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"PRENSA INDEPENDIENTE"
- República Argentina -
"La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma
Representativa, Republicana Federal..."
Síntesis de prensa - ´Edición extra´
3 de enero del 2007
Año 8vo. - Número 749
Publicado por mailing - más de 40.000 lectores suscriptores primarios a la fecha
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"Los gobiernos no son jamás, pues, sino la obra y el fruto de las sociedades:
reflejan el carácter del pueblo que los cría...” Alberdi
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Índice
1 - Patética operación político mediática de los poderes de turno y van ......: “Caso Gerez - La opereta infame”. Empezando por las raíces del insostenible montaje, por ´Prensa Independiente´.
2 - Añejas técnicas Montoneras para operaciones de manipulación pública - “Un libro escrito por un ex Montonero histórico relata un episodio de simulación y falso secuestro similar al caso Gerez” - De “Montoneros: La Buena Historia”.
3 - ´La Nueva Provincia´ - Editorial: “Rarezas”, con el paso de las horas, la aparición de Luis Gerez tiende a jugar en contra del oficialismo.
4 - La Nueva Provincia: Sobre el "formidable" poder de persuasión presidencial, por Carmen Coiro.
5 - Si Clarín lo dice como será la cosa I - “Derechos humanos : incógnitas en torno a la desaparición de Gerez - Muchas dudas y pocas certezas sobre el caso”, por Marcelo Helfgot.
6 - Si Clarín lo dice como será la cosa II - En foco: “Muchas intrigas y casi ninguna pista sobre los secuestradores - Las imprecisiones en el caso Gerez ya afectan al Gobierno”, por Eduardo van der Kooy.
7 - La Nación: “Crecen las intrigas en torno del episodio del albañil de Escobar”.
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1 – Patética operación político mediática de los poderes de turno y van ......
“Caso Gerez - La opereta infame”
Empezando por las raíces del insostenible montaje
Precisiones iniciales necesarias para un adecuado análisis y entender de que se habla en este show que comienza a trasladarse del drama a la carcajada pública
Por ´Prensa Independiente´
Todas las declaraciones oficiales desde los más encumbrados empleados públicos hasta sus asalariados agentes de prensa disfrazados de periodistas, sin olvidar a los farsantes que se denominan a si mismos como ONGs de derechos humanos, parten de una falacia, como es habitual en ellos.
Todas las declamaciones eufemísticas y borrosas contra el comisario retirado y hoy ascendente político Luis Patti comienzan citando una “causa judicial” contra Patti y al “heroico testigo en la misma, el albañil Gerez”, y desde allí montan sus habituales cadenas de razonamientos vacíos y descalificatorios.
Deliberadamente se oculta algo esencial, determinante: que no existe ninguna causa judicial contra Patti por las operaciones militares de los 70´contra el terrorismo marxista de entonces; recibió algunas acusaciones que fueron desechadas siempre por la Justicia “de la democracia”, nunca fue por ellas procesado, así de sencillo y cierto.
Cuando el oficialismo en el Congreso, con la complicidad de casi toda la oposición seudo progre, se desesperó por hallar algo al menos asible para rechazar ilegalmente el diploma del flamante diputado electo Patti, sacaron de la galera al falso testigo Gerez; su declaración fue de antología, un disparate:
“Que aunque jamás acuso penalmente del caso, en el año 1974 – 34 años antes cuando tenia solo 16 años – fue detenido brevemente en Escobar por sospechas de robo y picaneado; que no vio a los policías del caso, pero que por la voz reconoce a Patti como uno de ellos.”
En esa época Patti era un agente policial recién ingresado de 19 años; Gerez recién lo denuncia “espontáneamente” en el 2006.
En cualquier juzgado o congreso del mundo civilizado Gerez hubiera sido sacado a puntapiés y hasta quizás preso; pero el Congreso que hoy gozamos rechazó el diploma de Patti por esta mascarada.
De esos lodos sigue esta nueva infamia.
¡Innecesarios más comentarios! Comparar esto con las actuales declaraciones públicas de Gerez sobre su extraño secuestro, un aquelarre contra toda razón.
