Saltar a búsqueda.
redgeoecon

Información del Grupo

  • Miembros: 1596
  • Creado: Mar 13, 2005
  • Idioma: Español
? ¿Ya estás suscrito? Entra a Yahoo!

Consejos

¿Sabías que...?
Podés cambiar el orden de los mensajes. Simplemente hacé clic en el enlace de columna fecha. Tus preferencias se guardarán, por lo tanto no necesitarás hacerlo otra vez cuando vuelvas a entrar.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
Mensajes 206 - 235 de 7270   Más antiguo  |  < Más antiguo  |  Más reciente >  |  Más reciente
Mensajes 206 - 235 de 7270   Más antiguo  |  < Más antiguo  |  Más reciente >  |  Más reciente
Mensajes: Mostrar resúmenes de los mensajes Clasificar por fecha ^  
#206 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mié, 2 de Ago, 2006 2:19 am
Asunto: 108/06 - Buenos Aires - Ciclo de Conferencia y Mesas Debate - Recursos Naturales:Soberanía, Integración y Derecho a la Vida
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
  RGE 108/06


Buenos Aires

Ciclo de Conferencia y Mesas Debate
Recursos Naturales:
Soberanía, Integración y Derecho a la Vida


Organizan:
Cooperativa BAUEN Hotel
Revistas Cuadernos del Sur y Realidad Económica
EDI-Economistas de Izquierda
Colectivo "La Rabia"
Auspicia: Autoconvocados por la Nacionalización del Petróleo, el Gas y todos los recursos naturales.

Presentación:
Los mecanismos de acumulación por "desposesión", propios de la etapa de la acumulación originaria se expandieron en los últimos 25 años amparados en la hegemonía financiera.
Desplazamientos de poblaciones y apropiación de tierras; depredación de las riquezas naturales y ruptura de la biodiversidad; expropiación de saberes seculares de los pueblos originarios; mercantilización de servicios esenciales… América latina ha sido de las regiones del mundo -no la única- que más han sufrido estas políticas globales.
La guerra, los conflictos entre naciones y pueblos, están presentes allí donde hay reservas hidrocarburíferas; donde las tierras son fértiles, donde se encuentren minerales estratégicos; donde haya cursos de agua. Esta es la verdadera cara de la globalización capitalista cuyo saqueo amenaza los límites mismos de la sustentabilidad del planeta.
No son entonces los recursos naturales, y su supuesta escasez, tampoco un exceso de población como aseguran algunos malthusianos tardíos, los responsables de esta catástrofe que azota al mundo.
Por el contrario es la globalización y la liberación del comercio, impulsada por las necesidades de la acumulación del capital a escala mundial la que, de la mano de las multinacionales y la OMC, invade el espacio ecológico de las comunidades locales.

Para estas la tierra, el agua, el petróleo, el gas, son recursos esenciales para la reproducción de la vida y su propia existencia.
La voracidad de este saqueo ha provocado fuertes resistencias que se expresan en la diversidad que contiene el movimiento alter-globalización que hoy recorre el mundo, y que adquiere formas y dimensiones propias en América latina y también en nuestra Argentina.
Cobran así significado los movimientos campesinos, indigenistas, ecologistas, de la sociedad civil en general en defensa de la soberanía alimentaria; de la biodiversidad y el equilibrio ecológico; de recuperación de recursos estratégicos para la vida y el desarrollo como los hidrocarburos y el agua; contra la privatización de los servicios, de las pensiones públicas y de la cultura; contra el libre comercio y la libertad en el movimiento de capitales. Por la defensa de las libertades públicas. Contra la guerra.
Pero aún la tierra misma se ha rebelado. Las catástrofes naturales de los últimos tiempos, el Tsunami en la costa asiática; los terremotos en Cachemira o los tornados en el Caribe y en el sur de los EE.UU, las inundaciones en América del sur, el reciente desborde del Bermejo en Salta; han mostrado una capacidad destructiva que registra pocos antecedentes, constituyen una verdadera insurrección de la naturaleza contra un sistema económico que maximiza ganancias sin considerar sus efectos sobre el hábitat natural y sus necesarios equilibrios.
La organización de este Seminario se inscribe en el marco de las resistencias que en toda América latina y también en Argentina enfrentan el saqueo de nuestros recursos naturales y pretenden desconocer el derecho soberano de nuestras naciones. Particularmente en el marco de la Campaña por 1.000.000 de firmas por la ¡Nacionalización del Petróleo y el Gas Ya!
Que este Seminario se lleve a cabo en el Hotel BAUEN, y por iniciativa de las/los trabajadores que lo autogestionan es más que emblemático, porque también ellos/as, como los integrantes de las casi 200 empresas bajo gestión obrera en el país, están defendiendo su derecho soberano a la vida.
Eduardo Lucita
Coordinador del Seminario


Agosto
1ra. Jornada
Miércoles 8 - 19hs.

Apertura del Seminario: a cargo de trabajadores/as del Hotel BAUEN
Presentación del Seminario: Eduardo Lucita
Imperialismo del Siglo XXI: acumulación por desposesión
Panelistas: Claudio Katz (economista. Prof. UBA, integran de EDI) / Modesto E. Guerrero (periodista- UNT,Venezuela) / Stella Semino / Maristella Svampa (Investigadora UNGS, CONICET, miembro de Alerta Agentina.
Moderador: Eduardo Lucita (EDI)
2da. Jornada
Miércoles 23 - 19hs.

Petróleo y Gas en la integración de América latina
Panelistas: Fernando "Pino Solanas (Cineasta, Grupo MORENO) / Ing. Francisco Grasso ( Prof. UBA) / Zibecchi (periodista-Uruguay) / José "Pepino" Fernandez (UTD-Mosconi)
Moderador: Eliseo Giai (IADE)

Septiembre
3ra. Jornada
Miércoles 6 - 19hs.

Renta de la tierra y degradación del suelo y el ambiente (renta agraria y minera)
Panelistas: Carlos Tinniriello (Dip. Nacional- Red de Encuentro Social); Adolfo Boy (Grupo Reflexión Rural); Javier Rodríguez o Nicolás Arceo( Prof. UBA-CENDA) / Guido Galafassi (Prof. UNQUI)
Moderador: Fabio Resino (BAUEN)
4ra. Jornada
Miércoles 20 - 19hs.

Hidrocarburos, agua y energía. Recursos estratégicos para el Siglo XXI
Panelistas: Mario Cafiero (Autoconvocados-CoCePa); Elsa M. Bruzzone (Historiadora-CEMIDA) Luis Galand (ex YPF); José Rigane (FETERA-CTA)
Moderador: J.J.Moyano (Autoconvocados)
Octubre
5ta. Jornada
Miércoles 4 - 19hs.

Movimientos sociales y recursos naturales
Panelistas: integrantes de: MOCASE; FPDS; Tafí del Valle; MIC; UTD Mosconi; Pueblos originarios
Moderador: Hernán Ouviñas (CdS-Colectivo La Rabia)


Av. Callao 360, Cooperativa BAUEN Hotel
ENTRADA LIBRE y GRATUITA - INSCRIPCIÓN PREVIA OnLine
INFORMES E INSCRIPCION TELEFONICA 4381-9337/7380/4076 fax 4381-2158
o por e-mail: iade@...




Geografía Económica

__________________________________________________
Correo Yahoo!
Espacio para todos tus mensajes, antivirus y antispam ¡gratis!
¡Abrí tu cuenta ya! - http://correo.yahoo.com.ar


#207 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Sáb, 5 de Ago, 2006 2:32 am
Asunto: 109/06 - La guerra del Líbano y el petróleo de Asia Central
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 

RGE 109/06

Ref.: 105 (28/7)

La guerra del Líbano y el petróleo de Asia Central

Mientras los aviones y los tanques israelíes bombardeaban el Líbano, Binyamin Ben-Eliezer, ministro de Energía de Israel, se encontraba de visita oficial en Turquía. Junto con varios altos funcionarios de países occidentales y presidentes de grandes petroleras internacionales, Eliezer participó de la inauguración del oleoducto BTC, que une los campos petroleros de Asia Central con el puerto turco de Ceyhan, sobre el Mediterráneo. ¿Qué relación existe entre la guerra sionista contra el Líbano y las disputas por el petróleo de Asia Central?

El 13 de julio se inauguró el oleoducto BTC, el mayor de occidente. Su costo fue de varios miles de millones de dólares y se espera que dentro de tres años transporte más de un millón de barriles diarios. Abastecerá los mercados occidentales con petróleo de los riquísimos yacimientos de Asia Central. Sus principales accionistas son la British Petroleum, las norteamericanas Conoco-Philips y Chevron, la francesa Total y la italiana Eni.
La envergadura estratégica del oleoducto es mayúscula. Fue diseñado para “puentear” a Rusia (o sea desviar parte de las exportaciones petroleras de Asia Central de los oleoductos que atraviesan Rusia). El oleoducto corre a través de Georgia y Azerbaiján, dos estados firmemente integrados a una alianza militar con los Estados Unidos y la Otan. Su punto final, el puerto turco de Ceyhan, en el Mediterráneo, se encuentra en la frontera con Siria.
Israel participa en la explotación de los pozos de Azerbaiján (que le provee el 20% de su consumo de petróleo). Al mismo tiempo, mantiene acuerdos de cooperación militar con Azerbaiján, Georgia y Turquía.
Según el especialista Michel Chossudovsky, “el bombardeo del Líbano es parte de una agenda militar cuidadosamente planificada y coordinada (…) íntimamente relacionada con el petróleo y los oleoductos (y) apoyada por los gigantes petroleros que controlan los corredores de los oleoductos. En el contexto de la guerra del Líbano, (este plan) busca el control territorial de Israel sobre la costa del Mediterráneo oriental” (Information Clearing House, 26/7).
La mayor parte del petróleo que llegue a Ceyhan será embarcado hacia los mercados occidentales; una pequeña parte, sin embargo, abastecerá a Israel. Entre Ceyhan y el puerto israelí de Ashkelon hay 400 kilómetros de distancia. Poco antes de que comenzaran los bombardeos, Turquía, Líbano e Israel firmaron acuerdos para la construcción de un oleoducto submarino entre estas dos ciudades. Sin embargo, el costo de un oleoducto submarino es elevadísimo; uno que corriera por tierra, por las costas libanesas, sería enormemente más barato. En cualquiera de los dos casos, “sería necesario el control territorial israelí-turco sobre la costa sirio-libanesa del Mediterráneo oriental (…) ¿No es éste uno de los objetivos ocultos de la guerra del Líbano? Abrir un espacio que le permita a Israel controlar el vasto territorio libanés que se extiende desde la frontera libanesa hasta Turquía a través de Siria” (ídem).
Pero Israel recibiría mucho más petróleo del necesario para su consumo interno. Una parte, quizá la mayor, sería embarcado desde el puerto de Eliat, sobre el mar Rojo, hacia la India y otros países de Asia.
“Transportar el petróleo y el gas de Asia Central al Mediterráneo Oriental (bajo la protección militar israelí), para reexportarlo a Asia, busca socavar el mercado energético inter-asiático, que se basa en el desarrollo de oleoductos que ligan directamente a Asia Central y Rusia con el sudeste de Asia, China y el Lejano Oriente. En última instancia, este diseño busca debilitar el papel de Rusia en Asia Central, separar a China de los recursos energéticos de Asia Central (y) aislar a Irán” (ídem).
En la guerra del Líbano, como la de Irak y Afganistán, no sólo está en disputa el control de los recursos y países del Asia Central. Quien triunfe en la batalla, estará en condiciones de determinar el destino de los vastos territorios que van de Rusia al Pacífico y, en consecuencia, el destino de la restauración del capitalismo en Rusia y China.

Fuente: Prensa Obrera Nº 957, Buenos Aires, 3 de agosto de 2006.

Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#208 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Sáb, 5 de Ago, 2006 3:45 pm
Asunto: 110/06 - El futuro es con Cuba, no con el imperialismo (Jorge Altamira)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 110/06

El futuro es con Cuba, no con el imperialismo

A PROPOSITO DEL APARTAMIENTO DE FIDEL CASTRO

Jorge Altamira
Prensa Obrera, Nº 957
Buenos Aires, 3/8/06

En el medio siglo que lleva la revolución cubana, sus enemigos tuvieron todo el tiempo del mundo para imaginar su fin. Muchos pensaron que ocurriría cuando Einsenhower, presidente de Estados Unidos (1954-62), le impuso un embargo petrolero, en 1960, que redujo el aprovisionamiento de Cuba a menos de 72 horas de consumo. Menos fueron los que albergaron ilusiones en la invasión de Playa Girón, abril de 1961, o durante la crisis de los misiles, en octubre de 1962. Algunos vieron una oportunidad en la crisis que desató una camarilla vinculada a la burocracia rusa, encabezada por un stalinista llamado Escalante, que hubiera podido quebrar al régimen desde adentro. Luego vino el asesinato del Che en Bolivia. En 1970 fue el descomunal fracaso de la zafra de los diez millones de toneladas de azúcar, que consumió las energías productivas de la nación. Mucho más grave aún que todos los casos precedentes, la ‘perestroika’, primero, y la restauración capitalista en la URSS, después, dejaron al desnudo la enorme vulnerabilidad de una economía que se había injertado artificialmente en un ‘bloque socialista’ industrialmente atrasado en muchos aspectos. Cuba se encuentra aún en emergencia, como consecuencia de la ruptura de esas relaciones económicas. Entretanto, el régimen flirteó un intentó de salida con la dolarización de la economía y con la ilusión de una integración económica creciente con lo que hoy es la Unión Europea. Aquellas amenazas y esos reveses dejaron una marca profunda en la sociedad cubana, y mostraron con holgura los límites de un ‘socialismo’ autárquico y de un régimen político de partido único y de poder personal. Pero fracasaron en forma rotunda en la pretensión de producir una reversión histórica y devolver a Cuba al corral del imperialismo. La fantasía se repite ahora con la incapacidad temporal de Fidel Castro y con la posibilidad de su desaparición.
Es incuestionable que por su papel histórico y por la función que desempeña en la estructura del Estado y en la conciencia social, la situación de Fidel Castro es única. Pero esto no quiere decir que se confunde con la sociedad misma; la expresa a través de un prisma particular e incluso cambiante. No es lo mismo la excitación revolucionaria del primer año de la revolución; el enorme ascenso de la lucha contra la invasión del 61 o la resistencia al acuerdo URSS-EEUU, cuando la crisis de los misiles, que el reflujo actual, que tiene además una larga data. Incluso hay un cambio con relación a la década del ‘90, de ascenso internacional del ‘neo-liberalismo’ y disolución de la Unión Soviética, con el contexto presente de insurrecciones y levantamientos en América Latina, y de un empantanamiento militar mortal del imperialismo yanqui en Asia - incluida la presente agresión criminal contra Líbano y Gaza. Los que ponen un signo igual entre el debilitamiento de Fidel Castro y la desintegración de la Cuba independiente se van a llevar otro chasco.
Los problemas de Cuba son sociales y políticos, no de ‘sucesión’. En los meses pasados, Fidel Castro volvió a emprenderla contra la corrupción y por un mayor control del partido comunista, repitiendo un esquema que viene de hace más de dos décadas. La economía del Estado se diluye hacia una acumulación privada clandestina que opera desde el propio aparato estatal. Sin una revolución política, que quiebre el gobierno vitalicio (de una burocracia), es imposible canalizar positivamente la riqueza nacional.
Desde Washington y Miami se impulsa virtualmente una guerra civil en Cuba con vistas a la privatización de la economía y el restablecimiento de la explotación capitalista directa. Todo lo relativo al ‘pluralismo’ y a las ‘elecciones’ no son más que eufemismos para imponer el colonialismo; basta ver lo que ocurre en Irak, que sin embargo no podría exhibir la transformación social que ha conocido Cuba como consecuencia de la revolución. Es interesante que el régimen político de Estados Unidos haya logrado neutralizar todas las ‘aperturas’ realizadas con dirección a Cuba por parte de sus monopolios económicos más encumbrados. El intento de establecer una China del Caribe no logró mayoría en el ‘establishment’ norteamericano, y esto por una razón fundamental: porque hubiera afectado la supervivencia de un amplio sector de la economía norteamericana, como ocurre hoy con las exportaciones chinas en diversos rubros. En estas condiciones, el imperialismo sólo tiene en su agenda la destrucción de la economía estatal cubana y el retorno a su condición de refugio turístico. El retroceso que está experimentando Puerto Rico, en la actualidad, es significativo de la incapacidad del imperialismo de ofrecer una re-industrialización capitalista a su propio patrio trasero.
Una desaparición de Fidel Castro podría sí acentuar las tendencias centrífugas que él ha denunciado en parte, pero que por otra parte se vienen acentuando desde largo tiempo. En este sentido, una agudización de los problemas económicos hará emerger claramente una lucha social. Pero esto está planteado desde ahora. En oposición a cualquier forma, ‘democrática’ o no, de restauración capitalista abierta, y frente al callejón sin salida del inmovilismo, hay que abrir el debate de una estrategia socialista internacional para la revolución cubana siempre viviente.



Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#209 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Sáb, 5 de Ago, 2006 3:52 pm
Asunto: 111/06 - Entrevista a David Harvey (Jerónimo Montero)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 111/06

Entrevista a
DAVID HARVEY
"Estados Unidos no sabe cómo manejarse frente a los cambios políticos en América Latina"
 
 Jerónimo Montero
Mar del Plata, 30/12/05

 
 

Una charla de café con uno de los mejores geógrafos radicales del mundo.

 
En un de sus más recientes libros (El Nuevo Imperialismo. Oxford University Press, 2003), plantea su tesis de que la hegemonía norteamericana colapsará, hecho éste que tendrá “consecuencias extremadamente peligrosas” para toda la población mundial.
 
Pronto visitará la Argentina para participar en el encuentro de pensadores urbanos, del 28 al 30 de este mes.
 
En esta charla habla del neoliberalismo, de América Latina en la visión de Estados Unidos, y del estado actual de la geografía en ese país y en el Reino Unido.
 
 
- ¿Cuál es la importancia de América Latina en la agenda de política exterior de Estados Unidos?
 
Siempre ha sido importante, y geopolíticamente continúa siéndolo. Pero considero que Estados Unidos no tiene el poder que ha tenido en el pasado para influir en los asuntos latinoamericanos, y claro está que está preocupado por Irak, por el creciente poder de China –y creo que no sabe qué hacer al respecto-... en fin, no saben qué hacer, no tienen un plan con respecto a América Latina. En el pasado, elecciones como la de Bolivia hubieran sido probablemente respondidas por los Estados Unidos mediante un boicot activo e intervención militar, pero la misma fracasó en Venezuela, y calculo que temen que vuelva a fracasar. En fin, creo que no tienen el poder que han tenido alguna vez en América Latina.
 
- ¿Cuáles son las principales razones? ¿Se olvidaron de América Latina durante los años de Clinton? Es decir, pareciera ser que hubo un giro de Reagan a Clinton respecto a América Latina como territorio importante para la agenda de política exterior norteamericana.
 
En mi opinión, fue más bien desde Carter en adelante que la creencia fue la de que el poder norteamericano debía ser llevado adelante económicamente más que política y militarmente. Si volvemos atrás y vemos la política de derechos humanos de Carter en América Latina, ello de algún modo creó cierta apertura, que es representada más que nada por la revolución Sandinista, que no fue atacada por Carter, mientras que Reagan sí la atacó. Sin embargo, ha habido cierto giro en cuanto a la forma en que la política norteamericana ha trabajado en América Latina, y eso puede verse en Clinton a través del NAFTA, libre comercio en las Américas, la OMC, o sea, un control geoeconómico opuesto al control geopolítico. Considero que esa ha sido la estrategia, y la administración Bush tendría un muy arduo trabajo para destruir esto y volver a la intervención militar. Está tratando de mantenerla a través de cuestiones como el narcotráfico en Colombia... Es decir que está tratando de hacer algo de esto, pero desde Carter en adelante ha existido una tendencia hacia el tratamiento geoeconómico más que militar o geopolítico.
 
- ¿La administración Reagan fue una especie de vuelta atrás hacia una estrategia más geopolítica que geoeconómica?
 
Si te referís a América Central sí. Ahora, si mirás más generalmente, fue a comienzos de los ochenta que de hecho la administración Reagan quiso abolir en Fondo Monetario Internacional...
 
- ¿Abolirlo?
 
Sí, no es una buena institución neoliberal. Aún hoy, el ala derecha del Partido Republicano no quiere al FMI, no creen en el FMI. Pero la crisis en México en 1982 le permitió a la administración Reagan descubrir un nuevo uso para el FMI. No fue sino tras este hecho que éste se convirtió en el agente de los planes de ajuste estructural en todo el mundo. Es decir que la administración Reagan, mientras hizo lo que hizo en Nicaragua, hizo lo mismo en el resto del mundo económicamente a través del FMI, y fue en ese momento que la institución de convirtió en un elemento crucial para la política geoeconómica norteamericana y, por supuesto, se convirtió en el principal elemento para regular las economías de América Latina.
 
- ¿Por qué el FMI no es una buena institución neoliberal?
 
Bueno... la teoría neoliberal está en contra de la intervención gubernamental en los mercados, y el FMI interviene en gran medida en los mercados mundiales. Un buen neoliberal, teóricamente, desaprobaría las intervenciones del FMI, porque diría que “está interviniendo en el mercado”, y en particular lo que éste hace desde 1980 es intervenir protegiendo a los bancos y las instituciones financieras. Un buen neoliberal diría “si el banco hace una mala inversión, es el banco el que debería perder el dinero”, pero el FMI dice “si el banco hace una mala inversión, nosotros protegemos al banco y le sacamos el dinero a la gente”. Es decir que dirían que mediante la protección de las instituciones financieras estás favoreciendo los comportamientos negativos de su parte. Eso es lo que un buen neoliberal diría.
 
Es por eso que en el primer año de la administración Reagan hubo un serio intento de acabar con el FMI. Fueron los demócratas en el congreso quienes lo protegieron, en contra de la administración Reagan, excepto cuando la crisis afectó a México en 1982; fue ahí que James Baker, entonces Secretario del Tesoro, encontró algo para hacer con el FMI. El paquete de rescate a México utilizó al Tesoro norteamericano y al FMI para comenzar a fomentar la privatización en el gobierno mexicano. Fue ahí que decidieron que el FMI era algo que querían mantener, porque tenerlo ahí es un elemento central de su política exterior.
 
Pero como dije, en términos teóricos no es una buena institución neoliberal. Es decir que la práctica del neoliberalismo es muy distinta a su teoría, y la práctica ha sido la de proteger a las instituciones financieras. Entonces el estado protege a las instituciones financieras, y la segunda cosa que hace es crear un clima favorable para los negocios, como reprimir a los obreros... ese tipo de cosas. Entonces, el estado está de hecho muy activo, pero de acuerdo a la teoría neoliberal no debería estarlo, porque el estado en el enemigo. En la única área en la que el estado por supuesto sigue siendo considerado el enemigo es en la protección de la población. Es allí en donde mantuvieron viva la práctica de la teoría neoliberal: bajos impuestos, recortes al bienestar social, creación de clima de negocios, protección de las instituciones financieras... Es decir que es un estado muy interventor.
 
- En cuanto a América Latina ¿Cómo son vistos los cambios políticos por los medios en Estados Unidos, o cómo son vistos en Estados Unidos en general?
 
Bueno, son vistos con un poco de desconcierto; la gente está muy sorprendida por lo que está ocurriendo, no saben bien qué hacer al respecto, porque, nuevamente, toda la política desde Carter ha sido la de fortalecer la democracia en el mundo, y ahora tenés gobiernos elegidos democráticamente, que están a la izquierda, y no pueden hacer fácilmente lo que le hicieron a Allende, realmente no pueden, así que es muy difícil... De hecho, hay un momento muy interesante en el intento de golpe a Chávez: el The New York Times inicialmente apoyó el golpe, y el gobierno norteamericano reconoció al nuevo gobierno. Luego, tres días después, cuando la cosa se revirtió, de repente dijeron “no creemos que sea una buena idea apoyar el derrocamiento de un gobierno elegido democráticamente”. Creo que eso remarca la ambivalencia de los medios en general. Los medios de la derecha odian a Chávez, y no sé qué estarán diciendo de Evo Morales –probablemente las mismas cosas. Están muy nerviosos por esta tendencia anti-norteamericana en América Latina. El Encuentro acá en Mar del Plata también fue muy difícil de absorber para la prensa norteamericana.
 
- Mostraron los disturbios.
 
Sí, pero todo ha sido absorbido cada vez más por la idea de Bush como personalmente impopular, así que es visto como una cuestión personal más que como una política norteamericana vacía hacia la región.
 
- Como sabrá, hay una creciente presencia de las ideas de izquierda en América Latina. Está pasando lo mismo, de alguna manera, en Estados Unidos?
 
Hay muchísimos moviminetos de oposición en este momento –me refiero a oposición al gobierno. Cuán de izquierda son, no lo sé. La tradición norteamericana de respuestas radicales es generalmente populista, referente a cuestiones constitucionales y a leyes sobre derechos, cosas como esas, así que podríamos decir que son muy individualistas. No creo que haya un fuerte resurgimiento de lo que podríamos llamar la izquierda socialista o marxista. Ésta está como siempre ha estado, es decir muy reducida. Pero en términos de movimientos populares contra la administración, o contra lo que está sucediendo... No lo sé, para mí es muy difícil hablarte de esto porque yo estoy en Nueva York, que es muy diferente al resto del país.
 
