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#1 De: "Lisandra Pereira Lamoso" <lamoso@...>
Fecha: Sáb, 2 de Abr, 2005 10:48 pm
Asunto: ingreso en la lista
lamoso@...
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Holá!

Me llamo Lisandra Pereira Lamoso.
Tengo Doctorado en "Ciencias Humanas" en la Universidade de São Paulo
(USP), con concentración en Geografía Económica.
Trabajo en la Universidade Federal de Mato Grosso do Sul - Brasil.
Estoy con dos proyetos financiados sobre la cuestión de la actuación de
gran empresas transnacionales en sector mineral. Estas empresas atuan
en la región del Pantanal brasileno.
Me gustaría intercambiar experiencias con pesquisadores que discuten
las acciónes de empresas e sus repercusiones en território.

Gracias por la atención.

Abrazos,
Lisandra
(perdón por los errores en el idioma. Voy tentar escribir porque penso
que puede facilitar nuestro intercambio).

#2 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Dom, 3 de Abr, 2005 1:11 pm
Asunto: RGE 1/05
geoecon2005
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RGE 1/05
 
RedGeoEcon
 
Inicia sus emisiones la Red de Geografía Económica (RGE). Ésta es el resultado del trabajo mancomunado de un grupo de cátedras afines a la especialidad.
 
Las cátedras y/o asignaturas son las siguientes:
- Geografía Económica y de los Recursos Regionales, de la Universidad Nacional de Luján (UNLu);
- Geografía del Comercio Internacional, de la UNLu;
- Geografía Económica, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires;
- Geografía Económica, de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (sede Tandil);
- Problemática Territorial de América Latina, de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP); y
- Problemática Territorial Argentina, de la UNMdP. 
 
Además, la Red GeoEcon es también resultado de las Primeras Jornadas de Geografía Económica realizadas la semana pasada en la ciudad de Buenos Aires.
 
Saludamos a todos los miembros y los invitamos a ser co-partícipes de este proyecto.
 
 
Federico Viola
Moderador
 
 
Buenos Aires, 3 de abril de 2005.


Geografía Económica


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#3 De: Juan Correa Dÿffffe1vila <cdjuande@...>
Fecha: Mié, 6 de Abr, 2005 2:13 am
Asunto: info
cdjuande
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¿Dònde puedo encontrar informes y anàlisis de la realidad geoeconómica latinoamericana en internet?. Gracias. Juan. cdjuande@...



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Visíta Yahoo! Noticias.

#4 De: "Centro Humboldt" <humboldt@...>
Fecha: Mié, 6 de Abr, 2005 4:16 pm
Asunto: RGE 2/05 - "De crisis y paradigmas..." (comentario de Verónica Renata López Nájera)
geoecon2005
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RGE 2/05
 
 
"De crisis y paradigmas…”:
 Un debate pendiente del pensamiento social latinoamericano

Verónica Renata López Nájera*

La década de los años ochenta representó un momento de ruptura para América Latina que provocó a una serie de transformaciones de la vida social, económica, política y cultural. En particular ellas repercutieron de manera acentuada en el desarrollo del pensamiento crítico latinoamericano que se había gestado desde la década de los años cincuenta con la creación de la CEPAL y su propuesta del desarrollo, pasando por el marxismo dogmático, la teoría de la dependencia y las vertientes que en torno a estos tres paradigmas se expresaron, dando lugar al periodo mas fructífero de la teoría social latinoamericana.

Dichas rupturas y transformaciones pueden ser resumidas esquemáticamente de la siguiente forma: en el plano económico se expresaron con la crisis del modelo de sustitución de importaciones y el avance de la política neoliberal, así como por el inusitado aumento de la deuda externa que alcanzó niveles escandalosos, al grado de que ese periodo fue llamado por la CEPAL como década perdida.

En lo político se vivieron transformaciones importantes, especialmente con el fin de las dictaduras y la consecuente transición a la democracia en aquellos países del Cono Sur que habían experimentado regímenes autoritarios en el periodo anterior. Se originaba, así, una nueva forma de organización de la sociedad con la eclosión de los llamados nuevos movimientos sociales: la manifestación de grupos con demandas específicas como el respeto a la diferencia, la autodeterminación de los pueblos indios o el respeto al medio ambiente, dando como resultado una nueva configuración de la dinámica y de la problemática regional. Evidentemente, dichas transformaciones no pueden ser explicadas sólo desde la mirada disciplinaria y académica, sino que requieren de respuestas holísticas y multidisciplinarias para abordar un objeto de estudio complejo y dinámico como lo es nuestra América. Labor que se venía realizando por el pensamiento social latinoamericano, el cual, como plantea Adrián Sotelo en su libro: América Latina, de crisis y paradigmas: la teoría de la dependencia en el siglo XXI, entró en crisis en esos mismos años.

Siendo así, podemos hablar de que se registró en la década de los ochenta una crisis de paradigmas que trastocó las formas, teorías y vertientes desde las cuales se venia interpretando a la región. Paradigmas como desarrollo, dependencia, modernización, revolución, progreso, así como las reflexiones surgidas del seno del marxismo dogmático, vivieron un proceso de recomposición y crítica desde la academia que llevó a su paralización reflexiva y consecuente abandono como paradigmas explicativos de una realidad que, supuestamente, había sido superada al ingresar a una nueva fase mundial (popularmente llamada "globalización") tras la caída del socialismo real a finales de la década de los ochenta del siglo XX.

Desde entonces se pensó que esta nueva etapa, aparentemente superior y sustancialmente diferente, debía ser estudiada a partir de un nuevo arsenal teórico y metodológico debido a que fenómenos hasta entonces "ignorados" como la irrupción de los nuevos movimientos sociales o la globalización, cobraban importancia desplazando aquellos que, partiendo del análisis estructural e histórico, habían sido “rebasados” por una nueva realidad caracterizada por el avance del sistema capitalista a escala planetaria, las revoluciones tecnológicas y el fin de la modernidad.

Es así que surgen nuevos discursos, entre ellos el mas exitoso, la globalización: concepto polémico en su definición que alude a un momento de integración a nivel mundial que, gracias a la expansión de la democracia y al sistema capitalista, ha llevado a plantear la superación de teorías como la del Centro-Periferia puesto que ya no serían válidas las contradicciones que antes la explicaban gracias a que la población mundial y los países experimentan por primera vez una misma fase para la totalidad de la humanidad. De ésta forma se borraban décadas de historia y se ignoraba una realidad que se vive día a día, pero que se desconoce desde las esferas de la academia supeditada a las modas intelectuales de la posmodernidad y del Fin de la historia.

El autor plantea que el paradigma hegemónico desde los años de crisis y hasta la fecha es el neoliberalismo acompañado de discursos como “El fin de la historia” y el advenimiento de la “posmodernidad” como fase posterior de una modernidad inconclusa o realizada según las diferentes posturas que al respecto se han esgrimido. Una de las consecuencias de este sistema dominante impuesto en América Latina fue dar al traste con la maduración y la autonomía que había alcanzado la teoría social latinoamericana en el periodo anterior.

Sin embargo el neoliberalismo, más que una propuesta teórica, es una construcción ideológica que ha pretendido desvanecer las problemáticas reales por las que atraviesa la humanidad, permitiendo la formulación de ideas como Imperio (como una entidad abstracta y sin ubicación geográfica), en lugar de imperialismo, donde habría nombres y apellidos que aludían a las contradicciones existentes en el sistema imperante.

El libro de Adrián Sotelo constituye en este escenario de desorientación teórica, como la caracteriza Tomás Vasconi, un intento fundamental de nuestra historia: recuperar nuestra propia tradición de pensamiento, los paradigmas elaborados a partir de nuestra dinámica nacional y regional y, por lo tanto, la autonomía de nuestra construcción epistemológica; en esencia, nuestra perspectiva latinoamericana.

En América Latina, de crisis y paradigmas: la teoría de la dependencia en el siglo XXI el autor se propone una doble tarea: por un lado, realizar un balance crítico de los paradigmas centrales desarrollados desde, por y para América Latina no sólo, pero centralmente, desde la década de los cincuenta, arrancando con la creación de la CEPAL y sus propuestas de desarrollo por la vía de la sustitución de importaciones. Pasando por las reflexiones del marxismo dogmático, la teoría de la modernización y el cambio social, hasta llegar a la teoría de la dependencia como punto culminante de una ya larga tradición autónoma y emancipatoria del pensamiento latinoamericano. Al tiempo que avanza en la crítica de las vertientes teóricas en boga que tienen como ejes de su reflexión a los paradigmas hegemónicos como el neoliberalismo, la globalización y el poscolonialismo.

Así, revela el autor, las vertientes actuales como el neoestructuralismo, el poscolonialismo y la teoría del sistema mundial, si bien parten de analizar la realidad imperante, carecen de perspectiva latinoamericana, histórica y regional, ya que se encuentran ancladas en la perspectiva global al tiempo que elaboran sus planteamientos sin tomar en cuenta la larga tradición del pensamiento latinoamericano. Por ello, más que tacharlas de inoperantes o simplemente desecharlas, la labor sería resignificarlas a partir de nuestra dinámica regional y de los conceptos propios del pensamiento crítico latinoamericano.

Por ello, la segunda labor central de Sotelo es analizar y proponer el alcance de la teoría de la dependencia, especialmente en su vertiente marxista gestada en la década de los setenta del siglo XX, para exponer que es desde su construcción y revitalización que el pensamiento social latinoamericano puede experimentar su recuperación y potenciación.

Otro de los puntos centrales en esta obra reside en la llamada de alerta que realiza el autor con respecto a ciertos planteamientos fatalistas e incluso paralizantes en boga desde algunas vertientes de las ciencias sociales. Por ejemplo, se dice que en tiempos de globalización la rapidez con que transcurre la historia ha llevado a una etapa de incertidumbre debido a la inconmensurabilidad de la totalidad de la vida social, económica y política del sistema mundial. De ahí que se piense ―al mismo tiempo que se diluye el potencial y sentido de las ciencias sociales y humanas―, que no hay posibilidad de acceder a respuestas integrales y estructurales mientras que se afirma sin fundamentos convincentes que sólo se puede analizar la realidad de manera fragmentada, ahistórica y aislada de sus múltiples determinaciones que la constituyen.

Siendo así, la Teoría en general se vuelve inútil para explicar la realidad y, por ello, los grandes paradigmas que marcaron el rumbo de la reflexión latinoamericana fueron abandonados progresivamente hasta ser desplazados por la visión fragmentada, ahistórica y dominante hasta la fecha.

Pero, como certeramente señala el autor, si bien debido al aceleramiento de los acontecimientos mundiales se vuelve inminente el desfase entre teoría, realidad y conceptualización de ésta última, ello no implica una derrota del conocimiento humano, sino un reto para trabajar en su reconstitución renovada.

El diagnóstico que realiza el autor es amplio, complejo y totalmente abierto a la discusión, pero subraya puntos de anclaje metodológico con el fin de avanzar en la reconstrucción de la teoría social latinoamericana tanto para dar continuidad al debate como para proponer ejes problemáticos y recuperar, así en el contexto mundial, paradigmas anclados en la dinámica regional latinoamericana.

Tarea que, como bien señala Sotelo, no puede ser obra de un solo autor sino que debe de ser una labor colectiva desde diferentes disciplinas sociales como la economía, la política, la filosofía y la sociología para la reconstrucción epistemológica de nuestro pensamiento, al mismo tiempo que trabajar en el análisis de su periodización, ubicación espacial, temporal e histórica. Entonces su evaluación crítica permitirá reelaborar, rescatar y replantear, hipótesis, vertientes y paradigmas que permitan abordar la compleja y supuestamente “inaccesible” realidad desde una perspectiva autónoma, latinoamericana y crítica.


* Reseña del libro de Adrián Sotelo Valencia, América Latina, de crisis y paradigmas: la teoría de la dependencia en el siglo XXI, coedición Plaza y Valdés-FCPyS-UNAM-UOM, México, 2005.

** Licenciada en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.A.M. Actualmente realiza la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la misma institución trabajando sobre la crisis de paradigmas en la región.


Fuente: Rebelión, reproducido en Noticias del CeHu 422/05.


#5 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Vie, 8 de Abr, 2005 6:51 pm
Asunto: 3/05 - MERCOSUR GASEOSO (Julio Nudler)
geoecon2005
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RGE 3/05
 
El Mercosur, Bolivia, el Gas
y la Geografía Económica
 
 
Mercosur gaseoso
 
Por Julio Nudler

Precisamente hoy, cuando Bolivia está rodeada de vecinos gobernados por regímenes en principio democráticos y progresistas, cada uno de ellos con un fuerte discurso de integración regional, los conflictos económicos siempre latentes se convierten en una tragedia cotidiana. Como disparador, el gas, un recurso natural clave pero de difícil aprovechamiento en un país pobre y mediterráneo. En torno de ese tremendo espectáculo de luchas internas, el Mercosur, al cual Bolivia adhiere, no da indicio alguno de otorgarle viabilidad a la rezagada economía del Altiplano, lo que pone en seria duda el valor del bloque austral como opción estratégica. Peor aún, sus dos grandes socios siguen sus propias estrategias energéticas, sea a través de una empresa estatal como Petrobrás, sean las definidas por multinacionales como Repsol y otras, en el caso argentino. Al mismo tiempo, la encrucijada boliviana muestra hasta dónde la posesión de recursos naturales no garantiza nada: el país sigue supeditado a decisiones ajenas, guiadas por intereses extraños.
Antes de llegar a la instancia actual de enviar observadores a La Paz, Brasil y la Argentina han sido parte, por activa o por pasiva, de esta disputa que se disparó con el proyecto de llevar gas boliviano al mercado californiano, sacándolo por un puerto chileno tras licuificarlo allí mismo. A Brasil le interesó ese gas, sobre todo para convertirlo en electricidad en sus usinas térmicas, y de hecho es el dueño del gasoducto que lo transporta hacia su territorio y es el comprador del fluido, de acuerdo a una cláusula (take or pay) que lo obliga a absorberlo. Pero a partir de la devaluación del real en 1999, de una demanda que resultó menos dinámica de lo previsto y de yacimientos descubiertos en Brasil (aunque aún no cubicados ni certificados), Petrobrás forzó una prolongada renegociación de cantidades y precios, nunca zanjada. Aunque se comprometió a una demanda de 30 millones de metros cúbicos diarios, no desea ya comprar más de 18 millones, en el mejor de los casos.
A todo esto, la perspectiva californiana dio origen al proyecto Pacific LNG, que lidera Repsol-YPF con un 37,5 por ciento de participación, y en el que también participan British Gas, British Petroleum y Bridas. La intención de este proyecto, que acaba de ser preventivamente suspendido, es tender gasoductos entre los yacimientos bolivianos de Margarita, de Tarija, y la costa chilena, donde serán construidas terminales de liquidificación de metano. Gigantescas naves lo transportarán hasta la costa oeste norteamericana, donde se procederá a la regasificación y a inyectarlo en las redes de gas natural. La inversión se calcula en unos 6 mil millones de dólares, porque estas operaciones sólo resultan competitivas a gran escala.
La pregunta que siempre plantean estas iniciativas es cómo van a repartirse los beneficios, y cuánto de éstos se derramarán en este caso sobre los bolivianos, lo cual dependerá de las regalías (éstas sólo alcanzarían a un 16 por ciento) y del uso que se haga de éstas. En principio, un gobierno conservador como el de Gonzalo Sánchez de Lozada, personalmente un gran empresario de la minería, aseguraba muy poco en este sentido, a lo cual hay que añadir el mínimo impacto que tendrá la explotación así concebida del gas sobre las fuentes de trabajo locales.
En el extremo opuesto, también es cierto que el exiguo mercado interno boliviano no puede costear ni justificar las inversiones que requiere el aprovechamiento del gas, y que tampoco se lo puede transformar económicamente dentro del país en fertilizantes (urea) o petroquímicos porque esas producciones deben realizarse necesariamente junto a los puertos de exportación, que por su mediterraneidad Bolivia no tiene, tras haber perdido la salida al mar a manos de Chile. Quizá la única alternativa de transformación local consista en la generación de electricidad, exportando ésta a Brasil, pero esta opción choca con el desinterés brasileño y la precaridad de las redes de transmisión. Para las grandes multinacionales del sector, en cambio, el negocio está servido por la jugosa posibilidad de arbitrar precios: vale decir, aprovechar las grandes diferencias de valor de esta materia prima en diferentes mercados, ya que el gas recién va transformándose, por efecto de las nuevas tecnologías, en un producto transable, que puede exportarse a mercados remotos a los que no puede enviarse por gasoducto. Así, en California el gas puede quintuplicar su precio.
La Argentina pesificada de hoy es el caso opuesto. Además de ser autosuficiente, es un mercado con precios en dólares muy deprimidos, que a nadie puede interesarle abastecer desde el exterior. Cuando la situación era otra, en la década pasada, los intereses que controlaban el negocio, a partir de la privatización de YPF, se ocuparon de que el abundante gas boliviano no neutralizara los sobreprecios que aplicaban al usuario argentino.
Washington, mientras tanto, en tanto expresa su nada sorprendente respaldo a Sánchez de Lozada, inclina sus simpatías hacia el proyecto peruano alternativo de Camisea, en el que están interesadas compañías texanas como Hunt Oil y Kellog Brown & Root, de la empresa Halliburton. Ray Hunt, dueño de las dos, fue uno de los principales contribuyentes de la campaña electoral de George W. Bush, y es el primero en aportar para su reelección en 2004. Es sabido, además, que el vicepresidente Dick Cheney se desempeñó como director principal de Halliburton. Para algunos analistas bolivianos que defienden el proyecto vía Chile, su país se ha dejado engañar por los peruanos: mientras discutía con ellos una salida alternativa (pero mucho más costosa) para su gas, Lima les ganó de mano con su propio proyecto.
Según muestran los datos, Bolivia posee reservas de gas natural descubiertas por 54,9 billones de pies cúbicos (0,5 por ciento de las reservas mundiales), a 6000 metros de profundidad. Esto significa que, aunque Brasil cumpliera con las compras comprometidas, en 20 años sólo absorbería un 14 por ciento de esas reservas. Hoy la producción boliviana de gas sólo representa un 0,2 por ciento del consumo mundial. Contrastando sus reservas con su consumo interno actual, Bolivia tendría gas para 1253 años. Estos números dicen que lo lógico es explotar ese recurso, relativo pero de enorme importancia para los bolivianos, pero también que los grandes vecinos de la región podrían hacer algo más que dejar el asunto en manos de las multinacionales.


Fuente: Diario Página 12, del 18 de octubre de 2003. Buenos Aires, Argentina. Reproducido por NCeHu 1097/03, del 25 de octubre de 2003.

Artículo presentado en las Primeras Jornadas de Geografía Económica - Buenos Aires, el día 30 de marzo de 2005, como un modelo de texto descriptivo-explicativo geográfico-económico de la cuestión boliviana.




Geografía Económica


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#6 De: Silvia Cordero <morina@...>
Fecha: Sáb, 9 de Abr, 2005 3:05 am
Asunto: Archivo adj. para la red
morina@...
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Envío breve art. sobre recursos energéticos y guerra recibido de ADUNLu.
Atte. Osvaldo.

#7 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Sáb, 9 de Abr, 2005 5:14 am
Asunto: 4/05 - GEOGRAFÍA SIN TIEMPO Y SIN ESPACIO
geoecon2005
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RGE 4/05

 

 

 

DOCUMENTO DE TRABAJO NRO 1

 

 

 

 

GEOGRAFÍA SIN TIEMPO Y SIN ESPACIO

Una visión crítica de la región

 

 

 

Ana María Liberali

 

Graciela Pérez

 

Ana Laura Berardi

 

Romina Cogley

 

 

 

 

 

 

 

 

Cátedra de Problemática Territorial Argentina

Departamento de Geografía

Facultad de Humanidades

Universidad Nacional de Mar del Plata

 

Mar del Plata – Argentina

Diciembre de 2002

 

 

 

 

Cátedra de Problemática Territorial Argentina

 

Prof. Titular Ordinaria:

Lic. Ana María Liberali

 

Prof. Adjunta Ordinaria:

Lic. Adriana Martínez

 

Jefa de Trabajos Prácticos:

Prof. Graciela Pérez

 

Adscriptas:

Prof. Ana Laura Berardi

Prof. Romina Cogley

 


 

GEOGRAFÍA SIN TIEMPO Y SIN ESPACIO

Una visión crítica de la región*

 

Lic. Ana María Liberali

Prof. Graciela Pérez

Prof. Ana Laura Berardi

Prof. Romina Cogley

Centro Humboldt/ UNMdP

 

 

El concepto de región y, por ende, el dictado de las asignaturas denominadas “regionales” ha sido cuestionado en un sinnúmero de centros académicos de todo el mundo. Es así como en nuestro país, siguiendo con las tendencias mundiales, muchas universidades quitaron de sus planes de estudio dichas asignaturas. Sin embargo, algunas de ellas, como el caso de la Universidad Nacional de Mar del Plata, las ha conservado, aunque cambiando sus nombres.

Lejos de acordar con estas posturas a-geográficas, desprovistas de tiempo y de espacio, carentes de contexto, integrantes de la cátedra de Problemática Territorial Argentina (Geografía Regional Argentina), hacemos referencia a nuestro planteo teórico en base a los lineamientos de Horacio Sormani, así como a la implementación práctica de dichos conceptos.

 

 

El Concepto de Región en los planes de estudio de Geografía

 

El geógrafo británico Alan Gilbert (1987) afirma que la relevancia de los estudios científicos en general, tiene que ver más con modas o planificaciones en base a aspectos internos de las entidades que otorgan subsidios que a verdaderos debates surgidos en el seno de los diferentes centros académicos. Y expresa que en el caso de la Geografía la falta de inspiración intelectual se ha visto reflejada tanto en la elección de temas prioritarios como a los ataques arbitrarios a determinados estudios o escuelas. Pone como caso a la Geografía Histórica que ha sido tan popular hasta 1960, tan irrelevante hasta 1980, y actualmente vuelve a convertirse en “relevante” una vez más. Y así continúa mostrando las idas y vueltas sobre la trascendencia de la Geografía Regional, de la Geografía Cuantitativa, etc. Se pregunta por qué había tan pocas referencias a Karl Marx mientras hoy sería difícil eludirlo, ¿por qué están de moda las historias orales de la clase trabajadora? Considera que las explicaciones pueden encontrarse en el porqué estos temas se pusieron de moda, pero que hay pocas explicaciones respecto a demostrar por qué estos temas deberían ser importantes. Afirma que esto sucede en todas partes, pero que es mucho más grave cuando ocurre en países como el Reino Unido, sobre el cual hace las mayores críticas, considerando que sirve de modelo a intelectuales de gran parte del mundo que adoptan sus categorías sin la menor crítica.

Esto mismo debemos considerarlo para el caso de los estudios regionales, y desde ya, para el abordaje al concepto de región. A partir de la escuela norteamericana que en muchos casos ha considerado la subjetividad de la región como un mecanismo de comodidad para investigadores y docentes, la Geografía Regional fue perdiendo peso en gran parte de los centros académicos y, por ende, en periferias como la Argentina, se siguieron los mismos pasos.

Hoy en día en nuestro país predominan los abordajes sociológicos llevados a cabo por un gran número de geógrafos que, sin duda, niegan la Geografía. Se trata de análisis sin tiempo y sin espacio, por lo tanto, a-geográficos. Es así como, por razones no bien determinadas, algunas universidades de nuestro país eliminaron de sus planes de estudios las asignaturas “regionales” y otras, como el caso de la Universidad Nacional de Mar del Plata, las mantuvieron cambiando la designación vergonzante de “Geografía Regional”, por la de “Problemática Territorial” o “Área Socio-Territorial”.

Sin embargo, y a pesar de lo que las modas académicas indican, desde la cátedra de Problemática Territorial Argentina nunca hemos dejado de dictar Geografía Regional Argentina, pero a partir de un concepto de región no tradicional ni aceptado, tal vez, por los “grandes” centros académicos, que es el desarrollado por Horacio Sormani.

 

 

El Esquema de Sormani

 

Para Horacio Sormani la región es “la porción territorial concreta de una dada formación social histórica, sobre la cual una parte de la sociedad –la formación social- tiene establecido su asiento y ejerce su praxis”. Se trata de una entidad objetiva y se parte para su análisis del modo de producción como referencial obligatorio. El autor se basa en la obra de Lenin “El Desarrollo del Capitalismo en Rusia” (1899), donde se analiza el origen y desarrollo de las regiones económicas en el período posterior a la abolición de la esclavitud (1861).[1]

La Región es entonces el producto de la división social territorial del trabajo, proceso que en distintas etapas fue asignado roles a diferentes áreas de la formación social histórica y que para ejercerlos se debió organizar cierto tipo de relaciones de producción y contar con una masa de fuerzas productivas que asegurara el cumplimiento de esa misión.

Tomaremos entonces los siguientes conceptos que serán desarrollados a lo largo del programa de una asignatura de Geografía Regional:

 

Objetividad: - la región ya existe, independientemente de que el investigador la descubra.

 

Historicidad: - se hace referencia a procesos, formaciones, por lo tanto, mudables, cambiantes.

 

Modo de producción: - capitalista.

 

Formación social histórica: - semi-colonial o dependiente.

 

Relaciones económico-sociales y político-ideológicas: exacerbación de su carácter desigual y combinado expresado en formas de organización del espacio (llamado desequilibrios territoriales).

 

Carácter desigual y combinado: entre los países; al interior de cada país; entre sectores productivos; entre diferentes asentamientos humanos; entre las regiones; en el seno de las clases sociales.

 

 

Para el caso de una Geografía Regional Argentina

 

Objetivos:

 

Que los alumnos determinen la influencia de los procesos socio-económicos en la organización y apropiación del territorio nacional;

Que los alumnos analicen las relaciones centro-periferia y sus consecuencias socio-territoriales sobre el territorio argentino;

Que los alumnos apliquen los conceptos analizados al estudio de las regiones argentinas.

 

Contenidos:

 

UNIDAD 1. Análisis Regional. Formación espacial[2], formación social[3]  [4]y formación regional[5]. El sistema internacional. Políticas macroeconómicas e inserción regional.

 

Se realiza aquí la exposición teórica del concepto de región tomando diferentes autores[6] como referencia de discusión para luego desarrollar en profundidad el esquema de Horacio Sormani. Y comienza su aplicación a partir de la presentación del contexto internacional desde el cual Argentina se constituye como parte de una periferia, desarrollando políticas macroeconómicas que no son más que una mera articulación con él, a través de diferentes momentos históricos.[7]

 

UNIDAD 2. Fases de Desarrollo. Proceso de asignación de los recursos. Implicancias socio-territoriales de la inserción de la Argentina en el mercado mundial.

 

Tomando en cuenta el concepto de formación que designa un proceso, pero también el resultado de acumulaciones del pasado, se hace una síntesis de las diferentes formas de inserción del actual territorio argentino en las fases de desarrollo desde la etapa colonial hasta la actualidad.[8]  Tómese como ejemplo el caso del Noroeste Argentino que de ser una periferia del Alto Perú, durante la explotación de la plata en Potosí, pasó a ser una región periférica de la Pampa Húmeda, al cambiar las relaciones político-económicas rioplatenses.

 

UNIDAD 3. El Territorio Argentino. Límites, fronteras e integración. Aparato productivo. Circuitos comerciales y conectividad. Aspectos demográficos. Sistema regional.[9]

 

En esta unidad se hará referencia al “dominio territorial” que según Sormani da cuenta de los límites efectivos dentro de los cuales una formación social ha establecido su asiento y ha organizado su vida colectiva, procediendo a defenderlo, pudiendo coincidir con el espacio nacional de una formación social histórica.

 

Paralelamente a los procesos de diferenciación de la actividad productiva en el espacio se producen procesos de diferenciación social. Los primeros dan lugar a la constitución de regiones y los segundos, a la configuración de formaciones sociales. (Sormani, H.; op cit)

 

Las regiones son ámbitos territoriales que constituyen un elemento complejo de la estructura espacial de la sociedad humana, que en el proceso de división del trabajo ha ido imponiendo ciertos rasgos que las diferencian de las otras regiones, tanto por las especiales condiciones presentes en su génesis y en lo desigual de su desarrollo, como por las modalidades que asume en ellas la actividad productiva generalizada por las relaciones sociales imperantes y por el nivel logrado por las fuerzas productivas. (Sormani, H.; op cit)

 

Se pondrá de manifiesto en esta unidad la desigualdad regional de la Argentina, producto de las contradicciones y de la succión de excedentes de una región por otra[10] y de las formas de inserción en el contexto internacional.[11] [12] [13] [14] [15]

 

El aparato productivo y sus formas de explotación están íntimamente ligados a las estructuras demográficas que serán los principales indicadores de las formaciones sociales.[16] [17]

 

UNIDAD 4. Región Pampeana. Inserción en el contexto internacional. Análisis socio-económico. Consecuencias político-territoriales. Problemáticas regionales.

 

En esta unidad se trabajará sobre esta particular región, que siendo periférica en una primera etapa, como región del Litoral fluvio-marítimo respecto del Alto Perú, pasó a ser central tanto en el período agroexportador como en el industrial sustitutivo de las importaciones. Su conexión directa con el mercado externo como el peso en el mercado interno serán los principales elementos que la distinguirán a lo largo de los siglos XIX y XX y los que harán girar a las demás regiones en su entorno.[18]

 

UNIDAD 5. Región del Noroeste Argentino. Idem 4.

 

UNIDAD 6. Región de Cuyo. Idem.

 

UNIDAD 7. Región de Patagonia. Idem.

 

UNIDAD 8. Región del Noreste Argentino. Idem.

 

Las unidades 5 y 6 versarán sobre las regiones periféricas tempranas, es decir, que tienen una inserción plena durante la primera etapa de consolidación del sistema regional argentino. Mientras que las unidades 7 y 8, tratarán sobre las regiones periféricas tardías que han sido incluidas tardíamente en plena expansión del modelo agroexportador.[19]

 

 


Trabajos Prácticos

 

Las actividades de aprendizaje de la cátedra: Problemática Territorial Argentina se organizan en una serie de trabajos prácticos elaborados bajo el marco teórico de Horacio Sormani.

 

El autor mencionado ha contribuido a dilucidar las claves para lograr  entender el proceso de formación regional como un hecho objetivo e integral.

 

Trabajo Práctico 1:

El sistema regional argentino: evolución económica y dinámica demográfica.

 

Bibliografía:

 

Horacio Sormani “Formación Social y Formación espacial. Hacia una dialéctica de los asentamientos humanos”. Universidad Nacional del Nordeste. Resistencia. 1974.

O. Gejo y Ana M. Liberali “Fases de desarrollo en la Argentina. Asignación de recursos y procesos poblacionales. Buenos Aires 1999.

 

Fundamentación:

 

El sistema regional argentino ha evolucionado en relación al carácter de la integración de la economía argentina a la división internacional del trabajo.

 

Horacio Sormani reformula conceptos vinculados a la práctica social en el espacio para comprender las consecuencias espaciales del desarrollo desigual del capitalismo, causante a su entender de los desequilibrios territoriales y de los conflictos sociales.

 

Los espacios regionales se estructuran, se organizan en torno a modos de producción dominantes y a partir de un conjunto de relaciones sociales y políticas recortadas territorialmente. De este modo las regiones adquieren forma, función, y significación social en el contexto nacional.

 

Objetivos:

 

Analizar los procesos de diferenciación de las actividades productivas en el espacio geográfico argentino que han dado lugar a la conformación de regiones.

 

Interpretar las fases o ciclos de la economía argentina y la vinculación con la dinámica demográfica desde la perspectiva conceptual y teórica de H. Sormani.

 

Actividades:

 

a) Lectura y análisis del documento de H.Sormani mediante una guía que facilita el reconocimiento de los conceptos teóricos básicos que reformula el autor, los aspectos que involucra cada uno de ellos, y cómo se interrelacionan.

 

b) Describir para cada fase o ciclo económico-demográfico de Argentina las características que asume la estructura regional del país organizando la información sintéticamente en un cuadro de doble entrada.

 


Trabajo Práctico 2:

El sistema regional argentino en la década de1990 y la dinámica demográfica.

 

Bibliografía:

 

Textos correspondientes al T. P. 1.

 

Información censal del INDEC, incluyendo los datos provisionales del Censo de población 2001.

Encuesta Permanente de hogares. Indec. 2002.

 

G. Velázquez. “Geografía, calidad de vida y fragmentación en la  Argentina de los noventa”. Universidad Nacional del Centro. Tandil. 2001.

 

Fundamentación:

 

La dinámica económica y demográfica constituyen dimensiones inseparables de una única realidad económica-social.

 

De este modo elaborar conclusiones referidas a las tendencias del sistema urbano regional de Argentina detectadas en el reciente censo de población (2001),implica vincular esta “respuesta demográfica” con el carácter regresivo de la economía argentina bajo el modelo actual, cuyas premisas básicas son: transnacionalización, concentración, centralización, y redistribución regresiva del ingreso.

 

Las actividades propuestas consisten en procesar información estadística, corroborar tendencias de largo y corto plazo, y redactar conclusiones referidas a los procesos de urbanización regional e intraprovincial; a las tendencias migratorias; al fenómeno de la macrocefalia nacional, regional y en algunos casos provincial; al crecimiento y concentración regional de las ciudades intermedias; a la tendencia a la desaparición de los poblados de rango menor; a los niveles críticos de pobreza e indigencia provincial y regional.

 

Objetivo:

Analizar las tendencias de la dinámica demográfica regional de Argentina en la década de 1990 y su correlación con la dinámica económica del país y detectar problemáticas socio territoriales.

 

Actividades:

a)      Actualizar con la información del censo de población 2001 las tablas referidas a la dinámica demográfica del sistema regional argentino expuestas en los textos analizados en el T.P. 1.

Elaborar conclusiones referidas a las tendencias detectadas tomando como referente de las regiones geográfica las ciudades de: Gran Bs. As., Tucumán, Mendoza, Resistencia, Neuquén y Comodoro Rivadavia.

b)      Análisis de documentos y debate:

.Caso: Investigación de la Lic. Marcela Benítez acerca de la evolución de las localidades rurales de Argentina entre 1980 y 1991: problemática, causas, regiones afectadas (población rural concentrada).

Caso: Las ciudades intermedias argentinas. Expansión y concentración según regiones (1947-1991-2001).(ciudades de mas de 50.000 hab).

Causas, ventajas y fenómenos problemáticos que emergen del acelerado crecimiento urbano.

c)      Corroborar las tendencias anteriores en la provincia seleccionada para el trabajo de calidad de vida, procesando los datos del censo 2001 en comparación con el censo 1991 referidos a las localidades rurales y a los centros urbanos de rango menor e intermedio.

Redactar conclusiones.

 

Trabajo Práctico 3:

Efectos del modelo económico neoliberal en la conformación de los espacios regionales. Conflictos

 

Bibliografía y Fundamentación :

 

La bibliografía específica del T.P. 3 consiste en un conjunto de cuatro documentos que fueron seleccionados porque ofrecen un panorama suficientemente abarcativo de los efectos socio territoriales, a escala regional y local, del modelo económico neoliberal imperante, que en la década del noventa se expresó en políticas de desregulación, flexibilización, privatización, y ajuste.

 

Se optó por el análisis de casos como estrategia didáctica para la comprensión de las problemáticas regionales, y de la complejidad de la crisis social, económica y política actual.

 

Documento A: Fernando Alvarez de Celis “La dinámica territorial de la industria en la República Argentina a partir de las políticas económicas “neoliberales”. La utilización del territorio en la relación capital-trabajo”. Primer Encuentro Internacional Humboldt. Buenos Aires. 1999.

 

El citado autor analiza el proceso de desindustrialización/industrialización selectiva a nivel nacional mediante una base de datos por provincia. Considera que a partir de 1976 fueron aplicadas distintas “regulaciones” territoriales, diferenciando dos subetapas:1976 a 1989 y posterior a 1989.

Así, a pesar de la disminución del número de establecimientos y de la cantidad de obreros industriales en todo el país, no todas las regiones y las ramas tuvieron el mismo comportamiento.

Al observar la evolución de la inversión industrial (en montos, localización, y modalidad) en los subperíodos de referencia, el autor verifica políticas territoriales diferenciadas que favorecieron a ciertas provincias, o regiones por sobre otras, pero con una constante, “regular” a favor de los grandes capitales, en un marco general de achicamiento del mercado laboral industrial.

 

Documento B: Brisa Varela “Región y regionalismo en el discurso y la acción política”. Tercer Encuentro Internacional Humboldt. Salta. 2001.

 

El trabajo analiza el comportamiento de un grupo de poder regional y extra-regional (la familia Yoma en la provincia de La Rioja), tanto en la esfera de la producción local como en sus vinculaciones con el poder político central.

Este grupo económico puede considerarse como uno de los más poderosos en la provincia de La Rioja y sus modalidades de acción política se desarrollan tanto a nivel regional como nacional e internacional.

La provincia de La Rioja puede calificarse, por su adscripción al NOA, como espacio históricamente periférico.

Brisa Varela considera que el modelo de análisis teórico y conceptual utilizado por la geógrafa Ina Elías de Castro en Brasil es factible de ser aplicado en este caso de estudio, y por ello lo adopta y aplica. Dicho modelo teórico “analiza los mecanismos de distribución de recursos del centro a la periferia en estadios avanzados del capitalismo y las estrategias utilizadas por la periferia para obtener recursos del centro”.

“El perfil de los Yoma respondería con bastante cercanía al de la elite conservadora nordestina del Brasil”.

Al avanzar en la discusión se reelaboran los conceptos de territorio, región, regionalismo, escalas de análisis. Al respecto es interesante destacar en una breve síntesis el concepto de región y de regionalismo que se aborda:

Región: “subsistema espacial en permanente interrelación con otras escalas de nivel nacional y mundial intensificadas –en algunas situaciones- por las actuales condiciones de globalización; “

              .”es dinámica, compleja y construida históricamente por la sociedad al igual que el espacio.”,

              .”Es definible, acotable y concreta”,

              .”expresa diferenciaciones y particularidades respecto al espacio de la sociedad global”,

               “posee relaciones internas autónomas que le confieren un carácter propio y diferenciado”,

               “la integran componentes territoriales y sociales que interactúan entre sí”,

               “las regiones de origen político-administrativo son importantes para analizar situaciones específicas de relaciones con el poder político. A menudo son diseñadas a partir del poder central”.

 

Regionalismo: ”construcción ideológica desde la elite que detenta el poder local. Incluye valores, costumbres, lealtades, es compartido por la población de ese territorio”. “El regionalismo se define desde el discurso por su oposición al poder central. Teórica oposición que en la práctica da lugar a formas de negociación y alianzas.”

 

Resulta muy interesante el análisis realizado por la autora, a modo de cuadro, del caso en cuestión, que representa los vínculos del poder regional con el nacional, el discurso político regionalista, y los verdaderos actores beneficiados en cada caso.

A modo de conclusión, Brisa Varela sostiene que sería interesante seguir trabajando sobre las políticas y discursos regionales para confrontar la expresión empírica concreta con el modelo teórico.

 

Documento C: Dra. Colantuono, María Rosa. Lic. Vives, Graciela “Efectos socioterritoriales del proceso de ajuste en una provincia Argentina: El caso Neuquén”. Primer Encuentro Internacional Humboldt. Buenos Aires – 1999.

 

La investigación describe la situación de Neuquén, provincia patagónica de base eminentemente energética, que alcanza un particular desarrollo en el período 1960-1990 dentro del contexto nacional, y que a partir de los años noventa con la privatización petrolera entra en crisis bajo una serie de importantes tendencias, con efectos directos e indirectos.

Las transformaciones en la economía provincial, las tensiones sociales, y el nuevo protagonismo de la sociedad local (participación en los cortes de rutas) merecen un estudio particular.

Hablar de la ciudad de Neuquén implica vincular conceptos del práctico 2, ya que desaceleró su crecimiento en el último período intercensal (1991-2001), pero incrementó su participación porcentual respecto de su marco regional. De los 6 centros urbanos tomados como testigos de la dinámica demográfica reciente, Neuquén es la ciudad que en mayor proporción acentuó la tendencia a la macrocefalia  regional.

Estos datos corroboran la tendencia que describe la Dra. Colantuono respecto a los cambios detectados en los patrones de movilidad espacial en la provincia estudiada.

 

Documento D: María Ángela Aguilar y Estela Vázquez “Flexibilización salvaje en la selva Chaco-Oranense. El caso de Orán y Tartagal (Salta)”. Revista Realidad Económica n° 153. Julio de 1997.

 

El texto reseña las empresas madre que motorizaron desde principios de siglo XX las actividades económicas en la selva Chaco-Oranense, como así también las nuevas modalidades productivas capitalistas en el petróleo y en el agro que han venido introduciéndose en la zona norte de la provincia de Salta, modificando el mercado de trabajo y las formas sociales.

La creciente exclusión y precariedad laboral se agrava por la condición fronteriza del lugar.

La proliferación de “nuevos cuentapropistas” mucho más informales, y el enorme aumento de la desocupación configuran nuevas formas sociales más vulnerables y marginadas.

No sin razones las primeras expresiones de las nuevas formas de protesta materializadas en los cortes de ruta se han originado en Cutral-Co primero y luego en Tartagal, en ambos casos zonas fuertemente afectadas por las privatizaciones de YPF.

 

Objetivo:

Analizar los efectos socio-territoriales a nivel regional del modelo económico actual.

 

Actividades:

 

Análisis crítico de los documentos citados, considerando los siguientes aspectos:

a-      Procesos socioeconómicos que investigó cada autor y escala de análisis adoptada en cada caso.

b-      Problemáticas enunciadas en cada documento.

Transformaciones espaciales y efectos socioeconómicos directos e indirectos.

c-      Conclusiones, perspectivas e interrogantes que plantea cada autor en su investigación.

d-      Elaborar una apreciación personal de la evolución reciente de los espacios analizados y de la información que proporcionan dichas investigaciones. Plantear interrogantes.

 

Trabajo Práctico 4:

El sistema ferroviario argentino y la red vial: reestructuracióon, privatización e impacto regional.

 

Bibliografía:

 

E. Veschi, J. Silva, R. Nieva. En revista Realidad Económica, enero/febrero 2001.

 

Alejandro Benedetti. “Redimensionamiento del sistema ferroviario y reorganización territorial en Argentina (1957, 1980, y 1998). Tercer Encuentro Internacional Humboldt. 2001 Salta.

 

J. A. Roccatagliata “Los ferrocarriles ante el siglo XXI”. Editorial de Belgrano. 1998.

 

C. Arza y A: García “La privatización del sistema vial: historia de un fracaso”, en Revista Realidad económica n° 156 mayo de 1998.

 

Dirección Nacional de Vialidad: estadísticas y cartografía.

 

Fundamentación:

 

Horacio Sormani hace especial referencia en su trabajo a la importancia de la circulación en el espacio y a los cambios que ésta genera.

“La diferenciación espacial de los procesos productivos y la extensión y profundidad que haya logrado el proceso de división del trabajo a nivel territorial, exigirá un mayor volumen de desplazamientos”. Con ello aparece la circulación y el cambio en el espacio.

“Sin embargo puede verse compensado parcialmente por la concentración del capital y de las actividades productivas en ciertos lugares del espacio, ya que al crearse mercados más amplios y concentrados, se tenderán a reducir los desplazamientos.”

“La rama de los transportes y comunicaciones al aumentar en importancia se transforman en un proceso productivo dentro del proceso de circulación y para servir a éste.”

Adoptando este marco teórico se propone en el siguiente práctico analizar el proceso de reestructuración del sistema ferroviario argentino desde la década de 1960, ya que desde esta época se vienen cerrando ramales y estaciones en el país. Entre 1957 y 1980 fue la empresa Ferrocarriles Argentinos quien impulsó la reorganización de destinos, servicios y frecuencias, mientras que desde 1991 fueron las empresas concesionadas quienes realizaron estos cambios.

De acuerdo a la información brindada por Alejandro Benedetti, “en todo este proceso, fue más importante la reducción en el número de estaciones que el achicamiento de la extensión de vías. Esta tendió a concentrarse en el centro del país: provincias de la región pampeana y cuyana. Asimismo, fueron las localidades de tamaño inferior a 20.000 hab. las que se vieron mayormente perjudicadas.

Este redimensionamiento ferroviario que lleva más de cuarenta años debe ser visto como una estrategia más de reorganización territorial bajo la premisa de la rentabilidad y a favor de grandes empresas nacionales concesionarias de segmentos de la red, con la modalidad de transporte masivo punta a punta.

Dos datos claves: Virtual desaparición del ferrocarril interurbano de pasajeros. Los concesionarios de carga centran su actividad sobre no mas de 7.500 km de vías troncales, dejando prácticamente abandonado el resto (20.793 km).

 

Objetivos:

 

Analizar la reestructuración del sistema ferroviario en Argentina desde 1957 al presente.

 

Evaluar el impacto social y económico de la privatización del sistema en la década del 90 a nivel nacional y regional.

 

Analizar los principales efectos socioterritoriales de las concesiones viales llevadas a cabo desde 1991 sobre aprox. 10.000 km de rutas nacionales pavimentadas; el estado actual de la red y los corredores preferenciales de circulación.

 

Elaborar un diagnóstico de la red ferroviaria y vial a escala provincial (una provincia por alumno).

 

Actividades: análisis de los documentos citados.

 

Parte A_ reestructuración ferroviaria:

 

1-      Criterios adoptados desde 1989 por el gobierno nacional en el proceso de reestructuración del transporte ferroviario de cargas y del transporte interurbano de pasajeros.

2-      Variables significativas que comparan los autores entre los años 1988 y 1998.

3-      Consecuencias del proceso de reestructuración ferroviaria analizado por el autor.

4-      Propuestas de solución sugeridas para recuperar este medio. ¿Es posible la re-estatización?. Consulta el último n° de Realidad Económica.

5-      Etapas del proceso y actores encargados del redimensionamiento de la red.

6-      Organizar un cuadro de doble entrada con la información según regiones de los cambios operados desde 1957 en la red y en las estaciones y localidades afectadas.

7-      La red ferroviaria del transporte de cargas:

a. Concesionarios.

b. Cargas transportadas por cada concesionario.

c. Corredores de mayor tráfico de cargas y su impacto en la organización territorial.

 

Parte B: La red vial y su privatización.

 

1-      Análisis crítico de los posibles mecanismos de financiación de la red vial. ¿Existen proyectos alternativos? Exponga su punto de vista.

2-      Consecuencias socioterritoriales de la privatización iniciada en el año 1991.

3-      Correlacionar cartogramas e identificar los ejes preferenciales de circulación o corredores prioritarios. ¿A qué tramos de la red concesionada corresponden?

4- La transferencia de pasajeros y cargas a este medio privatizado tiene aspectos polémicos y conflictivos desde el punto de vista regional:

              .el incremento del tránsito pesado por rutas (deterioro de vías y accidentes).

               .la incidencia del costo del peaje sobre el transporte de cargas, auto-transporte de pasajeros y vehículos particulares.

                .evolución de las tarifas de peaje.

               .el estado de las rutas concesionadas y no concesionadas.

               .¿Existen caminos alternativos a las rutas con peajes? ¿Hasta qué punto estamos en presencia de un mercado cautivo?.

               .¿Qué argumentos pueden avalar o refutar la siguiente postura: el cobro de peajes altera un derecho constitucional que garantiza la libre circulación por el territorio?

 

Se propone como conclusión del T:P un análisis de la infraestructura, y de la circulación ferroviaria y vial en la provincia bajo estudio, ya seleccionada para el trabajo de calidad de vida. Luego de recabar la información a escala provincial, se sugiere reflexionar sobre los puntos conflictivos enunciados anteriormente y elaborar una apreciación personal.

Los cambios son de tal magnitud que resulta imprescindible dar espacio a la reflexión, al debate áulico y a la elaboración de conclusiones acerca del impacto en las economías regionales, y en la vida general de todos los argentinos.

Con esta organización territorial las nuevas formas de protesta (cortes de rutas troncales o accesos) adquieren una relevancia sin igual.

 

Trabajo Práctico Nro 5:

Expresión espacial del carácter desigual y combinado al interior de cada provincia

 

La relación dialéctica que existe entre los modos de producción, la formación social y las transformaciones que el espacio sufre como consecuencia de ello, es de vital importancia cuando hacemos geografía.

 

Un ejemplo práctico, siguiendo esta línea de trabajo, es llevado a cabo durante el transcurso de la cursada.

 

El eje central de las actividades propuestas radica en la importancia de poder vislumbrar las diferencias al interior de cada región, concretamente al interior de las provincias.

 

Es en este sentido, en el cual se pretende detectar las distintas características y relaciones a nivel departamental para luego, una vez obtenida esa información, precisar cómo se plasman a un espacio mayor (a nivel provincial) las diversas interconexiones y relaciones.

 

Creemos que este ejercicio es de suma importancia, dado que muchas veces, al no percibir estos espacios intra-regionales, con todo lo que ello implica, son muchos los datos y la información que se pierde y que no se tiene en cuenta en trabajos más amplios y generales.

 

Cabe mencionar que este tipo de actividades han sido implementadas recién durante el presente ciclo lectivo, por lo que podría considerarse una experiencia piloto para la cátedra en tanto que para los discípulos resulta original realizar un trabajo de estas características. Si bien en otras cátedras se generan monografías y otros trabajos de investigación, se genera un vacío a la hora de ejercitarlos en la búsqueda y análisis de datos cuantitativos con su debida articulación con el análisis cualitativo, para de esta forma incorporar todas las variables que conforman el espacio geográfico.

 

Por otra parte, la cátedra aspira llegar a una instancia más ambiciosa, a largo plazo, con los resultados de las actividades anteriormente mencionadas. Se pretende que éstas puedan ser utilizadas como bases a partir de las cuales se retome la investigación en los próximos años por futuros estudiantes.

 

Trabajo Práctico Nro 6:

Las especificidades regionales del fenómeno piquetero

 

Siguiendo la lógica de la metodología propuesta, y a fin de complementar este trabajo, también se ha implementado otro proyecto vinculado con la realidad nacional, realidad a la cual no podemos ni debemos escapar y que desde la universidad y puntualmente desde la carrera tenemos que ser capaces de responder a los requerimientos de esta situación que constantemente nos pone a prueba.

 

Una estrategia clave y dinamizadora en la lucha de los movimientos sociales de los últimos años han sido los cortes de rutas. El fenómeno “piquetero”, “hijo” de los procesos de ajuste, privatizaciones y de la política de las multinacionales que operan en el país, avaladas por el estado, son efectivos por las propias medidas tomadas por el aparato estatal. No es consecuencia del azar que estos movimientos hayan nacido en dos provincias (Salta y Neuquen) signadas por una crisis estructural de empleo y clientelismos políticos y concretamente surgen en dos zonas dentro de estas provincias, relacionadas con la actividad petrolera, en las cuales los conflictivos procesos de privatización y la posterior operatoria de las multinacionales juegan un rol central.

 

Este fenómeno no se podría explicar de otra manera que no tuviera como principal actor a la región. Si bien los procesos de este tipo se han generalizado en todo el país, y que por lo tanto están relacionados con procesos generales, en cada región responden a factores desencadenantes marcados por las particularidades propias de cada formación espacial.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

BENÍTEZ, Juan Roberto: “Apuntes para discutir académicamente lo académico”, en Revista Zona de Debate. Universidad Nacional de Mar del Plata. Mar del Plata. 1995.

GILBERT, Alan: “Research policy and review 15. From Little Englanders into Big Englanders: Thoughts on the relevance of relevant research”, en Environment and Planning A,,  volume 19, pp. 143-151, London. 1987.

LIBERALI, Ana María: “De la Geografía de los Límites a la Geografía de la Integración”, en Boletín del Centro de Estudios Alexander von Humboldt. Año 2, Nro 2. Buenos Aires. Junio de 1998.

SORMANI, Horacio: “Formación Social y Formación Espacial. Hacia una dialéctica de los asentamientos humanos”. Universidad Nacional del Nordeste. Resistencia. 1974.



* Ponencia presentada en las Jornadas Nacionales sobre La Región, un ámbito para la planificación y la acción – Universidad Nacional del Comahue – Neuquen – Noviembre de 2002.

 

[1] “La formación de la industria y de la agricultura comercial fue un proceso objetivo resultante de la expansión de la división del trabajo junto con el desarrollo de las relaciones de producción capitalista en la Rusia zarista. Lenin fue delimitando regiones en base al conjunto particular de las relaciones sociales reconocibles en cada porción del territorio, unido al rol que estas porciones pasan a cumplir con relación al mercado interno en formación, siendo la clave del proceso de formación regional. Van apareciendo las regiones industriales y agrarias, de tipo metropolitano y colonial, las especializadas en la producción de diversas mercancías, etc.

La conformación de este cuadro no resulta de un propósito apriorístico del investigador que las delimita, sino el resultado de un proceso objetivo derivado, a su vez, del desarrollo del modo de producción dominante en una dada formación social. En este caso, el capitalismo en expansión en el ámbito del viejo imperio de los zares.”

[2] El concepto da cuenta de la racionalidad propia de cada modo de producción y del modo cambiante en que se articula con otros, en el seno de las formaciones sociales históricas.

[3] Relaciones entre la sociedad humana y el espacio.

[4] Formación espacial – formación social: unidad dialéctica, por lo tanto, mudable y contradictoria.

[5] Conjunto particular de relaciones sociales reconocibles en cada porción del territorio unido al rol que estas porciones pasan a cumplir con relación al mercado interno en formación.

[6] DE JONG, Gerardo M.: “Introducción al Método Regional”. Laboratorio Patagónico de Investigación para el Ordenamiento Ambiental y Territorial”. Facultad de Humanidades. Universidad Nacional del Comahue. Neuquen. 2001.

[7] GEJO, Omar: “Sistema y Economía Mundiales”, en Benítez, J.; Liberali, A. y Gejo, O.: “Estructura Económica y Comercio Mundial”. Ediciones Pharos. Buenos Aires. 1995.

[8] GEJO, Omar y LIBERALI, Ana M.: “Evolución de la Economía Argentina”. Buenos Aires. 1999.

[9] MANZANAL, Mabel: “La Cuestión Regional en la Argentina de fin de siglo”, en Realidad Económica 166; Buenos Aires, agosto/setiembre 99.

[10] AGÜERO, Ricardo: “Las Dos Caras de la Argentina y cómo América Latina se manifiesta en nuestro territorio”, en Reflexiones Geográficas. Agrupación de Docentes Interuniversitarios. Río Cuarto.

[11] ARAYA, José María Julio: “La Revolución Científico-Tecnológica Mundial y las Nuevas Formas de Desarrollo de la Política Exterior. El Caso de la Argentina (1983-1999)”. UNICEN. Ponencia presentada en el Segundo Encuentro Internacional Humboldt. Mar del Plata. 2000.

[12] LANZINI, Erica Eva: “Política Exterior, Crecimiento Económico y Cambio Tecnológico. El Caso de la Argentina durante los ‘90”. UNICEN. Ponencia presentada en el Segundo Encuentro Internacional Humboldt. Mar del Plata. 2000.

[13] LAURELLI, Elsa y SCHWEITZER, Mariana: “Nuevas Territorialidades de los Procesos de Integración. Un Nuevo Capítulo de los Territorios del MERCOSUR”. CONICET/CEUR. Ponencia presentada en el Segundo Encuentro Internacional Humboldt. Mar del Plata. 2000.

[14] MAYO, Aníbal: “Plan Cavallo y Economías Regionales: el mito de la salida exportadora”, en Revista Realidad Económica nro 135. Buenos Aires.

[15] VOLTOLINI, Humberto y GEJO, Omar: “Convertibilidad y Comercio Exterior”, en Cuaderno Nro 125. UADE. Buenos Aires. 1998.

[16] LIBERALI, Ana María: “Diagnóstico Económico-Demográfico de América Latina y Argentina”, en Cuaderno Nro 125. UADE. Buenos Aires. 1998.

[17] ROFMAN, Alejandro: “Desarrollo Regional y Exclusión Social. Transformaciones y Crisis en la Argentina Contemporánea”. Amorrortu Editores. Febrero 2000.

[18] GEJO, Omar y LIBERALI, Ana M.:  “Las economías regionales bajo la lupa demográfica”. En Benítez, J., Liberali, A. y Gejo, O.: “Estructura económica y comercio mundial”. Ediciones Pharos. Buenos Aires. Mayo de 1995.

[19] Sobre cada una de las regiones, anualmente se ofrece bibliografía actualizada ad hoc.