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2 – Añejas técnicas Montoneras para operaciones de manipulación pública
“Un libro escrito por un ex Montonero histórico relata
un episodio de simulación y falso secuestro similar al caso Gerez”
De “Montoneros: La Buena Historia”
Autor: José Amorín, militante Montonero del grupo original de Sabino Navarro, único sobreviviente de sus siete miembros iniciales; auto separado de la Orga en 1974 ante el asesinato de Ignacio Rucci y el enfrentamiento con Perón.
Editorial ´Catálogos´ - Colección ´Otras Voces´
Edición año 2005
Capítulo 36 -Atentados y autoatentados: la dialéctica imprevisible (páginas 280 a 285)
".....Hasta que llegaron a una casa humilde no muy diferente de cualquier vivienda pobre del conurbano.
Los esperaba un muchacho moreno y robusto, de gesto duro, que vagamente identificaba como alguien importante de la organización y un hombre joven cuyo rostro le resultaba familiar y parecía francamente atemorizado.
Tardó unos minutos en reconocer a éste último. Su foto aparecía en las primeras planas de todos los diarios del país y llenaba las pantallas de los noticieros de los canales de televisión.
Denunciaban el secuestro de un joven dirigente gremial que encabezaba la oposición al oficialismo y postulaba un duro plan de lucha de los trabajadores del sindicato. Desde hacía unos días no había regresado del trabajo a su casa ni se había comunicado con nadie. Los medios de comunicación adjudicaban su desaparición al enfrentamiento con la burocracia sindical y sus familiares habían declarado que temían por su vida.
Con un niño en brazos y otros dos prendidos de su pollera, la posible viuda lloraba desconsolada rodeada de indignados compañeros. Era intensamente buscado por la policía de todo el país.
Laura apenas había pasado la adolescencia, se le notaban los 60´ en el espíritu libertario, en el pelo largo hasta la cintura y el aire hippie en general. Estudiaba medicina, acababa de aprobar las primeras materias y había trabajado de asistente de un médico amigo de su familia con quien había adquirido algunos conocimientos básicos de enfermería y eso era todo.
El Dogor, el único cirujano de la Organización, era un católico sincero y practicante, más bueno que el pan, le costaba mucho asumir la violencia. Sólo podía participar vulnerándose a sí mismo, inspirado en esa fe que permite a los creyentes aceptar el martirio como un mandato divino si se trata de una causa justa. Parecía estar siempre pidiendo perdón a Dios por un pecado de soberbia: creer que había sido elegido por ÉL para esa tarea. Tenía un título recién estrenado.
Les explicaron que, asustado por las amenazas que había recibido de los matones del oficialismo, el Delegado se había ocultado en la casa de unos amigos del barrio y recurrido a sus contactos con la Organización para que lo protegieran.
Mientras ellos discutían como resolver su situación, los compañeros de la fábrica y sus familiares habían avisado a los medios de comunicación y, visto el resultado, le habían prohibido contactarse hasta evaluar el mejor rédito político del quilombo que se había armado.
Después de una reunión de emergencia, la conducción había decidido que la manera de profundizar el conflicto gremial y obtener una victoria rotunda consistía en que las amenazas se hubiesen cumplido y el joven dirigente combativo apareciera ferozmente torturado. Después de todo no lo habían hecho simplemente porque se les había escapado.
El morocho comenzó hablando en el tono firme de quien da una orden intrascendente pero que debe cumplirse sin discusión, y a la primera resistencia se transformó en un energúmeno que gritaba que no aceptaría debate alguno sobre una decisión tomada.
Laura y el Dogor trataron de explicarle que la única manera de que alguien pasara por torturado era torturarlo, que las lesiones no se podían pintar ni maquillar porque serían descubiertos de inmediato, que deberían ser lesiones reales y para eso, obviamente, había que lastimarlo.
Sin pensar ni un instante en las objeciones, el Energúmeno, primero vociferando exaltado, y luego con un brillo acuoso y emocionado en los ojos, explicó que la Organización no podía de ningún modo desprestigiarse frente a los trabajadores, continuó elogiando la conciencia de clase de los obreros que habían salido a defender a sus verdaderos representantes sindicales y, casi lagrimeando, que era impensable desilusionarlos de ese modo.