- Es más liberal...
 
Bueno, está más abierta al pensamiento de izquierda. De hecho yo doy una cátedra sobre El Capital de Marx, y el año pasado tuve cien personas. Se suponía que era un seminario, pero tuve cien personas queriendo anotarse, así que...
 
- ¿Está diciendo que no podría haber pasado diez años atrás?
 
Claro que no, pero de todos modos estamos hablando de una persona que enseña en Nueva York, así que imaginate... O sea, veo un resurgimiento del interés en el marxismo en ciertos círculos, pero la tendencia general se da hacia tomar algunas cuestiones del postmodernismo e intentar abordar esas cuestiones mediante ideas postmodernas, cosa que yo no hago.
 
- En cuanto al postmodernismo, tiene una influencia muy fuerte en la geografía estadounidense...
 
Sí, creo que no caben dudas respecto a que el pensamiento postmoderno se volvió muy importante y poderoso en geografía, probablemente más en Gran Bretaña que en Estados Unidos –pero por supuesto hay una muy fuerte relación entre la geografía británica y la norteamericana. Considero que la tendencia postmoderna se ha vuelto muy importante en la disciplina, muy importante. Pero la integración de cuestiones medioambientales, de género y otras en lo que la geografía hace y piensa es algo positivo... En fin, en mi opinión hay un aspecto del pensamiento postmoderno que tiene una influencia positiva, pero en promedio ha sido negativo.
 
- ¿Cuál es su opinión respecto al estado actual de la geografía radical en Estados Unidos? ¿Se está fortaleciendo en relación a la geografía norteamericana en general? Me refiero a la actualidad en relación a lo ocurrido 30 o 35 años atrás con el crecimiento de la geografía de izquierda, la emergencia de Antipode...
 
Yo diría que está estancada, no está creciendo, está más confundida debido a la forma en que otros temas como los medioambientales, algún radicalismo postmoderno y demás han entrado en escena. En mi opinión, lo que podríamos llamar el fuerte propósito marxista se ha perdido, y se ha vuelto un tipo de izquierda más ecléctico. Ello tiene algunas cosas buenas y otras malas.
 
- ¿Cuáles son?
 
El lado bueno es que por ejemplo algunas veces necesitamos considerar muchas cuestiones medioambientales muy seriamente, así que la integración de ello en lo que hacemos es muy positiva, y lo mismo ocurre con los temas de género, sexualidad, etc. La integración de esos temas es algo muy positivo. El lado negativo es la tendencia a hacerse la idea de que uno puede confrontar esos temas sin incorporar la política económica marxista en el análisis, o sea que hoy hay un interés mucho menor en la economía política de Marx. En mi opinión, si vos no tenés un buen paquete de cuestiones de economía política, no podés abordar correctamente temas de degradación medioambiental o de desigualdad de género... Considero que ha habido una tendencia irresponsable (a liberal tendency) a hacer lo que llamamos “tirar al bebé con el agua de baño” (throwing the baby out with the bath water), o sea que es como desechar la política económica porque vos querés abordar esos otros temas. Creo que esa es una idea negativa.
 
- Por qué no hay geografía en los secundarios en Estados Unidos?
 
Eso ha sido así durante un largo tiempo, y la geografía es enseñada crecientemente mediante estudios mediambientales, o sea que los temas propios de la geografía son cooptados en esas áreas. Luego, cuestiones sociales se enseñan como parte de las Ciencias Sociales, así que no hay enseñanza de geografía específicamente en los secundarios.
 
- ¿Cree que ello tiene relación con el hecho de que mantener a la sociedad ignorante en cuanto al “resto del mundo” es funcional a la política exterior?
 
Mantener a los norteamericanos en un estado de ignorancia respecto a buena parte del resto del mundo no deja de ser muy útil para el punto de vista de la política exterior norteamericana, pero no creo que la exclusión de la geografía se deba específicamente a ello.
 
- Hay una creciente presencia de la geografía en la sociedad, o más bien ésta queda en los ámbitos universitarios?
 
Queda más que nada en los ámbitos universitarios, y acá nuevamente creo que la situación es muy estable –algunos hablan de estancamiento. Hay algunos desarrollos positivos y otros negativos. Es decir, es interesante, desde el punto de vista intelectual, notar que los geógrafos fueron más conocidos fuera de la disciplina, como los radicales como yo y algunos más. O sea que el pensamiento radical tiene mucha presencia en la academia en general –me refiero a los geógrafos radicales-, pero no tanto en geografía. La geografía como disciplina está muy nerviosa de lo que hace la gente como yo, no les gusta lo que hacemos.
 
- Entonces, los geógrafos norteamericanos en general se comportan como una elite... ?
 
No tanto como una elite, es más bien un grupo marginalizado con credibilidad intelectual, pero sin mucha credibilidad práctica en lo que hace a, por ejemplo, ciencia de información geográfica... Los SIG están dominando muchos departamentos.
 
- Cree que las nuevas demandas de publicar numerosos trabajos y de participar continuamente en congresos tiene alguna relación con esto?
 
Bueno, yo he sido muy crítico de eso. Hoy en Gran Bretaña, para las sociedades de evaluación de investigación se supone que todos han publicado cierto número de trabajos en determinado período de tiempo, y si tenés un departamento en el que la gente no lo ha hecho, entonces recibís mucho menos dinero. Es decir que hay muchos incentivos para publicar cualquier cosa (anything).
 
- También pasa en Estados Unidos?
 
No tanto.
 
- Es más fácil publicar libros en Estados Unidos que en el Reino Unido?
 
No. Publicar libros en Estados Unidos se está poniendo dificil por razones comerciales. Las prensas universitarias (como Harvard, Texas, Illinois...) solían subsidiar la publicación de investigaciones monográficas, pero ahora todas esas prensas deben ser redituables, por lo que solo publican textos que creen que les harán ganar dinero, entonces buenas investigaciones monográficas no son publicadas. Ese es un gran problema porque para sumar puntos (to get tennier) tenés que publicar un libro, y eso implica que antes vos podías publicar una investigación monográfica y no tenía que vender mucho, pero ahora solo podés publicar algo que venda.
 
- No hay una gran oposición a ello?
 
Sí, pero... ya sabés, la neoliberalización de la universidad fue un aspecto fundamental en los Estados Unidos.
 
- Hay grandes huelgas en las universidades?
 
Sí, y en este mismo momento las huelgas se dan principalmente en relación al empleo de estudiantes de posgrado en la enseñanza. Entonces, en muchas universidades, los cursos introductorios de español no son dictados por docentes regulares sino por estudiantes de posgrado, a los que no se les paga casi nada. En la Universidad de Nueva York los estudiantes de posgrado están en huelga desde hace un mes, porque se oponen a hacer ese trabajo sin tener contratos apropiados, sin cobertura médica y demás. Cuando me fui estaban en huelga, así que no sé qué habrá pasado. Los estudiantes de posgrado no estaban dando esos cursos, así que se abrío la cuestión de si los docentes debían continuar dando clases durante la huelga de los estudiantes de posgrado, y muchísimos de ellos decidieron no hacerlo, en solidaridad con la huelga.

Fuente: estargeo.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#210 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Sáb, 5 de Ago, 2006 6:11 pm
Asunto: 112/06 - Europa está desorientada (Juan Gabriel Tokatlian)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
 

RGE 112/06


Europa está desorientada

Juan Gabriel Tokatlian

Es evidente la disminución de la estatura internacional de Europa en la política mundial contemporánea. Ante cualquier tema o acontecimiento trascendental y de impacto global, la posición europea tiende a ser, cada vez más, inconsistente e insustancial.
La actual crisis en Medio Oriente es un ejemplo que muestra que Europa no sólo no ofrece una alternativa distinta de la de los Estados Unidos, sino que tampoco tiene la aptitud de generar consensos efectivos. El resultado de la más reciente conferencia de Roma en torno de la trágica situación en Medio Oriente fue tan lamentable que el ministro de Justicia de Israel, Haim Ramon, la interpretó como un aval a la ofensiva militar de su país en el Líbano. No sin razón, y con cierto cinismo, dijo el 26 de julio: "Recibimos en la conferencia de Roma permiso de hecho proveniente del mundo -una parte apretando los dientes y otra parte dando su bendición- para continuar la operación".
La Unión Europea, dividida y dócil, terminó legitimando, de facto, la catástrofe humanitaria que está ocurriendo en Medio Oriente.
Aunque sea paradójico, Europa perdió su rumbo con el fin de la Guerra Fría. A partir de ese momento ha divagado estratégicamente, mientras que el unipolarismo de Washington se afianzaba, el poderío de China emergía y la geoeconomía mundial viraba hacia Asia.
La postura de Estados Unidos frente al desmoronamiento soviético era clara y esperable: celebrar su caída y procurar, ahora sí, su primacía internacional. Los europeos pudieron adoptar dos conductas bien distintas frente a la desaparición de la Unión Soviética: afirmar su anticomunismo mediante un activo acompañamiento a favor del humillante colapso de la URSS o testificar su progresismo buscando eludir el hundimiento descontrolado de Moscú, colaborando con la reconstrucción de Rusia y estableciendo una vinculación estratégica con esa larga frontera oriental de Europa. En aquel entonces la Unión Europea fue menos progresista que anticomunista.
Más adelante, en vez de dotarse de una capacidad militar propia -lo que hubiera implicado incrementar y mejorar los presupuestos de defensa-, Europa prefirió ahondar su dependencia de la OTAN. Para Estados Unidos esta opción resultaba la mejor: Europa continuaba bajo su paraguas en materia de seguridad y rehusaba dotarse militarmente.
Indicar que las opciones de Europa eran competir o no con los Estados Unidos es interpretar mal el asunto. La Unión Europea escogió no procurar una elemental autonomía militar que le permitiera darle acompañamiento a su voz en el momento de definir cuestiones clave de la política mundial.
Se pensó que la fuerza de Europa descansaría, al contrario, en la promoción de valores (la democracia, los derechos humanos, la integración, entre otros). Al menos eso anunciaban los principales dirigentes europeos inscriptos en la tercera vía, la vieja centroizquierda y el nuevo progresismo.
Sin embargo, tampoco en esto fue Europa muy consecuente: la promoción de intervenciones humanitarias -en general, los países europeos, más que los Estados Unidos, las han alentado- fue selectiva. En Bosnia y en Haití, sí; en Chechenia, Sudán, Argelia, Colombia y Congo, no. Hubo ambigüedades: bombardeo inclemente en Kosovo y parálisis ante el genocidio en Ruanda.
En realidad, los países de Europa seguían reaccionando frente a las crisis humanitarias de acuerdo con su tradición imperial. Esto es: intervenir en algunas ex colonias si había cuestiones vitales en juego o evitar la injerencia si la realpolitik indicaba que los intereses en disputa eran menores o podían entrar en conflicto con los de potencias de mayor envergadura.
También estaba la posibilidad de llamar a Washington si el descalabro era en las proximidades de Europa, como fue el caso de los Balcanes.
En gran medida, las contradicciones y ambivalencias de Europa obedecían a la falta de una política exterior y de defensa común. Por ello, en los años 90 la Unión Europea anunció que había construido la arquitectura normativa e institucional para dotarse de una política externa y de seguridad comunitaria.
Sin embargo, Irak mostró que ése era un proyecto todavía distante. El fraccionamiento y la confusión intraeuropea fueron notorios, y con ello se confirmó, una vez más, la ceguera estratégica de la Unión Europea. A partir de la guerra iraquí Estados Unidos pasó a tener fronteras con Europa y a hacerla más vulnerable desde el punto de vista energético. En efecto: Washington se ha convertido en una potencia asiática. El establecimiento de neoprotectorados en Kabul y Bagdad y la consolidación de bases militares desde el corazón de Asia Central hasta el Cuerno de Africa -en Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguizistán, Tadjikistán, Omán, Bahrein, Qatar, Emiratos Arabes Unidos, Kuwait y Yibuti- le ofrecen a Estados Unidos una influencia definitiva sobre las principales fuentes de energía del área y lo colocan como una suerte de vecino poderoso que pasa a incidir decisivamente, en desmedro de Europa, en el complejo tablero petrolero y político de Medio Oriente.
En cuanto a América latina, Europa ha tendido, lenta y discretamente, a de-sacoplarse: la intensidad y el alcance de los vínculos culturales, políticos, económicos, científicos, diplomáticos, educativos y militares entre las dos regiones son menores actualmente que hace dos décadas. Las cumbres birregionales son totalmente formales y anodinas y, más allá de la responsabilidad que les cabe a los latinoamericanos, Europa ha perdido creatividad en su relación con esta región. Más aún: Bruselas recita hoy casi lo mismo que Washington en materia de política exterior con respecto, por ejemplo, al "peligro" del populismo y la importancia de preservar la "ortodoxia" en el manejo de los asuntos económicos.
En los temas comerciales, Europa se proclama más sensible a un comercio justo, pero continúa aplicando una política proteccionista que dificulta el desarrollo económico de los países de la periferia. En especial, de los de América latina. Una vez más, la distancia entre retórica y práctica se pone en evidencia. Algo que también ocurre en torno del tópico de la inmigración, en el que Europa es más restrictiva y xenófoba que Estados Unidos.
En síntesis: Europa está desorientada, lo cual afecta su identidad colectiva y su proyección diplomática. No cuestiona la prepotencia de Estados Unidos, no posee capacidad propia de influencia y no cuenta con socios estratégicos distintos de Washington. Es, además, cada vez más elocuente la diferencia entre palabra y acción en el comportamiento internacional de la Unión Europea, insinuando siempre un matiz sofisticado en el lenguaje que no trasciende a los hechos concretos. Mientras tanto, Estados Unidos despliega su agresiva primacía, China se convierte en un actor de peso en los asuntos globales, la Rusia autoritaria reaparece con cuantiosas armas nucleares y vastos recursos energéticos, Asia gana centralidad en la política mundial y nuevos poderes medios gravitantes asoman en diferentes escenarios regionales. Es posible que la Unión Europea llegue a transformarse en una gran potencia en el largo plazo, pero en esta coyuntura sólo revela la ausencia de grandeza. Hay poco que esperar del presente político-económico de Europa. América del Sur debería mirar más hacia el Pacífico y reorientar su inserción en el mundo: nuestro mayor potencial de diversificación está en Oriente más que en Occidente.

El autor es profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés.

Fuente: diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; 2 de agosto de 2006.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#211 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Sáb, 5 de Ago, 2006 7:50 pm
Asunto: 113/06 - Actualidad de 'El imperialismo, fase superior del capitalismo', de Vladimir I. Lenin (Alejandro Teitelbaum)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 113/06
 
Actualidad de 'El imperialismo, fase superior del capitalismo', de Vladimir I. Lenin

Alejandro Teitelbaum
Argenpress

Lenin escribió “El Imperialismo…” en Zurich entre enero y julio de 1916, es decir hace 90 años, aunque se publicó por primera vez en Petrogrado recién en abril de 1917. El trabajo de Lenin sigue siendo un instrumento indispensable para el análisis de la sociedad capitalista contemporánea.

Aunque muchos se obstinan en llamar “mundialización neoliberal” al sistema socioeconómico actualmente dominante, como si se tratara de una enfermedad pasajera y curable del capitalismo, dicha “mundialización neoliberal” no es otra cosa que el sistema capitalista real, es decir el resultado de la evolución del capitalismo hasta su etapa actual, imperialista y guerrerista.
La actual guerra de agresión emprendida por Israel contra Palestina y El Líbano con el apoyo político y logístico (bombas de enorme poder destructivo) que le proporciona Estados Unidos, no es una “reacción desproporcionada de Israel”: es la quinta guerra imperialista (si no contamos la invasión a Panamá en 1989) en sólo 15 años: guerra del Golfo, guerra contra Yugoslavia, guerra de Afganistán y guerra contra Irak. Esta agresión ha sido cuidadosamente planificada con el mentor estadounidense, su objetivo es el control de toda la región y tiene en la línea de mira Siria e Irán.

El capitalismo en su etapa imperialista necesita guerras a repetición con fines geoeconómicos y geopolíticos expansionistas y para dar salida a sus crisis periódicas, que tienden a hacerse permanentes, mediante la producción de armamentos y la reconstrucción de cada posguerra. Es la “destrucción creativa” de que hablaba Schumpeter.

El sistema actual no es simplemente una etapa indiferenciada de un “sistema-mundo moderno” que existiría desde hace 500 años (Wallerstein). Es la expresión contemporánea, cualitativamente diferente, del capitalismo. Es una falacia la idea de Wallerstein (La Jornada, México 01/06/2003) de que Bush es un accidente “militarista macho” y que el gran capital (por lo menos aquel representado por gente como Bill Gates y Soros) quiere un sistema capitalista estable que Bush no les brinda, que puede ejercer su hegemonía con eficiencia económica y ser capaz de crear un orden mundial que garantice un “sistema-mundo” que funcione con fluidez, así sea para permitir una desproporcionada tajada de acumulación de capital.

No hay un capitalismo enfermo de la mundialización neoliberal y de guerrerismo y otro capitalismo “posible” o utópico, estable y eficiente que pueda funcionar con fluidez, libre de las crisis, del militarismo y la guerra y de brotes neofascistas.

Escribía Lenin en 1916: “El capitalismo se ha transformado en un sistema universal de opresión colonial y de estrangulación financiera de la inmensa mayoría de la población del planeta por un puñado de países “avanzados”. Este “botín” se reparte entre dos o tres potencias rapaces de poderío mundial, armadas hasta los dientes (Estados Unidos, Inglaterra, Japón) que, por el reparto de su botín arrastran a su guerra a todo el mundo” (El imperialismo…Prólogo a las ediciones francesa y alemana de julio de 1920, párrafo II).

En la frase plena de ambigüedad “otro mundo es posible” que se ha hecho tan popular, está latente la idea de que “otro capitalismo es posible”, si se contienen los “excesos” del “neoliberalismo” y se introducen algunas reformas para lograr “un mundo mejor”.

Lenin ya respondió en 1916 a este pseudo reformismo inofensivo en el libro que comentamos, cuando escribió en el Capítulo IX (La crítica del imperialismo): “Las cuestiones esenciales en la crítica del imperialismo son las de saber si es posible modificar con reformas las bases del imperialismo, la de saber si hay que seguir adelante desarrollando la exacerbación y el ahondamiento de las contradicciones engendradas por el mismo o hay que retroceder, atenuando dichas contradicciones. Como las particularidades políticas del imperialismo son la reacción en toda la línea y la intensificación del yugo nacional como consecuencia del yugo de la oligarquía financiera y la supresión de la libre concurrencia a principios del siglo XX, en casi todos los países imperialistas aparece una oposición democrática pequeñoburguesa al imperialismo(…)En los Estados Unidos, la guerra imperialista de 1898 contra España provocó una oposición de los “antiimperialistas”, los últimos mohicanos de la democracia burguesa, los cuales calificaban de “criminal” dicha guerra y consideraban como una violación de la Constitución la anexión de tierras ajenas(…)Pero mientras toda esa crítica tenía miedo de reconocer el lazo indisoluble existente entre el imperialismo y los fundamentos del capitalismo, mientras temía unirse a las fuerzas engendradas por el gran capital y su desarrollo, no pasaba de ser una “aspiración inofensiva”.

Como resultado de la concentración y acumulación del capital se formaron los grandes oligopolios y monopolios cuya base financiera se consolidó desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX con la fusión del capital industrial y el capital bancario.

Lenin escribió en “El Imperialismo…” : “Traducido al lenguaje común esto significa: el desarrollo del capital ha llegado a un punto tal que, aunque la producción de mercancías siga “reinando” como antes y siga siendo considerada como la base de toda la economía, en realidad se halla ya quebrantada, y las ganancias principales están destinadas a los “genios” de las combinaciones financieras” (Capítulo I, La concentración de la producción y los monopolios). Y más adelante comienza citando a Marx: “Los bancos crean en escala social la forma, y nada más que la forma, de la contabilidad general y de la distribución general de los medios de producción”, escribía Marx hace medio siglo en El Capital. Los datos que hemos reproducido referentes al incremento del capital bancario, al aumento del número de oficinas de cambio y sucursales de los bancos más importantes, de sus cuentas corrientes, etc., nos muestran concretamente esa “contabilidad general” de toda la clase de los capitalistas y aún no sólo de los capitalistas, pues los bancos recogen, aunque no sea más que temporalmente, toda clase de ingresos monetarios de los pequeños propietarios, de los funcionarios, de la reducida capa superior de los obreros, etc.”. (Capítulo II, Los bancos y su nuevo papel).

En el Capítulo III (El Capital financiero y la oligarquía financiera) Lenin agregaba: “El capital financiero, concentrado en pocas manos y que goza del monopolio efectivo, obtiene un beneficio enorme, que se acrece sin cesar, de la constitución de sociedades, de la emisión de valores, de los empréstitos del Estado, etc.”.

Esta descripción que hizo Lenin en 1916 tiene ahora plena vigencia.

En efecto, a partir del decenio de 1970 se produjo un cambio profundo en la economía mundial, momento que marca el fin del Estado de bienestar (y también el fin de las ilusiones reformistas que engendró dicho “Estado de bienestar”).

El Estado de bienestar estuvo caracterizado por la producción en masa y el consumo de masas, impulsado este último por el aumento tendencial del salario real, de la seguridad social y de otros beneficios sociales. Es lo que los economistas llaman el modelo “fordista”, de inspiración keynesiana, caracterizado por las cadenas “tayloristas” de producción (una especie de stajanovismo capitalista) iniciado en Estados Unidos, que se extendió a Europa sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. y se aplicó con limitaciones y suerte variada en algunos países de la periferia.

El agotamiento del modelo del Estado de bienestar obedeció a varios factores entre los que cabe destacar los siguientes: la expansión económica iniciada con la reconstrucción de la posguerra encontró sus límites, el consumo de masas tendió a estancarse o a disminuir lo mismo que los beneficios del capital al tiempo que entraban en escena las innovaciones tecnológicas (robotización, microelectrónica, etc.). Se hizo necesario entonces incorporar la nueva tecnología a la industria para dar un nuevo impulso a la economía y eso requirió grandes inversiones de capital.

Se inició así la época de la austeridad y de los sacrificios (congelación de los salarios y aumento de la desocupación) que acompañaron a la reconversión industrial. La revolución tecnológica en los países más desarrollados impulsó el crecimiento del sector servicios y se produjo el desplazamiento de una parte de la industria tradicional a los países periféricos, donde los salarios eran –y son- mucho más bajos.

Se acentuó entonces el pasaje de un sistema de economías nacionales a una economía dominada por tres centros mundiales: Estados Unidos, Europa y Japón y un grupo constituido por los 'cuatro tigres de Asia': Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong y Singapur. Las 'ventajas comparativas' de los Estados pasaron a ser 'ventajas comparativas' de las sociedades transnacionales con diversa implantación territorial.

Con la incorporación de las nuevas tecnologías la productividad aumentó enormemente, es decir que con el mismo trabajo humano la producción pasó a ser mucho mayor.

Se abrieron entonces dos posibilidades:

O se incitaba al consumo de masa de los bienes tradicionales y de los nuevos bienes a escala planetaria con una política salarial expansiva, una política social al estilo del Estado de bienestar, se reducía la jornada de trabajo en función del aumento de la productividad para tender a una situación de pleno empleo y se reconocían precios internacionales equitativos a las materias primas y productos de los países pobres, o se tendía a mantener y a aumentar los márgenes de beneficio conservando bajos los salarios, el nivel de ocupación y los precios de los productos de los países del Tercer Mundo.

La primera opción hubiera sido factible en un sistema de economías nacionales, en las que la producción y el consumo se realiza fundamentalmente dentro del territorio y es posible coyunturalmente un pacto social de hecho entre los capitalistas y los asalariados en tanto consumidores. Pero en el nuevo sistema mundializado, la producción se destina a un mercado mundial de 'clientes solventes' y a los capitalistas ya no les interesa el poder adquisitivo de la población del lugar de producción.

Decimos coyunturalmente, porque, como explica Lenin, no puede haber un pacto social permanente entre los capitalistas y los trabajadores, porque “entonces el capitalismo dejaría de ser capitalismo, pues el desarrollo desigual y el nivel de vida de las masas semihambrientas son las condiciones y las premisas básicas, inevitables de este modo de producción. Mientras el capitalismo es capitalismo, el exceso de capital no se consagra a la elevación del nivel de vida de las masas en cada país, ya que esto significaría la disminución de las ganancias de los capitalistas, sino al acrecentamiento de estos beneficios mediante la exportación de capital al extranjero, a los países atrasados” (El Imperialismo…, Capítulo IV, La exportación de capital).

En efecto, en las condiciones de la mundialización acelerada, los detentores del poder económico y político a escala mundial con su visión de 'economía-mundo' y de 'mercado global' apostaron a la segunda alternativa para elevar su tasa de beneficios (bajos salarios, bajos niveles de ocupación, liquidación de la seguridad social, precios bajos para las materias primas, etc.).

