por ejemplo, en los ATN (anticipos del Tesoro Nacional) o en otros fondos a repartir cuando en las intendencias o en las provincias sea necesario rendir cuentas en épocas en que los números no cierran.
El gasto público, en la Argentina, siempre aparece como una variable imponderable capaz de distorsionar al superávit fiscal de manera que las cuentas no dan a la hora de equiparar el debe y el haber de un balance contable. Lo saben muy bien quiénes encabezaban las hordas presentes el pasado jueves. Tan bien, quizás, como lo supo aquel diputado salteño a la hora de pronunciarse, repentinamente, a favor de la reforma del Consejo de la Magistratura.
Pero claro, durante la gestión duhaldista los ahorristas no recibieron los dólares, por qué pensar que recibirán lo prometido ahora que sólo cambiaron algunas figuritas, no todas...
§ ¿Será la espada de Damocles del peronismo el “toma y daca” desprolijo?
§ ¿O será que el canje es la metodología política por excelencia de la Argentina de los últimos tiempos?
§ ¿Se tratará de un exceso de credulidad por parte de los punteros políticos o será que no hay otra opción para gobernar?
Lo que no carece de respuesta es el interrogante acerca de cómo salió el acto oficial. Pocas veces, seamos sinceros, un encuentro de ese tipo salió tan pero tan perfecto. Se dijeron las palabras exactas que se podían esperar, aparecieron en escena los títeres que Néstor Kirchner sabe manipular y la locución tuvo su bendición cuando se analizó el modo de arengar a las masas que preferían el canto de la Sole, Lerner y la Sosa antes que la declamación política del jefe del Ejecutivo Nacional.
Al mejor estilo argentino, “atados con alambres” estaban los presentes que, de haber podido elegir, hubieran destinado ese tiempo a recorrer la calle Florida, fotografiarse con el Obelisco o bailarse un tango en Caminito.
Una nota al margen: No me quedó demasiado claro si el Presidente cuando estuvo en la Plaza en Mayo de 1973 fue llevado por algún intendente, diputado o algún ómnibus privado subsidiado que, ese día, circuló gratis por la ciudad....
Posiblemente, el jefe de Estado debía estar más eufórico de lo que mostró estar pero ese dejo de insatisfacción que tenía en su rostro muy pocos lo pudieron o se atrevieron a analizar y pasó tan desapercibido que con la alocución posterior al acto del Ministro del Interior, Aníbal Fernández, se ratificó que todo sigue igual.
Se puso en claro que Monseñor Bergoglio en ningún momento se dirigió a la actual dirigencia cuando enfatizó que no debe buscarse el aplauso de las masas ni se debe regocijar únicamente con los números de las encuestas. No, esas palabras se dijeron “a modo general”, se ocuparon de explicar los funcionarios de Balcarce 50.
Entonces, ¿de qué habría que preocuparse? Nada podría haber salido mejor y hasta hay que admitir que la desconcentración fue tan prolija como pocas veces sucedió. Es que ese día hubo despliegue policial a diferencia de aquellos en que se toman sedes universitarias, comisarías, calles céntricas, rutas o se impide la movilidad...
A la clase baja, a la clase media y a la clase alta, sin embargo el acto no les gustó. Pero el acto no estuvo hecho para ellos, el acto estuvo hecho a imagen y semejanza del titular del Ejecutivo Nacional. El pueblo solamente carece de capacidad de reaccionar nada más.
Aunque es entendible que visitar la ciudad de Buenos Aires con media pensión y traslado gratis no es para menospreciar. Pese a que el jefe de Estado se jactó de haber reducido los índices de pobreza e indigencia, estaban allí quienes de no ser por los punteros políticos que necesitan aplaudir a Kirchner no hubieran podido recorrer la Plaza que les pertenece, siempre y cuando las “madres” y “abuelas” no impongan cualquier día de estos el visado.
De haberse convertido en Marzo último en “propietarias” del Colegio Militar han pasado este jueves a ser también dueñas de la Plaza de Mayo. ¡Qué pocas baldosas nos van quedando!
Ahora bien: ¿Quién se atreve a decir que Néstor Kirchner no sabe lo que hace? Lo sabe, guste o no, con lujo de detalle y todo cuánto dice y aquello que calla no es sino funcional a su aspiración de permanecer en el cargo 4 años más.