Definitivamente, el Delegado debía aparecer torturado, muerto tendría más impacto, pensó, aunque no lo dijo, y dio la orden de comenzar, porque había que llegar a tiempo para que la noticia saliera en la edición matutina de los diarios.
F. no hablaba, miraba desde un rincón, como si la situación le resultara incomprensible sin emitir sonido alguno.
El Dogor, que apenas se había recuperado de la súbita palidez marmórea, y Laura, que trataba desesperadamente de creer que el Energúmeno no los entendía, hicieron un pequeño conciliábulo en un costado, explicándole que se trataba de algo así como una junta médica. Este tipo está rematadamente loco, dijo el Dogor, despacito para que no lo escuchara, ¿y ahora que hacemos?
Pensemos qué podemos hacer que no le duela mucho, que parezca serio y sean lesiones superficiales, que no le queden marcas ni daños graves, que sangre, que se hinche... qué sé yo...
Laura recordó una estrategia que usaba con sus hermanos para faltar a la escuela. Se golpeaban el dorso de la mano con un objeto duro, lo suficientemente despacio como para que no doliera, durante un rato largo, y a las horas aparecía un moretón considerable y el edema apenas les permitía mover los dedos. Bueno, a ver, dijo, y sacó del valijín el martillo de los reflejos, andá pegándote lo más fuerte que puedas, le dijo al Delegado, y no pares, así, suavecito pero constante.
El Dogor pensó que debería tener marcas por haber estado atado y pidió que le consiguieran una soga de nylon que quemara con la fricción, y le indicó no parara con el martillo y, mientras tanto, que girara las muñecas sobre la soga lo más rápido que pudiera.
Hagámosle un tajo pequeño en algún lado que sangre mucho, dijo Laura, así le mancha la ropa. Pará, mejor en la ceja así no le queda marca y además ese es un lugar que se edematiza mucho. Aguantate el pinchazo que es anestesia y no te va a doler.
Démosle con el martillo arriba del corte así se hace un hematoma más grande y parece un golpe, agregó el Dogor contento con su aporte.
Casi siempre los queman con puchos, dijo el Energúmeno, acercando la colilla. Pará que me duele hijo de puta, dijo el Delegado a los gritos, y el aire se inundó de olor a pelo quemado. Ponele anestesia a este maricón, y vos callate que van a escucharnos, le gritó el Energúmeno al Delegado. ¿Así te duele? No, contestó y cuando vio que efectivamente no lo sentía insistió que así era poco y casi no se verían las quemaduras por el pelo.
Háganme más que tiene que parecer serio, con el quilombo que se armó, dale que me la aguanto. El chirrido del pelo y el olor a carne quemada impresionaron a Laura que advirtió, mirá que ahora no te duele por la anestesia y los analgésicos pero las quemaduras duelen mucho.
No aprietes mucho el cigarrillo, animal, le dijo el Dogor al Energúmeno que se había dedicado a esa tarea con vocación de artesano, le van a quedar marcas, pelotudo. No importa, igual soy bastante feo, dijo el Delegado, haciéndose el canchero.
Laura insistió preocupada mirando al Dogor, ahora no lo sentís nada pero mañana vas a estar destruido, gordo, enchufémosle un Valium. Mejor así dijo el Energúmeno y apurensé que queda poco tiempo.
Aguantá un poco que más rápido no podemos, dijo el gordo que observando el resultado de las erosiones en las muñecas procedía a atarle los tobillos. Ahora el Delegado seguía golpeándose la mano con el martillo y giraba las muñecas y los pies con frenesí, frotándolos contra la soga.
De verdad que parece que hubiera estado tratando de desatarme, dijo con orgullo el Delegado mirando las marcas marrones en las articulaciones, y acelerando el ritmo.
Se nos acaba el tiempo, tenemos que ir saliendo, hay que tirarlo en algún lado, avisar a los diarios... ¡y este hijo de puta no parece ni resfriado!.
