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Cosas de la política.
Cuando escucho a los políticos en campaña siento vergüenza ajena.
Parecen vivir en otra dimensión. No viven como nosotros en una
ciudad hiperendeudada, con cloacas saturadas brotando en las
esquinas, un tránsito descontrolado y suicida, servicios y tasas
precarios y asfixiantemente caros. Ellos viven en un mundo a medida;
a medida de su caradurez. En ese mundo los éxitos son siempre
propios, inflamados y fruto de sus inmensurables capacidades de
líder. Y los errores obviamente, siempre son heredados, minúsculos e
intrascendentes. Tan pronto como asuman los solucionarán de raíz!
Que lástima que sus mundos sean tan pequeños y que a la mayoría no
nos quede otra alternativa más que vivir en éste, el real.
Parece ser que de un tiempo a esta fecha un extraño
cataclismo llamado "Cacerolazo" provocó la extinción masiva de "los
viejos políticos" (Radicales, Peronista y otras yerbas), ocupando
actualmente su espacio algunas nuevas especies (los K, los CasiK,
los RequeteK…). Ahora todos son reformistas y pretenden desterrar la
vieja política; aún aquellos cuyas campañas son financiadas por los
supuestamente extintos.
Ante semejante panorama me resulta más entendible la cara
que me ponen algunas personas cuando les comento mi intención de
dedicarme a la política.
Tal vez se trate de una moda, o de un artilugio mágico; pero
lo cierto es que en la campaña todos parecen demasiados ocupados
hablando de lo que piensan como para perder el tiempo en escuchar lo
que necesitamos. Probablemente las promesas grandilocuentes traen
mas "suerte" que los proyectos concretos a largo plazo, y
los "padrinos poderosos" ayuden mas a llegar al gobierno que las
capacidades reales para solucionarle los problemas a la gente.
Me parece a mi... o me metí en un brete??? Y bueno, ya
estamos dentro. Habrá que sacar pecho y poner el alma en lo que uno
cree. Después de todo lo único que busco es hacer algo bueno por
esta ciudad que me vio crecer; y poner mi granito de arena para que
las cosas cambien. Por lo menos, cuando mis hijas crezcan y me
pregunten como pudimos dejar que las cosas caigan tan hondo, podré
sonreír y decirle: Yo lo intenté.
Héctor G Zanardi.
DNI 21783591.
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