Geografía Económica


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#8 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mié, 13 de Abr, 2005 2:52 am
Asunto: RGE 5/05 - El Gobierno Argentino y el intacto modelo energético neoliberal
geoecon2005
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RGE 5/05
 
EL GASODUCTO CORDILLERANO DEL CHUBUT
SERVIRA PARA EXPORTAR GAS A CHILE
EL GOBIERNO ARGENTINO MANTIENE INTACTO
 EL MODELO ENERGETICO DEL NEOLIBERALISMO Y GARANTIZA LOS NEGOCIOS GASIFEROS DE LAS MULTINACIONALES
 Marcelo García
4/4/2005

Lo que se presentó como una teoría hipotética se terminó confirmando como una propuesta del gobierno nacional que prontamente podrá constatarse en la realidad. El nuevo gasoducto que se ha anunciado con bombos y platillos para la zona de la cordillera de la provincia del Chubut no es ni más ni menos que para seguir exportando gas Chile.

En realidad durante la administración de Néstor Kirchner el esquema energético sigue siendo el mismo que el instrumentado en los años dorados del menemismo, aunque a decir verdad se han profundizado algunos aspectos que revisten muchísima gravedad.

Todas las acciones llevadas a cabo por la actual gestión kirchnerista, con la complicidad de los gobernadores provinciales, han servido para el mantenimiento y la profundización de los esquemas de expoliación montados desde las década del '90, incluyendo los procesos de privatización de todas las empresas estatales.

Muchos intelectuales y analistas nacionales se obnubilaron y aún permanecen embriagados en las mieles del transversalismo y los supuestos giros a la izquierda del gobierno de Kirchner, pero no existe ni un solo hecho que este vinculado al ámbito de los recursos naturales y energéticos que permitan dilucidar un cambio de rumbo o un atisbo de nueva senda.

Discusivamente el gobierno de K se muestra absolutamente enfrentado con las poderosas multinacionales del sector hidrocarburífero y hasta llegó a convocar a los tan mencionados bloqueos de las estaciones de servicio de Shell y Esso. Pero en realidad nunca jamás avanzó un solo centímetro sobre los intereses o las ganancias de los poderosos grupos económicos multinacionales que se apropiaron de los recursos naturales argentinos.

En el caso de los bloqueos a Shell y Esso esta metodología se convirtió en una muy buena cortina de humo para frenar el mal humor generalizado del pueblo ante los múltiples aumentos que se registraron en casi todos los rubros de la Canasta Familiar y paralelamente le ha servido para iniciar el avance de Enarsa y PDVSA sobre las más de 900 estaciones de servicio que la Shell tiene en la Argentina y que son el bocado predilecto de la petrolera venezolana y la fantasmal petrolera nacional.

Enarsa, retenciones y renta

La intelectualidad nacional quedó cegada con algunos movimientos efectuados por Kirchner. La creación de Enarsa y la instauración de las retenciones a las exportaciones fueron dos de los ejes que opacaron a los analistas del progresismo.

Ya en otras oportunidades (1) he mencionado que Enarsa sólo viene a permitirle a las multinacionales profundizar sus muy buenos negocios en la Argentina, en particular los relacionados con la explotación off shore (mar afuera) de petróleo y gas.

La discusión entorno de la petrolera estatal argentina quedó circunscripta a la conformación de su capital accionario -donde dicho sea de paso el 35% será de accionistas privados- y no se avanzó el nudo de la cuestión que esta ligado a en manos de quién deben estar los recursos naturales. Ni siquiera se esbozó la posibilidad de que sean los trabajadores del sector los que decidan y administren los recursos hidrocarburíferos del país, sino que por el contrario el engendro nacido del kirchnerismo apenas si contará con una veintena de empleados y lobbistas.

Al hablar de las retenciones a las exportaciones hidrocarburíferas se debe asegurar que se trata una verdadera fantochada el actual esquema montado en este rubro, fundamentalmente por dos factores: uno esta vinculado a que muy lejos está de tocar el corazón de la renta petrolera y el otro es el retraso con que se subieron las retenciones, lo que se produjo recién en agosto del año 2004.

Antes de la devaluación no existían retenciones a las exportaciones y las mismas fueron introducidas por la administración transicional de Eduardo Duhalde introdujo, en enero de 2002, las retenciones a las exportaciones a través de la Ley 25.561.

Por aquel entonces el especialista en temáticas petroleras y miembro del Moreno, Félix Herrero, sostenía que 'en el caso de la actual devaluación, si el dólar se mantuviera a 3 pesos (con una reevaluación del dólar del 200% y una devaluación de nuestro peso del 66%) y si se quisiera hacer una retención similar a la de 1967, la retención actual a los hidrocarburos debería haber alcanzado al 40%. Por ello es que varios analistas consideraron durante el mes de enero pasado que la retención establecida en la reglamentación de la Ley de Emergencia resultaba exigua' (2).

Desde enero de 2002 hasta agosto de 2004 pasaron más de dos años y medio en los que las multinacionales exportaron con retenciones bajísimas y cotizaciones internacionales altísimas. El dólar supero los 3 pesos, el barril de petróleo trepó a la franja de los 26 y los 40 dólares y los salarios de los trabajadores quedaron casi clavados en niveles de depreciación muy marcados. Todos elementos que posibilitaron grandes negocios y voluptuosas ganancias a las operadoras multinacionales.

A partir de agosto el nuevo esquema de retenciones quedó conformado por un 25% sobre las exportaciones de petróleo, un 20% al gas y un 5% a los combustibles. Esto significó incrementos del 5% en el petróleo, de un 15% en gas y la inclusión de las retenciones a los combustibles líquidos ya que antes estaban exentos.

En el rubro del petróleo Kirchner instrumentó una escala móvil que asciende en la medida que sube el precio internacional. Mientras el WTI sea inferior a los 32 dólares las retenciones son del 25% y luego cada dos dólares de incremento en el barril el porcentual de retención aumentará en un 3%. Esta escala alcanza su techo en 45 dólares por barril para los que corresponderá una retención del 45% de las exportaciones.

Como si todo esto fuera poco, el WTI superó ampliamente los 45 dólares por barril y llegó a superar los 56 dólares, tanto en el 2004 como en los primeros meses del 2005. Esta situación dejó sin cobertura al Estado nacional y abrió una brecha de casi 10 dólares entre las retenciones máximas fijadas y las cotizaciones internacionales alcanzadas.

Pero las retenciones a las exportaciones son tan solo un pequeño rubro de la renta petrolera ya que el resto de las siderales ganancias no son ni siquiera miradas por el gobierno. Entre el 2002, el 2003 el 2004 las exportaciones petroleras argentinas solamente representaron el 35, el 31 y el 24% de la producción total de crudo nacional. Las otras dos terceras partes de la producción son parte de la ganancia en donde las petroleras no reciben ningún tipo de descuentos excepto los tributos e impuestos que paga cualquier empresa.

El otro factor a tener en consideración es el costo de extracción que tienen las operadoras en la Argentina. El actual presidente de Enarsa, Ezequiel Espinoza, manifestó que ese valor ronda los cuatro dólares por barril y esta afirmación ha sido corroborada por el analista Ricardo De Dicco quien estableció que a Repsol-YPF un barril de petróleo equivalente le cuesta 4,64 dólares (3).

Las petroleras no siempre han podido comercializar sus barriles de petróleo extraídos en la Argentina a los precios internacionales, pero las cifras de los contratos de venta se acercan bastante a los niveles mundiales por lo que se puede afirmar que las ganancias han sido muy abultadas con los precios registrados en los últimos tres años.

Mientras todo esto sucede el gobierno de Kirchner nada ha hecho en cuanto a la renta petrolera en Argentina y por el contrario ha garantizado las abultadas ganancias de las operadoras, nunca se mencionó la posibilidad de modificar el actual esquema de regalías petroleras y gasíferas -que son solamente del 12% sobre el total extraído, ni tampoco se mencionó la posibilidad de revisar las concesiones efectuadas en la época del menemismo.

Una de las demostraciones más contundentes del rol neoliberal de Kirchner en el rubro de los hidrocarburos ha sido el que jugó el presidente argentino en profundización del negocio gasífera de las multinacionales. K fue uno de los primeros mandatarios latinoamericanos que salió corriendo hacia Bolivia, cuando se produjo la 'Guerra del Gas' en el 2002, para defender los intereses de Repsol-YPF y sus secuaces.

Exportaciones gasíferas argentinas entre 1998 y 2004
(en miles de m3 de 9300 kcal)

Facilitándole los grandes negocios, Argentina sigue siendo un importante exportador de gas hacia Chile y en los últimos años se comenzaron a sumar Brasil y Uruguay, pero paradójicamente desde mediados del 2004 -y a partir de la falaz crisis energética- los argentinos nos hemos convertido en importadores de gas boliviano.

La administración de Kirchner se está transformando en uno de los grandes administradores de los intereses multinacionales de las empresas hidrocarburíferas siguiendo al pié de la letra los dictados de las gerencias centrales.

Mientras las exportaciones argentinas de gas se suceden, algo más de 13 millones de habitantes (4) permanecen privados a la posibilidad de acceder al gas natural. Discursivamente el gobierno habla de equidad e igualdad de oportunidades, pero muchas no dice toda la verdad porque a la vez que se construyen gasoductos destinados a pobladores aislados del gas natural también construye gasoductos que facilitarán la continuidad del actual modelo exportador y dirigido por las multinacionales del sector.

El ejemplo del gasoducto

Dicen que para muestra basta con un botón y el caso de la construcción del gasoducto cordillerano patagónico es uno de esos botones que desenmascaran el accionar del gobierno de K.

En lo discursivo, Kirchner, Julio De Vido y el gobernador chubutense Mario Das Neves se rasgaron las vestiduras haciendo gala de la construcción del primer gasoducto que desde 1987 se iba a destinar a brindar gas natural a los sectores olvidados del país.

Las gasíferas, las distribuidoras y las transportistas de gas sólo dedicaron sus inversiones para la creación de nuevos gasoductos destinados a las exportaciones, mientras que para la incorporación de argentinos sin gas natural no se construye un solo gasoducto desde 1987; el último gasoducto de carácter interno (Neuba II) lo construyó Gas del Estado.

Lamentablemente lo dicho por los funcionarios nacionales y provinciales es una gran falacia y lamento informarles que el gasoducto cordillerano patagónico tiene como principal objetivo la exportación de gas a Chile y la unificación de la red de gasoductos con el yacimiento de Cerro Dragón (compartido por las provincias de Chubut y el Norte de Santa Cruz) que es uno de los 10 más productivos del país puede tener en el futuro capacidad para superar al monstruo gasífero de Loma La Lata.

Gasoductos de exportación
construidos hasta 1999

En su trabajo titulado 'Las exportaciones de gas natural argentino benefician únicamente al oligopolio energético' el investigador Ricardo Andrés De Dicco confirmó que entre 1996 y 2003 se construyeron y entraron en operación diez nuevos gasoductos para satisfacer únicamente las necesidades energéticas de mercados extranjeros. Siete de ellos tienen como destino Chile, y los tres restantes Uruguay (dos) y Brasil (uno).

Transportadora Gas de Norte es el mayor exportador de gas natural de Argentina, operando dos gasoductos a Chile (GasAndes y Norandino) (5), uno a Brasil (Uruguayana) (6) y otro a Uruguay (Petrouruguay) (7), mientras que Transportadora Gas del Sur opera un solo gasoducto, con destino Uruguay (Cruz del Sur) (8). Los restantes gasoductos de exportación son operados por las empresas productoras de gas, con destino Chile (Pacífico, Atacama, Methanex YPF, Methanex PAN y Methanex SIP) (9).

Los dos más grandes gasoductos anunciados son el que unirá el yacimiento hidrocarburífero de Cerro Dragón (en la Cuenca del Golfo San Jorge) y la región cordillerana de la provincia del Chubut. La zona de Cerro Dragón es muy importante por sus niveles de producción y de reservas, tanto de gas y como de petróleo. Allí se ubica el yacimiento más importante a nivel nacional en extracción de petróleo y la empresa Pan American Energy lo está convirtiendo en un productor significativo de gas y busca direccionar su producción a la exportación hacia Chile.

La realización del gasoducto Cerro Dragón-Esquel no tiene como objetivo fundamental llevarle gas natural a 80.000 cordilleranos de la región, sino que sus intereses ocultos están vinculados al envío de gas hacia Chile y a reforzar el camino que les posibilita a las multinacionales del sector cerrar el anillo de la red de gasoductos nacionales, entrelazando los yacimientos chubutenses, neuquinos y los del noroeste del país.

Esto significa que al articular el anillo de gasoductos del NOA con los de la Patagonia el gas que las compañías extranjeras han logrado importar desde Bolivia fácilmente puede ser distribuido en la red y a su vez puede ser trasladado hasta el otro lado de la cordillera de Los Andes por distintos puntos del territorio argentino.

Con esta estructura montada a lo largo y lo ancho de todo el país, las multinacional -tal es caso de Repsol-YPF- podrán transportar el gas de cualquiera de las cuencas gasíferas argentina y hasta la de los países vecinos -como por ejemplo el gas de Bolivia- hacia los destinos exportación que cada una decida.

Desde un principio todos los adlátares de Kirchner se encargaron de vociferar a los cuatro vientos que el nuevo gasoducto chubutense venía a solucionarle los problemas de abastecimiento de gas natural a los pobladores de la región en cuestión, pero rápidamente ese discurso fue desmantelado en el último viaje que el presidente de la Nación efectuó a Chile.

Traza del gasoducto cordillerano chubutense

El pasado 15 de marzo los medios gráficos nacionales y chubutenses daban cuenta de las negociaciones entabladas entre Kirchner y su par chileno Ricardo Lagos por los envíos de gas que Chile tanto necesita para abastecerse en la época invernal, pero además para seguir con el macabro proceso de reexportación.

Vale recodar que la denominada 'Guerra del gas' en Bolivia, que causó la muerte de casi un centenar de luchadores sociales y terminó con el gobierno Gonzalo Sánchez de Lozada, se produjo porque Repsol-YPF quiso exportar el gas boliviano hacia Chile para que luego de allí fuese reexportado hacia México y Estados Unidos.

Los diarios del Chubut reflejaron que 'la posibilidad de abastecer y vender gas y energía a la XI Región chilena fue mencionada por el gobernador del Chubut, Mario Das Neves, al referirse a las diversas reuniones que mantendrá con sectores políticos y sociales de Chile, en el marco de la visita que inició ayer a ese país acompañando al presidente Néstor Kirchner' (10).

Para que no quedaran ningún tipo de dudas, Das Neves enfatizó que 'hay algunas reuniones que tienen que ver con nuestra región como por ejemplo el tema del gas, nosotros tenemos la posibilidad en dos años, a partir de la concreción del gasoducto patagónico, de poder abastecer y poder vender no solamente gas sino energía a la región XI de Chile, de Aysén, y esto es parte de las charlas que vamos a tener con los hermanos chilenos'.

Das Neves no dudó el ponerle la frutilla postre y en referencia al gasoducto patagónico indicó que 'cuando uno hace obras de estas características también tiene que pensar en la rentabilidad que puede dejar al exponerla como generadora de una renta adicional importante y no vamos a desaprovechar la oportunidad'.

Pocos van a desaprovechar esta oportunidad porque la obra del gasoducto tendrá un costo de 243 millones de pesos y se está realizando bajo la modalidad del fideicomiso, lo que significa que Emgasud (empresa constructora) pondrá 50 millones de pesos -el 60% con capital propio y el resto con flujo de capital-, la Nación aportará otros 50 millones, que aportará al Fondo Fiduciario que financiará las obras, y que se repagará con el tiempo. Otros 75 millones los ingresará Chubut, 40 a través del Fondo y 35 como aporte de capital sin reintegro. La devolución de IVA, vía la ley de infraestructura energética, sumará otros 45 millones y varios inversores (AFJPS, sobre todo) completarían los 23 millones faltantes (11).

Esta metodología -que permitirá un negocio redondo para el empresario constructor, ya que solamente aportará el 20% del dinero en efectivo- ha sido denunciada por la UCR del Chubut, quienes elevaron una denuncia al fiscal anticorrupción.

El propio ministro de Planificación de la Nación, Julio De Vido, adelantó el día de la puesta en marcha del gasoducto chubutense que en breve se firmará el contrato para la construcción de un gasoducto similar que unirá a las localidades santacruceñas de la cordillera de los Andes (Río Turbio, Calafate, Perito Moreno y Los Antiguos), lo que puede cerrar el anillo de gasoductos que unirían a la Cuenca Austral (Tierra del Fuego y sur de Santa Cruz) con el resto del país.

Notas:
1) Ver el artículo 'Los anuncios energéticos lejos están del horizonte de las necesidades' publicado, en mayo del 2004, en los medios electrónicos Argenpress, Rebelión, La Fogata y la página del EDI.
2) Nota publicada en junio de 2002 en la revista Línea bajo el nombre 'Los monopolios petroleros se han impuesto'.
3) Ver 'El costo del barril de petróleo crudo en la Argentina', realizada por Ricardo Andrés De Dicco en agosto de 2004.
4) Ver informe de la consultora Equis de Artemio López.
5) El gasoducto GasAndes es propiedad de la petrolera argentina CGC (SCP), de la francesa TotalFinaElf, de la distribuidora MetroGAS (Repsol YPF y British Gas) y del conglomerado estadounidense AES Gener. Mientras que el gasoducto Norandino es propiedad del grupo económico Techint, del belga Tractabel y de la estadounidense Southern Co.
6) El gasoducto Uruguayaza es propiedad de Transportadora de Gas del MERCOSUR (controlada por SCP, Techint, TotalFinaElf, CMS Energy y Petronas).
7) El gasoducto Petrouruguay pertenece al grupo SCP (Soldati).
8) El gasoducto Cruz del Sur es propiedad de los conglomerados extranjeros Pan American Energy, British Gas, Wintershall Energy y de la estatal uruguaya ANCAP.
9) El gasoducto Pacífico es propiedad de los conglomerados extranjeros Repsol YPF y TotalFinaElf y de la estatal chilena ENAP. El gasoducto Atacama es propiedad de las petroleras argentinas Astra y Pluspetrol (controladas por Repsol YPF) y por el conglomerado estadounidense CMS Energy. El gasoducto Methanex YPF es propiedad de Repsol YPF. Finalmente el gasoducto Methanex PAN es propiedad de Pan Américan Energy y el gasoducto Methanex SIP pertenece a Sipetrol.
10) Ver las ediciones del 14, 15 y 16 de marzo de los diarios El Patagónico, Crónica, El Chubut y Jornada.
11) Ver diario Clarín del día 24 de febrero de 2005. 'Un empresario patagónico crece en silencio en el negocio del gas', por Marcelo Canton.



 Marcelo García es periodista, miembro del grupo Economistas de Izquierda (EDI), integrante del Consejo Editorial de la revista Marxismo Vivo e investigador del Centro Regional de Estudios Económicos de la Patagonia Central (CREEPaCe).


Geografía Económica


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#9 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Vie, 15 de Abr, 2005 2:32 am
Asunto: 6/05 - Geografia económica mundial (José Luis Fiori)
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RGE 6/05
 
Geografia econômica mundial
 
*Jose Luís Fiori
 
No início do século XXI, o eixo econômico do sistema mundial já está completamente refeito, e não deve ser alterado nas próximas décadas. Depois de 1945, a economia capitalista cresceu liderada pelos Estados Unidos, e pela Alemanha e o Japão, seus dois protetorados militares que se transformaram em cadeias transmissoras do dinamismo global, na Europa e no Sudeste Asiático. Um tripé que funcionou, de forma absolutamente virtuosa, até 1973, unificado pela reconstrução do pós-guerra, e pela competição com a União Soviética, enquanto se desfaziam os velhos impérios coloniais europeus. Este eixo dinâmico da economia mundial entrou em crise na década de 70, e perdeu seu fôlego global, na década de 80, logo antes que as economias alemã e japonesa entrassem em estado de letargia crônica, nos anos 90. Ao contrário dos seus antigos parceiros, os Estados Unidos cresceram durante as duas últimas décadas do século XX, de forma quase contínua, liderando uma reestruturação profunda da economia mundial. Foi o período em que a economia nacional da China, e logo depois, a da Índia, foram assimiladas pelo "território econômico" do capital financeiro norte-americano, e se transformaram na fronteira de expansão e acumulação capitalista do sistema mundial. Dentro desta nova arquitetura, a Alemanha e o Japão ainda não perderam seu lugar, na hierarquia das economias nacionais, nem deixaram de ser países ricos, cada vez mais ricos, apenas perderam o seu protagonismo e a sua liderança do processo de acumulação do capital, à escala global. Foram substituídos pelo novo tripé, e esta mutação geológica da economia mundial não tem mais como ser revertida no médio prazo, mesmo que alguns setores do establishment político e acadêmico americano sigam propondo o bloqueio da expansão asiática, e da China, em particular. Daqui para frente, o entrelaçamento econômico deste novo tripé será cada vez maior, mesmo quando a sua competição geopolítica cresça até o limite do enfrentamento explícito.

É interessante observar que esta revolução renova, de fato, uma das relações mais antigas e permanentes da história econômica moderna. A relação do "ocidente" com as "índias", que está na origem do"milagre europeu" e da economia capitalista, e de todos os grandes impérios que se constituíram, depois dos "descobrimentos". Neste sentido, a nova geografia do capitalismo mundial mantém, atualiza e potencializa, a um só tempo, a relação transcontinental que está na origem da globalização do capitalismo europeu. Esta "permanência" do sistema mundial, entretanto, não elimina a novidade revolucionária da nova geografia econômica do sistema, nem diminui o seu impacto sobre a economia mundial. É muito difícil de prever todas as suas conseqüências, mas já é possível mapear os primeiros "congestionamentos" e conflitos que estão sendo provocados por deste deslocamento geo-econômico. Nestas horas de mudança radical, a economia e a política tendem a convergir mais do que de costume, e fica mais fácil identificar conexões e sobreposições entre o jogo geopolítico da defesa e da acumulação do poder, e o jogo geo-econômico da monopolização e da acumulação da riqueza. Como se pode ver, por exemplo, neste momento, com relação ao problema da "segurança energética" desta nova máquina de crescimento, um verdadeiro quebra-cabeça, do ponto de vista da reorganização e redistribuição, política e econômica, dos recursos disponíveis e escassos, nos vários pontos do mapa energético do mundo. Não é difícil de entender a complexidade do novo arranjo que está em curso, basta olhar para as duas pontas do novo sistema e para as projeções de suas necessidades, se for mantido seu dinamismo atual.
Em conjunto, a China e a Índia, detém um terço da população mundial, e vêm crescendo nas duas últimas décadas a uma taxa média entre 6 e 10% ao ano. Por isto, ao fazer seu Mapa do Futuro Global, o Conselho de Inteligência Nacional dos Estados Unidos, previu em 2005, que até 2020, a China deverá aumentar em 150%, o seu consumo energético, e a Índia em 100%, se forem mantidas suas atuais taxas de crescimento econômico. E nenhum dos dois países têm condições reais de atender suas necessidades internas através do aumento de sua produção doméstica de petróleo ou de gás. A China já foi exportadora de petróleo, mas hoje, é o segundo maior importador de óleo do mundo, importações que atendem um terço de suas necessidades internas. No caso da Índia, sua dependência do fornecimento externo de petróleo é ainda maior do que a da China, e nestes últimos 15 anos, passou de 70 para 85% do seu consumo interno. Para complicar o quadro das necessidades asiáticas, o Japão e a Coréia permanecem altamente dependentes de suas importações de petróleo e de gás, o que contribui ainda mais para a intensificação da competição econômica e geopolítica dentro da própria Ásia. A necessidade urgente de antecipar-se e garantir o fornecimento futuro de energia e que explica, por exemplo, neste momento, a aproximação de todos estes países asiáticos com o Irã, a despeito da forte oposição dos Estados Unidos. Como explica também a ofensiva diplomática e econômica recente, massiva, em alguns casos, da China na Ásia Central, na África, e até mesmo na Venezuela; e a presença crescente da Índia, em Burma, Sudão, Líbia, Síria, Costa do Marfim, Vietnã e na própria Rússia.
Além da sua participação conjunta na disputa competitiva, quase belicosa, com os Estados Unidos e com a Rússia, pelo petróleo do Mar Cáspio e seus oleodutos alternativos de escoamento, através da Ucrânia, Geórgia , Arzebaijão, Turquia, Polônia, ou Afeganistão e Paquistão. Seguindo a mesma estratégia dos seus governos, as grandes corporações públicas ou privadas chinesas e indianas também têm feito investidas fora de sua zona imediata de atuação tradicional, para controlar empresas estrangeiras que garantam o fornecimento futuro de petróleo para seus países. Como foi o caso da China National Offshore Corporation que já comprou participação acionária em empresas no Irã, como também no grupo Yukos na Rússia, e na Unocal, dos Estados Unidos, o mesmo caminho que vem sendo trilhado pelas grandes empresas estatais indianas - a ONGC e a IOC - que já anunciaram novas associações na Rússia, no Irã e na própria China. Por fim, o Instituto Internacional de Estudos Estratégicos de Londres atribui a esta mesma disputa energética, a recente reestruturação naval e a presença militar crescente dos chineses e indianos no Mar da Índia e no Oriente Médio. Como se quisessem relembrar aos economistas mais ingênuos, o parentesco muito próximo que existe entre os caminhos do mercado e a competição militar.

No outro lado da ponta deste novo eixo dinâmico da economia mundial, está os Estados Unidos que já eram e seguem sendo os maiores consumidores de energia do mundo, e que além disto estão empenhados em diversificar suas fontes de fornecimento, para diminuir sua dependência dos países do Oriente Médio. Hoje, a Arábia Saudita só atende 16% da demanda interna dos Estados Unidos que já conseguiu deslocar a maior parte do seu fornecimento de energia para dentro de sua zona imediata de segurança estratégica, situada no México e no Canadá, aparecendo a Venezuela logo em seguida, como seu quarto fornecedor mais importante. Mas além disto, Os Estados Unidos vêm trabalhando ativamente para obter um acordo estratégico de longo prazo com a Rússia, e vêm avançando de forma agressiva e competitiva em cima dos novos territórios petrolíferos situados na África sub-sahariana. E na Ásia Central, na região do Mar Cáspio. Isto é, na sua condição de poder global, os Estados Unidos estão disputando todos os territórios que tenham disponibilidade atual ou que apresentem algum potencial futuro, capaz de garantir a expansão contínua do seu poder econômico e político. Para complicar este quadro, na sua área imediata de influência tradicional, a Grã-Bretanha, depois de alguns anos voltou a sua condição de importadora de petróleo, ao lado dos seus demais sócios da União Européia, que hoje importam da Rússia, 49% do seu gás, e que deverão estar importando da mesma Rússia, algo em torno de 80%, por volta de 2030. Por isto, o governo Putin está trabalhando hoje de forma tão agressiva para transformar a Rússia num "gigante mundial da energia", unificando e reestatizando suas empresas produtoras, segundo o modelo ARAMCO, da Arabia Saudita. Esta nova mega-empresa deve se transformar num instrumento fundamental de poder, na luta russa para se recolocar dentro do jogo econômico das grandes potências e para aumentar a margem de manobra e negociação da Rússia, dentro da própria Europa.

Em síntese, o que se está se assistindo hoje no mundo do petróleo e do gás natural, é uma expansão veloz da demanda e um aumento da intensidade da competição, entre os velhos e os novos grandes consumidores da energia disponível no mundo. Mas esta não é apenas uma disputa normal de mercado, nem é o produto de alguma manobra da OPEP ou do aumento puro e simples das taxas de crescimento da economia mundial. Pelo contrário, é o produto de uma gigantesca mutação geo-econômica do capitalismo mundial, que está exigindo não apenas um aumento da produção da energia, mas também uma redistribuição radical de suas fontes de produção. Por trás desta transformação, entretanto, esconde-se uma outra mudança ainda mais complexa: a entrada no tradicional "jogo" de poder das Grandes Potências, de alguns países, que fazem mais de 500 anos que se transformaram no "objeto do desejo" dos europeus e que foram suas colônias ou protetorados até meio século atrás. Agora, são eles que estão batendo na porta, anunciando sua passagem.
 
 *José Luis Fiori Cientista político e professor do Instituto de Economia da UFRJ.

Gentileza del Dr. Alejandro Schweitzer, de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral.


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#10 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Sáb, 16 de Abr, 2005 4:28 am
Asunto: 7/05 - Sueldos bajos, riesgo para los países ricos
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RGE 7/05
 
Otro costado de la globalización económica

Sueldos bajos, riesgo para los países ricos

Las ganancias de las empresas crecen, pero los salarios se estancaron y no se generan nuevos empleos

Katrin Bennhold 
International Herald Tribune


CHATEAU-THIERRY, Francia.- Filas de clientes impacientes serpentean hacia las numerosas cajas registradoras del supermercado Carrefour en esta pequeña localidad del centro de Francia, pero detrás de una de ellas Veronique Picard no puede evitar una amarga sensación por la cantidad de billetes de euro que se acumulan en la de ella.

Carrefour, el segundo comercio minorista del mundo, anunció hace poco una ganancia, en 2004, de 1400 millones de euros y asignó a los accionistas un aumento del 27 por ciento en sus dividendos. Picard, una sindicalista que ha trabajado en la compañía durante 12 años, recibió un aumento de salario anual de sólo el 1,79 por ciento.

"Ese porcentaje es menor que la inflación. Apenas si puedo seguir comprando aquí", se quejó Picard, que gana 800 euros por mes. "Hacemos el trabajo -añadió-, pero los accionistas son los únicos que se llevan las ganancias."

Su protesta es sintomática de un fenómeno que parece extenderse por el mundo industrializado. En las naciones ricas, el salario se estancó y la creación de empleos se paralizó en un momento en que las ganancias de las empresas aumentan meteóricamente.

Algunos economistas advierten señales de que la actual situación es más que tan sólo una aberración pasajera. A medida que las empresas occidentales dependen menos de los mercados de sus respectivos países merced a la globalización, los niveles de vida podrían estar paralizándose en las naciones ricas aun cuando mejoran relativamente en las economías emergentes. Pero la perspectiva de una amplia redistribución de la riqueza en Occidente desde los trabajadores hacia los accionistas ya está despertando temores de una eventual reacción, lo cual aumentará la presión sobre las empresas de parte de los sindicatos y los políticos.

"Las empresas obtienen una tajada cada vez mayor de los desechos, y ésa es una receta para crear tensiones", afirmó Kenneth Rogoff, profesor de Harvard y ex economista del Fondo Monetario Internacional. "En parte -agregó- este fenómeno es cíclico, pero lo que vemos también forma parte de una tendencia más duradera."

Caída

En los últimos tres años o más, en Europa y los Estados Unidos los salarios han estado a la zaga del crecimiento por productividad. El año pasado, una vez ajustados según el índice de inflación, cayeron en picada tanto en Estados Unidos como en Alemania.

Después de rondar alrededor del 70% del ingreso del sector empresarial durante décadas, los salarios en los países industrializados disminuyeron en los últimos 20 años, arañando actualmente el 64%, según estadísticas de la Organización para el Desarrollo Económico y la Cooperación.

En tanto, el porcentaje de las ganancias empresariales en el ingreso nacional combinado de los países industrializados aumentó sin precedente, según un estudio realizado por UBS Warburg. Incluso en Alemania, más notoria por su economía moribunda, las empresas marchan bien. Desde General Electric hasta el Deutsche Bank, los balances que gozan de buena salud se traducen en generosos dividendos, que -según sostienen las compañías- las ayudan a atraer puntillosos capitales de inversión.

La globalización, la tecnología y su interacción operaron durante mucho tiempo para mellar el poder de negociación de los trabajadores en los países en vías de desarrollo. Ciertamente, el principal derrumbe del porcentaje salarial se produjo entre 1985 y 1995.

"Pero el grado en que ahora asoman abundantes y baratos conglomerados laborales lleva el fenómeno a otro nivel", señaló Stephen Roach, uno de los principales economistas de la consultora Morgan Stanley, en Nueva York.

Eso sugiere que otro significativo deterioro del porcentaje salarial podría estar a la vuelta de la esquina.

"La globalización está acelerándose a una hipervelocidad y a las empresas les cuesta pensar en otorgar mayores recompensas a los trabajadores en sus respectivos países", añadió Roach.

El comercio internacional aumentó significativamente al 28% del producto bruto interno (PBI) global el año pasado, en comparación con el 19% en 1991, según Morgan Stanley. Una amplia gama de servicios anteriormente considerados "comercialmente insuministrables" pueden ahora ser proporcionados fácilmente hasta del otro lado del planeta: desde servicios legales y contables hasta programación de software y análisis financieros.

La amenaza de poder hacerlo coloca a los trabajadores de los países ricos bajo una presión gradualmente más intensa, a veces más de lo que refleja la realidad. Siemens y Bosch figuraron entre las compañías que lograron imponer más horas laborales a sus empleados amenazando con trasladar fábricas de Alemania y Francia al este de Europa el año pasado. Incluso en sectores que no pueden contratar personal externo, la escala salarial parece haber cambiado, particularmente en el caso de la mano de obra no calificada.

Prueba de ello es la experiencia de Veronique Picard en Carrefour: su trabajo no puede ser realizado desde Polonia o China, pero la mayoría de los 2.800.000 desocupados de Francia podría reemplazarla. O el caso del hipermercado Wal-Mart, que les paga a sus empleados un promedio de 9,68 dólares por hora, una cifra que, según los críticos, es demasiado baja para alimentar una familia en Estados Unidos, pero que por cada puesto de trabajo que ofrece se ha informado que recibe 10 solicitudes de ingreso.

Las propias compañías, sujetas a la feroz competencia internacional, aseguran que las ganancias están aumentando meteórica pero sólo transitoriamente, gracias a la reducción de costos y al profundo ajuste que hubo tras la crisis reflejada en el estallido de la burbuja bursátil entre 2000 y 2002.

Los economistas coinciden en que los salarios no pueden estar en una relativa pendiente de manera indefinida. Con el tiempo, el desarrollo económico en el este de Europa y Asia llegará a un nivel en el que los trabajadores elevarán sus propias exigencias salariales, limitando la capacidad de las compañías de neutralizarlos frente a sus contrapartes en los países ricos. El lento crecimiento demográfico en Europa, los Estados Unidos y, dentro de poco tiempo, incluso en China debería acentuar esta tendencia achicando el conglomerado laboral.

"En el largo plazo, el porcentaje de ganancias y salarios debería estabilizarse", comentó Olivier Blanchard, profesor de economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts. "Pero los períodos de transición -prosiguió- pueden ser muy largos".

Un tiro en el pie

En tanto, algunos economistas afirman que las compañías, con la asignación de sueldos bajos, se están pegando un tiro en el pie, ya que de ese modo limitan el poder adquisitivo de los consumidores. Mientras en Estados Unidos el crecimiento desde hace mucho ha sido impulsado por el gasto de los consumidores, en gran parte ahora está propulsado por el crédito barato, y esa situación acaso no dure mucho que digamos. En Europa, donde el elevado índice de desocupación ya hace que muchos se sientan incómodos gastando a mano suelta, la falta de demanda por parte de los consumidores ha estado frenando la expansión económica.

"Si uno quiere ordeñar la vaca, debe alimentarla", dijo Peter Bofinger, miembro del Consejo de Asesores Económicos, de Alemania.

Sin embargo, otros consideran que las compañías que se expanden hacia el extranjero y obtienen allí un porcentaje cada vez mayor de sus ganancias se están volviendo más inmunes a los reacios consumidores en sus países. El caso de Alemania, por ejemplo, que superó a Estados Unidos como el mayor exportador mundial en 2004. En los últimos diez años, la productividad germana aumentó en la misma proporción que la de Estados Unidos, según el Deutsche Bank.

Sin embargo, en el cuarto trimestre del año pasado, la economía alemana se achicó el 0,2%. Ajustados según la inflación, en 2004 los salarios disminuyeron el 1,5% y el número de desocupados trepó a 5.200.000.

La explicación es que las compañías apuntan cada vez más a los mercados extranjeros para su futuro crecimiento. Por ejemplo, Carrefour piensa inaugurar en China casi la mitad de los nuevos supermercados que prevé abrir este año y el próximo.

En Francia, el ajuste salarial provocó que unos 600.000 trabajadores indignados marcharan por las calles el mes pasado en señal de protesta. El gobierno francés exhortó a las empresas a renegociar los contratos salariales y ofrece ahora un crédito impositivo a aquellas compañías que compartan sus ganancias con los empleados.

Otra manera de achicar la brecha entre empleados y accionistas consiste en fusionarlos cada vez más.

El aumento de tenencia de acciones como parte de la riqueza familiar está de alguna manera borrando la línea de la tradicional dicotomía entre capitalistas y trabajadores. Aunque la propiedad de acciones sigue siendo demasiado limitada, incluso en Estados Unidos, como para compensar el actual estancamiento de salarios, su dimensión tiende a acrecentarse en un momento en que todas las naciones del Grupo de los 7 afrontan el problema de contar con poblaciones de edad cada vez más avanzada.

El aspecto demográfico podría también afectar la ecuación de otra manera: muchas compañías se abstienen de incluir totalmente en sus hojas de balance el monto de sus futuras obligaciones jubilatorias, lo cual significa que sus ganancias podrían parecer superiores a las que obtiene en realidad.


Fuente: Diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; 15 de abril de 2005.

 



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#11 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mar, 19 de Abr, 2005 1:10 am
Asunto: 8/05 - O terrível medo da estagnação e a guerra à Segurança Social
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RGE 8/05
 

O terrível medo da estagnação e a guerra à Segurança Social

pelos Editores da Monthly Review
 
David Wyss, economista chefe da Standard & Poor, iniciou recentemente o artigo "Bom, sombrio ou amargo em 2005?" (“Good, Gloomy or Grim in 2005?”), com as seguintes palavras: "O crescimento encabeça a lista dos desejos [para a economia americana], mas mesmo a recessão não seria de todo tão má, uma vez que a ela sempre se segue a recuperação. Qual o medo terrível? A estagnação" ( Business Week Online, 10/Janeiro/2005).

Acreditamos que esta avaliação é suficientemente importante para merecer um exame mais atento. Wyss sugere que um período de baixa cíclica seria automaticamente seguido por um período de alta do ciclo, o que representa uma ameaça menos séria para o processo de acumulação do que a continuação ou aprofundamento da estagnação que tem infectado a economia americana e mundial nas últimas décadas. A estagnação é habitualmente entendida como um longo período de crescimento vagaroso, nível de emprego fraco e investimento fraco. Ela é evidente nos ciclos de alta dos negócios, os quais tendem a ser fracos e dependentes de estímulos artificiais, como nos ciclos de baixa. A estagnação portanto representa a tendência económica subjacente na qual ocorrem os ciclos normais de altas e baixas dos negócios. Ela não conduz automaticamente à sua própria reversão, e pode prolongar-se indefinidamente — não é de admirar que a recessão constitua antes, segundo Wyss, "o cenário mais amedrontador".

A economia americana está agora em meio a uma recuperação da recessão de 2001 — um ciclo de baixa que foi antecedido pela explosão da bolha financeira da New Economy. Haverá razões sob as actuais condições para temer que o motor económico possa subitamente avariar-se ou simplesmente engasgar-se ao longo de anos (ou mesmo décadas) sem produzir qualquer energia real? Wyss sugere que sim. Primeiro — embora não se incomode em mencionar isto ao seu público do Business Week Online — há a história dos últimos quatro anos (três deles de recuperação), durante os quais o PIB real cresceu uns anémicos 2,5 por cento. Segundo, há um certo número de "grandes riscos" que incluem: "alta dos preços do petróleo, a queda do dólar, taxas de juros mais elevadas e os défices gémeos — o défice do orçamento federal e o défice em conta corrente na transações internacionais — que poderiam desestabilizar a economia. A maior preocupação é a possibilidade de que uma nova crise financeira provocada por tais factores venha a conduzir à espécie de estagnação arraigada e inexorável que infectou a economia japonesa desde a explosão da sua bolha financeira no fim de 1989. "Até agora", declara Stephen Roach, economista chefe do Morgan Stanley, "a experiência pós-bolha da América foi muito diferente — simplesmente uma recessão e nada pior do que um breve susto de deflação. Mas ainda pode ser prematuro concluir que os EUA evitaram o temível síndroma japonês" (Global Post-Bubble Pitfalls — Yet Another Lesson from Japan", www.morganstanley.com, 18/Fevereiro/2005).

Mas se o espectro da estagnação está a assombrar a economia dos EUA e do mundo isto é subestimado na avaliação de Bush, no 2005 Economic Report of the President. A introdução assinada pelo presidente Bush proclama que "os Estados Unidos estão a desfrutar uma robusta expansão económica". No entanto, o crescimento económico de 3,3 por cento, apenas um pouco acima da taxa anual média dos últimos 35 anos, é projectado pela administração para o resto da década. Na verdade, se a taxa de crescimento de 2,8 por cento para os anos 2000-04 (ver gráfico 1) for combinada com as projecções da própria administração para os cinco anos seguintes a taxa anual de crescimento para a década 2000-09 seria de 3,1 por cento, ligeiramente abaixo da média das últimas três décadas e muito pior do que as da década de 1960. A história económica recente e a projecções da administração apontam portanto para a probabilidade do contínuo crescimento vagaroso nos anos pela frente.

Ainda assim, as implicações disto são habilidosamente evitadas no Economic Report of the President deste ano. Divulgado no fim de Fevereiro pelo Council of Economic Advisors presidencial, ele atribui a fraca recuperação dos últimos poucos anos à superficialidade da recessão anterior. Numa óbvia tentativa de por de lado a questão do crescimento lento, o relatório afirma que tanto "as recessões como as expansões recentes foram especialmente moderadas, sugerindo que a economia tornou-se de um modo geral mais estável" (70). O que isto significa, naturalmente, é que uma expansão sem brilho tem sido difícil de distinguir da contracção relativamente superficial que a antecedeu. Numa palavra, estagnação.

Se a estagnação persistente e prolongada constitui o "grande terror" daqueles que dirigem a economia de hoje, como pode ela ser explicada? E como estará ela ligada ao actual ataque à Segurança Social e outros programas sociais, simbolizando aquilo que é claramente um novo cenário na guerra de classe dos que estão acima?

ESTAGNAÇÃO, O ESTADO NORMAL

De acordo com uma perspectiva teórica que já apresentámos muitas vezes nestas páginas, o estado normal da economia capitalista é a estagnação e não o crescimento rápido. Isto é particularmente verdadeiro no estágio do capitalismo monopolista (incluindo o mundo corporativo mais globalizado de hoje) no qual firmas gigantes tentam maximizar o excedente económico à sua disposição procurando controlar e regular cuidadosamente a expansão da capacidade de produção. A super-acumulação, reflectida no crescendo de excesso de capacidade não desejada, devida em última análise ao consumo restrito das massas, tem o efeito de travar o investimento pois as corporações procuram evitar o acréscimo de fábricas e equipamento ocioso. O resultado é uma tendência rumo a um amortecimento geral do crescimento.

Na raiz deste problema está o banimento efectivo da competição de preço nas indústrias mais maduras e consolidadas. Os preços como um todo tendem a seguir apenas um caminho — para cima. Isto significa que a competição não é eliminada mas canalizada para áreas como inovações na economia de custos e no marketing. As corporações respondem a quedas na procura não através da redução de preços mas na maior parte através da redução da capacidade de utilização juntamente com o emprego a fim de defender as suas margens de lucro. Aumentos na produtividade geralmente não conduzem a preços mais baixos ou a salários reais acrescidos (os quais aumentam decisivamente só quando a economia se aproxima de picos de pleno emprego), ao invés disso eles acabam por alimentar o excedente nas mãos das corporações e dos ricos. O resultado disto tudo, contudo, é criar super-acumulação e uma escassez de procura efectiva na economia como um todo. Um crescente excedente à procura de investimento controlado por uma número relativamente pequeno de corporações gigantes e indivíduos ricos é incapaz de encontrar saídas de investimento lucrativo, reduzindo a taxa de expansão económica. Estes booms de investimento que se verificam sob tais circunstâncias tendem a ser de vida extremamente curta e auto-limitada.

Estes problemas de acumulação típicos do capitalismo monopolista precisam ser entendidos num contexto histórico mais amplo e mais vasto no qual se reconhece que em todos os períodos de crescimento rápido sob o capitalismo entraram em jogo factores históricos externos não compreensíveis em termos processos de acumulação interna (poupanças-e-investimento). No período inicial da industrialização havia uma procura aparentemente insaciável por novas fábricas e equipamentos uma vez que a indústria tinha de ser construída virtualmente desde o início. Mas numa economia madura, rica em capital, na qual existe ampla capacidade produtiva tanto para cumprir as necessidades correntes como para expandir o nível de produção, apenas com o investimento necessário para substituir fábricas e equipamentos desgastados, faltam estímulos fortes a novo investimento na escala que se verifica numa revolução industrial. Como observou Joseph Schumpeter no fim da sua obra em dois volumes sobre Ciclos de Negócios (1939): "A atmosfera das revoluções industriais — do progresso — é a única na qual o capitalismo pode sobreviver". Sem isto o capitalismo tende a cair na estagnação. A Grande Depressão da década de 1930 representou um longo período de oportunidades de investimento desaparecidas na qual economistas de todas as tendências foram finalmente obrigados a agarrar a questão da estagnação.

A depressão acabou finalmente não através de qualquer processo interno associado à acumulação, mas em resultado do boom resultante do enorme aumento em gastos militares com o estalar da Segunda Guerra Mundial na Europa. Quando acabou a guerra a estagnação parecia ter-se desvanecido. Teve lugar um crescimento rápido, que perdurou mais de duas décadas. A força e duração desta "era dourada", como tem sido chamada, foi claramente o produto de factores históricos especiais. Eles incluem: (1) a acumulação de poupanças dos consumidores durante a guerra; (2) a reconstrução das economias europeias e japonesa a seguir à devastação da guerra; (3) a extraordinária expansão da papel do automóvel na vida americana numa onda de crescimento neste sector que também incluiu a construção do sistema de rodovias inter-estaduais e a suburbanização do país; (4) a ascensão dos Estados Unidos e do estatuto hegemónico do dólar na economia mundial; (5) a criação de uma economia de guerra permanente justificada pela Guerra Fria (a qual incluiu guerras quentes na Ásia); (6) a comercialização de quase todos os aspectos da vida americana com os consequentes esforços de vendas e a estrutura da dívida do consumidor; e (7) os princípios de um boom/bolha na superestrutura financeira da economia.

O PNEU FURADO

O perturbador é que todas estas forças foram temporárias ou simplesmente não podiam actuar suficientemente. Uma economia com tendência para a estagnação é como um pneu furado; está sempre em processo de esvaziar-se. Portanto é preciso estar constantemente a injectar-lhe ar. Uma vez que aquilo de que estamos a falar é do sistema de crescimento, podemos além disso dizer que tanto a dimensão do pneu como do furo estão a expandir-se de modo que só um compressor cada vez maior e mais activo servirá para mante-lo inflado (ver Harry Magdoff e Paul Sweezy, The End of Prosperity, 1977, 22).

Na década de 1970 a economia diminuiu de velocidade, o que representou um retorno à estagnação. A produção com pleno emprego não foi atingida novamente durante qualquer período extenso e a taxa anual média de crescimento da economia afundou durante mais de um trimestre durante as últimas três décadas do século, quando comparadas com a década de 1960 (gráfico 1). Além disso, a taxa de crescimento parece estar vagarosamente a deslizar ainda mais. A fuga do fluxo de rendimento exigiu uma bomba sempre maior e cada vez mais activa. E enquanto isto se verificou em alguma extensão assentar numa enorme explosão financeira, a bolha (ou bolhas) financeira(s) resultante(s) geraram temores de eventos súbitos de explosões de bolha, conduzindo a uma série de incumprimentos (defaults) da espécie que tem antecedido estagnações profundas.

A resposta do capital a estas situações de emergência tem sido tríplice: (1) um incremento da guerra de classe; (2) uma tentativa de aumentar a dimensão e a actividade do compressor (mas consistente com a guerra de classe acima em termos que sirvam primariamente o capital); e (3) um crescimento do imperialismo (incluindo a globalização económica) e da guerra.

Todos estes três métodos de enfrentar a crise têm sido utilizados pela Casa Branca de Bush, a qual tem ido mais longe do que qualquer outra administração na promoção da guerra de classe; inflou a economia de todos os modos possíveis que fossem compatíveis com a adesão directa aos interesses da classe dominante; e lançou uma guerra global para respaldar uma estratégia de dominação mundial.

Internamente, a Casa Branca de Bush tem seguido uma política iniciada pela administração Reagan, de pressão contínua sobre os trabalho e os pobres enquanto estimula a economia pela geração de défices maciços. Estes tornaram-se mais aceitáveis para o sistema desde que associados com gastos militares e com cortes fiscais, sobretudo para as corporações e o ricos. Os défices orçamentais, como parte de uma estratégia de "subalimentar a besta", são então usados para justificar agudas reduções em programas sociais que ajudam os pobres bem como a classes trabalhadora e média (Paul Krugman, “Spearing the Beast,” New York Times, Op-Ed, 08/Fevereiro/2005). O supremo objectivo reaccionário desta guerra de classe é eliminar ou estripar os grandes programas sociais — não só o Medicare, Medicaid e Segurança Social como também assistência à habitação e à nutrição, etc — que ajudam o povo a enfrentar as muito duras realidades do capitalismo.

É uma indicação da força do capital na luta de classe que a Segurança Social, o mais popular de todos os programas governamentais americanos, tenha sido escolhida como o primeiro alvo de uma ofensiva renovada na batalha pela eliminação de todos os programas do New Deal e da era social da década de 1960. Apesar de décadas de propaganda conservadora cujo propósito era facilitar o assalto, a Segurança Social até então fora geralmente impenetrável (embora alguns cortes de benefícios tenham sido iniciados no período Reagan) pois o suporte das suas próprias contribuições regressivas descontadas nas folhas de pagamento dava aos trabalhadores a sensação de que os benefícios da sua Segurança Social lhes são devidos. O plano para a privatização parcial da Segurança Social através da criação de conta privados, as quais seriam baseadas em recortes (carve-outs) das contribuições à Segurança Social nas folhas de pagamentos e implicariam cortes correspondentes em benefícios, é um cavalo de Troia introduzido pela Casa Branca de Bush como um dispositivo para destruir por dentro a Segurança Social. Mas a fim de amedrontar o público, levando-o a apoiar uma tão grande revisão de um programa governamental imensamente popular, era necessário afirmar que a Segurança Social estava a enfrentar uma crise severa, tornando-a insustentável a longo prazo.

Actualmente considera-se conhecimento comum que o fundo fiduciário (trust fund) da Segurança Social não será mais capaz de cumprir suas obrigações totais em 2042 (pois prevê-se que os seus fundos caiam uns 25 por cento abaixo daquilo deverá aos seus beneficiários naquele ano). Contudo, este "facto" é baseado em previsão a longo prazo da administração da Segurança Social afirmando (nas projecções de custos intermediários) que a taxa média anual de crescimento da economia cairá precipitadamente de 3 por cento em 2005-10 para 2,2 por cento em 2010-15 e para um abissal 1,8 por cento em 2015-80 (ver gráfico 2). O crescimento de 1,8 por cento previsto aqui é inferior à taxa de crescimento em quaisquer duas décadas da história dos EUA, incluindo 1920-39, o que inclui a Grande Depressão e é encarado como o período clássico de estagnação sob o capitalismo monopolista.
[1] . com taxas de crescimento económico apenas um pouco acima disto, a Segurança Social não correria qualquer perigo e disporia dos fundos para cobrir os seus beneficiários indefinidamente. Na verdade, a data em que a Segurança Social é suposta esgotar os fundos tem de ser continuamente empurrada para trás pois as taxas de crescimento real demonstram ser maiores do que aquelas projectadas.

Mais notável, contudo, é o facto de que se uma estagnação tão profunda como a da década de 1930 fossem realmente estender-se durante décadas (com a taxa de crescimento caindo para menos de 2 por cento durante a maior parte do século), em conformidade com o que é considerado a melhor previsão estimativa da administração da Segurança Social, o capitalismo americano como um todo estaria em sério risco e a luta de classe seria enormemente intensificada. A Segurança Social, a qual ainda poderia cobrir três quartos dos seus benefícios em tal situação, seria o menor dos problemas do sistema e seria mesmo considerada como recurso de salvação. Na verdade, dado o Armagedão económico que uma tão abissalmente baixa taxa de crescimento a longo prazo anunciaria para uma sociedade capitalista, é difícil imaginar como ir muito longe no caminho projectado por esta administração da Segurança Social sem grandes levantamentos sociais daquela espécie que desafia todas as suposições sobre o futuro.

DESONESTIDADE EXTREMA

A verdade é que, com uma taxa de crescimento a longo prazo deste espécie, aquilo que seria posto em causa não seria a Segurança Social e sim o próprio capitalismo. Estará isto dentro do leque de possibilidades? Sim, pensamos que é o caso. Mas projectar um tal futuro, no qual o capitalismo americano como um todo mergulharia nas profundezas, com estagnação perpétua e crises infindáveis e guerra de classe, e a seguir, sem falar desta crise mais ampla, apresentar isto simplesmente como uma crise da Segurança Social resultante de meras tendências demográficas é de uma desonestidade extrema.

A extensão do engodo revela-se no facto de o então presidente do Council of Economic Advisors da administração Bush, N. Gregory Mankiw, ter declarado redondamente: "O fundo fiduciário da Segurança Social estará esvaziado em 2042, ponto no qual o sistema estará insolvente" (“The Economic Agenda,” The Economists' Voice, vol. 1, no. 3 [2004], 4). Isto foi declarado claramente com a intenção de enganar uma vez que naquela data a Segurança Social terá fundos suficientes para cobrir três quartos das suas obrigações conforme suposições conservadoras da sua administração — mesmo que não fossem efectuadas absolutamente nenhumas alterações ao sistema. Na verdade, é adequado perguntar como a Segurança Social poderia tornar-se insolvente de todo, uma vez que é parte do orçamento do governo americano. Se a Segurança Social estivesse sempre com fundos escassos estes poderiam ser retirados do imposto geral sobre rendimentos como em outros países industriais avançados. Não há razão para que a Segurança Social tenha de ser internamente mais autónoma do que o Pentágono.

A Segurança Social foi um produto da grande revolta dos de baixo, dos trabalhadores durante a Grande Depressão da década de 1930. Foi concebida para manter os mais velhos e incapazes de caírem num profundo e infindável buraco de pobreza. Agora, ironicamente, com baixas económicas a aproximarem-se daquelas da depressão já a serem projectadas para este século, servem de justificação para a efectiva eliminação da Segurança Social. Dificilmente haverá um sinal mais dramático da grande reversão na luta de classe e na economia política do capitalismo verificadas nas últimas poucas décadas.

Dado o antecedente, segue-se que aqueles que, em conformidade com a actual proposta da Casa Branca, afirmam que a Segurança Social pode ser parcialmente privatizada através da criação de contas privadas individuais e que tais contas renderão altas taxas de retorno estão a misturar dois diferentes conjuntos de livros. Altas taxas de retorno no mercado de acções são extremamente improváveis numa economia severamente estagnada. "Se o crescimento económico for suficientemente lento para termos um problema com a Segurança Social, então também estamos a caminhar para problemas com o mercado de acções. É tão simples como isso", segundo Douglas Fore, director da análise de investimentos do TIAA-CREF Investment Management Group ( Washington Post, 09/Fevereiro/2005). Como o deputado Peter DeFazio (D-OR) colocou, "Os proponentes não foram capazes de mostrar como o mercado de acções seria capaz de proporcionar retornos de 7 por cento no futuro [como afirmado na administração Bush, em tom de venda, quanto às contas privadas] quando o crescimento económico é projectado para ser apenas a metade daquilo que foi no passado" (Peter DeFazio Reports, January 2005). Como observámos nestas páginas, mais de quatro anos atrás (“Social Security, the Stock Market and the Elections,” November 2000), isto é "como prever a Grande Depressão sem um crash do mercado de acções".

Como não há base científica sobre a qual as tendências de crescimento da economia possam ser previstas com precisão mesmo por uns poucos anos (ou meses) à frente, as actuais previsões da administração da Segurança Social poderiam muito facilmente ser substituídas por outras ligeiramente mais optimistas, o que deixaria o sistema totalmente solvável. Mas há um certo grau de realismo corporificado nestas projecções na medida em que elas reconhecem que a estagnação está entranhada na economia americana. Não só um nível de produção com pleno emprego deixou de ser considerado provável como o sistema parece estar a ficar cada vez mais distante daquele objectivo. A estagnação, embora isto seja pouco reconhecido, é quase uma suposição embebida dentro da maior parte das análises económicas hoje dominantes, uma vez que aceitam com tranquilidade a noção de que a plena capacidade de produção nunca será alcançadas.