No seas bestia, dijo Laura, los hematomas tardan en aparecer, y no alcanzó a atajar el cross de derecha sobre el ojo del corte, con que el Energúmeno supuso que resaltaba la tarea, o aprovechó para sacarse la mufa. Ahora sí, dijo, cuando el ojo colorado, inyectado de sangre comenzaba a cerrarse, vamos, y subieron los cuatro al auto, que partió a toda velocidad.
Para ahorrar tiempo, subieron al Delegado, que atado como estaba apenas pudo treparse tambaleando, y cuando cruzaron un zanjón, el Energúmeno aminoró la marcha y le dio a F la orden de empujarlo.
Paren, paren que se ahoga, dijo Laura, que por suerte había escuchado los gemidos, y el Energúmeno se bajó del auto puteando, y arrastrándo al Delegado por el barro lo corrió hasta el borde del agua podrida.
A la vuelta, el Energúmeno daba indicaciones a F para organizar al día siguiente la movilización de repudio al ´brutal atentado´. Debía ser una marcha con antorchas, con carteles, había que convocar a mucha gente, convergerían columnas de todos los puntos cardinales, esa noche no dormirían.
Al despedirse, Laura y el Dogor, conmovidos, quedaron en encontrarse a la mañana en un café. La foto del Delegado torturado ocupaba la primera plana de todos los diarios. En el noticiero, contaba con detalles su secuestro y mostraba a las cámaras su cara desfigurada.
Tenía el ojo tapado con una venda detrás de la que se asomaba un hematoma que le llegaba hasta el cuello. Con un auténtico gesto de dolor se abría la camisa para mostrar las quemaduras y apenas podía desabrochar los botones con las manos tumefactas que, según dijo, le habían querido fracturar a golpes. De paso agregó que lo habían arrastrado tirando de las ataduras, que lo habían arrojado en la zanja y que reptando con un esfuerzo sobrehumano había logrado salvarse de morir ahogado. En el informativo del mediodía, mostraban las escenas del rescate, cuando lo subían a la ambulancia embarrado y ensangrentado, poniendo cara de valeroso sobreviviente.
Se miraron un rato en silencio. Laura comentó compungida, le debe doler todo, pobre, y el Dogor dijo muy serio, lo que hicimos es una barbaridad imperdonable. Tenés razón, contestó Laura, pero sin nosotros el Energúmeno lo mandaba al otro mundo de puro bestia.
Para ese entonces, la pantalla comenzaba a mostrar las escenas de la multitudinaria marcha y, enseguida, el enfrentamiento con gases y palos entre la policía y los obreros de la fábrica del Delegado.
Los estudiantes se plegaron a la protesta y las escaramuzas duraron varias horas con un saldo de cientos de presos, heridos leves en ambos bandos, un obrero y dos policías hospitalizados con heridas de bala.
Laura volvió a su casa, ni F ni ella hicieron ningún comentario, ni entonces ni nunca.
Tampoco mencionaron más el tema con el Dogor. Era un pacto de avergonzado silencio."
¿Cree el lector que cualquier parecido con el dudoso
secuestro de Gerez es pura coincidencia?
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3 – ´La Nueva Provincia´ - Bahía Blanca - República Argentina - 3 de Enero de 2007
Editorial:
“Rarezas”
Con el paso de las horas, la aparición el viernes de Luis Gerez tiende a jugar en contra del oficialismo, sobre todo, luego de su conferencia de prensa donde se encontraba toda la prensa nacional e internacional, acreditada aquí, pero en la cual Gerez no aceptó preguntas y se limitó a agradecer al presidente y al gobernador por la liberación.
Desde luego que el sumario judicial reclama secreto, pero entonces ¿para qué la conferencia de prensa?
Nadie sabe aún si Gerez había llegado a su destino en el momento que lo capturaron, cómo lo capturaron y por qué nadie -que se sepa- vio nada: si lo amenazaron, si le transmitieron algún mensaje mafioso que permita intuir el origen del atentado...
En fin, esperemos que la fiscal aclare un poco más sobre un caso cada vez más raro.