Esta opción tuvo como consecuencia acentuar las desigualdades sociales en el interior de cada país y en el plano internacional, con lo que se creó una neta diferenciación en la oferta y la demanda de bienes y servicios. La producción y oferta de bienes se orientó no a la gente en general sino a los llamados “clientes solventes”. Fue así como la oferta de bienes de lujo aumentó enormemente y la oferta de nuevos productos como ordenadores y teléfonos portátiles encontró una gran masa de clientes en los países ricos y muchos clientes en la primera periferia no demasiado pobre. Como contrapartida, los bienes esenciales para la supervivencia (alimentos, salud, medicamentos) quedaron prácticamente fuera del alcance del sector más pobre de la población mundial. La idea de servicio público y de un derecho irrevocable a los bienes esenciales para vivir con un mínimo de dignidad, fue reemplazada por la afirmación de que todo debe estar sometido a las leyes del mercado.

Las clases dominantes optaron entonces por ritmos de crecimiento económicos bajos, a causa de que un mercado relativamente estrecho imponía límites a la producción y surgió el fenómeno de las grandes masas de capitales ociosos (incluidos los petrodólares), puesto que no podían ser invertidos productivamente.

Pero para los dueños de dichos capitales (personas, bancos, instituciones financieras) no era concebible dejarlos arrinconados sin hacerlos fructificar.

Es así como el papel tradicional de las finanzas al servicio de la economía, interviniendo en el proceso de producción y del consumo (con créditos, préstamos, etc.) quedó relegado por el nuevo papel del capital financiero: producir beneficios sin participar en el proceso productivo.

Este último aspecto se concreta de diversas maneras: con la compra de acciones de las empresas industriales por los inversores institucionales gestores de fondos de pensiones, por las compañías de seguros, por los organismos de inversión colectiva, etc., quienes así pasan a intervenir en las decisiones de política de las empresas industriales con el objeto de que su inversión produzca la alta renta esperada, imponiéndoles estrategias microeconómicas y a corto plazo. Y la otra manera en que el capital industrial ha ingresado en el ámbito del capital financiero especulativo es simplemente invirtiendo parte de sus beneficios en la especulación (por ejemplo con los llamados productos financieros derivados (1)), en lugar de hacerlo en la inversión productiva (2).

El profesor Michel Drouin (3) dice:

"El desarrollo de los flujos de capitales internacionales, impulsado por la desregulación y la descompartimentación casi general de los mercados financieros, hizo de los años 80 el decenio de la mundialización financiera… Las operaciones financieras, cuyo volumen estaba ya desconectado del volumen de las transacciones en bienes y servicios, se hicieron autónomas, es decir movidas no por la lógica de las transacciones corrientes sino por la de los movimientos de capitales. La esfera financiera basó su desarrollo sobre ella misma a partir de la búsqueda de un beneficio surgido de la variación de los precios de sus propios instrumentos. El carácter especulativo de esta lógica de crecimiento permite hablar del surgimiento de una economía internacional de la especulación".

Los Estados Unidos y una parte de la población de dicho país son los primeros beneficiarios del proceso de mundialización financiera, la que les permite apropiarse del producto del trabajo y de los ahorros de los pueblos de todo el planeta. Ronald Mc Kinnon, profesor titular del Departamento de Ciencias Económicas de la Universidad de Stanford, en un artículo publicado en el Boletín del Fondo Monetario Internacional (4) escribe:

Durante el último decenio, el ahorro de las familias (en los Estados Unidos) ha disminuido más de lo que el ahorro público (expresado por los excedentes presupuestarios) ha aumentado en el mismo período. El enorme déficit de la balanza de pagos (exportaciones versus importaciones) de las transacciones corrientes de Estados Unidos, de alrededor de 4,5% del producto nacional bruto de 2000, refleja ese desequilibrio del ahorro. Para financiar un nivel normal de inversión interior –históricamente alrededor del 17% del producto nacional bruto- Estados Unidos ha debido utilizar ampliamente el ahorro del resto del mundo. “Malas” reducciones de impuestos –las que reducen el ahorro público sin estimular el ahorro privado- podrían incrementar esa deuda con el extranjero. Desde hace más de veinte años (es decir desde antes de 1980), Estados Unidos recurre ampliamente a las reservas limitadas del ahorro mundial para sostener su alto nivel de consumo- el de la administración federal en los años 80 y el de las familias en los años 90. Las entradas netas de capitales son actualmente más importantes que en el conjunto de los países en desarrollo. Es así como Estados Unidos, que era acreedor del resto del mundo a comienzos de 1980, se ha convertido en el más grande deudor mundial: unos 2 billones 300 mil millones de dólares en 2000. Los balances de las familias y de las empresas en Estados Unidos muestran el efecto acumulado de los préstamos privados obtenidos en el exterior desde hace diez años. La deuda de las empresas es también muy elevada con relación a su flujo de caja. Sin embargo, no tienen por qué inquietarse. Estados Unidos se encuentra en una situación única y es que disponen de una línea de crédito prácticamente ilimitada, en gran parte en dólares, frente al resto del mundo. Los bancos y otras instituciones financieras de Estados Unidos están relativamente al abrigo de las tasas de cambio: sus activos [...] y sus pasivos son en dólares. En cambio, otros países deudores deben acomodarse a las disparidades de las monedas: los pasivos internacionales de sus bancos y de otras empresas son en dólares y sus activos en moneda nacional”.

En el Capítulo VIII (El parasitismo y la descomposición del capitalismo) de El Imperialismo…escribió Lenin: “El imperialismo es la enorme acumulación en unos pocos países del capital monetario…De aquí el incremento extraordinario de la clase, o mejor dicho, del sector rentista, esto es, de individuos que viven del “corte del cupón” completamente alejados de la participación en las empresas y cuya profesión es el ocio. La exportación de capital, una de las bases económicas más esenciales del imperialismo, acentúa todavía más este divorcio completo del sector rentista respecto de la producción, imprime un sello de parasitismo a todo país que vive de la explotación del trabajo de algunos países ultraoceánicos y de las colonias”…Por este motivo, la noción de “Estado rentista” o Estado-usurero ha pasado a ser de uso general en la literatura económica sobre el imperialismo. El mundo ha quedado dividido en un puñado de Estados- usureros y una mayoría gigantesca de Estados deudores”.

Con esta 'economía internacional de la especulación' se aceleró la acumulación de grandes capitales en pocas manos (a expensas sobre todo de los trabajadores, de los jubilados y de los pequeños ahorristas) y se creó la ilusión de que el dinero podía reproducirse por si sólo, sin ayudar a crear valor.

En el caso de las participaciones del capital financiero (fondos de pensiones, compañías de seguros, etc.) en industrias y servicios, la elevada renta que exigen y obtienen dichos capitales está fundada en la degradación de las condiciones de trabajo en esas industrias y servicios. Es bien conocido el fenómeno de que cuando una empresa anuncia despidos sus acciones suben.

También se suceden los escándalos que afectan a los grupos financieros (fondos de pensiones, etc.) e industriales y cuyas víctimas de predilección son los pequeños y medianos ahorristas. Lenin escribía en 1916: …”Este ejemplo típico de 'equilibrismo' en los balances, el más común en las sociedades anónimas, nos explica por qué las direcciones de éstas emprenden negocios arriesgados con mucha más facilidad que los negociantes particulares. La técnica moderna de elaboración de los balances no sólo les da posibilidades de ocultar al accionista medio la operación arriesgada, sino que incluso permite a los individuos principalmente interesados descargarse de responsabilidad por medio de la venta oportuna de las acciones en el caso de que fracase el experimento, mientras que el negociante particular responde con su piel de todo lo que hace” ( El Imperialismo…, Capítulo III. El capital financiero y la oligarquía financiera)

Estas son las formas en que el capital transnacional mantuvo y mantiene una alta tasa de beneficios y un acelerado ritmo de acumulación y concentración a pesar del crecimiento económico lento y de la existencia de un mercado restringido.

Este proceso de concentración del capital monopolista a escala mundial, la llamada “mundialización”, tiene consecuencias bien precisas.

David Korten (5), citando a alguien que viene, como diría Martí, de las “entrañas del monstruo”, escribe:

"Robert Reich, secretario americano del Trabajo en la administración Clinton, explicaba en su libro The Work of Nations (1991) que la mundialización económica promovida con tanto éxito por las instituciones de Bretton Woods llevó a las clases más ricas a separar su interés del de la nación y, por eso mismo, a no sentirse interesados por sus vecinos menos favorecidos ni obligados en forma alguna hacia ellos. La ínfima minoría de los muy ricos ha formado una alianza apátrida en virtud de la cual el interés general se confunde con los intereses financieros de sus miembros. Esta separación se ha producido casi en todos lados con tal amplitud que la distinción entre países del Sur y del Norte ya no tiene mayor significación. La división no es más entre países sino entre clases. Cualquiera haya sido la intención, las políticas propiciadas por las instituciones de Bretton Woods que tuvieron éxito permitieron inexorablemente a los muy ricos reivindicar las riquezas del mundo entero a expensas de sus semejantes, de las otras especies y de la viabilidad de los ecosistemas del planeta"

Vale la pena citar también un párrafo de un libro escrito por un grupo de economistas franceses en 1983, porque es una previsión bastante exacta de la sociedad actual:

"La culminación de la regulación monopolista privada a escala mundial conducirá a una reestructuración drástica y, sin duda, irreversible, de los Estados- naciones. Estos se convertirán en territorios amorfos cuyas funciones económicas estarán determinadas desde el exterior por oligopolios internacionales. Esos territorios serán a la vez grandes espacios abiertos y fragmentados. Se impondrá una estructura dualista, hecha de un sector 'moderno' y otro 'tradicional'. En el primero, ampliamente internacionalizado, estarán concentradas las sedes de los grandes grupos, las industrias de alta tecnología, las grandes instituciones de enseñanza, los dirigentes y los ingenieros mejor formados, ellos mismos muy movibles y hablando el mismo idioma, los laboratorios y todo el complejo de medios de comunicación internacionales. El sector 'tradicional ' agrupará la masa de la población, con baja remuneración y calificación, dedicada a las tareas subcontratadas por el sector moderno en las que, quizás, un tiempo de trabajo más corto será compensado por la reducción de la cubertura de las necesidades sociales, la que será preferida al desempleo, cuya tasa será elevada'"(6).

En esas condiciones, las posibilidades de un desarrollo nacional autocentrado, basado en un pacto social de hecho entre los capitalistas y los trabajadores, que preconizaban, con distintos matices o enfoques diferentes, los teóricos latinoamericanos de la dependencia (7), es actualmente irrealizable.

Ese “pacto social de hecho” entre capitalistas y trabajadores, estos últimos en tanto consumidores, fue factible en un sistema de economías nacionales, en las que la producción y el consumo se realizaba fundamentalmente dentro del territorio. Pero en el sistema mundializado actual, como se ha señalado más arriba, la producción se destina a un mercado mundial de 'clientes solventes' y a los grandes capitalistas “nacionales” ya no les interesa que aumente el poder adquisitivo de la población del lugar de producción.

Algunos intentos de llevar a la práctica en América Latina y el Caribe, con diferentes modalidades, ciertas ideas de los teóricos de la dependencia, cuando las condiciones económicas mundiales podían permitir suponer que dichas ideas eran viables, no terminaron de someterse a la prueba de los hechos porque finalizaron abruptamente con intervenciones militares, golpes de Estado y dictaduras promovidos por Estados Unidos, como fueron los casos de Guatemala, con Arévalo y Arbenz, de Brasil con Goulart, de Chile con Allende, etc.

En Argentina el peronismo como proyecto nacional (si se puede hablar en América Latina de proyecto nacional cuando no se toca la propiedad terrateniente) comenzó a agotarse de 1950 en adelante con la redistribución negativa de los ingresos para los asalariados, la misión Cereijo a los Estados Unidos, la ley de inversiones extranjeras de 1953, el contrato con la Standard Oil California, etc. hasta que el 1955 la oligarquía y el gran capital -fuerzas armadas mediante- le dieron el puntapié final. El ensayo camporista de 1973 de ”volver a las fuentes” sólo duró 49 días.

Los años de gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua fueron un intento de aplicar un modelo propio de desarrollo, con cierto número de realizaciones en su activo (reforma agraria, educación, alimentación, etc.), pero la guerra económica, militar y paramilitar que libró Estados Unidos contra los sandinistas, a la que se sumaron, hacia el final de su mandato, las concesiones del Gobierno sandinista a las políticas fondomonetaristas, condujeron a la derrota electoral de 1990.

Cuba es un caso aparte porque de entrada rompió con el capitalismo tal como existe actualmente en su fase imperialista. Eso le ha permitido el “milagro” de ser un modelo para los países pobres (y ricos) en materia de educación, salud, vivienda, etc., y de resistir al mismo tiempo durante casi medio siglo al bloqueo y a los atentados terroristas promovidos y organizados por los Estados Unidos. Al precio de tensiones internas permanentes que dieron lugar a serias distorsiones políticas. Pero este es otro tema, aunque de rigurosa actualidad a la hora de la “transición”, de la que todos hablan, tanto dentro como fuera de la isla.

Todo el mundo, amigos y enemigos, tienen la mirada puesta en Venezuela y en su Presidente Chávez, en su audaz política exterior y en su desafío permanente al imperialismo estadounidense. Pero por ahora hay un evidente desfasaje entre esa política exterior y una verdadera política interior de ruptura con el capitalismo en su fase imperialista.

Los hechos (Lenin repetía con frecuencia el proverbio “los hechos son testarudos”) indican que, en cuanto a la integración regional, actualmente hay que ser extremadamente cauteloso y que nada justifica el entusiasmo que ha suscitado en algunos sectores la reciente Cumbre de Presidentes celebrada en Córdoba.

Porque se puede afirmar que no es posible concretar actualmente una auténtica integración subregional sudamericana ni regional latinoamericana y caribeña al servicio de los intereses nacionales y populares que haga realmente frente al gran capital transnacional y a sus personeros políticos porque salvo, en un grado diferente y en cierta medida, las excepciones de Cuba y Venezuela, no existen en los gobiernos, ni en cada país, ni regionalmente, la voluntad, los proyectos políticos, económicos y sociales ni los instrumentos jurídicos necesarios para concretar tal tipo de integración.

Se suele poner de relieve el fracaso del intento estadounidense de imponer el ALCA.

Pero algunos olvidan la existencia de numerosos tratados bilaterales de libre comercio, de protección de las inversiones y otros similares. Esos tratados, como consecuencia de la aplicación de las cláusulas de «trato más favorable», de « trato nacional » y de “nación más favorecida”, que figuran en casi todos ellos, funcionan como un sistema de vasos comunicantes, que permite a las políticas imperialistas circular libremente a escala regional y planetaria y penetrar en los Estados, donde desintegran las economías nacionales y generan graves daños sociales.

Dicho en otros términos, un país o una subregión signataria de tratados bilaterales con Estados Unidos pueden funcionar como “caballo de Troya” del poder transnacional en otro país o subregión.

Para evitar, solo en parte, el efecto “caballo de Troya”, los Estados Parte en el MERCOSUR firmaron en Buenos Aires el 5 de agosto de 1994 el Protocolo sobre Promoción y Protección de Inversiones Provenientes de Estados No Partes del MERCOSUR. En su artículo 1º el Protocolo dice que los Estados Partes se comprometen a no otorgar a las inversiones realizadas por inversores de Terceros Estados un tratamiento más favorable que el que allí se establece. Pero por falta de ratificaciones este Protocolo no ha entrado en vigor. De modo que el efecto “caballo de Troya” puede seguir funcionando en el MERCOSUR.

Para decirlo en lenguaje informático, por esta red mundial de tratados bilaterales, regionales e internacionales circula libremente el virus del imperialismo que, cuando penetra en un país, destruye las economías nacionales y las conquistas sociales, así sean mínimas.

El “antivirus” para evitar la contaminación consiste en establecer normas protectoras del desarrollo armónico de la economía nacional complementadas con una justicia distributiva de los resultados, tener la voluntad política de aplicar ambas y sobre esas bases plantearse una política de integración regional.

Tal cosa existió en cierta medida en algunos países de nuestro continente hace varios decenios, lo que se reflejó en algunas políticas nacionales, en varias leyes nacionales sobre inversiones extranjeras, en la legislación social y, en el plano regional, en la Decisión Nº 24 del 31 de diciembre de 1970 del Acuerdo de Cartagena (8). Todo lo cual desapareció después.

Y ahora, tanto las normas protectoras de la economía nacional como la voluntad política de rescatarlas o crearlas son inexistentes.

Todo esto comporta, como dice Lander, (9) "el establecimiento de la plena prioridad de los derechos del capital, o derecho mercantil, sobre los derechos democráticos o derechos de la gente, movimiento que se expresa en varias tendencias que se han venido dando en el sistema internacional durante las últimas décadas. Entre éstas, ha sido particularmente significativo el progresivo desplazamiento de las Naciones Unidas y de sus organizaciones asociadas por las instituciones de Bretton Woods (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional), como centros del sistema institucional multilatera (…)Como resultado de la hegemonía del neoliberalismo que acompaña el nuevo orden unipolar, cada uno de los principales asuntos de la vida colectiva pasa a ser pensado y decidido desde una óptica cada vez más estrechamente mercantil (…) Se consolidan -como régimen jurídico de obligatorio cumplimiento- las políticas de liberalización y privatización que se habían impuesto a prácticamente todos los países del Sur. Esto es, mediante acuerdos internacionales, se busca hacer que estas políticas no puedan ser revertidas".

A 90 años de haberlo escrito, el trabajo de Lenin analizando el imperialismo conserva plena actualidad, con los obvios ajustes que requieren los cambios políticos, sociales, económicos y tecnológicos ocurridos desde entonces.

Pero sobre todo, hay que rescatar y utilizar su método de análisis, el mismo que empleó Marx para radiografiar el capitalismo, consistente en un examen riguroso y profundo de los hechos, partiendo del estado real de desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción en un momento y un lugar dados, de las fuerzas económico-sociales en presencia, de las relaciones entre ellas en función de sus respectivos intereses y de su respectivo peso económico-social y de las tendencias realmente dominantes.

Lo que implica abandonar la tendencia a confundir situaciones coyunturales con fenómenos estructurales y dejar la costumbre de creer que la realidad consiste en los mitos, los símbolos y los discursos y no en los hechos. Es decir acostumbrarse a ver al mundo sobre sus pies como hizo Marx y no cabeza abajo, como pretendía Hegel.


Notas:
1) Los productos derivados son contratos cuyo valor depende o'deriva' de un activo subyacente que es tratado en un mercado. Ese activo puede ser un bien (materia prima), un activo financiero (una moneda) o incluso una canasta de activos financieros (índice bursátil). (Drouin, pág. 125, véase nota 3.).
2) François Chesnais, Tobin or not Tobin , ed. L’Esprit frappeur, Paris, 1998. Del mismo autor, Le capital rentier aux commandes , en Les Temps Modernes nº 607, Paris, janvier-février 2000. Véase también de F. Chesnais La mondialisation du capital y, bajo la dirección del mismo autor, La mondialisation financiére , ed. Syros, Paris, 1996.
3) Michel Drouin, Le systéme financier international, Edit. Armand Colin, Paris, enero 2001, Cap. V.
4) Fondo Monetario Internacional, Finances et Developpement junio 2001.
5) David C. Korten, L'échec des institutions de Bretton Woods, en Le procés de la mondialisation, bajo la dirección de Edward Goldsmith y Jerry Mander, ediciones Fayard, París, marzo 2001, pág. 91. (edición original en inglés: The Case again the globalisation).
6) Michalet, Delapierre, Madeuf y Ominami, Nationalisations et Internationalisation….Ed. La Découverte/Maspero, París, 1983, p. 147.
7) Cabe mencionar entre ellos a Gunder Frank, Furtado, Faletto, Cardoso, Mauro Marini, Prebisch, Theotonio dos Santos, etc. Para una crítica de algunas de sus formulaciones puede leerse 'Siete tesis equivocadas sobre América Latina' (1965), de Rodolfo Stavenhagen. Pero algunos de ellos, como Gunder Frank, tuvieron razón en afirmar que el subdesarrollo formó y forma parte del mismo proceso histórico que generó el desarrollo capitalista ('América Latina: subdesarrollo o revolución', 1963). O el mismo Stavenhagen, que en su trabajo 'Siete tesis…' dice certeramente que las sociedades latinoamericanas no son duales y que existe una relación de complementaridad entre los 'polos de desarrollo' y las zonas subdesarrolladas.
8) Acuerdo celebrado entre un grupo de países andinos el 26 de mayo de 1969. La Decisión Nº 24 se refería al régimen común de tratamiento a los capitales extranjeros y sobre marcas, patentes, licencias y regalías.
9) Edgardo Lander, El ALCA y los derechos humanos. www.ceim.uquam.ca/textes/construire_lander.pdf


Extraído de www.rebelion.org , 2 de agosto de 2006.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#212 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Dom, 6 de Ago, 2006 7:29 pm
Asunto: 114/06 - Devaluar el dólar no ajusta los desequilibrios globales (Ricardo Arriazu)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 114/06

Devaluar el dólar no ajusta los desequilibrios globales

Son preocupantes los desequilibrios externos que registran varios países, empezando por EE.UU. El necesario ajuste global sólo podrá lograrse mediante un rebalanceo en las tasas de ahorro en los países deficitarios y superavitarios.

Ricardo Arriazu
 Economista


Los masivos desequilibrios externos que registran varios países han generado un intenso debate acerca de la necesidad de reducirlos, y acerca de cuáles deben ser los instrumentos para lograrlo. Esta preocupación está centrada en los masivos déficit gemelos (fiscal y externo) de los Estados Unidos y en el creciente superávit chino, pero se extiende también a los superávit de los países exportadores de petróleo y del Japón.

Un desequilibrio en la cuenta corriente de la balanza de pagos de un país siempre refleja un desequilibrio entre sus gastos y sus ingresos, y no puede ser considerado "malo" o "bueno" antes de evaluar las características del gasto que lo ocasionó y su estructura de financiamiento. En el caso de EE.UU. su déficit externo refleja excesos de gastos tanto del sector público como del privado, pero su incremento reciente se debe exclusivamente a la caída en la tasa de ahorro privado.

Todo desequilibrio en cuenta corriente de un país debe tener como contrapartida desequilibrios semejantes (pero de signo opuesto) en otros países. Las exportaciones de un país son importaciones de otros. En el transcurso del año pasado, el déficit en cuenta corriente de EE.UU. se elevó a 805 mil millones y su contrapartida se encuentra en el superávit conjunto de los países petroleros en Oriente Medio, de Japón, de China y de la ex Unión Soviética (791 mil millones).

La mayoría de los analistas consideran que estos desequilibrios masivos son peligrosos para la estabilidad de la economía mundial y deben ser corregidos rápidamente. El FMI inició consultas con los países involucrados a través de un nuevo foro denominado "FMI + 5", que sustituye al G-7.

Sin embargo, algunos analistas no coinciden con la necesidad de un inmediato ajuste de estos desequilibrios. Argumentan que las estadísticas externas están distorsionadas porque no incluyen las variaciones en el valor de las te nencias de activos en el exterior, y que en el caso de incluirlas, los desequilibrios no serían tan significativos. Las cifras publicadas recientemente por el Departamento de Comercio de EE.UU. parecen darle la razón puesto que muestran que la diferencia entre los activos y pasivos externos de ese país (posición neta de inversiones internacionales) solamente se deterioró 97 mil millones durante 2005 debido a la mejora en el valor de sus inversiones en el exterior. Estas mejoras (equivalentes a un billón de dólares) prácticamente compensaron el desequilibrio externo, las mejoras en el valor de las inversiones de extranjeros en los Estados Unidos y los efectos patrimoniales de la devaluación del dólar.

Tampoco existe coincidencia entre los que reclaman un ajuste acerca de cómo lograrlo. La mayoría de los analistas se inclinan por una devaluación del dólar en relación con la mayoría de las monedas, y particularmente en relación con las monedas asiáticas. Argumentan que esta medida contribuiría al ajuste modificando los flujos de exportaciones y de importaciones. Muchos bancos de inversión llevan casi tres años pronosticando que la relación dólar-euro se elevará hasta 1,50 dólar por euro, una relación yen-dólar inferior a 100 yenes por dólar y una apreciación del resto de las monedas asiáticas superior al 10%. El hecho que el dólar se haya mantenido relativamente estable los desconcierta.

Otros analistas (entre los que me incluyo) argumentan que el ajuste global sólo podrá lograrse mediante un rebalanceo en las tasas de ahorro en los países deficitarios y superavitarios y que una devaluación del dólar no sería un método efectivo para lograrlo.

Más aún, las modificaciones cambiarias podrían generar cambios en la composición de los portafolios de inversión e interferir con el intercambio internacional de bienes y servicios.

El dólar es (de hecho) la unidad de cuenta en muchos países y una declinación brusca en su valor podría tener efectos muy severos.

Nuestro país tiene una vasta experiencia en materia de cambios bruscos de tenencias de activos financieros. Cuando los inversores perciben el riesgo de una reducción en el poder de compra de sus tenencias financieras tratan de modificar su composición para evitarlo. Estos cambios son menos probables en el caso de las monedas utilizadas universalmente como reserva de valor, pero la experiencia con la libra esterlina nos muestra que cuando el temor a pérdidas de valor es generalizado el ser moneda de reserva no evita que los inversores huyan de ella.