A resposta para a desaceleração económica, apresentada cada vez mais frequentemente por decisores económicos e políticos, é remover os constrangimentos sobre o capital impostos ou fortalecidos pelo New Deal numa área após a outra — regulamentações na banca, indústria, previdência, alimentação e remédios, e media. Mas o aprofundamento inevitável é apenas o aprofundamento da crise económica e social da sociedade capitalista. Os "grandes riscos" de Wyss indicam quão frágil se tornou o processo de acumulação. Altos preços do petróleo (não alheios às tentativas americanas de ganhar o controle do mundo petrolífero por meio da invasão do Iraque), taxas de juros ascendentes (a ameaçarem uma explosão da bolha imobiliária que suporta o consumo americano), o dólar cadente (associado com o crescente défice em conta corrente decorrente devido uma deterioração da balança comercial e a saída de dólares), e o défice do orçamento federal (um resultado combinado de crescimento fraco, cortes fiscais para os ricos e um boom no complexo armamentista-imperialista) — tudo aponta para os enormes perigos de uma estagnação económica.

As despesas deficitárias federais, embora uma ferramenta necessária para manter a economia em andamento, tornaram-se uma importante fonte potencial de instabilidade, ameaçando os mercados financeiros. Testemunhando perante o House Budget Committee em 02/Março/2005, o presidente do Federal Reserve, Alan Greenspan, declarou: "Quando você começa a fazer a aritmética do que a elevação dos níveis de dívida implicados pelos défices lhe dizem, e você acrescenta os custos dos juros daquela dívida sempre a crescer, a taxas de juro sempre mais elevadas, o sistema torna-se fiscalmente desestabilizador. A menos que façamos alguma coisa para melhorá-lo de um modo muito significativo estaremos num estado de estagnação".

A REFOCILAR NA RIQUEZA

Como Greenspan bem sabe, o défice federal poderia ser aliviado através da reversão dos cortes fiscais destinados aos ricos que a administração Bush introduziu (ou não permitindo que eles se tornem permanentes). Além disso, uma pequena porção do rendimento perdido através destes cortes fiscais seria suficiente para colocar a Segurança Social sobre uma base sólida indefinidamente mesmo com um crescimento abissalmente lento no futuro. A fatia do PIB agora gasta com a guerra no Iraque também seria mais do que suficiente para cumprir a mesma finalidade (Paul Krugman, “Inventing a Crisis,” New York Times, 07/Dezembro/2004). Mas a classe dominante dos EUA, a refocilar na sua riqueza, não está prestes a oferecer a minúscula quantia do excedente à sua disposição que seria necessária para fortalecer a Segurança Social — ou dar um passo em frente e tornar os benefícios da Segurança Social mais adequados aos seus receptores, que cada vez mais dela dependem como fonte principal de rendimento. Ao invés disso, o objectivo é usar a falsa crise da Segurança Social (cozinhada parcialmente para esconder a crise fiscal real) como uma desculpa para esmagar os trabalhadores ainda mais. Assim Greenspan, avesso a restabelecer impostos sobre os ricos, fez no entanto um forte apelo no Congresso à introdução de um imposto sobre o consumo que atingiria duramente os trabalhadores. Esta política tem um nome: guerra de classe.

Está na natureza deste jogo que o povo trabalhador ficará sob o ataque de trapaceiros enquanto os défices continuarão a aumentar com todos os problemas decorrentes. Como observaram Harry Magdoff e Paul Sweezy em Stagnation and the Financial Explosion (1987), "o estímulo gerado pela tinta vermelha infindável e sempre maior é auto-limitante. Défices acumulados sobre pilhas de défices proporcionam combustível para novas espirais inflacionárias e ajudam a sustentar altas taxas de juro; e ao mesmo tempo elas põem em movimento forças que finalmente travam o crescimento e conduzem a um novo declínio dos negócios. Em suma, o capitalismo encontra-se diante dos cornos de um dilema: não pode viver sem défices, e não pode viver com eles" (106). A crise fiscal do Estado, ou, como Schumpeter a denominou, "a crise do Estado fiscal", é portanto uma parte da lógica da estagnação na sociedade do capitalismo monopolista.

Na realidade, neste ponto qualquer dos grandes riscos da economia tem o potencial para sacudir todo o sistema, arrebentando bolhas financeiras e levando o crescimento a uma paralisação ou pior. Nem tão pouco estes problemas estão confinados aos Estados Unidos. O resto da economia capitalista mundial está presa de vários modos nesta crise duradoura. Guerra classe dos de cima, competição crescente entre os principais Estados capitalistas, imperialismo, conflito militar global, e a proliferação do desperdício são consequências naturais do presente mal estar económico.

Qual é a resposta? Não há soluções prontas para os problemas aqui levantados. Os fardos económicos do sistema vão provavelmente tornar-se mais, não menos, esmagadores para a população comum, nacionalmente e globalmente. Na busca de uma sociedade racional e sustentável não há qualquer alternativa senão o socialismo — isto é, a luta por uma ordem democrática e igualitária. É uma ideia antiga, mas uma ideia que se recusa a morrer e que agora está a tomar novas formas revolucionárias. Compreender as limitações do capitalismo é apenas o primeiro passo; o segundo tem de levar-nos a superá-lo.

Notas
1- A taxa média anual de crescimento do PIB real foi de 2,1 por cento de 1920-39 (1,8 por cento de 1920-38) (Historical Statistics of the United States, 1970, 226, series F 31).

http://www.monthlyreview.org/0405editors.htm . Tradução de JF.

Fuente: www.resistir.info, del 5 de abril de 2005.



Geografía Económica


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#12 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Vie, 29 de Abr, 2005 11:15 pm
Asunto: 9/05 - ARGENTINA: Las regiones que más crecen en el país
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RGE 9/05
 
Las regiones que más crecen en el país
ABRIL 22, 2005 |
INFORME ESPECIAL  de El Economista. Buenos Aires - ARGENTINA
 

La devaluación de la moneda, el proceso de sustitución de importaciones, el boom turístico y el repunte del agro dinamizaron algunas regiones del interior del país y otras consolidaron el protagonismo que hace varios años venían teniendo.
 
Se fortalecen Mendoza, Santa Fe, Córdoba y el sur del país.
Con la minería y el turismo, el NOA desplaza al NEA

Detrás del boom regional, quedan los mismos dramas: la pobreza y las disparidades entre zonas económicas

La devaluación de la moneda, el proceso de sustitución de importaciones, el boom turístico y el repunte del agro dinamizaron algunas regiones del interior del país y otras consolidaron el protagonismo que hace varios años venían teniendo. Es el caso de la región patagónica que hoy aprovecha su geografía como atractivo turístico y volvió a resurgir como rincón industrial; o de la Región Centro favorecida por el auge del agro, sobre todo la soja y un movimiento industrial que hacía años no se veía. Se suman la Región Cuyo que ha diversificado ampliamente sus actividades productivas y hoy capta inversiones para todo tipo de proyectos, desde alimentarios, hasta textiles, metalúrgicos y mineros.

Pero a pesar de la reaparición de algunos sectores puntuales y del florecimiento regional, las disparidades entre las grandes zonas económicas de la Argentina siguen siendo altamente notorias y preocupantes. Los habitantes del norte del país (NOA) y (NE) ganan la mitad de lo que reciben quienes viven en la Capital Federal o en la región Patagónica. La pobreza también presenta disparidades significativas: mientras la región patagónica mantiene las tasas más bajas (24,7%), en el noreste argentino todavía el 59,5% de su población vive por debajo de la línea de pobreza. En el noroeste la situación es igual de dramática: el 53,4% de sus habitantes son pobres. De los grandes aglomerados que releva el INDEC, Resistencia (en Chaco) es la más pobre: 64,4% de sus habitantes viven en condiciones muy precarias. Le siguen Corrientes con 63,9% de su población por debajo de la línea de pobreza, Concordia (60%) y Jujuy (59,5%). En cambio Río Gallegos, Usuahia y Capital Federal registran porcentajes menores al 17%.

Hay regiones como el noreste, donde la pobreza tiene raíces estructurales arraigadas. Se refleja en los indicadores de empleo: en esa zona el desempleo es de un dígito (8,2%) que sólo se explica porque la tasa de actividad es muy baja, (la gente que busca empleo es relativamente menor al resto del país). Es la tasa más baja del país y con diferencias realmente importantes: en el NEA sólo el 38,3% de su población o busca trabajo o está trabajando, contra una tasa de 45,9% en el promedio nacional. La tasa más baja se registra en Formosa donde la actividad llega a apenas 35,7%, segudia por Resistencia con 36,8%. Ni siquiera en la región NOA se dan guarismos tan reducidos.

Otro indicador que refleja las diferencias regionales es la informalidad laboral. El 55% de los asalariados del NEA y el 54,3% del NOA no reciben aportes jubilatorios, en otras palabras, trabajan en negro y a cambio reciben, lógicamente niveles salariales menores. En cambio en la región patagónica en esa situación se encuentra el 31,2% de los empleados. Claro que a la vez son las ciudades donde más empleo público existe.

 

Educación

Como causa y/o consecuencia, las disparidades entre los indicadores de ingresos y laborales de las provincias se traducen en diferencias notorias en los niveles de educación. En el noreste argentino el 9,5% de la población económicamente activa (PEA) no completó la primaria y el 1% directamente no tiene ningún tipo de instrucción. Las más afectadas por esa condición son Posadas (Misiones) donde el 11,1% de la PEA no completó la primaria, y Resistencia donde el porcentaje es 10,7%. Tampoco les va bien a Concordia (Entre Ríos) y Río Cuarto (Córdoba) con niveles de 11% y 10,2% respectivamente. En la región patagónica en cambio, el porcentaje se reduce a 4,6% y en la Capital Federal, a 2%. Como contrapartida, en la ciudad de Buenos Aires el 33,7% de la PEA tiene educación universitaria completa, registrándose los menores guarismos ya no en el NEA o en el NOA sino en el Gran Buenos Aires (9,9%) y San Luis (11,8%).

 

Indicadores fiscales

Fiscalmente, las cuentas provinciales están sólidas y en una situación más o menos homogénea, a pesar de que hay provincias donde la recaudación propia tiene un peso relativo mayor, y otras que en cambio, descansan en los ingresos por coparticipación que reciben de la Nación. El superávit fiscal provincial crece sostenidamente al ritmo de crecimiento que muestran las cuentas del Estado. En marzo la recaudación subió entre 12,5% y 52% según de qué provincia se trate con respecto a igual mes del año pasado y repitiendo la tendencia mostrada en enero cuando se registraron tasas similares. Por ejemplo en Neuquén el crecimiento interanual de febrero fue 35%, en Buenos Aires 19%, en San Luis 52,61%, en Entre Ríos 47,74%.

Si el ritmo de recaudación se mantiene en los próximos meses, las provincias cumplirían tranquilamente con la meta de superávit primario pautada para 2005 en el Presupuesto Nacional ($ 3.200 millones). Incluso un informe de Economía y Regiones estima que ese saldo favorable llegaría a $ 4.600 millones, ya que anticipan un aumento de 12,3%, en los ingresos tributarios (propios y coparticipados) este año. Igualmente ese nivel de superávit sería sustancialmente menor (41% menor) al de 2005 que se explica por el aumento estimado en el gasto primario provincial. De acuerdo a las estimaciones de la consultora que dirige Rogelio Frigerio, el gasto primario subiría a 11,4% del PBI (contra 10,6% del año pasado). La mayor parte de esos aumentos serán por el crecimiento en la inversión pública provincial, que aumentaría de 88% y en salarios públicos provinciales (14%).

Un dato a estar atentos en las provincias este año son los vencimientos de capital correspondientes al bono garantizado (BOGAR), con el cual se canjearon más de 60% de las deudas provinciales a partir de 2001. En 2005 los vencimientos provinciales ascenderían a $ 7.500 millones, de los cuales $ 5.300 millones corresponden a amortizaciones y $ 2.200 millones a intereses, por encima de los $ 4.100 millones que vencieron el año pasado. Igualmente, los vencimientos provinciales serán financiados con el superávit obtenido mediante el Programa de Financiamiento Ordenado 2005, a través del cual Nación que es la acreedora de 75% del pasivo provincial, los refinanciará. De hecho el Presupuesto Nacional tiene reservados $ 4.700 millones para ese programa.

 

Exportaciones

Las exportaciones provinciales siguen concentradas en tres provincias: Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba que juntas explican el 67.2% de los envíos que se hicieron durante 2004 al mundo. Sin embargo, mirando los grandes números, la devaluación trajo algunas leves modificaciones en la participación provincial en el comercio exterior. Por ejemplo, si se compara con lo que sucedía en 1998, desde entonces Buenos Aires perdió 6,5 puntos de participación en el total exportado (en ese año explicaba el 40% de las ventas externas). ¿Quién ganó posiciones? Uno de los avances más notables fue el de Santa Fe que sumó 4 puntos porcentuales de participación (o 5 si se compara contra 2001) y ya explica el 22% de las exportaciones totales. La dinámica exportadora de esa jurisdicción se pronunció en los últimos tres años, cuando la devaluación no solo produjo el repunte del agro sino de diversos sectores industriales concentrados en esa provincia que lograron no solo sustituir importaciones en el mercado interno, sino también exportar. Igualmente el 73,6% de las exportaciones de Santa Fe se concentran en manufacturas de origen agropecuario (MOA) y sólo 10,7% son bienes industriales. Otro caso a destacar es el de Catamarca, donde el avance minero la posicionó entre las nueve provincias más exportadoras (aunque todo lo que Catamarca envía al mundo es minería).

 

Inversiones

A la hora de invertir, las grande inversiones siguen llegando a los grandes centros, aunque las ciudades más chicas fueron ganando algo de protagonismo. De acuerdo con los datos del Centro de Estudios para la Producción, durante el año pasado el 35,4% de las inversiones se dirigieron hacia Buenos Aires (U$S 2.261 millones). Pero la sorpresa fue la Patagonia que captó el 31% de los proyectos: U$S 2005 millones. Sólo Chubut recibió casi 800 millones de dólares siendo la segunda jurisdicción donde más desembolsos se registraron, en tanto otros U$S 660 millones se destinaron a Neuquen. Santa Fe fue la cuarta provincia más atractiva para las inversiones ( recibió U$S 578 millones ) seguida por San Juan con U$S 572 millones. ¿Las más olvidadas? Chaco, Formosa y Entre Ríos, entre las tres a penas sumaron US$ 31 millones.

Bienes de capital
El centro de la cuestión

¿Quién dijo que la Argentina importa todos los bienes de capital que utiliza? Tras la devaluación, el sector que produce esos bienes resurgió de la delicada situación en la que se había mantenido durante más de diez años, revitalizando ciudades como Las Parejas o Armstrong ( Santa Fe) y otras pequeñas, pero devenidas en ricas, localidades de Córdoba y la provincia de Buenos Aires. Según datos de la Secretaría de Industria, hay 1.400 empresas productoras de bienes de capital en la Argentina, y otras 3.600 que producen componentes, partes y piezas para bienes de capital, y el 85% de ellas están instaladas en Santa Fe. Se estima que el sector ocupa 30.000 personas en forma directa y otras 30.000 en forma indirecta.

Uno de los rubros que dio un salto en los últimos tres años, fue el de maquinaria agrícola: la venta creció 20% el año pasado y alcanzó a U$S 981 millones (entre cosechadoras, tractores, sembradores, cabezales y pulverizadoras, entre otras). Es que la modificación del tipo de cambio incrementó la rentabilidad del productor agropecuario y redujo los costos de los fabricantes locales, que en su mayoría son fábricas de capital nacional. Esta actividad se concentra en tres provincias: Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. De acuerdo con datos de la Secretaría de Industria, en Santa Fe hay 307 empresas (47% del total), en Córdoba 160 (24%), en Buenos Aires 132 (20%) y Entre Ríos 34 (5,2%). Las restantes 22 empresas se distribuyen en Misiones, Mendoza, Tucumán, Chaco, La Pampa, San Luis, San Juan, Río Negro y Salta.

Sin embargo, lo que ha sido notorio de este sector es que se ha concentrado en algunas localidades específicas, dinamizando el tejido productivo y constituyendo uno de los principales polos industriales de maquinaria agrícola. Por ejemplo, en Santa Fe los departamentos que más empresas concentran son Belgrano, Caseros, Castellanos y Las Colonias. En el departamento de Belgrano se encuentran las localidades de Las Parejas, Las Rosas y Armstrong que constituyen el denominado triángulo productivo de maquinaria agrícola y que reúnen casi 100 empresas del sector. A su vez, según datos del Registro Industrial de la provincia de Córdoba en esa provincia hay 177 empresas fabricando maquinaria agrícola distribuidas en los departamentos Marcos Juárez (41 empresas), San Justo (37 empresas), Unión y Río Segundo (18 fábricas) y Juárez Celman (14 empresas).

Una actividad regional liderada por mujeres

La industria textil y de confecciones tiene una característica muy peculiar: está dispersa a lo largo de todo el país. Es una de las actividades regionales típicas de empresas chicas y medianas. Si bien la Región Centro es la que sigue captando la mayor cantidad de empresas (Capital Federal, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe), en los últimos tres años resurgieron una gran cantidad de pequeñas fábricas en Mendoza, San Luis, Catamarca y La Rioja. De acuerdo con datos de las cámaras empresariales del sector, hay actualmente cerca de 10.000 empresas textiles de las cuales el 90% se concentran en la Región Centro, que generan 87.000 empleos directos.

De acuerdo con el INDEC, desde la devaluación de enero de 2002, el sector textil lideró el proceso de sustitución de importaciones, y se convirtió en uno de los principales destinos de las inversiones de Pymes regionales. Si bien en los últimos meses los empresarios textiles se vieron afectadas por el ingreso de mercadería importada, sigue siendo por ahora una actividad en auge que intenta reponerse de la pérdida de espacio que tuvo en la década de la convertibilidad.

La cadena de producción textil en la Argentina está muy integrada. Se producen desde las fibras e hilados hasta productos textiles y la confección final de las prendas. La producción de fibras está en manos de unas pocas empresas extranjeras.

En cambio, la producción de tejidos y confecciones, está dispersa entre cientos de empresas de todo el país. En el caso de las confecciones, en los últimos años, se registró la aparición y consolidación en el mercado de un número importante de marcas locales, que apostaron a la apertura de locales propios y a la venta de franquicias. Ya se identificaron 7.000 empresas de indumentaria en la Argentina, de las cuales el 99,5% son Pymes. Es que es una actividad ideal para pequeñas inversiones: Fuentes del sector señalaban a El Economista que una máquina que cuesta entre U$S 1.000 y U$S 3.000, tiene capacidad para confeccionar 1.000 prendas por mes y deja una ganancia neta aproximada de $3 por unidad.

 

Centros urbanos

Las empresas de la confecciones, que antes se concentraban principalmente en Capital Federal y provincia de Buenos Aires, hoy están presentes en todos los centros urbanos del país. En Córdoba, la aparición de marcas locales fue un boom y en esa provincia existen hoy más de 20 nuevas empresas, con sus ventas creciendo entre 15% y 25% anual. Además son numerosas las firmas que planean expandir sus negocios hacia el Noroeste y Cuyo. Rosario también mostró un gran dinamismo en cuanto a moda. La ciudad fue desde los ‘80 un importante polo textil, contando con numerosos lavaderos de jeans y empresas de indumentaria. Algunas empresas están exportando a países limítrofes, como Chile, y hay pequeños diseñadores llevando sus modelos a Europa.

La actividad textil había entrado dentro de las promociones industriales regionales que se otorgaron a las empresas que se radicaran en Catamarca, San Juan, San Luis, La Rioja y Chubut. Sin embargo, ahora han resurgido polos textiles, en lugares excluidos de esa actividad como Mendoza. Hay allí 110 industrias relacionadas con la cadena productiva textil que ocupan 800 personas, lo que significa para Mendoza el 3,5% del total de industrias provinciales. Sofía Confecciones, Textil Pegaso, La Casa del Pantalón, Evetex, Dominó o Crisa son algunas de las que sobresalen en esa provincia donde el 90% de la actividad se concentra en los departamentos de Guaymallén, Capital, Godoy Cruz, Maipú y San Rafael.

Sin embargo, un denominador común de esta actividad es la informalidad. Opera una gran cantidad de talleres textiles que no están registrados, según un informe presentado en el Primer Foro Textil de Mendoza convocado por el Instituto de Desarrollo Industrial Tecnológico y de Servicios (IDITS). Lo grave es que en estas condiciones se estaría confeccionando alrededor del 60% de la producción total. Un dato relevante: el 73% del empleo del sector indumentaria, es femenino, lo que hace más interesante esta actividad porque que si bien no tiene una región que la identifique, sí tiene un género predominante.


Actividad Forestal
La pasta de Misiones y Corrientes

La producción forestal es una actividad típica de dos regiones: Misiones y Corrientes. Alrededor de esta actividad se mueven 30.000 familias en Misiones (en tareas que van desde viveros, plantaciones, extracción de rollizos, industrialización y transporte de productos de la madera) y otras 10.000 en el norte de Corrientes. De acuerdo con datos del Ministerio de Economía, la cubierta forestal argentina es de 32 millones de hectáreas, aunque se aprovecha menos de la mitad. En Misiones y Corrientes existen 500.000 hectáreas de plantaciones forestales y se estima que la superficie apta es 1.000.000 de hectáreas.

La industria de la madera es uno de los senderos importantes de la producción forestal, que consiste en la transformación mecánica de la madera. Esa actividad se localiza principalmente en el noroeste de Misiones, en la zona denominada Alto Paraná, movilizando los departamentos de Libertador Gral. San Martín, Montecarlo y Eldorado. Así, Misiones concentra más de la mitad de la producción nacional de pasta celulósica. La estructura productiva de la industria presenta un alto grado de concentración; se ubican en la provincia tres establecimientos.

Misiones ostenta la mayor superficie forestal implantada del país debido a su fuerte atracción de las inversiones por el rápido crecimiento natural de sus pinares. Por tal motivo, del millón de hectáreas que tiene cultivadas la Argentina, la provincia tiene la tercera parte de esa superficie. Operan más de 900 establecimientos que procesan la madera de diversas formas (actividades celulósico-papeleras, aserraderos, laminadoras, fábricas de tableros, carpinterías de obra, remanufactura, producción de envases, fábrica de muebles y partes, impregnadoras de maderas, productores de leña y carbón y diversos establecimientos artesanales). Salvo unas pocas industrias de gran escala productiva, el resto de los establecimientos del sector, son de pequeña dimensión y con serias deficiencias tanto en materia tecnológica como en aspectos organizativos y de información.

La actividad forestal también se expande hacia la provincia de Entre Ríos donde algunos estudios señalan que se concentra el 11% de la masa forestal del país. Allí la industria de los aserraderos y de segunda transformación, como aglomerados y molduras, ha logrado un alto desarrollo en los últimos años.

Minería
El sol de Catamarca sale Bajo la Alumbrera

La minería es la actividad con mayor peso en Catamarca, y a pesar de ser una actividad con muchos insumos importados, fue una de las más beneficiadas por la devaluación. Si bien el empleo directo asociado a esos proyectos es relativamente bajo (1.000 personas están trabajando en los 8 proyectos en ejecución), diversos estudios privados estiman que alrededor de la minería catamarqueña se movilizan 10.000 empleos (directos e indirectos) en esa provincia. De acuerdo con datos de la Secretaría de Minería de la provincia, actualmente hay 23 empresas extranjeras y 4 argentinas operando en la minería de esa región. El proyecto más grande es Bajo La Alumbrera (localizado en el Departamento de Belén), iniciado a fines de 1997, y dedicado al concentrado de oro y cobre. La inversión para poner en producción esa mina fue de U$S 1.200 millones, lo que implicó además la construcción de un mineraloducto hasta la planta de filtros en Tucumán, una línea de alta tensión para llevar energía a zonas a las no llegaba, material rodante ferroviario e instalaciones portuarias en Santa Fe.

Un reciente estudio realizado por el Centro de Estudios para la Sustentabilidad (CEPS) de la Universidad de San Martín, señala que sólo el Proyecto Bajo la Alumbrera significa para la economía argentina un flujo de ingresos anual de $ 722 millones y exportaciones promedio anuales por U$S 470 millones, que equivalen al 47% de las exportaciones totales del sector minero nacional. También el CEPS destaca su importancia fiscal ya que el proyecto paga impuestos municipales, provinciales y nacionales por $ 77 millones al año.

Desde que tomó impulso la actividad minera, Catamarca comenzó a ganar protagonismo dentro de las provincias exportadoras. Hacia el año pasado explicó casi el 2% de las exportaciones totales cuando por ejemplo, en 1996 sólo aportaba el 1%. Un trabajo realizado por el Ministerio de Economía y Coordinado por la CEPAL, cuantifica que los montos que la provincia de Catamarca percibe en concepto de regalías mineras equivalen hoy prácticamente al 100% de la recaudación tributaria de la provincia en concepto de recursos propios.

Pero entre tanto auge minero, si de algo se convencieron los catamarqueños estos años, es que no todo lo que brilla es oro. A pesar del boom minero, Catamarca sigue siendo una de las regiones más pobres de la Argentina. El 49,4% de su población vive por debajo de la línea de pobreza, y en el INDEC cuantifican que la indigencia afecta a 20,4% de sus habitantes. Sin dudas que el bajo nivel de industrialización de la provincia explica esta situación. Según estadísticas del Ministerio de Economía y Hacienda de Catamarca, el sector primario representa el 25.6% del producto bruto catamarqueño, la industria manufacturera participa del 16.5% y las actividades terciarias con 57.9%.

Vitivinicultura
De Cuyo a la Patagonia, florecen los viñedos

La vitivinicultura es una actividad típicamente regional, que logró un desarrollo vertiginoso en los últimos 10 años. Comenzó como un fenómeno de San Juan y Mendoza y hoy capta el interés del resto de las provincias cuyanas y patagónicas que además de sus potencialidades para exportar, le ven un novedoso atractivo turístico. Es que alrededor del vino se movilizan 500 mil turistas al año en el país. En 1990 las exportaciones provinciales de vinos, no llegaban a los U$S 20 millones. En el año 2000 treparon a U$S 125 millones, y según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) en 2004 se exportaron vinos y mostos por 350 millones de dólares , 35.6% más que en 2003.

De acuerdo con datos de la CEPAL, la rama elaboración de vinos aporta casi el 20% de la facturación total de la industria mendocina (en Mendoza hay unas 2.000 industrias de todo tipo que emplean 35.000 personas) y agrega otro dato de alto impacto: el 22% del empleo de Mendoza trabaja en elaboración de vinos. A su vez, un reciente informe del Departamento de Economía de la Fundación Mediterránea (IERAL), señala que el 7% del Producto Bruto Geográfico de Mendoza es generado por la actividad vitivinícola y explican el 20% de las ventas externas de la provincia.

Pero no es una actividad exclusiva de Mendoza. El boom del vino se va extendiendo a lo largo del cordón oeste del país. Detrás de Mendoza, donde hay registrados 16.430 viñedos (63% del total), se ubican San Juan con 6.166 viñedos (23,6%), La Rioja con 1.386 (5,31%), Catamarca 1143 (4,4%), y hay ya 438 viñedos en Río Negro, 46 en Neuquén y 1 en Chubut. Los datos del último Censo Económico de 1994 hablaban de 13.400 ocupados en esta actividad. Diversas estimaciones privadas anticipan que en los resultados del nuevo Censo habrá una sorpresa: hoy esa cifra se habría más que duplicado. Aunque también hay desafíos por delante para este sector. No sólo en cuanto a su reconversión productiva, un proceso en el cual aún quedan baches por cerrar, sino también en cómo enfrentar ciertas reducciones en el consumo que están ocurriendo en la Argentina y algunos países del mundo.

Sin dejar ningún racimo

Los anuncios de inversión en el sector vitivinícola no tienen la fluidez de 2002 o 2003, cuando eran casi los únicos anuncios que se hacían. Pero siguen en pie en Mendoza y nuevas regiones del país. Por ejemplo, recientemente el grupo rosarino Albanesi invirtió U$$ 2,5 millones para iniciar la Bodega del Desierto, un establecimiento localizado en Colonia 25 de Mayo (La Pampa) con capacidad para producir 550.000 litros de vino.

 

Ciudades que encuentran la fórmula para combatir la pobreza

Planificar el desarrollo de una pequeña ciudad parece más fácil que planificarlo en un gran aglomerado. Lo difícil, claro, es concretar ese plan de crecimiento cuando los recursos económicos son escasos o nulos. Pero en los últimos años, en muchas localidades del interior del país esas limitaciones económicas fueron superadas implementando proyectos en áreas específicas que se convirtieron en polo de atracción para turistas o inversores.

Recorriendo la Argentina, son cada vez más los casos que se identifican. Son llamativos porque en general eran ciudades marginales, con altos índices de pobreza y desempleo. Ciudades pequeñísimas que se achicaban porque sus habitantes migraban hacia otras zonas más desarrolladas, y que ahora son elegidas para hacer negocios o mejorar la calidad de vida.

En primer plano aparecen siempre las nuevas cunas del turismo: Calafate (Santa Cruz), Puerto Madryn (Chubut), Villa la Angostura (Neuquén), Iguazú (Misiones), Merlo (San Luis), o Cariló en la Provincia de Buenos Aires. Pero allí recién comienza este resurgimiento. Alrededor de algunos sectores económicos vinculados a la producción de bienes, también resurgieron pueblos. Malagueños, un pequeño pueblo cordobés encontró en la inauguración de un hipercomplejo automovilístico la forma de trascender en el mundo y hoy atrae inversiones millonarias. Alrededor del vino también se han movilizado gigantescos desembolsos en la región de Cuyo que ahora se extienden a la Patagonia. Otro sector que está contribuyendo a organizar la dinámica económica regional en varias localidades, es la olivicultura, una actividad en crecimiento en todo el país y con mucha potencialidad dado el aumento en el consumo de aceite de oliva en el mundo. Por el momento sólo hay cultivadas 72.000 hectáreas en Córdoba, Mendoza, Catamarca, La Rioja y San Juan, con las cuales se obtiene el 1% de la producción mundial. Hay más. La actividad apícola en la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe o la frutihorticultura en la zona del Alto Valle de Río Negro, Neuquén y Santa Cruz. Muchos municipios tomaron las riendas en los últimos tiempos para impulsar y gestar polos de producción aprovechando la nueva estructura de precios relativos de la economía nacional y las ventajas competitivas que ofrece cada región. Un caso reciente es el desarrollo del Polo Lanero en Trelew. Reproducimos algunas de estas experiencias.

Malagueños (Córdoba)
Entre rallys, countries y cemento

Con sus escasos 6.500 habitantes, esta ciudad (ubicada entre Córdoba y Carlos Paz) habrá recibido entre 2003 y 2005 inversiones por algo más de $ 100 millones. Sólo la firma Minetti, destinará $20 millones a sus dos plantas de cemento ubicadas allí. Su florecimiento como localidad atractiva, comenzó antes de la devaluación. Cuando en 1999 se inauguró el complejo Pro Racing, 400 hectáreas dedicada a la actividad automovilística y turistas de todo el mundo comenzaron a llegar a esa ciudad para asistir al Rally Mundial. Así, rápidamente, el perfil minero que mantuvo por décadas se diversificó y en cinco años Malagueños ha logrado extenderse hacia el resto de las actividades económicas. Creció a través de un plan de desarrollo elaborado conjuntamente entre el sector municipal y el sector privado. Actualmente el municipio destinó 10 hectáreas para realizar un polo industrial donde ya se anotaron unas 20 empresas de los sectores de transporte, minería, combustibles y de estampados industriales. Desde la municipalidad de Malagueños aseguran también que se están desarrollando varios countries y barrios cerrados (hay dos ya operando, que implicaron una inversión de $9 millones) y otros planeados que conjuntamente demandarán más de $100 millones. Así, con su escasa población, conviven en Malagueños desde una fábrica de lanchas, hasta una empresa láctea y diversas industrias sectoriales que poco a poco van arribando.

 

Trelew (Chubut)
El centro lanero del país

Trelew podría ser una ciudad turística y nada más. Sus atractivos son muchos y su posición geográfica no puede ser mejor. Sin embargo, el crecimiento industrial de Trelew en los últimos años ha sido llamativo y con la devaluación se reimpulsó buena parte de su producción industrial. Con 88.307 habitantes, logró consolidar su industria textil, convirtiéndose en el polo lanero textil de la Argentina. También conviven en esta ciudad actividades metalúrgica, de la construcción y química, casi todas concentradas en el Parque Industrial de la ciudad. A diferencia de muchos de los parques industriales creados en la Argentina, el de Trelew funciona y es uno de los más grandes. Se encuentra a 5 km del centro de la ciudad, y hay instaladas 62 empresas que emplean 2.188 personas. El sector textil sintético genera 1.012 puestos de trabajo directos y el sector textil lanero generan otros 631. En Trelew se industrializa y comercializa el 95% de la producción lanera del país. La diferencia con el resto de las ciudades chubutenses, es justamente el proceso de industrialización que tiene la lana y el desarrollo logrado en otras áreas fabriles. Desde la devaluación, la competitividad de la industria textil repuntó y se han anunciado diversas inversiones en esa zona. Incluso el municipio se encarga de promocionar a la ciudad como atractivo para inversores.

 

Malargüe (Mendoza)
Buscando sales

Curiosamente, los 25.000 habitantes de esta localidad la definen como una mezcla entre ‘lo rústico y lo rural’. Pero las dimensiones económicas de este departamento se fueron incrementando en los últimos dos años. Ahora está envuelta en un proyecto que ha trascendido las fronteras: la explotación de sales de potasio, una actividad que será realizada por una empresa líder en el mundo en la localización, extracción y tratamiento de los recursos minerales de la tierra y que involucra una inversión, que sólo en la etapa inicial rondará los U$S 5,7 millones (aunque se estima que en los 25 años que dure el proyecto se invertirán 350 millones de dólares). Las sales de potasio se utilizan fundamentalmente como fertilizante y son exportables a países como Estados Unidos o Brasil, por eso la ciudad se está movilizando a raíz de esos desembarcos millonarios. Por ejemplo, se están planificando infraestructura para hospedar a unas 8.000 personas (entre empleados y familiares) que trabajarán allí.

 

El Chañar (Neuquén)
El turno de los vinos sureños

Desde hace cuatro años este pueblo frutihortícola (ubicado a 55 kilómetros de la capital provincial), comenzó a ser elegido para la producción vitivinícola, una actividad hasta entonces inexplotada en esa provincia. El emprendimiento más grande fue iniciado a mediado de 2001 por el grupo inmobiliario ‘La Inversora’, que desarrolló el proyecto denominado El Chañar etapa III, una colonización agrícola privada de 3.200 hectáreas con tecnología de última generación. Fueron invertidos unos U$S 60 millones. Varios emprendimientos más se fueron sucediendo desde entonces. Recientemente se inauguró la Bodega del Añelo, perteneciente a la firma Cofruva, que realizó una inversión de U$S 3 millones, una cifra importantísima para una ciudad que no llega a los 4.000 habitantes. Ahora el municipio de El Chañar formó una agencia de desarrollo donde participan entidades públicas y privadas y están impulsando no solo la industria vitivinícola sino que se está creando un polo de desarrollo también de frutas secas.

 

Rafaela (Santa Fe)
La riqueza de tener industria

Es una de las ciudades más ricas del país. Forma parte del núcleo productivo de la provincia y se desarrolla allí un crecimiento importante de la producción de maquinaria agrícola. Es uno de los municipios que más cantidad de empresas de ese tipo concentran. Lo mismo sucede en localidades como Las Parejas, Las Rosas y Amstrong que constituyen el denominado triángulo productivo de maquinaria agrícola y que contiene casi 200 empresas del sector. El nivel de vida en Rafaela supera a la media nacional y en los últimos dos años se incrementó la tasa de natalidad empresarial. Rafaela se convirtió en la tercera ciudad más importante de la provincia y cuenta con un alto nivel de actividad como centro de una extensa región agrícolaganadera y como sede de una intensa actividad industrial, principalmente agroindustrial y metalmecánica. Rafaela concentra unas 30 empresas autopartistas, que están operando a plena capacidad, entre las que de destacan los fabricantes de válvulas, Basso y Edival. Se estima que ya hay en Rafaela más de 500 industrias que emplean 15.000 personas en forma directa, frente a una población de 80.000 habitantes. También el sector lácteo tiene una presencia importante y recientemente la firma canadiense Saputo anunció que piensa construir instalaciones en su fábrica de lácteos de Rafaela por unos U$S 5 millones.

 


Geografía Económica


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#13 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Sáb, 7 de May, 2005 1:59 am
Asunto: 10/05 - Pensar a decadência (Jorge Beinstein )?=
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RGE 10/05

Pensar a decadência

O conceito de crise em princípios do século XXI

 Jorge Beinstein [*]
 

1. O conceito

O conceito de crise é extremadamente ambíguo, teve múltiplos usos, muitas vezes contraditórios. Ao longo do séulo XX gozou de períodos de enorme popularidade em contraste com outros em que a sua existência futura, como fenómeno social de amplitude e duração significativa, era quase descartada. Assim ocorreu nos finais da era keynesiana, nos longínquos anos 1960 e ainda muito no princípio dos anos 1970, nessa época o mito do estado burguês regulador, domador dos ciclos económicos, fazia com que um economista de prestígio na altura época como Marchal assinalasse em 1963 que "no estado actual dos conhecimentos e das ideias, uma crise prolongada seria impossível" (Marchal J. M, 1963). Por sua vez, o prémio Nobel de economia Paul Samuelson afirmava pouco antes da crise de 1973-74: "O National Bureau of Economics Research trabalhou tão bem que de facto eliminou uma das suas próprias tarefas principais, a saber: as flutuações cíclicas" acrescentando que "Graças ao emprego apropriado de políticas monetárias e fiscais o nosso sistema de economia mista pode evitar os excessos dos booms e das depressões e desenvolver um crescimento são e sustentado" (Mandel, E., 1978).

Mas antes da primeira guerra mundial, em plena hegemonia do liberalismo e da ideologia do progressos (que muitos supunham indefinido) também era subestimada a ideia de crise, lançada ao museu das antiguidades anarquistas e marxistas catastrofistas. Mas o paraíso desmoronou em 1914.

E mais recentemente, nos anos 1990, sobretudo no segundo lustro, em pleno delírio bursátil, a prosperidade dos Estados Unidos costumava ser apresentada como o modelo do futuro, a matriz de um capitalismo que finalmente havia conseguido desencadear uma dinâmica de crescimento imparável durante um longuíssimo período. Explicavam-nos que a revolução tecnológica fazia subir os rendimentos e em consequência a procura, incitando mais revolução tecnológica, aumentando a produtividade laboral e gerando novos rendimentos, etc, etc. Mas o círculo virtuoso das tecnologias de ponta ocultava o círculo vicioso da especulação financeira que terminou por apodrecer completamente a mega fortaleza do capitalismo global. Esse frenesim neoliberal dos 90 foi abençoado nos seus princípios por personagens como Francis Fukuyama, o qual nos informava que estávamos a entrar não só numa era sem crises significativas como também no mesmíssimo "fim da história" (Fukuyama F, 1990).

Como se sabe, a origem do conceito de crise é muito remota. Se nos restringirmos à história do Ocidente costuma ser situada na Grécia Antiga. Foi empregue por Tucídides em "A guerra do Peloponeso" para assinalar o momento de decisão na batalha mas também na evolução da peste em Atenas atravessando certos pontos de inflexão, e naturalmente por Hipócrates, ancorando o tema na medicina onde esteve instalado com quase exclusividade durante muitos século nos quais apareceu timidamente em algumas reflexões sobre acontecimentos sociais.

Haverá que esperar o ingresso pleno na modernidade (a partir do século XVIII e sobretudo do XIX) para encontrar a expressão na sua extensão actual (curiosamente o seu destino é semelhante aos termos progresso e decadência). Hoje, a sua ubiquidade, o seu emprego esmagador, acabou por converter a palavra numa espécie de coringa difícil de encaixar.

Para além das utilizações individuais ou para fenómenos de pequena dimensão humana (grupais, etc) e quando entramos nos grandes processos sociais podemos distinguir "crises" extremamente breves de outras de longa duração (décadas, séculos), diferenciamos também as crises de baixa intensidade de outras que sacodem profundamente a estrutura. Também podemos distinguir aquelas causadas pela própria dinâmica do sistema em causa, ou seja, com causas endógenas, das provocadas por factores externos ao mesmo (causas exógenas). Exemplo da segunda é a crise catastrófica verificada na América em consequência da conquista europeia, exemplo das primeiras são as crises clássicas de sobreprodução do capitalismo industrial que se insinuam desde princípios do século XIX mas que se exprimem plenamente desde meados do mesmo.

Um certo reducionismo económico limita-as ao momento de mudança de fase do ciclo, quando se passa da etapa de crescimento à de recessão deixando de lado as turbulências sistémicas que se prolongam muito mais além desses momentos.

Além disso é saudável descartar a ideia de crises puramente económicas, elas sempre fazem parte de um conjunto social mais amplo abrangendo factos políticos, institucionais, culturais e muitos outros mais.

Simplificando talvez demasiadamente poderia definir-se a crise como uma turbulência ou perturbação importante do sistema social considerado mais além da sua duração e extensão geográfica, que pode chegar a por em perigo a sua própria existência, os seus mecanismos essenciais de reprodução. Ainda que em outros casos permita a este recompor-se, livrar-se de componentes e comportamentos nocivos e incorporar inovações salvadoras.

No primeiro caso a crise leva à decadência e a seguir ao colapso. No segundo à recomposição mais ou menos eficaz ou durável seja como sobrevivência difícil ou antes como " crise de crescimento ", própria de organismos sociais jovens ou com reservas de renovação disponíveis.

Em qualquer caso a crise é um tempo de decisão onde o sistema opta (se houver lugar para isso) entre reconstituir-se de uma ou outra maneira ou decair (também transitando algum dos vários caminhos possíveis). Na base desta opção está o fundo cultural que predispõe para um comportamento ou outro, a cultura não como stock, como património inamovível, e sim como evolução, como dinâmica de seres viventes que inclui espaços de criatividade reformista ou revolucionária e espaços de rigidez, de conservadorismo letal. Nesse sentido "a crise propõe mas a cultura dispõe" (Le Roy Ladurie, 1976), as sociedades desenvolvendo-se e agravando suas contradições chegam às crises e das suas próprias entranhas emergem (a partir de uma espécie de emaranhado, de labirinto de memórias, de reservas históricas) sinais, empurrões, solavancos, sabedorías que alentam caminhos futuros. Obviamente nunca podemos falar, em termos históricos, de sistemas fechados. É muito raro encontrá-los no passado e impensável no presente mundializado, mas ainda hoje é superficial limitar-nos às "correntes globais de mudança" (imperialistas, periféricas, regionais, etc) e ignorar as especificidades, produto de longos anos e complexos processos locais-globais, de sobrevivências e entrelaçamentos de ciclos históricos mais ou menos antigos, etc.

Como a crise é um detonador, uma caixa de pandora, de onde irrompem passados supostamente enterrados para sempre, iniciativas inconcebíveis pouco antes da turbulência, interacções de diversa amplitude geográfica, constitui sempre uma avalanche de "surpresas", muitas delas previsíveis desde que não se esteja submerso na rotina conservadora aferrada à crença ilusória de que o que foi e é certamente será.

2. As velhas crises ocidentais

As crises melhor estudadas são as ocidentais, reduzidas a esse espaço ou com repercussões mais amplas, inclusive planetárias, o que permite estabelecer uma longa sequência histórica.

a. Precapitalismo: Roma.

Agora, nos princípios do século XXI, quando assistimos à acumulação de incertezas num planeta profundamente ocidentalizado (imerso na civilização burguesa) torna-se sumamente útil iniciar o percurso remontando à crise multisecular do Império Romano. Nos últimos tempos proliferaram comparações, várias delas muito atraentes, entre o declínio romano e a situação actual do Ocidente. Denis Duclos por exemplo estabelece três similitudes notáveis (Duclos Denis, 1997). Em primeiro lugar: o agravamento extremo da opressão-exploração das classes inferiores do sistema, não como primeira acumulação sangrenta, desapiedada, apontando para a expansão imperial, e sim como último recurso perante o estancamento do processo expansivo cuja continuação traz mais custos do que benefícios. Engels assinalava a respeito que no começo do fim do Império "o estado romano havia-se convertido numa máquina gigantesca e complicada com o fim exclusivo de explorar os súbditos. Impostos, gravames e requisições de toda classe afundavam a massa da população numa pobreza cada vez mais miserável, pelas exacções dos governantes, dos arrecadadores, dos soldados... (em consequência) os bárbaros contra quais pretendia proteger os cidadãos eram esperados por estes como salvadores" (Fernandez Urbiña J., 1982). A comparação com a sobre-exploração actual da periferia combinada com défices crescentes (fiscal, comercial...) nos Estados Unidos é imediata. O caso das guerras coloniais do Iraque e do Afeganistão cujo custo provoca graves problemas financeiros à superpotência, com grandes dificuldades para enviar mais tropas ao combate, pode ser facilmente comparado com situações semelhantes do Império Romano declinante.

Em segundo lugar, o distanciamento físico das classes altas em relação ao resto (actualmente o refúgio dos ricos nos seus "bairros privados" e residências afastadas e na Roma decadente da aristocracia nos seus palácios rurais). Trata-se do aprofundamento do abismo social que reproduz de maneira ampliada duas subculturas cada vez mais separadas, expressão da desvinculação crescente da elite em relação à sua base reprodutiva. Mas em ambos os casos é também distanciamento dos de cima em relação à suas responsabilidades públicas, a função integradora do Estado é desprezada, o Estado só aparece como couto de caça, lugar de rapina. No mundo de hoje isso é evidente desde os países periféricos até o centro do Império, os Estados Unidos. Em Roma "a partir do século IV já não são mais os grandes gastos em favor da sua cidade que distinguem um homem (da classe alta)... o financiamento de edifícios públicos através de fundos privados tende a diminuir... o luxo refugia-se nos palácios e residências rurais que se tornam mundos isolados" (Rostovtzeff M. I., 1973).

Como vemos, a privatização extrema não é uma criação original dos neoliberais e das suas mafias financeiras, há mais de 1700 anos a decadente aristocracia romana já a praticava.

Em terceiro lugar, a irrupção esmagadora do parasitismo, no caso de Roma desde o século III, Rostovtzeff refere-se ao predomínio "de uma nova burguesia mesquinha... que utilizava diversos subterfúgios para eludir as obrigações impostas pelo estado e que fundava sua prosperidade na exploração e na especulação o que não impediu sua decadência" (Rostovtzeff, op. cit.). Novamente o paralelo com a mafia financeira actual é imediato. Mas também em ambos os casos o poder imperial (em Roma desde o século III e em Washington hoje) é visto pelos seus chefes como uma máquina de pilhagem, a reprodução do sistema de dominação, complexo articulador de iniciativas produtivas, culturais, políticas, institucionais, militares... e de saque, é quase reduzida a esta última função o que leva a substituir a busca de consenso só pelo emprego da força bruta. Ontem as operações punitivas dos imperadores romanos, hoje o Iraque. Parasitismo, especulação, militarização.

Mas devemos ir além dos sintomas que acabo de assinalar e entender o ciclo milenar de Roma, desde a sua origem modesta até a dominação mundial, como um processo onde a cidade escravocrata de cidadãos-soldados desenvolveu a sua "conquista numa sucessão (expansiva) de círculos concêntricos produzindo uma crescente depredação de homens e produtos da periferia. O característico do referido sistema era que excluía entre outras coisas o estado estacionário, só podia subsistir incorporando novas zonas de pilhagem" (Chaunu P., 1981). Tratava-se de uma dinâmica imparável de enriquecimento do centro imperial que gerava novas necessidades de conquista. Quando por volta do século II o Império alcançou aproximadamente os três milhões de quilómetros quadrados, chegando até à Mauritânia e a Arménia, cobriu a máxima superfície de território habitado explorável dadas as condições técnicas (meios de comunicação e transporte) da época. Nesse ponto de inflexão a reprodução do sistema só podia prosseguir aumentando os níveis de exploração de recursos naturais e humanos do espaço já conquistado. A acumulação havia atingido o teto, os mecanismos de reprodução começaram a gerar crescentes desenvolvimentos parasitários, o consenso interior foi-se deteriorando ao ritmo da autofagia do sistema. O século III marcou o princípio da decadência.

Dito em outros termos, a vitória "planetária" do Império, a ocupação de todo o "mundo" (tecnicamente) possível assinalava o princípio de uma crise -- declínio que se prolongou durante vários séculos até a desintegração física completa do sistema. Só dezassete século depois, por volta de 1900, o Ocidente voltou a ocupar o seu espaço máximo, desta vez coincidente com a totalidade do planeta. Nesse momento, salvo o Japão e alguns territórios marginais, o mundo estava integrado por países ocidentais, colónias e semicolónias do Ocidente.

A crise do império romano foi atravessada, na sua etapa inicial, por tentativas fracassadas de recomposição para entrar a seguir na decadência. Foi uma crise longa, multisecular, que engendrou formas autárquicas de sobrevivência até chegar a estruturas institucionais que agrupavam, conservavam inter-relações, laços culturais, comunicações, parasitando durante muito tempo sobre os restos do antigo império para ir engendrando pouco a pouco formas renovadas, ainda que restritas, de articulação do velho espaço. A igreja cumpriu um papel essencial não só de preservação de certa continuidade cultural como também de preparação do próximo salto imperial do Ocidente.

Visto do futuro esse universo decadente, é possível afirmar que a desintegração foi desenvolvendo os embriões do que em meados do milénio seguinte seria o caminho capitalista de dominação mundial. Le Roy Ladurie afirma-o de modo contundente: "a imensa crise pós-imperial do segundo terço ou da segunda metade do primeiro milénio da era cristã gerou um dado socio-económico radicalmente novo; mais além da época medieval, prefigura e prepara a nossa modernidade capitalista" (Le Roy Ladurie, op cit).

b. Protocapitalismo.

No longo período que se estende entre o ano 1000 e o princípio do século XVIII podemos distinguir duas grandes crises seculares: a dos meados do século XIV (até meados do século XV) e a do século XVII, ambas podem ser incluídas no termo comum de crise do protocapitalismo.

O processo de decadência reverte-se completamente por volta dos princípios do novo milénio, quando se produz no Ocidente a convergência de três fenómenos. Em primeiro lugar uma revolução técnica que gera um crescimento significativo da produtividade agrícola; a reintrodução maciça dos moinhos de água, as melhorias de sementes, o emprego de instrumentos de ferro. Estabelece-se assim um círculo virtuoso envolvendo o artesanato e a agricultura conformando o que autores como Gimpel denominam "revolução industrial" da baixa Idade Média (Gimpel J., 1985).

Segundo, a extensão de redes comerciais no interior do território e a sua conexão com pólos de comércio marítimo, o que impulsiona a reprodução de uma burguesia mercantil que começa a pressionar sobre as estruturas produtivas existentes. E terceiro, facto decisivo, o retorno da pilhagem colonial promovida pelas Cruzadas. Tudo isto desencadeia uma onda de prosperidade protocapitalista e a consequente explosão demográfica: a população da Europa Ocidental duplica entre, aproximadamente, os anos 1100 e 1300 (Gaudin T., 1988).

Mas a expansão colonial frustra-se porque as cruzadas não conseguem restaurar o domínio ocidental sobre o Mediterrâneo e o saque prolongado e sistemático da sua zona de influência. O que bloqueia a fonte decisiva de recursos do desenvolvimento ocidental.

Em princípios do século XIV retorna a penúria alimentar e a peste de 1348 abate-se sobre uma população fragilizada pela deterioração económica, produzindo uma catástrofe demográfica. Trata-se de uma crise longa, de aproximadamente um século, onde se sucedem guerras intestinas, pestes, quedas populacionais, mas também desarticulações institucionais e culturais significativas. Trata-se de um processo prolongado de trituração do mundo medieval do qual vão emergir em meados do século XV burguesia comerciais pequenas mas relativamente libertas dos controles feudais, grandes extensões de terras férteis com baixa densidade de população (mediante guerras-pestes) e um desenvolvimento de ideias técnicas (próprias ou copiadas-adaptadas) que permitirão o salto colonial de um protocapitalismo cuja área principal de expansão já não será o mundo mediterrânico e sim o Oceano Atlântico, primeiro em direcção à África ocidental e a seguir a América e depois em direcção ao Oriente.

Nesse sentido torna-se apropriada a ideia de Chaunu quando interpreta o longo desmoronamento do império romano como um processo de paedomorfósis; retroceder para a seguir saltar com mais força para a frente. "A paedomorfósis significa que a chegada a um certo ponto crítico e com a condição de não haver cometido erros irreparáveis, de não haver ido demasiado longe pelo caminho equivocado, a evolução pode retroceder, desandar boa parte do caminho que a havia conduzido a um beco sem saída e recomeçar a marcha numa nova direcção" (Chaunu, op.cit). A involução dos últimos dois terços do primeiro milénio é sucedida por um primeiro salto imperial (as cruzadas) que é seguido por um novo processo de crise e paedomorfismo, entre meados do século XIV e meados do século XV, de alta intensidade, com enormes quedas demográficas e produtivas que darão lugar ao começo da aventura planetária do Ocidente concluída com êxito por volta de 1900.

Mas no começo dessa longa marcha ocorreu uma nova crise secular, a chamada "longa crise do século XVII" que Le Roy Ladurie denomina "longo século XVII" estendendo-o desde as últimas décadas do século XVI até começos do século XVIII. Hobsbawn considera que "durante o século XVII a economia europeia sofreu uma crise geral, última fase da transição global de uma economia feudal para uma economia capitalista" (Hobsbawm, 1983). A desaceleração da grande expansão colonial europeia ocorrida em torno do século XVI aparece como pano de fundo do fenómeno (processo heterogéneo com algumas excepções mais ou menos duráveis). Como assinala Trivor-Roper "o XVII foi um século de expansão económica. Foi o século em que pela primeira vez a Europa esteve a viver a custa da Ásia, África e América" (Trevor-Roper, 1983). Atenuada a avalanche colonial desencadeia-se uma sucessão de convulsões económicas, político-militares, religiosas no fim das quais já nada se opõe ao avanço do capitalismo, os restos feudais são eliminados, a ciência moderna emerge irresistível, é a época de Newton e Descartes, de grandes avanços na matemática e na física, em suma de uma renovação intelectual que se contrapõe às penúrias económicas e a significativos retrocessos demográficos. O fim da primeira onda de prosperidade colonial desencadeia a crise que opera como um mega catalisador da reestruturação burguesa da Europa.

É possível desenvolver um modelo geral das crises anteriores ao capitalismo incluindo as formas protocapitalistas mais avançadas, não só no Ocidente como no conjunto de civilizações do planeta. Em síntese, trata-se de crises de subprodução próprias de economias onde o sector agrícola consagrado à produção de alimentos era dominante, sobredeterminando de maneira absoluta o conjunto do sistema. O ciclo clássico é o seguinte: a prosperidade agrícola
[1] provoca aumento de população e do aparelho estatal e outras estruturas parasitárias (religiosas, etc), sobe a massa de tributos e demais exacções aos camponeses e a pressão alimentar geral da sociedade. Isto, em condições de rigidez técnicas a médio prazo (ou de progressos hiper lentos nas técnicas vinculadas ao desenvolvimento agrícola), termina por causar o esgotamento dos recursos naturais empregados: a produtividade da terra diminui, o que exacerba a exploração das elites sobre os camponeses e destes sobre os recursos naturais declinantes, o que agrava a situação. A fase decadente pode ser antecipada, acelerada ou provocada devido a mudança climáticas negativas (que muitas vezes não constituem factores "exógenos" e sim o resultado de manipulações depredadoras do ecosistema), guerras internas, invasões, etc. [2]

Em numerosos casos a queda produtiva, ao causar penúria alimentar, fragiliza as classes inferiores tornando-as vítimas fáceis de pestes e outras calamidades sanitárias o que costuma provocar quedas demográficas.

A escassez de alimentos causa o aumento dos seus preços (do que só se beneficiam uns poucos açambarcadores). Trata-se, em suma, de uma combinação explosiva de alta geral de preços e queda da produção. A longo ou médio prazo a catástrofe elimina população camponesa e liberta recursos (terra cultivável) o que permite recomeçar o ciclo mais adiante.

Este sistema começa a ser superado no Ocidente a partir do desenvolvimento, primeiro tímido e a seguir esmagador, da modernidade industrial.

c. Capitalismo industrial

A partir dos princípios do século XVIII inicia-se uma nova era de ascenso da civilização burguesa e da sua base colonial que chega ao ponto do domínio planetário máximo por volta do ano 1900. O crescimento económico, salpicado por numerosas turbulências, algumas com estancamentos ou depressões de duração variável, prolonga-se até a actualidade. E, por volta de fins do século XX, importantes rupturas anti-capitalistas (em primeiro lugar a Revolução Russa) haviam sido reabsorvidas pelo sistema. Contudo, é necessário aprofundar a análise.