Hasta ahí, la visión de futuro del primer mandatario claro que sólo en calendarios. Habrá que ver en la vida real cómo se las ingenia para que no haga eclosión algunos de los puntos débiles que no pueden solucionarse con slogan efectistas como el de los derechos humanos o la JP del 73. No hay para la crisis energética en ciernes ningún acto redentor ni hay para la salud pública desbastada canto de Mercedes Sosa o Víctor Heredia que valga. Tampoco hay manera de convocar masas sin planes sociales distribuidos a mansalva.
Pero eso es otra cosa. El acto en sí mismo estuvo bien si se entiende que fue un acto peronista y que el protagonista no era el pueblo sino el Presidente. Esperar de Néstor Kirchner un discurso sin “melancolía” setentista o sin adjudicación de todos los males a la gestión menemista era de una ingenuidad supina. Pretender que el discurso hiciera mención a las asignaturas pendientes de la gestión es no conocer al Presidente.
Fue un acto sin asombro y sin sorpresa. Ni la cantidad de asistentes fue impensada ni la alocución presidencial fue discordante. Creer que pudo ser diferente es desconocer la naturaleza intrínseca de un jefe de Estado consciente de que la izquierda huérfana es el arma con la cual manejarse en esta coyuntura donde hay crisis de identidad. Para la derecha tiene el bolsillo y la caja, con eso basta.
Escuchar los aplausos cuando se jactó de haber pagado al Fondo Monetario era cantado. Aunque fueran las mismas voces que vivaron a Rodríguez Saa o las que mañana o pasado sigan demandando no pagar la deuda externa nacional. Todo es coyuntura, nada más.
Nada dura demasiado en esta Argentina: ni las convicciones ni la ideología, ni la creencia de que los militares son los malos de la película. Bastará que algún día se los necesite para escuchar a esa misma gente reunida en la Plaza de Mayo tañer los bombos en pro de los uniformados. Nada nuevo. Ya pasó hace años...
Pero, para quienes pueden ver más allá, la satisfacción de Néstor Kirchner por su fiestita particular no fue demasiada. Redujo su discurso, se limitó a un par de frases efectistas sobre los “desaparecidos” para quienes lo abrazaban en el palco oficial sin advertir que en cada mención a los setenta se convierten cada vez más en meros títeres funcionales a las necesidades del primer mandatario que necesita ubicarse en la historia nacional sin haber sido siquiera partícipe.
Por otra parte, la debilidad presidencial quedó manifiesta al tener la necesidad de aludir al acto del 24 de mayo en el cuál se rindió homenaje a víctimas de la guerrilla. Si el acto fue tan pequeño e insignificante, ¿para qué dedicarle parte de un discurso supuestamente tan trascendental y encima ocuparse de detenciones y sanciones impartidas sin autoridad moral?
Si el acto hubiese sido lo suficientemente exitoso, ¿para qué, horas después, destrabar en un 40% las exportaciones de carne? Aquella otra “placita del no” tampoco fue tan insignificante y está visto que molestó. Lástima que el “darse cuenta” del Presidente le resten al país unos 200 millones de dólares y le sumen una baja del erario público que tuvo que salir a pagar subsidios y demás.
Antes de implementar esa peculiar “concertación” (sin concertar) debieran, por otra parte, detenerse a analizar si es cierto que los involucrados coinciden en ese “objetivo final” que tanto proclamara Aníbal Fernández tras el show presidencial. Porque, sin ir más lejos, el gobernador de Mendoza, Julio Cobos, que tantas loas le brindaran desde el Ejecutivo Nacional tiene a su provincia en emergencia sanitaria y sin clases por la falta de estructura habitacional ¿Sumamos por sumar o realmente buscamos al elemento similar?
Un dato que a muchos nos debiera de preocupar ya que estamos en una gran perinola, cada día, tratando de saber si “zafamos” y volvemos a nuestro hogar debiera ser el silencio sepulcral que se mantiene en torno a la ola delictiva y criminal que azota no sólo al conurbano sino también a la Capital. Asesinatos todos los días, robos, hurtos, saqueos, salideras bancarias, violaciones, modalidades de todo tipo pero todas cada vez con mayor agresividad. ¿Hasta cuánto seguiremos dando “gracias” porque tras desvalijarnos pudimos contarla? ¿No es esa, acaso, una actitud demencial?