El nuevo secretario del Tesoro de EE.UU., Hank Paulson, ha expresado recientemente que un dólar fuerte es importante para su país, pero que su valor debe ser determinado en mercados abiertos y competitivos en respuesta a los valores de equilibrio subyacentes. La única manera de compatibilizar estos conceptos es mediante el incremento en las tasas de ahorro tanto del sector público como del sector privado. Para ello es imprescindible reducir la tasa de expansión de la demanda interna para hacerla compatible con el crecimiento de la capacidad productiva del país. Una expansión excesiva de la demanda no sólo deteriora las cuentas externas sino que eleva peligrosamente la tasa de inflación. La tendencia a la reducción del déficit fiscal y los recientes cambios en la política monetaria de la Reserva Federal parecen encaminados al logro de este objetivo.


Fuente: diario Clarín, de Buenos Aires, Argentina; 6 de agosto de 2006.

Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#213 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Dom, 6 de Ago, 2006 10:16 pm
Asunto: 115/06 - "El proteccionismo matará la UE" (Entrevista a Roland Berger)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 115/06
 

ENTREVISTA: ROLAND BERGER PRESIDENTE DE ROLAND BERGER

"El proteccionismo matará la UE"  

El fundador de la consultora critica la actitud de algunos consejos en las OPA

BELÉN CEBRIÁN
El País-NEGOCIOS
 06-08-2006
 
"Los consejos de administración defienden sus propios intereses, y a veces éstos no coinciden con los de los accionistas"
"El problema de América Latina es la volatilidad. Aunque la economía mayor de la zona, la de Brasil, está relativamente estabilizada"

Roland Berger, de 69 años, es un gran conocedor de la economía alemana y europea. Fundador de la consultora que lleva su nombre y que se ha implantado en 22 países, ha sido asesor en numerosas ocasiones de las administraciones alemanas y del Bundesbank, es profesor de las universidades de Múnich, Brandeburgo y Shanghai y consejero de varias multinacionales. Recientemente ha visitado Madrid con una apretada agenda, lo que no ha impedido que en 20 minutos desgrane sus opiniones sobre los países emergentes -"un reto y una gran oportunidad"-, la economía europea -"le falta flexibilidad"- y las claves de la buena gestión.
Pregunta. ¿Está de acuerdo con los cambios propuestos por la canciller Angela Merkel para impulsar la economía alemana?
Respuesta. No del todo. No estoy de acuerdo en la subida de impuestos y todavía hay carencias en cuanto a las reformas del mercado laboral. Hasta ahora, creo que lo que ha hecho de forma muy positiva es crear un nuevo clima de confianza, lo que es muy importante en economía, y hacer prevalecer las tesis conservadoras en la coalición.
P. Las exportaciones alemanas van de maravilla y, sin embargo, esa bonanza no se traslada al crecimiento de la economía.
R. Las empresas lo están haciendo bien, están siendo muy competitivas, exportando mucho. Tienen productos innovadores, una productividad en ascenso, están muy enfocadas al cliente y participan en la globalización, y eso les está dando mucho resultado, además de que se están aprovechando de la demanda de bienes y capitales de nuevas y grandes economías como China, India, Oriente Próximo y Rusia. Así que las cosas están yendo bien fuera. El problema es que la demanda interna de Alemania no crece. La razón es el temor al futuro a causa del desempleo, fundamentalmente, y de la preocupación sobre la pervivencia del sistema de bienestar social, que está prácticamente en bancarrota. La gente está ahorrando y no gasta.
P. ¿Es entonces la demanda interna el principal problema de la economía alemana?
R. Es la falta de flexibilidad en el mercado laboral.
P. Y Europa, ¿qué retos afronta en estos momentos?
R. Tiene que volver la vista atrás y darse cuenta de que el mercado único significa libertad de productos, servicios, personas y capitales, lo que no casa con las actitudes proteccionistas que mantienen algunos Gobiernos, como el de Francia en primer lugar. Esas actitudes matarán la Unión Europea. Las compañías están listas para ser independientes, y lo son en tanto que producen, compran y venden, pero si empezamos a hablar de temas como ofertas públicas de adquisición de acciones (OPA), o fusiones o adquisiciones, ahí empezamos a tener problemas, y son estrategias necesarias para que las compañías europeas adquieran más tamaño en un mundo en el que las economías de escala son fundamentales.
P. En España, precisamente, alguna OPA parece que se ha enquistado.
R. Los problemas suelen surgir en las OPA consideradas hostiles. Aunque el tema está en decidir si lo son o no. ¿Cuándo una OPA es hostil? Debería serlo sólo cuando así la calificasen los accionistas, y no el consejo de administración. El consejo representa a los accionistas, pero lo que tiene que hacer es preguntar a éstos si quieren vender. Si la respuesta es sí, la OPA no puede ser hostil.
P. ¿Quiere decir que los consejos no representan suficientemente bien los intereses de los accionistas?
R. Yo creo que hacen lo que consideran mejor para los intereses de la compañía y de sus accionistas, pero también para sus propios intereses, y a veces éstos no coinciden con los del accionista.
P. ¿Los consejos de las empresas tienen que ser paritarios, con igual número de hombres que de mujeres?
R. No. Creo en la calidad profesional de las personas y en que las empresas deben ofrecer los puestos a las personas que mejor puedan desempeñarlos. Al contrario, el hecho de establecer cuotas obligatorias en los consejos o de obligar por ley a que un porcentaje determinado de los puestos de dirección sea ocupado por mujeres, puede ser contraproducente. La eficiencia de un consejo o de un equipo directivo no tiene en cuenta que esté formado por el mismo número de hombres y de mujeres, sino que los resultados que consigan sean buenos, tanto para los accionistas como para los empleados.
P. Es difícil llegar al consejo si antes no se ocupan cargos de responsabilidad. Y hay muy pocas mujeres directivas.
R. Es evidente que si queremos que cada vez más mujeres ocupen puestos directivos, es necesario conseguir que las cosas cambien. Por un lado, la conciliación se debe concebir como una cuestión que afecta a ambos miembros de la pareja, no sólo a las mujeres. Por otro, las empresas tienen que ser conscientes de que hay muchas mujeres que renuncian a una carrera de éxito por la imposibilidad de compatibilizarla con su vida familiar. Creo que las empresas deben fomentar la conciliación, lo que permitirá que más mujeres accedan a puestos directivos.
P. ¿Cree que tienen las mismas oportunidades que los hombres?
R. Creo que a las empresas les gustaría dar las mismas oportunidades. El problema más bien es que todavía en nuestra sociedad las mujeres tienen un rol diferente al de los hombres.
P. ¿Cuáles son las claves para que una compañía tenga éxito?
R. Siempre hay que tener el mejor producto o servicio, lo que significa ser innovador. En segundo lugar, precios razonables, atención a los clientes y estar seguro de que los costes son competitivos, lo que significa que hay que concentrarse en el negocio que uno conoce y hace bien. Hoy en día también es absolutamente necesario ser internacional, porque los competidores lo son.
P. ¿Tienen que preocuparse las compañías, especialmente las españolas, por el camino que está tomando América Latina?
R. El problema de esa región es la volatilidad, aunque hay que decir que la economía más grande de la zona, la de Brasil, está relativamente estabilizada, así que no estoy demasiado preocupado.
P. Yo estaba pensando más en Venezuela o Bolivia.
R. Bueno, allí lo que se está produciendo es una nueva tendencia política más de izquierda y populista que dañará a esos países y a la inversión extranjera.
P. ¿De qué elementos consta una buena gestión?
R. Tiene que ser analítica, creativa y estratégica, capaz de liderar a la gente y entender el negocio muy bien. No todos los gestores pueden gestionar todo tipo de negocio.
P. ¿La responsabilidad social es algo que está de moda o tiene que formar parte del núcleo de la gestión?
R. Debe formar parte importante de la gestión. Cada vez más empresas se dan cuenta de lo importante que es adaptar su gestión y estrategias al desarrollo sostenible y hacer frente al impacto social, medioambiental y económico de su negocio. Las organizaciones ya no tienen excusa para evitar sus obligaciones con el entorno en que están radicadas.



Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#214 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mar, 8 de Ago, 2006 3:49 am
Asunto: 116/06 - La crisis de la Ronda de Doha afectará sobre todo a los más pobres (Pascal Lamy)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 

RGE 116/06


La crisis de la Ronda de Doha afectará sobre todo a los más pobres

Pascal Lamy
Este artículo fue escrito por el director general de la Organización Mundial de Comercio como una carta abierta a los ministros de Comercio, ante el fracaso de las negociaciones multilaterales

GINEBRA.- Señores ministros: es posible que el trauma generado por el colapso de las negociaciones sobre el comercio mundial no se perciba todavía en las calles de Nueva York, París o Tokio, pero los cultivadores de algodón del Africa occidental, los arroceros de Tailandia y los productores de carne vacuna de América latina ya están sintiendo sus consecuencias.
Si el revés del pasado domingo 30 de julio se transforma en una incapacidad para reanudar las conversaciones, no habrá ganadores. Todos pagaríamos un precio. Perderíamos oportunidades de ampliar el comercio, de aumentar el crecimiento económico y de impulsar los esfuerzos de desarrollo en los países pobres. También pagaríamos al debilitarse el sistema multilateral de comercio en favor de acuerdos comerciales bilaterales mucho menos eficaces. El fracaso de las negociaciones sería, además, muy celebrado por los proteccionistas.
Sí, todos pagaríamos este fracaso, pero son los más pobres y débiles los que pagarían el precio más alto. La Ronda de Doha se inició hace casi cinco años como un medio para mejorar la integración de los países pobres en la economía mundial. El comercio puede ser un instrumento poderoso para el desarrollo y ha desempeñado un papel determinante para sacar a cientos de millones de personas de la pobreza en países como China, India, Corea del Sur y Malasia.
Muchos otros países desearían seguir este ejemplo y obtener los beneficios de un crecimiento económico impulsado por las exportaciones. Pero las normas en vigor juegan en su contra debido a que en la producción de bienes, donde son más competitivos, el comercio se ve restringido por diversos obstáculos a las importaciones.
Esto resulta particularmente cierto en el caso de la agricultura. No era posible llegar a ningún acuerdo sin reducir sustancialmente los aranceles, que restringen considerablemente el comercio de productos agrícolas, y los subsidios que perjudican a los agricultores de los países pobres, al alentar a sus interlocutores en los países ricos a inundar los mercados mundiales con excedentes.
El debate que obstruye las arterias de esta negociación desde hace algún tiempo se centra en la proporción de esos recortes. Los que estaban a favor de recortes profundos en los subsidios eran menos ambiciosos en lo que respecta a la apertura de sus mercados, mientras que los que deseaban lograr una apertura mucho más importante de los mercados no estaban dispuestos a pagar el precio de aumentar los recortes de las subvenciones agrícolas. Y, entre tanto, se ha prestado poca atención a los aranceles sobre los productos industriales o los servicios, ¡que representan más del 90% del comercio mundial!
Llamado a la reflexión
La Ronda de Doha para el Desarrollo está en un atolladero y las negociaciones se han interrumpido. Nos hemos dado un "tiempo muerto" para que todos pudiéramos reflexionar.
La consecuencia más obvia de todo esto es que no finalizaremos la ronda este año como acordamos en Hong Kong en diciembre pasado. No tenemos tiempo para completar nuestra labor en lo que respecta a la agricultura y a los productos industriales, y muchos otros sectores importantes de las negociaciones, incluidos los servicios, las subvenciones a la pesca, las medidas antidumping y el medio ambiente, que han quedado en suspenso mientras los miembros esperaban un resultado en la agricultura.
Es una lástima, porque lo que actualmente está sobre la mesa supone el mayor avance visto hasta ahora en desmantelamiento de subsidios agrícolas y reducción de aranceles. Incluso las propuestas menos ambiciosas habrían recortado las subvenciones agrícolas que distorsionan el comercio dos o tres veces más que la última vez. Se habrían eliminado las subvenciones a la exportación.
Por primera vez, los miembros habrían limitado las subvenciones a la pesca, que contribuyen a esquilmar nuestros océanos. Se habría acabado con las subvenciones que afectan a los productores africanos de algodón. Los potentes recortes arancelarios que estaban a punto de ser aprobados habrían abierto los mercados mundiales como nunca antes. Y las negociaciones sobre los servicios auguraban nuevas oportunidades empresariales en sectores como la banca, los seguros, los servicios informáticos y las telecomunicaciones o el turismo.
¿Será posible conservar esta base tan considerable? En gran parte, depende de ustedes, señores ministros. Hay indicios claros de que el fracaso de la semana pasada ha dado pie a dos fenómenos que amenazan el sistema multilateral: un cambio en las prioridades, que se decantan hacia los acuerdos bilaterales o regionales, y un resurgimiento de las amenazas de obtener, a través de nuestro muy eficaz sistema de solución de diferencias, lo que no se alcanzó mediante las negociaciones.
Los acuerdos bilaterales no ofrecen ni la cobertura geográfica ni la amplia gama de negociaciones necesarias para abordar las distorsiones del comercio. Los países pequeños y pobres quedarán marginados, y esos foros nunca abordarán de manera adecuada las subvenciones agrícolas.
Es posible que muchos de ustedes, frustrados por la falta de progresos, recurran cada vez más al sistema de solución de diferencias de la OMC, y están en todo su derecho. Pero existe el peligro de que al dar prioridad al contencioso frente a las negociaciones dañemos el frágil equilibrio entre la interpretación de las normas existentes y la creación de nuevos y mejores acuerdos en la OMC.
Nuestros esfuerzos destinados a crear un sistema comercial más equitativo y válido han recibido un duro golpe, y nos enfrentamos a un futuro lleno de incertidumbre. Todos ustedes, especialmente los que representan a los países más grandes e influyentes, tienen que hacer todo lo posible para que no empeore la situación.
Les ruego que, cuando reflexionen sobre cuál es el camino que hay que seguir, tengan en cuenta las consecuencias más amplias que puede tener su incapacidad para pactar un acuerdo. Les ruego que no retiren de la mesa las ofertas que se han presentado y que pongan fin a las acusaciones mutuas que dificultan los avances en la negociación.

El autor es director general de la Organización Mundial del Comercio.

Fuente: diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; 7 de agosto de 2006.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#215 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Vie, 11 de Ago, 2006 12:17 am
Asunto: 117/06 - La simplificación productiva amenaza la integración regional (Luz Augusto Estrella Faria)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 117/06
 

Política externa de Brasil
La simplificación productiva amenaza la integración regional

Luiz Augusto Estrella Faria
Peripecias


Si en el ámbito regional el proceso de integración carece de un proyecto común de desarrollo compartido de las naciones sudamericanas que le de un norte y una perspectiva histórica, en los ámbitos bilaterales y en el multilateral la coordinación entre países en desarrollo tiende a enfatizar los intereses en torno a las exportaciones de productos primarios. Esa posición refuerza una especialización regresiva y profundiza, en lugar de reducir, el abismo que separa el grupo de países desarrollados de los dos demás.
Durante la mayor parte del siglo XX, Brasil se consideró a sí mismo el país del futuro, un futuro de modernidad que tenía en la industria su motor económico. El agotamiento del modelo primario exportador fue acompañado por la Revolución de 1930, que promovió una serie de profundos cambios en la sociedad brasileña. Un nuevo consenso económico se formó desde entonces, cuya idea central era la industrialización como el camino para el desarrollo.
Desafortunadamente, desde 1981 ese camino se agotó. Las tasas de crecimiento cayeron a menos de una tercera parte de lo que habían estado en los cuarenta años anteriores y el peso de la industria en el PIB se redujo. Pasados veinticinco años de un cuadro de crisis en el cual, más allá del mal desempeño de la estructura productiva, la inflación y el desequilibrio en la balanza de pagos originado por la deuda externa generaran una circunstancia de permanente estancamiento, donde la suba de las exportaciones aparece como principal elemento de una mejora en el cuadro gris de la economía nacional. Así, en el alba del nuevo siglo, las expectativas de crecimiento económico están depositadas en el comercio exterior, principalmente de productos primarios. Es como si el futuro se encontrase en el pasado.
En esta época, la sociedad brasileña se vio involucrada en el proceso mundial de financiación capitalista, donde las altas finanzas pasaron a ejercer una hegemonía sobre las estructuras del poder económico y político en escala planetaria. Ese proceso tuvo su epicentro en el endeudamiento externo y su contracara con la deuda pública. Por esto se ha consolidado la ascensión del rentismo como condición fundamental de acumulación de riqueza por parte de una oligarquía brasileña asociada al gran capital internacional, propietarios de activos en el país o dueños de posiciones acreedoras sobre el endeudamiento nacional. La acumulación rentista se hace posible por una sorprendente capacidad de las estructuras productivas de soportar el peso de esa transferencia de valor y por la no menos sorprendente capacidad recaudatoria del Estado, que alcanzó a elevar la carga tributaria de 28 a 36 por ciento del PIB entre 1994 y 2004 para hacer frente a los costos de la deuda pública. La política monetaria extremadamente amigable a las finanzas (intereses elevados, cambio libre, baja tributación y débil reglamentación) atrajo inversionistas extranjeros lo que, sumado a los buenos resultados del comercio exterior, mantiene la estabilidad de las cuentas externas.
En los actuales escenarios de negociación comercial, se observa que en el caso de la integración en América del Sur, todas las fuerzas sociales involucradas en el tema la apoyan. Pero la integración aún está restringida al comercio y materias relacionadas, pese a los notables avances en la aproximación con sus vecinos, reflejado en la ampliación del número de miembros asociados, el progreso de las negociaciones con la Comunidad Andina o el ingreso de Venezuela al Mercosur como miembro pleno.
Su agenda está repleta de disputas sobre desequilibrios comerciales, pedidos de salvaguardias y acusaciones de dumping y otras prácticas desleales, que no son más que la música que acompaña el enlentecimiento de los flujos de comercio. En las negociaciones intrarregionales, los productores de bienes industrializados durables y no durables son los más importantes grupos de intereses, con algunas intervenciones localizadas del agronegocio, pues, para esos sectores, el mercado regional es un destino prioritario de sus exportaciones.
En lo que respecta a las negociaciones en que el Mercosur está involucrado como bloque, el tema del acceso a mercados para productos primarios es predominante, lo que refleja la influencia del agronegocio en las posiciones negociadoras. En Argentina ese sector es casi el único sobreviviente del fundamentalismo neoliberal que llevó a ese país a la devastadora crisis de 2001.
Si bien la estructura institucional del Tratado de Asunción permite la participación de la sociedad civil en la definición de las agendas y proposiciones en todas las fases del proceso de integración, la presencia de representaciones del campo popular ha sido poco efectiva, en la medida en que la agenda ha estado ocupada por los temas comerciales y los asuntos de mayor interés de esos sectores, como la libre circulación de los trabajadores, han avanzado muy poco en virtud del insuficiente desarrollo institucional del Mercosur.
Se lega así a una situación donde el triunfo del neoliberalismo no solo ha consolidado la alta finanza como grupo hegemónico de las clases dominantes, sino que también erosionó el compromiso del gran capital del sector productivo con cualquier proyecto de desarrollo nacional. La fracción superior de lo que otrora se ha llamado burguesía nacional está resignada a un papel secundario, esperando que las inversiones extranjeras lideren sus movimientos. Con respecto al comercio exterior, la posición de esa nueva correlación de fuerzas suena como el eco de la vieja concepción ricardiana de las ventajas comparativas del agronegocio y de las exportaciones de bienes industriales estandardizados.
Si en el ámbito regional el proceso de integración carece de un proyecto común de desarrollo compartido de las naciones sudamericanas que le dé un norte y una perspectiva histórica, en los ámbitos bilaterales y en el multilateral la coordinación entre países en desarrollo tiende a enfatizar los intereses en torno a las exportaciones de productos primarios. Esa posición refuerza una especialización regresiva y profundiza, en lugar de reducir, el abismo que separa el grupo de países desarrollados de los demás. Incluso la inclusión de tópicos como los textiles o la siderurgia no cambia mucho este esquema, pues no ayuda a reducir esas distancias. La prevalencia de esas posiciones representa, de hecho, una repetición del pasado primario exportador de América del Sur, lo que, para quien ya cumplió diversas etapas de su industrialización, apunta para el regreso de lo que un día fue el futuro.
Para países pobres o de ingreso intermedio, desarrollo significa diversificación económica, lo que todavía quiere decir industrialización, acceso a nuevas tecnologías y por lo tanto lo opuesto del aprovechamiento de ventajas comparativas. Eso está escrito en el Tratado de Asunción bajo la forma del principio del equilibrio y que torna concreta la idea de que, en las relaciones internacionales, nuestro norte es el Sur.

Este artículo es un resumen de la presentación ofrecida en el Taller de Capacitación sobre Comercio, Integración y Desarrollo Sostenible en América del Sur, organizado por CLAES en abril de 2006.

Fuente: www.rebelion.org , 9 de agosto de 2006.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#216 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mié, 16 de Ago, 2006 1:07 am
Asunto: 118/06 - Brasil só se desenvolve com controle de capitais, diz economista (Gilberto Maringoni)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 118/06
Ref.: 117/06

LIVRO - LANÇAMENTO
Brasil só se desenvolve com controle de capitais, diz economista
Para João Sicsú, professor da UFRJ que lança o livro “Câmbio e controles de capitais”, governo Lula dá continuidade ao processo de liberalização da circulação de capitais, iniciada em 1992. Segundo ele, não há como baixar juros drasticamente ou ter soberania sem restabelecer filtros à especulação.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#217 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Jue, 17 de Ago, 2006 12:26 am
Asunto: 119/06 - "La Argentina todavía es neoliberal" (Entrevista a David Harvey)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 

RGE 119/06


David Harvey

"La Argentina todavía es neoliberal"