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4 – La Nueva Provincia
Sobre el "formidable" poder de persuasión presidencial
por Carmen Coiro
DyN - Sigmund Freud y Jacques Lacan descubrieron y profundizaron el valor de las palabras para revelar el inconsciente de quienes las pronuncian, al menos en el diván de un consultorio de psicoanalista.
Para los conocedores de semejantes vericuetos, los acontecimientos ocurridos antes y después del confuso secuestro del militante kirchnerista Luis Gerez y los términos con que fueron descriptos, pueden, por sí mismos, esbozar un croquis de hipótesis sobre lo que pudo haber ocurrido. Los hechos también tuvieron lo suyo; los que rodearon la "desaparición" primero, y la "providencial" reaparición después.
El viernes fue una jornada desbordante de palabras. Se usaron más de lo que la prudencia política hubiera aconsejado. Sus efectos sobre la opinión pública, por ahora, no fueron medidos. Vaya a saberse cómo fueron tomadas en el inconsciente colectivo las decenas de expresiones que rodearon el acontecimiento. Vale la pena recordar algunas y descubrir tras ellas el valor testimonial que tuvieron y que, en su momento, pasaron inadvertidas.
"Lo que le pasó a (Jorge Julio) López, le pudo haber pasado a Gerez, pero él, afortunadamente, está entre nosotros". Eso disparó un desencajado Felipe Solá, cuando salía del hospital de Escobar, donde Gerez estaba internado, presuntamente recuperándose de las "torturas físicas y psicológicas" que le habían propinado sus captores.
¿Qué quiso decir el gobernador bonaerense con "lo que le pasó a López"? ¿Es que ya hay certeza sobre el particular? Si se refería a su presunto secuestro, éste también le había ocurrido a Gerez. ¿La diferencia fue que este último apareció con vida? ¿Solá sospecha, o sabe, que López está muerto?
Más palabras y hechos: canal 7, también "providencialmente" -término que se utilizó mucho en aquel extraño viernes- estuvo justo en Escobar, como "único medio", según pregonaba la emisora estatal, cuando se anunciaba la reaparición del militante kirchnerista. No había competencia, pese a que Todo Noticias y Crónica TV tienen una enorme superioridad logística por sobre la alicaída señal administrada por la secretaría de Medios de la Presidencia.
La conductora del noticiero nocturno de canal 7, Rosario Lufrano, tuvo la "primicia" al hablar con una niña de 9 años quien supuestamente había reconocido a Gerez, cuando deambulaba en estado de shock por las calles de Garín, exhibiendo las marcas de los tormentos a los que fue sometido.
El testimonio telefónico de la pequeña fue conmovedor o patético. No podía disimular la alegría de hablar con un medio y dijo que apenas vio a Gerez, en la noche, caminando con el torso desnudo, se dio cuenta que era el hombre buscado por la policía y llamó a una médica que vive cerca.
Gerez tenía, según la nena, golpes en la cabeza y marcas de ataduras en las manos y en los pies. Más: dijo que lo vio caminando, pero, al mismo tiempo, que debió tenderle la mano para ayudarlo a levantarse del suelo.
Simultáneamente, otro participante de la felicidad por la reaparición con vida -identificado como Hugo Cantero, concejal de Escobar- narraba que a Gerez lo había hallado un compañero de militancia y que el albañil lo primero que pidió fue hablar con él, no con su familia.
El audaz edil dobló la apuesta y contó que se asustó mucho cuando la policía fue a darle la noticia, pero, finalmente, pudo reencontrarse con su amigo y lo acompañó al hospital. Según él, Gerez no tenía golpes en la cabeza.
Verborrágicos funcionarios y cuadros kirchneristas -desde el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, hasta el ministro del Interior, Aníbal Fernández, pasando por el actor Alberto Fernández de Rosa- también se contradijeron en algo, pero hubo unanimidad para lanzar una hipótesis: “Gerez fue liberado gracias al discurso presidencial”.
Esa teoría adjudica a Néstor Kirchner un formidable poder de persuasión; de tal calibre que los misteriosos secuestradores optaron por liberar a quien testimoniara contra Luis Patti en el proceso que le impidió asumir la banca de diputado nacional ganada en las elecciones de 2005.