Pero, claro, para este tipo de crónica policial hay poco espacio en los medios y como si fuera contagiosa quizás es mejor no hablar. De tantas cosas no se habla, total... No se habla de los piqueteros que amenazan cortar puentes nuevamente en la ciudad, ¡ni de las papeleras se habló más! Tampoco de los procesamientos a funcionarios nacionales, ni de los gastos personales que el jefe del Ejército hizo con fondos públicos y aún así le quedan ganas para sancionar...
Y observemos que no se habla, tampoco, pasadas apenas 24; 48 horas de su final, del acto del 25 que marcaría un hito en la vida nacional. Por algo será...
Ahora, Argentinos, ocúpense del Mundial...
Gabriela Pousá
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4 – De La Nueva Provincia - Bahía Blanca
Editorial:
“Cortesanos”
Néstor Kirchner ha dicho que nuestra Corte Suprema de Justicia "es la más independiente" en muchos años; sin embargo, su criatura, la jueza Carmen Argibay, advierte que la Corte "está grave", porque el presidente no se decide a completar su número reglamentario de miembros, que es de nueve, pero sigue reducido a siete, después de la gran purga de 2004.
El Ejecutivo ha dado señales contradictorias: Unos dicen que se estudia cubrir las vacantes, y otros, que el tema no está en la carpeta presidencial, pero entre bobos anda el juego, pues lo cierto es que, si el supremo tribunal ya estuviera completo, debería pronunciarse sobre temas tan espinosos como la pesificación o qué hacer con los militares amnistiados y que ahora deberían ser otra vez procesados.
En medios tribunalicios, se intuye que Kirchner había dejado de proponer nuevos nombres tan pronto como alcanzó con los actuales esta propia "mayoría automática", armada con personalidades de izquierda, en la que flota cómodo, y que por eso no hará nada.
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5 – 31 de mayo de 2006
Por Jorge Asís:
“Duro para arrugar”
El Presidente Kirchner insiste en comportarse de acuerdo a los lineamientos del Portal.
Con sus formidables kirchnereadas, el Presidente suele confirmar, en situaciones extremas, un viejo veredicto. Que Kirchner es un duro en el difícil arte de arrugar.
Con el cierre frustrado de los liceos militares, el Presidente, por más pretextos argumentales que se dibujen en el aire, volvió a arrugar. Puede percibírselo entonces como un gran arrugador profesional.
Cuando algo o alguien decide confrontar su prepotencia, el Presidente muestra la principal característica de su oximorón. Que es fuertemente débil.
Oximorón del peronismo antimilitarista
A propósito, se asiste al tecnicismo del oximorón cuando se destaca la existencia de la contradicción en una misma frase. La luminosa oscuridad. El fuego que apaga. La lluvia que seca. Y un interminable etcétera que combina la ingeniosidad con el absurdo.
Cae Kirchner, en otro extraño oximorón, cuando se trata de su patológico antimilitarismo. Porque, aunque resulte vengativamente redituable, el antimilitarismo, para una nación, es, peor que una chiquilinada, un error.
Tal vez, Kirchner debería recuperar ciertos atributos básicos del peronismo. Aunque lo avergüence. Ocurre que decir "peronismo antimilitarista" es otro oximorón.
Porque el peronismo es, en términos de poder, una creación militar. Acaso lo único perdurablemente vigente que impuso, en el siglo anterior, el militarismo. A Perón, ahora tan manoseadamente olvidado, aún se lo recuerda como El General.
Chiquilinadas
La cuestión que, por los catastróficos errores de Kirchner, volvió, al primer plano, el tema de los verdes. Los voceros vuelven a ponerse transitoriamente de moda. Los periodistas pretenden empaparse en un curso precipitadamente acelerado sobre las promociones.
Aparecen, incluso, familiares de los muertos "por la subversión", hasta en los canales de cable. Gracias a las chiquilinadas de Kirchner los militares vuelven, en definitiva, a existir. Cuando lo mejor para una sociedad es, indudablemente, cuando los militares no se notan.
Ferro Carril Oeste
A través de la ministro Nilda Garré, puede sorprender que Kirchner coincida, al final, con el general Menéndez, alias El Cachorro. Al menos, en lo que respecta a la conveniencia del uniforme verde.