El poder está concentrado en una elite, dice el geógrafo marxista norteamericano

NUEVA YORK.– Cuando David Harvey, el geógrafo y urbanista marxista más citado del mundo, habla de “la creciente privatización de la redistribución de la riqueza en las ciudades latinoamericanas a través de actividades criminales”, no se basa sólo en estudios teóricos. En su visita a la Argentina, el año pasado, fue asaltado a punta de pistola durante una hora y media, mientras estaba con su mujer, su hija adolescente y su suegra.
No soy el típico personaje de izquierda que dice que si hubiera más equidad este tipo de episodios desaparecería inmediatamente. Pero sí me parece que ésa sería una condición necesaria para empezar a avanzar”, afirma a LA NACION en su despacho, frente al Empire State Building.
Aclara que aunque el gobierno argentino nominalmente sea de izquierda, el neoliberalismo sigue vivo en la Argentina. “No veo que las autoridades se estén ocupando de la concentración de poder en la elite política y económica, que salió de la crisis más fortalecida de lo que entró”, sostiene.
No es casual que Harvey, nacido en Kent (EE.UU.) en 1935, siga con tanta atención los avatares del extremo sur del continente. Autor de clásicos como “Urbanismo y desigualdad social”, "Los límites del capital", "La condición de la posmodernidad" y "Breve historia del neoliberalismo", profesor en Oxford, Johns Hopkins y, en la actualidad, en la City University de Nueva York, está casado desde hace casi veinte años con una miramarense. Y si bien a la Capital Federal suele verla de pasada camino a lo de su familia política, esta vez va a conocerla en más detalle: viaja como invitado de las Jornadas de Pensamiento Urbano de la capital, donde disertará sobre el tema "Una geografía urbana posible", el miércoles 30 de este mes.
¿Qué es un geógrafo marxista? En "Justicia social y ciudad", publicada en 1973, Harvey expresó la base de su filosofía: que la geografía no puede mantener su pretensión de objetividad frente a la pobreza urbana y a sus efectos. En este trabajo sostiene que el capitalismo va aniquilando espacios geográficos mientras busca asegurarse ámbitos para su propia reproducción.
Y en nuestra ciudad, Harvey lamenta este avance: "A Buenos Aires tiendo a pasarla rápido con el auto, pero en los últimos años he notado cómo creció la desigualdad. Aun en las partes más ricas de la ciudad, el estado de las calles y la infraestructura pública no han mejorado desde la crisis, y el tema de la seguridad es, obviamente, un lío. Igual, como Nueva York, Londres o París, Buenos Aires es de los pocos lugares que van quedando con calles verdaderamente vibrantes", se entusiasma, por fin.
-¿Cuáles le parece que son las principales amenazas a las ciudades del mundo de hoy?
-Son dos. Una es cómo hacer para que la gente tenga una vida razonablemente tolerable en esas ciudades que son organizadas según líneas capitalistas. Con el avance tecnológico, cada vez se necesita menos mano de obra. Entonces más y más personas se están volviendo seres humanos desechables, en el sentido de que ya no se necesitan para la dinámica de la ciudad. Esto lleva a grandes inequidades, cuyo símbolo último son lo barrios cerrados, enclaves seguros para los ricos. Y por otra parte está el creciente deterioro de la calidad del medio ambiente.
-¿Deberíamos sentirnos culpables por manejar un auto en la ciudad?
-Un poquito de culpa siempre es bueno, pero hay ciudades como Los Angeles donde, realmente, no se puede vivir sin auto. Uno puede hacer mejores elecciones respecto del auto que usa. No hace falta que sea un todo terreno enorme, que consume muchísima nafta. Después, tenemos que prestar atención colectiva a la manera en la que se organizan nuestras ciudades para que el diseño urbano sea tal que permita una mayor densidad de población, organizada de manera colectiva y con mejores medios de transporte públicos. Pero todo esto es un tema que en la política actual no suele discutirse, salvo en casos especiales, como la innovadora ciudad de Curitiba, en Brasil, y en algunos lugares de Europa.
-¿Anduvo en colectivo en Buenos Aires alguna vez?
-Sí, y debo decir que la polución que crean es intolerable. El tema crucial no es sólo aumentar el transporte público, sino mejorarlo, hacerlo más limpio, con vehículos híbridos, por ejemplo.
-Usted mencionó los barrios cerrados. ¿Son un símbolo de nuestro tiempo?
-Sí, pero también están íntimamente conectados con el aumento de la injusticia social que se vio en casi todas partes en los últimos 30 años. Los barrios cerrados dependen de una dinámica. Por un lado, en las ciudades están los ricos, que se están volviendo cada vez más ricos, y los pobres, que se están volviendo más pobres. En América latina -en todos los casos, salvo en Santiago- además, el nivel de pobreza absoluto en las urbes aumentó considerablemente. Bajo esas circunstancias se da esta privatización de la redistribución de la riqueza con actividades criminales. La respuesta obvia a esto son los barrios cerrados, pero el tema es que las inmobiliarias aman los barrios cerrados, porque son un gran negocio. Entonces empiezan a asustar a la gente, diciendo que no se puede vivir en el centro. Exageran el peligro. Cuantos más barrios cerrados hay, más peligrosas se vuelven las ciudades. Entonces es una dinámica triste, que es un problema global: hoy se están construyendo barrios cerrados hasta en la China.
-Hay quienes se mudan a barrios cerrados y temen que sus hijos terminen afectados por la sobreprotección. ¿Están exagerando?
-Yo creo que tienen bastante razón en estar preocupados. Existe considerable evidencia de que los chicos así criados pueden terminar con un entendimiento limitado de la realidad y muy miedosos del contacto con otros. Al mismo tiempo, creo que se les está negando algunas de las cosas más grandiosas que ofrece la ciudad, que incluye la confrontación. Las ciudades buenas para vivir no son las que están libres de conflicto. Por eso criamos a nuestra hija en Nueva York. Aunque viene de un entorno relativamente privilegiado, tiene que enfrentar en el día a día el hecho de que hay gente sin techo. Tiene que aceptar que hay gente distinta, y eso creo que es muy bueno.
-La experiencia del robo armado que vivió con su hija en la Argentina no es tan rara para muchos padres. ¿Cómo se le explica a un chico lo que pasó?
-Bueno, tuvimos mucha suerte de que nadie saliera herido, porque como teníamos el dinero que llevábamos para ayudar a nuestros parientes en la Argentina, pudieron tomar los billetes, las computadoras y las máquinas de fotos relativamente rápido y se fueron. Mi hija vive en un entorno en el cual no ocurre algo así a menudo, pero tiene que entender que es algo que le pasa a mucha gente y que uno no puede dar media vuelta y decir: nunca vuelvo allí. Hay que reconocer que el mundo es un lugar bastante feo, que nadie es inmune y que nadie debería ser inmune. Y que si queremos que cambien las cosas no hay que escaparse o enterrar la cabeza en la arena, sino trabajar para el cambio político.
-¿Cómo ve la situación argentina?
-Se ve reactivación económica, es cierto. Pero si no va acompañada por una mayor atención a la inequidad es difícil que el país salga adelante, porque la inseguridad va a seguir creciendo. La inseguridad afecta seriamente el crecimiento económico. Es un poco como el caso del huevo y la gallina. Pero no veo que vaya a haber cambios grandes con esta continuación de políticas neoliberales que la Argentina está viviendo.
-¿Usted llamaría al gobierno de Kirchner neoliberal?
-El neoliberalismo es más que una política de gobierno: es un modo de hacer negocios y una ética individualista que vemos en varios países de América latina nominalmente de izquierda, como Brasil, Chile y la Argentina, donde fundamentalmente la cuestión del poder político y económico tiene que ser abarcada de manera mucho más comprehensiva y seria.
-¿Qué opina de los shoppings?
-Personalmente, los encuentro aburridos. A la vez, muchas veces terminan siendo el único lugar al que pueden ir los jóvenes. Eso es un triste comentario sobre la calidad de la vida urbana y de cómo la libertad de expresión que dan los espacios públicos empieza a desaparecer en la medida que las actividades típicas de los espacios públicos pasan a espacios privados. Las ciudades tienden a dejar de tener espacios públicos más allá de la calle, y la calle misma no tiene vida en algunas ciudades. Afortunadamente, todavía las calles de Buenos Aires tienen mucha vida.
-¿Qué hay que hacer con las villas de emergencia?
-Tenemos que ser sofisticados al interpretarlas, porque muchas veces son comunidades vibrantes en las cuales la gente se junta para vivir de maneras muy innovadoras cuando no tiene un empleo permanente. Es un error, y malo para las ciudades, poner a todas las villas de emergencia en una misma bolsa y decir que todas son lugares malditos. No creo que pueda existir un plan universal sobre qué hacer con ellas, pero cuando existe la oportunidad de integrar poblaciones de altos ingresos con poblaciones de bajos ingresos hay que aprovecharla de tal manera que ambas comunidades puedan trabajar juntas. Claro que también hay casos en los cuales la calidad de las viviendas es tan, tan mala y pobre que no hay opción salvo derribarlas y empezar de cero. En esos casos posiblemente haya un desplazamiento de la población, y entonces hay que prestar particular atención a los derechos de los desplazados.
-De chico usted quería escaparse de casa, pero como la idea lo hacía sentir culpable se escapaba sólo con la imaginación. ¿Así empezó su fascinación por la geografía y el urbanismo?
-Es verdad. Yo nací y me crié en Gran Bretaña, en los últimos días del imperio, y mucha gente cercana había viajado a sus confines, a Asia, Africa, América latina, y me volvían locos los cuentos que traían. También devoraba la literatura de viaje y aventuras, y coleccionaba estampillas. En el momento de entrar en la universidad, la geografía, así como la antropología, estaba muy ligada al imperio, porque se hacían mapas, se explicaban los recursos humanos y los modelos de producción económica de las nuevas tierras. Yo entré en la geografía muy joven y con un interés básicamente derivado de una perspectiva imperialista.
-¿Y cómo se convirtió en el principal geógrafo marxista?
- Bueno, hay que ser cuidadoso con eso, no me gusta el término "marxista". El mismo Marx dijo que él no era marxista. Pero lo que siempre me interesó fue la forma en que Marx investigó la naturaleza del capitalismo, y creo que hay ciertas verdades importantes en lo que dijo respecto de su lado explotador. Por otra parte, yo era parte de la juventud que en los 60 vio que en todo el mundo había revoluciones -Vietnam, el proceso de descolonización- y tuvo que resituarse. Entonces, de estar sumergido en la experiencia imperialista, me volví un critico de esa historia y descubrí que leer a Marx resultaba una gran ayuda para iluminar la manera en la que se estaba creando el mercado mundial.
-¿El marxismo no está muerto o todavía es útil para entender al mundo?
-Bueno, ¡yo no estoy muerto! Y creo que Marx todavía es útil para entender la realidad. Pero no hay que leer a Marx como un Evangelio, como una verdad revelada, sino como una inspiración.
 Juana Libedinsky
Fuente: diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; 16 de agosto de 2006.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#218 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Dom, 20 de Ago, 2006 10:41 pm
Asunto: 120/06 - Una cuestión de estilo (Entrevista a Juan Pablo Nicolini, economista, rector de la Univesidad Torcuato Di Tella)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
 

RGE 120/06

Argentina
Los noventa y más allá: una cuestión de estilo


 Juan Nicolini

"No me gusta el estilo, pero hay gobierno"

Hay problemas, pero pasó la crisis, dice el rector de la Universidad Torcuato Di Tella

Aunque no le gusta el estilo de este gobierno, al que califica de autoritario y maleducado, el doctor Juan Pablo Nicolini sostiene: “No caben dudas de que el país ahora sí está gobernado”.
Añade que algo similar acontecía en el anterior gobierno justicialista. A diferencia de quienes repudian todo lo sucedido en los años 90, Nicolini, rector de la Universidad Torcuato Di Tella, rescata el legado económico y el cambio de mentalidad producido en los tiempos de Carlos Menem.
Aunque nació en Buenos Aires, Nicolini vivió en Tucumán hasta los 22 años y cursó allí la carrera de Economía. Después obtuvo su doctorado en la Universidad de Chicago, Estados Unidos, donde estudió desde 1986 hasta 1990.
A su regreso a la Argentina, Nicolini se incorporó como docente a la Universidad Torcuato Di Tella. Dirigió durante cinco años el Departamento de Economía y en 2001 fue designado rector de esa casa de altos estudios.
“La universidad es la maduración de un proyecto filantrópico-cultural que arrancó a fines de la década del 50. Uno de los principales desafíos fue adaptarla a la Argentina nueva, con el objetivo de seguir repatriando cerebros. Más de la mitad de los profesores que actualmente enseñan en la universidad estaban enseñando fuera del país", afirma Nicolini.
"Nuestro objetivo -añade- es formar a quienes van a llevar adelante nuestras instituciones públicas y privadas en los próximos años. Formar a quienes van a estar en las primeras líneas de las empresas, de las organizaciones sin fines de lucro, de los técnicos del Estado, del Congreso. Buscamos formar buenas cabezas, que aporten soluciones para el país en la década que viene."
-Cumplidos tres años de gobierno de Néstor Kirchner, ¿cuál es su impresión de esta gestión?
-Durante la década del 90 me entusiasmé mucho, porque veía una sociedad que, aunque tenía varios problemas, se movía para algún lado. La crisis de 2001 fue tremenda y creo que en esos meses hubo mucho más destrucción institucional de lo que hacía falta. Las instituciones pueden ser destruidas en tres meses, y luego lleva años reconstruirlas y armarlas. La imagen de los cartoneros y de la gente yéndose al exterior era la imagen de una sociedad quebrada. Yo estaba muy preocupado por la posibilidad de que la inflación se disparara en el año 2002. El día que se cumplió un año de las muertes de [Maximiliano] Kosteki y [Darío] Santillán pensé que no iba a haber menos de quinientos muertos. Estaba la sensación de falta de gobierno. Imaginaba una escalada de violencia. Por suerte me equivoqué: se consiguió la gobernabilidad. Así que uno puede discutir el cómo, pero no caben dudas de que este país se gobierna, y se gobierna como pocas veces se gobernó en los últimos años. A uno puede no gustarle el estilo. De hecho, a mí no me gusta, pero de lo que no se puede dudar es que este país está gobernado.
-¿No estaba gobernado cuando el presidente era Eduardo Duhalde?
-Sí, buena parte del crédito la tiene Duhalde, porque cuando Kirchner recibió el gobierno el país ya era gobernable. Y la tarea de Roberto Lavagna, que controló la economía, fue crucial. O sea, que aquí tenemos tres personas a las cuales les debemos mucho.
-Usted cuestiona el estilo de este gobierno. ¿Cómo lo describiría y qué es lo que no le gusta?
-Hay un estilo autoritario y mal educado, que no me gusta nada. Que haya un estilo personalista me preocupa menos, porque cuando hay situaciones de crisis se necesitan liderazgos fuertes. No se sale de la crisis haciendo grandes consultas nacionales y populares.
-¿Cree que persiste la situación de crisis?
-No. Ahora no hay crisis: hay problemas, pero no se puede decir que estemos en crisis. Lo que no me gusta es el estilo confrontativo, principalmente porque no le veo ninguna utilidad. ¿Es necesario maltratar a la reina de Holanda? ¿Es necesario dejar esperando a la ejecutiva de IBM? No es necesario, y no sé qué ganamos con eso. ¿Eso le suma popularidad al Presidente? No lo creo. Otra cosa es la confrontación con el Fondo Monetario Internacional, en la que hay cuestiones ideológicas. No entiendo bien por qué lo hace y no creo que manejarse con el terror dé buenos réditos. Cuando las cosas van bien -la economía crece al nueve por ciento y los índices de popularidad del Presidente son del 66%- a nadie le importa, pero cuando las cosas andan mal esto no suma en absoluto. No creo que estas actitudes sean buenas ni para él ni para el país.
-¿Qué interpretación tiene de la relación entre el Poder Ejecutivo y los otros poderes?
-El tema de los superpoderes es una instancia institucional. Si Kirchner los necesita o no es una cuestión de apreciación, pero están previstos como alternativa. Son instancias del juego institucional y de manejo de poder. Entiendo que el Presidente quiera tener el mayor poder posible. Eso es genuino y natural. Que no haga reuniones de gabinete, que firme los acuerdos de precios con Felisa Miceli, son estilos de manejo del Poder Ejecutivo. Pero ahí también tendría que trabajar la oposición, una oposición que está fracturada, que no consigue ni levantar vuelo ni darse bases sólidas. Ricardo López Murphy, por ejemplo, tenía un capital político enorme, que le ha costado mantener.
-¿Y Elisa Carrió?
-Ella tiene un piso que le cuesta subir, y hay que preguntarse por qué. Cuando Carrió perdió las elecciones, hizo un análisis brillante. Dijo: "No nos tenemos que engañar. Hace tres años estábamos con el «que se vayan todos», pero entre Kirchner y Duhalde sacaron dos tercios de los votos. O sea, que el discurso que encarna la oposición lo toma sólo uno de cada tres argentinos".
-¿No le preocupa el estilo personalista con que se ejerce el poder?
-No. Hay países que han despegado con un verticalismo muy fuerte. Nosotros tenemos que salir de una estructura perversa. Hace tres décadas que estamos estancados, y no podríamos soportar otras tres décadas de estancamiento. Lo que necesitamos es poner el país en marcha y crecer al ocho por ciento durante veinte años, lo cual es factible. ¿La forma de entrar en esa ruta es, necesariamente, con un gobierno muy pluralista? No lo sé. Hay muchos países que arrancaron con una acumulación muy fuerte de poder, como Corea del Sur, Singapur, Chile e Irlanda. Entonces, aunque no es el estilo que más me gusta, lo entiendo.
-Hay cosas que parecen entusiarmarlo mucho, como el superávit fiscal.
-Sí, la verdad es que eso me entusiasma mucho, porque es absolutamente inédito. La situación fiscal de la Argentina ya era un problema en la década del 60 y fue un problema bestial entre 1973 y 1990. Fue absolutamente vergonzoso, y eso, básicamente, explica nuestra miseria durante esos quince años. Para mí no hay otro culpable. La convertibilidad consiguió que ese déficit fiscal pasara de ser un disparate total a ser algo relativamente manejable. Siguió habiendo déficit, aunque muy pequeño, porque no pasaba del dos por ciento del Producto Bruto Interno. Si en el año 91 o 92 hubiéramos tenido un tres por ciento de superávit y lo hubiéramos mantenido durante toda la década, hoy tendríamos otro panorama. La base del problema, que fue el default, la devaluación asimétrica y todo el descalabro posterior, vino dada, básicamente, porque el déficit fiscal no se pudo controlar. Bajó mucho, pero no se convirtió en superávit. Este gobierno ha batido todos los récords: ha tenido dos años seguidos de superávit y, seguramente, este año también lo va a tener. Eso no había ocurrido nunca desde 1960 hasta la fecha. Y ése es, para mí, el gran valor que tiene esta gestión.
-Algunos le cuestionan al gobierno que no redistribuya más la riqueza, en un país con altos índices de marginalidad. ¿Qué uso habría que darle al superávit? ¿Habría que repartir más?
-No, no coincido con eso en absoluto. No es cierto que este gobierno no esté haciendo política social. Eso es falso. Las políticas sociales nunca se hacen evaluando el impacto. No podemos saber si están gastando bien o están gastando mal los recursos, pero se está haciendo política social. De eso no me cabe la menor duda. Uno puede preguntarse si deberían gastarse estos tres puntos de superávit en política social. Definitivamente no, porque estos tres puntos son los que les van a permitir a este gobierno y a todos los argentinos no tener más crisis como la de 2001 y 2002. Si uno evita aquellas caídas en el producto, del 18 por ciento -como las tuvimos de 1998 a 2002-, no se va a necesitar el tamaño de política social que se necesita hoy. Hay que tratar de que la economía crezca por lo menos un dos o un tres por ciento, porque ésa es la mejor forma de inclusión. Una economía que crece es la mejor manera de incluir.
-Pero la experiencia indica que el crecimiento, aunque es una condición necesaria, no es suficiente, porque los beneficios pueden quedar encapsulados en unos pocos sectores.
-Por supuesto que no resuelve todos los problemas y que ese crecimiento puede quedar encapsulado. Pero eso no es lo que está pasando hoy. Esta gestión arrancó con un desempleo arrancó del 24% y hoy está por debajo del diez. Los índices de pobreza también están bajando. En los niveles más bajos, el salario está subiendo más que la inflación. Es cierto que, de todos modos, la situación es un desastre y que hay que seguir haciendo política social. Pero lo que uno no puede hacer es hipotecar el futuro, incluso por el bien de los mismos pobres.
-¿Cuáles han sido, a su criterio, los méritos de Roberto Lavagna?
-Ha tenido muchos éxitos. Uno tiene que ver hasta qué punto se deben a su gestión y hasta qué punto son fruto del contexto, pero, dada esa situación internacional, la de Lavagna fue una gestión notable. Avanzó en cosas en las que, como economista, yo le hubiera asignado muy pocas probabilidades, como, por ejemplo, controlar mucho la tasa de inflación. Tuvo un enorme éxito en la administración de la coyuntura, en mantener la inflación muy baja, en ir manejando el paso a paso de la economía y en la negociación de la deuda, que fue brillante. Creo, sin embargo, que hay un problema que él entendía bien: uno no puede vivir con un dólar a tres pesos y con inflación cero. Si uno no deja caer el dólar, los precios van a seguir subiendo. Además, si los precios suben, los salarios suben. Las cuentas públicas van a empezar a sufrir, porque el Estado tiene muchos gastos en salarios, y eso puede afectar el superávit. Otro problema es que si los salarios van subiendo los márgenes de exportación pueden caer, y al Gobierno le va a costar mantener las retenciones a las exportaciones.
-¿Es una situación favorable, pero con patas demasiado cortas?
-La situación fiscal hoy es muy buena, pero está sostenida con medidas que, me parece, son temporarias. La respuesta de Roberto Lavagna era que esto él ya lo sabía y que trataba de que el corto plazo fuera lo más largo posible. Esa estrategia fue válida, pero en cierto punto hay que enfrentar el problema. Eso es algo que todavía no hemos hecho. El no lo hizo; lo dejó para más adelante. Mi sensación es que Lavagna sabía que los próximos tres años iban a ser más difíciles que los tres anteriores.
-¿Y se fue en el momento justo?
-Sí, sin duda.
-¿Qué pudo haber hecho y no hizo?
-Es difícil saberlo, es difícil hacer ese tipo de especulaciones. Creo que podría haber intentado trabajar en un plan de medidas permanentes para mantener el superávit. Debería haber trabajado, puertas para adentro, en el armado de un equipo que pensara estratégicamente en términos de tres o cuatro años, para conservar la solvencia fiscal.
-¿La candidatura de Lavagna modifica el panorama electoral?
-Lavagna ha demostrado una enorme capacidad política: manejó el Ministerio de Economía, que es muy difícil, en uno de los peores momentos; jugó muy bien su relación con Duhalde, primero, y con Kirchner, después, y mostró una enorme habilidad para moverse con los medios de comunicación y con distintos sectores de la sociedad argentina. Es alguien que a pesar de las retenciones y de sus duras medidas, se fue aplaudido de pie en la conferencia de IDEA. Porque cuando hay prebendas para repartir, eso es fácil...
-¿Piensa que Lavagna puede ser una alternativa electoral con posibilidades para el año próximo?
-Es alguien que ha demostrado una enorme capacidad. Pero para poder armar un gobierno se necesita un liderazgo fuerte dentro de una estructura consistente, que todavía él no tiene. Y no puedo imaginarlo como candidato del Partido Radical, porque me parece que es resucitar a los muertos para juntarlos con [el joven futbolista Lionel] Messi. Creo que él tiene todas las capacidades para ser el líder de un proyecto político, pero necesita una estructura, y no creo que tenga la capacidad para armar una estructura mínimamente razonable de aquí a 2007. Si tengo razón en esta apreciación, creo que está dilapidando capital personal.
-A diferencia de los que demonizan los años 90, usted rescata diversos aspectos de esa década. ¿Por qué?
-Eso tiene que ver con el péndulo ideológico argentino. Raúl Alfonsín era el héroe nacional en 1983 y no pudo terminar su gobierno. Carlos Menem fue el héroe nacional en 1995, y hoy no gana ni en La Rioja. Los dos se lo merecen, un poco, pero lo que digo es que nuestra capacidad para enamorarnos es enorme. Después las desilusiones son grandes. Creo que hoy a la década del 90 la estamos demonizando más de lo que se lo merece. Todo lo que tiene que ver con la corrupción, con el abuso de la Corte Suprema y de la propia Constitución es absolutamente criticable. Pero le doy mucho crédito a la década del 90 en muchas cosas. Por ejemplo, en las cuestiones económicas. La primera: la apertura al mundo. Nos abrimos al mundo, y por eso hoy podemos comprar un queso Camembert hecho en Córdoba absolutamente fabuloso. Otro ejemplo: era vergonzoso que la industria del vino de Chile tuviera un gran desarrollo y la nuestra no. La industria del vino que nosotros tenemos hoy se la debemos, en parte, a lo que pasó en la década del 90.Y todo el boom exportador que se vive hoy lo protagoniza gente que aprendió muchas cosas en la década del 90.
-¿Qué otras cosas rescata?
-El cambio en la conducta fiscal. Es un tema que no terminamos de resolver, pero nuestro comportamiento fiscal bueno se hizo en dos grandes espasmos: a principios de los 90 y a principios de este siglo. También rescato las privatizaciones. No la forma en la que se han hecho, pero sí el fondo. Eso instaló en nuestra mentalidad que la eficiencia es todo un tema. La idea de que el Estado tiene que ser eficiente se la debemos a [el senador radical Rodolfo] Terragno, que empezó a hablar de esto a fines de los años 80, pero fue una idea que se instaló con muchísima más fuerza en la década del 90.
-Las consecuencias de la forma en la que se han hecho las privatizaciones están a la vista. ¿Se pueden separar forma y fondo?
-Sí, se pueden separar, porque hoy nos quedan ciertos valores. Hoy no nos plantearíamos la estatización de la compañía de teléfonos. Una cosa es que el Estado tengo el papel de controlador y otra cosa es que tenga el papel de hacedor. También rescato de esos años el habernos enseñado a vivir de nuevo sin inflación.
Astrid Pikielny

Fuente: diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; 19 de agosto de 2006.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#219 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Dom, 20 de Ago, 2006 11:27 pm
Asunto: 121/06 - Salvavidas de plomo (Eduardo Galeano)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 121/06