Si fuera así, ¡qué pena que Kirchner no haya recurrido a la cadena nacional ni por López ni por tantos secuestros extorsivos producidos a lo largo de su mandato ni que haya utilizado esa herramienta para intimidar a los delincuentes que asuelan el país!
Si sus palabras resultaran tan providenciales, los argentinos podrían gozar, casi inmediatamente, de paz y de seguridad.
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5 – Si Clarín lo dice como será la cosa -I
Clarín - 3 de enero del 2007 - El País:
“Derechos humanos : incógnitas en torno a la desaparición de Gerez - Muchas dudas y pocas certezas sobre el caso”
por Marcelo Helfgot
El manejo político del caso Gerez por parte del oficialismo dejó flotando una serie de dudas, acentuadas por la falta de información sobre el curso de la investigación relacionada a la desaparición del albañil durante casi 48 horas. Las principales incógnitas son:
El efecto Kirchner. La aparición de Luis Gerez tuvo lugar 40 minutos después de haberse transmitido por televisión el fuerte mensaje del Presidente reclamando por su liberación y distintos sectores del Gobierno vincularon apresuradamente ambos hechos para sacar rédito.
Fantasmas del pasado. En ese mensaje, Néstor Kirchner acusó como presuntos responsables a grupos parapoliciales o paramilitares, aunque no precisó -ni tampoco lo hizo posteriormente ninguna fuente oficial- qué datos existen sobre la reaparición de ese tipo de bandas, que actuaron ilegalmente en los '70.
Patti en la mira. La celeridad en cargar de sospechas al ex policía y líder del PAUFE por parte de sectores kirchneristas bonaerenses relacionados a la militancia política de Gerez, quien testimonió contra Luis Patti en el Congreso. La réplica del ex subcomisario consistió en sembrar sospechas sobre la eventual actuación de grupos del kirchnerismo en el hecho. Ninguna de esas denuncias fueron avaladas hasta ahora mediante el aporte de pistas firmes.
Las marcas del cautiverio. Desde la aparición del albañil, sus allegados difundieron versiones diferentes sobre las torturas que le habrían aplicado sus secuestradores. Además, en ningún momento Gerez lució visiblemente afectado en su físico. Por eso, desde distintos sectores ajenos al Gobierno dejaron correr sus dudas. Aunque ayer la fiscal que investiga el caso desestimó esas sospechas y confirmó públicamente que el albañil presenta signos de tortura.
Las evasivas del albañil. Pese a haberse prestado a hablar con el periodismo, Gerez eludió dar precisiones sobre su cautiverio. Concurrió el lunes al local de su partido municipal, Pensar Escobar, donde los medios habían sido citados a una conferencia de prensa. Pero finalmente su jefe político, el actor Alberto Fernández de Rosa, anunció que Gerez no respondería preguntas. La escena se pareció más a un show mediático del oficialismo, ya que el albañil hizo un monólogo con empalagosos elogios a Kirchner y los funcionarios del Gobierno.
El silencio oficial. La negativa a informar sobre la orientación de las investigaciones promueven especulaciones contradictorias: o no existen pistas firmes o hay datos certeros que el Gobierno no quiere que se ventilen antes de tiempo.
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6 – Si Clarín lo dice como será la cosa -II
En foco:
“Muchas intrigas y casi ninguna pista sobre los secuestradores -
Las imprecisiones en el caso Gerez ya afectan al Gobierno”
La oposición empieza a sembrar sospechas sobre el origen del secuestro.
por Eduardo van der Kooy
Quizás se trate sólo de una circunstancia. Pero el gobierno de Néstor Kirchner parece haber mudado en cuatro días su imagen triunfal por otra más cauta y vacilante. ¿Por qué razón? La liberación del albañil Luis Gerez, después de dos días de cautiverio, resultó una excelente noticia. En la construcción política de aquella imagen se aunaron el protagonismo presidencial y el comportamiento colectivo de las fuerzas de seguridad.
Pero la historia, a partir de entonces, habría ingresado en un tiempo de rarezas y congelamiento.