Justo el que los militares acaban de reestrenar, con tanta mala suerte. En reemplazo del llamado uniforme mimético. El de combate, estampado de camouflage.
Conste que en aquellos años deplorables, el general Cachorro Menéndez se resistía al cambio. Porque el nacionalista prefería el uniforme verde, ya que consideraba, al uniforme mimético, como muy pronorteamericano. Es de esperar que aquel razonamiento de Menéndez no motive simpatías inmediatas del bolivariano Chávez. Que es, Chávez, infinitamente más peronista que Kirchner.
Aparte, a ciertos leones tardíos, los retirados, mientras riegan los geranios de sus balcones, el uniforme verde suele producirles cierta nostalgia. Ocurre que fue utilizado, el uniforme verde, en la llamada “lucha contra la subversa”.
Después, para disgusto del antiimperialismo de Menéndez, desde los ochenta en adelante se pasó a utilizar el uniforme mimético. Hasta anteayer, 29 de Mayo, en que Kirchner y Garré le proporcionan, juntos, al Cachorro, la satisfacción de restituir su predilección estética.
En realidad, con el uniforme verde de Ferro Carril Oeste, Kirchner arrancó para el demonio. Con la fatal producción de una kirchnereada memorable. Pronunciada como un imitador, gestualmente mediatizado, de Televisión Registrada.
El esplendor del estruendoso papelón merece figurar, en sitial de privilegio, en la antología selecta de las kirchnereadas notablemente más innecesarias.
“Sepan que no les tengo miedo”, les gritó El Presidente, a los militares en formación, preparados para rendirle honores, maltratados justamente en el día del cumpleaños. Y con severas influencias intelectuales de Claudio Morgado y Fabián Gianola.
Versatilidad para el desconocimiento
Los fatídicos desbordes presidenciales pueden justificarse, en cierto modo, por su temperamento torrencial. Y por la tendenciosa desinformación. La que lo sumerge, hasta extraviarlo, en los devaneos interpretativos de su voluntad.
Ocurre que el estadista, en su afán de desparramar caramelos de madera hacia la izquierda, se encuentra inmerso en un circuito cerrado. De magnífica versatilidad para el desconocimiento.
Sin embargo, aún puede simular las vulnerabilidades, merced a la favorable numerología estadística. Al viento de cola de los indicadores económicos. Y a la caravana interminable de bienintencionados que suponen que Kirchner es, políticamente, Gardel. La necedad, empero, todavía se presenta como redituablemente electoral.
En cambio, en las fuerzas armadas, las que Kirchner, como Comandante en Jefe, debería conducir, se asiste, otra vez, a la inconveniencia del estado deliberativo. Sobre todo entre la notable desarticulación del Ejército, donde prospera el sentimiento negativo de la cotidiana humillación. Un estadio ideal para el crecimiento, acaso desmedido, del rencor.
Setentismo ochentista
La candorosa espuma del setentismo presidencial provoca, en los cuarteles, el resurgimiento del degradado escenario ochentista. Es decir, se asiste a la reiteración del clima previo a Semana Santa. Aunque en versión aún más grotesca, con una especie de devaluación gradual del hartazgo.
En aquellos ochenta de Alfonsín, años que Kirchner suele ningunear con inconsistencia, se registró una insubordinación de tenientes coroneles que recurrieron, para embetunarse, a los corchos. Con algún coronel jerárquico de adorno, y con ciertos generales que aguardaban, por las dudas, el rebote. Para, si se daba, ponerla.
En los dos mil, en cambio, se explicita el espíritu de resistencia entre la legión de capitanes y mayores. Y se apresa hasta a un teniente primero.
Las Rompe y las Pasionarias
Para colmo se registra el ingreso, en el realismo ruso del escenario, de la mujer. Con veleidades de cabezas de elenco, la mujer. Como nuevo factor que promueve una presencia gravitante.
Entre las mujeres de los militares suelen percibirse, a grandes rasgos, tres niveles diferenciados.
Las mayoritarias abnegadas, positivamente utilitarias que acompañan siempre.
Las Rompe, que son las reprochadoras, las que plantean cargosamente por cambios de profesión.
Y surge, gracias a Kirchner, un riesgoso brote de Pasionarias frontales. Con ganas de pelear y de imposible contención.