Salvavidas de plomo

Eduardo Galeano
IPS


Nuestros países se modernizan. Ahora el discurso oficial manda honrar la deuda (aunque sea deshonrosa), atraer inversiones (aunque sean indignas) y entrar al mundo (aunque sea por la puerta de servicio).
¿Nos seguimos creyendo los cuentos de siempre?
América Latina nació para obedecer al mercado mundial, cuando todavía el mercado mundial no se llamaba así, y mal que bien seguimos atados al deber de obediencia.
Esta triste rutina de los siglos empezó con el oro y la plata y siguió con el azúcar, el tabaco, el guano, el salitre, el cobre, el estaño, el caucho, el cacao, la banana, el café, el petróleo ¿Qué nos dejaron esos esplendores? Nos dejaron sin herencia ni querencia. Jardines convertidos en desiertos, campos abandonados, montañas agujereadas, aguas podridas, largas caravanas de infelices condenados a la muerte temprana, vacíos palacios donde deambulan los fantasmas.
Ahora es el turno de la soja transgénica y de la celulosa. Y otra vez se repite la historia de las glorias fugaces, que al son de sus trompetas nos anuncian desdichas largas.
***
¿Será mudo el pasado?
Nos negamos a escuchar las voces que nos advierten: los sueños del mercado mundial son las pesadillas de los países que a sus caprichos se someten. Seguimos aplaudiendo el secuestro de los bienes naturales que Dios, o el diablo, nos ha dado, y así trabajamos por nuestra propia perdición y contribuimos al exterminio de la poca naturaleza que queda en este mundo.
Argentina, Brasil y otros países latinoamericanos están viviendo la fiebre de la soja transgénica. Precios tentadores, rendimientos multiplicados. Argentina es, desde hace tiempo, el segundo productor mundial de transgénicos, después de Estados Unidos. En Brasil, el gobierno de Lula ejecutó una de esas piruetas que flaco favor hacen a la democracia y dijo sí a la soja transgénica, aunque su partido había dicho no durante toda la campaña electoral.
Esto es pan para hoy y hambre para mañana, como denuncian algunos sindicatos rurales y organizaciones ecologistas. Pero ya se sabe que los paisanos ignorantes se niegan a entender las ventajas del pasto de plástico y de la vaca a motor, y que los ecologistas son unos aguafiestas que siempre escupen el asado.
***
Los abogados de los transgénicos afirman que no está probado que perjudiquen la salud humana. En todo caso, tampoco está probado que no la perjudiquen. Y si tan inofensivos son, ¿por qué los fabricantes de soja transgénica se niegan a aclarar, en los envases, que venden lo que venden? ¿O acaso la etiqueta de soja transgénica no sería la mejor publicidad?
Y sí que hay evidencias de que estas invenciones del doctor Frankenstein dañan la salud del suelo y reducen la soberanía nacional.
¿Exportamos soja o exportamos suelo? ¿Y acaso no quedamos atrapados en las jaulas de Monsanto y otras grandes empresas de cuyas semillas, herbicidas y pesticidas pasamos a depender?
Tierras que producían de todo para el mercado local, ahora se consagran a un solo producto para la demanda extranjera. Me desarrollo hacia fuera, y del adentro me olvido. El monocultivo es una prisión, siempre lo fue, y ahora, con los transgénicos, mucho más. La diversidad, en cambio, libera. La independencia se reduce al himno y a la bandera si no se asienta en la soberanía alimentaria. La autodeterminación empieza por la boca. Sólo la diversidad productiva puede defendernos de los súbitos derrumbamientos de precios que son costumbre, mortífera costumbre, del mercado mundial.
Las inmensas extensiones destinadas a la soja transgénica están arrasando los bosques nativos y expulsando a los campesinos pobres.
Pocos brazos ocupan estas explotaciones altamente mecanizadas, que en cambio exterminan los plantíos pequeños y las huertas familiares con los venenos que fumigan. Se multiplica el éxodo rural a las grandes ciudades, donde se supone que los expulsados van a consumir, si los acompaña la suerte, lo que antes producían. Es la agraria reforma: la reforma agraria al revés.
***
La celulosa también se ha puesto de moda, en varios países.
Uruguay, sin ir más lejos, está queriendo convertirse en un centro mundial de producción de celulosa para abastecer de materia prima barata a lejanas fábricas de papel.
Se trata de monocultivos de exportación, en la más pura tradición colonial: inmensas plantaciones artificiales que dicen ser bosques y se convierten en celulosa en un proceso industrial que arroja desechos químicos a los ríos y hace irrespirable el aire.
Aquí empezaron siendo dos plantas enormes, una de las cuales ya está a medio construir. Luego se incorporó otro proyecto, y se habla de otro y de otro más, mientras más y más hectáreas se están destinando a la fabricación de eucaliptos en serie. Las grandes empresas internacionales nos han descubierto en el mapa y se han brotado de súbito amor por este Uruguay donde no hay tecnología capaz de controlarlas, el Estado les otorga subsidios y les evita impuestos, los salarios son raquíticos y los árboles brotan en un santiamén.
Todo indica que nuestro país chiquito no podrá soportar el asfixiante abrazo de estos grandotes. Como suele ocurrir, las bendiciones de la naturaleza se convierten en maldiciones de la historia. Nuestros eucaliptos crecen 10 veces más rápido que los de Finlandia, y esto se traduce así: las plantaciones industriales serán 10 veces más devastadoras. Al ritmo de explotación previsto, buena parte del territorio nacional será exprimido hasta la última gota de agua. Los gigantes sedientos nos van a secar el suelo y el subsuelo.
Trágica paradoja: éste ha sido el único lugar del mundo donde se sometió a plebiscito la propiedad del agua. Por abrumadora mayoría, los uruguayos decidimos, en el año 2004, que el agua sería de propiedad pública. ¿No habrá manera de evitar este secuestro de la voluntad popular?
***
La celulosa, hay que reconocerlo, se ha convertido en algo así como una causa patriótica, y la defensa de la naturaleza no despierta entusiasmo. Y peor: en nuestro país, enfermo de celulitis, algunas palabras que no eran malas palabras, como ecologista y ambientalista, se están convirtiendo en insultos que crucifican a los enemigos del progreso y a los saboteadores del trabajo.
Se celebra la desgracia como si fuera una buena noticia. Más vale morir de contaminación que morir de hambre: muchos desocupados creen que no hay más remedio que elegir entre dos calamidades, y los vendedores de ilusiones desembarcan ofreciendo miles y miles de empleos. Pero una cosa es la publicidad, y otra la realidad. El MST, el movimiento de campesinos sin tierra, ha difundido datos elocuentes, que no sólo valen para Brasil: la celulosa genera un empleo cada 185 hectáreas y la agricultura familiar crea cinco empleos por cada 10 hectáreas.
Las empresas prometen lo mejor. Trabajo a raudales, millonarias inversiones, estrictos controles, aire puro, agua limpia, tierra intacta. Y uno se pregunta: ¿por qué no instalan estas maravillas en Punta del Este, para mejorar la calidad de vida y estimular el turismo en nuestro principal balneario?

Eduardo Galeano, escritor y periodista uruguayo, autor de "Las venas abiertas de América Latina" y "Memorias del fuego".


Fuente: www.rebelion.org , 16 de agosto de 2006.

Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#220 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Lun, 21 de Ago, 2006 3:53 pm
Asunto: 122/06 - Países do Sul transferem aos do Norte o equivalente a 3 Planos Marshall por ano (Entrevista a Susan George)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 122/06

DISTORÇÕES DA GLOBALIZAÇÃO
Países do Sul transferem aos do Norte o equivalente a 3 Planos Marshall por ano
Susan George, especialista nas distorções e desigualdades ligadas à globalização, calcula que, em 2004, o Sul transferiu ao Norte US$ 274 bilhões (saldo das transações); apenas os pagamentos de serviços da dívida chegaram a US$ 374 bilhões.
RIO DE JANEIRO – Presidente do Conselho de Administração do Transnational Institute, da Holanda, a intelectual norte-americana radicada na França, Susan George, não deixa muitas dúvidas: "em lugar do Norte estar ajudando o Sul, é o Sul que está financiando o Norte". Autora de um contundente libelo contra a globalização neoliberal, "O relatório Lugano" (Boitempo Editorial, 2002), George é uma das principais ideólogas do movimento Attac. Para ela, se for mantida a atual situação de dívidas colossais e impagáveis por parte dos países em desenvolvimento para as nações ricas, não há muitas esperanças de os países em desenvolvimento crescerem a taxas realmente significativas.

Em entrevista à Carta Maior, a pesquisadora contabiliza 90 crises causadas pelo sistema financeiro entre 1990 e 2002 e demonstra que o atual funcionamento dos mercados tem gerado crescentes desigualdades entre as pessoas e nações. Ela explica que hoje, a forma de se acumular riquezas "é fazer dinheiro de dinheiro". E acrescenta que a concentração não é apenas deste capital gerado a partir de investimentos não produtivos, mas de poder. Com base no atual quadro mundial, Susan analisa que "no capitalismo, não há democracia".

A pesquisadora participou do
seminário "Pobreza e Desenvolvimento no Contexto da Globalização", organizado pelo Centro Celso Furtado de Políticas para o Desenvolvimento no Rio. Para ela, os países em desenvolvimento precisam atuar conjuntamente para que seus débitos sejam renegociados. A pesquisadora também considera fundamental que sejam adotados controles das movimentações de capitais especulativos nesses países.

Susan entende que a união entre as nações mais pobres é tão importante quanto à organização e atuação coletiva da sociedade. A conscientização e mobilização das pessoas, além de processos como o Fórum Social Mundial, levam ela a afirmar que "há mais esperança que há dez anos". Mesmo apontando aspectos positivos, ela encerra a entrevista com um alerta: "o mundo está desperdiçando muito rapidamente suas chances de ser justo".

Carta Maior - Vivemos um momento em que o Brasil e outros países voltam a colocar a idéia do desenvolvimento como uma prioridade – muitas vezes a qualquer custo. Isso é viável?
Susan George – A dívida do Sul reduz completamente essa possibilidade. De acordo com o FMI (Fundo Monetário Internacional), o Brasil irá gastar mais de metade de tudo que obteve com suas exportações somente para pagar os serviços da dívida neste ano. Então, restarão apenas 45% dos recursos para toda a população brasileira. Isso claramente não será suficiente.
Os países do Sul precisam realizar uma ação conjunta para dizer que não pagarão todas suas dívidas, que querem renegociar os débitos. As transferências líquidas do Sul para o Norte chegaram a US$ 274 bilhões em 2004 [valor resultante da soma dos pagamentos de serviços da dívida, remessas de lucros e capital repatriado subtraída das remessas de migrantes para o Sul e de programas de desenvolvimento patrocinados nestes países pelo Norte]. Em outras palavras, a cada ano o Sul está pagando ao Norte o equivalente a três Planos Marshall, que foi responsável por reconstruir a Europa e a Ásia após a Segunda Guerra Mundial. Em lugar do Norte estar ajudando o Sul, é o Sul que está financiando o Norte.

CMA senhora também defende controle de capitais?
SG – Sim, particularmente para os países em desenvolvimento, e especialmente para os maiores, como o Brasil. Se você abrir os mercados para todo o tipo de investimentos, os capitais podem entrar, mas também podem sair. Apenas entre 1990 e 2002, ocorreram pelo menos 90 severas crises financeiras no mundo. Você se expõe ao tipo de crise financeira que o Brasil teve em 1999, a exemplos de muitos outros países da Ásia, e da Rússia. Estes países precisam tomar precauções, precisam se guardar frente aos movimentos do capital que não estão em nada interessados no país. Esses capitais não se importam com os cidadãos daquele país, não se importam com os empregos, não se importam com o desenvolvimento do país, com os serviços sociais essenciais.

CMOs países detentores dos maiores PIBs mundiais – EUA, Japão, Alemanha – são os mesmos que obtêm os maiores lucros como rentistas?
SG – Hoje, por meio de transações cambiais, entre o dólar, libras, euro, reais, entre as moedas do planeta, enfim, movimenta-se US$ 1,2 trilhão por dia. É algo inimaginável. Você não precisa mais produzir coisas reais. O meio pelo qual se acumula riquezas é fazer dinheiro de dinheiro.

CMMas é possível se apontar quais países estão obtendo maiores lucros com esse tipo de investimento?
SG – Você pode ver pelas firmas que atuam nesse ramo, pelos maiores bancos. E posso lhe dizer que entre os 30 maiores bancos do mundo, temos somente instituições estadunidenses, britânicas, alemãs e japonesas, com raríssimas exceções.

CMA senhora está falando dos problemas globais, entre nações. O que pode ser dito para as pessoas que querem ter uma vida melhor, ganhar um pouco mais de dinheiro, através do investimento de suas economias?
SG – A questão não é essa. O que precisa ser dito é que os pequenos investidores, esse tipo de pessoas que você está falando, jamais conseguirão ter qualquer influência sobre o mercado. Talvez essas pessoas contribuam para um fundo de pensão que é importante, mas individualmente, elas representam um percentual irrisório diante do mercado. No capitalismo, não há democracia. Por outro lado, se o mercado estiver caminhando para uma grande queda, eles se machucarão antes.

CMQuem dita as regras?
SG – Em todo o mundo, cerca de nove milhões de pessoas são quem exerce papel importante nisso. Elas concentram aproximadamente US$ 30 trilhões de dólares investidos! As forças que estão movendo esse mercado, os maiores investidores são os bancos, as companhias de seguro, os fundos de pensão e os bancos de investimento que prestam consultoria – como Goldman Sachs e Merril Lynch – que cuidam também de economias dos pequenos clientes.

CMAs pessoas podem, contudo, fazer uma reflexão a respeito do que é suficiente, não?
SG – Infelizmente, muitas pessoas responderão que "nada é suficiente". Durante toda sua história, os ricos vêm dizendo: "tudo para nós e nada para os outros". Isso é Adam Smith, que é o pai da teoria do capitalismo. Ele sabia que nunca é suficiente. Não se trata do que é suficiente para mim, é algo a ser resolvido no plano coletivo. Sozinho você pode até fazer algo, mas que representará algo ínfimo. Agora, se você se associar a outras pessoas, então sim pode fazer algo, unindo-se, a um movimento, a uma ONG, a um partido, praticando e lutando pelo comércio justo...

CMO meio ambiente se relaciona de algum modo com todas essas questões?
SG – Definitivamente. Se não priorizarmos o meio ambiente, não teremos condições de discutir as soluções no plano político e econômico.

CMPara a senhora, o mundo está melhorando ou piorando?
SG – Piorando. Por causa do meio ambiente, que não estamos cuidando de forma séria; nas questões financeiras estamos piores, porque não temos controles internacionais. Mais e mais decisões vêm sendo tomadas em um plano que não é democrático... Mas há também vários sinais de esperança, como o Fórum Social Mundial. A sociedade civil está mais atuante, os cidadãos não estão aceitando tudo. As pessoas não acreditam que o neoliberalismo seja algo natural – dez anos atrás era assim... Há mais esperança que há dez anos, mas o mundo está desperdiçando muito rapidamente suas chances de ser justo.




Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#221 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Lun, 21 de Ago, 2006 4:39 pm
Asunto: 123/06 - El comercio global castiga a los países en desarrollo (Joseph Stiglitz)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 123/06

El comercio global castiga a los países en desarrollo
En la reciente ronda de conversaciones se perdió otra oportunidad de que crecieran los países en desarrollo. Triunfó la falta de compromiso de Estados Unidos y su obstinación en mantener subsidios a productores ineficaces.


Joseph Stiglitz
 Premio Nobel de Economía


Las esperanzas de una ronda de desarrollo en el comercio mundial —que abriera oportunidades para que los países en desarrollo crecieran y redujeran la pobreza— parecen haberse desvanecido.

El fracaso no causó sorpresa: hacía mucho tiempo que Estados Unidos y la Unión Europea habían dejado de cumplir las promesas que hicieron en 2001 en Doha para rectificar los desequilibrios de la última ronda de negociaciones comerciales. Una vez más, triunfó la falta de compromiso de Estados Unidos con el multilateralismo y su obstinación.

Ante la inminencia de las elecciones en noviembre, el presidente George W. Bush no podía "sacrificar" a los 25.000 cultivadores de algodón adinerados o a los 10.000 cultivadores de arroz prósperos y sus aportes para la campaña. Pocas veces tantos tuvieron que renunciar a tanto para proteger los intereses de tan pocos.

Las conversaciones se empantanaron en la agricultura, donde los subsidios y las restricciones comerciales siguen siendo tanto más elevados que en la industria. Dado que el 70% aproximadamente de la gente en los países en desarrollo depende directa o indirectamente de la agricultura, son los perdedores bajo el régimen actual. Pero el foco en la agricultura desvió la atención de una agenda que podría haberse tratado de manera tal que se hubieran beneficiado tanto el norte como el sur.

Por ejemplo, los llamados "aranceles escalonados", que gravan los bienes procesados con una tasa mucho más elevada que los productos no procesados, implican que los aranceles industriales desalientan a los países en desarrollo de emprender las actividades de mayor valor agregado que crean empleos y estimulan los ingresos.

Quizás el ejemplo más atroz sea el arancel de Estados Unidos sobre las importaciones de etanol de $0,54 por galón, cuando no hay arancel sobre el petróleo, y sólo un impuesto de $0,5 por galón sobre el combustible. Esto contrasta con el subsidio de $0,51 por galón que las empresas norteamericanas (un alto porcentaje del cual va a una sola firma) reciben sobre el etanol. Por lo tanto, los productores extranjeros no pueden competir a menos que sus costos sean $1,05 por galón más bajos que los de los productores norteamericanos.

Los gigantescos subsidios hicieron que Estados Unidos se convirtiera en el productor de etanol más importante del mundo. Aún así, a pesar de esta enorme venta ja, algunas compañías extranjeras todavía no pueden triunfar en el mercado norteamericano.

Producir el etanol brasileño basado en la caña de azúcar cuesta mucho menos que producir el etanol norteamericano basado en el maíz. Las compañías de Brasil son mucho más eficientes que la industria subsidiada de Estados Unidos, que le dedica más energía a obtener subsidios del Congreso que a mejorar la eficiencia. Algunos estudios sugieren que se requiere más energía para producir el etanol de Estados Unidos de la que el mismo contiene.

Si Estados Unidos eliminara estas barreras comerciales injustas, le compraría más energía a Brasil y menos a Oriente Medio. Evidentemente, la administración Bush prefiere favorecer a los productores de petróleo de Oriente Medio —cuyos intereses muchas veces parecen discrepar con los de Estados Unidos—, que a Brasil.

En las conversaciones comerciales, Estados Unidos dijo que recortaría los subsidios sólo si otros retribuían abriendo sus mercados. Pero, como señaló un ministro de un país en desarrollo, "nuestros agricultores pueden competir con los agricultores norteamericanos, pero nosotros no podemos competir con el Tesoro de Estados Unidos". Los países en desarrollo no pueden, y no deben, abrir plenamente sus mercados a los productos agrícolas de Estados Unidos a menos que se eliminen por completo los subsidios norteamericanos.

En otras áreas del comercio, se reconoció el principio de los gravámenes compensatorios: cuando un país impone un subsidio, otros pueden imponer un impuesto para compensar la ventaja injusta que se les da a los productores de ese país. Si se abren los mercados, los países deberían tener derecho a contrarrestar los subsidios norteamericanos y europeos. Este sería un avance importante en el intento de crear un régimen comercial justo que promueva el desarrollo.

Existe otra preocupación: Estados Unidos se apresuró a firmar una serie de acuerdos de comercio bilaterales que son aún más unilaterales e injustos con los países en desarrollo, que pueden instar a Europa y a otros a hacer lo mismo. Esta estrategia de dividir y reinar socava el sistema comercial multilateral, que se basa en el principio de la no discriminación. Los países que firman estos acuerdos reciben un trato preferencial con respecto a los demás. Pero los países en desarrollo tienen poco que ganar y mucho que perder al firmar estos acuerdos, que casi nunca ofrecen los beneficios prometidos.

En realidad, todo el mundo pierde si se debilita el sistema de comercio multilateral. El resto del mundo no debe adoptar el enfoque unilateral de Estados Unidos: el sistema de comercio multilateral es demasiado valioso como para permitir que lo destruya un presidente norteamericano que, en repetidas ocasiones, demostró su desprecio por la democracia global y el multilateralismo.

Copyright Clarín y Project Syndicate, 2006. Traducción de Claudia Martínez.


Fuente: diario Clarín, de Buenos Aires, Argentina; 13 de agosto de 2006.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#222 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mié, 23 de Ago, 2006 2:08 am
Asunto: 125/06 - México - Suman 80 mil 200 mdd remesas durante el sexenio de Fox (Juan Antonio Zúñiga)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 125/06
Ref.: 124/06

México
BdeM: el monto se elevó 193.4% en comparación con el gobierno anterior

Suman 80 mil 200 mdd remesas durante el sexenio de Fox

Solecito La tasa de crecimiento anual fue de 25% en los últimos seis años
Solecito El promedio mensual de operaciones casi se triplicó en este sexenio
Solecito Este año el monto total rondará los 24 mil mdd
JUAN ANTONIO ZUÑIGA

Los trabajadores mexicanos que laboran en el exterior enviaron casi 80 mil 200 millones de dólares al país durante el gobierno del presidente Vicente Fox Quesada, una cantidad de divisas que prácticamente triplicó a la recibida por esta vía en el sexenio anterior, indican informes del Banco de México (BdM).
El ingreso de divisas por este concepto es superior en más de 17 mil 300 millones de dólares al saldo que tenía la deuda externa del gobierno federal al comienzo de esta administración, el cual era de 62 mil 840.1 millones, según los registros de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
El aumento sexenal es de 193.4 por ciento hasta el primer semestre de 2006, con una tasa elevación promedio de 25 por ciento cada año en el monto enviado por mexicanos desde el exterior para mitigar la pobreza de sus familiares en el país, hasta alcanzar una diferencia de 52 mil 852 millones de dólares respecto a lo recibido en el gobierno que le antecedió.
Esta disponibilidad mayor de divisas por remesas es 3.2 veces superior al monto de 12 mil 390 millones de dólares que utilizará el gobierno del presidente Fox a fines de septiembre próximo, cuando se materialicen las operaciones para transformar deuda externa por interna, a través del adelanto de amortizaciones a los bancos Interamericano de Desarrollo y Mundial, y de la cancelación de bonos en el exterior.
Los informes del banco central señalan que el promedio mensual de las operaciones aumentó de 1.3 millones de envíos en el sexenio anterior, a más de 3.7 millones durante el gobierno de Fox, lo que implicó un incremento de 2.4 millones en el número de remesas que envían los trabajadores mexicanos al país desde el exterior.
Esta cifra coincide con la estimación del Consejo Nacional de Población (Conapo) sobre el número de personas que emigraron al extranjero en los últimos seis años, y permite calcular que actualmente uno de cada seis hogares en México recibe recursos del exterior para su sustento.
En promedio anual, pero siempre dentro de una tendencia ascendente, durante cada uno de los seis años de la anterior administración gubernamental los trabajadores mexicanos enviaron 5 mil 145 millones de dólares.
En 1995, cuando el Banco de México inició el registro de las remesas, el monto recibido fue de 3 mil 672.7 millones de dólares. Seis años después, en el último año de aquel sexenio, los envíos sumaron 6 mil 572.7 millones, lo que implicó un incremento de 79 por ciento.
La emigración al exterior fue en aumento desde el sexenio anterior al actual. El gobierno del presidente Vicente Fox profundizó las pautas de política económica iniciadas 12 años antes, y la emigración alcanzó dimensiones sin precedentes, expresadas en el número y monto de las remesas.
Según los informes del banco central, entre diciembre de 2000 y junio de 2006, anualmente ingresaron 13 mil 363.1 millones de dólares en promedio a la economía. Un monto 160 por ciento superior al registrado para cada año del sexenio anterior, pero esta proporción irá en aumento mientras transcurren los últimos meses de la administración Fox.
Sólo durante el primer semestre de 2006, el ingreso de divisas por remesas ascendió a 11 mil 424.9 millones de dólares, 23.1 por ciento mayor a la registrada en el mismo periodo de 2005.
Pero si las estimaciones del Banco de México son atinadas, este año el monto de las remesas rondará los 24 mil millones de dólares y será 170 por ciento superior al de 2001, el primer año de gobierno de Vicente Fox.
Así, el número de mexicanos que se vieron obligados a emigrar al exterior por la precariedad económica propia o la de sus familias aumentó, y con ellos el monto y número de las operaciones de remesas durante esta administración.
En promedio mensual, el banco central registró 2 millones 312 mil operaciones de envío de remesas en 2001. En cada uno de los primeros seis meses de 2006 el promedio fue de 5 millones 425 mil envíos, 135 por ciento más que en el primer año del sexenio.
.....................................................................................................................................
Fuente: diario La Jornada, de México D.F., México; 22 de agosto de 2006.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#223 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mié, 23 de Ago, 2006 10:19 pm
Asunto: 124/06 - Las remesas familiares, principal fuente de divisas en el primer semestre: BdeM (Juan Antonio Zúñiga)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 124/06
 

México
Aportaron más recursos a la economía que la balanza petrolera y la automotriz

Las remesas familiares, principal fuente de divisas en el primer semestre: BdeM

JUAN ANTONIO ZUÑIGA

 
La cuenta corriente de la balanza de pagos del país registró un superávit por alrededor de 2 mil 100 millones de dólares en la primera mitad del año, indican estimaciones oficiales del Banco de México (BdeM), en las que se confirma que las remesas de trabajadores mexicanos en el exterior fueron, en este periodo, la más importante fuente de divisas para la economía, por encima de la balanza comercial petrolera y la automotriz.
A reserva de que se confirme el resultado, este sería el mayor superávit en cuenta corriente para un primer semestre desde 1987, cuando la especulación bursátil alcanzó las mayores dimensiones en la historia del mercado de valores local hasta esa fecha, en el marco de una economía con escaso crecimiento.
Las estimaciones del banco central, encargado de llevar los registros de la balanza de pagos, indican que la cuenta corriente presentó un saldo superavitario cercano a mil 300 millones de dólares, entre abril y junio de este año, el cual se agregó al de 882.3 millones obtenido en el primer trimestre, con características similares.
El Banco de México asienta en sus cálculos que "el saldo superavitario que presentó la cuenta corriente en el segundo trimestre de 2006 se derivó, al igual que en el primero, de tres factores que incrementaron de manera importante los ingresos netos: aumento de los saldos superavitarios de la balanza comercial de productos petroleros y de la del sector automotriz, y una mayor entrada de recursos por remesas familiares".
Desglosa que, "en particular, el superávit comercial de productos petroleros pasó de 4 mil 247 millones de dólares en el segundo trimestre de 2005, a 5 mil 410 millones en igual lapso de 2006, en tanto que el correspondiente al sector automotriz se elevó de 4 mil 730 a 6 mil 75 millones de dólares. Por su parte, el ingreso de recursos por remesas familiares sumó en el segundo trimestre 6 mil 241 millones de dólares, implicando un incremento a tasa anual de 19.7 por ciento".
Con base en esta información y la de otros rubros de las cuentas externas, explica, "se estima que en el segundo trimestre de 2006 la cuenta corriente de la balanza de pagos haya mostrado un saldo superavitario cercano a mil 300 millones de dólares", y con ello esta cuenta "habría presentado un superávit acumulado en el primer semestre del año de 2 mil 100 millones de dólares", el cual contrasta con el déficit por 2 mil 444 millones registrado en el mismo periodo de 2005.
Por el lado de la otra gran cuenta de la balanza de pagos, la de capital, el banco central calcula que en el segundo trimestre del año en curso ésta haya registrado un superávit por alrededor de 10 mil millones de dólares, "incluidos los errores y omisiones".
Entre enero y marzo de 2006, la cuenta de capital de la balanza de pagos fue deficitaria en mil 754.6 millones de dólares, según los registros oficiales, de tal manera que es factible que en el primer semestre el resultado sea superavitario en 8 mil 245 millones de dólares.
Durante el segundo trimestre el superávit de la cuenta de capital, estimado en 10 mil millones, "fue el resultado neto, principalmente, de lo siguiente: entrada de recursos en los renglones de inversión extranjera, tanto directa como de cartera, y de salidas derivadas de desendeudamiento con el exterior por parte del sector público", apunta el informe preliminar del Banco de México.