Hay una absoluta orfandad de pistas sobre los captores, aun cuando fuentes bonaerenses de la investigación habían señalado que el jueves por la noche -un día antes de la liberación del albañil- la Policía estuvo muy cerca de detenerlos.
Hay además una pobre comunicación oficial sobre el suceso, que casi concluyó con el discurso de Kirchner que antecedió a la libertad de Gerez.
La única información fluye por boca del albañil y esa comunicación se torna hermética y confusa. Las mismas fuerzas de seguridad dicen que continúan los rastreos hasta hoy inútiles para dar con los secuestradores, pero esas palabras carecen del énfasis y de la precisión que tuvieron durante los días en que Gerez permaneció ausente. Su aparición con vida, inconscientemente o no, pareciera haber bajado la guardia de muchos.
El albañil está todavía con seguridad bajo los efectos psicológicos y físicos del secuestro. La fiscal corroboró ayer que sufrió maltratos. La exposición mediática de Gerez y su rueda de prensa del lunes no parecieron una maniobra acertada a no ser que haya perseguido algún objetivo político -local o nacional- a la vista impreciso. No dio precisiones sobre su cautiverio ni atinó a decir nada sobre la identidad de sus captores.
Ante la Justicia habría revelado otras cosas. Que fueron dos las personas que lo custodiaron siempre. Que delante de ellas estuvo todo el tiempo encapuchado. Que esas personas hablaban un lenguaje muy sencillo y precario, sin el clásico código de los hombres que han pasado por alguna fuerza de seguridad. Que parecían estar cumpliendo una tarea encomendada por alguien.
Relató también que en dos ocasiones intervino una tercera persona que, el parecer, oficiaba de jefe. Llegó al lugar del cautiverio por primera vez el jueves por la noche y mantuvo una fuerte discusión con los captores. Tras esa pelea Gerez habría sido golpeado. Esa misma persona retornó el viernes después del mediodía y el albañil habría escuchado con nitidez una frase que le lanzó a los captores: "Ustedes llegaron muy lejos. No me pienso hacer cargo de este lío que han armado. Arréglense solos", gritó.
Varias horas después Gerez fue subido a un automóvil y liberado en un camino de Garín, cerca de Escobar.
Gerez no dijo tampoco nada a la Justicia sobre la identidad de los captores. Ni aludió a responsabilidades de Luis Patti. Sin embargo, el Gobierno trabajó con insistencia sobre esa hipótesis, al punto de que el viernes a la mañana Kirchner le advirtió al ministro bonaerense León Arslanián: "Si esto no se arregla hoy voy a pedir la detención de Patti".
El Gobierno, en realidad, nunca creyó en la responsabilidad directa del ex intendente y subcomisario sino en la de algunos grupos que pululan a su alrededor. Pero resulta imposible saber, a esta altura, sobre qué fundamentos se apoyó aquella creencia. Algún portavoz oficial ensució aún más el paisaje cuando sostuvo que la Policía bonaerense no tendría voluntad de detener a los captores. ¿Por cercanía a la fuerza o por la vecindad con Patti?, fue el interrogante que surgió espontáneo.
Patti, ante el empantanamiento que evidencia el caso, hizo lo que hubiera hecho cualquiera. Sembró dudas sobre el origen del secuestro y lo ligó, de modo indirecto, a las rencillas dentro del peronismo y el kirchnerismo que acontecen en Escobar. Allí un sector del oficialismo nacional venía colaborando a nivel vecinal con el PAUFE, el partido que lidera Patti. Eso provocó peleas y fracturas.
Carlos Menem sostuvo, sin ningún rodeo, que el secuestro de Gerez pudo haber sido una obra del Gobierno. La oposición, que había oscilado entre la ausencia y la timidez, también comenzó a hacer rodar esas sospechas y a justificar, de esa manera, su prescindencia anterior. Todas esas acusaciones carecerían del mismo rigor que le faltó al Gobierno cuando imputó de lleno a Patti por el rapto del albañil. Unos y otros deberían asumir con prontitud el mismo deber: demostrar con pruebas aquello que inducen con palabras explosivas.