Uma primeira distinção deve ser feita entre as velhas crises de subprodução que ainda se sucederam no século XVIII e as crises de sobreprodução não muito prolongadas, mas cíclicas, próprias do capitalismo industrial ascendente. Estas últimas aparecem como crises de sobre-oferta geral de mercadorias (ou procura relativa insuficiente) combinada com a baixa da taxa de lucro. Os capitalistas entram numa dinâmica onde competem uns com os outros ao mesmo tempo que travam a participação dos assalariados nos benefícios obtidos pelo incremento da sua produtividade (graças ao fluxo incessante de inovações técnicas). Precisam investir cada vez mais para sustentar seus lucros (diminui a taxa de lucro) e o grosso da população afectada pela concentração de rendimentos tem dificuldades crescentes para comprar a massa de produtos oferecidos pelo sistema económico. A crise de sobreprodução aparece como consequência de diversos factores: a sobreacumulação de capitais que engendra uma capacidade oferta que ultrapassa a procura, o subconsumo relativo ligado ao anterior, a desordem produtiva e económica em geral e o declínio da rentabilidade das actividades produtivas. A evolução negativa pode ser desacelerada ou bloqueada graças a certas iniciativas estatais (reduções fiscais, compras públicas a preço artificialmente altos, etc), uma maior exploração da periferia, e eludida por alguns capitalistas através do canibalismo financeiro, assim como o subconsumo relativo pode ter paliativos por meio de créditos, pressões consumistas, etc. Mas, finalmente, o peso das grandes tendências acaba por se impor, provocando a crise e com ela deflação, desocupação, encerramento de empresas, etc. Até que o desastre produza uma baixa decisiva nos salários e vazios significativos de oferta, então o investimento produtivos encontra espaços de alta rentabilidade, pode incrementar o empregado de assalariados (baratos) e vender para mercados vacantes; o ciclo económico recomeça. Ainda que, como demonstraram Marx e Engels ao descrever as crises do século XIX e sua reprodução futura, não se trate de simples repetições e sim de uma sucessão de ciclos cada vez mais degradados. Isto só pode ser entendido a partir de uma visão histórica, superando as modelações ahistóricas da teoria económica. Como assinala Marx: "Até 1825... pode-se dizer que as necessidades do consumo geral marchavam mais rapidamente que a produção, e que o desenvolvimento da maquinaria era a consequência forçosa das necessidades do mercado... (na Inglaterra) a indústria acabava de sair da sua infância, como o prova o facto de que é só com a crise de 1825 que ela inaugura o ciclo periódico da vida moderna. E foi só em 1830 que se produziu uma crise realmente característica (de sobreprodução" (Marx-Engels, 1978).

Abriu-se então um período de crises decenais de crescimento que mascaram o ascenso do capitalismo industrial inglês, mas em 1870 Engels afirmava que pelo menos para a velha Inglaterra essas regularidades pertenciam ao passado: "A supressão do monopólio inglês sobre o mercado mundial e os novos meios de comunicação contribuíram para liquidar os ciclos decenais da crise industrial" prognosticando desde então a tendência para um encurtamento do ciclo até chegar assintoticamente a uma crise crónica, uma super-crise muito provavelmente acompanhada por guerras, antecipando o desastre de 1914-18 (ibid). Mas antes desse momento o capitalismo exacerbou sua pressão expoliadora, engendrando deformações parasitárias-financeiras que foram estendendo sua dominação ao conjunto do sistema, incluindo o Estado, abrindo a era do imperialismo contemporâneo, que Bucarin definirá mais tarde como "a política do capital financeiro" (Bucarin, 1971), expressão segundo Lénin da "degeneração do capitalismo" correspondente à sua etapa histórica de decomposição parasitária (Lenin, 1960). Obviamente nenhum deles estabeleceu prazos precisos ainda que o seu optimismo os levasse muitas vezes, como é lógico, a inclinar-se por uma aceleração dos tempos.

Podemos então descrever a trajectória das crises no Ocidente ao longo do século XIX partindo de "crises mistas", muito no princípio, onde se misturaram fenómenos próprios das velhas crises de escassez ou subprodução, correspondentes às economias com predomínio agrário, com as novas crises de sobreprodução inscritas na era industrial, passando pelas crises de sobreprodução "clássicas" descritas por Marx, suas repetições decenais, até chegar nos fins desse século à emergência dominante do capital financeiro. Todo esse longo período inscreve-se numa onda mais extensa que arranca em princípios do século XVIII, marcada pela expansão imperial do Ocidente. É uma terceira arremetida depredadora depois das cruzadas no início do milénio e das conquistas coloniais dos século XV e XVI.

d. Capitalismo drogado

A partir dos fins do século XIX abre-se a era das crises do "capitalismo drogado", do imperialismo contemporâneo, "reacção da forma capitalista perante o seu envelhecimento... tentativa destinada a sustentar e acelerar de maneira artificial o processo produtivo" (Roger Dangeville em Marx-Engels, op. cit.). As referidas turbulências sucederam-se ao longo do século XX.

A primeira delas foi a super-crise de sobreprodução que derivou na Primeira Guerra Mundial, da qual emergiu uma civilização burguesa amputada pela Revolução Russa.

A segunda foi a de 1929 e sua sequela depressiva que chegou à terceira, a Segunda Guerra Mundial. Desde então o capitalismo global saiu com decisivos retrocessos territoriais que continuaram até fins dos anos 1970: a perda da Europa do Leste, da China em 1949, Cuba em 1959 até chegar ao Vietnam em meados dos anos 70... vinculada a uma onda tricontinental periférica de revoluções anti-imperialistas ameaçando deslocar o capitalismo como sistema mundial.

Aqui nos encontramos com um capitalismo caracterizado por uma esmagadora intervenção do Estado, pela extensão de grandes burocracias públicas, pela instalação da indústria militar e dos aparelhos institucionais correspondentes como muleta decisiva do sistema, a hipertrofia de produções de bens suntuários e de consumos artificiais, a sustentação estatal da procura (subvenções ao consumo, gastos de prestígio, obras públicas, gastos militares...), o manejo voluntaristas do crédito.

Essa fase decolou nos últimos anos do século XIX com uma avalanche militaristas ligada às grandes empresas do sector e às suas tramas financeiras, fenómeno que Engels destacou no fim da sua vida (Marx-Engels, op.cit.) e que explodiu na guerra de 1914-18. Ela continuou com os fascismos nos anos 1920 e 1930, mas também com o New Deal nos Estados Unidos... e com a Segunda Guerra Mundial.

Depois de 1945 consolidou-se com o mega remendo keynesiano que estabilizou o Ocidente, permitindo-lhe integrar as suas classes baixas e assegurar pouco mais de duas décadas de crescimento sustentado.

Pode ser útil destacar quatro fenómenos que, sob diversos envoltórios ideológicos e políticos, atravessaram o período (entre fins do século XIX e princípios dos anos 1970).

Primeiro, a ideia de que as crises capitalistas podiam ser domesticadas e inclusive anuladas graças à aplicação de doses variáveis de voluntarismo estatal. Foi uma convicção forte nos delírios fascistas, mas também o foi depois de 1945 durante a prosperidade keynesiana. A crise iniciada em fins do anos 1960 e que explodiu incontrolável em 1973-74 esmagou a referida ilusão.

Segundo, o ascenso do capital financeiro como centro dominante do mundo burguês até chegar à hegemonia absoluta a partir dos finais dos anos 1970. Na sua origem o fenómeno foi descrito, entre outros, por Hilferding, Lénin, Bucarin, mas na referida época e até muito depois (pelo menos até os anos 1960) essa dominação económica crescente teve de coexistir com a hegemonia cultural do produtivismo, a legitimidade burguesa encarnava-se na figura da empresa produtiva, nos seus gerentes e engenheiros industriais. Tudo mudou a chegada do neoliberalismo, os engenheiros industriais foram ofuscados pelo ascenso dos engenheiros financeiros, os capitalistas inovadores produtivos foram deslocados do altar da cultura burguesa pelos especuladores financeiros, os Henri Ford pelos George Soros. A dominação financeira discreta tornou-se hegemonia civilizacional do parasitismo.

Terceiro, a persistência e expansão permanente no longo prazo dos complexos económico-militares (indústrias, sistemas de espionagem, burocracias militares, camarilhas políticas e financeiras, etc). A expectativa da sua redução após a primeira guerra mundial foi rapidamente descartada, o mesmo aconteceu depois de 1945 e do fim da guerra fria.

Quarto, a combinação perversa do retrocesso territorial do capitalismo (entre a primeira guerra mundial e fins dos anos 1970) com a reprodução da sua hegemonia cultural planetária. As rupturas anti-capitalistas dessa época foram, do ponto de vista ideológico, rupturas a meias, híbridos culturais, prisioneiras dos mitos da revolução tecnológica ocidental (subestimando seu peso cultural capitalista), da eficácia do novo estado burguês do século XX, do capitalismo de estado, da planificação autoritária, das formas militarizadas de organização, do modelo de consumo ocidental, da ideologia do progresso. A tragédia desse período foi protagonizada por tentativas heróicas de construção de um mundo novo, socialista, que chocavam com gigantescas barreiras civilizacionais que as impediam de desenvolver plenamente uma cultura superadora do desenvolvimento e do subdesenvolvimento burguês. O que deu lugar a degenerações monstruosas como a do estalinismo cujo pano de fundo foi o fracasso da Revolução Russa, deglutida pelo aparelho burocrático, herança do passado czarista (forma específica do capitalismo periférico, subdesenvolvido) mas recomposto ao consolidar-se a União Soviética, modernizado segundo as técnicas autoritárias (ocidentais) mais avançadas da época
[3]

Com as revoluções e reformas nacionalistas da periferia a meio caminho entre a imitação dos êxitos idealizados das transformações keynesianas nos países centrais e os híbridos socialistas (em primeiro lugar a URSS) o resultado foi semelhante.

Em síntese, o retrocesso do capitalismo mundial foi compensado, amortecido por um resseguro, uma reserva descomunal de poder, nutrida pela super-acumulação histórica de riquezas e de desenvolvimento cultural, o que lhe permitiu bloquear as rupturas periféricas (anti-capitalistas e nacionalistas) e também as que emergiram no seu próprio seio. Mas o declínio seguiu o seu curso, atravessando crises de diferente envergadura, prosseguindo a mutação parasitária do sistema.

3. A crise actual

A última grande onda de prosperidade do capitalismo conduziu, em fins dos anos 1960, a uma acumulação de desequilíbrios que foram forjando as condições de uma crise geral de sobre-produção. Tal como em outras ocasiões esta não se restringia à esfera económica pois abrangia o conjunto da reprodução social, enquanto emergiam as tensões monetárias, os desajustes comerciais, as aventuras militaristas (Vietnam), explodiram em 1968 inesperadas rupturas políticas nos países centrais. A Europa viu-se sacudida por uma série de rebeliões que estabeleceram um corte cultural profundo que marcava o fim do optimismo burguês, do renascimento das ilusões do progresso indefinido.

Chegou a seguir a crise monetária de 1971 e finalmente a disparada de preços do petróleo de 1973-74. Esta última foi o detonador da crise mundial. Que não se exprimiu sob o aspecto deflacionista convencional e sim como uma combinação inovadora de estancamento (até chegar à recessão) e inflação.

A outra "novidade" foi a natureza do "detonador". A alta do preço do petróleo levou nessa altura Le Roy Ladurie a assinalar que não se tratava de uma crise tradicional de sobreprodução e sim de uma "crise mista" de sobreprodução, principalmente industrial, e de subprodução, de escassez de matéria-prima energética (Le Roy Laduri, op.cit). Mandel respondeu acertadamente a este tipo de argumentações assinalando que não era a primeira vez que a escassez de uma matéria-prima cumpria essa função; a crise de 1866 por exemplo foi provocada pela penúria de algodão devida à guerra de secessão nos Estados Unidos (Mandel E., op. cit). Evidentemente não é o tipo de detonador o que define a dinâmica da crise ainda que não se tenha tratado de um factor conjuntural, de uma penúria acidental ou reversível no âmbito histórico capitalista e sim de um fenómeno que desde princípios dos anos 1970 foi emergindo de maneira irresistível como parte de um processo mais amplo de destruição de recursos naturais. Esta subestimação permitiu a Mandel explicar a referida crise sem se afastar do esquema marxista convencional, deixando de lado uma avaliação civilizacional de maior alcance. A escassez de matéria-prima energética (petróleo) pôde ser amenizada e inclusive revertida a médio prazo (poupanças de energia, substituições parciais) mas acabou por impor-se a longo prazo.

Não se tratava do retorno ao mundo dos princípios do século XIX e sim de um fenómeno ao mesmo tempo "novo" (do ponto de vista do capitalismo) mas que se entrelaçava inesperadamente com crises antigas, muitas delas civilizatórias.

Os Estados Unidos haviam chegado em princípios dos anos 1970 ao zenit da sua produção de petróleo. A partir dali a mesma desceu de maneira irresistível. Mas foi em meados dos 1980 que a tendência se acelerou; entre 1986 e 2004 a extracção caiu cerca de uns 40%. Um de cada quatro barris vendidos no mercado internacional é, no princípio de 2005, comprado pelos Estados, que representa só 9% da produção mundial de petróleo apesar de consumir 25% da mesma. A isto acrescenta-se a União Europeia que importa 80% do petróleo que consome, ao passo que o Japão compra no exterior quase 100% do seu consumo. Se somarmos as três potências teremos 12% da produção mundial mas 50% do consumo e 62% das importações internacionais (Beinstein J., 2004).

O declínio petroleiro estadunidense foi prognosticado por King Hubbert nos anos 1950 por meio de um modelo matemático que foi a seguir aplicado por destacados peritos à produção global, chegando à conclusão de que o planeta alcançaria o ponto de máxima produção de petróleo entre 2008 e 2012. Entretanto, novas avaliações levaram muitos deles a aproximar a data para 2007 e inclusive 2006.

Actualmente, à pressão sobre os recursos exercida pelas três potências mencionadas acrescenta-se a procura adicional (em expansão explosiva)da China. O resultado em 2004 foi uma forte elevação do preço do petróleo. A esta escassez no prazo curto-médio é necessário somar outras menos próximas, como a dos recursos hídricos e a das terras férteis, sobretudo em extensas áreas da periferia onde a aplicação de tecnologias avançadas vai degradando esse recursos natural (exemplo: as técnicas de "semeadura directa" associadas ao emprego de agroquímicos depredadores na produção de soja ou milho transgénicos impostos por multinacionais do sector como a firma Monsanto).

Uma conclusão teórica importante é que o modelo marxista convencional de crise de sobreprodução é ao mesmo tempo um instrumento indispensável mas ao mesmo tempo insuficiente para compreender a crise iniciada em fins dos anos 1960. Esta crise mista de sobreprodução e subprodução (de matérias-primas devido ao esgotamento de recursos naturais) surge então como um resultado muito original da sucessão de crises capitalistas de sobreprodução mas com vínculos, similitudes históricas com crises civilizatórias anteriores ao capitalismo. Porque o que se trata, visto no longo prazo, é de um fenómeno de rigidez técnica (ou melhor, tecnológica, nesta era de fusão entre ciência e indústria) que bloqueia mudanças em métodos de produção essenciais (de produtos energéticos e outros) provocando esgotamento de recursos naturais. A referida rigidez não é um obstáculo superável no âmbito civilizacional existente e sim um dos resultados centrais de um processo cultural prolongado, de um modo de produção (capitalista, no presente caso) que se instalou e consolidou num longo período histórico até adquirir dimensão planetária. Poderia argumentar-se que actuais e futuras revoluções tecnológicas acabarão por solucionar esses problemas, mas essa é uma resposta limitada (prisioneira de abstracções tecnologistas), devem ser considerados os custos e tempos de reconversão, e sua compatibilidade com a lógica da rentabilidade capitalista, pressionada agora como nunca pelo comportamento curtoprazista próprio da hegemonia financeira.

Ao desencadear-se a crise, entre 1868 e 1974, exacerbaram-se as tendências à concentração de empresas e de rendimentos entre centro e periferia no interior de ambos os subsistemas, o que produziu crescentes massas de marginais, acentuando uma crise de sobreprodução (e subconsumo relativo global) que se tornou crónica, com agravamentos e alívios efémeros. A taxa de crescimento da economia mundial foi decrescendo gradualmente desde então sob a pressão declinante dos países centrais. O estancamento japonês desde os princípios dos 1990 acentuou a tendência, a desaceleração alemã foi menos pronunciada devido aos benefícios passageiros da anexação da Alemanha do Leste e a depredação financeira dos ex-países socialistas da Europa e da URSS. E a dos Estados Unidos menos ainda, pelo menos até agora (princípios de 2005), graças às sucessivas borbulhas especulativas que inflaram a sua procura absorvendo porções crescentes da poupança global.

Arrefecimento da produção e da procura que engendrou um círculo vicioso financeiro cada vez mais ingovernável. Os estados dos países ricos a sustentarem suas procuras internas com subsídios, isenções fiscais, gastos militares e outros meios, para os quais recorrem ao endividamento. Empresas a colocarem excedentes nessas dívidas e em papeis de outras empresas que absorvem recursos para investi-los nas suas guerras tecnológicas e comerciais cada vez mais custosas. O que cria novos excedentes orientados também para a rapina na periferia e finalmente para negócios ilegais, o que por sua vez gera mais excedentes. Borbulhas financeiras que estalam ou desincham uma após a outra para reconstituir-se em países e rubricas variáveis. A crise financeira japonesa dos princípios dos anos 90, seguida pouco depois pela do México, em 1997 pela da Ásia do Leste, da Rússia em 1998, até chegar ao esvaziamento da super-borbulha bursátil nos Estados Unidos em princípios do presente milénio sucedida nesse mesmo país por uma nova borbulha especulativa muito maior que a anterior combinada com um paroxismo militarista. O que precipita a super-potência na sobre-extensão estratégica: é obrigada pela sua lógica imperial a ampliar o seu desperdício militar, com consequências desastrosas para as suas finanças públicas.

Um conceito muito útil para descrever este panorama é o de "capitalismo senil", que pode ser associado a visões parecidas correspondentes a outras crises de civilização. São Cipriano, por exemplo, em meados do século III referiu-se ao envelhecimento do mundo romano como causa da sua decadência (Fernandez Urbiña J., op. Cit.). Por volta de fins dos anos 1970 Roger Dangeville foi o pioneiro a instalar o conceito, antecipando assim o desenvolvimento futuro da crise que então começava (Marx-Engels. op. cit.).

Para Dangeville estava a iniciar-se um processo de crise de sobreprodução crónica, com estalidos controlados, sem as quedas espectaculares das grandes crises capitalistas anteriores (pelo menos num primeiro e longo percurso). Mas sem as recuperações vigorosas que se sucederam por exemplo no século XIX (sequência de "crise de crescimento", na era do "capitalismo senil" pelo contrário cada turbulência importante (entendida como uma única super crise, crónica, de longa duração) não é sucedida por uma nova expansão durável e sim por sobrevivências praguejadas de deteriorações, de perdas de vitalidade.

É possível assinalar indicadores evidentes da senilidade do mundo burguês, dentre outros: primeiro, a tendência de longo prazo, persistente (mais de três décadas até agora) à desaceleração do crescimento económico global. Todos os "milagres" anteriores que prometiam contrapor-se a essa tendência esfumaram-se um após o outro (Japão em 1990, os tigres asiáticos em 1996) e o actual, a China, esta tão atado como os seus antecessores aos avatares da euforia parasitário-consumista dos Estados Unidos, o que não lhe augura um futuro brilhante. A perda de dinamismo aparece como um fenómeno irresistível.

Segundo, a hipertrofia (hegemónica) financeira global, o parasitismo já fez metástases, invadindo (controlando) a totalidade do sistema mundial.

Terceiro, a evidência de rendimentos produtivos decrescentes da revolução tecnológica que, submetida à dinâmica do capitalismo parasitário, vai-se convertendo num factor de destruição líquida de forças produtivas. Já mencionei o caso dos transgénicos, poderíamos acrescentar o da dupla informática-financiarização, destruidora maciça de empregos, de economias nacionais na periferia.

Quarto, a decadência do estado burguês, peça mestra da civilização burguesa. Que se exprime no desengonzamento estatal de boa parte da periferia, no apodrecimento institucional norte-americano, na crescente crise de representatividade-legitimidade nos estados da União Europeia, etc. Os neoliberais dos anos 1990 costumavam alegrar-se diante desse facto, muitos deles vaticinavam a emergência de uma espécie de "autoridade global transnacional" (amálgama de FMI, Banco Mundial, OMC, Nações Unidas...). Foi uma fantasia efémera, o aprofundamento da crise degradou e desacreditou essas organizações, as necessidades imperiais dos Estados Unidos (empregando brutais iniciativas militares e financeiras) contribuiu decisivamente para isso.

Quinto, a ultraprivatização da riqueza que se manifesta como desprezo da burguesia imperial (mas também das periféricas) para com a função pública. Ou seja, o desinteresse das classes dominantes pela integração das classes inferiores através do Estado. O apartheid social é uma das suas consequências.

Sexto, a desintegração social, marginalização em ascenso de grandes massas humanas.

Sétimo, ligado ao anterior, a sub-utilização e destruição de forças produtivas (no sentido amplo do termo) em escala global.

Oitavo, a inutilidade prática crescente dos refinados e caríssimos aparelhos militares, cujo gigantismo esmagador contrapõe-se à sua incapacidade para ganhar guerras coloniais como a do Iraque.

É necessário constatar que a longa crise actual, motorizada por uma sobredose de parasitismo financeiro, sem reconversões produtivas à vista, desintegrando de modo permanente grandes massas de população, apontando para o esgotamento de recursos naturais, rompeu numerosas rotinas características do velho capitalismo. Dentre elas a repetição de grandes ciclos de depressão-expansão como as ondas longas de Kondratieff. Nos fins do século XIX Engels sustentava que os ciclos decenais que a economia inglesa havia atravessado começavam a fazer parte do passado (Marx-Engels, op.cit.). Agora a experiência recente mostra-nos que a dinâmica dos ciclos de Kondratieff, de aproximadamente cinquenta anos (um quarto de século de ascenso e um quarto de século de descenso) a partir da "crise" da mudança de fase (1968-74) converteu-se desde há mais de três décadas em "crise crónica" (em breve cumprirá quarenta anos de idade). Sua duração supera amplamente todos os declínios capitalistas anteriores (séculos XIX e XX) e qualquer avaliação minimamente rigorosa concluiria com o prognóstico de que esta onda descendente durará facilmente mais de meio século, o equivalente a mais de um ciclo completo de Kondratieff (com o seu ascenso e descenso). Aqueles (como os neoliberais, neokeynesianos, etc) que desde fins dos anos 1990 esperam confiantes o "iminente" recomeço de uma nova era de prosperidade capitalista deverão transformar a sua impaciência em resignação. O mundo mudou. A profundidade da decadência não admite novos remendos (keynesianos ou outros), admitirá sim, cada vez mais, mudanças revolucionárias integrais, tentativas de abolição (superação) do quadro civilizacional actual, da civilização burguesa que depois do seu percurso milenar e de haver chegado à hegemonia planetária tornou-se antagónica às grandes forças humanas que ela própria desencadeou. O pós-capitalismo surge agora, muito mais que nos princípios do século XX (quando começou a primeira etapa da decadência do sistema) como uma necessidade profunda do género humano.


Notas:
(1) A prosperidade agrícola podia eventualmente ser o resultado da recuperação de uma crise anterior, da incorporação de novas terras férteis, da realização de grandes obras de regadio e em certos casos impulsionada por rapinas de outras populações sob a forma de tributos, trabalho escravo, etc.

(2) A fase descendente podia ser travada pela obtenção de riquezas provenientes de rapinas externas ou então pela introdução de melhorias técnicas.

(3) O ascenso de Stalin ao poder deve ser interpretado não como a vitória do "atraso asiático" e sim como a reinstalação de formas despóticas de modernização, seguindo e radicalizando modelos organizativos autoritários provenientes do Ocidente e reconectando com a trajectória traçada pelos "modernizadores" Ivan o Terrível e Pedro o Grande.

Bibliografia

- Beinstein Jorge; "Estados Unidos en el centro de la crisis mundial", Enfoques Alternativos nº 27, Buenos Aires, noviembre 2004.
- Bujarin Nicolai I., "El imperialismo y la economía mundial", Cuadernos de Pasado y Presente, Córdoba, Argentina, 1971.
- Chaunu Pierre, "Histoire et décadence", Perrin, Paris, 1981.
- Duclos Denis, "Étrange ressemblance avec la fin de l'empire romain. La cosmocratie, nouvelle classe planétaire". Le Monde Diplomatique, París, Août, 1997.
- Fernandez Urbiña J., "La crisis del siglo III y el fin del mundo antiguo", Akal/Universitaria, Madrid, 1982.
- Fukuyama Francis, "El fin de la historia?", Doxa nº1, Buenos Aires, 1990.
- Gimpel Jean, "La revolution industrielle au Moyen Age", Seuil, 1985.
- Godin Thierry, "Les métamorphoses du futur", Económica, Paris, 1988.
- Hobsbawm E. J.; "La crisis del siglo XVII" en "Crisis en Europa, 1560-1660", Compilación de Trevor Aston, Alianza Universidad, Madrid, 1983.
- Lenin V. I., "El imperialismo, fase superior del capitalismo" en "Obras Escogidas", tomo I, Ediciones en Lenguas Extrangeras, Moscú, 1960.
- Le Roy Ladurie Emmanuel, "La crise et le historien" en "Le Concept de crise", Editions du Seuil, Paris. 1976.
- Mandel Ernest; "La crise 1974-78", Champs-Flamarion, París, 1978.
- Marchal J.M; "Expansion et récession. Iniciation aux mécanismes généraux de l'économie", Cujas, París, 1963.
- Marx-Engels, "La crise", Recopilación y comentarios de Roger Dangeville, 10/18- Union Générale d'Editions, París, 1978.
- Rostovtzeff M. Invanovich, "Historia social y económica del Imperio Romano", Espasa-Calpe, Madrid, 1973.
- Trevor-Roper H. R., "La crisis general del siglo XVII" en "Crisis en Europa, 1560-1660", Compilación de Trevor Aston, Alianza Universidad, Madrid, 1983.


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Geografía Económica


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#14 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Dom, 15 de May, 2005 10:48 pm
Asunto: 11/05 - El coltán y los conflictos africanos
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RGE 11/05
 
 
La fiebre del coltán:
El imperialismo continúa

Coltán, materia prima para nuevas tecnologías

© afrol News

afrol News, 19 de Enero de 2003 -

En las provincias del este de Congo Kinshasa se encuentra el 80 % de las reservas mundiales de coltan. Allí han puesto sus ojos las grandes multinacionales, en un fenómeno que la misma Madeleine Albright denominó como “la primera guerra mundial africana”.

El Imperialismo es un concepto pasado de moda para la mayor parte de los historiadores profesionales. Se lo puede o no reconocer vigente cuando se discute “política” actual, pero son muy pocas las veces que oímos hablar “de él” en las discusiones académicas. Claro que su aceptación o rechazo, su vigencia o su reemplazo, dependen del significado que se le otorgue, y dependen, en especial de la perspectiva política (reconocida o no) del que escribe, pero en general parece ser considerada una categoría “política” o anacrónica, sin demasiada importancia para los que estudiamos historia.

Sin embargo desde nuestra perspectiva, la historia que aquí esbozamos no puede ser aprehendida en sus rasgos más importantes si no retomamos la conceptualización que hiciera Lenin a principios del Siglo XX, y que no muchos otros desarrollaran y especificaran para épocas diferentes y países del tercer mundo. Además queremos dejar en claro, en una polémica que se cierne sobre nuestras cabezas mediáticas, que el contenido que el propio Lenin dio al concepto (más bien deberíamos decir el entramado conceptual) es originaria y esencialmente distinto de los significados predominantes hoy sobre el Imperialismo, muy cercanos, quizás a las desventuras de nuestro sentido común, guiado por la simplicidad y la ideología reproductora del orden. De otra manera, recuperamos las coordenadas básicas de la conceptualización leninista para ponerla en el terreno de la lucha por la construcción (que es permanente) de nuestro sentido común, sobretodo en lo que hace a la dilucidación de lo que constituyen los rasgos más significativos del capitalismo hoy, “pues sin si estudio será imposible valorar y comprender la política actual”.

Haremos desde aquí un sintético viaje al Africa Central. Y ustedes dirán, ¿en busca del Imperialismo? No, no, no. Iremos buscando el coltan, o si se prefiere, el colombio-tántalo. Lenin, por supuesto, no sabía de la existencia de este mineral de tan grandes propiedades...mercantiles. El coltan es la conjunción de dos minerales considerados materias primas estratégicas para el desarrollo de las nuevas tecnologías.

De acuerdo a lo que parecen ser propiedades fisico-químicas “mágicas”, este mineral es fundamental para las industrias de aparatos electrónicos, centrales atómicas y espaciales, misiles balísticos, video juegos, aparatos de diagnóstico médico no invasivos, trenes sin ruedas (magnéticos), fibra óptica, etc.. Sin embargo el 60 % de su producción se destina a la elaboración de los condensadores y otras partes de los teléfonos celulares. El coltan permite que uno de los sueños occidentales se haga realidad, con él las baterías de los minicelulares de bolsillo mantienen por más tiempo su carga, ya que los microchips de nueva generación que con él se elaboran optimizan el consumo de corriente eléctrica. Después de ser usado en un principio para los filamentos de las “lamparitas”, luego fue reemplazado en esta función por el más barato y accesible tugsteno, y parecía condenado al olvido.

Sin embargo en las últimas décadas el valor volvió a preñar al coltan, volvió a darle vivacidad, a convertirlo en mercancía. Mucho más cuando se produjo el boom comercial de los teléfonos móviles que en número de 500.000 inundaron el mercado en el 2000. Desde unos años antes, sin embargo, el colombio-tantalio que era extraído en Brasil, Australia y Tailandia había empezado a escasear. La japonesa Sony, por ejemplo, tuvo que aplazar el lanzamiento de la segunda versión del juguete preferido de los niños occidentales, el Play Station, debido a este incordio. El gran aumento de la demanda ha hecho establecer un mercado ilegal paralelo en el Africa central. Nótese el resultado de esta nueva “fuerza del mercado”: 3 millones de muertos en cuatro años. Veamos.

Para muchos países africanos, a finales del siglo XX, la devaluación de los productos agrícolas, y la desertificación, provocaron una fuerte revalorización de sus recursos mineros, nueva fase del errante camino para relacionarse con el mercado internacional. En las provincias del este de la República Democrática del Congo (RDC, Zaire), consideradas por la UNESCO reservas ecológicas de gran importancia, se encuentra el 80 % de las reservas mundiales de coltan. Allí han puesto sus ojos, sobretodo en los últimos diez años, las grandes multinacionales: Nokia, Ericsonn, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Hitachi, IBM y muchas otras. Se han formado en la zona toda una serie de empresas (muchas de ellas “fantasmas”) asociadas entre los grandes capitales transnacionales, los gobiernos locales y las fuerzas militares (estatales o “guerrilleras”) para la extracción del coltan y de otros minerales como el cobre, el oro y los diamantes industriales. Las grandes marcas comenzaron la disputa por el control de la región a través de sus aliados autóctonos, en un fenómeno que la misma Madeleine Albright llamó “la primera guerra mundial africana”.

En 1997 fue derrocado el presidente congoleño Mobutu Sese Seko, de estrecha relación con los capitales imperialistas de origen francés. Kagame (sic), actual presidente de Ruanda, quién estudió en centros militares de EE.UU. e Inglaterra, y Museveni, presidente de Uganda, país considerado por Washington, un ejemplo para las naciones africanas, lideraron la conquista de la capital de la RDC, Kinshasa, y pusieron a cargo de este país a un amigo, Laurent Kabila. En un nuevo reparto se dispusieron concesiones mineras para empresas varias entre las cuales figuran la Barrick Gold Corporation, de Canadá, la American Mineral Fields (en la que Bush padre tenía intereses) y la surafricana Anglo-American Corporation, todo ello en desmedro de las antiguas “concesionarias” francesas.

En los años transcurridos hasta hoy han disputado la guerra dos bandos no demasiado estrictos. Ruanda, Uganda y Burundi, apoyados por los EE.UU., solventados por créditos del FMI y el Banco Mundial, y ligados a varias milicias “rebeldes” con nombres exóticos (Movimiento de Liberación del Congo, Coalición Congoleña para la democracia), por un lado, y la RDC (liderada por uno de los hijos de Kabila, luego de que su padre fuese asesinado por ruandeses), Angola, Namibia, Zimbabue y Chad y las milicias (hutus y maji-maji) correspondientes, por otro. En 1999 se establecieron las líneas divisorias entre las fuerzas opuestas, en el Acuerdo de Lusaka, una suerte (siempre provisional) de reparto del territorio, a la usanza de la Conferencia de Berlín de 1885, donde las potencias europeas se distribuyeron el continente para facilitar el saqueo y explotación . Una de las posibilidades futuras es, entonces, la partición de la RDC.

Si todas estas naciones se disputan el control del territorio, desde otra perspectiva son las propias corporaciones las que están repartiéndose la zona. Se han creado distintas empresas mixtas con este fin, la más importante de las cuáles es la SOMIGL (Sociedad Minera de los Grandes Lagos) que está integrada por tres sociedades: la Africom (belga), la Promeco (ruandesa) y la Cogecom (surafricana). Todas las licencias para la compra-venta del coltan fueron suprimidas a fines del 2000. Las fuerzas militares ruandesas ligadas a la SOMIGL han logrado de esta manera evitar el “gasto” de intermediarios, controlan monopólicamente la comercialización del coltan. Sus camiones y helicópteros hacen el traslado interno. Poseen, por supuesto, sus propias compañías de transporte que son propiedad de parientes cercanos a los presidentes de Ruanda y Uganda. Utilizan los aeropuertos de Kigali y Entebe entre otros. En estas verdaderas zonas militares las compañías aéreas privadas (una de las cuales - Sabena - de origen belga, está asociada a American Airlines) ingresan armas y se llevan minerales.

La mayor parte del coltan extraído (luego de ser acumulado hasta subir los precios) tiene como destino los EE.UU., Alemania, Bélgica y Kazajstán. La filial de Bayer, Starck, es la productora del 50% del tantalio en polvo a nivel mundial. Con el tráfico y la elaboración están vinculadas decenas de empresas, con participación en grandes corporaciones monopólicas de diversos países. Naturalmente “una entidad financiera, creada en 1996 con sede en la capital de Ruanda - Kigali - , el Banco de Comercio, Desarrollo e Industria (sic, BCDI) y que ejerce de corresponsal del CITIBANK en la zona , mueve fuertes sumas de dinero procedente de las operaciones relacionadas con coltan, oro y diamantes” .

Es de nuestro interés destacar cómo, para este negocio, se relacionan estrechamente los grandes capitales monopólicos de las grandes potencias con los poderes y capitales locales, a través de las formas típicas del capital imperialista : las asociaciones monopolistas de comercio, industria y bancos (organizadas a través del mecanismo de la participación, que ya destacara el propio Lenin) y la vinculación entre empresas privadas, estados y familiares del gobierno . No se trata de malas personas y gobernantes corruptos, estamos ante los mecanismos arquetípicos del imperialismo. Véase un ejemplo: “ Eagle Wings Resources (EWR) es una joint-venture (empresa d

"Primera Guerra Mundial Africana"

© afrol News
e riego compartido) entre la americana Trinitech y la holandesa Chemi Pharmacie Holland.

El representante local de EWR en la capital de Ruanda es Alfred Rwigema, el cuñado del presidente Paul Kagame. La ONU acusa al presidente ruandés de jugar un papel motor en la explotación de los recursos naturales de la RDC”.

Las grandes empresas financian, por supuesto, a las distintas fuerzas militares, que montadas en los preexistentes conflictos interétnicos, sostienen una guerra por el control de las minas, en la que en los últimos cuatro años han muerto entre 2,5 y 3 millones de personas. Ruanda y Uganda han diseminado unos 40.000 soldados, que cuentan con los mejores equipos, en los Parques Nacionales de la RDC, donde se hallan las reservas. Según el mismo Kofi Annan ha declarado: “la guerra del Congo se libra por el control de sus riquezas naturales”. En un informe del IPIS (investigación del Servicio de información para la Paz internacional independiente) se demuestra que las sociedades europeas y norteamericanas que comercian con el coltan contribuyen a la financiación de la guerra. Tienen un gran interés en que continúe la “inseguridad” para permanecer en el Congo a través de las tropas guerrilleras.

En las minas aluvionales trabajan diariamente más de 20.000 mineros, bajo un sistema represivo organizado por las fuerzas militares y los poderes locales - de los dos bandos en disputa. Estas pagan a los trabajadores unos diez dólares por kilo de coltan (que en el mercado de Londres cotiza alrededor de 250-300 dólares) y exigen además a estos para “permitirles” trabajar que se pongan con una cucharada diaria del mágico mineral, especie de tributo en especie, con el que recaudan alrededor de un millón de dólares mensuales.

La fuerza de trabajo aquí utilizada está compuesta fundamentalmente por ex campesinos y ganaderos (luego de que se devaluara la producción agrícola congoleña para la exportación - algodón y otros productos), que se alejan por largos períodos de sus comunidades y familias, refugiados, prisioneros de guerra (sobretodo hutus) a los que se les promete una reducción de la condena, además de miles de niños de la región, cuyos cuerpos pequeños pueden fácilmente adentrarse en las minas a ras de tierra. El reclutamiento de esta mano de obra opera en una doble dimensión, mercantil y coercitiva, en un doble mercado de trabajo. Las zonas mineras y las zonas de operación militar terminan por confundirse. Las migraciones frecuentes desde otras regiones hambreadas (entre 5 000 y 10 000 personas por año) son, muchas veces, definitivas, si observamos el número de muertos. Las poblaciones vecinas reclutadas a trabajar y trasladadas por la fuerza, sirven de cantera de mano de obra para esta empresa capitalista; hostigadas por grupos armados han abandonado sus residencias o se han convertido en mineros. Estos trabajadores rescatan coltan de sol a sol, y duermen y se alimentan en la selva montañosa de la zona. Se reproducen en las comunidades y en la selva por sus propios medios, alimentándose elefantes y gorilas autóctonos, mientras las guerrillas comercializan cueros y marfil.

En otros términos: el capital, por lo tanto, no se encarga de la totalidad de la reproducción de esta fuerza de trabajo, que además de aportar en la producción de plusvalía (del coltan), aporta una especie de renta en trabajo metamorfoseada. Superexplotación: los mineros dan valor al coltán con su trabajo, pagan un tributo al estado local y además trabajan para conseguir los medios de supervivencia, alimento y refugio. Superbeneficio para el capital invertido que obtiene tasas de ganancia exorbitantes, realizadas con el sustento indispensable de la represión y el trabajo forzado. Como es tradicional en África, el racismo, la xenofobia y la ideología discriminatoria en general, son esenciales para el funcionamiento de este doble mercado de trabajo (asalariado y forzado - no libre). Aquí se monta específicamente en los conflictos interétnicos: son reclutados en especial los pigmeos y los hutus.

El capital imperialista que desde siempre (sobretodo desde la colonización de África a fines del siglo XIX) contó con el poder local, sostenido “consuetudinariamente”, para la provisión y reproducción de mano de obra barata, encuentra a través de los mecanismos descriptos, una forma de su “actualización” (neocolonización dicen algunos). El trabajo forzado fue abolido por ley luego de la independencia, en la mayoría de los países africanos, pero como está sostenido en las particulares relaciones de poder consuetudinario de obediencia al jefe local, continua existiendo. Salongo lo llaman en el Congo actual. Los funcionarios de los estados locales asumieron históricamente, por supuesto, funciones de policía. Cuando los campesinos o los niños no acuden a las minas por el simple atractivo de los dólares, allí está la compulsión estatal-policial como forma alternativa de reclutamiento. Mercado y fuerza no son aquí contradictorios.

La patronal de las grandes empresas, los gobiernos de la región y los organismos internacionales “explotando la contradicción de la superexplotación” pretenden jugar el rol de mediadores entre los semiesclavizados trabajadores y las bandas militares xenófobas. La ONU propone un embargo provisorio de la mercadería. Mientras tanto las ONGs y los ecologistas denuncian ¡la extinción de los monos! En lo que constituye un sentimiento humanista maravilloso, titulan: “Los teléfonos celulares agravan la situación de los gorilas del Congo”. Y quieren que las mismas empresas que acumulan su capital aquí a sangre y fuego ¡inviertan en proyectos de ayuda para el tercer mundo!. En Angola y en Sierra Leona el tráfico de diamantes financia y necesita de una guerra muy similar desde hace años. Hace unos meses, el 30/7 de este año se celebró una fantochada de acuerdo de Paz entre Kagame y Kabila. ¿Quién fue el intermediario? El vicepresidente de Sudáfrica, país capitalista de primer orden, de donde provienen muchos de los capitales que explotan las minas congoleñas. Se regularán quizás, es decir, se legalizarán, las relaciones de explotación. Pero la masacre continua.

Guerra múltiple (económica, civil, interétnica, regional pero también solapadamente interimperialista o intraimperio como dirían algunos) y saqueo sistemático, nos hablan de un proceso de expoliación y proletarización (muchos no han conservado ni siquiera la vida), de acumulación primitiva de capital, continuamente renovada, que asume formas específicas en los países del tercer mundo: trabajo forzado, reclutamiento, endeudamiento, doble mercado de trabajo, propiedad de la tierra de hecho garantizada por las fuerzas armadas. Las multinacionales no han necesitado aquí muchos planes de modernización, se benefician de la fuerza de trabajo casi gratuita, un ejército industrial de reserva que vive en una pauperización absoluta en muchos casos. Esto, como es evidente, limita las posibilidades de desarrollo de un mercado interno y de una burguesía industrial local. Sólo quedan para ésta el control del comercio ilegal de armas y materias primas. La llamada transferencia de valor de la periferia hacia el centro significa que de la totalidad de la plusvalía producida en estos países, a costa de millones de muertos, las grandes multinacionales, acaparan la mayor parte, justificadamente de acuerdo a la concentración de sus capitales.

“Las crecientes necesidades de la industria tecnológica del mundo han creado graves conflictos en los países menos desarrollados” nos dice el rotativo canadiense The Industry Standart, en un comentario que es aplicable a cualquier época por lo menos desde el siglo XIX. Los países capitalistas periféricos reciben en el reparto mundial funciones específicas en beneficio de los grandes capitales monopólicos . La tasa de ganancia media se regula a nivel del Mercado Mundial, y para cada época, depende en especial de las ramas industriales de punta, que funcionan como motor de la acumulación del resto. Hoy el coltán es fundamental para que muchas de estas industrias “de punta” rindan sus frutos. En este sentido la explotación de las minas africanas, que el mismo Pentágono considera estratégicas, son fundamentales para la reproducción del capital imperialista globalmente considerado. Esta forma monopólica del capital, que en una lectura atenta del libro de Lenin, constituye el rasgo más importante en la definición del Imperialismo, organiza en la República Democrática del Congo y en muchos otros países, militar, política y económicamente, la vida de las masas proletarias de ayer y de hoy. Aquí reside, a nuestro entender, la clave de la actualidad y la pertinencia del concepto. El imperialismo es fundamentalmente una forma específica de organización de la producción y reproducción del capital y del trabajo, y no tanto la hegemonía de una nación sobre otras. Necesita en este sentido del Estado (de los estados) más allá de si estos asumen o no rasgos nacionales.

Sobre la tumba de los 2000 niños y campesinos africanos que mueren por día en el Congo, podemos, distraídos, seguir usando nuestros celulares.




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#15 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Lun, 16 de May, 2005 11:44 pm
Asunto: 12/05 - SUPLEMENTO DE GEOGRAFÍA ECONÓMICA
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RGE 12/05
 
SUPLEMENTO DE
GEOGRAFÍA ECONÓMICA
 
en Revista Ciencia y Técnica Administrativa
 
 

Suplemento número 3 mayo/junio 2005

 

   
    Título   Autor  
12 Una Aproximación al uso del Espacio Cotidiano en la Ciudad de Mar del Plata Isabel María Riviere
Patricia Iris Lucero
13 Problemas Urbanos de una metrópoli regional: Mendoza María Estela Furlani
María J.Gutiérrez
14 Desastres y vulnerabilidades en la Quebrada de Humahuaca (Jujuy, Argentina) Hortensia Castro
15 Sistemas de Información Geográfica en Argentina (1987-2000)
Gustavo D. Buzai
 
 




 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Volumen 4 - Número 22
 2005  Mayo/Junio
ISSN 1666-1680
 


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#16 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mar, 17 de May, 2005 2:39 am
Asunto: 13/05 - La "democratización" de Rusia en cifras y gráficos
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RGE 13/05
 
 
La "democratización" de Rusia en cifras y gráficos

Serguei Kara-Murza
 
Gráficos para la 3a edición del libro de Serguei Kara-Murza "La manipulación de la conciencia"

Hechos a partir de los datos del Departamento Central de Estadística de la URSS (hasta 1991) y el Comité de Estadística de la Federación Rusa (desde 1992)



Fig. 1. Construcción de la vivienda en Rusia (miles de apartamentos)





Fig. 2. Producción del tejido de algodón (millones de metros cuadrados)







Fig.3. Número de cabezas del ganado vacuno (millones)





Fig. 4. Producción de petróleo en Rusia: 1 - Volumen de extracción (millones de t); 2 - Número de empleados en la industria (miles)


Fig. 5. Produccion de medios quimicos de proteccion de las plantas (miles de t)





Fig. 6. Presentacion de peliculas cinematograficas de largometraje de produccion nacional en Rusia (unidades)






Fig. 7. Asistencia al teatro en Rusia (millones)





Fig. 8. Produccion de tractores en Rusia (miles de unidades)





Fig. 9. Inauguracion de fondos basicos en la industria de Rusia (en un tanto por ciento con respecto a los fondos existentes).





Fig. 10. Entrega de abonos minerales a la agricultura en Rusia (millones de t)





Fig. 11. La mortalidad y la natalidad en Rusia (por 1000 mil habitantes)



Fuente: www.rebelion.org , 10 de mayo de 2005.


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#17 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mié, 18 de May, 2005 10:39 pm
Asunto: 14/05 - Emigración y sobreexplotación (Marcos Roitman)
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RGE 14/05
 
Emigración y sobreexplotación

Marcos Roitman
 
 
Desde hace unos años los emigrantes repatrían grandes cantidades de euros o dólares a las resentidas economías latinoamericanas. Los países más beneficiados, México, Ecuador, Perú o República Domi-nicana, ven crecer su producto interno bruto gracias al trabajo de sus conciudadanos en el exterior. Entidades bancarias y especuladores financieros obtienen, como siempre, pingües beneficios gracias a las operaciones y cobros de intereses por las transferencias. Los porcentajes no bajan de 3 por ciento y nadie está exento de pago. Pero esta comisión representa la última etapa de esquilme del trabajador emigrante; el proceso completo supone una realidad donde la sobrexplotación se realiza en el país de adopción y los beneficios se reparten por igual a uno y otro lados del proceso. Todos quieren tajada. Las empresas que viven en torno a los dineros de los emigrantes no son pocas. La parafernalia se moviliza en cuanto huele a ganancia: organizaciones no gubernamentales, empresas de gestión y cobros, transportes internacionales, agencias de inversión. Son cientos los millones en juego. Inclusive una parte de la tasa de ganancia y de los beneficios obtenidos en los países del primer mundo viene de sobrexplotar en condiciones de semiesclavitud la fuerza de trabajo emigrante en Madrid, Roma, París o Londres. Siendo aún sangrante que los pocos euros que reciben a cambio se transformen, en una parte significativa, en remesas para sus países de origen, salvando a sus verdugos neoliberales de la crisis económica.

La sobrexplotación es tan grande que los envíos de los emigrantes no afectan la balanza de pagos ni descapitalizan la economía española. Los nuevos emigrantes son prisioneros de una doble situación: huyen de la miseria y falta de oportunidades de trabajo en su país de origen, pero aceptan en su nuevo destino condiciones de explotación infrahumanas para realizar su sueño de comprarse una casa en Quito o en Lima.

Detengámonos en el colectivo latinoamericano de reciente emigración en España: ecuatorianos, peruanos y dominicanos con estudios primarios, muchas veces sin concluir, que trabajan en la hostelería, servicio doméstico, construcción y agricultura. Su ilusión: ahorrar para comprar un terreno en su país, poner un negocio. Vivir sin pasar apuros, dar educación a sus hijos, prosperar entre los suyos. Y todos saben que estas expectativas conllevan sacrificios, horas de trabajo robadas al sueño y estrecheces compartidas solidariamente en Madrid, Sevilla, Murcia, Alicante o Barcelona. Cualquier lugar es bueno si hay trabajo, luego se verá si las condiciones son las mejores. Todo es comenzar. Asimismo, cuantos más sean quienes compartan un apartamento, mejor para todos. La necesidad de gastar poco se logra compartiendo habitaciones. Una misma cama puede albergar cuatro cuerpos diferentes de cuatro familias distintas en cuatro turnos alternos. Así, con sueldos de miseria, se puede ahorrar, una vez descontadas las deudas del viaje, los gastos de luz, trasporte y agua. Poco queda para comprar ropa o ir al cine. La televisión cubre el tiempo de esparcimiento y los fines de semana. Madrid ha visto resurgir en sus parques la vieja costumbre de las comidas campestres, olvidada desde los 60. Ecuatorianos, dominicanos, colombianos o peruanos se trasladan a ellos con sus familias a pasar el día. Llevan la cocina portátil: ollas, pollos, maíz y cuanto artilugio sea necesario. No faltan las bebidas, la radio, el balón y alguna bandera. No queda sitio libre. Los dueños de bares se quejan porque utilizan sus servicios y no consumen y comienzan las discrepancias. El "prohibido pisar el césped" es testimonial y las zonas verdes son improvisados campos de futbol. El Retiro, La Casa de Campo, el Parque del Oeste se transforman en espacios de convivencia latinoamericana sin olvidar la emigración de los países africanos, asiáticos y de Europa del este que se suman a la fiesta étnica. Son los pocos momentos de esparcimiento que se permiten quienes viven en nichos reducidos y en condiciones de trabajo cuasi servil. Es una evasión momentánea muchas veces teñida de alcohol y violencia que empaña una tarde de diversión que la derecha política y social trata de aprovechar con tópicos frente al emigrante, más tarde transformados en leyes de extranjería. Xenofobia y racismo emergen: la muerte a puñaladas de un joven a manos de un dominicano en un barrio obrero, el asesinato de una mujer a machetazos por su marido ecuatoriano, el robo con violencia de carteristas colombianos. En fin, los emigrantes, sin o con papeles, legales o ilegales son responsables de los males que aquejan a una sociedad que no hace sino defenderse de sus enemigos, mal parafraseando a Popper.

La cotidianidad del emigrante tiene otra vertiente: la gris de los lunes. Su realidad pulula en un inframundo donde la decisión de trabajar en España no se acompaña con el compromiso de permearse con los valores positivos de la sociedad en la cual vive. No se trata de vestir la camisa del Barcelona o del Madrid. Una gran mayoría -indican estudios sociológicos sobre emigrantes latinoamericanos- prefiere vivir en el autismo. No saben quién es el presidente de gobierno ni les interesa. No les interesa su política, su cultura. No visitan museos ni se relacionan con sus gentes. El único contacto con la realidad que los circunscribe es el mundo del trabajo. Una cruel visión donde se ven sobrexplotados y de la cual escapan los fines de semana. Sabiendo que sus posibilidades de trabajo, dado su escaso nivel de formación, les acota sus opciones, se debaten en sectores donde los sueldos son los más bajos y las condiciones laborales pueden suponer un alto riesgo para la salud física. Además, la necesidad de garantizarse un contrato de trabajo abre la puerta para una perversión legal. Al tiempo que se facilitan los papeles legales al emigrante, el empresario maximiza su nivel de ganancia. Amparados por legislaciones donde se puede contratar a tiempo parcial, por obra o en formación, el emigrante queda atrapado en draconianos contratos basuras sin opción a rechazarlos, dado que ello supone entrar en la ilegalidad o en el paro. Es necesario romper este círculo de sobrexplotación y desencuentro, sólo así España crecerá en el multiculturalismo.

 

La Jornada - México 

Mayo de 2005

 






Geografía Económica

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#18 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Jue, 19 de May, 2005 8:59 pm
Asunto: Ref. 14/05 - Opinión de Diego Murguía (Geografía - UBA)
geoecon2005
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A propósito del Articulo de Marcos Roitman,

Después de leer el artículo que tiene datos interesantes (aunque algunos
párrafos son lapidarios) me surgieron algunas preguntas. Está bien
diagnosticar la situación sea desde nuestro punto de vista latinoamericano y
europeo. Pero que se hace en contra?

Ahora bien, me parece que estos problemas tienen origen en el
individualismo con que enfrentamos los problemas como si no tener trabajo o tener trabajos explotadores no fueran un problema SOCIAL, es decir, de TODOS, y no de los que lo padecen. Por lo tanto estos problemas solo pueden resolverse ENTRE TODOS, al menos ENTRE TODOS LOS EXPLOTADOS y aquellos que todavía no les tocó y REALMENTE buscan justicia.

Que hace la población o comunidad ecuatoriana, peruana, dominicana o de
otra nacionalidad para atacar las causas y evitar la migración forzosa de
sus conciudadanos? Hay movimientos masivos? El caso que llegó a Argentina es el de la resistencia del movimiento boliviano. Me gustaría saber si hay movimientos de resistencia masivos en estos paises. En la Argentina los hay pero no son masivos, y no son masivos en la Capital Federal que es muy importante que allí lo sean.

Y por otro lado, qué hacen los europeos que buscan justicia (obviamente
no los explotadores) para impedir esa situación? Exigen leyes que no se
explote a los inmigrantes (legales o ilegales)? Les importa cambiar la
situación o les sirve la mano de obra barata? Hay movimientos masivos de ciudadanos que se proclamen en contra de ello? No hablo solamente de política, sino de movimientos genuinos de ciudadanos que se movilicen para tener una verdadera democracia.

Son las reflexiones que me parecen obligadas con respecto a este artículo.

Gracias
Saludos a los lectores
Atte
Diego Murguia
Geografía - UBA




Geografía Económica

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#19 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Dom, 29 de May, 2005 7:45 pm
Asunto: 15/05 - Los intereses de las transnacionales europeas en América Latina
geoecon2005
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RGE 15/05
 
 
Los intereses de las transnacionales europeas
en América Latina
 
Braulio Moro
 
 
Entre 1992 y 2001, los capitales europeos invirtieron considerablemente en América Latina y el Caribe (ALC). No obstante, la atracción del subcontinente como destino de la inversión extranjera extra comunitaria (UE-15) ha disminuido en favor, sobre todo, de los países de Europa central y oriental (PECO) que se integraron a la Unión Europea (UE) en el año 2004. La evolución de la inversión europea en una y otra región puede leerse en forma de letra "V". En eje de la izquierda y en trayectoria descendente se encuentran las inversiones hacia ALC, mientras que en el eje de la derecha pero en forma ascendente están los flujos de capitales europeos destinados a los países del antiguo "bloque socialista".
Sin que pueda hablarse de una tendencia definitiva, conviene preguntar qué tanto ALC sigue siendo atractiva para los capitales europeos y, sobre todo, qué efectos sociales y económicos tienen en la región esas inversiones y las políticas económicas que las acompañan.
Las razones generales por las que ALC captó una enorme masa de capitales (161.700 millones de dólares) en la pasada década -particularmente capitales europeos- ha sido objeto de múltiples estudios y análisis. Menos atención ha merecido sin embargo el estudio de los efectos de las políticas promovidas por la UE en materia de asociación comercial hacia América Latina, y las consecuencias que han acarreado sobre esos países las modificaciones jurídicas a los acuerdos sobre inversiones extranjeras registradas en los últimos años. Los tres elementos -IED (Inversiones Extranjeras Directas), política comercial y legislación en materia de IED- hacen parte de un todo: el proceso de reestructuración/reorganización del capital a nivel internacional.
En un contexto de radicales cambios económicos donde han predominado las políticas de corte neoliberal y de apertura comercial, la persistencia de las crisis económicas y sociales que se dejan sentir recurrentemente en la región, asi como la pérdida de centralidad de Latinoamérica como destino de la IED en general, y en particular de la europea, plantea la necesidad de volver al debate sobre lo bien fundado de esas políticas económicas, las estrategias de las empresas transnacionales europeas, y el papel de la globalización e internacionalización de capitales.
Este análisis se divide en tres partes. En la primera parte se abordan algunos de los rasgos característicos de las políticas económicas aplicadas recientemente en ALC, haciendo hincapié en el hecho que las políticas llamadas de “ajuste estructural” dieron como resultado una transformación cualitativa de la fisonomía de las empresas latinoamericanas. La segunda parte se centra en las políticas que la UE y sus empresas han seguido en ALC, destacando el papel que los acuerdos comerciales propuestos por la UE juegan como instrumento de dominación, así como en las actitudes de varias transnacionales europeas en ALC, que muestran claramente que el discurso en favor de los “derechos humanos” es hasta ahora un ejercicio demagógico; se abordan algunos casos emblemáticos. En la tercera y última parte se analiza brevemente el papel que juegan los acuerdos recíprocos sobre protección de las inversiones (APPRIs), a partir de los cambios jurídicos que en los últimos 10 años se han generalizado internacionalmente.