Fuente: diario La Jornada, de México D.F., México; 15 de agosto de 2006.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#224 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Sáb, 26 de Ago, 2006 8:35 pm
Asunto: 126/06 - España - El golf, una metáfora del desarrollo nacional (María Toledano)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
 
RGE 126/06

España
El golf, una metáfora del desarrollo nacional

María Toledano
 
Nuestro tiempo es tan excitante que a las personas
sólo puede sorprendernos el aburrimiento

Samuel Beckett

En agosto España se viene arriba. El sol brilla por costas y valles, el personal abarrota las playas, el paro se reduce y es portada de los menguantes periódicos (casi mejor), las estadísticas apoyan la idea de progreso sin límite (ni limitaciones) y lo precario y trapisondista, características de la identidad económica nacional desde el siglo XVI, adquieren su conocida y triste dimensión heroica. En agosto reina lo eventual -antes era la emigración- y se trabaja a destajo por escasos salarios, igual que en noviembre llueve y despunta el frío. Es, pese a la apariencia de modernidad y Guggenheim, el eco de nuestra historia. Condenados por el Plan de estabilización de 1959 al sector terciario, a los servicios varios, a sonreír doblando la testuz al primero que pase y eliminados los escasos polos de desarrollo industrial (siderurgia, industria naval, carbón, agricultura) gracias a la negociación con la CEE llevada a cabo por el partido socialista del 82 (algún día se debería volver con lupa sobre la letra pequeña de aquella cuestión), al territorio sólo le quedaba convertirse, junto con Portugal, en el paraíso europeo del ocio, reserva material y espiritual de occidente (todo llega), una terra mítica aderezada de grandes superficies comerciales, parques temáticos de disfrute y gasto familiar, pequeñas tiendas de falsa artesanía, gasolineras que invitan a pasar la tarde comprando alfombrillas para el coche y puestos de fruta por las carreteras.
Pero con la evolución de la sociedad y las nuevas tendencias de consumo singularizado la playa no era ya suficiente atractivo. La cercana competencia del norte de África hacía peligrar la fuente principal de ingresos patrios. Era necesario una reforma urgente, entrar en la onda europea, ofrecer “calidad y oferta cultural” y proponer -sin despreciar el turismo de costa, mosca y paella- hoteles con encanto (una vuelta a “lo rural” para gentes que jamás han vivido en un pueblo), rutas gastronómicas o culturales (desde el Camino de Santiago a los paisajes de don Quijote) llegando al golf como quintaesencia del ocio sofisticado. Dicho y hecho. En un país donde la sequía es una constante y la administración pública invita con reiteradas campañas publicitarias a reducir el consumo de agua, la geografía se encuentra salpicada de cuidadas praderas verdes, un gigantesco green con banderitas para uso y deleite de las clases acomodadas. En la actualidad funcionan más de trescientos campos de golf, siendo Andalucía (cerca de un centenar y casi doscientos proyectados, cuarenta y ocho sólo en la provincia de Málaga) y Cataluña (más de cuarenta) las comunidades autónomas con más instalaciones. Eso sí, las bolas que se pierdan se podrán vender los jueves en cualquier mercadillo (medieval). Del esse est percipi (ser es ser percibido) aquella vieja e ingenua formulación de George Berkeley contra el materialismo, hemos pasado al cínico ser es consumir, es decir, a que la potencia del ser humano, su condición de posibilidad, su misma existencia concreta, se perciba y realice (por los otros y por sí) en el acto preciso del consumo, el momento en el que la materialización del intercambio se hace presente. Consumimos ya sin función utilitaria, por el placer de experimentar sensaciones diferentes, emociones, siendo el golf -como oferta complementaria- con su ridículo atrezzo y su canto al aire libre, una de las actividades de mayor éxito.
Poco importa que desde diferentes colectivos se denuncien los infinitos abusos legales que se están cometiendo. La economía especulativa, sabido es, acarrea -para enriquecimiento del empresariado y crecimiento (ficticio) del PIB- daños colaterales. El 90% de los campos de golf que se desarrollan en España, según un informe de Aymerich Golf Management (expertos y gestores), son promovidos por inmobiliarias. El impacto medioambiental que supone la construcción de inmensas urbanizaciones colindantes a los terrenos de juego y el dominio de las alcaldías por parte de los especuladores forman parte del secreto del sumario. El negocio del golf -último invento del consumo turístico español- supone una vuelta de tuerca más en esta locura mercantil de la democracia de mercado. Samuel Beckett (murió en diciembre de 1989) veía excitante -por descontrolado y atroz- nuestro tiempo. En agosto España se viene arriba, juega al golf y luce palmito en las plazas de toros con la gallardía que le corresponde.


Fuente: www.rebelion.org , 26 de agosto de 2006.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#225 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Dom, 27 de Ago, 2006 5:30 pm
Asunto: 127/06 - La caja que ha cambiado el mundo (J. BRADFORD De LONG )
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 

RGE 127/06


La caja que ha cambiado el mundo 

J. BRADFORD De LONG

NEGOCIOS - 27-08-2006
 
El contenedor de mercancías parece haber provocado la "muerte de la distancia" más eficaz y, por el momento, más significativa
Mide 12,2 metros de largo por 2,6 o 2,9 de alto y 2,45 de ancho. Se supone que en sus 56.634 metros cúbicos de espacio disponible transporta bienes que, vendidos al público, alcanzan aproximadamente los 400.000 euros (o más).
Él, y lo que transporta, se puede trasladar en un mes a cualquier parte del mundo en la que haya puertos, ferrocarriles, locomotoras, vagones de plataforma, tractores, gasóleo y carreteras. Es el moderno contenedor de mercancías, y es posible transportar mercancías no frágiles y no perecederas desde cualquier fábrica moderna que disponga de muelle de carga a cualquier almacén moderno de cualquier parte del mundo, aproximadamente por un 1% del valor de venta al público.
Todo esto ocurre aproximadamente desde el año 1960. Por entonces, los costes de transporte transoceánico internacional de la mayoría de las mercancías podían equivaler fácilmente al 10% o 20% del valor de venta al público.
Cuando mi familia compró una lavadora alemana en una tienda de California, en su coste influyeron más los diez minutos que la vendedora pasó en explicarnos sus prestaciones que todo el viaje de la fábrica de Schorndorf, Alemania, al muelle de carga de San Leandro. Al final, el coste de llevarnos la lavadora a casa supuso, aproximadamente, ocho veces el coste del viaje de la lavadora desde la fábrica alemana. Ciertamente el mundo no es "plano", como cree Thomas Friedman, columnista de The New York Times. Pero, desde el punto de vista económico, es extremadamente pequeño para las mercancías no perecederas y no frágiles. Cada fábrica moderna con un volumen de salida suficientemente amplio como para aprovechar el tráfico de contenedores y con un muelle de carga adecuado está al lado de cada almacén moderno de características similares.
Pero no todo el mundo es tan pequeño, sino sólo aquella parte unida a la red mundial de manejo de contenedores. Por ejemplo, si la electricidad de uno no es fiable, o si el volumen de su producción es demasiado pequeño para llenar 56.634 metros cúbicos de espacio dirigidos a un solo país, no está unido a la red. Igualmente, si nadie quiere arriesgar sus camiones en las carreteras de alguien, ese alguien no está unido a la red. Si sus tribunales funcionan tan mal que pocos extranjeros confían en que lo que afirman que es suyo sea realmente suyo, no está unido a la red. Si nadie sabe qué producen sus empleados, no está unido a la red.
Para cualquier segmento pobre de la economía mundial, unirse a la red mundial de contenedores es una oportunidad inmensa. Pero esa oportunidad exige que todo -incluida infraestructura, escala, Administración pública, Gobierno y el conocimiento en el extranjero de sus capacidades de producción- funcione adecuadamente. Y si no se han establecido las redes sociales que permiten a los trabajadores y a sus jefes saber qué tipo de bienes manufacturados generan una demanda elevada en el núcleo posindustrial rico de la economía mundial, no importa que uno esté unido a la red mundial de contenedores.
Muchos han escrito que la tecnología de las telecomunicaciones está provocando la "muerte de la distancia" a lo largo del mundo. De hecho, hoy en día se puede hablar con cualquier persona en cualquier parte. Pero es el contenedor de mercancías el que parece haber provocado una "muerte de la distancia" más eficaz y -por el momento- más significativa. Porque, al menos en el sentido comercial, los bienes que enviamos de un lado a otro del océano siguen superando con mucho a las palabras que emitimos de un extremo a otro del mundo.

J. Bradford DeLong es catedrático de Economía en la Universidad de California en Berkeley, y fue subsecretario del Tesoro de Estados Unidos durante la Administración de Clinton. Traducción de News Clips. (c) Project Syndicate, 2006

Fuente: diario El País, de Madrid, España; 27 de agosto de 2006.

Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#226 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mar, 29 de Ago, 2006 10:57 pm
Asunto: 128/06 - La inmigración, motor de España
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 128/06
 

La otra cara de un mismo fenómeno: el aporte de los ciudadanos indocumentados

La inmigración, motor de España

Un estudio reveló que fue el factor que hizo crecer su economía en la última década

MADRID.-Un estudio le reveló ayer a España que la inmigración, que este año batió todos los récords pese a los crecientes esfuerzos del gobierno por contenerla, no sólo representa el motor de su propia economía, sino de toda Europa.
Según un informe publicado por la institución financiera Caixa Cataluña, la economía española creció un promedio del 2,6% anual en la última década gracias al aporte de los inmigrantes. Sin su contribución, el PBI hubiera caído un 0,6% por año entre 1995 y 2005.
Aunque el peso de los inmigrantes es mayor en España que en otros países del continente, la misma tendencia se registra en el resto de Europa: el estudio afirma que la entrada de inmigrantes en los países de la Unión Europea (UE) en la última década tuvo un "impacto positivo generalizado" en el crecimiento económico y demográfico del bloque, dos fenómenos entrelazados.
Según Caixa Catalunya, el aporte de los inmigrantes al PBI per cápita de la UE en la última década fue de 2 puntos porcentuales por año. Sin esa contribución, el PBI per cápita promedio -del 1,8% anual- habría descendido al 0,2% anual.
El estudio reveló que los países más afectados si se restara la contribución de los inmigrantes serían Alemania e Italia (con un descenso económico del 1,5% y 1,2% anual, respectivamente), Suecia (-0,8%) y España, Portugal y Grecia (todos con un -0,6%). Sólo Irlanda, Finlandia y Francia habrían experimentado un crecimiento del PBI sin la colaboración extranjera (del 1,1%, 0,2% y 0,3%, respectivamente).
La inmigración tuvo además una importante incidencia en el crecimiento demográfico europeo entre 1995 y 2005, con un incremento de 11,9 millones de inmigrantes (76%), frente al aumento de 15,7 millones en la población de la UE integrada por 15 países. En España, donde los inmigrantes contribuyeron al crecimiento demográfico en un 78,6% -una cifra cercana al promedio europeo, del 79,4%-, la cantidad de inmigrantes aumentó más que en ningún otro país europeo en la última década: se incrementó en un 8,4%, frente al 3,5 de la eurozona y el 3,7% de la UE.
La inmigración en España "supuso más del 50% del crecimiento del empleo", dijo Raquel Vázquez, de Caixa Cataluña. Y explicó que los inmigrantes habían tenido una influencia directa en el aumento del consumo privado y la demanda de vivienda, los factores que explican el PBI.
El océano, un "cementerio"
Estos datos se dieron a conocer mientras crece la preocupación en el gobierno español -y el rechazo en la población- ante la avalancha constante de inmigrantes indocumentados que intentan llegar a las islas Canarias desde las costas africanas. Más de 18.500 refugiados llegaron este año al archipiélago canario, tres veces más que en todo 2005.
Representantes del partido gobernante en ese archipiélago español denunciaron ayer que el océano Atlántico se está convirtiendo en un "cementerio" y que en lo que va del año se recuperaron 496 cadáveres en las aguas que hay entre el continente africano y las Islas Canarias.
De todos modos, los africanos siguen siendo una pequeña minoría entre los inmigrantes indocumentados que habitan España. Las principales puertas de entrada no son las Canarias, sino Madrid -a cuyo aeropuerto llegan miles de latinoamericanos que no necesitan visa para entrar en España- y los Pirineos, por donde cruzan la frontera con Francia ómnibus cargados de búlgaros o rumanos.
Agencias ANSA, EFE y DPA

 
Se puede bajar el  Nuevo informe semestral sobre la economía española, que incluye un estudio sobre el impacto de la inmigración en el crecimiento del PIB  en:
 
 

Fuente: diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; 29 de agosto de 2006.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#227 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mié, 30 de Ago, 2006 12:16 am
Asunto: 129/06 - Creación de la Asociación Mundial para la Economía Política (José Cademartori)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 129/06

Un gran impulso a la cooperación internacional entre economistas marxistas

José Cademartori

La constitución de la Asociación Mundial para la Economía Política en Shangai en Abril de este año es una noticia de gran significación para los partidarios del socialismo. En primer lugar, por haberse efectuado en China bajo la iniciativa del académico Cheng En Fu con la participación de un gran número de economistas chinos. Es sabido que en el gran país oriental hay desde hace años una amplia libertad y una rica discusión académica en materias económicas sobre asuntos teóricos y políticas prácticas, así como diversas escuelas de pensamiento. También sabemos que bajo la actual dirección del PC chino, encabezada por Hu Jintao, está siendo reforzado el estudio y el desarrollo del marxismo creador en todos los campos. La iniciativa del profesor Cheng En Fu se inscribe en esta línea. Significa además que los economistas marxistas chinos están dispuestos a cooperar ampliamente con sus colegas marxistas de otros países en esta iniciativa. Al evento fundacional concurrió una fuerte delegación de académicos norteamericanos junto a participantes de otros trece países de Asia y Europa. Entre los principales directivos quedaron designados el académico de Shangai, Chen En Fu, el japonés Hiroshi Onishi, de la Universidad de Kyoto y el norteamericano David Kotz, especialista en sistemas económicos comparados. Este último dio a conocer detalles interesantes del encuentro.
Al cabo de dos días de intensas discusiones sobre ponencias presentadas que abarcaron temas tan variados como la teoría del valor, la economía del conocimiento, la globalización, la teoría del comunismo, se alcanzaron acuerdos en materia de principios sobre la teoría del valor trabajo, la superioridad de la propiedad pública y la teoría del socialismo y el comunismo. Esto último significa que estas nuevas formaciones eventualmente reemplazarán o deberían reemplazar al capitalismo. Hubo también puntos de divergencia y se espera que otras tendencias progresistas no marxistas, pero que comparten el enfoque de economía “política” o crítica, se sumen a este movimiento mundial. La Asociación puede ser vista también como una respuesta al monopolio deliberado del neoliberalismo en las universidades de occidente y a la necesidad de la lucha ideológica en su contra. En materia de organización se acordó una cooperación internacional en investigación científica, conferencias generales anuales o bianuales, publicación de monografías y ponencias, publicación electrónica de un boletín informativo y una revista impresa, premiar cada año las diez mejores contribuciones y organizar una versión marxista del Premio Nobel. Es de desear que muchos economistas latinoamericanos se integren a esta iniciativa y que el idioma español se incluya entre las lenguas oficiales junto al chino y al inglés.
El Manifiesto aprobado que, a continuación se presenta, fue acordado, no sin fuertes discusiones y discrepancias, algunas zanjadas por votación de mayoría. El texto se refiere a la globalización, al rol dominante de EE.UU, a su impronta neoliberal y sus consecuencias en los diversos continentes, entre las que se anotan la declinación económica, las desigualdades crecientes, el desempleo, el deterioro de los servicios sociales, el empeoramiento del medio ambiente y la inseguridad general. Llama a un cambio del sistema económico mundial y sus reglas. Concluye con la consigna, “economistas políticos y marxistas del mundo, uníos”.
 
Manifiesto de la Primera Convención de la Asociación Mundial de Economía Política
Hoy en día las voces a favor y en contra de la globalización se oyen por todas partes. El tema de la globalización se ha convertido en uno de los más importantes problemas a ser estudiados seriamente por los gobiernos de todos los países, el público en general y académicos del mundo. Somos 70 economistas marxistas de 15 países que incluyen a China, Estados Unidos, Japón, Rusia, Alemania, El Reino Unido , Francia , Canadá , Austria, Bélgica, Corea del Sur, Vietnam, India, Irlanda y Luxemburgo, que nos hemos reunido en Shangai el 2 y 3 de abril del año 2006. Después de discutir el tema “Globalización Económica y Economía Marxista Moderna” hemos llegado a las siguientes conclusiones:
La globalización económica puede describirse y definirse desde dos ángulos. Primero, desde el punto de vista de las fuerzas productivas y las relaciones económicas en general, el término globalización económica se refiere al movimiento crecientemente rápido de factores de producción a través de las fronteras nacionales y la creciente interconexión de las actividades económicas entre los países. Segundo, según las características de las relaciones económicas en el período actual, la globalización económica ha reflejado el control y expansión creciente del modo capitalista de producción, dominado por los Estados Unidos y otros países capitalistas desarrollados. Es objetable formular estrategias y políticas socioeconómicas sea en un sentido afirmativo total o negativo total hacia la globalización económica.
El capitalismo contemporáneo que se conoce por nombres, como capitalismo globalizado o capitalismo neoliberal, ha producido una distancia creciente entre el potencial económico, social y humano, por una parte y los resultados experimentados por los pueblos del mundo, por la otra. En algunas regiones del mundo capitalista tales como, gran parte de Europa Oriental, América Latina y África, se ha producido una severa declinación económica. En otros lugares ha tenido lugar cierto desarrollo, pero ha sido acompañado por fenómenos económicos y sociales muy negativos, los que incluyen desigualdad creciente, aumento de la inseguridad y el desempleo para los trabajadores, servicios sociales cada vez más decrecientes para la población y empeoramiento de la degradación ambiental. En todos los países del mundo la forma neoliberal de la economía mundial ha retrasado el progreso económico y social. En la actualidad, el orden capitalista global y neoliberal está enfrentando problemas y desafíos crecientes. Este es el momento en el que el cambio y reorientación del sistema mundial ha entrado en la agenda. La economía política marxista tiene una oportunidad para jugar un papel significativo en los debates sobre el futuro perfil de los sistemas socioeconómicos del mundo.
La economía neoclásica fracasa típicamente en ofrecer un análisis científico de los sistemas económicos. En su lugar sirve para justificar y glorificar el capitalismo neoliberal con todas sus características irracionales. Ha llegado a ser el enfoque dominante en la economía de la mayor parte del mundo y las políticas abogadas por la economía neoclásica han impuestos vastos costos económicos sobre los pueblos de mundo y ha servido de obstáculo paras resolver los problemas económicos y sociales.
La economía política marxista proporciona la mejor base para analizar la economía mundial contemporánea, como también para analizar los sistemas capitalistas y socialistas, Provee una base para encontrar soluciones progresistas a los graves problemas de la economía mundial. También señala el camino hacia el eventual reemplazo del capitalismo por el socialismo/comunismo a través del mundo, lo cual es necesario si la humanidad va a alcanzar su potencial económico y social.
Hemos decidido desarrollar la economía política marxista y aplicarla al análisis y solución de los problemas económicos y sociales que enfrenta la humanidad en esta época. Para esta finalidad, intentamos construir lazos entre los economistas políticos marxistas a través del mundo y facilitar el desarrollo de proyectos comunes entre ellos. Nos esforzaremos en expandir el papel de la economía marxista moderna en el trabajo académico, en los debates de política pública y en otros ámbitos. Aunque reconocemos la existencia de diferentes visiones entre los economistas marxistas sobre ciertos temas, nuestras coincidencias son más importantes que nuestras diferencias.
¡Economistas políticos marxistas del mundo, uníos!
Shangai , abril 2006

José Cademartori es Ex Ministro del Presidnte Allende.

Fuente: www.rebelion.org , 29 de agosto de 2006.

Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#228 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Dom, 3 de Sep, 2006 8:00 pm
Asunto: 130/06 - A reeleição e a política econômica (Carlos Lessa)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 

RGE 130/06

Brasil.....O paraiso rentista


A reeleição e a política econômica

 Carlos Lessa [*]

 
Dá-se como praticamente certa a vitória do presidente Lula no primeiro turno [1] . Algumas projeções podem ser feitas. Assoma um grupo de questões. É visível a menor contribuição do PT para esta reeleição. Aliás, este partido provavelmente deve minguar. Uma fração expressiva deu origem a uma candidatura e pelo menos outro partido. Quadros que estiveram historicamente ao lado do presidente estão descartados.

Há uma clara migração do voto da fração politizada de classe média para outras candidaturas. Em contrapartida, o presidente viu crescer sua aprovação nas frações populares e menos favorecidas de nosso corpo social. Neste mesmo exercício, o Programa Bolsa Família
[2] deverá gastar pouco menos de R$ 8 mil milhões [3] . Onze milhões de famílias assistidas estarão votando em Lula. Tudo se passa como se, eleitoralmente, os R$ 8 mil milhões neutralizassem a mais espantosa concentração de renda e riqueza do planeta [4] , praticada pelo governo brasileiro. Este ano, os juros de dívida pública serão superiores a R$ 160 mil milhões.

O Brasil continua praticando a mais repugnante taxa de juros real e permitindo que o caixa das empresas seja aplicado como "poupança financeira". O professor Marcio Pochmann, da Unicamp
[5] , mostra que 70% destes mil milhões vão para apenas 20 mil famílias. O Brasil neoliberal de FHC e de Lula é o paraíso do rentismo. Simultaneamente, nossos bancos são campeões de crescimento.

Apesar de a economia estar estagnada, os lucros reais vêm quebrando recorde ano após ano. O presidente da Febraban
[6] afirma sua grande satisfação com o atual governo. Diz que Lula fez tudo que os banqueiros queriam. Contudo, os muito ricos – principais beneficiários da política de juros – talvez ainda assim preferissem Alckmin. [7]

A aposta eleitoral de Lula teve êxito. Ao assinar a Carta aos Brasileiros, abrindo mão das convicções de seu passado histórico, fez a escolha certa. Deve estar se sentindo como um herói que cresce nas tempestades. Ganhando no primeiro turno, robustecerá suas convicções. Ao encostar a cabeça no travesseiro, pensará quão genial foi em suas intuições:   servir aos muito ricos e distribuir migalhas aos muito pobres. Hoje, certamente anda convencido de sua imunidade a qualquer escândalo. Ao abandonar sua postura crítica à política econômica neoliberal e ao praticar uma rotação nas alianças conseguiu, com sua preocupação popular, conquistar a reeleição.

Delfim Netto
[8] , membro recente do PMDB, aparece como o novo (?) conselheiro da plutocracia e provável inspirador da política econômica do segundo mandato. Tanto a Fiesp [9] quanto a Febraban estão preparando sugestões para o segundo governo Lula. O PMDB das capitanias hereditárias será o braço político-partidário para consolidar a nova gestão. Recomenda Delfim a continuidade da política de elevados superávits primários [10] . Considera a carga tributária extremamente elevada e recomenda conter – e comprimir adicionalmente – os gastos públicos federais. Esta é, para Delfim, a fórmula de redução de juros reais, e o caminho para baixar o patamar da dívida pública.

Após o Plano Real a dívida pública líquida, que era 33% do PIB no início dos anos 1990, cresceu para 50%. O imenso superávit primário fiscal – e sua correlata degradação da infra-estrutura e das políticas públicas – não inverteu a tendência ascensional. Na última década – em que o Brasil permanece praticamente estagnado – o gasto público tem oscilado um ponto para cima e um ponto para baixo em torno de 17% do PIB. Lula aceita a blindagem do gasto público financeiro. Durante todo o primeiro mandato aceitou, passivamente, a santificação da taxa de juros. O Doutor Meirelles
[11] foi a figura ascendente.

A crença e o interesse na intocabilidade dos juros conduz Delfim, Febraban e Fiesp a preconizar o corte do gasto não-financeiro. Somente é possível reduzi-lo às custas de uma escalada na deterioração das condições de educação, saúde e segurança; da desqualificação definitiva do servidor público; da passiva observação dos leitos de rodovia se converterem em puro buraco etc.

Subsidiariamente, esta linha propõe uma reforma previdenciária que imponha perdas dinâmicas para os aposentados e pensionistas. O presidente Lula não ouvirá as vozes que se contrapõem à política econômica recessiva e pró-rentistas. Continuará ouvindo as vozes que lhe ditaram o conteúdo da Carta aos Brasileiros. Apesar de servir os rentistas, considera-se autor de uma redistribuição (?) da renda nacional. Afinal, no seu primeiro mandato que ampliou substantivamente o Bolsa Família, estimulou o mini-crédito, concedeu incentivo rural, e deu continuidade à política de elevação do salário mínimo.

