Hola Ignacio:
Leí el artículo con interés.
Y si bien comparto la preocupación por el problema, el impacto de los medios
audiovisuales es enorme, no comparto completamente la descripción. El título “¿Agonizan
las palabras?” ya confunde, casi sugiriendo que las palabras mueren una
muerte natural. Y el caso es que si nos referimos a Argentina, las palabras, o
más bien la lectura, la educación, están siendo asesinadas.
El hábito de la lectura,
la sana y provechosa costumbre de abrir un libro y leerlo no es como la luz del
sol que alcanza a todos los que se exponen a ella, quieran o no. Para que los
chicos lean necesitan una de dos cosas, o mejor las dos; una familia o un medio
social que practique y estimule la lectura, y una escuela que dé las
herramientas, entrene y cultive esa capacidad. En la Argentina, los adultos
leen cada vez menos, por falta de tiempo o interés, y la enseñanza ha perdido
calidad. No sorprende los pobres resultados del estudio.
Yo no creo que los
avances tecnológicos sean una amenaza, aunque es un problema que la comunicación
a veces sea muy fragmentada o superficial. Que los chicos no lean es problema
de padres y del sistema educativo. Tal vez sea más difícil motivar y estimular
la lectura ante la competencia de otros medios, tal vez sea difícil que lean lo
que uno quiere (en vez de historias de magos y fantasías), pero no creo que las
palabras corran peligro y que la sana de costumbre de leer este agonizando,
salvo en los lugares donde la atacan con alevosía.
En resumen, no creo que
el avance tecnológico sea una amenaza para la lectura (el estudio lo confirma,
Finlandia es una país muy avanzado y Corea del Sur ha hecho grandes progresos).
El problema es la pobreza, real o por desinterés.
Gracias por el artículo.
Erico