El fracaso de la reestructuración capitalista en América Latina

La “década pérdida” que a partir del estallido de la crisis mexicana de 1982 sumergió a ALC en un proceso de retrocesos generalizados, tocó a su fin formalmente en 1990. Desde entonces la región ha sido objeto de una nueva ola de ajustes económicos donde las políticas de reinserción en el mercado mundial juegan un papel central. Los bloques comerciales regionales conformados en estos últimos quince años hablan por sí mismos de la importancia dada a ese tipo de políticas.
Las circunstancias en que se dieron la recuperación económica de ALC por lo demás fueron tan frágiles que, a partir de la crisis de 1995/1997 la región volvió a deslizarse por la pendiente del estancamiento y las crisis recurrentes, de manera que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepalc) en sus análisis volvió a hacer referencia a los riesgos de retorno del espectro de la “década perdida” /1. En efecto, el crecimiento del PIB de la región en el quinquenio 1997/2002 se mantuvo estancado, mientras que las transferencias netas de capitales al exterior de ALC equivalieron al 5% del producto de la región; al mismo tiempo, la formación bruta de capital -instrumento esencial para valorar la capacidad de acumulación del capital en una sociedad- registró en 2003 un nivel 12,5% inferior al obtenido en 1998 /2.
Hay que destacar que como producto de las políticas de reinserción y de liberalización del comercio, entre 1980 y 1999 ALC redujo sus aranceles de un promedio de 30% a 10%, un nivel cercano a los estándares de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) /3. No obstante ese enorme esfuerzo y la multiplicación de acuerdos comerciales, el lugar de ALC dentro delos flujos de comercio de mercancías apenas si cambió. En 1983, ALC concentraba 5,8% del comercio mundial de exportaciones de mercancías, y en el 2002 fue de 5,6%.
Se podría afirmar que sin esos acuerdos comerciales, sin la apertura de sus fronteras habría perdido más espacio. Pero el problema es más complicado. En el mismo período de comparación la parte de la región en el total de las importaciones mundiales de mercancías pasó de 4,5% a 5,4%. Es decir que ALC importa mucho más que lo que exporta /4.
No hay lugar a duda que las políticas económicas de reinserción de la región en el mercado mundial no han funcionado, como lo atestiguan el incremento de los índices de pobreza, de desempleo y de violencia social, o los mayores requerimientos de importaciones y la “reprimarización” de las exportaciones que muestran algunos países de la región, entre otros tantos indicadores /5. En su “Informe sobre el comercio internacional de 2003” la Organización Mundial del Comercio (OMC) señala: "La economía de ALC conoció su peor resultado en una década. Las importaciones de mercancías y el comercio de servicios comerciales retrocedieron como no lo habían hecho desde la crisis de la década de 1982/83".
Uno de los ejes de las políticas de ajuste puestas en práctica ha consistido en promover la reducción del gasto público y la privatización de las empresas públicas, por lo que conviene detenerse a ver los cambios de propiedad que han sufrido las empresas latinoamericanas en pocos años.
Según datos de la Cepalc (2001), la distribución de las 500 mayores empresas de ALC en 1990/92 por tipo de propiedad era la siguiente: 149 extranjeras (31,8%); 264 privadas nacionales (52,8%) y 87 estatales (17,4%). Al concluir la década, la situación cambió sustancialmente. En 1998/2000 se registraron 231 empresas extranjeras (46,6%); 231 privadas nacionales, y sólo 38 estatales (7,6%). Este cambio es uno de los elementos esenciales que permite comprender el crecimiento acelerado de los flujos de IED que registró la región en los pasados años.
La tendencia a la privatización-extranjerización del aparato productivo latinoamericano se ha profundizado en los primeros años del nuevo siglo. Tan sólo en 2002 (último año del que existen datos) se registraron más de 35 operaciones de compra de empresas privadas por inversionistas extranjeros por más de 100 millones de dólares por operación. De ese total quince empresas fueron adquiridas por capitales europeos /6.
La presencia de empresas europeas en ALC data de hace muchos años. Lo que cambió es que esa presencia ahora se da en un marco de internacionalización y centralización del capital generalizada, donde las grandes transnacionales concentran la mayor parte del comercio de mercancías a escala mundial. Pottier (2003) recuerda que "La acumulación de las inversiones directas internacionales ha conducido a que las filiales extranjeras de las multinacionales tengan un peso determinante en la actividad económica mundial" /7.

La UE y su política de apoyo a las transnacionales europeas

Al mismo tiempo, no hay duda de que la Unión Europea, a través de sus instancias de decisión y el peso económico que representa (primer exportador mundial de mercancías), ha orientado sus políticas para favorecer los intereses de sus transnacionales en todos los órdenes de la vida económica, lo que en un plano concreto se traduce en la promoción de acuerdos de libre comercio.
La polarización-fragmentación del mercado mundial internacional que ha resultado del proceso de mundialización capitalista ha modificado las relaciones de dependencia de las economías menos desarrolladas con relación a los polos dominantes de la economía internacional. Esta situación es particularmente grave en el caso de ALC, región sacudida en los últimos 20 años por innumerables crisis económicas /8.
Existe un amplio acuerdo en señalar que "la mundialización a la que conduce la restructuración capitalista se traduce en un cambio de estrategias de parte de las grandes empresas multinacionales que tiene por objetivo no sólo ganar nuevos sectores del mercado mundial sino también preservar aquellos que ya controlan. Por lo mismo, desde la década pasada los acuerdos de colaboración entre firmas multinacionales diversas y/o la creación de redes de investigación/comercia-lización no dejan de crecer" /9.
Es nuestra opinión que la UE modificó su visión sobre sus relaciones con ALC después de que las negociaciones entre Canadá, EE UU y México concluyeron en la creación del TLC en 1994 /10. La pérdida de una parte del mercado mexicano por la UE en favor de EE UU y la perspectiva que esta situación pudiera generalizarse al resto de ALC, llevó al Consejo Europeo de 1995 a aprobar las orientaciones planteadas en el texto “Unión Europea - América Latina, actualidad y perspectivas del fortalecimiento de asociación 1996-2000”, que en sustancia planteaba el inicio de negociaciones diferenciadas entre la UE y México, Chile y el Mercosur y que debían conducir a la firma de un igual número de acuerdos de libre comercio.
Es en ese marco que la UE ha ajustado y promueve ahora su política comercial hacia ALC. Para ello se sirve de un discurso diferente al de EE UU, al insistir que los acuerdos que ella impulsa no son sólo acuerdos de libre comercio sino de “concertación política, cooperación y asociación económica”, es decir acuerdos “globales”.
Por cuanto a las estrategias de las empresas transnacionales, es evidente que buscan un mayor y mejor acceso a los mercados locales, utilizar la región latinoamericana como plataforma de exportaciones hacia EE UU, y explotar los recursos naturales de la zona aprovechando su abundancia (una quinta parte de las exportaciones de ALC son productos agrícolas y de la industria extractiva).
Basados en la mayor apertura económica y la aceleración de la política de privatizaciones que promovieron los gobiernos de ALC en la segunda mitad de la década pasada, los capitales transnacionales invirtieron masivamente en la región, de manera que entre 1995/2000 fluyeron 113.900 millones de dólares, es decir tres veces más que en la primera mitad de la década (28 mil 600 millones en 1990/1994) /11. Al mismo tiempo, proliferó la firma de acuerdos de libre comercio entre ALC y el resto del mundo, siendo los más importantes el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el Acuerdo de Libre Comercio EE UU-Chile, y los acuerdos UE-México y UE-Chile /12.
Ahora bien, las enormes asimetrías que existen en las relaciones comerciales UE-ALC se pueden resumir en tres hechos:
• Entre 1990 y el 2000 las exportaciones de la UE hacia ALC crecieron 222%, mientras que las exportaciones de ALC hacia la UE sólo aumentaron 80%.
• Las exportaciones de mercancías de la UE hacia AL que en 1993 representaban 2,4% de sus exportaciones totales, cayeron a 2,1% en 2002, mientras que las importaciones provenientes de ALC se mantuvieron en un 2,0%. En contrapartida, 17,4% de las importaciones totales de ALC tuvieron su origen en la UE y 12,6% de sus exportaciones se destinaron a la UE en 2002.
• Las exportaciones totales de mercancías de ALC en 2002 fueron de 350.300 millones de dólares, una cantidad apenas superior al total de las exportaciones de Francia.
Esas diferencias corroboran los resultados generales obtenidos por la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, 2002). Pese a su extensión es útil para nuestro objetivo retomar la lectura que de ese estudio hace Salama (2004) /13.
"Cuando se consideran los 20 productos exportados más dinámicos de 1980 a 1998, se observa que la parte de las exportaciones de los países en “vías de desarrollo” en el comercio mundial pasa de 14,1% a 28,7%, lo que parece positivo. Esta impresión parece confirmada cuando se nota que sobre los 20 productos más exportados por ese grupo de países, 8 pertenecen a los veinte productos más dinámicos a nivel mundial (la relación es de 15 sobre 20 para los países industrializados). Pero cuando se analizan las cifras por grupos de países, los resultados son diferentes: las economías de América del Sur (por definición sin México ni América Central) no exportan sino dos productos del total de 20: bebidas no alcoholizadas y guarniciones, las computadoras y equipos electrónicos son más bien exportados por las economías asiáticas. La constatación es aún más severa cuando se analiza de cerca el caso de México. Los productos son definidos a partir de una clasificación de 3 “dígitos”, tanto de bienes que son clasificados como de “alta tecnología” y con fuerte “calificación de mano de obra”, como las computadoras, las telecomunicaciones, los productos farmacéuticos etc, y que se caracterizan por un desarrollo importante de las exportaciones de los países en desarrollo. Más exactamente se trata de segmentos a fuerte utilización de mano de obra de líneas de producción de productos de alta tecnicidad que una descomposición más fina habría permitido demostrar más claramente. Numerosos bienes de alta tecnología no lo son en realidad, el aspecto en ocasiones engañador proviene de la clasificación insuficientemente precisa. Tal es el caso para México (con excepción de la industria del automóvil) y la mayor parte de los países de la ASEAN. A diferencia de Corea del Sur, esos países se han orientado hacia ese tipo de especialización sin optar por una política industrial buscando integrar nacionalmente los segmentos deslocalizados por las empresas de los países industrializados, por lo que mantienen un valor agregado localmente muy débil y han abandonado el esfuerzo por la investigación desarrollo y no crean nada o pocas zonas especializadas en alta tecnología".

Las inversiones españolas

Es conocido que España es el país de la UE que más inversiones ha efectuado en ALC. Casi el 50% de las inversiones realizadas por la UE en la región entre 1992 y el 2001 fueron de capitales españoles, seguidos por los de Francia, los Países Bajos y el Reino Unido. Con esas inversiones España se sitúa hoy como el segundo inversor en la región después de EE UU. Al respecto, como recuerda Buster (2003), esta situación responde en gran medida "al retraso de la modernización y reestructuración de los grandes grupos empresariales españoles, y a las dificultades que encontraron para realizar economías a escala en el mercado europeo frente a competidores más establecidos" /14.
A diferencia de sus contrapartes europeas, las inversiones españolas se concentran en el sector de los servicios, especialmente telecomunicaciones, energía y banca, mientras que los capitales británicos tienen fuerte presencia en las manufacturas, y los franceses en los sectores de manufactura y servicio.
Asimismo, siguiendo la tendencia de la IED a nivel internacional, las inversiones europeas están concentradas en un pequeño puñado de países: Argentina, Brasil, Chile y México absorbieron casi 85% de la IED europea acumulada entre 1992/2001. Los principales receptores fueron Brasil (42%), Argentina (24%) y México (13%).
La importancia que han adquirido las inversiones europeas en el sector de los servicios de ALC es directamente proporcional a las presiones que la UE, sus empresas transnacionales y EE UU realizan internacionalmente para que se apruebe el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) de la OMC /15. En ausencia de ese acuerdo, que implicará la liberalización de sectores clave como la salud, el agua, las inversiones, las telecomunicaciones o la educación la UE ha impuesto sus condiciones para que dichos sectores queden comprendidos dentro de los acuerdos comerciales que firmó con México y Chile, e intenta aplicar la misma receta en el marco de sus negociaciones con los países del Mercosur /16.
Veamos ahora algunos casos que consideramos representativos de las políticas que siguen algunas de las empresas transnacionales europeas en ALC.
Bancos: la cueva de Alí Baba. La privatización - extranjerización del sistema financiero latinoamericano alcanzó en pocos años un grado desconocido en cualquier otra parte del mundo, (por obvias razones no consideramos la privatización de ese sector en los países de Europa del Este) Según la Cepalc (2002), los bancos extranjeros en los servicios financieros de ALC incrementaron sus activos de un promedio de menos de 10% del total en 1990 a más del 50% en 2001. Hoy en día, con excepción de Colombia y Brasil, en las otras cuatro principales economías de la región (Argentina, Chile, México y Venezuela) los bancos extranjeros controlan más del 50% de los activos totales, siendo el caso más radical el de México donde poseen 90% de los activos del sistema financiero /17. Los capitales europeos ocupan ocho de las diez primeras plazas entre los bancos privados extranjeros, donde predominan los españoles Banco de Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y Santander Central Hispano (SCH). Ambos bancos controlaban en 2002 el 22% de los depósitos de la región, el 40% de los fondos de pensiones, el 15% de los fondos de inversión /18.
El predominio de los capitales españoles en el sector financiero latinoamericano se consolidó en la segunda mitad de la década pasada, apoyados en el hecho que los costes de implantación en el mercado regional son sustancialmente inferiores a los existentes en la UE. Al respecto Chislett (2004) destaca las conclusiones de un estudio del BBVA segun el cual "a finales de 1999, ganar un punto de cuota en Alemania costaba 2.200 millones de dólares en 1999 si ello se realizaba mediante la compra de acciones de los grandes bancos. La misma cuota hubiera representado un desembolso de 196 millones en Argentina o de 205 en México" /19.
No está de más recordar que las inversiones en el sector se han llevado a cabo mediante compras de activos ya existentes y no por la creación de nuevos activos. Y esta situación es extensible a la mayoría de los sectores donde se ubican las nuevas inversiones europeas, lo que explica que tengan tan poca repercusión en materia de creación de empleos netos.
Significativamente, la Cepalc destaca que "la presencia de bancos extranjeros no ha contribuido a aumentar la disponibilidad del crédito o la estabilidad en los sistemas monetarios locales". Por el contrario, éstos han podido obtener ganancias exorbitantes sin que las poblaciones locales obtengan beneficio alguno.
Así, el banco SCH, aún teniendo en cuenta la crisis argentina, obtuvo beneficios por 1.400 millones de euros (43,7% del total) en 2002. El BBVA por su parte generó 666 millones de euros de beneficio en la región (28% de sus beneficios totales).
La actitud de los bancos extranjeros durante la crisis argentina fue clara de lo que puede suceder si este tipo de situación se repite /20: preservación de los intereses del capital transnacional por encima de cualquier consideración sobre la población local, apoyo abierto (aún ahora) de los gobiernos de la UE en favor de los intereses de sus capitales.
Pero hay otro tipo de situación menos conocida. Los costos (y beneficios) del “rescate” del sistema financiero mexicano después de la crisis de 1994 (“efecto tequila”). Por una parte, ese rescate ha costado a la población mexicana más de 100 mil millones de dólares (20% del PIB anual); el crédito al consumo en el 2000 alcanzó únicamente 0,8% del PIB (en Brasil fue de 5,2% y en EE UU del 6,6%), y el crédito interno al sector privado sólo representó 14,4% del PIB (25% en 1995). Por otra parte, en 2001 la rentabilidad de los fondos propios del BBVA en México fue de más del 32% frente al 8% en el resto de ALC. En el caso del SCH el retorno sobre inversiones en 2002 fue superior al 24% en términos de dólares, comparado con 10% en Brasil y 13% en Chile /21.
A partir de la crisis económica de 1994 y la venta de los activos de la banca mexicana, el sistema bancario obtiene la mayor parte de sus utilidades no del otorgamiento de créditos para financiar la actividad productiva, sino de los recursos que recibe del Estado mexicano como pago de los intereses del “rescate financiero” realizado por el gobierno anterior. Así, en los pasados 9 años, el sistema financiero recibió 28 mil millones de dólares sólo por intereses. Según el Banco de México, los bancos extranjeros instalados en el país cobran comisiones por servicios hasta diez veces superiores a las transacciones similares que efectúan en los países donde radica su casa matriz /22.
Teniendo esos elementos como telón de fondo no sorprende que el BBVA, que recientemente elevó a 98% el control del capital de Bancomer, el principal banco del país, afirme que buscará crecer a un ritmo de 20% anual en los próximos años. Detrás de esa operación están las jugosas comisiones que podría obtener por la transferencia de las remesas de los latinoamericanos que habitan en EE UU, que representan más de 15.000 millones de dólares por año. Un negocio redondo.
Pero los efectos de la privatización -transnacionalización del sistema financiero no se detienen allí. Los trabajadores que laboran en el sector -que al inicio de la década de los años ochenta poseían uno de los mejores niveles salariales y de prestaciones- han visto caer verticalmente esas conquistas, al tiempo que los capitales europeos han exigido una política de despidos y liquidaciones como condición previa para comprar los bancos.

La privatización del oro azul. En ALC 200 millones de habitantes carecen de acceso al agua potable o permanecen sin acceso a los servicios de saneamiento. Al mismo tiempo, en sólo 10 años las grandes transnacionales del agua se han instalado en 11 países de la región, de México a Brasil, de Argentina a República Dominicana, donde procesos de privatización del vital líquido han sido puestos en marcha, provocando en varios países movilizaciones populares como sucedió con la “guerra del agua” de Cochabamba el año 2000, convertido en símbolo de las luchas contra la privatización del vital líquido.
Las empresas Vivendi y Suez Lyonnaise des Eaux, de Francia, Rwe de Alemania y United Utilities de Gran Bretaña, son algunos de los titanes transancionales que, con ayuda del Banco Mundial, el FMI y la OMC y sus políticas promotoras de la privatización de este bien, se disputan desde hace años el control mundial del agua. Datos de un estudio del Consorcio Internacional de Periodistas Independientes (ICIJ) indican que, "sobre 276 préstamos para el aprovisionamiento de agua acordados por el Banco Mundial entre 1990 y 2002, 30% de entre ellos estaban condicionados a la privatización. Y la mayoría fue acordada en los cinco últimos años".
Vivendi y Suez tienen el monopolio de casi 70% del mercado mundial del agua, además de contar con fuerte presencia en América Latina /23. Igualmente importante, ambas empresas tienen a personajes claves dentro de los lobbies que rigen en parte los destinos de la UE, y en las instituciones internacionales. Por ejemplo, al interior de la poderosa "Mesa Redonda de Industriales Europeos" (European Roundtable of Industralists), se encuentra Jérôme Monod, ex-presidente de la Lyonnaise des Eaux, amigo muy próximo y consejero del presidente francés Jacques Chirac en la campaña electoral de 2002. Asimismo, entre los fundadores del Consejo Mundial del Agua, principal organismo de estudios sobre los problemas del líquido y uno de los principales consejeros de las Naciones Unidas, creado por el Banco Mundial y la ONU, se encuentra René Coulomb, también antiguo director de la Suez Lyonnaise /24.
En Argentina, durante el gobierno de Carlos Menem, se otorgó la consesión del servicio de agua potable y alcantarillado de las ciudades de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, lo que representa un importante mercado de más de 13 millones de usuarios. Aguas Argentinas, una empresa transnacional controlada por la española Aguas de Barcelona /25 y Suez Lyonnaise, obtuvo la concesión del servicio. A ocho años de la privatización, el balance sobre el papel de la empresa es claro, como lo prueban los hechos en la provincia de Santa Fé< /b>6.
Los objetivos declarados para justificar la privatización fueron: asegurar un menor precio por metro cúbico de agua, extender las obras de alcantarillado a toda la población, y universalizar el servicio medido. Los resultados de la privatización son los siguientes:
En el primer caso, las tarifas aumentaron más de 25%, superando con creces el precio propuesto por otros competidores al momento de la licitación o incluso el que cobraba la empresa antes de ser privatizada. Sobre la extensión de la red, no se realizó la ampliación a los barrios pobres; como es conocido, los sectores de menos recursos no son rentables y la empresa privada tiene poco interés en invertir en ese sector. Sobre el tercer punto, el servicio medido, la empresa tenía el compromiso de colocar entre 40.000 y 50.000 medidores por año hasta cubrir toda la población de la provincia. Al cabo de 8 años, sólo se han instalado 60.000 de un total de 600.000 cuentas, pues a la empresa no le conviene instalar medidores, sino seguir cobrando por el sistema de “metros cuadrados” de edificación, es decir que según la superficie de la vivienda, la empresa hace un cálculo de cuánto se consume de agua. Eso se tradujo en la práctica por un cobro de consumo de agua mucho mayor al que en realidad es capaz de producir.
En octubre de 2002, después del estallido de la crisis argentina, hubo un gran proceso de movilización en todo el país contra las empresas controladoras del servicio de agua, entre otras razones porque habían aplicado el corte de suministro de agua a los desocupados, jubilados y a instituciones como escuelas u hospitales; remataron propiedades de la población por falta de pago, o exigían el pago de los costos de las obras de infraestructura en aquellos barrios donde llevó a cabo esos trabajos. La población de Santa Fé, después de organizarse en “Asamblea Provincial por el Derecho al agua” decidió en plebiscito popular exigir la rescisión del contrato de la empresa perteneciente a la Suez Lyonnaise.
Después que el gobierno argentino requirió la ruptura de contrato a nivel nacional de “Aguas Argentinas”, la transancional demandó a Argentina ante el Centro Internacional de la solución de diferencias sobre las inversiones (Cirdi) /27, organismo creado por el Banco Mundial. En paralelo, el ministro francés de Asuntos Exteriores, declaró durante un viaje a Argentina que iba para: "defender los intereses de Francia. Queremos tomarlos en cuenta, defenderlos explicando a nuestros amigos argentinos todo lo que las empresas francesas han pagado durante este período difícil y es importante que esta confianza (en Argentina) sea ahora tomada en cuenta" /28. Si alguna duda quedara sobre los vínculos entre los gobiernos europeos, las transnacionales y organismos financieros internacionales, digamos que "en el caso de Buenos Aires, el Banco Mundial no sólo ayudó a financiar la privatización del agua sino también tomó parte, a través de una de sus filiales, con una participación de 7% en la nueva empresa, Aguas Argentinas, controlada por Suez" /29.
Continental-Tire: "esperábamos más de la policía". En 1998 la transnacional alemana Continental AG, productora de neumáticos, adquirió en México la compañía Euzkadi. En su planta de El Salto Jalisco laboraban 1.164 trabajadores y en la de San Luis Potosí un total aproximado de 1.000.
En diciembre de 2001, sin previo aviso y violando las leyes laborales, Continental Tire cerró la planta de El Salto, por lo que los trabajadores decidieron ejercer su derecho de huelga, al tiempo que inician movilizaciones en todo el país para dar a conocer su caso. Tres meses después, la transnacional recibe el apoyo de las autoridades laborales (la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje), que declararon la huelga “improcedente” por realizarse “en un centro de trabajo cerrado”. Frente a esa arbitrariedad, los trabajadores pidieron el amparo contra la decisión de la JFCA, reforzaron la movilización para defender su fuente de trabajo y por el derecho a ejercer la huelga.
En mayo de 2002 una delegación de trabajadores recorrió varios países europeos y presentó su caso ante el parlamento europeo, que emitió una resolución que reconoce la violación de los derechos laborales. Dos meses después la justicia mexicana da el amparo a los trabajadores, y se pide se califique la “existencia de la huelga”. Los trabajadores presentan demanda contra la transnacional ante la oficina en México de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) de la que el país hace parte, y con apoyo de diversas organizaciones alemanas, una comisión sindical pudo participar en la asamblea de accionistas de Continental Tire, en Hannover /30.
Pese a que el artículo 1 del acuerdo de “Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación entre México y la Unión Europea” que entró en vigor el año 2000, contiene una “cláusula democrática” donde se afirma que "el respeto de los principios democráticos y los derechos humanos fundamentales son un elemento esencial del Acuerdo", las autoridades de la UE, de México y alemanas insisten en señalar que es un problema de una empresa con sus trabajadores y que no pueden intervenir /31.
La lucha ejemplar de los trabajadores de Euzkadi obligó a las autoridades mexicanas a finalmente reconocer la existencia de la huelga, ¡¡dos años después de su inicio!! Pero la planta del Salto sigue cerrada.
Mientras tanto, en la otra planta que la transnacional tiene en San Luis Potosí (Continental Llantera Potosina), los trabajadores se organizaron para rechazar el “convenio de modernización” que la empresa quería imponerles. En julio del 2003 realizaron un paro de labores, aprovechando la visita que hacia el director general de la transnacional a México para confirmar una inversión en la planta. La respuesta de la dirección de Continental Tire no se hizo esperar. En una carta dirigida al gobernador del Estado el director de Continental escribió: "Nos sorprendió la no intervención de la policía (en referencia a un paro de labores previo). Con toda franqueza, esperábamos más de la policía estatal. Sin duda entenderá usted que, en estas condiciones, me negué a firmar la nueva inversión en la planta y solicité a mi equipo revaluar su futuro y buscar otras alternativas" /32.
La lista de transnacionales europeas implantadas en ALC con algún antecedente de serias violaciones a los derechos económicos, políticos, sociales y culturales es amplia y no deja de extenderse. Además de los casos evocados puede citarse a Endesa, Vivendi, EDF, Repsol, Parmalat, Unión Fenosa, Thompson, Moulinex, BP-Shell, Volkswagen... Tanto o más importante, muchas de esas empresas participan activamente en el despojo de las riquezas naturales a través de proyectos de “modernización”, como es el caso del Plan Puebla Panamá /33, el desarrollo de mega proyectos gaseros /34, o los proyectos de “cooperación” que en algunos casos promueve la UE /35.

Los acuerdos sobre inversiones y la política de la Unión Europea

La aceleración del proceso de internacionalización del capital ha ido aparejado a la necesidad de favorecer las inversiones privadas. La liberalización de los mercados de bienes, servicios e inversiones, así como los acuerdos que las protegen no es neutra. Ella busca asegurar los intereses del capital privado en detrimento de la soberanía de los Estados y del interés colectivo de las poblaciones.
A partir de los años 80 EE UU, pero también Canadá y algunos gobiernos latinoamericanos comenzaron a concluir los Tratados de Protección y Promoción de las Inversiones, No obstante, el punto de inflexión sobre los derechos y obligaciones de los inversionistas privados, adquirió una nueva dimensión con el Acuerdo de Libre Comercio entre Canadá, EE UU y México, firmado en 1992.
Lo esencial en materia de inversiones está estipulado en el capítulo XI del Acuerdo, en el apartado sobre “Inversión, Servicios y Asuntos Relacionados”, que incluye el reconocimiento de “trato nacional” para el capital extranjero (no se puede imponer a un inversionista el requisito de un nivel mínimo de inversión); trato de “nación más favorecida” (trato no menos favorable al que otorga a otra parte); “requisitos de desempeño” (imposibilidad de fijar porcentajes de contenido nacional); y “expropiación e indemnización” (no se puede nacionalizar ni expropiar, ni adoptar ninguna medida equivalente a la expropiación o nacionalización).
La importancia que han alcanzado los acuerdos sobre inversiones puede medirse a la luz de los siguientes datos tomados de la UNCTAD (2003). Entre 1991 y 2001 el número de países que modificó su régimen de inversiones se multiplicó por dos alcanzar 248 (contra 82 en el primer año), de las que 236 fueron más favorables al pasar de 35 a 71. En los 11 años que van de 1991 a 2002 el número de modificaciones realizadas a las legislaciones sobre inversiones se triplicó hasta para la IED. En forma acumulada, durante el período 1991-2002, se registraron en total 1.641 cambios a las leyes nacionales sobre inversión /36.
En los acuerdos sobre protección de las inversiones (APRIs) la inversión es definida no sólo como IED, sino también como inversión de portafolio, a la vez que se otorga el derecho a los inversionistas de presentar demandas individuales contra un Estado ante un tribunal internacional.
Con base a esos acuerdos, el principio que durante años defendieron los países dependientes, en el sentido de no reconocer al capital extranjero derechos extraor-dinarios y que debía someterse a los tribunales del país receptor de la inversión ha sido suprimido de hecho.
La UE promueve activamente la firma de los APRIs, convertidos ahora en eje central su política en materia de acuerdos de libre comercio, propuesta que está en sintonía con la visión que tienen la totalidad de los gobiernos de ALC /37. Más importante, las autoridades europeas afirman claramente que la condición para realizar acuerdos de libre comercio con terceros países es que éstos sean acuerdos “OMC Plus”, es decir que además de abrirse al comercio de mercancías también incluyan la liberalización total de los servicios, las inversiones, los mercados públicos y los derechos de propiedad intelectual. Estos temas son los llamados “Temas de Singapur” que los países imperialistas intentan imponer desde hace años a través de la OMC /38.
Esta política de correa de trasmisión que la UE juega en favor de los intereses de sus transnacionales, está acorde con las tendencias del mercado mundial, donde se observa que lo más importante de la firma de un acuerdo de libre comercio no es tanto el acceso a los mercados (los derechos de aduana van a seguir bajando cada vez más), sino lo que viene anexo, es decir el acceso a los servicios que en los países dependientes aún están por desarrollarse o bien podrían ser privatizados.
En los hechos, los acuerdos UE-México, UE-Chile y los otros que la UE negocia en la actualidad con otros países de la región difieren de los acuerdos de libre comercio que promueven EE UU porque incluyen un capítulo de “concertación política y cooperación”, pero esos dos capítulos no sirven sino para hacer más presentable y digerible el aspecto comercial donde predominan las mismas reglas desiguales, la misma competencia desleal.
Las intervenciones del “socialista” Hubert Védrine, ministro de Relaciones Exteriores, y de Hubert Durand-Chastel, encargado de las relaciones franco mexicanas en el senado francés durante la discusión que condujo a la firma del “Acuerdo de Protección recíproca de las Inversiones” (APRI) con México, en 1999, ilustran nuestro planteamiento: "Este acuerdo se concluye por un período de 10 años. El artículo 9 del APRI abre la posibilidad al inversor, en caso de litigio con el Estado huésped, de recurrir a un arbitraje internacional", declaró el primero. "Este acuerdo sobre las inversiones busca permitir a las empresas francesas invertir y retirar sus beneficios de México en las mejores condi-ciones de seguridad. El acuerdo facilitará la movilidad de las inversiones directas e indirectas, garantizando al mismo tiempo su seguridad sobre el plano jurídico, en razón de la aplicación de los principios de derecho internacional en lugar de la reglamentación mexicana, que puede ser modificada unilateralmente", confirma por su parte Huber-Chastel /39. Más claro que el agua.
Frente al dominio que ejercen EE UU y su proyecto de Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en la región /40, las propuestas de la UE en materia comercial, de “concertación política y de cooperación” aparecen frecuen-temente más difusas, pero son igualmente peligrosas. La perspectiva de una zona de libre comercio euro-latinoamericana para el año 2010 hace parte de la agenda de los capitales europeos y latinoamericanos, y para construirla buscarán suprimir cualquier barrera que se les oponga. Ésa es la lógica de la redistribución de zonas de influencia a la que conduce la internacionalización y centralización del capital.

Braulio Moro es economista y periodista. 


Notas

1/ Cepalc (2002). Situación y perspectivas, Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2001-2002, Santiago de Chile.
2/ Cepalc (2003). MBalance Preliminar de las economías de América Latina y el Caribe, Santiago de Chile.
3/ Ferranti, D, et al. (2003). "Comercio para el desarrollo en América Latina y el Caribe", Banco Mundial, Washington.
4/ OMC (2003). Statistiques du commerce international, Ginebra.
5/ Katz, C.
- (2000). "Las nuevas turbulencias de la economía latinoamericana", Periferia n.° 8, 2.° semestre, Buenos Aires.
- (2004). "Más allá del neoliberalismo", en: www.eltabloid.com/claudiokatz/.
6/ Cepalc (2003). La inversión extranjera en América Latina y el Caribe, Santiago de Chile.
7/ Pottier, C. (2003). Les multinationales et la mise en concurrence des salariés, L’Harmattan, París.
8/ Desde una perspectiva de largo plazo se observa que en los pasados 42 años, la región tuvo tasas de crecimiento negativo en doce de ellos.
9/ Moro, A. (1998). "L’économie mexicaine et son insertion dans le marché mondial (1960-1995)", Tesis de doctorado en Ciencias Económicas, Universidad de Amiens.
10/ Moro, A. (2001). "Las Relaciones México / Unión Europea en el contexto global y las respuestas sociales", Encuentro de Organizaciones sociales y civiles de México y la Unión Europea en el marco del Acuerdo Global UE-México, Memoria, México.
11/ CNCUD. "Rapport sur l’investissement dans le Monde", 2000, 2001, 2002, 2003, Ginebra.
12/ Tan solo entre 1991 y 1999 se firmaron 20 acuerdos comerciales entre países de América Latina.
13/ Salama, P. (2004). La tendance à la stagnation révisitée, manuscrito fotocopiado, París.
14/ Buster, G. (2003). "La Unión Europea y América Latina: inversiones, estrategias empresariales y partenariado transatlantico", manuscrito fotocopiado, Madrid.
15/ Ver al respecto: "GATS 2000, Request from the EC and its member states (hereafter the EC) to Mexico". Ad hoc 133 Committe Services. MD:068/02, Bruselas. Las demandas de la UE hacia los países de ALC en materia de servicios se pueden consultar en : www.polarisinstitute.org/gast/main.html.
16/ Torrelli, C. (2003). "¿Mercosur a la venta? La UE tiene también su ALCA para Sudamérica", CEO-TNI, Amsterdam.
17/ Según el Banco de México el porcentaje sería de 81%. Esa proporción es de 21% en EE UU, 6% en Japón, 5% en Alemania, 8% en España, y en Francia e Italia del 5%. La Jornada, 1/04/2004, México
18/ Chislett, W. (2004). La inversión española directa en América Latina: retos y oportunidades, Real Instituto Elcano, Madrid.
19/ idem.
20/ Rolland, D y Chassin, J. et al (2003). Pour comprendre la crise argentine, L’Harmattan, París.
21/ Chislett, W. op cit.
22/ La Jornada, 23/12/ 2003 ; 16, 17, 22, 26 de marzo y 1, 2 y 6 de abril, 2004, México.
23/ Suez está presente en Colombia, México, Bolivia, Brasil, Chile, Argentina. Vivendi está implantado en Argentina, Bolivia, Brasil, México, país este último donde tomó el relevo de Enron. Otra empresa, esta vez española implantada en la región es Tecvasa (Técnicas Valencianas del Agua), presente en Colombia, República Dominicana, Ecuador y Venezuela.
24/ "Les lobbies en Europe", revista Recherches internationales n.° 70, 4-2003, París.
25/ Aguas de Barcelona está presente además en Brasil, Chile, Colombia, Cuba y Uruguay.
26/ Los elementos sobre el caso argentino son fundamentalmente tomados de la entrevista que el autor hizo a Alberto Muñoz, miembro de la Unión de Usuarios y Consumidores de Argentina.
27/ Ver ICSID News. (2003). The World Bank Group, Washington.
28/ Declaraciones del Ministro Dominique de Villepin, Río Negro on line, 4 de febrero, 2004.
29/ www.icij.org.
30/ El caso del cierre ilegal de Euzkadi, Sindicato Nacional Revolucionario de Trabajadores de la Compañía Hulera Euzkadi (SNRTE), manuscrito fotocopiado, México.
31/ Rocha, M. (2004). "A tres años de Tratado de Libre Comercio México - Unión Europea; las promesas para el pueblo mexicano incumplidas ¡todo para las multinacionales europeas!". Documento de trabajo para el OS México-Unión Europea, manuscrito fotocopiado, México.
32/ Citado por Daniela Pastrana, "La llantera Continental amenaza al gobierno", La Jornada, Suplemento Masio-sare 298, septiembre 2003, México.
33/ Boletín Chiapas al Día, varios números, Ciepac, México. Moro, B.- "“Plan Puebla Panamá”, une recoloni-sation", Manière de voir 69, L’Amérique Latine en effervescence, junio-julio 2003, París.
34/ Ladouceur, M. (2003). "Les pétrolières à l’assaut des terres autochtones en Amérique latine", Centre for Research on Globalisation, manuscrito fotocopiado.
35/ Ciepac (2004). "Europa y la mordaza a la libre expresión en Chiapas", Boletín Chiapas al Día, n.° 400, México.
36/ Unctad (2003). World Investment Report, Ginebra.
37/ Según datos del ICSID, después de 1991 Argentina ha firmado 38 acuerdos, Brasil 10, Bolivia 18, Chile 29, México 18, Perú 23.
38/ Bertrand, A y Kalafatides, L. (2002). OMC, le pouvoir invisible, Fayard, París.
39/ Exposé des motifs n.° 479, 1/7/1999, Senado francés, París.
40/ "El Área de Libre Comercio de las Américas", Alternativas Sur, vol. II (2003), n.° 1, Centro Tricontinental Louvain-La-Neuve y Centro de Investigación para la Paz, Madrid. También existe la versión en francés, bajo el título "Les dessous de l’ALCA".

Fuente: Viento Sur, N° 79, marzo de 2005



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#20 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Vie, 3 de Jun, 2005 2:37 am
Asunto: 16/05 - Conferencias en Buenos Aires 7, 8 y 15 de junio
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RGE 16/05
 

Conferencia
La crisis del actual orden internacional

Jaime Estay: Profesor e investigador chileno. Titular de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), especialista en economía mundial, con énfasis en las relaciones externas y el funcionamiento interno de las economías de América Latina. Sobre esos temas es autos de cinco libros y compilador de otros seis. Colaborador de revistas especializadas en México, Italia, Bélgica, Cuba, Argentina, Bolivia, Perú, Colombia y Estados Unidos.
Por trabajos presentados, ha recibido los premios "Raúl Prebisch" (1990, Asociación de Economistas de América Latina y El Caribe), "Jesús Silva Herzog" (1994, IIEc-UNAM, México), "Juan Noyola" (1994, Col. Nacional de Economistas de México) y el Premio Estatal de Ciencia y Tecnología 2000, área de Ciencias Sociales y Humanidades (Gobierno del Estado de Puebla)

7 de junio de 2005, 19 a 22 hs.
Centro Cultural de la Cooperación, "Sala Solidaridad",
Av. Corrientes 1543, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA - INSCRIPCIÓN PREVIA OnLine


Conferencia
El militarismo keynesiano y la economía estadounidense
( en español )

James Cypher: Profesor del Departamento de Economía de la California State University. Especializado en macroeconomía, desarrollo económico, economía internacional y de defensa. Desarrolló actividades docentes y de investigación en América Latina.

James Cypher también se presentará en:
Escuela de Defensa Nacional. Universidad Nacional de La Plata.
Univ. Nacional de Río Cuarto, Córdoba. Univ. Nacional del Comahue, Neuquén.

8 de junio de 2005, 19 a 22 hs.
Centro Cultural de la Cooperación, "Sala Solidaridad",
Av. Corrientes 1543, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Conferencia
Elevación de los niveles de formación y mercado de trabajo en Europa

Jean François Germe: Director de la Escuela doctoral Empresa, Trabajo, Empleo de la Université de Marne la Vallée (Francia). Profesor universitario en ciencias económicas y Director del Centro de Estudios y Empleo del CNAM. Sus trabajos actuales se refieren a las transformaciones del mercado de trabajo y su relación con: las consecuencias para el empleo de la elevación de los niveles de formación en diferentes países europeos; la elaboración de normas y estándares de competencias para ser referencias para los actores de la formación y del empleo; las movilidades y estrategias de los individuos en el mercado de trabajo en relación con la cuestión de la formación.
Sus publicaciones más recientes incluyen:(2003) con Catherine Béduwé, "Les logiques de l'élévation des niveaux de formation : de la hausse à la stabilisation", Notes du LIRHE Nº 2 (2003) con Sylvie Monchatre y François Pottier, Les mobilités professionnelles : de l'instabilité dans l'emploi à la gestion des trajectoires, Commissariat général du plan(1998) con François Pottier, "Trajectoires professionnelles et formation. Se préparer à une profession ou s'adapter au marché", en Mélanges en l'honneur de Professeur Jean Vincens, CNAM

Organizan:
CEIL PIETTE del CONICET
IADE

15 de junio de 2005, 19 a 22 hs.
Centro Cultural de la Cooperación, "Jacobo Lacks",
Av. Corrientes 1543, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA - INSCRIPCIÓN PREVIA OnLine



 
 


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#21 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Dom, 5 de Jun, 2005 7:14 pm
Asunto: 17/05 - André Gunder Frank (1929-2005)
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RGE 17/05
 

André Gunder Frank

 Monthly Review, editorial

André Gunder Frank. Andre Gunder Frank, um dos principais cientistas sociais radicais do fim do século XX e durante longo tempo amigo e colaborador da Monthly Review e da Monthly Review Press, morreu em 23 de Abril de 2005, aos 76 anos.

Frank (tratado pelos seus amigos como Gunder) nascera em Berlim em 24 de Fevereiro de 1929. Seu pai, um pacifista e novelista que se opunha à ascensão do movimento nazi, levou-o para um internato suíço quando ele tinha quatro anos de idade. Em 1940-41 ele veio para os Estados Unidos, primeiro para Hollywood e depois Gunder ficou com a sua mãe em Ann Arbor, Michigan. Estudou ciências económicas no Swarthmore College, na Pennsylvania, abraçando a perspectiva keynesiana. Em 1950, sem perceber onde se estava a meter, inscreveu-se no programa Ph.D em económicas na Universidade de Chicago, onde teve como professor nada mais nada menos que Milton Friedman. Descobrindo-se num tugúrio de economistas de extrema-direita, ele esforçou-se por passar todos os seus exames com distinção, mas rejeitou muito do que lhe estavam a ensinar. O departamento de ciências económicas de Chicago respondeu enviando-lhe uma carta em que o aconselhava a abandonar devido à sua "incompatibilidade" com o seu programa.

Estudou económicas por algum tempo na Universidade de Michigan, antes de abandoná-la totalmente, como escreveu posteriormente, a fim de tornar-se "um beatnik no café Vesuvius na Praia Norte de San Francisco antes de Jack Kerouac ter chegado ali On the Road ", e a seguir reentrou na Universidade de Chicago pela porta do cavalo, através do centro de investigação Bert Hoselitz sobre Desenvolvimento Económico e Mudança Cultural. Acabou por escrever uma dissertação para departamento de económicas de Chicago sobre a produtividade na agricultura e indústria soviética. Durante a sua elaboração passou um verão a investigar em Kiev, na Ucrânia. Mas ele estava mais interessado nas questões levantadas por Hoselitz e outros sobre o relacionamento entre desenvolvimento económico e mudança cultural e acabou por gastar a maior parte do seu tempo em Chicago em associação e aprendizado junto a antropólogos, mais do que com economistas.

Em 1960 decidiu descobrir por si mesmo as condições no terceiro mundo e visitou Cuba brevemente após a revolução, assim como viajou à Gana de Nkrumah. Posteriormente abandonou um cargo que havia assumido como professor assistente de económicas na Michigan State University e transferiu-se para a América Latina, principiando pelo México. A partir dali, via Peru e Bolívia, chegou ao Chile onde encontrou a sua futura esposa e colaboradora, Marta Fuentes.

Ali, bem como no Brasil e no México, efectuou o seu trabalho mais importante, publicando o ensaio "O desenvolvimento do subdesenvolvimento" no número de Setembro de 1966 da Monthly Review, bem como o seu livro muitíssimo influente Capitalismo e subdesenvolvimento na América Latina, publicado pela Monthly Review Press em 1967. Nestas obras, estreitamente relacionadas com A economia política do crescimento, de Paul Baran (Monthly Review Press, 1957), mas enraizadas num estudo minucioso das condições latino-americanas, argumentou que a abordagem reformista de quase todas as teorias do desenvolvimento estava errada. "O Subdesenvolvimento", escreveu ele no seu artigo clássico de 1966, "não é devido à sobrevivência de instituições arcaicas e à existência de escassez de capital em regiões que permaneceram isoladas do fluxo da história mundial. Ao contrário, o subdesenvolvimento era e ainda é gerado pelos mesmos processos históricos que também geraram desenvolvimento económico: o próprio desenvolvimento do capitalismo". Nesta visão, o que estava a ser reproduzido juntamente com o desenvolvimento dos estados no centro da economia capitalista mundial era o subdesenvolvimento e sob circunstâncias normais a subordinação permanente daqueles estados na periferia.

A análise de Frank, juntamente com todo o corpo de trabalhos provenientes do terceiro mundo, constituía aquilo que viria a ser conhecido como teoria da dependência e apontava para a necessidade da revolução social naqueles países que experimentavam o desenvolvimento do subdesenvolvimento. O seu artigo "O desenvolvimento do subdesenvolvimento" na MR foi encarado pelo governo americano como uma ameaça ao seu império nas América e foi-lhe enviada uma carta do Procurador Geral do EUA a dizer-lhe que não seria permitida a sua reentrada nos Estados Unidos. Esta decisão acabou por ser revogada em 1979 quando o senador Edward Kennedy (D-Mass) interveio a fim de permitir que ele e Ernest Mandel, o autor de Teoria económica marxista (Monthly Review Press, 1968) lecionassem num seminário na Universidade de Boston.

Daí em diante, durante muitos anos, Frank teve o papel de intelectual mundial itinerante. Em 1976 publicou Genocídio económico no Chile: Equilibrium à ponta de baioneta, em resposta à viagem do seus antigos professores da Universidade de Chicago, Milton Friedman e Arnold Harberger, ao Chile a fim de aconselhar o governo militar de Pinochet que se seguiu ao sangrento golpe contra o governo socialista de Allende. Na década de 1970 devotou-se basicamente à análise da crise da economia mundial e ao que viria a ser conhecido como sistema da análise mundial, na qual foi um pioneiro e um dos mais destacados criadores até ao presente. Um marco quanto isto foi o seu Acumulação mundial, 1492-1789 (Monthly Review Press, 1978).



Estamos a publicar neste número da MR uma curta homenagem a Gunder, do seu e nosso amigo Samir Amin. Aqueles que pretenderem mais informação acerca dele e da sua obra estão convidados a ver o seu sítio web em http://rrojasdatabank.info/agfrank .

Nota: O último artigo que Gunder Frank publicou em vida, "A ascensão vertiginosa da dívida externa dos EUA e o declínio do dólar americano", está em resistir.info: http://resistir.info/varios/gunder_frank_dolar.html

O original encontra-se em
http://www.monthlyreview.org/nfte0605.htm


Fuente: www.resistir.info , 3 de junio de 2005.


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#22 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Dom, 12 de Jun, 2005 1:37 pm
Asunto: 18/05 - Solicitud de contacto (Lisandra Pereira Lamoso - Brasil)
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Colegas de la Red,
 
Me gustaría conocer pesquisadores que trabajan con las área mineradas, mineración, siderurgia.
Necesito ampliar la discusión teorica.
 
Gracias,
Lisandra Pereira Lamoso
lamoso@...


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#23 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mar, 14 de Jun, 2005 3:03 am
Asunto: 19/05 - Ref. 18/05
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RGE 19/05
 
Colegas,

No trabajo diréctamente sobre áreas mineras pero si sobre espacios de
extracción de recursos naturales mineros y energéticos en la Patagonia
Austral, en Argentina y Chile. También tengo acceso a información
relacionada. Si puedo dar una mano, avisenle a esta colega.

Saludos


Alejandro Schweitzer
alejandro.schweitzer@...

 

 


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#24 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mar, 14 de Jun, 2005 3:22 am
Asunto: 20/05 - Bolivia. El derecho a nacionalizar el petróleo (Enrique Mariaca Bilbao)
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RGE 20/05
 
BOLIVIA
 

El derecho a nacionalizar el petróleo

 

Enrique Mariaca Bilbao

 

Resumen: el presente trabajo del ingeniero Enrique Mariaca Bilbao
es muy oportuno en cuanto que en Bolivia los
sectores populares luchan para renacionalizar el petróleo y el gas bolivianos.
El autor, miembro del Comité de Defensa del Patrimonio,
la Soberanía y la Dignidad Naciona (CODEPANAL),
desarrolla la tesis de las Naciones Unidas:
"Soberanía Permanente de los Estados sobre sus Recursos".
InfoMoreno agradece a Tribuna Boliviana,
la versión que se pone a disposición de los lectores (del número 302, del 6 de junio).
la cual fue adaptada por Arturo Araníba
InfoMoreno quiere señalar que la YPF argentina,
ha sido la primera empresa de hidrocarburos estatal del mundo.

 

DERECHO A LA NACIONALIZACIÓN

"No existe un mal mayor para una nación que las arcas del tesoro vacías, la impotencia nacional, la servidumbre y la muerte de la nación".

"Bolivianos: ¡No dejemos que nos engañen! El Gas, el petróleo y los minerales... ¡Son Nuestros!

 

Soberanía Permanente de los Estados sobre sus Recursos

La Organización de las Naciones Unidas, en la Asamblea General del 14 de diciembre de 1962, aprobó la Resolución 1803 que expresa: "Teniendo en cuenta lo dispuesto en su resolución 1314 del 12 de diciembre de 1953, por lo que se crea la Comisión de Soberanía Permanente sobre los Recursos Naturales". Y en su Resolución 1515, del 15 de diciembre de 1960, bajo los siguientes considerandos más importantes:

Cualquier medida debe basarse en el reconocimiento del derecho inalienable de todo Estado a disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales en conformidad con sus intereses nacionales.

Los acuerdos económicos y financieros deben basarse en los principios de igualdad y del derecho de los pueblos y de libre determinación.

La prestación de asistencia económica, técnica y el aumento de las inversiones extranjeras deben llevarse a cabo sin sujeción a condiciones que pugnen con los intereses del Estado que los recibe. Declara lo Siguiente:

Primero. El derecho de los pueblos y de las naciones a la soberanía permanente sobre sus riquezas y recursos naturales debe ejercerse en interés del desarrollo nacional y del bienestar del pueblo del respectivo Estado.

Segundo. La nacionalización, la expropiación o la requisición deberán fundarse en razones o motivos de utilidad pública, de seguridad o de interés nacional, los cuales se reconocen superiores al mero interés particular o privado tanto nacional como extranjero. En esos casos se paga al dueño la indemnización correspondiente, con arreglo a las normas en vigor en el Estado que adopte esas medidas, en ejercicio de su soberanía y con el derecho internacional.

Tercero. En cualquier caso en que la cuestión de la indemnización de origen a un litigio, debe agotarse la jurisdicción nacional del Estado que adopte esas medidas. No obstante, por acuerdo entre Estados soberanos y otras partes interesadas, el litigio podrá dirimirse por arbitraje o arreglo judicial internacional.

Cuarto. El ejercicio libre y provechoso de la soberanía de los pueblos y las naciones sobre sus recursos naturales, debe fomentarse mediante el mutuo respeto entre los Estados basado en su igualdad soberana.

Quinto. La cooperación internacional en el desarrollo económico de los países en vías de desarrollo ya sea que consista en inversión de capitales, públicos o privados, intercambio de bienes y servicios, asistencia técnica o intercambio de información científica, será de tal naturaleza que favorezca los intereses del desarrollo nacional independiente de esos países y se basará en el respeto de la soberanía sobre sus riquezas y recursos naturales.

Sexto. La violación de los derechos soberanos de los pueblos y naciones sobre sus riquezas y recursos naturales es contraria al espíritu y a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y entorpece el desarrollo de la cooperación internacional y la preservación de la paz.

 

EL DERECHO A NACIONALIZAR ESTA INSCRITO EN EL DERECHO INTERNACIONAL

Mas adelante, en marzo de 1973, el Consejo de Seguridad de la ONU reunido en Panamá emitió la Resolución 330 mediante la cual reafirma la Soberanía Permanente de los recursos naturales por el Estado correspondiente. Así, el derecho a nacionalizar está inscrito en el derecho internacional dentro de la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, aprobado por la Resolución No. 3281 (XXIX) en la sesión Plenaria 23152 de Naciones Unidas celebrada el 12 de diciembre de 1974. En el capitulo II declara el derecho de todo Estado de elegir su sistema económico y de ejercer soberanía plena sobre sus recursos naturales; reconoce y determina en el inciso C del artículo 2º, el derecho del Estado de nacionalizar, expropiar o transferir la propiedad de los bienes extranjeros, al dominio nacional.

 

EL CONCEPTO DE REGALÍA

Un aspecto de doctrina que muestra profundas divergencias, es el referente al concepto jurídico anglosajón sobre la propiedad de las riquezas del subsuelo que corresponde, por extensión, al propietario del suelo; frente al concepto tradicional, heredado de la Corona española, de que tales riquezas pertenecían al Rey. De esta manera, la propiedad de las minas estaba estrechamente ligada a la Corona, con la salvedad de que esta propiedad tenía validez durante la vida del Rey, quien quisiera mantener el usufructo de la propiedad del subsuelo debería obtener nueva concesión del Rey sucesor. Es de destacar que los permisos o concesiones dictadas por el Rey, eran otorgadas a cambio, entre otras condiciones, a pagar un tributo al Rey (regalía).

El predominio de la corriente de ideas individualistas en el siglo XIX, hizo que las ordenanzas reales de 1738 se interpretaran en forma diferente al constituirse los Estados nacionales independientes. El Estado demo-liberal entregó sus riquezas mineras a intereses, predominantemente foráneos. Estos intereses realizaron una concentración de derechos y de privilegios que, en el caso de la industria petrolera y minera, dieron lugar a una explotación desconsiderada de los recursos nacionales exentos de tributos y más adelante se establecieron impuestos irrisorios en comparación a la riqueza extraída. Se puede decir que el poder colonial era mejor administrador que el nuevo Estado republicano.

 

DERECHO DE LA SOBERANÍA DEL ESTADO

A principios del siglo XXI el aspecto de la tributación se tornó en el punto neurálgico del problema. Las compañías disponían de un arsenal de argucias técnico-económicas para minimizar la tributación; y por otra parte, en las leyes o códigos de petróleo persistían aún disposiciones lesivas al Estado, fuertemente influenciadas por las de los países anglosajones.

Es ilustrativo señalar un concepto tributario anglosajón que hasta hace poco estaba incorporado en la legislación petrolera de varios países latinoamericanos; se trata del llamado "factor de agotamiento" (depletion allowance) que es una deducción del 27,5% de la producción que hacen las compañías a su favor, libre de impuesto, y que se dice que es una compensación que le corresponde a las compañías por el hecho del empobrecimiento que sufren sus yacimientos de petróleo. La aberración de esta deducción salta a la vista, pues, quién debe ser compensado por este empobrecimiento de los yacimientos es el Estado como legítimo dueño de las riquezas del subsuelo que aún el mismo Departamento del Tesoro (EUA), expresó que "El depletion allowance es la mayor de todas las trampas". Al igual que esta disposición lesiva, se podría señalar un gran número de aditamentos legales desfavorables que hacen de la explotación del petróleo un verdadero "botín de conquista" para las compañías transnacionales.

 

EL DERECHO A LA NACIONALIZACIÓN: CONSOLIDACIÓN DE LA SOBERANÍA PERMANENTE DEL ESTADO SOBRE LOS HIDROCARBUROS

Pronto se advirtió que se hacía imprescindible e insoslayable la necesidad de controlar a través del Estado todo el proceso productivo del petróleo, y para poder cumplir estas aspiraciones, se hizo imprescindible incorporar otros conceptos tales como el de "utilidad pública" y el de "función pública o social" que debe satisfacer la propiedad privada en sus actividades económico-industriales. Caso contrario, queda abierta la posibilidad de la expropiación y consagrada la facultad del Estado para hacer la explotación directa de los recursos naturales

 

AUTODETERMINACIÓN, LA NO INTERVENCIÓN Y LA IGUALDAD JURÍDICA DE LOS ESTADOS

El derecho a nacionalizar tiene su punto de partida en el principio de libre determinación de los pueblos, que consagra el inciso 2º. del Artículo 1º del Capitulo I de la Carta de las Naciones Unidas, y el artículo 1º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que establece:

Primero. Todos los pueblos tienen el derecho a la libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y promover asimismo a su desarrollo económico, social y cultural.