El caso Gerez está lejos de cerrarse, aunque su liberación haya significado un alivio y una alegría colectiva. El Gobierno tiene todavía un sendero escabroso por desandar. Y en ese tránsito sería aconsejable no caer en la politiquería.
El caso Gerez tampoco debería ser utilizado como un grueso telón para ocultar el enigma de Julio Jorge López, el otro albañil secuestrado hace más de cien días y nunca aparecido.
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7 – La Nación - 3 de enero de 2007
“Crecen las intrigas en torno del episodio del albañil de Escobar”
Mientras tanto, Gerez está recluido
¿Por qué no mostró jamás Luis Gerez las marcas de las torturas a las que lo sometieron? ¿Por qué omitió el Presidente pedir la liberación del testigo en su discurso por cadena nacional? ¿Por qué se arriesgó el Gobierno a anunciar un final feliz mientras Gerez seguía secuestrado? ¿Cómo hizo Canal 7 para llegar tan rápido al lugar de la liberación?
El secuestro y la aparición del albañil Luis Gerez tiene aristas misteriosas que generaron intriga en la gente y alimentaron las suspicacias de los dirigentes de la oposición, que, cada vez con más insistencia, le reclaman al presidente Néstor Kirchner que explique las aparentes contradicciones y aclare los puntos oscuros del caso.
Sin embargo, en las últimas horas tanto el Gobierno como el propio secuestrado optaron por un hermetismo casi absoluto. Tanto que hoy ni siquiera se sabe dónde está el testigo cuya desaparición paralizó al país.
Y ya no son sólo los dirigentes de la oposición los que piden precisiones.
"Necesitamos que Gerez nos diga más cosas", dijo ayer la presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Pero Gerez no quiso contar en público nada de lo que vivió durante su cautiverio.
Anteayer se había anunciado que daría una conferencia de prensa, pero en su encuentro con los medios no aceptó preguntas, no contó nada de lo que había vivido y, para evitar a los periodistas, se fue flanqueado por militantes kirchneristas que se lo llevaron casi en andas.
¿Qué torturas sufrió Gerez?
El primero en referirse a ellas fue el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian. Cuando salió de visitar al testigo en el hospital de Escobar habló de torturas "con prácticas de policías y militares represores". Después, el gobernador Felipe Solá dijo que Gerez tenía en su cuerpo las marcas del maltrato, que había sido golpeado y quemado con cigarrillos.
El ministro de Salud, Ginés González García, dijo en cambio: "El trauma fundamental es psicológico. Físicamente está bien". En el mismo sentido, José Luis Gerez, hijo del testigo relató a LA NACION, un día después de la liberación de su padre, que lo había encontrado bien y que no sabía si había sido sometido a tormentos.
El propio Gerez fue esquivo cuando, el sábado pasado, le preguntaron concretamente si lo habían torturado. "Cuando más duele es cuando te pegan en el alma. Como le dije al Presidente, me mataron más de 30 mil veces", le respondió a Clarín.
También se tejieron especulaciones en torno del discurso que el Presidente leyó por cadena nacional.
En un principio estaba anunciado para las 20, pero se atrasó media hora. Nunca se explicó por qué. En él, Kirchner no pidió la liberación del testigo. "¿Ya sabía el Gobierno que Gerez iba a ser liberado?", se preguntaba ayer el dirigente de izquierda Luis Zamora. Si no lo sabía, ¿por qué se arriesgó Arslanian a adelantar un final feliz?
En aquel discurso, Kirchner apuntó contra grupos "paramilitares o parapoliciales" como los responsables del secuestro. Horas después, el vicejefe de Gobierno bonaerense, Emilio Pérsico, dijo que Luis Patti era el principal sospechoso. ¿Con qué sustento?
Ayer, cuatro días después, los investigadores reconocieron que no tenían pistas certeras sobre los captores. Para la fiscal de la causa ni siquiera está acreditado que haya sido un secuestro. "Averiguación de paradero" sigue siendo la carátula del expediente.
Ayer, mientras la oposición repetía sus teorías conspirativas, se anunció que Gerez estaba refugiado en un lugar secreto fuera de Escobar. No iba a ser él quien despejara las incógnitas.
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