Principal exponente de las Pasionarias es la señora Cecilia Pando de Mercado. Que es sospechada de tener, a su alrededor, el Opus Dei. Se promete un próximo texto especial sobre las damas. Y Asís cumple.
La espada de Damóclates
La cuestión que otra vez, como en los ochenta, acaso por su habitual pasión por el riesgo, por su vocación implícita de ir al frente, hacen punta los comandos. De aquellos sustanciales carapintadas, eventualmente liderados por el teniente coronel Rico, alias El Ñato, se pasa, veinte años después, a la detención de cuatro capitanes y un teniente en actividad, por asistir, uniformados, a un primer acto público. Y se anuncia una seguidilla de ellos.
Ocurre que la chiquilina política militar del gobierno produce líneas inútilmente divisorias en la sociedad. Con la fascinante entrega militante hacia el fervor del retroceso.
A la maligna ociosidad de reabrir heridas ejemplares que se habían intentado, en vano, cicatrizar.
Aún parece abundar, a criterio del Presidente, el espacio ficcional para entusiasmarse con el maniqueísmo de la adolescencia política.
Destinar, por ejemplo, a los capitanes presos, hacia el cadalso del bando del terrorismo de estado, es otro error. Más pernicioso que menor.
Aunque infatigables lenguaraces del Compromiso K salgan, a través del colaboracionismo de la complacencia mediática, a manifestar sospechas. Con el cuento de estar, los capitanes, al servicio del "consenso de Washington y del terrorismo estatal".
Los dirigentes del peronismo, actuales rehenes de la chequera de Kirchner, por mera aplicación de la obediencia debida, se convierten en cómplices del sistemático retraso que se propone, oficialmente, desde el dislate incierto del Poder.
Estos comandos, por su ´peligrosidad como reivindicadores del terrorismo de estado´, se encuentran diseminadamente presos en varios cuarteles.
Por ejemplo, se encuentra, entre los peores del batallón, el capitán Listorti, en Magdalena. Es hijo del teniente coronel José Listorti, alias El Tano. Según nuestras fuentes, el Tano Listorti anduvo entre los carapintadas.
Aunque si escarba, el secretario de Asuntos Militares, el Chito Vázquez Ocampo, podrá conseguir material para un recuadro en Página 12. Es peronista ontológico, El Tano Listorti, por concepción cultural. Y puede considerarse que fue, hasta hace poco, un referente de la barra brava de Boca Juniors. Vinculado, en su momento, para colmo, al Abuelo.
Entonces el asunto es más grave de lo que piensa Kirchner, o Vázquez Ocampo. A lo mejor, el capitán Listorti no se arriesga para dar la cara, por ejemplo, por ningún consenso de Washington. Ni siquiera irrumpe para defender la oligarquía.
Tal vez sea "un compañero" que procede de una familia de peronistas barriales. Como Ruckauf, Pampuro, Díaz Bancalari o Lusiardo, alias Juanjo.
Para dar color al final, al Tano Listorti, al padre, se le atribuyen ciertas frases memorables que después las presentaba como bromas. Por ejemplo decía: “No hay que pedirle peras al horno”. O tal vez, para reprender al teniente Fernández Cutiello, el que moriría en La Tablada: “Sobre vos va a caer La Espada de Damóclates”.
Damóclates, al final, cayó, con su espada, sobre el comando de su hijo. Como cayó Damóclates sobre el teniente Ferrero, actualmente en Santa Fe. El teniente es, según nuestras fuentes, hijo de otro militar, el teniente coronel Ferrero, que peleó en Malvinas.
También cayó la Espada de Damóclates sobre el capitán Lucioni. Al que le mataron, sin ir más lejos, al padre. Asistir al homenaje del padre asesinado, dista de ser, acaso, el justificativo para considerarlo, al capitán Lucioni, un defensor del terrorismo de estado.
En definitiva, no está nada mal que el Presidente se comporte, a veces, de acuerdo a nuestro criterio. Y se convierta en un duro en el difícil arte de arrugar.
Podría intentar, en adelante, eso sí, pasar menos papelones. Sin dejarse arrastrar por la incontinencia de las kirchnereadas
JorgeAsisDigital.Com todos los derechos reservados año 2005
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