Segundo. Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales sin perjuicio de las obligaciones que deriven de la cooperación económica internacional basada en el principio de beneficio recíproco, así como en el derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia.

Tercero. Los Estados partes en el presente Pacto, inclusive los que tienen la responsabilidad de administrar territorios no autónomos y territorios en fideicomiso, promoverán el ejercicio del derecho de libre determinación y respetarán este derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas.

 

LA RECUPERACIÓN PETROLERA CONSOLIDA LA UNIÓN NACIONAL

El rescate y nacionalización del petróleo en América Latina ha profundizado la conciencia nacional y patriótica de amplios sectores de la población. Ha evidenciado que cuando existe la decisión de desarrollarse con independencia desaparecen los atavismos y prejuicios raciales y regionales. Se consolida la unidad nacional. Hace que las clases sociales establezcan un nuevo nivel de discusión política, que se desarrollen las organizaciones sociales de carácter popular, de trabajadores y campesinos. Y que en las fuerzas armadas se despierte y reafirme el interés de defender lo que es nuestro: el territorio y los recursos naturales. Se consolida el espíritu y la colaboración e integración latinoamericana.

La nacionalización de los hidrocarburos, sin duda, conducirá a la recuperación de los recursos naturales para plantear un Plan Estratégico de Desarrollo Nacional. Este plan soberano, requiere de un gran esfuerzo conceptual y de organización. Que nos saque de estar inmersos en un medio político, económico colonial con gobernantes y operadores sumisos al poder transnacional, dotados de un alto complejo de inferioridad frente al sistema. Además, ignaros de la mecánica y de la ingeniería del sector de los hidrocarburos, repiten los mitos acerca de la incapacidad de los Estados para avanzar en su propio desarrollo, ignorancia innata, que les es imposible superar el mito del desconocimiento. Finalmente, se confiesan incapaces para enfrentar y manejar las obligaciones derivadas de las "supuestas multimillonarias inversiones" con las cuales nos habrían inundado. Además, agitan el fantasma del "bloqueo internacional", de la imposibilidad de conseguir nuevos financiamientos para nuestro futuro desarrollo. Ignoran o pretenden ignorar, que Bolivia tuvo una rica experiencia petrolera de más de 60 años.

La nacionalización de nuestros hidrocarburos es por tanto, un acto jurídico-político de expresión de soberanía y de autodeterminación, y no puede ser contestado ni objetado. Esto no excluye que cuando proceda, se realice por medio de expropiación sujeta a justiprecio.

 

LAS NACIONALIZACIONES

La primera nacionalización en Bolivia se realizó, el 13 de marzo de 1937, cuando el gobierno militar de Toro expropió las concesiones y bienes de la Standard Oil por incumplimiento del contrato y por exportación clandestina del petróleo a la Argentina. La segunda, del 17 de octubre de 1969, el gobierno militar de Ovando expropió las concesiones y bienes de la Gulf Oil por utilidad pública y seguridad nacional, ésta última, por intromisión en la vida nacional, merced al poder económico y político adquirido gracias al Código Petrolero de Paz Estenssoro que les concedió excesivas ventajas.

El gobierno actual ignora o pretende ignorar el accionar positivo de YPFB, integrada en las complejas tecnologías de la industria y con plena autarquía para evitar el manoseo político vigente hasta 1985. YPFB con su lema "al servicio de la Patria" cumplió con todos los objetivos que demandó el desarrollo nacional y llegó a ser la mas grande e importante empresa del país, con ingresos brutos superiores a los 750 millones de dólares por año, aportando al Estado con el 65% de esos ingresos aparte del pago del 12% de regalías departamentales.

Sus reservas de hidrocarburos al momento de su pseudo capitalización eran:
En petróleo, 220 millones de barriles como reservas probadas y 1.600 millones de barriles probables y potenciales.
En gas, reservas probadas 7,2 trillones de pies cúbicos probables y potenciales 23 trillones de pies cúbicos.
Y todas estas Reservas fueron enajenadas y transferidas a valor cero.

 

EL ETERNO SAQUEO DE LAS TRANSNACIONALES BAJO LA TUTELA DEL FMI Y EL BANCO MUNDIAL

El actual gobierno, apuesta a una nación colonia, sujeta al eterno saqueo por las transnacionales y bajo la tutela del FMI y el Banco Mundial. Se asusta ante la "nacionalización" y la tilda de "suicidio económico". Total ignorancia, ya que para su información conviene revisar la historia de las indemnizaciones: se pueden señalar muchos casos con arreglos globales. EUA con Checoslovaquia en 1946 y con Yugoslavia en 1948; Francia con Checoslovaquia en 1950; Gran Bretaña con Hungría en 1954 y con Rumania en 1961. En todos estos acuerdos el pago se redujo en 50%, 33% y hasta el 20%. O sea, que no hubo indemnización plena o adecuada, según el informe de agosto de 1973 al Comité Jurídico Internacional.

La forma de pago ha sido motivo de debate y en particular en los Estados Unidos de Norte América, no habiendo disposiciones obligatorias al respecto, solamente la costumbre internacional. Y Naciones Unidas recomienda agotar la jurisdicción nacional del Estado y actuar en consecuencia. Y en verdad o se han obtenido compensaciones cubiertas en un plazo muy largo, hasta de 30 años como en el caso de México, o bien se han hecho arreglos destinados a cubrir nacionalizaciones de varios sectores. Estos acuerdos se llaman "lumpusum agreement".

La Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados establece en todo lo relativo a la compensación, "se resolverá por el derecho interno". Hay que añadir, que el pago no debe comprometer al Estado obligado de modo que ponga en peligro la marcha normal de sus servicios, su desarrollo y seguridad. El plazo largo y los medios adecuados pueden resolver este problema.

Es pertinente afirmar que el petróleo, el gas y los minerales pertenecen al Estado y no pueden ser adquiridos por prescripción o cesión dolosa, considerando además que el petróleo y el gas constituyen la principal fuente de energía y compromete todas las actividades económicas. Por tanto, compromete el desarrollo y la seguridad de la Nación. La explotación y operación de los hidrocarburos son de utilidad pública. Y ningún derecho privado, debe impedirlo. Así está previsto en nuestra Carta Magna, Articulo Nº 22, numeral II que dice: "La expropiación se impone por causa de utilidad publica o cuando la propiedad no cumple una función social, calificada conforme a ley y previa indemnización justa".

 

PRIMERAS NACIONALIZACIONES EN LATINOAMÉRICA: HAZAÑAS DE BOLIVIA EN 1936 Y DE MÉXICO EN 1938

Uno de los acontecimientos más relevantes en el panorama de la industria petrolera mundial a partir de 1936, fue la aparición de las empresas estatales petroleras latinoamericanas como resultado del surgimiento de una conciencia nacional clara. Este histórico hecho se inicia con la creación de la primera empresa petrolera estatal en el escenario latinoamericano, a la terminación de la absurda Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay (1932 a 1935). Esta guerra fue atizada subterráneamente por los poderosos consorcios petroleros Standard Oil (USA) asentada en Bolivia desde 1924 y la Shell Royal Dutch (Inglaterra), en Paraguay. Culmina este hecho con la inmediata nacionalización de los hidrocarburos y la expropiación de los bienes de la Standard Oil el 13 de marzo de 1937, por incumplimiento del contrato y haber incurrido en exportación clandestina de petróleo a la Argentina. Así nace a la vida Yacimientos Petrolíferos Fiscale s Bolivianos (YPFB), el 21 de diciembre de 1936.

La Guerra del Chaco tuvo la virtud de amalgamar las diversas idiosincrasias regionales y raciales, y hacer prevalecer el pensamiento unitario para construir un país mejor y con justicia social. Para ello, había que empezar con el rescate del petróleo, y gracias a la triunfal Batalla de Villa Montes, se salvó ese valioso recurso natural para emprender la hazaña de la explotación con esfuerzo propio.

Para el rescate del petróleo se ideologizó el proceso de Nacionalización, un macro proceso que exigía la presencia de dos elementos básicos: el principio de soberanía sobre sus riquezas del subsuelo y la voluntad política de afrontar los riesgos externos del colonialismo vigente que sería afectado.

A un año de este histórico evento, el 18 de marzo de 1938 el gobierno de México bajo la presidencia del Gral. Lázaro Cárdenas decreta la nacionalización de toda la industria petrolera y la expropiación de las concesiones y bienes de las 17 grandes empresas petroleras norteamericanas, inglesas y holandesas.

Es importante y justo remarcar el papel protagónico que le tocó jugar a México a raíz de la expropiación petrolera, pues constituyó un ejemplo y una enseñanza para los pueblos latinoamericanos. Fue el primer gran enfrentamiento de una nación con las transnacionales petroleras, defendiendo su dignidad y los principios de independencia económica. Puesto que las compañías estaban acostumbradas a atropellar las instituciones del país, complotar contra la estabilidad política del gobierno, evadir impuestos, corromper la moral administrativa, atentar contra la propiedad y vida de los ciudadanos que resistían sus presiones (como ocurre hoy en día, en Bolivia).

Estas actitudes colmaron la paciencia del Gobierno de México, además del desconocimiento público, de las compañías, de un laudo arbitral obrero-patronal refrendado por la Corte Suprema de Justicia. Y su decisión de abandonar los campos, plantas y equipos. Estas actitudes constituían una insolencia y un desacato hacia los poderes del Estado, y mostraban el desprecio por los intereses del pueblo mexicano al pretender paralizar el país y crear el caos. El Gobierno Mexicano dio de inmediato una respuesta digna y contundente al decretar la expropiación de los bienes de las compañías petroleras, medida que se complementó, con la creación de un organismo estatal para que asuma la responsabilidad del manejo y desarrollo de la industria en todas sus fases.

 

El CARTEL MUNDIAL DEL PETRÓLEO

Históricas medidas, la boliviana y la mexicana, que tuvieron extraordinaria repercusión internacional. A partir de entonces, se produce una toma de conciencia, acerca de la enajenación de los recursos naturales y de su proceso liberador. Se analizan antecedentes jurídicos y económicos en torno al derecho propietario de las riquezas del subsuelo, las figuras de concesión, y se formulan tesis tendientes a la recuperación del petróleo. Un duro golpe infringido al Cartel Mundial del Petróleo (el conjunto transnacionales que tenían el monopolio mundial de la industria), pues a partir de entonces, se fue produciendo la erosión de su poderío hegemónico que parecía absoluto.

El petróleo esta vinculado con el sorprendente avance tecnológico universal de los últimos cien años: la revolución industrial tuvo su motor en la utilización creciente del petróleo y se constituyó en un tremendo factor del poder tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra, para aquellas naciones que controlaban la producción y las reservas mundiales de petróleo. La explotación e industrialización del petróleo, ha generado una imponente masa de beneficios y ganancias, en progresión geométrica.

La concentración de la industria petrolera ha determinado la aparición del Cartel, el cual llego a manejar monopolísticamente todas las actividades de la industria petrolera mundial, esto es: controlar las fuentes de producción, imponer los precios del petróleo y sus derivados, distribuir mercados y precautelar un desarrollo tecnológico exclusivista y cerrado.

Cuando se hizo evidente la portentosa riqueza petrolera del Cercano Oriente, que abatiría los precios causando el derrumbe de las compañías, se reunieron en Escocia los jerarcas de la Standard Oil, Shell Royal y Anglo Persian, y elaboraron un documento por el cual se estableció un mecanismo para fijar el precio índice del petróleo: que sería el mas caro el del Golfo de México (Texas). Además, se reguló y prorrateó la producción para evitar excedentes y se distribuyeron los mercados. Este acuerdo abrió una época de ganancias ilimitadas que se extendió plácidamente por cerca de 30 años, sin el menor respeto y consideración hacia los países dueños del petróleo.

La segunda guerra mundial vino a trastocar esta situación con el despertar de la conciencia nacionalista de los países latinoamericanos, que se fijó como un objetivo la intervención del Estado en la industria petrolera; la presencia en el escenario mundial de la pujante industria petrolera soviética bajo la modalidad de trueque, rompió la tradicional práctica del Cartel Petrolero de exigir pago en dólares o libras esterlinas. Finalmente, otro elemento perturbador para el Cartel fue el nacimiento de la OPEP, con la finalidad de estudiar el mecanismo de los precios y revisar la tributación.

 

NACIONALIZACIÓN, PROCESO DE LIBERACIÓN

El profesor de derecho Konstantin Katsarov (Universidad de Sofía), en su libro Teoría de la Nacionalización, expresa: "Después de 1944, las aspiraciones de la humanidad hacia la paz social, hacia una vida mas próspera, hacia una mayor justicia social, se orientaron en gran parte, hacia la nacionalización de los medios de producción y la realización de este postulado tomó el aspecto de una mística que ejerció sobre los pueblos, un efecto, por así decirlo, fascinante".

La nacionalización en la época contemporánea tiene un status jurídico dentro del Derecho Internacional. Es evidente que se crea el conflicto de intereses al aplicar la nacionalización, caso frecuente en Latinoamérica, con dos problemas: la reclamación por una parte y la compensación por la otra.

Los principios de no intervención, la autodeterminación de los pueblos, la igualdad jurídica de los Estados, la tesis de la supremacía del derecho interno sobre el internacional, ha reforzado el derecho soberano de los países para realizar las nacionalizaciones y llegar a acuerdos directos con los afectados. La organización de las Naciones Unidas dispuso la creación de la Comisión de la Soberanía Permanente de los Recursos Naturales que se encarga de estudiar lo concerniente a los derechos de los pueblos sobre sus riquezas naturales.

Desde que las empresas petroleras estatales crecen y se mantienen dentro de una política petrolera diametralmente opuesta a la de las compañías transnacionales, estas han movido sus poderosos resortes con las fuentes de crédito. Y así, sabotear la cooperación, con una serie de medidas contrarias a las normas internacionales, pero pese a todo, las empresas estatales han podido sortear con éxito las dificultades y carencias. Consecuentemente, en los países latinoamericanos de mayor desarrollo, apareció la manufactura de herramientas y equipos, y también se han organizado centros de investigación.

A medida que pasan los años, se consolida cada vez más el principio de la participación directa del Estado en el desarrollo de la industria petrolera. El Estado preserva, regula y racionaliza su uso en función de las necesidades presentes y futuras, mientras que las compañías se dedican a explotarlo en forma indiscriminada, a menudo irracional, causando datos irreparables al medio ambiente y el irrespeto a las comunidades.

 

LO ÚNICO QUE LES INTERESA ES EL LUCRO

El Estado puede planificar su desarrollo petrolero conforme a sus intereses y en concordancia con el desarrollo nacional. El Estado propone y ejecuta la integración energética nacional y vela por un desarrollo armónico y planificado. El Estado promueve el crecimiento de la industria y es consciente de la importancia de la tecnología y fomenta la investigación científica. El Estado, dueño de su petróleo, está libre de presiones que atentan su propia estabilidad.

Por el contrario, cuando operan las compañías transnacionales, inquietan el ambiente político y frecuentemente han intervenido en asuntos internos para proteger sus intereses (como en el caso del separatismo de Santa Cruz y Tarija). A las petroleras, no solo que no les interesa la investigación en el país, sino que aún para el manejo técnico-administrativo, utilizan personal foráneo. Y sobretodo, lo "único que les interesa es el lucro para la empresa y nada más".

Por otra parte, los hidrocarburos bajo el control del Estado, representan una conquista en el ideal de liberación e independencia nacional; mientras que la presencia de las transnacionales significa la supervivencia de elementos antinacionales, afines con procesos políticos-económicos regresivos. Finalmente, en el orden económico, el manejo de los hidrocarburos por el Estado se traduce en su aprovechamiento óptimo; es la única forma en que se convierte en riqueza nacional real, pues los valores que de él se derivan se inyectan en la economía del país y genera una acción en cadena. Con el resultado de diversificación, ampliación de las actividades de la industria, la minería, la agricultura y el comercio. Además, crea una vasta perspectiva de estabilidad al fomentar el desarrollo económico y social del país.

 

A MODO DE REFLEXIÓN...

El escritor uruguayo Eduardo Galeano, en un articulo publicado por IPS, califica como una "inmensa explosión de gas", lo sucedido en Bolivia. "La gente se ha alzado porque se niega a aceptar que ocurra con el gas lo que antes ocurrió con la plata, el salitre, el estaño y todo lo demás".

Comienza hablando del auge de la plata de Potosí, cuyo resultado es "una montaña hueca, indios asesinados por extenuación y unos cuantos palacios habitados por fantasmas". Luego señala que en el siglo XIX también perdió "su salitre" y "el mar", cuyo ganador es un empresario británico que alimentó las costas de Europa con el fertilizante boliviano. En el siglo XX, Bolivia abasteció de estaño a los aliados de la Segunda Guerra Mundial. El rico de entonces fue Simón Patiño. Cuando las minas fueron nacionalizadas quedaba poco mineral. Ahora, el recurso preciado es el gas, pero "la desobediencia popular ha hecho perder un jugoso negocio al consorcio Pacific LNG, integrada por Repsol, British Gas y Panamerican Gas".

 


Geografía Económica


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#25 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Jue, 16 de Jun, 2005 2:25 am
Asunto: 21/05 - Las nacionalizaciones petroleras de Bolivia
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RGE 21/05
 

Las nacionalizaciones petroleras de Bolivia

 

 

De El Diario, de La Paz

 

Resumen: el siguiente artículo aparecido el domingo 5 de junio en El Diario (La Paz,
Bolivia), es una buena síntesis del proceso estatizador que
realizó el pueblo boliviano en 1937 y en 1969.
Esa misma voluntad está hoy presente y es posible que dentro de
algunos meses la historia incorpore
la tercera nacionalización del gas y el petróleo bolivianos.

En dos oportunidades se nacionalizaron los hidrocarburos y Bolivia pagó, primero 1.700.000 dólares y luego, 78 millones de dólares estadounidenses.

(...) La historia da cuenta, según Mirko Orgaz García, autor del libro "La guerra del gas y nacíonalización del petróleo", que fueron diversos los motivos para que Bolivia determine nacionalizar sus hidrocarburos en dos oportunidades.

Retrocediendo en el tiempo, las defraudaciones en impuestos e incluso contrabando de crudo hacia otros países de la Standard Oil, fueron la base de la nacionalización del petróleo el año de 1937, que comenzó en 1936 con la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

El gobierno de Tejada Sorzano inició en 1935 un proceso administrativo contra la Standard Oil, como consecuencia lógica de su contrariedad ante el reiterado desconocimiento de la ley de que hacía gala esta empresa. Este hecho rompió el poder simbólico de la empresa. Era la primera vez que se le iniciaba un juicio de esta naturaleza. La nacionalización de esta empresa fue un caso único, pues era la primera expropiación que afectó al trust Standard Oil, la primera empresa petrolera del mundo.

Los jerarcas del trust desencadenaron en Estados Unidos y el mundo una campaña de calumnias y falsedades contra el Estado boliviano. Ante la presión que ejercieron sobre el Departamento de Estado de su país, para intimidar a Bolivia a que anule la medida, el presidente F. Delano Roosevelt calmó las iras y prometió negociar una indemnización.

La suma de ésta alcanzó a 1.700.000 dólares americanos por las inversiones realizadas por la Standard Oil. En suma, como sostiene Juan Perelmán, la nacionalización y la creación de YPFB "fueron el parto doloroso de la Guerra del Chaco". "Yacimientos no nació porque era un buen negocio, YPFB nació como el primer acto de afirmación de la soberanía nacional, era sobre todo el símbolo de la joven nación emergente, de su proyecto de soberanía e independencia económica".

En lo posterior, la tesis de la nacionalización, como dice Sergio Almaraz , plasmó su continuidad histórica en los gobiernos de Toro, Busch y Villarroel, continuidad que se interrumpió en 1950 y se rompió definitivamente en 1955 con la aplicación del Código Davenport elaborado a la medida de las empresas norteamericanas que va a generar una nueva alineación de fuerzas en torno a los hidrocarburos.

El código Davenport posibilitó el ingreso de otra empresa norteamericana en la década de los 50: la Gulf Oil Company. En 1961-62 esta compañía descubre los pozos petrolíferos de Caranda, Colpa y Río Grande. La Gulf exige condiciones absolutas al gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y de Barrientos para adjudicarse el derecho de propiedad del gas y los oleoductos.

El golpe de Estado del general René Barrientos, aseguró la propiedad a la concesionaria, iniciando la aplicación del "Sistema Mayo", es decir el plan que contemplaba la entrega total de los recursos naturales del país.

Este proceso desnacionalizador de la política y de la economía terminó el 17 de octubre de 1969 cuando el gobierno del general Ovando decreta el fin de las concesiones a la Gulf y nacionaliza todos sus bienes.

Esta determinación soberana del Gobierno de Ovando, recuperó para el país el 90 por ciento de las reservas de gas que estaban en manos de la Gulf. A pesar de los 78 millones de dólares que costó la indemnización y los subsiguientes bloqueos financieros a la economía nacional, el país terminó ganando 3.600 millones de dólares en reservas hidrocarburíferas.

En síntesis, dice Orgaz García, la nacionalización de la Standard Oil y la Gulf Oil, fue expresión del enfrentamiento de la nación boliviana con el imperialismo por el excedente económico de los hidrocarburos, y la demostración palpable de que sí es posible quebrar el poder petrolero, como acto de afirmación de la soberanía nacional.

 

CAPITALIZACIÓN ENTREGÓ SOBERANÍA DE HIDROCARBUROS A TRANSNACIONALES

El Estado boliviano vivió una desnacionalización de sus hidrocarburos en la década de los 90, gracias a la Capitalización y la Ley de Hidrocarburos ejecutada por el gobierno de Sánchez de Lozada en el período 1993-1997, por la que Bolivia perdió soberanía o la propiedad de sus recursos a favor de las transnacionales. El objetivo de estas dos leyes fue el desmembramiento de la principal empresa estatal petrolera, YPFB, que provocó la constitución de un Estado débil y sin autonomía financiera.

Esta situación mostró a Bolivia como un país colonial de hace siglo y medio, incapaz de retener el excedente económico de la fabulosa riqueza del gas, cuyo equivalente monetario sobrepasa los 200.000 millones de dólares. Una fabulosa riqueza transferida a las manos de las compañías petroleras. Se podría decir que con la emergencia de la riqueza del gas, Bolivia descubrió su propia provisionalidad por los intereses económicos y políticos que están en juego: un dilema entre desaparecer como colonia o lograr su independencia.

El único camino que queda, planteada la imposibilidad de modificar legalmente este esquema, es la expropiación. Es decir, una nacionalización de los hidrocarburos como una medida política para frenar este proceso de enajenación de la economía y el Estado, tal como ocurrió en 1936 v 1969 cuando se nacionalizaron los bienes de las transnacionales Standard Oil y Gulf Oil.

 

ARGUMENTOS A FAVOR DE LA TERCERA NACIONALIZACIÓN PETROLERA

El primer argumento a favor de la tercera nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia es la lucha por el excedente petrolero de los países productores que ha provocado que en la mayoría de los países de la OPEP y los principales países exportadores de petróleo de Oriente Medio, la industria del petróleo esté dominada por grandes compañías nacionales.

Las reservas actuales de gas en manos de las transnacionales tienen un equivalente de 208 mil millones de dólares, riqueza suficiente para enfrentar procesos de indemnización -si corresponden- a las compañías por sus inversiones en el país.

Por otro lado, Bolivia no ha resuelto desde su fundación sus principales problemas de pobreza. La nacionalización del gas supone la base para eliminar estos problemas estructurales que perjudican desde los inicios de la República. Es un enorme excedente económico y dependerá de la unidad de la nación boliviana para reconquistarlo y colocarlo como condición de su desarrollo.

Después de la Capitalización se ha conformado en Bolivia una nueva estructura de poder articulada a la riqueza del gas. Un poder petrolero que, por las dimensiones económicas del negocio, no dudará en desmembrar el país para defender sus intereses. "Nación cambá, nación aymara, o la media luna" son algunas expresiones de esta estrategia colonial.

 

FACTORES

Tres factores intervinieron para nacionalizar el petróleo en las décadas de los 30, 60, 70 Y 80:

1.- Asegurar una participación directa del Estado en la industria petrolera para garantizar intereses nacionales cruciales, supuestamente de una manera más eficaz que lo que harían las fuerzas del mercado y las iniciativas privadas:

2.- Motivos políticos de controlar nacionalmente la extracción y la exportación de petróleo como proyectos de independencia política.

3.- Deseo de aprender de la industria del petróleo, como importante motivación para establecer una compañía petrolera nacional.

 

 

 

Fuente: INFOMORENO 104, del 8 de junio de 2005.



Geografía Económica


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#26 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Jue, 16 de Jun, 2005 3:47 pm
Asunto: 22/05 - Las desigualdades del TLC EUCA vistas desde los textiles
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RGE 22/05
 
 
 
Las desigualdades del TLC EUCA
vistas desde los textiles

María Eugenia Trejos
Alainet, 2de abril de 2005
 

INTRODUCCIÓN

Para definir una posición frente a lo negociado en el tema de textiles, en el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica (TLCEUCARD), es conveniente reconocer que sus efectos no son homogéneos, y que deben examinarse desde diferentes sectores y dimensiones. La pregunta que puede guiar la reflexión es: ¿a quiénes favorece y a quiénes perjudica el acuerdo sobre textiles en el TLCEUCARD? La respuesta se ha dividido en las siguientes cuatro dimensiones, precisamente para diferenciar esos diversos ámbitos o sectores sociales: la producción para el mercado interno, el desarrollo industrial y nacional, los trabajadores y las trabajadoras y las grandes corporaciones transnacionales.

Pero antes de pasar a la respuesta, es necesario identificar algunos elementos que ayudan a comprender mejor cuál es la situación de la industria de prendas de vestir en Centroamérica (que es la que, en realidad, interesa) y cuáles son sus vínculos internacionales. Con ello se podrá contestar la pregunta que se formula con mayores elementos.

 

1. LA INDUSTRIA DE PRENDAS DE VESTIR EN CENTROAMÉRICA

1.1 La entrada de Centroamérica en el mercado internacional

La transformación, que lleva a la conformación internacional actual de la industria de prendas de vestir, se inició en la década de los cincuenta -y, sobre todo, sesenta- del siglo pasado, cuando la producción proveniente de Japón empieza su inserción en el mercado estadounidense. Ya entonces algunas empresas de esta última nacionalidad empiezan a contratar producción en Japón y a relocalizar sus plantas dentro de Estados Unidos, en búsqueda de fuerza de trabajo barata y no sindicalizada. Por su parte, el gobierno de ese país logra el primer acuerdo con Japón, en 1957, para limitar las importaciones provenientes de este último. En las décadas siguientes los países que ingresaron en el mercado estadounidense fueron Hong Kong, y luego Corea y Taiwán. En los noventas México y China se convierten en los principales abastecedores de ropa a Estados Unidos, y entonces los países de la llamada Cuenca del Caribe también tienen una participación importante en ese mercado[1].

Las empresas estadounidenses de esa rama enfrentan la competencia extranjera a través de la búsqueda de productos que requieren lotes pequeños y costura compleja[2]; la fragmentación del proceso productivo y el desplazamiento de todo o parte de éste, dentro o fuera del país; la subcontratación de parte de la producción; y la racionalización de la producción con innovaciones tecnológicas o con nuevos sistemas productivos[3]. Estas estrategias empresariales son acompañadas de medidas tomadas por el gobierno de Estados Unidos y por la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). El primero continuó estableciendo mecanismos -que ha llamado arreglos- para limitar las importaciones de prendas de vestir de su país. Uno de los más conocidos es el Arreglo Multifibras de 1974, que establece una serie de cuotas de importación, y se concreta a través de arreglos bilaterales. Este arreglo es sustituido por el Acuerdo de los Textiles y el Vestido de la Organización Mundial del Comercio (OMC), de 1994, que define un proceso de eliminación de cuotas en 10 años, que terminaron al finalizar el año 2004.

Para las prendas de vestir provenientes del Caribe se han aplicado medidas arancelarias que eliminan impuestos sobre los componentes producidos en Estados Unidos. El requisito ha ido volviéndose más restrictivo ya que, en 1965, se pedía que se produjeran con telas cortadas en ese país; en 1987 se ampliaron las cuotas, pero se exigía que las telas fueran cortadas y fabricadas en Estados Unidos. En el año 2000 se hizo una ampliación de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (que permite el acceso a Estados Unidos, libre de aranceles, para ciertos productos) para incorporar prendas de vestir -entre otros-. En ella se permite el ingreso, sin cuotas ni aranceles, de prendas de vestir cortadas en Estados Unidos, y producidas con telas e hilos estadounidenses; también pone cuotas para otros productos provenientes de países de la Cuenca del Caribe, Canadá, Israel o México[4].

Estas medidas se venían complementando, desde 1971, con la promoción y apoyo a la creación de zonas francas de exportación, por parte de la ONUDI. En estos espacios industriales se aplican exenciones de impuestos, libertad de cambios de moneda, repatriación de utilidades, facilidades financieras, tarifas especiales de transportes, posibilidades para el alquiler y compra de edificios y otros servicios[5].

La combinación de estas medidas y apoyos es lo que conduce a las empresas transnacionales a fragmentar el proceso productivo, que se inicia en Estados Unidos (posteriormente entran algunos países asiáticos) con el diseño de las prendas y, muchas veces, el corte. En estas fases se logran los mayores niveles de automatización. El resto del proceso se relocaliza contratando o instalando plantas en países, como los del Caribe, en las cuales se realizan las labores de ensamblado y acabado. Estas fases son menos automatizadas y, por tanto, requieren más trabajo directo. Las prendas ya terminadas se envían a Estados Unidos, a través de las cadenas de comercialización y distribución que están, en su mayor parte, controladas por las mismas –u otras- transnacionales.

Las plantas localizadas en Centroamérica participan, así, en una (o unas) fase de un proceso de producción y distribución que no es controlado internamente. Esas fases son, además de menos automatizadas, menos rentables. En este marco se transforma la industria de prendas de vestir que pasa de estar orientada a satisfacer la demanda interna y de estar protegida de la competencia extranjera, a estar predominantemente dirigida al mercado externo y, al interior de la región, a enfrentar la competencia con producción proveniente de otras latitudes. Es decir, del predominio de la industria llamada de sustitución de importaciones se pasa al predominio de la llamada industria maquiladora.

En las plantas maquiladoras predomina el trabajo menos calificado (o cuya calificación no es socialmente reconocida[6]), y una gran dependencia de insumos y tecnología importados, sin que el proceso se oriente hacia la innovación o hacia el mejoramiento. Si bien en los últimos años hay una tendencia a realizar nuevas fases del proceso, como el corte y la elaboración del patrón, predomina la introducción de piezas cortadas que son cosidas internamente, y vuelvan a salir de los países por medio de cadenas de distribución controladas por las grandes corporaciones transnacionales, como ha sido ampliamente analizado[7].

1.2 La organización del trabajo en las nuevas plantas

En las plantas que se abren en Centroamérica con el fin de enviar la producción hacia Estados Unidos, la productividad del trabajo, que debería resultar del mejoramiento tecnológico, es sustituida por su intensidad. Esta es una constante en configuraciones de organización del trabajo tradicionales tanto como en nuevas configuraciones que se sitúan entre un taylorismo informal y un toyotismo no polifuncional, pasando por una polivalencia o polifuncionalidad restringida[8]. En la primera se presenta una clara separación entre la concepción y la ejecución del trabajo, en la que los/as operarios/as reciben instrucciones precisas y muy detalladas, además de individuales, para la realización del trabajo. Cada operario/a realiza una sola operación, muy especializada, en un proceso en que las máquinas están dispuestas en línea y la prenda en proceso es trasladada –en bultos- por personal que se especializa en esa función de traslado. La gerencia –con la ayuda de oficinas de planeación- concentra el conocimiento del proceso en su conjunto y en sus detalles, organiza el tiempo y el ritmo de trabajo, y vigila el proceso para garantizar la reducción de tiempos muertos. En esas oficinas de planeación se realizan estudios de tiempos y movimientos y la gerencia vigila el proceso de forma autoritaria y directa, por medio de una jerarquía muy definida y con personal especializado en funciones de control. No hay ni aplicación de técnicas modernas (justo a tiempo, calidad total, control estadístico de procesos, etc.) ni espacios de participación de los trabajadores y las trabajadoras en ningún tipo de decisiones o discusiones. Se le puede llamar taylorismo informal porque, si bien comparte con el taylorismo clásico las características anteriores, no formaliza por escrito las normas sobre procedimientos y distribución de tareas y las relaciones gerencia-operarios/as pueden ser directas o estar mediadas por estructuras jerárquicas de diversos niveles. El diseño del proceso, la distribución de tareas y la determinación de los ritmos están concentrados en oficinas o personal de alto nivel.

Lo fundamental de esta configuración no es la disminución de costos, la intercambiabilidad de las piezas o la productividad, sino la intensidad del trabajo. No es mejorar la tecnología o la organización del trabajo para producir más productos por unidad de tiempo con el mismo trabajo, que sería aumentar la productividad, sino incorporar más cantidad de trabajo por unidad de tiempo, que es aumentar la intensidad del trabajo.

En el otro extremo, en las plantas de confección de prendas de vestir en Centroamérica, existe el toyotismo no polifuncional. Presentan muchas de las características del toyotismo, como son: polivalencia; rotación interna; formación permanente; justo a tiempo; salarios, ascensos y evaluaciones con márgenes de discrecionalidad; trabajo en grupo; participación del personal operativo en dar sugerencias para mejorar la producción y decisiones estratégicas concentradas en la gerencia. En confección de ropa, sobre todo en la costura, generalmente es posible detener el proceso porque predomina la relación de un/a trabajador/a-una máquina[9]. La polivalencia, no obstante, no está acompañada de polifuncionalidad, ya que el personal operativo no realiza funciones de mantenimiento –excepto las básicas como cambiar agujas y planchas y bajar el pie de la máquina, etc.- ni de supervisión o control de calidad, la disposición de la maquinaria en módulos sólo se da en parte del proceso y las instrucciones al personal son muy precisas y con mediciones del tiempo. Estas diferencias con el toyotismo “clásico” permiten calificar a este toyotismo como no polifuncional aunque, como puede observarse, conserva lo central del toyotismo.

Al igual que en el toyotismo clásico, esos factores están penetrados de mecanismos para obtener la lealtad y el compromiso de los trabajadores y las trabajadoras con la empresa, y para que los/as últimos/as estén dispuestos/as a poner sus opiniones y sugerencias, así como su mayor esfuerzo laboral, al servicio de la empresa en forma voluntaria. Por ejemplo, la realización de reuniones con el personal operativo, para discutir problemas de producción, conduce a la entrega, “voluntaria”, por parte de los trabajadores y las trabajadoras, del conocimiento sobre detalles del proceso productivo que contribuye a solucionar problemas; ello representa un trabajo intelectual orientado a favorecer los objetivos de la empresa, que no se usa para resolver problemas laborales. Otros mecanismos para generar sentimientos de lealtad, agradecimiento e identificación con la empresa, son el solidarismo o la atención de problemas psicológicos, que son reconocidos por la misma gerencia como formas de mejorar la productividad[10]. Así, esta configuración de organización del trabajo procura la mayor intensidad del trabajo tanto con la polivalencia, la definición de salarios individualizada, y la carga de trabajo abierta y sujeta a la presión de los/as pares del grupo de trabajo, como con las acciones que se presentan como orientadas a favorecer a los trabajadores y las trabajadoras.

Entre estas dos configuraciones extremas hay otras configuraciones como el taylorismo clásico o el que hemos llamado ajustado, la polivalencia o polifuncionalidad restringida, la producción fragmentada en pequeña escala y el oficio residual de costura o sastrería, pero no entraremos a analizarlas en este artículo[11].

1.3 El trabajo en las plantas de confección de ropa

La intensidad del trabajo, en las plantas de confección de prendas de vestir, se logra, además de por la vía de la lealtad e identificación con la empresa, con los mecanismos de fijación salarial. Al menos dos formas se pueden destacar: el pago por producción y las metas de producción.

En el primer caso se pone una tarifa por pieza trabajada (que se va aumentando cuando los/as operarios/as hacen más de cierto número de piezas al día[12]), lo que obliga a trabajar a un ritmo acelerado para poder obtener cierto nivel de salario; en este caso hay una mayor intensidad, que equivale a lo que sería un mayor tiempo de trabajo: en cada hora se trabaja más de lo que corresponde a una hora promedio. Además, el salario no es fijo, sino variable según las habilidades y el estado de ánimo o el de salud de los trabajadores y las trabajadoras. En el segundo caso se ponen metas -de cantidad de piezas que deben terminar por día-. Si no lo logran, se quedan trabajando al final de la jornada. En este caso se combina lo anterior con una prolongación de la jornada durante un tiempo extraordinario que no se reconoce como tal. En ambos casos se trata de más cantidad de trabajo incorporado en la jornada laboral y, por lo tanto, mayores excedentes para la empresa.

Este gran esfuerzo productivo no se compensa con salarios altos, si se comparan con los estándares internacionales, ya que los salarios industriales mínimos en Centroamérica oscilan entre $1.7 y $7.9 por día mientras que, en Estados Unidos ascienden a $9.3 por hora[13]. Por otro lado, si bien se ha generado una importante cantidad de empleos en las maquiladoras de ropa, que se calculan en más de 300.000 en la región, las condiciones de trabajo presentan muchos problemas:

§ Inestabilidad laboral debida, entre otras cosas, a la existencia de un “régimen amplio, discrecional y libre de terminación de la relación de trabajo[14].

§ Altos niveles de exigencia y presión por aumentar la cantidad y por mejorar la calidad de la producción, según se ha documentado en múltiples estudios.

§ Problemas de salud y medio ambiente de trabajo, en una cantidad importante de plantas, relacionados con el ambiente físico (iluminación, ventilación, humedad, espacio, ruido, sustancias químicas y vibraciones), con las posturas y movimientos que generan problemas de salud (repetición de movimientos, asientos inadecuados, mantenerse de pie, ritmo), con la higiene (servicios sanitarios inadecuados, ausencia de comedores, falta de limpieza), y con el trato al personal (dificultades para obtener permiso para ir al médico y, más aún, para que los problemas de salud se consideren como enfermedades laborales, accidentes y mal trato por parte de las jefaturas)[15]. También hay accidentes laborales.

§ Desde el punto de vista del género, se presenta cierto nivel de discriminación hacia las mujeres y de reproducción de roles tradicionales: se discriminan por edad, pues se buscan mujeres jóvenes; se discriminan las casadas o en unión libre, cuando tienen hijos/as; y se discriminan si están embarazadas[16]. Una vez en la planta se presentan despidos por maternidad o enfermedad, y precariedad en los servicios de cuido infantil[17]. Dentro del proceso de trabajo las mujeres tienden a estar concentradas en los trabajos menos pesados y cuya calificación no es reconocida socialmente, como son la costura y las labores misceláneas, mientras que los hombres hacen el trabajo de bodega y corte (más pesados) y el mantenimiento (que requiere calificación formal)[18]. En los puestos de mando de bajo nivel –supervisión y control de calidad- hay una participación más mezclada entre hombres y mujeres. Claro que se trata de puestos de bajo nivel de mando, en los cuales el ejercicio del poder es más una idea que una realidad, como sugiere Coria[19].

§ Dificultades para organizarse y defender sus derechos, debido a una alta represión sindical.

Es decir, las maquiladoras que producen ropa para el mercado exterior están insertas en las cadenas de producción y distribución controladas por grandes corporaciones transnacionales. El aporte local, en Centroamérica, se reduce a servicios como transporte, comunicación, agua, etc. y fuerza de trabajo, y ésta es, predominantemente, joven, femenina, pobre, de baja educación formal, calificación no reconocida socialmente y ninguna tradición organizativa. Las empresas transnacionales logran acceder a esos trabajadores y esas trabajadoras directa o indirectamente (por medio de contratistas), y, en Estados Unidos, como migrantes, que son contratados/as junto a otras minorías (negros y negras) y mujeres, en condiciones muy inferiores a las promedio en ese país.

Así, se puede afirmar que, si bien en esta época el capital se relocaliza en busca de diversas fuentes de excedentes, en la rama de prendas de vestir el acceso a fuerza de trabajo barata, con poca capacidad de respuesta y dispuesta a trabajar con una alta intensidad, es un factor de gran importancia, sino el más importante, en ese desplazamiento. Lo barato de la fuerza de trabajo y lo intenso del trabajo se logran no sólo a través de salarios muy inferiores a los pagados en Estados Unidos, sino a través del sistema de fijación salarial y, en algunos casos, de la evasión o reducción de algunos pagos: reducción del salario directo, como el aguinaldo, las horas extras, las vacaciones; reducción del salario indirecto como los pagos de la seguridad social; disminución de gastos cuando se mantiene un inadecuado medio ambiente de trabajo; disminución de pagos como indemnización por despido, por la facilidad para despedir que implica evitar los pagos derivados de la estabilidad laboral. Todo esto relacionado con la casi total ausencia de organizaciones autónomas que defiendan los derechos de los trabajadores y las trabajadoras y la falta de fiscalización por parte de los gobiernos[20].

2. LAS PRENDAS DE VESTIR EN EL TLC EUCA

Con la ubicación anterior se puede volver a la pregunta que se hizo al principio: ¿a quiénes favorece y a quiénes perjudica el acuerdo sobre textiles en el TLC EUCA? Como se dijo, la respuesta se ha dividido en cuatro dimensiones: la producción para el mercado interno, el desarrollo industrial y nacional, los trabajadores y las trabajadoras y las grandes corporaciones transnacionales.

2.1 La producción para el mercado interno es amenazada

En primer lugar, el TLCEUCARD establece que el ingreso, a Centroamérica, de los productos textiles y de prendas de vestir, fabricados en Estados Unidos, quedará libre de aranceles. Es decir, si bien hubo una amplia discusión sobre este tema (que, en Costa Rica, llegó hasta la X Ronda de negociaciones) no se defendieron los intereses de los productores para el mercado interno o centroamericano. En Costa Rica, por ejemplo, hay cerca de 300 empresas registradas (desde micro hasta medianas)[21] que producen ropa para el mercado interno y emplean a unas 3.000 personas[22]. Estas pequeñas empresas no tienen el nivel tecnológico ni el acceso a insumos que les podría permitir competir con la ropa proveniente de Estados Unidos pero, sobre todo, no tienen los subsidios y apoyos que otorga el gobierno de ese país a sus industriales de textiles y prendas de vestir[23]. Por lo tanto, su sobrevivencia se pone en peligro con la entrada libre de ropa desde Estados Unidos.

En segundo lugar, el tratado incorpora la aplicación de medidas de salvaguardia textil, que deberían limitar la importación de ropa para proteger la producción interna si se ve amenazada por las importaciones. Pero estas salvaguardias tienen muchas limitaciones: por un lado, sólo pueden aplicarse durante 5 años después de la entrada en vigencia del tratado y por un período no mayor de 3 años; por otro lado, sólo se permiten si la amenaza a la producción no se deriva de cambios en la tecnología o en las preferencias del consumidor; por último, exigen que se otorgue una compensación equivalente al país afectado (art. 3.23 u art. 3.29). Es decir, estas medidas no serán suficientes para garantizar la protección –ni la sobrevivencia- de la producción de ropa para el mercado interno.

A estos elementos incorporados en el TLC EUCA hay que agregar que la ropa dirigida al mercado interno se ha visto sumamente afectada por la importación de ropa usada, en los últimos años. Lo que indica cómo la suma de todos estos factores conduciría a la posible desaparición de este sector productivo y al desplazamiento de sus trabajadores y trabajadoras.

2.2 Se renuncia al desarrollo industrial y nacional

El tratamiento del tema textil, en el TLCEUCARD, que se relaciona con la posibilidad de elaborar una política de desarrollo industrial o una estrategia de desarrollo nacional se puede observar en: el tratamiento arancelario a la importación de prendas de vestir y el tratamiento preferencial a la inversión extranjera. La eliminación de las cuotas, que se establece en el art. 3.22 del tratado, no puede considerarse como un resultado de esta negociación, ya que el Acuerdo de Textiles y Vestuario de la OMC, de 1994, exige la eliminación gradual de las cuotas a la importación de prendas de vestir, para concluir con su eliminación total a partir del 1 de enero de 2005.

El tratamiento arancelario preferencial, por Estados Unidos, exige que la ropa proveniente de Centroamérica sea originaria de los países firmantes. Se acepta una excepción si el componente de terceros países no excede el 10% del peso total (art. 3.25.8). Es decir, ahora no se aplican cuotas sino sólo preferencias arancelarias que permiten que casi toda la ropa pueda entrar libre de impuestos. Se agregan algunas excepciones como la posibilidad de que Nicaragua utilice telas o hilaza de algodón o fibra sintética, y Costa Rica lana, provenientes de fuera del territorio de las Partes (anexo 3.27, art.1 y anexo 3.28, art. 1). Pero los países de Centroamérica deben igualmente abrir sus fronteras a las telas e hilos provenientes de Estados Unidos, también subsidiados.

Estas disposiciones tienen dos implicaciones importantes: por un lado, no se toma ninguna medida de protección a la ropa proveniente de Centroamérica frente a la competencia de otros países, en particular de China. La eliminación de las cuotas de importación de ropa, dentro del marco de la OMC, permite que la producción proveniente de este último país tenga un mayor acceso al mercado estadounidense. De hecho, conforme se fueron reduciendo las cuotas -dentro de ese acuerdo de la OMC- aumentó considerablemente la participación china en el mercado estadounidense, hasta llegar a representar un 60% del mismo[24]. Los pronósticos son que crecerá aún más debido a la alta productividad, la buena calidad y el bajo precio de la producción de prendas de vestir en ese país. De hecho, ya en el primer mes del 2005, año en que se empieza a aplicar la eliminación de cuotas, las exportaciones de ropa china hacia Estados Unidos aumentaron un 39% (La Nación, 12/3/2005:23A). La existencia de aranceles, que de todos modos se mantienen por un tiempo para la producción proveniente de Centroamérica, no representa una compensación suficiente frente a las ventajas que genera la reducción de las cuotas, según se ha demostrado en diferentes estudios[25]. En estas circunstancias, la ropa proveniente de Centroamérica difícilmente podrá competir con aquella y no hay ninguna medida en el tratado que tiende a modificar esto.

Por otro lado, no se modifica la tendencia a la especialización de Centroamérica en la confección de ropa y, dentro de ésta, en las fases de costura y acabado. El sector mantendría su casi nula integración vertical, porque no hay ninguna protección a la tela proveniente de Centroamérica ni ningún estímulo para que se lleguen a producir hilos y tela en la región. El tratado elimina los aranceles para el ingreso a Centraomérica de la producción proveniente de Estados Unidos, lo que hará casi imposible que la tela y los hilos de la región puedan competir con la tela y los hilos subsidiados de Estados Unidos. Además, a la inversión extranjera no se le puede exigir que utilice insumos (hilos y tela, por ejemplo) nacionales o regionales, de manera que las empresas no tendrán ningún impedimiento para traerlos de afuera. Es decir, no hay ninguna medida que favorezca la integración vertical de la industria ampliando la producción de hilos y telas en Centroamérica, menos aún en Costa Rica donde esta producción es casi inexistente.

No se modificaría la tendencia a la especialización de Centroamérica –en la producción de ropa- en las fases intensivas en trabajo directo, como la costura y el acabado, ya que no hay ningún estímulo para la realización de otras fases en la región, como el diseño. Tampoco se modifica la tendencia al control de las marcas, la distribución y la comercialización por parte de las corporaciones transnacionales, lo cual significaría que las plantas ubicadas en Centroamérica mantendrían sus vínculos con las cadenas controladas por las transnacionales cuyos centros de operaciones están en Estados Unidos. Con esto, la región continuaría produciendo ropa con marcas transnacionales e insumos extranjeros, para que sea consumida por consumidores extranjeros y consumidoras extranjeras. Esto se complementa con el trato a la inversión extranjera.

2.3 Se favorece al capital transnacional

Las cuotas de importación –que han sido usadas tradicionalmente por los gobiernos de los países desarrollados para proteger su industria- parecen haber llegado al momento en que las mismas transnacionales están dispuestas a su eliminación, para reducir barreras que les impiden moverse libremente a través de los países y proveedores y obtener ventajas de todo tipo como son: bajos salarios, incentivos gubernamentales, ausencia de sindicatos y los beneficios que se obtienen de la posibilidad de amenazar con trasladarse a otras regiones si no se cumplen sus reclamos[26].

Pero el tratado agrega a estas ventajas, un tratamiento a la inversión extranjera que sólo favorece a las empresas transnacionales y no así a los países de la región centroamericana. Ese tratamiento incluye:

§ Trato nacional, que significa que el país debe otorgarle un “trato no menos favorable que el que otorgue, en circunstancias similares, a sus propios inversionistas” (art. 10.3).

§ Trato de nación más favorecida, que significa que el país otorgue un “trato no menos favorable que el que otorgue, en circunstancias similares, a los inversionistas de cualquier otra Parte o de cualquier país que no sea Parte” (art. 10.4).

§ Libre transferencia de las ganancias. Es decir, “Cada Parte permitirá que todas las transferencias relacionadas con una inversión cubierta, se hagan libremente y sin demora desde y hacia su territorio” (art. 10.8).

§ Prohibición de exigir requisitos de desempeño, en relación con los porcentajes de exportación, el contenido nacional de la producción, el uso de mercancías nacionales, la relación entre las exportaciones e importaciones o con las entradas de divisas, la restricción de la venta en el mercado nacional, la transferencia de tecnología o de conocimiento (art. 10.9).

§ Posibilidad, para las empresas, de demandar a los estados y no a la inversa.

Estas condiciones dan total libertad al inversionista extranjero para moverse en las ramas o sectores en que lo desee, sin exigirle condiciones y sin poder privilegiar al inversionista nacional en ningún caso. En México, que aceptó, en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), incorporar un capítulo de inversiones muy parecido, el resultado ha sido la orientación de la inversión extranjera hacia el sector financiero-especulativo, un estancamiento de la producción nacional y una reducción de la producción industrial que bajó, en el 2003, en un 2%[27].

Es decir, las condiciones incluidas en el TLCEUCARD impiden definir qué tipo de productos nos interesa producir, qué insumos utilizar en esa producción, qué nivel de integración queremos obtener en la industria, cuánto de lo producido queremos orientar el mercado interno y cómo generar algún desarrollo tecnológico. También significa renunciar a la posibilidad de garantizar que al menos parte de las ganancias generadas en el territorio nacional serán reinvertidas, así como renunciar al control nacional sobre algún proceso productivo que se llegue a considerar estratégico, como podría ser el alimentario.

La posibilidad de definir y aplicar estrategias de desarrollo pasa por tomar decisiones en esos y otros ámbitos, como ha sido el caso de los países hoy desarrollados, incluyendo a los llamados tigres asiáticos. En todos ellos la inversión extranjera no fue tratada igual que la nacional: en algunos casos –o períodos- se prohibió (Finlandia) y, en otros, se permitió pero con importantes condiciones (o requisitos de desempeño). Los requisitos han incluido asuntos como: la posibilidad de entrar sólo en ciertas ramas (Japón); la obligación de incorporar determinado contenido local y determinada proporción de exportaciones (Corea); la transferencia tecnológica (Corea y Taiwán) y los vínculos hacia adentro y hacia fuera (Taiwán); la presencia significativa de empresas estatales (Alemania, Francia); restricciones para la posesión de tierras o de ciertas compañías y la exigencia de que sean nacionales quienes están en las directivas (Estados Unidos)[28].

Los estudios que se han realizado muestran que en los países actualmente desarrollados “… un plan bien diseñado de restricciones y requisitos de desempeño en las inversiones extranjeras ha sido un ingrediente clave en sus recetas para alcanzar el éxito[29].

En síntesis, en el marco que establece el TLCEUCARD se favorece al capital extranjero con relación al nacional y de tal manera que se renuncia al desarrollo nacional e inclusive, en un sentido más restringido, al desarrollo solamente industrial. Con ello se permite -o consolida- la presencia de inversión extranjera en el sector financiero-especulativo, en la adquisición de empresas ya existentes o en maquiladoras que no responden a las necesidades nacionales, sino a los requerimientos de expansión del gran capital transnacional. En los dos primeros casos no hay crecimiento; en el tercero se consolida la desintegración de la producción, se amplía la ya enorme brecha tecnológica y se condena a nuestros países a servir como espacio donde se realizan las fases de procesos productivos donde los excedentes se generan, sobre todo, sobre la base de la permanente presión para mantener o aumentar la intensidad del trabajo[30]. Uno de los mejores ejemplo de ello es la industria de la ropa.

2.4 Los trabajadores y las trabajadoras son los grandes perdedores/as[31]

Aparte de que el texto del tratado no garantiza el acceso al empleo ni su estabilidad, entre otras cosas porque no se pueden poner requisitos sobre empleo sino para obtener ciertas ventajas adicionales, lo más importante es que se refuerza el tipo de empleo que se ha visto que genera la producción maquiladora: inestable, con bajos estándares laborales, con bajos salarios, con ritmos muy intensos y sin organizaciones sindicales[32].

La fijación de los salarios no se modificará, ya que el art. 16.8 la mantiene como decisión nacional. Es decir, se mantiene la presión para realizar un trabajo muy intenso, y se mantienen las diferencias salariales entre los países y, con ello, la competencia entre los trabajadores y las trabajadoras de unos países con los de otros países, que los obliga a aceptar ingresos y estándares laborales muy bajos.

Los y las migrantes mantienen su situación de inestabilidad y desprotección que permite y refuerza la existencia del cordón de trabajadores y trabajadoras en el Norte y en el Sur, que facilita el acceso a ellos/as para las transnacionales. Explícitamente el art. 11.1.5 señala que “Este Capítulo no impone a una Parte ninguna obligación respecto a un nacional de otra Parte que pretenda ingresar a su mercado de trabajo o que tenga empleo permanente en su territorio, ni de conferir ningún derecho a ese nacional, respecto a dicho acceso o empleo” (art. 11.1.5). En el caso mexicano, con el TLCAN, los indocumentados y las indocumentadas, en Estados Unidos, pasaron de 2 a 4 millones entre 1990 y 2000[33].

Además, se elimina la posibilidad de realizar presiones sobre los países que incumplan con la legislación laboral, como sí estaba contemplado en la Iniciativa para la Cuenca del Caribe, ya que se establece que ninguna Parte podrá exigir a otra el cumplimiento de su legislación laboral (art.16.2.3). Además, sólo puede haber demandas cuando un continuado incumplimiento de la legislación laboral “afecte el comercio entre las partes” (art. 16.2.1). Con ello se está instaurando una lectura de la ley laboral a favor de los inversionistas y no a favor de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras. Se refuerza con ello el giro que se ha venido dando a la interpretación de la legislación laboral que ha pasado de proteger a la parte débil de la relación, la persona que trabaja, para garantizar los privilegios de la parte fuerte, el inversionista. Es más, aún en el caso de recurrirse al mecanismo de solución de controversias, la demanda se haría contra el estado y no contra la empresa que incumple[34].

Los trabajadores y las trabajadoras, por su parte, ni están representados en el Consejo Laboral que se crea ni pueden demandar a las empresas que incumplen, ya que en el tratado, nunca es posible demandar a las empresas, excepto por parte de otra empresa.

En conclusión la lectura del tema de textiles del TLCEUCARD deja muy claro el desbalance que se introdujo entre el capital transnacional –y sus socios internos- y el resto de los sectores y ámbitos, por lo que se debe rechazar su aprobación. Los privilegios para el primero son inconfundibles: desde abrir los mercados centroamericanos a su producción, hasta consolidar la producción maquiladora controlada por grandes corporaciones a través de cadenas de producción y distribución, manteniendo en Centroamérica solamente las fases que a ellas les interese. Desde una libertad total para extenderse hacia nuestros países con trato nacional y sin requisitos de desempeño, hasta la libertad para ubicarse en las ramas que prefieran y repatriar sus ganancias sin limitaciones. Desde la posibilidad de demandar a los estados y violentar la institucionalidad de los países en que se colocan, hasta la impunidad que les confiere el no ser objeto de posibles demandas ni en lo referente a la inversión, al cumplimiento del tratado en general o al respeto a la legislación laboral[35].

