El Maestro Osvaldo Pugliese nació el 2 de diciembre de 1905 cerquita de la cancha de Atlanta, en el porteño barrio de Villa Crespo.
Un padre flautista y dos hermanos violinistas fueron los afortunados responsables de que el interés de Pugliese por la música surgiera obvio e inmediato.
El padre quiso orientarlo hacia el violín, pero lo de Pugliese era el piano, y tras un tiempo pudo, finalmente, comprar el costoso instrumento. Pronto comenzó a estudiar, en conservatorios de barrio, de esos que ya no existen, y a los 15 años comenzó su carrera profesional tocando de 18 a 01 en el café La cueva del chancho, llamado así en alusión a la dudosa higiene del dueño.
Al poco tiempo pasó a formar parte de la orquesta de la primer bandoneonista: Francisca "Paquita" Bernardo.
Fue un 11 de agosto de 1939 cuando dio uno de los pasos más importantes de su extensa carrera: se presentó, en el Café Nacional, con su propia y debutante orquesta.
Entonces, sí, se empezó a ver a Pugliese en todo su esplendor, como intérprete y como compositor. Siete años más tarde grababa su clásico La Yumba, perfecta síntesis de su idiosincrasia musical.
Durante los siguientes cincuenta años, terminó de construir una carrera inmensa y heroica, hasta transformarse en una figura fundamental de la historia del tango,
un ícono de renovación y estudio, un mito con nostalgias de realidad.
Don Osvaldo decía que, lo que más le gustaba, era viajar, y la música fue su arma más certera para conocer el mundo. España, Portugal, Holanda, Francia, China, Rusia, Finlandia y Japón fueron sólo algunos de los escenarios que lo vieron y aplaudieron de pie.
La imagen con la que se lo debe recordar es allí, sentado en su piano, traje blanco, lentes gruesos y una orquesta detrás, sonando de modo magistral. Fue una gloria del tango y una prueba de simpleza de vida.
El Club Tango Tour, lo recuerda y lo homenajea en:
http://www.tango-tour.com.ar/pugliese/index.htm
Cordialmente
Mirta
auspicia:
www.spa-antiedad.com.ar