La industria pequeña y mediana, orientada al mercado interno, quedaría en total desprotección frente a la competencia de la producción extranjera. Además, el estado -y la sociedad en su conjunto- quedaría reducido en su capacidad para decidir y aplicar cualquier posible política de producción o de desarrollo. Los trabajadores y las trabajadoras, por último, no tienen ninguna razón para considerar que sus derechos estén siendo considerados en el texto del TLCEUCARD ni en cuanto a la garantía del empleo o a los estándares laborales, ni en cuanto a la intensidad del trabajo o a sus niveles salariales, ni en cuanto a la protección de la competencia actual que les exige aceptar condiciones mínimas de trabajo y salariales bajo la amenaza del traslado de las plantas a otros países, ni mucho menos en sus posibilidades de utilizar mecanismos efectivos para hacer cumplir sus derechos.

El tema de los textiles muestra cómo los posibles beneficiados de la aprobación de este tratado serían solamente los grandes empresarios y las corporaciones transnacionales y los perjudicados serían los sectores mayoritarios y más necesitados de la población, así como cualquier posibilidad de definir políticas de producción o de desarrollo (que implicaría mucho más cosas). Por esa razón, su análisis da nuevos argumentos para mostrar la necesidad de detener la aprobación de este tratado y de buscar otros caminos para generar proyectos de sociedad que beneficien a los pueblos centraomericanos.

* Excepto por unas pequeñas modificaciones, este artículo es el publicado en Weisleder, Saúl 2004: Tratado de Libre Comercio Centroamérica-Estados Unidos. Proceso y resultados (San José: EUNED).



[1] Ver, por ejemplo, Bonacich, Edna y David Waller 1994a: "Mapping a Global Industry: Apparel Production in the Pacific Rim Triangle" en Bonacich, Edna, Lucie Cheng, Norma Chinchilla, Nora Hamilton y Paul Ong: Global Production. The Apparel Industry in the Pacific Rim (Philadelphia: Temple University Press).

[2] Mody, Ashoka y David Wheeler 1990: Automation and World Competition. New Technologies, Industrial Location and Trade. Macmillan.

[3] Taplin, Ian 1994: "Strategic Reorientations of U.S. Apparel Firms" en Gereffi, Gary y Miguel Korzeniewicz (editores): Commodity Chains and Global Capitalism, (Westport, Connecticut, London: Greenwood Press).

[4] Dussel, Enrique 2001: “Un análisis de la competitividad de las exportaciones de prendas de vestir de Centroamérica utilizando los programas y la metodología CAN y MAGIC” en CEPAL: Serie estudios y perspectivas, No.1, marzo (México).

[5] (Fröbel Folker, Jürgen Heinrichs y Otto Kreye 1980 (1977): La nueva división internacional del trabajo. Para estructural en los países industrializados e industrialización de los países en desarrollo (España: Siglo XXI), p.420.

[6] La costura es una actividad que tradicionalmente se aprende y transmite en el ámbito familiar, por lo que socialmente no se reconoce el proceso de capacitación que requiere. Sin embargo, dado el carácter de las plantas de maquila, el proceso de aprendizaje es bastante corto para muchas de las operaciones.

[7] Ver, sobre todo, los trabajos de Gary Gereffi, como 1995: “Global Production Systems and Third World Development” en Stallings, Barbara: Global Change, regional response. The New International Context of Development (Cambridge: Cambridge University Press).

[8] Ver Trejos, María Eugenia 2003: La organización del trabajo: el concepto y su movimiento. El caso de la industria de prendas de vestir en El Salvador y Costa Rica, Tesis en opción al grado de Doctora en Estudios Sociales, Línea Estudios Laborales, Universidad Autónoma Metropolitana, México.

[9] Esto puede ser diferente en calcetines, donde las máquinas son automatizadas y el/la trabajador/a las vigila.

[10] Ver Trejos, op. cit.

[11] Un análisis detallado de estas configuraciones está en Trejos, op. Cit.

[12] En el estudio de El Salvador incluido en OIT (1996) se pone como ejemplo el aumento de un 17% en el ritmo a que debe ser pegado un cuello, y de un 40% en el que deben pegarse las solapas, como consecuencia de la disminución del pago por pieza (p.34).

[13] Barquero y López, 2000:23 y OXFAM-Solidaridad cit. en MEC, 1998.

[14] OIT (Oficina Internacional del Trabajo) 1996: La situación sociolaboral en las zonas francas y empresas maquiladoras del Istmo Centroamericano y República Dominicana (San José: OTI/ACTRAV), p.33.

[15] En Nicaragua se reportaron, en el año 1999, 1716 accidentes en 17 empresas de la Zona Franca Las Mercedes (Núñez, 2000 b:16). En Honduras, CODEH encuentra que en un 40% de los casos analizados se han recibido castigos físicos como: empujones, bofetadas, golpes, flagelación, plantones bajo el sol (Lievens, 1997).

[16] Fernández, Janina sin fecha: “La maquila textil crece en América Central: nuevas oportunidades, viejos problemas” (OIT/Proyecto “Mejoramiento de las condiciones laborales y de vida de las trabajadoras de la maquila”), p.4.

[17] Fernández, sin fecha: Documentos de archivos de OIT/Proyecto “Mejoramiento de las condiciones laborales y de vida de las trabajadoras de la maquila”. Esquemas de charlas.

[18] Ver Trejos, op. cit.

[19] Ver Coria, Clara 1989: El dinero en la pareja. Algunas desnudeces sobre el poder (Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano, Colección Controversia).

[20] Lo anterior ha sido ampliamente reportado en múltiples estudios sobre el tema.

[21] A éstas habría que agregar las no registradas.

[22] Trejos, María Eugenia: información obtenida a partir de la aplicación de un cuestionario a una muestra aleatoria de empresas productoras de ropa en el 2001, como parte del trabajo de tesis mencionado en la cita 8.

[23] Ikenson, Daniel (2003: “Políticas textileras peligrosas” en www.elcato.org/publicaciones/articulos/art-2003-11-19.html), señala que los subsidios que otorga el gobierno de Estados Unidos a esta rama ascienden a $13.000 millones de dólares anuales, suma que más que duplica las exportaciones totales de ropa proveniente de Centroamérica.

[24] Nathan Asociados Inc. 2002: “Cambios en las reglas del comercio global de textiles e indumentaria. Implicaciones para los países en vías de desarrollo”, reporte de investigación.

[25] Ver idem.

[26] Hale, Angela 2002: “Trade Liberalisation in the Garment Industry: Who is Really Benefiting?” en Development in Practice, Volume 12, Number 1, February.

[27] Gershenson, Antonio 2004: “El crecimiento y la política económica” en La Jornada, 29/2/2004.

[28] Ver Nathan, op.cit.

[29] Idem, p.40.

[30] Ver, entre otros, el trabajo de Trejos citado en la nota 8.

[31] Para un análisis del capítulo laboral del TLCEUCARD ver Trejos, María Eugenia de próxima publicación: “Intereses de las empresas por encima de los derechos laborales: Trasfondo del capítulo laboral del TLCEUCARD” en Trejos, María Eugenia y Mario E. Fernández: El Tratado de Libre Comercio Estados Unidos-Centroamérica-República Dominicana. Estrategia de tierra arrasada (San José: EUNED).

[32] Estas condiciones son válidas para otras ramas industriales, en particular la ausencia de libertad sindical que se extiende a todo el sector privado, aunque con diferencias entre países.

[33] Polasky, Sandra 2003: “Empleos, jornales e ingreso del grupo familiar” en Audley, John: La promesa y la realidad del TLCAN. Lecciones de México para el hemisferio (Carnegie Endowment for International Peace).

[34] Estamos de acuerdo con Bolaños, Fernando (2004: “Tratados de libre comercio e internacionalización del derecho laboral”, ponencia presentada en el Congreso de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo, Región Americana, celebrado en México, setiembre) en que la utilización de los tribunales arbitrales es una forma de privatizar la aplicación de la legislación laboral, sin embargo, la presión internacional sí debería poder mantenerse como mecanismo para exigir el cumplimiento de esa normativa.

[35] Obviamente se pueden demandar dentro de la jurisdicción nacional, pero la experiencia ha mostrado serias limitaciones en este campo.




Geografía Económica


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#27 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Vie, 24 de Jun, 2005 9:16 pm
Asunto: 23/05 - Chile: desigualdad y pobreza
geoecon2005
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RGE 23/05
 
Chile: desigualdad y pobreza 
 
Héctor Vega
19/6/05

La encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN, 2003) reafirma que a partir de 1996 los avances en el combate a la pobreza son lentos. Entre 1987 y 1996, la economía creció a una tasa promedio anual de 7,2% y la población de pobres e indigentes disminuyó desde 45.1% (5,5 millones) a 23,2% (3 millones) de la población. En ese período la cifra de familias indigentes, bajó de 17,4% a 5,7%. Sin embargo, a partir de 1997 y hasta 2003, cuando la economía creció a una tasa promedio anual de 3% la reducción de la pobreza y de la indigencia se estanca. Entre el año 2000 y 2003, las familias pobres, esto es, aquellas que viven mensualmente con $43712 en zonas urbanas, y con $29473 en zonas rurales, se redujeron en menos de un punto (0.8 exactamente, esto es de 14,9% a 14,1%) y las familias indigentes que viven con $21856 en zonas urbanas y con $16842 en zonas rurales bajaron en un punto, esto es de 5.7% a 4,7%.

Estadísticamente la pobreza ha disminuido, lo que ha crecido son las carencias que es un concepto relativo y que se mide por la deuda social. Es probable que quienes hoy sean de clase media-media, mañana bajen a la categoría de pobres. De hecho algunos estudios señalan el empobrecimiento de la clase media. Las carencias en una sociedad rentista como la chilena tienden a crecer con la globalización que es el marco de referencia necesario.

Los efectos del crecimiento sobre la reducción de la pobreza se reducen a medidas asistenciales - siempre insuficientes - por cuanto el modelo de mercado fracasa en la expansión del mercado interno. El mercado interno no se desarrolla pues existen carencias sociales importantes que se concretizan en una deuda social creciente en la cual no sólo se considera la carencia, sino que, además el costo de llegar a una familia pobre con un bien, servicio o subsidio público y el costo de generar empleos con un nivel de productividad compatible con el ingreso permanente requerido par satisfacer necesidades básicas.

Según la teoría de los economistas Linder (1961) y Bhagwatti (1964 ps. 1-84), sin una demanda doméstica importante en productos manufacturados potencialmente exportables, el progreso técnico es limitado en su desarrollo y sus consecuencias.

Esto significa que el crecimiento del modelo de mercado no va a la par con el crecimiento del mercado interno y consecuencialmente con el empleo y una mejor distribución del ingreso. Si bien la inversión en el segundo trimestre del año en curso, subió en 8%, lo que significa 24,7% del producto, ésta, difícilmente se mantendrá como cifra anual, la cual es de todas maneras insuficiente para garantizar el crecimiento del mercado interno. Esto requeriría tasas de inversión anual cercanas al 30%. Baste decir que en los primeros 6 meses del año 2004, el PIB creció 4,9%, la inversión, 7% y el consumo sólo 4%.

I) Magnitud del problema: una situación explosiva: NO la de los pobres sino la de los 'mal empleados'

La desocupación, fluctúa alrededor de una tasa de 10% de la fuerza de trabajo, donde destaca la situación de los tramos de trabajadores jóvenes donde los niveles de desempleo se sitúan entre 26% y 28%. Las estadísticas del trabajo señalan que, 9.1% de la fuerza de trabajo que labora como dependiente a jornada completa gana el salario mínimo (SM). Si a ellos se agregan, quienes tienen ingresos hasta 1,2 veces el SM, los trabajadores sometidos al Programa de Empleo Mínimo, los trabajadores de bajos salarios en los estratos de Pymes, la fuerza de trabajo así clasificada supera el 15% de la fuerza de trabajo. Ese es el contingente que recibe directamente los embates de la crisis, a la cual deben sumarse 3 millones de pobres según la encuesta CASEN (2003), entre los cuales se contabilizan los indigentes, 840 mil. Estos estratos de trabajadores constituyen parte importante de los residuos del modelo de mercado, y que difícilmente encontrarán un puesto de trabajo desde donde afrontar la crisis.

a) Empleos de baja productividad

El empleo que ofrece el modelo se concentra en empresas de baja productividad y cuya repercusión más directa es la desigualdad distributiva. 80% de la fuerza de trabajo se encuentra empleada por las micro empresas y PYMES, las cuales en número representan 99% de todas las empresas del país. Sin embargo, las exportaciones de estas empresas llegan apenas al 4% del total de las exportaciones del país. 82% del universo representado por 535 mil micro empresas exporta un valor total de U$S 13,5 millones, o sea 0,1% del total de las exportaciones. En el otro extremo 6469 empresas (1% del total) representan 96% del valor total de las exportaciones. De hecho, se han producido fenómenos de transferencia de mano de obra desde la grande y mediana empresa y la actividad minera de alta intensidad de capital a la pequeña, micro empresa y talleres artesanales, empresas que se han constituido en receptáculo de mano de obra empobrecida y mal calificada. Se trata, ya no de estratos pobres desempleados, sino de una fuerza social importante, políticamente explosiva por su vulnerabilidad a los vaivenes de la macroeconomía.

b) Empleos diferenciados y discriminación

Según estadísticas del año 2002, con una tasa de crecimiento del PIB de 2%, 15% de las pequeñas y medianas empresas se encontraba en una situación de quiebra virtual por su alto nivel de endeudamiento y sus crecientes dificultades de acceso al crédito (Cf. Estudio encargado por la SOFOFA a la Consultora Foresta y a la Universidad de Chile). Estudios del INE (Th. Gálvez y M. Pollak, 1998) (1) relativos al empleo en las diferentes ramas industriales revelan que trabajadores con una misma especialización técnica o calificación reciben salarios diferentes según características personales que incluyen el sexo (2), las relaciones sociales, el aspecto físico, el establecimiento donde estudió, etc. Los menos favorecidos son empleados de empresas pequeñas, en ramas de actividad con menor nivel de productividad, en condiciones de trabajo duro y precario. Los salarios más altos se concentran en la Minería, Electricidad, gas y agua y los Servicios Financieros, mientras que los más bajos se encuentran en Servicios comunales, sociales y personales así como el Comercio. Como las primeras actividades mencionadas no generan empleos, las oportunidades laborales aparecen en sectores de niveles salariales más bajos.

c) Empleos en el segmento 'mediano' de la economía

La economía está creando una masa de empleos de productividad y remuneraciones medianas; empleo que se estaría depreciando y cuyas remuneraciones no corresponderían a aumentos de productividad, sino más bien a fluctuaciones de la demanda o políticas salariales. Este fenómeno sería generalizado en las diferentes ramas industriales, donde la pauta de remuneraciones no estaría fijada por personal calificado y de alta remuneración sino por el contrario por personal de calificación mediana o baja.

d) Conclusión

Según el estudio del INE referido, el modelo económico, 'no ha generado empleos de buena calidad en una proporción que se refleje en un mejoramiento de la equidad.' Pese a un incremento significativo en los niveles de enseñanza, este 'aumento no se ha visto traducido proporcionalmente en mayores ingresos de los ocupados'.

II) Macroeconomía del modelo: ¿por qué el modelo no da empleo?

El modelo de inserción en la globalización ha sido el talón de Aquiles de la economía chilena. En el centro del debate se encuentran dos problemas insolubles del modelo de mercado en el curso de su gestión en estos últimos 30 años, a saber los procesos de incremento de la productividad y la transición a una Segunda Fase Exportadora. Sin resolver estos problemas el producto podrá crecer pero no dará empleos dignos puesto que se habrá fallado en la correcta inserción de la economía chilena en la economía internacional. Este es el desafío que está en el centro del debate. El resultado del modelo es pobreza y desigualdad.

La macro economía es determinante en la adaptación por las empresas de la mejor tecnología ('dura') y de fórmulas eficientes de organización del trabajo y la gestión ('tecnología blanda'). Ambos son procesos claves en la inserción de las economías de América Latina y el Caribe en la economía internacional. Sin financiamiento para las exportaciones y conquista de nuevos mercados; infraestructura, capacitación y reproducción de los recursos humanos, etc., el impulso dado por la macroeconomía terminará por desvanecerse en el largo plazo. Este ha sido el desafío que en 30 años de política económica, diversa y muchas veces contradictoria (apertura y shock macroeconómico; tasa de cambio fijo, libre mercado, y privatizaciones; tasa de cambio flexible, libre mercado, privatizaciones masivas en el cobre y concesiones) la economía chilena no ha podido asumir. Esto ha llevado a una lenta y fracasada evolución hacia la llamada Segunda Fase Exportadora, pues las exportaciones, a casi 85% están representadas por recursos naturales y recursos naturales procesados. El resto, 15% son productos industriales.

¿Cuál fue el marco macroeconómico de esta evolución? Con la depreciación del tipo de cambio, se favoreció las exportaciones, lo cual compensó los efectos negativos de la baja de aranceles en la producción nacional de bienes competitivos con las importaciones. En el caso del mercado internacional con precios a la baja de aquellos bienes de alta elasticidad precio-oferta de exportaciones, especialmente materias primas, se produjo una reasignación de factores ocupados en la producción de dichos bienes hacia industrias de consumo nacional en lugar de otras industrias de exportación y/o eventualmente de sustitución de importaciones. Con ello, el frente exportador se estrechó en lugar de buscar otras alternativas (el cobre se sustrajo a esa lógica, puesto que frente a la baja del precio en los mercados internacionales, apostó a la sobreproducción exportadora). Este es un marco que con diversas variantes, relativas especialmente a la tasa de cambio, se reprodujo regionalmente, terminando inevitablemente en la reprimarización de las economías latinoamericanas y en bajos niveles de productividad y competitividad. Se llegó a la vía de la reprimarización por la simplificación de situarse en un modelo exportador competitivo desde sus inicios, para asegurar de ese modo el financiamiento de la diversidad productiva, la modernidad y la competitividad. Con lo cual se ha vulnerabilizado la economía.

III) El alto costo social cuando no crece la productividad y se vive en la globalización

Agreguemos que en el mercado interno las diferencias de productividad total entre distintos países son notables. Estudios de Naciones Unidas indican que, incluso en la época de mayor expansión económica de la región (1950-1973), el crecimiento de la productividad total de factores alcanzó poco más de la mitad que el de las Economías Recientemente Industrializadas (ERIs) asiáticas; se estancó entre 1973-1980; cayó durante la crisis de la deuda de los años 80; y se ha mantenido sin avances dramáticos en la década de los 90. Con lo cual la brecha entre las ERIs, las economías industrializadas y las economías latinoamericanas se ha ensanchado dramáticamente en las últimas cuatro décadas. Otros estudios comprueban que no hay convergencia entre los niveles de productividad laboral del sector manufacturero en América Latina y en los EEUU, durante 1970-1994, salvo en el interregno 1973-1982 (Fr. Sercovich CEPAL, 1998) (3). En síntesis, el desafío de la productividad no sólo no se asumió sino que tuvo efectos negativos importantes para las economías latinoamericanas en el comercio internacional.

Las cifras de productividad total llevaron a los asiáticos ('tigres asiáticos' más miembros de la ASEAN), a duplicar su participación en el mercado de la OCDE. Estudios de CEPAL (aplicación del software CAN) demuestran que América Latina no sólo no se adaptó al cambio, sino que al especializarse en recursos naturales, perdió participación en el mercado. Sin embargo, no todos fueron 'perdedores'. La búsqueda de las empresas transnacionales norteamericanas y europeas, de centros de producción cercanos y con menores costos explica la inserción más dinámica de México y España - aunque no necesariamente con mayor equidad - en la economía internacional. Es más, la industria automotriz, con procesos importantes de reestructuración en los países de origen es una de las actividades que explican su incorporación en el grupo de los 'ganadores'. En otros sectores, como las refinerías de petróleo y productos conexos la productividad de la región se asemeja a la de EEUU En resumen, la difusión tecnológica en el ámbito internacional e interno en América Latina y el Caribe, ha sido lenta, lo cual ha llevado a limitaciones importantes en la innovación y la competitividad de la región y a su problemática inserción en el comercio internacional.

IV) Sin resolver lo fundamental el gobierno repite la solución que una derecha primitiva le vendió a Pinochet para salir de la crisis de 1982

La opción del gobierno ha sido atacar el problema mediante políticas asistenciales equivalentes en su noción a las políticas del PEM y POJH de la época de la dictadura cuyo principal inspirador fue Francisco Soza Cousiño (dirigente empresarial de la construcción) como forma de resolver la crisis de 1982 (En lugar de cortar el agua con la llave la Concertación tapa el caño con la mano para impedir el paso del agua). Es el caso del programa Chile Solidario que atiende 120 mil familias pobres del país de un total de 250 mil.

Sin enfrentarse a los problemas centrales ya enumerados, el gobierno busca la transferencia de recursos (financieros) hacia los sectores sociales en situación de pobreza. Sin embargo, ni siquiera en ese plano parcial se ataca a lo principal, a saber políticas eficaces de distribución del ingreso. Las cuales podrían en último término satisfacer los requisitos básicos de una política de flexibilización laboral. Es el caso del limitado subsidio de cesantía en Chile. En países industrializados existe flexibilización laboral pero correctamente financiada. La derecha chilena en su ceguera exige una flexibilización espuria que ninguna legislación laboral civilizada en el mundo podría aceptar.

Otros elementos que el Estado de Chile utiliza con muchas restricciones y por tanto incapaz de constituir excedentes para financiar políticas distributivas son la política tributaria, la previsión social.

Fiscalización tributaria defectuosa. Recuérdese que el Estado de Chile dictó la Ley de Evasión Tributaria, cuyos mecanismos son aún parciales e incompletos y abren la puerta a la elusión tributaria. Es el caso de las depreciaciones aceleradas, el pago de intereses por préstamos contraídos en empresas relacionadas con la filial en Chile y los precios de transferencia.

Con el mecanismo de la depreciación acelerada se retiran flujos de caja como si no fueran renta, cuando en realidad lo son. Se argumenta que la 'Ley de Evasión Tributaria' habría cambiado esta situación. Esto último es parcialmente correcto en cuanto se refiere al pago del impuesto de Primera Categoría. No es el caso del Impuesto de Segunda Categoría o Global Complementario pues cuando se distribuyen dividendos, en el momento del pago del Global Complementario se descuenta el crédito de manera proporcional a las rentas que tributaron. El resto quedando afecto al impuesto Global Complementario o adicional sin crédito. (4) Con relación a la ley de Impuesto a la Renta que impone un impuesto de 4% a las remesas por pago de intereses de préstamos, la Ley de Evasión Tributaria establece que el impuesto se elevará a 35% cuando las remesas correspondan al pago de intereses por préstamos otorgados por empresas relacionadas y que equivalgan a 3 veces el capital de la empresa deudora. Si bien el mecanismo previsto es un avance sobre la legislación anterior, en la práctica la elusión tributaria se perfecciona creando en el extranjero acreedores ficticios no relacionados. Sobre esta realidad, representada por el conflicto de los precios de transferencia debemos reconocer que en Chile no se ha legislado. Se trata de una realidad compleja pues dichos precios se refieren a empresas relacionadas en distintos países y los casos se refieren a préstamos, prestación de servicios, uso o transferencia de bienes tangibles, uso o transferencia de bienes intangibles y transacciones en los mercados de futuro. En conclusión, la manipulación de estos precios de transferencia en transacciones con empresas relacionadas en el extranjero puede disminuir los ingresos o generar gastos excesivos, según el caso.

La única o principal tributación de estas empresas extranjeras es de un 4% por las remesas de intereses, mientras que los nacionales pueden llegar a pagar hasta un 40% por los retiros o distribuciones de las empresas nacionales. Las estadísticas de la Tesorería General de la República durante el año 2002 señalan que de los impuestos recaudados de 12 grandes empresas mineras, el ítem que aporta la mayor recaudación es el impuesto retenido a los trabajadores y profesionales que asciende a U$S 24 millones 306 mil 773, mientras que los asociados al impuestos a la renta en el mismo período fueron de U$S 18 millones 750 mil.

Previsión social. 45% de los trabajadores de Chile gana menos de $290 mil, contra 65% en esa situación en 1990. De cualquier forma estos trabajadores quedan excluidos de las posibilidades que abre el sistema previsional pues este supone que todos los trabajadores cotizan. Además es dudoso que logren la garantía estatal pues en ese caso se exigen 240 cotizaciones mínimas. Subrayemos que todos los beneficios de las dos modificaciones a la ley de pensiones, esto es, rentas vitalicias variables y retiro programado con renta vitalicia inmediata están orientados a personas de ingresos medios altos y altos, lo que reduce su impacto al grueso de la población.

V) La desigual distribución del ingreso: constataciones irritantes

La encuesta CASEN proporciona datos que justifican nuestra inclusión en el pelotón de avanzada de los países con peor distribución del ingreso del mundo en el puesto 10 y junto a Namibia, Lesotho, Botswana, Sierra Leona, República Centroafricana, Swazilandia, Sudáfrica, Brasil y Colombia. El cuadro más abajo señala un diferencial el año 2003 de 34 veces entre el primer y décimo decil, supera las diferencias del período 1990-1996 y lo muestra junto con el obtenido el año 2000 como uno de los peores resultados de desigualdad de la encuesta.

Junto a la participación en el ingreso total conviene analizar las cifras del ingreso por persona y mensual. En 1990 la diferencia entre el decil más pobre de la población y el más rico era de 49 veces. El año 2000, ¡64 veces! y el 2003, ¡60,3 veces! En EEUU esta última cifra corresponde a 10,4 veces. Si agrupamos los dos deciles extremos considerados, esto es, 20% de la población en cada caso, las diferencias disminuyen: 20,8 veces en 1990; 24,5 veces el año 2000 y 23 veces en 2003 (Cf. Cuadro 2, infra).

Según las cifras del Cuadro 2, el promedio general mensual en pesos actualizados de noviembre 2003 en el período 1990-2003 es el siguiente:

Contrástense estas cifras con el valor de la 'canasta indigna' (de TERRAM) para una familia representativa de 4 personas: $174.949,8

Bajo la monarquía islámica de Jordania el decil de los mas ricos gana 9 veces más que el decil de los mas pobres, Israel bajo el gobierno de Sharon 10 veces, Italia bajo el gobierno de Berlusconi 6 veces, USA bajo el gobierno de Bush 16 veces y Chile bajo el gobierno del socialista Lagos 34,33 veces. Los porcentajes del producto bruto destinados a la salud por diversos gobiernos son: Jordania 5,3%, Israel 6,1%, Italia 5,6%, Estados Unidos 5,8%, Colombia 5,2%, Argentina 4,9% y Chile 2,7%.

VI) Reagrupamiento de los estratos examinados: la clase media aumenta

La información de la encuesta puede agruparse por estratos de población en tres grupos: bajo (45%), medio (50%) y alto (5%).

Según ingresos, el límite superior del estrato bajo es $ 290 mil. El estrato medio se subdivide en medio-bajo (entre $290 mil y $ 575 mil); medio-medio (entre $ 575 mil y $ 1050 millón) y medio-alto (entre $ 1050 millón y $ 2,2 millones) y el estrato alto cuenta con ingresos de $2,2 millones hacia arriba.

Es sintomático observar que CEPAL formuló en 1963 una hipótesis de distribución de ingresos para Chile de la posguerra, y contabilizando una participación de personas en los tres estratos muy parecida a la actual: estrato bajo (50%) el cual participaba en 16% del ingreso personal; medio (45%) el cual participaba con 59% del ingreso y alto (5%) con una participación de 25%. Con relación a estas cifras la encuesta CASEN registra mayor participación de población en el estrato medio: 50% en 2003 contra 45% en la estimación de 1963. En conclusión, la clase media ha engrosado sus filas.

Formulación de una hipótesis. Sin exagerar podría afirmarse que la economía chilena excluye a 70% (45%, clase baja + 15% de clase media baja + 10% clase media-media) de la población la cual no recibirá atención de salud, educación, vivienda, pensiones, o la atención recibida será mediocre; remuneraciones bajas y trabajo inestable o informal.

VII) Combatiendo la desigualdad. La solución del Banco Mundial consiste en incorporar mayor valor agregado y para que esto funcione debe haber más educación

Según apunta el economista Carlos Massad cuando el PIB ha crecido en un 3% tenemos 1% de crecimiento del empleo. Las proyecciones de crecimiento del PIB para los años 2004 y 2005 se sitúan a 5% para el año 2004 y poco más de 5% para el año 2005. Con lo cual estaríamos proporcionando empleo adicional en 2004 a alrededor de 1,6% de la fuerza de trabajo, esto es 80 mil puestos de trabajos, o sea los desempleados bajarían a poco más de 420 mil trabajadores. No es en consecuencia la constatación estadística de Massad la que nos pueda llegar a cumplir con la promesa de la campaña presidencial de crear 500 mil nuevos empleos. Ante estas rigideces en la economía, Massad sugiere que la solución consistiría en incorporar más valor agregado lo cual está 'cruzado por la calidad y amplitud de nuestro capital humano'. Estaríamos por la buena vía, según dicho autor, si diéramos más importancia a la capacitación del capital humano: educación. Vía propuesta por muchos economistas sin mayor referencia al período de análisis en el cual se señala esta solución (meses o años (¿?), los elementos curriculares o tipo de capacitación a la cual se refiere (técnica o profesional) y finalmente al agente que se encargará de impartirla, enseñanza privada sin referencia a los agentes productivos o bien éstos encargados de impartir la enseñanza que interesa a sus establecimientos productivos (empresas nacionales, transnacionales...).

VIII) El tipo de ingreso (remuneraciones y utilidades de la empresa) nos obliga a pensar el acomodo de los actores en juego frente a la coyuntura

Tampoco esta corriente de pensamiento, liderada sobre todo por economistas del Banco Mundial, se refiere al 'valor agregado por tipo de ingreso' (5) o distribución del valor agregado (en Remuneraciones, Depreciación de capital, Impuestos indirectos netos, y Excedente de explotación o utilidades), en cuanto instrumento de análisis que incorpora la relación de los términos de intercambio con el resto del mundo y el ciclo de la actividad económica (Cf. Banco Central de Chile. Boletín Mensual nº 806, Abril 1995). Por cuanto ante ganancias de los términos de intercambio, así como a lo largo del ciclo de la actividad, el excedente demuestra una mayor variabilidad que las remuneraciones y que el producto. Así, la mejoría en los términos de intercambio aumenta el excedente de forma de ampliar su participación en el PIB, al tiempo que reduce la participación de las remuneraciones. Al contrario, cuando se deterioran los términos de intercambio, el excedente se ve afectado negativamente y en forma más pronunciada que el producto y que las remuneraciones, reduciéndose la participación del excedente en el PIB. Durante el período de recuperación de la actividad económica, el excedente se restablece más rápidamente, aumentando inicialmente su participación en el PIB, mientras que la de las remuneraciones disminuye.

La recuperación de las remuneraciones es más lenta, aumentado su participación sólo en la medida en que la expansión del producto se consolida. El comportamiento procíclico de la participación del excedente en el PIB y contracíclico de la participación de las remuneraciones es un reflejo de la variación de la productividad laboral a lo largo del ciclo, la que aumenta en los períodos expansivos y cae en los contractivos, así como la demora en la respuesta de los salarios reales a los impulsos de carácter cíclico (Ibidem).

En resumen, en la recuperación del ciclo a la alza ganan los empresarios y en el ciclo a la baja las remuneraciones tienen un rezago en su evolución a la baja. El incremento del valor agregado señala una dirección pero no da cuenta de los equilibrios en el seno del ciclo que en definitiva determinan mayor o menor desigualdad.

IX) Mercado interno, desigualdad de ingresos y globalización

Los efectos del crecimiento sobre la reducción de la pobreza se reducen a medidas asistenciales - siempre insuficientes - por cuanto el modelo de mercado fracasa en la expansión del mercado interno. El mercado interno no se desarrolla pues existen carencias sociales importantes que se concretizan en una deuda social creciente en la cual no sólo se considera la carencia, sino que, además el costo de llegar a una familia pobre con un bien, servicio o subsidio público y el costo de generar empleos con un nivel de productividad compatible con el ingreso permanente requerido para satisfacer necesidades básicas. En el modelo de mercado la deuda social sube paralelamente al crecimiento del producto. El empleo sube en mucha menor proporción al crecimiento y de manera paradojal la deuda social sube. La causa de ello es que los costos o tipos de ingreso (remuneraciones, excedente de explotación o utilidades, depreciaciones, impuestos indirectos netos) se asumen mediante transferencias. Quienes los incurren los transfieren y con ello incorporan a su patrimonio social un plus. El mercado externaliza ya sea porque se trata de infraestructuras cuyo costo de uso se transfiere, gastos en salud o educación que no se asumen por quienes los causan (malas condiciones de trabajo, contaminaciones...) o por impuestos que se evaden ('la sociedad los paga') o por precios exagerados por la comercialización o por especulaciones o riesgos financieras, que se trasladan (compra de activos o endeudamientos riesgosos de empresas con fondos de trabajadores).

Ese plus constituye una renta, o ganancia no devengada del proceso productivo mismo, y que se resta de la inversión productiva y del consumo. El estado populista resolvía esas carencias en la inversión y el consumo mediante compensaciones o subsidios. Como no había una oferta que creciera paralelamente el proceso se desarrollaba con un estado de inflación permanente.

El modelo actual no asume: el presupuesto de inversiones y gastos corrientes del Estado no sobrepasa el 17% del PIB y traspasa al sector privado la responsabilidad de asumir el conjunto de transferencias o pagos o su contrapartida, carencias, que la población asume con menos salud, menos educación, vivienda, etc..

En estos últimos 30 años los dueños del capital y sus gestores se han negado a asumir esa cuota de responsabilidad, por lo cual el Estado se atiene a la regla presupuestaria del superávit primario en la esperanza que el financiamiento para suplir las carencias provenga del exterior (véase desarrollo de este punto en Conclusiones, puntos 2 a 4). Esa es la razón por la cual el mercado interno no puede expandirse.

En una economía cada vez más inserta en la globalización y con una cuenta de capitales abierta, los avances en la productividad y en la tecnología son cruciales. Sin avances el deterioro es crónico y cualquier avance se hace al precio de grandes carencias sociales. Es más, en globalización, como lo explican los economistas Linder (1961) y Bhagwatti (1964), sin una demanda doméstica importante en productos manufacturados potencialmente exportables, el progreso técnico es limitado en su desarrollo y sus consecuencias.

Históricamente está demostrado que el desarrollo no se construye sobre el hambre de los trabajadores. Como lo establece en su trabajo el Ingeniero Carlos Millas, en la mayoría de los países europeos, las grandes conquistas sociales de que hoy gozan los estados europeos, fueron logradas hace 50 años, cuando esos países tenían un nivel económico mas bajo que el de Chile actualmente (Cf. Anexo).

X) La crisis asiática y la recuperación posterior

Las cifras relativas al período de la crisis asiática, 1997-1998; lenta recuperación a partir de 1999; período de sequía de recursos de inversión extranjera directa en América Latina en el período 2000-2002, (Cuadro 3, infra), demuestran menor participación del excedente de explotación en el total del valor agregado y lenta recuperación a partir del año 2000 sin alcanzar los niveles del período pre crisis, esto es 1997 y años anteriores.

El efecto a la baja en las remuneraciones es más lento y de hecho el año 1999 muestra un alza aunque poco significativa, para retacarse nuevamente en los años 2000 y 2001, años de crecimiento del producto de sólo 3% y 2% respectivamente.

La lenta recuperación de remuneraciones y excedentes en esos dos años tiende a perjudicar a aquellos receptores de ingreso cuya posición en la actividad productiva es de mayor vulnerabilidad, ya sea por el monto (en términos relativos) de la remuneración percibida o por la situación patrimonial. El excedente de explotación se refiere al capital social sin relación al patrimonio individual, el cual es independiente jurídicamente de los pasivos de la explotación. En el caso de los empleados esta dualidad entre pago de factor y patrimonio existe de hecho pero no es significativa en términos de nivel de vida, puesto que los niveles de ahorro son cero o simplemente negativos (existe alto grado de endeudamiento en la población).

Como se vio más arriba, la encuesta CASEN detectó un 45% de trabajadores en un límite superior de remuneraciones de $290 mil, lo cual significa que muchos de ellos están por debajo o muy por debajo de ese monto. Una mayor desagregación del estrato revela que hay más de 9 millones de personas (60% de la población total) que cuentan con menos de $100 mil para sobrevivir. Si de estos 9 millones se deducen los pobres e indigentes, tenemos una franja de 41% (= 60%-19%) que de alguna forma trabaja, o sobrevive, sin ninguna posibilidad de tener patrimonio.

Si la participación del trabajo, en democracia, según lo demuestra el Cuadro 3 se mantiene alrededor de 40% es porque se encuentra en el límite de la reproducción del trabajo. Concluyamos, en términos del análisis económico, todo lo que produce ingreso es capital, pero no todo ingreso pasa a hacer parte de algún patrimonio pues se consume inmediatamente. (6)

La remuneración de los empleados para la década de los 60, incluyendo información para 1971 es la siguiente:

XI) De cómo los trabajadores aportan al sistema financiero

Los aportes de los trabajadores representan la consistencia financiera del sistema y particularmente de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Se trata de un aporte estratégico, pues representa 66% del PIB. Tanto desde el lado de su administración como de su inversión acarrean consecuencias prácticas. Una de las cuales tiene que ver con los propietarios de las AFP y la concentración de la riqueza que ello comporta. Sin embargo la propiedad de las cuentas de capitalización pertenece a los trabajadores. El régimen estatutario sobre tipos de riesgo y maduración de las inversiones otorga una nueva dimensión al mercado de capitales, sobre la cual los trabajadores aún no han tomado plena conciencia.

En 22 años los activos del sistema privado de pensiones - aportados por los particulares - se han recuperado 99,7 veces. Inicialmente estos activos representaban U$S 500 millones, hoy se elevan a poco más de U$S 53.000 millones. Lo cual significa que para obtener $100 en el sistema, los capitalistas invirtieron $1. (Negocio redondo para los inversores privados como ya lo señalaba Milton Friedman en una de sus conferencias cuando visitó Chile en los años 70. El mismo Friedman agregaba que si bien estaba seguro del negocio que el sistema privado de pensiones representaba para los inversionistas, no lo estaba tanto con respecto a los beneficios que los contribuyentes al sistema, esto es, los clientes de las AFP, podían devengar de él). Los activos del sistema son equivalentes a la Deuda Privada.

Su potencial contra cíclico es de magnitud aunque menor con relación al año 2002. Los activos invertidos en títulos del Estado representan 22% del total; esto es, con relación a 2002, bajó 11 puntos. Los títulos del Estado, más aquellos que se invierten en el sistema financiero privado (50% del total contra 67% en 2002) tienen importancia por su movimiento en el mercado de títulos y, de manera coyuntural, en el valor al cual se transan los bonos soberanos. En situación de incertidumbre, los inversionistas locales tienden a vender los bonos soberanos, lo cual repercute directamente en el spread o diferencia de estos bonos con relación al bono soberano de EEUU Puede generarse cierta incertidumbre en el caso en que el Banco Central ofrezca títulos con el objeto de absorber la mayor demanda por dólares en el mercado y contener así el alza del tipo de cambio, con lo cual se genera una competencia coyuntural frente a los bonos soberanos y su consecuente caída en la demanda del mercado.

El dinero de los trabajadores no sólo tiene significado en la macroeconomía y específicamente en el mercado financiero de corto plazo. También sirve para reflotar empresas pertenecientes a los grupos económicos. Es el caso de Madeco (manufactura de cobre), filial del grupo Luksic. A comienzos de julio de 2002, el grupo planeó a través de Quiñenco (matriz financiera) un aumento de capital de U$S 90 millones destinado a pagar deudas con los bancos (liderados por el BankBoston y el BCI). Esta operación fracasó pues se logró recaudar sólo 60% de los requerimientos de los bancos. Los bonos en manos de las AFP, representan U$S 105 millones. Estos últimos viabilizaron financieramente la empresa en el pasado. El endeudamiento de corto plazo de la empresa que en 2002 representaba U$S 120 millones ha podido ser resuelto con los resultados del año 2003 para Quiñenco con U$S 300 millones de utilidad. En todo caso los riesgos que corrieron las AFP fueron importantes pues en 2002 no estaba previsto que se recuperen los negocios de la empresa en Brasil y en Argentina. La compra de activos por las AFP significa su implicación en operaciones para reflotar endeudamientos sin aval sólido.

XII) El endeudamiento llave maestra del modelo de mercado y los mecanismos del equilibrio macroeconómico

Resulta inconcebible que el Estado de la Concertación se embarque en soluciones asistencialistas dentro de un modelo empresarial de mercado caracterizado por su impronta rentista: las privatizaciones son la voluntad de mayor vigor en este sentido. El modelo ha profundizado la concentración de la riqueza en Chile. La viabilidad política, económica y financiera del sector empresarial trasciende las fronteras nacionales. Su endeudamiento (léase formación de capital) depende de la sujeción a las normas de ajuste del Consenso de Washington y del cartel financiero internacional USA/FMI. De allí surgen las privatizaciones, a lo cual deben agregarse los equilibrios macroeconómicos, ordenar las cuentas fiscales, asegurar un superávit estructural del presupuesto público de 1%, - todo lo cual permitiría pagar las deudas contraídas con el cartel financiero - presentar un equilibrio monetario, manipulando la tasa de interés, a la baja para neutralizar la recesión, al alza para evitar la inflación y buscar un punto entre los dos valores para llegar a un precio del dólar que no dañe las exportaciones, ni encarezca las importaciones. En ausencia de ahorro interno - la tasa de inversión es de 22% - los aportes de la inversión extranjera directa y los flujos de capital externo - a la baja en América Latina y el Caribe desde el año 2000 - constituyen el desiderátum del modelo...

El modelo chileno profundiza, el desarrollo de la renta financiera. El Estado ha renunciado a su papel de orientador de la economía. Las rentas del cobre, de las concesiones, de las privatizaciones, no lograrán aumentar el ahorro necesario para crecer a tasas cercanas o superiores al 6% anual. En el año 2002, el sector privado anunció inversiones por un monto de U$S 28.000 millones en cuatro años, las cuales fueron presentadas como una contribución 'a la generación de miles de nuevos puestos de trabajo y a una mayor competitividad de la industria chilena a nivel internacional' (Cf. diario Estrategia, 13/05/2002, páginas de 16-19). Suponiendo una inversión como una progresión lineal en los próximos cuatro años, tendríamos U$S 7000 millones por año. Ahora bien, ¡para crecer a las tasas anteriormente mencionadas necesitaríamos por lo menos una inversión equivalente a U$S 17.000 millones al año!, ó, si se prefiere, U$S 68.000 millones en cuatro años.

XIII) Conclusiones

1. En el modelo de mercado ha fallado la relación entre crecimiento y generación de empleo. Con lo cual el combate contra la pobreza y la indigencia, queda entregado a las políticas asistenciales del gobierno. Si como lo apuntan algunos economistas cuando el PIB ha crecido en un 3%, tenemos 1% de crecimiento del empleo, necesitaríamos un crecimiento exponencial para crear en 5 años 500 mil nuevos empleos que fue la promesa de la campaña presidencial del año 1999.

2. Por lo tanto, las restricciones que el modelo de mercado ha impuesto al Estado en general y al Presupuesto Público en particular, no dejan otra alternativa que el sector privado se haga cargo del problema. Situación que el sector privado con un modelo de carácter eminentemente rentista jamás estará dispuesto a encarar.

3. Si los sectores empresariales se restan al esfuerzo que implica un mayor Gasto Social y el gobierno lo mantiene, no le queda a éste otra alternativa, frente al déficit de ahorro interno, que mantener un riesgo país bajo, compatible con la eventual colocación de bonos soberanos que resuelvan el mayor gasto público. Y eso significa la pérdida de un grado de libertad en sus decisiones de política económica en la esperanza que nuevas inversiones extranjeras resuelven el problema del escaso ahorro interno.

4. Esta orientación política es una decisión ya tomada por la dirección económica de la Concertación, pues consustancial al pago del principal e intereses de la deuda contraída se asume la regla presupuestaria del superávit primario, la cual parte definiendo un PIB potencial, lo cual obliga al Ejecutivo a mantenerse dentro de un límite de gasto público.

Esta política opera de la siguiente manera. El PIB potencial se calcula teniendo en cuenta la productividad de todos los factores, incluyendo la tecnología y utilizando como parámetro fundamental el precio del cobre. En el caso que el potencial se realice, esto es corresponda al PIB real, el superávit calculado y realizado, esto es, lo recaudado, será superior a lo gastado; puesto que se ahorra para el futuro con propósitos contra cíclicos. En el caso contrario, el mayor gasto público, como déficit, cumplirá una función contra cíclica.

5. Existen otras áreas que el Estado debe considerar en la lucha contra la pobreza. Es el caso de la fiscalización tributaria. En el texto se señala la elusión tributaria de 12 grandes empresas mineras lo cual significó que el impuesto retenido a los trabajadores y profesionales en el año 2002 fue superior a los asociados al impuesto a la renta de esas empresas en el mismo período.

En el área sindical, el modelo seguido por la Concertación ha golpeado seriamente la organización sindical. La vulnerabilidad de la economía ha cobrado un alto costo a la lucha reivindicativa. En 1992 había 724 mil trabajadores adscritos a sindicatos. En 1998 bajaron a 601 mil. Lo cual equivale como fuerza sindical a menos de 10% de la fuerza de trabajo contra 32% en 1972.

Las principales instituciones de seguridad social, AFPs e ISAPRES según la noción misma que las anima matan toda iniciativa de cohesión social, consagran las desigualdades y marginan de sus prestaciones a 45% de la población clasificada en los estratos bajos. ¡Las AFPs cuentan con 6,9 millones de afiliados pero los cotizantes son apenas 3,6 millones de personas! Por sus efectos un número muy reducido de afiliados podrá jubilarse en condiciones dignas y con la seguridad que no tendrán que recurrir a la garantía estatal. Las ISAPRES cubren sólo a 3 millones de personas y el Estado insiste en transferir recursos públicos a un sistema donde se consagran precios de mercado a las prestaciones médicas.

6. La lucha contra la pobreza y la desigualdad social implica solidaridad. Para concretar la práctica de la solidaridad, el Estado no puede hacerse el desentendido. Debe intervenir directamente en la salud y en la educación, la seguridad social, la planificación del desarrollo, las inversiones y en la asistencia técnica, en el comercio exterior, en fin formulando metas de futuro.

Por último, el modelo está agotado, no tan sólo por razones operacionales, sino fundamentalmente porque sus efectos sociales son perversos. Más que un modelo económico, el neoliberalismo es una cultura en la cual por obra de los mecanismos del mercado resulta difícil, si no imposible, ejercer la libertad al mismo tiempo que la justicia social y la solidaridad.


Notas:
1) Thelma Gálvez y Molly Pollak. Empleo y Equidad. Revista Estadística y Economía. Primer Semestre 1998. El estudio se basa en Cuentas Nacionales (Banco Central de Chile); Encuesta Nacional del Empleo (Instituto Nacional de Estadísticas, INE); Encuesta Suplementaria de Empleo (INE); Indice de remuneraciones por hora (INE); Encuentra Nacional del Empleo y Suplementaria de Ingresos (INE).
2) El mercado laboral de las mujeres se organiza en función de las remuneraciones. Esta sensibilidad se expresa en que salarios muy bajos - gastados casi en su totalidad en transporte y comidas - determinarán que la mujer prefiera quedarse en su hogar.
3) Cf. Benavente, J.M.; G. Crespi, J. Katz y G. Stumpo (1996): La transformación del desarrollo industrial de América Latina, Revista de la CEPAL, Nº 60, LC/G. 1943-P, Santiago de Chile, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en Francisco Sercovich. La convergencia hacia mejores prácticas productivas y de políticas: el acuerdo de la OMC sobre medidas de inversión vinculadas al comercio. Revista de la CEPAL, Nº 64, LC/G. 2022-P, Santiago de Chile, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
4) Supongamos un ejercicio donde la utilidad financiera antes de impuestos es de 10.000 y el beneficio de la depreciación acelerada la rebaja en 6000, en cuyo caso la base imponible sería 4000. Sometida a un impuesto a las ganancias de 16.5% (sobre 4000), el impuesto pagado sería de 660. Luego de estos cálculos la utilidad financiera posible de distribuir es de 9340 (10.000-660). Al distribuir el total de las utilidades, los accionistas pueden disponer de un crédito por la suma de 660 de manera proporcional a las utilidades que tributaron, es decir 4000. El resto, esto es, 5340 queda afecto al global complementario o adicional (si se trata de una remesa al extranjero) sin crédito.

5) Terminología empleada por la Revisión 4 del sistema de Cuentas Nacionales de Naciones Unidas. Previamente se la denominaba 'Ingreso Primario'.
6) La Fundación Terram elabora lo que llama una 'canasta indigna' para el consumo de dos adultos y dos niños y/o adolescentes, grupo familiar que para no ser considerado pobre deberá generar ingresos por más de $174848 al mes. Terram aclara que con esta cantidad, el grupo familiar apenas alcanza a satisfacer sus necesidades alimentarias mínimas, a transportarse al límite y a pagar los servicios básicos. Se supone además que todos los gastos en salud (intervenciones, consultas, medicamentos) y educación (mensualidad, útiles escolares, uniforme) los cubre el Estado, etc..Fundación Terram. ¿Cuántos pobres hay en Chile? Análisis de Coyuntura Social. Número 19, Agosto 2004.



 Héctor Vega es abogado y economista de la Universidad de Chile, Doctor de Estado en Ciencias Económicas de la Universidad d’Aix-Marseille y Doctor de Tercer Ciclo en Ciencias Sociales del Desarrollo de la EHESS de Paris.

Fuente: www.argenpress.info , 20 de junio de 2005.


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#28 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Lun, 27 de Jun, 2005 3:25 am
Asunto: 24/05 - Bolivia: el mapa vacío (Andrés Soliz Rada)
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RGE 24/05
 
Bolivia: el mapa vacío
 
   Andrés Soliz Rada
 
 
De territorio boliviano sale a San Pablo, Brasil, un gasoducto con capacidad de 30 millones de metros cúbicos diarios (MCD). Otro conecta a Cuiaba, Brasil, con 2.4 millones de MCD. Un tercero llega a la frontera argentina, con 6 millones de MCD. El gasoducto que conecta a Oruro y La Paz, en el occidente del país, tiene 0.4 millones de MCD. En realidad es una cañería que no merece el nombre de gasoducto.

Bolivia, país "gasífero", no cuenta con gasoductos a Beni y Pando, y gran parte de las provincias del país. El gasoducto a San Pablo tiene un diámetro 75 veces mayor que el que llega a Oruro y La Paz. Gracias a su ampliación, exportará 70 millones de MCD, lo que significa que su capacidad será 150 veces mayor que la cañería a las citadas ciudades. El gasoducto a Cuiaba pasa por la mina de oro "Don Mario", de Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), con un diámetro seis veces mayor que el que tiene el occidente boliviano.

El gasoducto a la Argentina ampliará su capacidad de 6 millones a 30 millones de MCD. Si ahora tiene un diámetro 15 veces mayor que la cañería a Oruro y La Paz, en poco tiempo tendrá un diámetro 75 veces mayor. Transredes (Enron – Shell), la compañía que se apropió de los gasoductos, oleoductos y poliductos del país, gracias a GSL, se niega a ampliar el saturado gasoducto a Oruro y La Paz, por ser, supuestamente, "antieconómico". En síntesis, hoy existe una sola cañería que transporta 0.4 millones de MCD al Occidente de Bolivia, en tanto exportamos 31 millones de MCD. Al finalizar la presente década, se exportará 130 millones de MCD, si se vende 30 millones de MCD a México, con lo que las reservas probadas de Bolivia se habrán agotado en 20 años. Los que resisten el saqueo son calificados de "premodernos" y enemigos del "libre mercado".

Frente a esta tragedia, el ingeniero Justo Zapata plantea instalar termoeléctricas en Tarija para vender electricidad a Chile y Argentina y construir el gasoducto Tarija-Potosí, que impulsará la actividad minera, y llegará al salar de Uyuni, donde, gracias a la mezcla de azufre y gas, se instalará una enorme industria de fertilizantes, con mercado en el Brasil, así como la producción de quinua, una apreciada gramínea en el mercado mundial, con lo cual Bolivia comenzará a resolver sus apremiantes problemas económicos. La revista cruceña "Energy Press" (29-03-04) informó sobre la factibilidad de instalar una planta de polietileno y polipropileno en Patacamaya (La Paz) y otra de dimetil-eter en Sicasica (frontera entre Oruro y La Paz).

El gasoducto seguirá a las ciudades de Oruro y El Alto, en las que se ampliará la instalación de centenares de medianas y pequeñas empresas que exportan manufacturas en cueros, madera y oro.

El país necesita otro gasoducto que conecte a Santa Cruz con Beni y Pando.

A la explotación del hierro del Mutún, en Santa Cruz, utilizando el gas como reductor, debe seguir la instalación de la planta de diesel ecológico en Puerto Suárez, con mercado mundial asegurado. La potencialidad ganadera del Beni se multiplicará con termoeléctricas, en tanto que Pando reafirmará su condición de primer productor mundial de castaña. En Pando, el departamento más abandonado del país, se encontrarían los gasoductos de sur a norte (de Tarija a La Paz, pasando por Chuquisaca, con plantas de úrea, Potosí, Oruro y La Paz) y de Santa Cruz a Beni y Pando, con lo cual el gas coadyuvará a consolidar la hoy amenazada unidad nacional. El gas de Cochabamba desarrollará el hierro de Changolla, con destino al mercado interno, ya que el del Mutún será para la exportación.

Con esos gasoductos, Bolivia ya no estará entre los países más pobres del planeta, al que se requiere prestar dinero para que pague rentas a sus jubilados y sueldos a sus maestros y militares. Esos gasoductos, construidos por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), con el mismo financiamiento que consiguen las petroleras para proyectos rentables, integrará  Petroamérica, que articula a Petrobrás, PDVSA y Enarsa y que es la mayor esperanza de detener la succión de las transnacionales.


Fuente: www.bolpress.com, 13 de junio de 2005

 



Geografía Económica


Lo nuevo y lo que viene
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#29 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Sáb, 2 de Jul, 2005 8:37 pm
Asunto: 25/05 - GEÓGRAFOS ESPECIALIZADOS EN GEOGRAFÍA ECONÓMICA
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ESPECIALISTAS EN GEOGRAFÍA ECONÓMICA
 

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ÁLVAREZ, Ana Amelia

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U. N. de Cuyo

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ANDRADE, María Isabel

ARGENTINA

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BASSOLS BATALLA, Ángel

MÉXICO

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BEER, Ezequiel

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BELTRAO SPOSITO, María Encarnacao

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BENÍTEZ, Juan Roberto

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CARBAJALES, Marcela

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CHIOZZA, Elena

ARGENTINA

Centro Humboldt/ U. N. de Luján

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CONTI, Sergio

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CÓRDOVA AGUILAR, Hildegardo

PERÚ

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CORONEL, Nidia

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DI CIONE, Vicente

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FERNÁNDEZ, Susana B.

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U. N. de Luján

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FOHS, Marta

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FURLANI, María Estela

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GEJO, Aníbal José

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GEJO, Omar Horacio

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GIORIA, Blanca María Isabel

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GUTIÉRREZ, María Josefina

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KURIHARA, Tamiko

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LIBERALI, Ana María

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MARTÍNEZ, Jorge Alejandro

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MORINA, Jorge Osvaldo

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SANTUCHO, Ana María

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#30 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Sáb, 16 de Jul, 2005 6:31 pm
Asunto: 26/05 - GLOBALIZACIÓN PARA REDUCIR LA POBREZA. ¿EL MODELO CHINO? (Iliana Olivié)
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RGE 26/05
 
 
 
GLOBALIZACIÓN PARA REDUCIR LA POBREZA. ¿EL MODELO CHINO?

DT Nº 30/2005 -- Documentos

 
Iliana Olivié   
( 9/6/2005 )
 

Resumen

Se defiende con frecuencia la idea de que la globalización económica está permitiendo una reducción de los niveles de pobreza a escala mundial, como bien muestran diversos casos de éxito entre los que destaca China. En este documento se resumen las principales características del actual proceso de internacionalización financiera y comercial y la evolución más reciente de la pobreza a escala mundial. Asimismo, se evalúa y cuestiona la posible relación entre estas dos tendencias para el caso concreto de la economía más pujante de Asia oriental.

Introducción

Durante los años noventa, se han producido, en paralelo, dos tendencias económicas de dimensión mundial. Por una parte, el actual proceso de globalización económica que se inició en el decenio de los setenta se intensifica y, por otra, la pobreza se reduce a escala mundial (según el Banco Mundial, la principal fuente para este tipo de datos).

Del paralelismo entre los dos fenómenos, diversos medios de prensa económica y también académicos han deducido una relación causal según la cual la globalización económica estaría contribuyendo positivamente a la reducción de la pobreza (véase, por ejemplo, Collier y Dollar, 2001, o Wolf, 2004). Desde esta perspectiva, un buen ejemplo de esta hipótesis sería el de China, un país que se ha convertido en menos de treinta años en un peso económico mundial gracias al mantenimiento de una tasa media de crecimiento del PIB superior al 10% durante las décadas de los ochenta y los noventa. El desarrollo económico reciente de China se manifiesta también en una fuerte reducción de sus niveles de pobreza durante el mismo período. La reducción de la pobreza en China ha sido tan significativa que podría llegar incluso a invertir la tendencia de la pobreza mundial en los últimos años. Más recientemente, el país asiático también ha llevado a cabo un proceso de apertura económica (comercial y financiera).

En este trabajo nos preguntamos, en primer lugar, si el actual proceso de globalización económica está conduciendo, efectivamente, a una reducción de la pobreza a escala mundial y en segundo lugar si, de ser así, China es un buen ejemplo de este fenómeno.

En el primer epígrafe se repasan los principales rasgos del actual proceso de globalización económica. Para ello ha sido necesario definir y acotar este concepto, que puede referirse a una amplia variedad de procesos (cambio en el modo de funcionamiento de los mercados financieros internacionales, alteración en la distribución mundial del trabajo, impacto de las nuevas tecnologías en las relaciones económicas internacionales...). Para este trabajo, acotamos globalización económica al aumento del comercio internacional y de los flujos internacionales de capital, esto es, a la internacionalización comercial y financiera. Éste sería, en términos muy generales, el enfoque que se le está dando a la globalización económica cuando se discute su impacto en los niveles de pobreza a escala mundial. En este primer epígrafe también se repasan las principales características de ambos procesos de internacionalización económica, entre las que destaca la concentración de la actividad económica en algunos países o regiones y, recientemente y de forma creciente, en China.

En un segundo epígrafe se resume la evolución reciente de la pobreza en el mundo. Al igual que ocurre con el concepto de globalización económica, para ello ha sido necesario acotar el término de pobreza, que en este caso se lee de forma (quizá en exceso) sencilla. En este trabajo se está entendiendo la pobreza desde la perspectiva de sus manifestaciones (ingreso o consumo) y no de sus causas (falta de acceso a la educación, por ejemplo). Asimismo, se ofrece un concepto unidimensional de la pobreza (pobreza económica y, más concretamente, monetaria) sin tener en cuenta otros aspectos sociales (alfabetización, esperanza de vida) o políticos (derecho de voto) que sí se tendrían en cuenta en un concepto más amplio y completo de la pobreza. Por el momento, sin embargo, los únicos datos disponibles que permiten comparaciones temporales y geográficas son los que se elaboran acerca de la pobreza de ingreso o de consumo. Tras repasar la evolución de la pobreza de ingresos en el mundo y por regiones desde principios de los años noventa (o, mejor dicho, tras la imposibilidad de seguir dicha tendencia), se analiza más de cerca la evolución de la pobreza en China, que se ha reducido de forma espectacular.

Este trabajo no se dedica pues, a buscar los vínculos teóricos entre los dos procesos económicos que se estudian –de qué modo la globalización económica genera una serie de fenómenos que conducen, en último término, a la reducción de la pobreza a escala mundial o bien, por el contrario, de qué modo la internacionalización económica puede dar lugar a un aumento de los niveles de pobreza[1]–. En lo que se refiere al análisis empírico de la relación entre las dos variables, el estudio ha tenido que limitarse a la mera observación de los dos fenómenos, dados los problemas metodológicos en la medición de ciertas variables y, en particular, la pobreza de ingresos. Para terminar, el tercer y último epígrafe analiza más de cerca la evolución reciente de la pobreza en China y la estudia en el marco de la inserción económica exterior.

1. El actual proceso de globalización económica

A pesar del uso frecuente del término, no siempre los estudios académicos o los artículos de prensa financiera están haciendo referencia al mismo concepto cuando abordan el proceso o los efectos de la globalización. La globalización económica se puede aproximar desde una perspectiva histórica, económica, política, sociológica o todas ellas a la vez. Asimismo, se trata de un proceso de múltiples características por lo que podría analizarse también desde múltiples perspectivas. Por una parte, puede leerse como un proceso de internacionalización económica, entendido como el aumento del comercio exterior, los flujos financieros o la actividad productiva a escala mundial. Asimismo, la globalización económica también implica una serie de transformaciones en el modus operandi de la actividad económica: aparecen nuevos agentes económicos –como los hedge funds–, nuevos instrumentos económicos –como determinadas modalidades de derivados financieros o los más recientes derechos de emisión derivados del protocolo de Kyoto– al igual que aparecen, también, nuevos problemas –como determinadas crisis de balanza de pagos tal como la sufrida por la libra esterlina a principios del decenio de los noventa–. En definitiva, la globalización económica vuelve más compleja la realidad económica y, por tanto, también su análisis. Una única definición o acotación del término resulta, por tanto, prácticamente imposible.

A los efectos de este trabajo, no obstante, se podría acotar la globalización económica a algunas de sus vertientes. Parte de este trabajo se va a dedicar a indagar en el efecto de la globalización económica en la incidencia de la pobreza en los países en desarrollo. Explícita o implícitamente, cuando se hace referencia a esta relación, se está entendiendo la globalización como la internacionalización económica y, más concretamente, la inserción económica exterior (comercial, financiera y productiva, básicamente) de los países en desarrollo.

Por lo tanto, a continuación se repasan el aumento y las principales características del comercio internacional en las últimas décadas (la globalización comercial), para luego realizar un análisis similar del actual proceso de globalización financiera.

1.1. Comercio internacional

A mediados de los años setenta, se produce un crecimiento considerable de las exportaciones e importaciones de bienes y servicios a escala mundial y, sobre todo, se inicia un proceso de fuerte crecimiento del peso del comercio internacional en relación a la economía mundial.[2]

Aunque el crecimiento del comercio en relación al producto mundial registra una evolución errática durante los ochenta –pasando, según datos del FMI (Fondo Monetario Internacional), del 40,7% del producto mundial en 1980 al 36,3% en 1985–, la tendencia durante los noventa se vuelve claramente ascendente. En 1990, el comercio internacional explicaba casi el 38% del producto, en 1995 esta proporción rondaba el 43% y en 2000 se situaba casi en el 50%. La tendencia al alza se ha agudizado en los últimos años; según las previsiones para este año 2005, el comercio internacional de bienes y servicios se podría situar en más de 56% del producto mundial (Tabla 1).

Tabla 1. Flujos comerciales internacionales. Exportaciones e importaciones de bienes y servicios (en miles de millones de dólares EEUU corrientes y en relación al producto mundial, 1970-2005)

 

1970

1980

1990

2000

2005P

Importaciones de bienes y servicios

392

2.382

4.283

7.823

12.412

Exportaciones de bienes y servicios

393

2.394

4.261

7.828

12.503

Volumen de comercio en relación al producto mundial

23,23

40,74

37,79

49,76

56,41

Fuente: FMI, World Economic Outlook, base de datos estadísticos online, abril de 2005, y cálculos propios.

Gráfico 1. Flujos comerciales internacionales. Exportaciones e importaciones de bienes y servicios (en miles de millones de dólares EEUU corrientes y en relación al producto mundial, 1970-2005)

Fuente: FMI, World Economic Outlook, base de datos estadísticos online, abril de 2005, y cálculos propios

Con una participación del 44% en 2004, Europa es, en la actualidad, la región que contribuye en mayor medida al comercio internacional de mercancías. En segundo lugar se encuentra Asia (27% de los flujos de mercancías el mismo año), seguida de América del Norte (poco menos del 18% en 2004). La participación de las demás regiones es residual: África explica menos del 2,5% del comercio mundial de mercancías, la CEI (Comunidad de Estados Independientes) tiene una participación similar, Oriente Medio algo más del 3% y toda América del Sur y Central registra un escaso 2,74% del comercio internacional de mercancías (Tabla 2).[3]

Tabla 2. Comercio internacional de mercancías por regiones. Exportaciones e importaciones de mercancías (en % del total, 1970-2005)

 

1970

1980

1990

2000

2004

África

4,77

5,33

2,94

2,11

2,34

Asia

13,73

16,43

22,20

26,60

27,37

URSS (hasta 1989) / CEI

3,80

3,53

1,79

1,73

2,33

Europa

51,32

46,47

49,09

41,13

43,89

Oriente Medio

2,74

7,64

3,42

3,25

3,35

América del Norte

18,69

15,90

17,81

22,14

17,97

América del Sur y Central

4,95

4,70

2,74

3,04

2,74

Fuente: OMC, base de datos estadísticos online y cálculos propios.

Desde principios de los setenta, Asia es la región que mayor participación gana en el comercio internacional de mercancías: pasa de exportar e importar en torno al 13% de las mercancías mundiales en 1970 a algo más del 27% en 2004. Y este aumento de la actividad comercial asiática se produce en detrimento de la participación en el comercio mundial de mercancías de todas las demás regiones, con excepción de Oriente Medio. Europa pasa de comerciar más de la mitad de las mercancías de todo el mundo en 1970 a tan sólo el 44% en 2004. La participación de África disminuye desde cerca del 5% en 1970 a poco más del 2% en 2004, la de América Latina del 4,7% al 2,7% en el mismo periodo, y la del ex-bloque soviético desciende desde cerca del 4% hasta algo más del 2%. Mientras tanto, la cuota de América del Norte se estanca en torno a 18% del comercio mundial de mercancías y la de Oriente Medio asciende ligeramente, desde el 2,7% en 1970 hasta el 3,3% en la actualidad (Tabla 2).[4]

En definitiva, Asia se ha convertido, en las últimas décadas, en una región con fuerte peso en la escena comercial internacional, particularmente en lo que respecta al comercio de mercancías. Sin embargo, dentro de esta región, los países o zonas concretos que lideran el comercio exterior han ido variando a lo largo del período, a medida que iba variando, también, el liderazgo económico más general dentro de la región asiática. Hasta los años setenta, fue Japón quien protagonizaba el comercio de mercancías en la región. En 1975, su actividad comercial ascendía al 43% de la actividad comercial de toda la región, incluyendo Australia y Nueva Zelanda. Posteriormente, el grueso del comercio exterior de la región se concentró en los cuatro dragones (Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur). El éxito de su estrategia de desarrollo con sesgo exportador, iniciada en el decenio de los sesenta, se puso de manifiesto en un fuerte aumento de la actividad comercial. Así, aunque en 1975 ya contribuían a casi el 19% del comercio de la región asiática, su cuota fue en aumento hasta situarse en más del 38% en 1995. En paralelo, otros países o zonas fueron despuntando también en la escena económica internacional. Es el caso, por ejemplo, de la ASEAN-4 (Indonesia, Malaisia, Tailandia y Filipinas), que vivió un proceso de intenso crecimiento económico y exportador en los ochenta. No obstante, y a pesar del crecimiento de su actividad comercial, su peso respecto de las principales economías de la región se mantuvo, durante todo este período, entre el 12% y el 14% del comercio total de mercancías en Asia. Y es que quien realmente tomó el relevo a los cuatro dragones como líder comercial de la región ha sido China, en mayor medida que la ASEAN-4.

Tabla 3. Comercio internacional de mercancías en Asia. Exportaciones e importaciones de mercancías (en % del total de comercio internacional de Asia, 1970-2004)

 

1975

1985

1995

2000

2004

Japón

43,36

38,22

27,33

24,55

20,06

 

 

 

 

 

Cuatro dragones

18,99

27,66

38,23

37,53

33,62

       Hong Kong

4,88

7,61

12,98

11,91

10,59

       Singapúr

5,15

6,10

8,52

7,78

6,75

       Taiwán

4,29

6,32

7,60

8,33

6,87

       Corea del Sur

4,66

5,89

8,68

9,51

9,41

 

 

 

 

 

ASEAN-4

11,75

10,31

14,41

13,82

12,25

       Indonesia

4,53

3,58

3,02

2,73

2,28

       Malaisia

2,83

3,45

5,32

5,15

4,56

       Tailandia

2,09

2,03

4,46

3,74

3,80

       Filipinas

2,31

1,25

1,61

2,20

1,62

 

 

 

 

 

China

5,96

8,65

9,85

13,56

22,71

India

4,09

3,11

2,29

2,68

3,30

Total del grupo respecto del comercio asiático

84,15

87,95

92,12

92,14

91,94

Fuente: OMC, base de datos estadísticos online y cálculos propios.

A pesar del gran tamaño de la economía china, su contribución al comercio de la región no alcanzaba el 6% en 1975, lo cual se explica con el sistema de economía planificada que imperaba en esos años. Se trataba, además, de una planificación central que no fomentaba el comercio exterior, a diferencia de otras economías comunistas como, por ejemplo, la antigua Unión Soviética. Las reformas económicas iniciadas en 1978 incidieron positivamente en la actividad comercial, que aumentó lentamente hasta algo menos del 10% del comercio total de mercancías asiático en 1995. La lentitud del crecimiento de la actividad comercial se explica con las tímidas medidas de apertura comercial aplicadas desde el principio de las reformas hasta mediados de los años noventa (Bustelo et al., 2004). No obstante, la solicitud de ingreso en la Organización Mundial del Comercio (OMC) a mediados de los noventa marcó el inicio de una apertura comercial más contundente que se afianzaría con el ingreso del país en el organismo internacional en 2001. En 2000, China explicaba más del 13% de las exportaciones e importaciones de mercancías que se intercambiaban desde Asia y en 2004 esta proporción había ascendido hasta casi el 23%. Dadas las políticas económicas actualmente en vigor en China y la reciente finalización del acuerdo multifibras, es de esperar que, en el medio plazo, no deje de aumentar la proporción del comercio exterior de mercancías chino con respecto del intercambio de mercancías de toda la región asiática, siempre y cuando las medidas proteccionistas impuestas por Europa y América del Norte como respuesta a la finalización de dicho acuerdo no mermen en exceso el comercio internacional de los productos afectados, y en ausencia de una crisis financiera en China que podría incidir, temporalmente, en el volumen total de su comercio exterior (Tabla 3).

China exporta, sobre todo, productos manufacturados, siendo la maquinaria y los equipos de transporte la partida que más ha crecido durante los noventa, según datos de la UNCTAD (United Nations Conference on Trade and Development). Por otra parte, China ha pasado de importar cerca del 73% de sus insumos desde economías industrializadas y exportar más de la mitad de sus bienes y servicios a países en desarrollo a mediados de los ochenta a importar, en la actualidad, en mayor medida desde las economías en desarrollo –descendiendo las importaciones provenientes de países desarrollados hasta el 43,5% en 2003– y concentrar sus exportaciones en los países desarrollados. Concretamente, según datos de la OMC, Canadá y EEUU, que pierden peso como origen de importaciones, se convierten en importantes receptores para las exportaciones chinas –estos dos países pasaron de comprar el 9,4% de las exportaciones chinas en 1985 al 22,4% en 2003–.

Otra característica reseñable del comercio exterior asiático es la creciente concentración de la actividad comercial en un determinado grupo de países. En 1975, en torno al 84% de las importaciones y exportaciones de mercancías se intercambiaban desde los once países más dinámicos de la región.[5] En 2004, este porcentaje había ascendido hasta casi el 92%. Así, se pone de manifiesto otra de las características del actual proceso de globalización comercial, que es la tendencia a la concentración de la actividad económica en un determinado grupo de países o regiones (Tabla 3).

1.2. Globalización financiera

Como se verá a continuación, el actual proceso de internacionalización financiera comparte varias de las características ya señaladas sobre la internacionalización comercial.[6]

Desde el decenio de los setenta, aunque especialmente desde los años ochenta, se ha producido un crecimiento importante de todo tipo de flujos transfronterizos de capital. Por ejemplo, mientras que entre 1986 y 2002 el producto mundial se multiplicó por 2,1, según datos del BPI (Banco de Pagos Internacionales), la emisión internacional de títulos (acciones y bonos) se quintuplicó, pasando de 0,220 billones de dólares a 1,562 billones, mientras que los préstamos bancarios internacionales netos ascendieron desde 1.880 millones de dólares a 11.100 millones en el mismo período.

En los setenta, se produjo un fuerte aumento de los flujos internacionales de capital, que ascendieron de menos de 20.000 millones de dólares en 1972 (0,5% del producto mundial) a más de 120.000 millones en 1980 (1% del producto mundial). Dichos flujos estaban compuestos sobre todo de deuda que se concedía principalmente mediante dos tipos de instrumentos: los préstamos bancarios y las obligaciones. Durante los años ochenta, los flujos internacionales de capital siguieron aumentando –hasta 435.000 millones de dólares en 1990–, a pesar de que los mercados financieros de principios de la década estuvieron marcados por la crisis de la deuda de 1982. Asimismo, surgieron nuevos instrumentos financieros: el mercado dejó de estar dominado por los préstamos y las obligaciones internacionales y empezaron a realizarse operaciones con acciones, otros títulos con garantía y otras emisiones sin garantía; esto es, se produjo un aumento de la liquidez internacional. Los títulos menos líquidos, como los préstamos a largo plazo, fueron perdiendo peso mientras lo ganaban otros instrumentos más líquidos, como obligaciones y otras emisiones titularizadas, además de acciones. Durante los noventa y hasta poco antes de que estallaran las crisis asiáticas de 1997, los flujos internacionales de capital siguieron creciendo hasta alcanzar más de 1,5 billones de dólares en 1996. En estos años, se consolidó la tendencia hacia una mayor liquidez que se perfilaba en los ochenta: por ejemplo, los títulos sin garantía, que representaban el 15,2% de los flujos internacionales de capital en 1990, aumentaron hasta casi el 30% en 1996. En 2001, el total de los flujos internacionales netos de capital había superado los 30.000 millones de dólares, es decir, más del 11% del producto mundial, habiendo ascendido desde el 0,5% en 1972 (Palazuelos, 1998, y Tabla 4).

Tabla 4. Flujos internacionales de capital (miles de millones de dólares y %, 1972-2001)

 

1972

1980

1990

1996

2001

Flujos internacionales de capital netos (miles de millones de dólares)

19,9

120,8

434,9

1.571,6

3.463

Flujos internacionales de capital netos (% del producto mundial)

0,5

1,0

1,9

5,3

11,1

       OCDE (% del total)

62

61

88

86 (b)

n.d.

       Países en desarrollo (% del total)

16

25

7

10

n.d.

       OPEP (% del total)

7

6

4 (a)

3 (a)

n.d.

       Europa del Este (% del total)

1

2

1

n.d.

n.d.

(a) En lugar de OPEP, “otros”, que incluye países como Sudáfrica y organismos internacionales dedicados a la financiación multilateral de los países desarrollados; (b) excluidos los nuevos miembros incorporados durante los años noventa (México, Corea del Sur, Hungría, República Checa y Polonia), que siguen figurando entre los países en desarrollo.

Fuente: Adams y Wong (2002), FMI, International Capital Markets y WEO online; y Palazuelos (1998), elaborado a partir de datos de la OCDE (Financial Market Trends).

Además de la tendencia hacia una mayor liquidez, y al igual que ocurre con el proceso de globalización comercial, en el proceso de globalización financiera también se produce una tendencia a la concentración de la actividad económica en determinadas economías, concretamente en los países desarrollados. En 1972, las economías desarrolladas recibían más del 60% de los flujos internacionales de capital y dos décadas más tarde esta proporción se había elevado hasta el 88%, quedando la inversión internacional destinada a los países en desarrollo reducida al 7% de los flujos internacionales de capital. Sin embargo, a mediados de los noventa, se observa una mayor incorporación de los países en desarrollo en los mercados financieros internacionales –que pasan a recibir el 10% de la financiación internacional–, un fenómeno similar al que se dio a finales de los setenta, hasta el estallido de la crisis de la deuda de principios de los ochenta. Las crisis financieras de finales de los noventa y principios de este decenio volvieron a excluir a los países en desarrollo de los circuitos financieros internacionales aunque, más recientemente, se observa un aumento en los flujos de capital con destino en este grupo de países. Según datos del FMI, el total de los flujos de capital con destino en los países en desarrollo y las economías emergentes, que ascendía a 441.900 millones de dólares en 1997, descendió hasta 173.400 millones en 2001, año a partir del cual empezó a recuperarse hasta situarse en 347.400 millones de dólares en 2003 (FMI, 2005).

Por lo que respecta al reparto geográfico del capital internacional en los países en desarrollo, se observa la concentración de dicho capital en unas pocas economías emergentes. Según datos del Banco Mundial, de los cerca de 200.000 millones de dólares de financiación privada que se invirtieron en 154 países en desarrollo en 2003, más del 70% se concentraron en una decena de países. Además, ese mismo año, China recibió 59.000 millones de dólares de financiación privada externa, es decir, cerca del 30% de toda la financiación exterior recibida por todos los países en desarrollo ese mismo año (Tabla 5).

Tabla 5. Principales países en desarrollo receptores de financiación internacional privada (% respecto del total de flujos de capital privado recibidos por todos los países en desarrollo, 2003)

Brasil

6,73

China

29,81

Croacia

4,03

República Checa

2,68

Hungría

2,58

India

5,34

Kazajstán

2,84

México

4,78

Polonia

3,57

Federación Rusa

7,91

Total

70,28

Fuente: Banco Mundial, World Development Indicators, base de datos estadísticos online, y cálculos propios.

En los principales receptores de capital privado de Europa del Este, el grueso de las entradas de capital se dan en forma de deuda –cerca del 69% de dichas entradas en Croacia en 2003, más del 66% en Hungría y casi la mitad en Kazajstán, según datos del Banco Mundial– mientras que en India el grueso de la financiación internacional se da en forma de inversión en cartera –concretamente en acciones, que representan más del 77% de las entradas totales en 2003–. Por su parte, China, la primera economía en desarrollo receptora de capital extranjero privado, recibió, en 2003, el 90% de este capital (53.500 millones de dólares) en forma de Inversión Extranjera Directa (IED).

2. Evolución reciente de la pobreza

2.1. Algunas cuestiones metodológicas

Como ya se ha mencionado en ocasiones anteriores,[7] la medición de la pobreza y de la desigualdad se enfrenta a numerosas dificultades metodológicas que determinan tanto los datos sobre los niveles actuales de pobreza como, obviamente, su tendencia en los últimos años. Estas trabas metodológicas empiezan por la definición misma de la pobreza. Las acepciones del término son infinitas: desde la pobreza económica que se mide por el nivel de ingreso y/o consumo hasta la pobreza entendida como la limitación al desarrollo de las capacidades básicas del ser humano –capacidad de estar vivo y sano o de tener conocimientos–, pasando por otras definiciones y mediciones de pobreza que tratan de incorporar cuestiones sociales que no se contemplan cuando ésta se mide exclusivamente en función del nivel de renta o de consumo. Un ejemplo de estas últimas sería la pobreza humana, que a su vez cuenta con diversas mediciones y matices en su definición. Así, según el PNUD, la pobreza humana se definiría con las carencias sanitarias, educativas y, en parte, medioambientales sin incluir la pobreza económica o de ingresos. Este debate en realidad se podría resumir en si estamos entendiendo la pobreza como un fenómeno unidimensional y económico (la pobreza económica y, concretamente, monetaria) o como un fenómeno multidimensional y económico, político, social y medioambiental y en si estamos midiendo la pobreza por sus manifestaciones (baja esperanza de vida, analfabetismo) o por sus causas (limitaciones a las capacidades).[8] La medición de un concepto multidimensional de la pobreza exige la elaboración previa de multitud de datos, la mayoría de los cuales no existen en series comparables geográfica y temporalmente. Por otra parte, la evaluación de la pobreza en función de sus causas requiere de un mínimo consenso académico sobre cuáles son esas causas. La definición acotada de la pobreza, en base al nivel de ingreso y/o consumo, presenta el “mal menor” de ser más fácilmente medible y de que disponemos de mejores series de datos para su comparación geográfica y temporal.

Existen, como se verá a continuación, diferentes mediciones de la pobreza de ingresos. La más extendida o, al menos, en la que se suelen basar las estrategias de agencias de cooperación bilaterales y de organismos de desarrollo multilaterales es la que establece el Banco Mundial. El Banco Mundial fija dos umbrales de pobreza: considera pobres a las personas que sobreviven con una renta o un consumo diarios de menos de 1,08 dólares EEUU en paridad del poder adquisitivo (PPA) de 1993[9] y también a las que sobreviven con el doble de renta.Según el organismo internacional, con este primer nivel de consumo o renta quedarían cubiertas las necesidades básicas como ropa, techo y atención sanitaria mínima.

Además de tratarse de una medición unidimensional y económica de la pobreza, los cálculos del Banco Mundial presentan una serie de problemas que han sido puestos de manifiesto por distintos especialistas. Algunos de estos inconvenientes se recogen en Pogge y Reddy (2003) y en Vandemoortele (2002).

En primer lugar, el cálculo de la PPA es inconsistente, lo cual dificulta la comparación temporal y la internacional: mientras la renta de cada año para cada país se ajusta en función de una canasta nacional –que permite la comparación temporal–, para permitir la comparación internacional el ajuste se realiza en base a una canasta de bienes internacional. La canasta internacional trata de recoger el consumo medio, a escala internacional, de los diferentes bienes, por lo que en los últimos años el peso de los servicios frente a otros bienes más básicos como los alimentos ha ido en aumento. Esto equivale a decir que el patrón de consumo que se recoge en la canasta internacional diverge cada vez más del patrón de consumo en los países en desarrollo, particularmente en los más pobres.

También se cuestiona el nivel en el que el Banco Mundial sitúa el umbral de pobreza extrema, en torno a un dólar diario, por considerar que ese nivel de ingreso o consumo no es suficiente para cubrir las necesidades mínimas: la línea de la pobreza debería situarse en un nivel dos o hasta tres veces superior.

En tercer lugar, los datos sobre los que se basan los cálculos del Banco Mundial son, en algunos casos, poco fiables. Tal es el caso, según distintas fuentes, de los datos de pobreza de China e India. Por ejemplo, existen muy diversas estimaciones de la PPA china. Asimismo, ni siquiera existen estimaciones precisas de la población total en muchos de los países con altos niveles de pobreza. La fiabilidad de los datos de pobreza en China e India es particularmente importante para el análisis de la situación actual y la evolución reciente de la pobreza en el mundo pues, como se verá a continuación, estos dos países concentran una proporción elevada de la pobreza mundial con lo que, además, las tendencias de sus niveles de pobreza marcan en gran medida la tendencia de la pobreza a escala mundial.

2.2. ¿Cuál ha sido la evolución de la pobreza?

Existe una extensa literatura económica sobre la evolución reciente de la pobreza y la desigualdad y podemos encontrar tantas versiones de estos datos y, por tanto, de su evolución reciente, como métodos de cálculo posibles.[10] A continuación se resumen los resultados de tan solamente algunos de los estudios más citados en la literatura sobre pobreza. La finalidad de este subepígrafe se limita, por tanto, a poner de manifiesto las muy distintas estimaciones que se pueden hallar de la pobreza a escala mundial así como de su evolución reciente (Tabla 6).

Tabla 6. Evolución reciente de la pobreza de ingreso

6.A. Pobreza por debajo del umbral de 1 dólar diario (en % de la población total)

 

Banco Mundial

Chen y Ravallion

Sala-i-Martin

 

1990

2001

1987

1998

1990

1998

Asia Oriental y Pacífico

29,6

14,9

26,6

14,7

6,3 (a)

1,7 (a)

Europa Oriental y Asia Central

0,5

3,6

0,2

3,7

América Latina y el Caribe

11,3

9,5

15,3

12,1

1,9

2,2

Oriente Medio y Norte de África

2,3

2,4

4,3

2,1

Asia del Sur

41,3

31,3

45

40

África Subsahariana

44,6

46,4

46,6

48

28,6 (b)

40,5 (b)

Total

27,9

21,1

28,3

23,4

8,6

6,7

6.B. Pobreza por debajo del umbral de 2 dólares diarios (en % de la población total)

 

Banco Mundial

Chen y Ravallion

Sala-i-Martin

 

1990

2001

1987

1998

1990

1998

Asia Oriental y Pacífico

69,9

47,4

67

48,7

29,7 (a)

15,6 (a)

Europa Oriental y Asia Central

4,9

19,7

3,6

20,7

América Latina y el Caribe

28,4

24,5

35,5

31,7

14

10,5

Oriente Medio y Norte de África

21,4

23,2

30

29,9

Asia del Sur

85,5

77,2

86,3

83,9

África Subsahariana

75,0

76,6

76,5

77,9

57,9 (b)

63,6 (b)

Total

60,8

52,9

61,0

56,1

25,8

18,6

(a) Datos para el conjunto de Asia; (b) datos para el conjunto de África.

Fuente: Banco Mundial (2004), Chen y Ravallion (2001) y Sala-i-Martin (2002).

(a)   Banco Mundial. Según el Banco Mundial (2004), la pobreza se ha reducido en el último decenio: la proporción de la población mundial que vive por debajo del umbral de un dólar se redujo del 27,9% al 21,1% entre 1990 y 2001, esto es, 100 millones de personas, pasando el número de pobres de 1.200 millones a 1.100 millones en dicho período.

Por regiones, la evolución de la pobreza en el último decenio es como sigue: la pobreza se ha reducido drásticamente en Asia Oriental y el Pacífico (cerca del 50% entre 1990 y 2001) y, en menor medida, en el Sur de Asia (24%) y América Latina y el Caribe (cerca del 16% para el mismo período). Por el contrario, el crecimiento de la pobreza ha sido espectacular en Europa Oriental y Asia Central, donde se ha multiplicado por 6 entre 1990 y 2001. Durante el mismo período, la pobreza registrada en África (tanto en África Subsahariana como en Oriente Medio y Norte de África) ha crecido de forma moderada, en torno al 4%.

La pobreza medida con el umbral de 2 dólares diarios ha seguido una tendencia similar aunque menos acusada. Las tendencias regionales son las mismas pero la disminución de la pobreza en Asia Oriental y el Pacífico se sitúa en algo más del 32% para el período 1990-2001, mientras que el aumento de la misma en Europa Oriental y Asia Central es del 300%, aproximadamente (Tabla 6).

Así pues, el principal motor de la reducción de la pobreza en el mundo durante la última década habría sido, según el Banco Mundial, la región asiática (excluyendo Asia Central). Concretamente, serían China, Pakistán e India los principales responsables de la reducción de la pobreza en el mundo. En realidad, la caída de la incidencia de la pobreza ha sido más espectacular en otros países asiáticos, como Vietnam –donde la proporción de la población que sobrevive con menos de un dólar diario ha pasado del 14,6% al 2% en un decenio–. Sin embargo, al tratarse de países considerablemente más poblados, China, Pakistán e India tienen mayor impacto en la tendencia general de la pobreza mundial. Por lo que se refiere a China, y según datos del Banco Mundial, la caída de la pobreza del 33% a menos del 17% de la población habría supuesto la reducción de la pobreza en 167 millones de personas en un decenio. Pakistán ha registrado una disminución proporcional de la pobreza muy superior a la china –de casi el 48% en 1990 al 13,4% en 1998– lo cual ha permitido la salida de la pobreza a más de 36 millones de personas en menos de un decenio (Tabla 7).

Tabla 7. Evolución de la pobreza en algunos países asiáticos

 

Proporción de pobres 1$

(en %)

Total de pobres

(en millones de personas)

 

1990

2000

1990

2000

Red. (nº per.)

China

33

16,6 (a)

379

212 (a)

167

India

42,3 (b)

35,3 (c)

376,2 (b)

348,3 (c)

27,8

Indonesia

17,4 (b)

7,2

34,5 (b)

16,1

18,4

Pakistán

47,8

13,4 (d)

54,8

18,6 (d)

36,1

Tailandia

6 (e)

2

3,4 (e)

1,2

2,1

Vietnam

14,6 (b)

2 (f)

10,4 (b)

1,6 (f)

8,8

(a) Dato de 2001; (b) dato de 1993; (c) dato de 1999; (d) dato de 1998; (e) dato de 1992; (f) dato de 2002.

Fuente: Banco Mundial, World Development Indicators, base de datos online; US Bureau of the Census, International Data Base; y cálculos propios.

(b)   Chen y Ravallion. Siguiendo una metodología diferente de la del Banco Mundial pero utilizando los mismos cálculos de la PPA, Chen y Ravallion (2001) llegan a la conclusión de que la pobreza que se sitúa por debajo del umbral de un dólar diario ha disminuido a nivel mundial durante el decenio de los noventa y que, a escala regional, dicha reducción se da en muy diversas áreas como Asia, América Latina, Oriente Medio y el Norte de África, mientras que se registró un aumento de la pobreza en África Subsahariana y Europa Oriental y Asia Central. En términos globales, la pobreza habría descendido ligeramente entre 1987 y 1998, pasando de 1.183 millones de pobres a 1.175 millones. No obstante, excluyendo a China del cómputo, las cifras mundiales de pobreza habrían ascendido de 880 a 961 millones de pobres, lo que equivale a decir que la caída de la pobreza en Asia, América Latina y el Norte de África se habría visto compensada con creces por el aumento de la misma en África Subsahariana y Europa Oriental y Asia Central, si excluimos a China.

Resulta aún más interesante, según este estudio, la tendencia reciente de la pobreza mundial que se sitúa por debajo del umbral de 2 dólares diarios. Recordemos que algunos autores defienden que la línea de la pobreza debería situarse en un nivel superior (entre 2 y 3 dólares diarios en PPA) al de un dólar diario para ser más realista. Pues bien, según estos autores, atendiendo al umbral de pobreza de 2,15 dólares diarios en PPA, la pobreza mundial habría aumentado durante los noventa, tanto si incluimos a China en el cómputo como si no. La población mundial que subsistía por debajo de este umbral en 1987 ascendía a 2.549 millones de personas y se situó en 2.812 millones en 1998. Bien es cierto que, excluyendo a China del cómputo, el crecimiento de la pobreza sería aún mayor, pasando de 1.797 millones de personas en 1987 a 2.178 millones en 1998. Por regiones, la pobreza habría aumentado en todas excepto en Asia Oriental. Un tercio de la población mundial se situaría entre los umbrales de 1,08 y 2,15 dólares diarios en PPA (Tabla 6).

(c)    Sala-i-Martin. También existen estudios que proponen cálculos de pobreza alternativos a los del Banco Mundial y que hallan la misma tendencia a la baja en la pobreza, además de datos de pobreza inferiores. Sala-i-Martin (2002) reconstruye los datos de pobreza de ingresos partiendo de una medición de la desigualdad mundial calculada en base a la distribución interna del ingreso en 125 países entre los años 1970 y 1998. Los resultados obtenidos son los siguientes: la pobreza se sitúa, a finales de los noventa, en menos del 7% de la población mundial. Concretamente, la proporción de personas que sobreviven con menos de un dólar diario en 1998 es del 6,7%, habiendo descendido desde el 17% en 1970. Por otra parte, y contrariamente a lo que establecen las mediciones de pobreza de Chen y Ravallion (2001), según Sala-i-Martin (2002) se produce, en el mismo período, un descenso aún mayor de la pobreza que se sitúa por debajo del umbral de 2 dólares diarios. Esta proporción habría disminuido un 60% entre principios de los setenta y finales de los ochenta, pasando del 41% en 1970 al 18,6% en 1998. En número de personas, el estudio también obtiene una caída significativa de la pobreza: el número de personas que sobrevive con menos de un dólar diario pasa de 554 millones en 1970 a 352 millones en 1998 –registrándose una reducción de 202 millones de personas– y las que sobreviven con menos de dos dólares diarios descendieron desde 1.320 millones en 1970 a 973 millones en 1998.

La distribución regional de la caída de la pobreza sería similar a la que halla el Banco Mundial: gran parte de la reducción de la pobreza se explicaría con la caída de la misma en Asia oriental, siendo China la responsable del 50% de esta caída. Asimismo, el país que habría registrado un mayor éxito en la reducción de la pobreza sería Indonesia –con una reducción en las tasas de pobreza (de un dólar diario) del 37% en 1970 a prácticamente 0% en 1998– y no China, aunque su mayor población implique un impacto también mayor en las tendencias de la pobreza a escala mundial. En América Latina la pobreza habría aumentado ligeramente durante los años ochenta y noventa tras la gran mejora de los años setenta y en África se habría producido un empeoramiento de la situación con un aumento de 227 millones de personas que subsisten con menos de dos dólares diarios entre 1970 y 1998.

3. Globalización y pobreza: el caso de China

Hemos visto, por una parte, que en los años setenta se inicia un proceso de globalización económica que se plasma en una mayor internacionalización comercial y financiera –medidas por el aumento de las importaciones y exportaciones de bienes y servicios y por el aumento de todo tipo de flujos internacionales de capital, respectivamente–. Por otra parte, y en lo que respecta a la evolución reciente de la pobreza, no es posible saber con exactitud dónde se sitúan los niveles actuales de pobreza, dadas las numerosas versiones de estos datos y las debilidades metodológicas que se achacan a los diferentes estudios. Además, las diferencias entre unos estudios y otros son enormes, llegando casi al 300% en algunos de los casos revisados: mientras la población mundial que subsiste con menos de dos dólares diarios se situaría en 1998 en más del 56% según Chen y Ravallion (2001), esta proporción no alcanza el 19% según Sala-i-Martin (2002). No obstante, aunque los tres estudios citados hallan niveles de pobreza muy dispares, sí coinciden en que China ha registrado una reducción significativa de su pobreza de ingresos en los últimos años. La pobreza en el resto del mundo parecería haberse estancado, aumentando o disminuyendo ligeramente.

Entonces, la respuesta a si está contribuyendo el actual proceso de globalización económica a la reducción de la pobreza mundial es, sencillamente, que no lo sabemos. Y no lo sabemos porque aunque tenemos constancia de una creciente globalización económica, entendida como una mayor internacionalización comercial y financiera, no tenemos constancia de una reducción de la pobreza a escala mundial, ni tampoco de un aumento de la misma.

Sí se observa, sin embargo, al repasar las principales características de la actual etapa de internacionalización económica, que uno de sus rasgos es la concentración de la actividad económica en unos determinados países o grupos de países. Por lo que respecta al comercio internacional, hemos visto cómo China se convierte recientemente en uno de los principales importadores y exportadores mundiales y en lo que se refiere al proceso de globalización financiera, hemos visto que la actividad financiera internacional se mantiene concentrada en las economías más desarrolladas y que la participación de los países en desarrollo en dicha actividad se limita a un contado número de las llamadas economías emergentes, entre las que destaca China cada vez con más fuerza.

Estos fenómenos podrían, entonces, llevarnos a una primera conclusión. Quizá no podamos saber si la globalización económica, en términos generales, contribuye, también en términos generales, a la reducción de la pobreza a escala mundial. Quizá tampoco podríamos saberlo aunque hubiese consenso sobre los datos de la situación actual y la evolución reciente de la pobreza en el mundo ya que se trata de dos fenómenos tan amplios, generales y llenos de matices que tal vez, en su conjunto, no guarden ninguna relación. Pero sí sabemos que algunos países, entre los que destaca China, se han insertado recientemente en los circuitos comerciales y financieros internacionales y que también ha experimentado recientemente una reducción de sus niveles de pobreza. Entonces, tal vez, una hipótesis alternativa sería que la globalización económica presenta tanto ventajas como desventajas: los países que pueden o saben insertarse internacionalmente se benefician con un mayor desarrollo económico y una reducción de sus niveles de pobreza, como es el caso de China, mientras que los “excluidos” del proceso de globalización corren el riesgo de estancarse en altos niveles de pobreza, como ocurre con diversos países subsaharianos.[11]

3.1. Pobreza e inserción exterior en China

Para tratar de averiguar si China es, efectivamente un caso típico del éxito del proceso de globalización económica, se repasan a continuación brevemente los principales rasgos de la reducción de su pobreza y de su inserción económica exterior.

En un estudio reciente, Chen y Ravallion (2004) aportan una serie de mejoras metodológicas[12] en los cálculos de pobreza de ingreso en China y rehacen los datos desde 1981, poco después de que se iniciaran las reformas económicas de Deng Xiaoping, y hasta 2001, además de aportar información adicional sobre los patrones horizontales de la pobreza en el país asiático (perfiles geográficos o sectorial-productivos, por ejemplo). Entre 1981 y 2001, la proporción de chinos que subsistían por debajo del umbral de pobreza se redujo del 53% al 8%. Sin embargo, la reducción de la pobreza durante este período no fue uniforme. En la primera mitad de los años ochenta, los niveles descendieron significativamente –desde el 52,8% en 1981 hasta el 17,5% en 1985– para luego aumentar a finales de los ochenta y estancarse a principios de los noventa –en 1989 la pobreza se había elevado a más del 23% y en 1992 rozaba el 21%–. La tendencia de principios de los ochenta se recuperó en la segunda mitad de los noventa, aunque la caída no fue tan acusada –en 1996 había bajado al 9,8% de la población– y, finalmente, se estancó o disminuyó muy ligeramente hasta el 7,8% en 2001. Así, aproximadamente la mitad de la reducción de la pobreza registrada desde el inicio de la reforma económica se habría producido en la primera mitad de los años ochenta.

Según este estudio, otra característica destacable de la pobreza china y su disminución es que ésta ha sido más o menos intensa en función, esencialmente, del patrón de crecimiento económico correspondiente a cada etapa. La reducción de la pobreza fue más acusada coincidiendo con el crecimiento basado en el crecimiento del sector primario o, más concretamente, agrícola. En consecuencia, también se ha visto influida por la composición geográfica del crecimiento del PIB: a mayor crecimiento del ingreso rural, mayor reducción de la pobreza.

En cuanto a la inserción comercial y financiera exterior de China, según datos del Banco Mundial, el comercio exterior se activa a mediados del decenio de los noventa, coincidiendo con su solicitud de ingreso en la OMC. La apertura financiera llega, más o menos, en el mismo momento pero, en cualquier caso, se limita a la inversión directa, no habiéndose producido aún la apertura completa de la cuenta de capitales china.

Gráfico 2. Apertura económica y pobreza en China. Comercio exterior, inversión extranjera y pobreza (período 1981-2001)

Fuente: Banco Mundial, World Development Indicators, base de datos estadísticos online (para datos de comercio exterior, inversión directa extranjera y PIB), Chen y Ravallion (2004) (para datos de pobreza), y cálculos propios.

En definitiva, como indica el Gráfico 2, la mayor parte de la reducción de la pobreza en China se produjo antes de que se iniciara la apertura comercial y financiera, con lo que no puede ser esta última el principal motor de la caída de los niveles de pobreza de ingreso en este país. La mitad de la reducción de la pobreza registrada desde el inicio de la reforma económica hasta la actualidad se habría producido en la primera mitad de los ochenta y respondería a la descolectivización del sector agrícola (Chen y Ravallion, 2004, y Ravallion, 2004), que permitió un fuerte crecimiento económico del sector y una reducción notable de la pobreza rural, ámbito donde se concentraba –y sigue concentrándose en la actualidad– una mayor proporción de pobres (Bardhan, 2004, Hanmer et al., 2004, y Chen y Ravallion, 2004).

Bien es cierto que, aunque a un ritmo menor, la reducción de la pobreza se ha mantenido coincidiendo con el inicio de la inserción económica externa, pero parecería haberse estancado en los últimos años: tras disminuir hasta el 7,6% en 1999, habría vuelto a aumentar hasta el 8,5% en 2000 para luego descender de nuevo al 8% en 2001 (Gráfico 2). Algunos estudios que se han centrado en la relación entre apertura comercial y evolución de la pobreza en China concluyen que el impacto de dicha apertura en los niveles de pobreza del país no ha sido significativo (Ravallion, 2004).

3.2. Algunos apuntes sobre la desigualdad en China

Parte de la explicación de la evolución de la pobreza en China en los últimos años podría estar en la evolución, en paralelo, de la desigualdad de ingresos. Se ha denunciado con frecuencia que el alto crecimiento económico y la reducción de la pobreza se han visto acompañados de un aumento, en paralelo, de la desigualdad en un país que, como la mayoría de las economías de planificación central, partía de unos niveles muy bajos de desigualdad vertical. China se encuentra hoy entre los países más desiguales de Asia Pacífico y, en términos más generales, del conjunto de los países en desarrollo (Hanmer et al., 2004, Li y Piachaud, 2004, y Lin, 2003). Según datos del PNUD, el coeficiente de Gini se situaba en 0,29 en 1981 y aumentó hasta 0,45 en 2001, el mismo coeficiente que registraba Bolivia en 1999.

Al igual que ocurre con la pobreza, existen numerosos estudios sobre los patrones de desigualdad en China que no llegan a una conclusión única (Chen y Ravallion, 2004, Hanmer et al., 2004, y Li y Piachaud, 2004). Muy resumidamente, podrían destacarse las siguientes características. En primer lugar, según algunos autores, la desigualdad urbano-rural se habría mantenido en niveles estables desde el principio de la reforma. El modelo de transición elegido por las autoridades chinas ha consistido, muy resumidamente, en crear dos países con dos economías: una capitalista para las zonas económicas especiales (ZEE) y otra comunista (o, sencillamente, sin reformar) para el resto del país y que incluye en mayor medida las zonas rurales. En ocasiones se ha denunciado la posibilidad de que este doble sistema estuviera generando una brecha entre el ámbito urbano y el rural, lo que vienen a refutar estudios más recientes. La explicación a este fenómeno no estaría tanto en que el actual modelo económico no esté sesgado a favor de las zonas urbanas como que dicho sesgo “anti-rural” se da desde antes del inicio de la reforma económica.

En segundo lugar, la desigualdad estaría creciendo más rápidamente en el ámbito urbano que en el rural. A esta creciente desigualdad urbana se suma, además, un aumento reciente de la pobreza urbana, que se situaría, según Chen y Ravallion (2004) en el 0,54% de la población urbana en 2002. Según diversos autores (Hanmer et al., 2004, Li y Piachaud, 2004, y Song, 2003), el agravamiento de la pobreza urbana se debe, sobre todo, al creciente éxodo rural y al aumento del desempleo en ausencia de una red de seguridad social que pueda cubrir las necesidades básicas de los parados. La reforma del sector empresarial público ha tenido como resultado la eliminación de aproximadamente el 25% de los empleos del sector en tan sólo cuatro años, entre 1997 y 2000, produciéndose un aumento del desempleo urbano de 27,7 millones de personas entre finales de 1996 y mediados de 2000 y situándolo en el 9,7%. Dichos puestos de trabajo incluían una serie de prestaciones sociales a las que los actuales parados ya no pueden acceder y que no están siendo suministradas por otras vías.

En tercer lugar, diversos estudios coinciden en la existencia de un claro perfil de desigualdad geográfico, que además va en aumento. Se estaría agrandando la brecha entre las ZEE y las provincias costeras –Beijing y Guandong–, por una parte, y las provincias del interior o del norte –Gansu, Qinghai, Sichuan, Xinjiang y Mongolia interior–, por otra (Fernández Lommen, 2004, Hanmer et al., 2004, y Lin, 2003).

En definitiva, China habría vivido un proceso de rápido crecimiento económico, fuerte reducción de la pobreza y aumento de la desigualdad de ingresos en el que las relaciones entre estas tres variables son muy complejas. Según Chen y Ravallion (2004) y Lin (2003), no parecería que se esté dando un trade-off entre crecimiento económico y desigualdad. Dicho de otro modo, el crecimiento económico per se no tiene por qué generar un aumento de la desigualdad en China. Sin embargo, la elasticidad de la reducción de la pobreza respecto del crecimiento sí es cada vez menor, lo que indica que el crecimiento económico chino está perdiendo su impacto en la reducción de la pobreza: cada vez incide menos en ella. El menor impacto se debería a que el crecimiento que se sustentaba en los primeros años de la reforma en el sector primario se ha ido desviando hacia los sectores secundario y terciario, concentrándose pues en mayor medida en zonas urbanas que, como hemos visto, son las que menores niveles de pobreza registran. Por su parte, la elasticidad de la pobreza es cada vez mayor: la desigualdad afecta cada vez más a la pobreza, agravándola.

Aunque una explicación detallada del comportamiento de todas estas variables y de las relaciones que se dan entre ellas requeriría de un estudio en profundidad, podemos adelantar que parte del problema quizá se encuentre en algunos rasgos de las políticas de transición económica, que están eliminando las instituciones sociales propias de las economías de planificación central sin reemplazarlas por las instituciones sociales necesarias en las economías de mercado (ausencia de un sistema de seguridad social, sistema tributario regresivo).

Conclusiones

Como ya se ha señalado en otras ocasiones,[13] los problemas metodológicos y estadísticos no nos permiten saber con exactitud ni cuáles son los niveles actuales de pobreza mundial o por regiones, ni cuál ha sido su evolución desde principios de los noventa. Tampoco podemos, por tanto, saber con detalle cuál es la relación, si es que ésta existe, entre el actual proceso de globalización económica, tomado en su conjunto, y la pobreza de ingresos en los países en desarrollo. Quizá en parte por este motivo, la mayor parte de la literatura económica se ha dedicado a analizar el impacto de la globalización económica en otras dimensiones del desarrollo, como el crecimiento, obviando el estudio de los vínculos teóricos o empíricos entre globalización y pobreza, tanto en términos generales como para países concretos (Bardhan, 2004, Ravallion, 2004, y Goldberg y Pavcnik, 2004). Como señalan Collins y Graham (2004), existe una gran heterogeneidad en los resultados que obtienen los países al insertarse en los circuitos económicos internacionales. Estas autoras añaden que las diferencias en los resultados suelen responder a las condiciones de partida de la economía que se inserta internacionalmente y a la capacidad institucional del país.

Para el caso concreto de China, hemos visto que la apertura al exterior no ha incidido de forma significativa, ni positiva ni negativamente, en la reducción de la pobreza. Aunque, en paralelo al proceso de inserción exterior se han mantenido altas tasas de crecimiento económico, por lo que respecta a la reducción de la pobreza, buena parte de ésta se produjo antes de que se abriera la economía al exterior, habiendo respondido, sobre todo, a la descolectivización agraria llevada a cabo en los primeros años de la reforma económica. Así, tampoco se confirma la segunda hipótesis que se plantea al principio del estudio: China no sería un buen ejemplo de los beneficios, en términos de incidencia de la pobreza, que podría generar el proceso de globalización económica en general y la apertura económica al exterior en particular.

Se pueden extraer algunas lecciones del caso de China, de la evolución reciente y principales características de sus niveles de pobreza y de la gestión de su apertura económica. En primer lugar, y como adelantan Collins y Graham (2004), el impacto de la globalización en cada país es único. Sirva de ejemplo que la relación entre apertura y pobreza en otros países de la misma región, como Corea del Sur, ha sido diferente, habiéndose producido en paralelo a su inserción comercial exterior una reducción notable de los niveles de pobreza. La trayectoria reciente de la economía china también nos muestra la importancia del desarrollo del sector primario y del ámbito rural en las políticas de crecimiento económico con reducción de pobreza. Como señala Bardhan (2004), es en el ámbito rural donde se concentran aún en la actualidad la mayor parte de los pobres, por lo que conviene tener presente que las estrategias de desarrollo basadas en el crecimiento del sector industrial o el de servicios tienen sus limitaciones (por sí solas y sin acompañarlas de mecanismos de redistribución de este crecimiento) en la reducción de la pobreza, aunque su impacto en otras facetas del desarrollo económico pueda ser netamente positivo. En tercer lugar, queda patente que en la búsqueda del desarrollo, el crecimiento económico y la reducción de la pobreza, no debe olvidarse la importancia de la desigualdad de ingresos y su relación con otras variables económicas: una variación en los niveles de desigualdad altera la capacidad del crecimiento económico para contribuir a la reducción de la pobreza. Además, los patrones de desigualdad influyen en los de pobreza, por lo que la solución a la pobreza pasa necesariamente por la comprensión de la desigualdad en todas sus dimensiones.

Para terminar, se pueden aventurar algunas perspectivas de futuro para la pobreza y la desigualdad en China. Suponiendo que se mantengan las tendencias actuales, esto es, altas tasas de crecimiento económico y una creciente desigualdad –combinadas con una cada vez menor elasticidad de la pobreza respecto del crecimiento y una cada vez mayor elasticidad de la pobreza respecto de la desigualdad–, es muy probable que el actual estancamiento de la pobreza se convierta, en el medio plazo, en un aumento de los niveles de pobreza.

No obstante, las autoridades chinas han emprendido, en los últimos años, medidas que pretenden corregir esta situación. Por lo que respecta a la desigualdad geográfica, en 1999, el gobierno chino lanzó la Estrategia de Desarrollo de la Región Occidental cuyas principales líneas son la mejora de las infraestructuras (agua, comunicaciones, transporte...), el fomento de la inversión y la participación del sector privado (desarrollo tecnológico, formación profesional, reformas económicas y apertura...) y la protección medioambiental para un mayor desarrollo de las regiones menos avanzadas del interior. En 2000 se creó, además, una oficina para la gestión de la estrategia, en 2002 y 2003 se sometió la estrategia a revisión y se ha producido una importante transferencia de recursos hacia la zona occidental (Fernández Lommen, 2004, y Li y Piachaud, 2004). Asimismo, más recientemente se ha diseñado el proyecto pluri-provincial del delta del Río de las Perlas, una estrategia de integración económica, también denominada “9 + 2” que pretende extender la cooperación regional en inversión y comercio entre las provincias del sur y del este –Hong Kong y Macao– y las del centro y el oeste –las nueve provincias de Guandong, Fujian, Jiangxi, Hunan, Guangxi, Hainan, Guizhou, Yunnan y Sichuan– y eliminar las barreras a la movilidad laboral en toda la zona. Este área económica común tendría, en población (450 millones de personas), un tamaño similar al de la Unión Europea ampliada.[14]

Por otra parte, en el décimo plan quinquenal, de 2000, se incluyen en la agenda política medidas que pretenden eliminar las barreras a una mayor reducción de la pobreza en el ámbito agrícola, como el aumento del ingreso de los granjeros (eliminando tasas y otras cargas sobre sus ingresos), o la reestructuración de la producción agrícola. Asimismo, para combatir el exceso de oferta de empleo rural, el gobierno chino decidió apoyar el desarrollo de pequeñas ciudades.

Otras medidas que podrían contribuir a la reducción de la pobreza urbana, que surge como un nuevo perfil de la pobreza en los últimos años, es la creación de un sistema de seguridad social que garantice los servicios antes prestados por las empresas estatales y una reforma del sistema tributario (más allá de la mera supresión de la transferencia de rentas de los agricultores a otros sectores económicos) que lo hiciera más progresivo y que contribuyera a revertir la creciente desigualdad de ingresos.

Iliana Olivié


[1] Para un análisis de esta última relación, ver Bardhan (2004).

[2] Esta internacionalización comercial de la economía se mide, en este trabajo, con la relación entre la suma de importaciones y exportaciones de bienes y servicios y el producto mundial.

[3] Considérese, sin embargo, que el comercio de mercancías europeo está sobrevalorado en relación al de América del Norte: mientras se contabilizan las transacciones comerciales entre, por ejemplo, Alemania y España, no se registran las mismas transacciones entre los estados de EEUU.

[4][4] Hay que tener en cuenta, sin embargo, que aunque el comercio de mercancías es un buen proxy del volumen de comercio internacional, parte de la tendencia de la distribución mundial del comercio se debe a que en muchas regiones ha ido ganando peso el comercio de servicios (Europa, Estados Unidos) mientras que el intercambio de mercancías se va concentrando en unas pocas zonas (entre las que destaca Asia).

[5] Japón, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong, Singapur, Indonesia, Malaisia, Tailandia, Filipinas, China e India.

[6] En el análisis de la globalización financiera se considerarán también los flujos de inversión extranjera directa; flujos que habitualmente se tratan aparte, en el marco de la llamada globalización productiva.

[8] Otro debate que se da en torno a la definición y medición de la pobreza está en si la pobreza debe abordarse desde una perspectiva absoluta y que, por tanto, permita la comparación internacional, o como un fenómeno relativo según el cual los pobres lo son respecto de la sociedad en la que viven.

[9] Ó 1 dólar diario en PPA de 1985.

[10] Sirva de ejemplo que las estimaciones de Sala-i-Martin (2002) son inferiores a las del Banco Mundial porque se calculan en base al ingreso (incluyendo, además del consumo de hogares, la inversión privada o el gasto público) lo cual explica,también en parte, la gran divergencia entre sus datos y los de Chen y Ravallion (2001) (además de las diferentes muestras de países).

[11] Ésta sería la postura de Collier y Dollar (2001) y de Wolf (2004), por ejemplo.

[12] Las novedades metodológicas incluyen, por ejemplo, el cálculo de una nueva línea de la pobreza, diferente de la establecida por el Banco Mundial y también por estudios anteriores de los mismos autores. Asimismo, se introducen cambios en los cálculos de indicadores de desigualdad.

[14] The Economist, 18/XI/2004.


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DT Nº 30/2005 -- Documentos
Iliana Olivié   ( 9/6/2005 )
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