A aprovação pelo voto lhe confirmará que esteve no caminho certo. Continuará desconhecendo os avisos anti-Febraban. Não será surpresa se o Doutor Meirelles vier ser o futuro ministro da Fazenda, para executar a política de endurecimento fiscal e sinalizar, de forma inequívoca, a continuidade do paraíso rentista. O juro alto no Brasil é a atração para o investimento estrangeiro e a forma pela qual Lula poderá continuar a servir aos muito ricos e criar algumas novas benesses para os muito pobres. A economia continuará medíocre e o desemprego em expansão. À juventude restará um sonho: emigrar.
30/Agosto/2006

Notas de resistir.info
1- A primeira volta dass eleições presidenciais brasileiras será em 3 de Outubro próximo.
2- Programa assistencialista que distribui migalhas à população marginalizada.
3- €1 = R$ 2,73
4- O Coeficiente de Gini do Brasil é comparável ao da Serra Leoa, na África
5- Universidade Estadual de Campinas
6- Federação Brasileira de Bancos
7- Membro da Opus Dei que é o candidato à presidência apoiado pelo ex-presidente F. H. Cardoso.
8- Ministro das Finanças no tempo da ditadura militar. É considerado o autor do chamado "Milagre brasileiro", que arruinou o país.
9- Federação das Indústrias do Estado de S. Paulo
10- Superávite primário = (Total da arrecadação fiscal) - (Despesas correntes e de capital das autarquias municipais, estaduais, federal e empresas estatais). O FMI exigiu ao Brasil que o superávite primário não excedesse 3,75% do PIB, de modo a que sobrasse bastante para pagar o serviço da dívida externa aos credores da Wall Street. O governo Lula esmerou-se no cumprimento desta exigência e foi além do limite que lhe fora fixado.
11- É o gerente da Wall Street no Brasil. Ocupa o cargo de governador do banco central.


[*] Economista, professor e ex-reitor da Universidade Federal do Rio de Janeiro, ex-presidente do Banco Nacional de Desenvolvimento Económico e Social no primeiro mandato do governo Lula.

O original encontra-se em
www.valoronline.com.br

Fuente: www.resistir.info , 30/8/06.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#229 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Jue, 7 de Sep, 2006 2:49 am
Asunto: 131/06 - Erros gerenciais da Volks foram agravados pela política econômica (Andrés Barrocal)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 131/06
Brasil
La geografía económica automotriz del "neoliberalismo"

Erros gerenciais da Volks foram agravados pela política econômica
Especialistas na área, economistas e sindicalistas constatam que a queda de rentabilidade da Volks resultou de falhas da própria empresa, combinadas com as condições econômicas. E quem vai prara berlinda são os trabalhadores.
 
BRASÍLIA – A diretoria da Volkswagen está disposta a levar adiante o plano de demissões de funcionários no Brasil, apesar de o governo ter decidido segurar um empréstimo de R$ 500 milhões que faria à empresa. A liberação dos recursos depende de um eventual acordo da montadora com os sindicatos. O desfecho da negociação ainda é incerto, mas o fato é que a empresa está sob pressão da matriz para aumentar os lucros remetidos à Alemanha. Ouvindo-se especialistas em indústria automotiva, pessoas ligadas ao setor, economistas e sindicalistas, constata-se que a queda de rentabilidade da Volks resultou de erros gerenciais dela mesma. E que tais falhas foram agravadas pela política econômica. Para contornar a situação, a montadora decidiu sacrificar direitos dos trabalhadores, opção preferencial e de mais fácil implementação dentro do neoliberalismo.

Erros gerenciais e concorrência desleal
A Volks foi a montadora que mais apostou nas exportações feitas a partir do Brasil desde que o preço do dólar descolou-se do real, em 1999. Dados da Associação Nacional dos Fabricantes e Veículos Automotores (Anfavea) mostram que o peso das exportações nas vendas da empresa triplicou de 1999 a 2004, atingindo 47%, mantido até agora. A participação da Volks nas exportações do setor dobrou. Hoje, ela responde por 40% dos veículos embarcados

A queda da cotação da moeda americana desde o ano passado tornou as exportações menos rentáveis. A empresa recebe menos reais, ao trocar os dólares obtidos no exterior. “O dólar ajudou a esconder problemas da Volks”, diz um especialista no setor que pede para não ser identificado.

Um dos “problemas” foi a estagnação da empresa. Entusiasmada com as exportações, a Volks parou de investir no desenvolvimento de produtos novos, tornando-se menos competitiva. “O Gol é o carro chefe da empresa há 20 anos, 25 anos. A Ford renovou totalmente a frota, a GM também, entraram novas empresas no Brasil, com produtos modernos. O resultado foi uma queda brusca da Volks no mercado”, diz um especialista em setor automotivo, Olivier Girard, sócio-diretor da consultoria Trevisan Consult.

Segundo a Anfavea, de 1999 a 2006, a fatia da Volks no mercado interno caiu de 33% para 23%, em número de veículos vendidos. A perda de terreno decorreu não só da prioridade às exportações e da estagnação, mas também porque os concorrentes arrumaram impostos estaduais menores com a guerra fiscal, bastante difundida no Brasil nos anos 90. A concorrência desleal promovida pela guerra fiscal fez da Volks a montadora mais “cara”.

A Ford foi para a Bahia e a GM, para o Rio Grande do Sul, com generosos benefícios no Imposto sobre Circulação de Mercadorias e Serviços (ICMS). Empresas que chegaram ao Brasil conseguiram favor igual. A Renault instalou-se no Paraná, a Peugeot abrigou-se no Rio de Janeiro, a Mitsubishi, em Goiás. A guerra fiscal sacrificou cofres públicos – estados abriram mão de ICMS, para atrair a empresa e os empregos que ela gera. Mas aliviou as montadoras de duas maneiras. Com a redução do ICMS em si e a diminuição de encargos trabalhistas.

As empresas foram para estados onde os sindicatos de metalúrgicos ou eram inexistentes ou nunca tiveram a força da entidade do ABC paulista. Para se ter uma idéia, a unidade da Volks do Paraná paga aos funcionários 60% do salário de São Bernardo do Campo. “O capitalismo mais selvagem e mais neoliberal apregoa que a força dos sindicatos é um problema”, diz o presidente do Sindicato dos Metalúrgicos do ABC, José Lopez Feijóo.

Os efeitos da política econômica
A queda do dólar que conteve o lucro da Volks resultou da ortodoxa política econômica praticada desde a década de 90. O governo aceita pagar juros altos ao sistema financeiro para rolar a enorme dívida pública (come metade das riquezas produzidas no país durante um ano). O juro alto seduz especuladores estrangeiros, que inundam o País de dólares. “O dólar caiu por causa da política de juros altos”, diz o diretor-executivo da Confederação Nacional da Indústria (CNI), José Augusto Fernandes.

“Em vez de demitir, a Volks deveria pressionar o governo por um aumento do câmbio, que do jeito que está só dá lucro ao capital financeiro”, diz o deputado Ivan Valente (PSol-SP), co-autor do pedido de audiência pública na Câmara para discutir o caso, realizada em julho.

O caixa da Volks também foi afetado por outro elemento da política econômica. Para pagar juros altos, o governo coleta cada vez mais impostos. A carga tributária saltou de 24% do total das riquezas do país para 38%, entre 1994 e 2005. No preço de um carro popular, 30% são impostos.

Com juro e impostos altos, o País cresce pouco. A renda das pessoas caiu ou congelou. Isso também atingiu a Volks, que vende menos do que pode produzir. “A empresa está tomando suas decisões olhando o contexto. Os governos brasileiros assumiram o compromisso medíocre de estabilidade monetária. Falta compromisso com o crescimento”, diz o economista Márcio Pochmann, da Universidade Estadual de Campinas (Unicamp), especialista em relações do trabalho. “Há uma decadência do governo brasileiro em compreender o papel da grande empresa no país. Elas tomam decisões mundiais, e o nosso mercado interno poderia ser usado para atraí-las. O que está acontecendo com a Volks certamente é uma decisão mundial.”

Solução neoliberal
Os erros gerenciais e os problemas causados pela política econômica não fizeram com que a Volks deixasse de ter lucros. A empresa continua operando no azul. Mas a matriz alemã quer mais. E o caminho escolhido pela filial para reforçar os lucros é cortar custos com trabalhadores, porque parece o caminho mais fácil. A empresa não pode fugir da Receita Federal, a menos que sonegue. Nem convencer o Banco Central a agir para o dólar encarecer ou para que os juros caiam mais depressa. Inclusive porque o empresariado apóia a política econômica.

A Volks poderia tentar custos em negociações com fornecedores, mas prefere apertar o lado mais fraco. Poderia, por exemplo, tentar reduzir o preço do aço, a principal matéria-prima do setor. Segundo o consultor Olivier Girard, mais ou menos 40% dos custos de fabricação de um carro são despesas com aço.

Aço é produzido a partir de minério de ferro, e a cotação do minério disparou nos últimos anos. No Brasil, o grande – e único - fornecedor é a Vale do Rio Doce. Dias atrás, a presidente do Conselho Administrativo de Defesa da Concorrência (Cade), Elizabeth Farina, classificou a Vale de monopolista. A ex-estatal vende minério pelo preço que bem entende. Não é à toa que vem tendo lucros recordes – R$ 6 bilhões só no primeiro semestre. As empresas de siderurgia, que transformam minério em aço, pagam o preço imposto pela Vale e repassam tudo para os clientes, como as montadoras.

Negociar o custo do aço traria mais vantagens para a Volks. No preço de um carro, o aço pesa dez vezes maior que a mão-de-obra. Segundo Pochmann, a mão-de-obra representa 4% do preço. Ele diz que qualquer redução de direitos arrancada dos trabalhadores terá um impacto pequeno no caixa da empresa. “Mas nós vivemos um quarto de século de ajustes em cima da classe trabalhadora. Este é o lado perdedor”, diz o economista. “É uma tragédia social. O neoliberalismo e a forma como as multinacionais encaram o trabalho precisam ser enfrentados politicamente”, afirma o deputado Ivan Valente.

Globalização e ‘chantagem’
No processo de negociação com os sindicatos, para tentar forçar uma redução de custos, a Volks ameaçou fechar a unidade de São Bernardo do Campo. Para Luiz Marinho, foi uma “chantagem”.

A “chantagem” é cada vez maior com a globalização e o neoliberalismo. Nunca foi tão fácil para uma empresa pular de um país para o outro. O avanço do livre comércio entre nações permite produzir onde for mais barato, pois o ponto de venda não faz diferença. A tecnologia avançou e pode ser “transportada”. Existem países pobres loucos para trair empregos com mão-de-obra barata e vantagens fiscais. Um pouco como estados brasileiros fizeram com as montadoras.

Na atualidade, a China é o local de maior interesse das montadoras e tem recebido investimentos pesados. Para se ter uma idéia dos “ganhos” do setor, um executivo da GM no Brasil diz que produzir na China custa 75% menos do que na fábrica da empresa no Rio Grande do Sul. “O caso da VW é a ponta do iceberg. Há um processo de revisão das cadeias produtivas mundiais que procuram áreas que concentram menores custos de mão-de-obra”, afirma Pochmann.

O curioso é que existem ganhos trabalhistas comparativos a favor do Brasil, ao menos no caso da Volks. Segundo Feijóo, o funcionário de São Bernardo do Campo (SP) recebe por hora sete vezes menos do que o trabalhador da Volks na Alemanha. Se a lógica é custo trabalhista, diz Feijóo, a empresa deveria fechar suas unidades alemãs e produzir só no Brasil. Mas o conforto dos funcionários da matriz é feito à base de sacrifícios nas filiais.

Para o analista Olivier Girard, a ameaça de encerrar as atividades em São Bernardo cheira a blefe. “A Volks não vai fechar essa fábrica, muito provavelmente. Ela tem um parque produtivo grande lá, está perto do maior mercado. E ela não tem outra opção de produção. O que a Volks está tentando fazer é torcer o braço do sindicato. Quer trocar pessoal por máquinas”, diz.

Reflexos no sindicalismo brasileiro
O resultado da disputa entre Volks e sindicalistas é imprevisível, mas deverá ter um forte caráter simbólico para os trabalhadores brasileiros. Isso porque a briga acontece no berço do moderno sindicalismo brasileiro e onde ele é mais forte. “É um caso quase exemplar, porque São Bernardo, o ABC, sempre foram lugares representativos de conquistas dos trabalhadores. Se o sindicato ceder lá, vai ser um desastre generalizado para toda a classe trabalhadora no Brasil”, afirma o sociólogo especializado em relações do trabalho Sadi Dal Rosso, da Universidade de Brasília (UnB).

Protagonista na negociação, o presidente do Sindicato dos Metalúrgicos do ABC concorda com o sociólogo. E tem demonstrado pessimismo. Diz que a negociação está dura demais. Mas acha que uma vitória dos trabalhadores também seria exemplar. “Não queremos ter no currículo o fechamento de uma fábrica, nem que nós abrimos a porteira para a perda de direitos. Se o acordo não for equilibrado, não vale a pena aceitar. Isso também é uma lição”, afirma Feijóo.

*matéria alterada às 11h desta terça-feira (29).


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#230 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Sáb, 9 de Sep, 2006 11:04 pm
Asunto: 132/06 - “A culpa da crise é da direção da Volkswagen” (Entrevista a Mauro Zilbovicius)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 132/06
Ref.: 131/06

Brasil
ENTREVISTA - MAURO ZILBOVICIUS
“A culpa da crise é da direção da Volkswagen”
Pesquisador da USP afirma que valorização cambial não é o motivo central para a ameaça de fechamento de fábrica do ABC paulista. Para ele, a empresa descuidou do mercado interno e não modernizou sua linha de produção.
 
SÃO PAULO - Quais as causas da crise da Volkswagen e qual o futuro da montadora no Brasil? Após enviar cartas de demissão a cerca de 1,8 mil trabalhadores da unidade de São Bernardo, a empresa decidiu dar dois dias de folga para os funcionários de Taubaté (SP) e de São José dos Pinhais (PR). Daqui para frente, o roteiro é incerto. Para Mauro Zilbovicius, professor do Departamento de Engenharia de Produção da Escola Politécnica da USP e autor (em parceria com Glauco Arbix) de “De JK a FHC: a reinvenção dos carros” (Scritta, 1997), não se pode culpar a política econômica pelo ocorrido. “A direção da Volkswagen é a responsável e não o câmbio valorizado”, diz ele. Pesquisador da organização de cadeias produtivas da indústria automobilística há mais de 20 anos, Zilbovicius concedeu entrevista abaixo à Carta Maior.

CMQual o problema de fundo na crise da Volkswagen? É o real sobrevalorizado, que torna os carros menos competitivos no exterior?
MZ - A valorização cambial é um dado nessa história. Mas não é o único e nem o principal. A crise da Volkswagen é conseqüência de vários fatores. Se há de fato o problema do dólar, vale perguntar: por que a Volks depende tanto de exportações? É preciso examinar a série de produtos que a montadora oferece. A fábrica da via Anchieta, em São Bernardo do Campo, é muito antiga e sofreu poucas mudanças ao longo dos anos. Há partes modernas, como as linhas de produção do Pólo e do Fox para exportação. Mas no geral, é uma planta antiquada e muito grande. A Volks precisa apresentar novos produtos. Sua principal atração, o Gol, tem 27 anos. Mesmo este carro não é inteiramente produzido ali, sua produção é complementar à produção da unidade de Taubaté. O Pólo não tem sucesso no mercado e depende de exportações. É um automóvel caro em relação a produtos semelhantes de outras marcas. São produzidos 300 diariamente. Menos de um terço são vendidos no mercado interno. Outro produto antigo é a Kombi, que tem 50 anos e enfrenta concorrência de vans de outras montadoras. Não apenas é defasada, como seu processo produtivo é o mesmo há muito tempo. O Fox para exportação é fruto de uma negociação feita pelo sindicato dos metalúrgicos na Alemanha, para a modernização e manutenção de empregos, em 2001. No mercado europeu ele enfrenta uma concorrência intensa e, nesse caso específico, o dólar barato faz diferença.

CM O senhor diz que o problema principal é da empresa e não da política econômica?
MZ Sim. A Volkswagen não tem bons produtos no mercado. Ela se colocou numa armadilha ao não se modernizar. É um problema gerencial da empresa, que navegou em berço esplêndido por várias décadas até ser suplantada pela Fiat e pela GM em volume de vendas. A Fiat opera em todas as faixas do mercado. Apesar de ter o carro mais vendido, o Gol, a Volkswagen foi superada. Ela não investe no primeiro nível de luxo, o dos modelos Civic e Corolla. O Golf, fabricado no Paraná, deu errado em termos de mercado, pois é pequeno e caro em relação á concorrência. O engraçado é que a Fiat acaba de anunciar a contratação de 300 funcionários, evidenciando o crescimento do mercado interno. Isso indica que não existe um problema geral na indústria automobilística. O que existe é um problema da Volkswagen.

CMO que a empresa pode fazer agora?
MZ - A fábrica da via Anchieta ficou numa situação difícil. O mix de produção é ruim. O Brasil, por suas próprias características, não pode ser uma plataforma de exportação. As montadoras devem atender o mercado interno e, no máximo, o Mercosul. A exportação deveria ser complementar, pois ela oscila, os mercados por aí estão saturados e os riscos cambiais são reais. O esquema Volkswagen está invertido. A fábrica da Anchieta, especificamente, está muito dependente da exportação dos melhores carros, já que vende ao exterior a maior parte da produção do Pólo e a totalidade da produção do Fox. O modelo nacional deste último é feito apenas no Paraná.

CM Mas não há uma tendência de as transnacionais do setor buscarem custos de produção mais baratos justamente para serem plataformas de exportação?
MZ Não exatamente. Em países de grande mercado interno, justifica-se produzir para consumo próprio. É o caso dos Estados Unidos, da Europa e é o caso do Brasil. A China deve se tornar uma grande produtora de veículos e a maior parte de sua produção deve ser consumida internamente. Não é real a idéia de que as empresas procurem sempre o local mais barato para se produzir. Há exceções a essa regra. O lugar mais caro para se produzir carros Volkswagen chama-se Alemanha. Há demissões lá, mas não se fecharam fábricas. Se olharmos para cá, veremos que os custos da via Anchieta são altos em relação a outras partes do Brasil, mas são muito mais baratos do que os custos alemães. Não fecham fábricas lá por uma decisão política.

CM Aqui, o governo afirma não querer intervir na pendência entre as empresas e os trabalhadores. Mas o Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES) já suspendeu um empréstimo à Volks. Como o sr. vê isso?
MZ - Acho prudente a suspensão do empréstimo, pois há fatos novos na negociação, como as demissões e a ameaça do fechamento da fábrica. O BNDES negocia a viabilidade do empreendimento e a capacidade de pagamento da empresa.

CM
No curto prazo, o que fazer para reverter as demissões?
MZ - De imediato há as propostas tradicionais, como banco de horas, semana mais curta, programas implantados na própria Alemanha. Mas são paliativos. É preciso acordar com a empresa que tipo de negócio ela querem ter no Brasil, qual o produto e o modo de distribuição a seguir. A direção da Volkswagen é responsável pelo que está acontecendo e não o câmbio. Ninguém sabe qual é o lucro ou o prejuízo da empresa. As montadoras são companhias limitadas, não são sociedades anônimas e não publicam balanço. Ninguém sabe nada a respeito delas no plano interno.

CM
E o que pode acontecer com a empresa aqui no Brasil?
MZ - A Volkswagen vai perder boa parte de sua competência com essas demissões. A maioria dos dispensados é formada por trabalhadores experientes, gente da área de engenharia, de alto nível técnico. A ferramentaria da Volks é a melhor do país. Ao optar pelas demissões e pelo encolhimento, a empresa segue o caminho dos erros anteriores. É preciso trazer produtos novos, recuperar a presença no mercado interno e, em parte, deve-se exportar. Mas não se pode depender das exportações. Deve-se optar pelo caminho do crescimento.



Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#231 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Dom, 17 de Sep, 2006 10:35 pm
Asunto: 133/06 - SISTEMA MUNDIAL E AMÉRICA LATINA: MUDANÇAS E PERSPECTIVAS (José Luis Fiori )?=
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 133/06

Sistema Mundial y América Latina
GÉNESIS Y ESTRUCTURA DE UNA NUEVA COYUNTURA HISTÓRICA  
   

01/09/2006. El cientista político brasilero José Luís Fiori diseca la situación actual del sistema mundial y afirma: "es innegable que después de 2001 está en curso un cambio importante en las relaciones entre América Latina y los Estados Unidos  que podrá abrir amplias oportunidades de transformación del lugar del continente en el sistema geopolítico regional y mundial". Lean abajo su análisis completo.


SISTEMA MUNDIAL E AMÉRICA LATINA: MUDANÇAS E PERSPECTIVAS
A nova arquitetura mundial e o "Acordo de Paz" que não existiu
 José Luís Fiori
 publicado en la página de la Alianza Social Continental, www.asc-hsa.org

 
Existe um consenso entre os analistas internacionais sobre o fato de que a "crise da hegemonia americana", na década de 1970, teria sido o ponto de partida para as transformações políticas e econômicas que culminaram, duas décadas mais tarde, com o fim da União Soviética e da Guerra Fria e com o início do processo de globalização financeira da economia mundial.
A partir de 1991, portanto, o mundo liberal comemorou sua vitória sobre o nacionalismo e o socialismo, anunciando o fim das fronteiras e das guerras, aparentemente eliminadas pela globalização da economia de mercado.
Contudo, ainda no início do século XXI, a utopia da globalização e da "paz universal" perderam fôlego e a guerra retornou ao centro do sistema mundial. Os primeiros sinais desta mudança já eram visíveis no final da década de noventa e, embora a partir da posse do presidente Bush, em janeiro de 2001, não houvesse mais dúvidas quanto às alterações de rumos da política externa norte-americana, foram os atentados do 11 de setembro daquele mesmo ano, bem como as duas guerras que se seguiram – a do Afeganistão e a do Iraque - os fatores que enterraram definitivamente a euforia da "era Clinton", dando início a uma nova conjuntura dentro do sistema mundial.
Olhando por este ângulo, tinha razão a atual Secretária de Estado, Condolezza Rice, quando afirmou, logo após os atentados de Nova York e de Washington, que o mundo estava vivendo um "momento transformativo" semelhante ao que vivera no pós Segunda Guerra, particularmente entre 1945 e 1947, quando foram negociadas e estabelecidas as bases econômicas, políticas e institucionais da hegemonia norte-americana no mundo.
A diferença neste caso ficou por conta do fato que, depois de 1991, não houve nenhum tipo de negociação entre as "potências vitoriosas". Como tampouco houve "acordo de paz", as novas relações políticas e econômicas estabelecidas entre as grandes potências - e entre essas e o resto do mundo - vêm sendo definidas, desde então, de forma lenta, conflituosa, na base do "caso a caso" e na dependência de cada conflito.
A evidência dessa nova realidade está, por exemplo, na forma em que os Estados Unidos foram ocupando militarmente alguns territórios da antiga União Soviética, e mesmo de seus aliados dentro do Pacto de Varsóvia. Com ou sem o uso da OTAN, o movimento de ocupação seguiu uma estratégia muito clara: teve início no Báltico, atravessou a Europa Central, a Ucrânia e a Bielorrússia, passou pelos Bálcãs, desembarcando, finalmente, na Ásia Central e no Paquistão com a guerra do Afeganistão, e em Bagdá com a última guerra do Iraque.
A conseqüência desse processo de expansão militar é visível e basta um olhar para o mapa atual das bases militares norte-americanas através do mundo. Elas controlam quase todo o "Rimland", considerada por Nicholas Spykman a área geopolítica mais importante do mundo para o exercício do poder global. Além disto, não é difícil perceber que os Estados Unidos já construíram um "cinturão sanitário" separando a Alemanha da Rússia, e essa da China, deixando evidente que estes países já são, no século XXI e em um horizonte de longo prazo, considerados e tratados como os verdadeiros concorrentes dos Estados Unidos.
Deste ponto de vista pode-se compreender perfeitamente a quem está dirigida a nova doutrina estratégica do governo americano, oficializada depois dos ataques de 11 de setembro de 2001. Na prática, os Estados Unidos já fizeram uso do "direito ao ataque preventivo" em vários momentos dos séculos XIX e XX, mas quase sempre contra países pequenos ou periféricos e sob os auspícios da Guerra Fria. A novidade desta nova doutrina não está exatamente neste aspecto, mas no anuncio claro e inequívoco de que o objetivo último dos Estados Unidos a partir de então é impedir, por um tempo indefinido, o surgimento em qualquer ponto do mundo de outra nação ou aliança de nações que rivalize com seu poder.
Trata-se de uma estratégia de "contenção", como a que foi sugerida por George Kennan e adotada pelos Estados Unidos com relação à União Soviética, após 1947, só que agora visando o exercício de um poder global que envolve uma prevenção permanente e universal voltada também para os próprios aliados da Guerra Fria, aí incluídos seus dois maiores "protetorados militares" do pós Segunda Guerra Mundial: a Alemanha e o Japão. Assim, o que estamos assistindo dentro do sistema político internacional desde 2001, é o início de uma nova fase de acirramento da competição e dos conflitos políticos no interior do "clube" das Grandes Potências.
Como explicar isto? Durante a década de 1990, o rápido crescimento econômico americano e o aumento do fluxo internacional de capitais, ressuscitaram a crença na convergência da produção da riqueza e na harmonia de interesses econômicos entre os "países desenvolvidos" e o resto do mundo. Portanto, uma nova ordem econômica liberal que nascia ‘dispensando acordos e favorecendo a todos igualmente, graças à ação eficiente dos mercados’.
Porém, no final da década de noventa, o descenso cíclico da economia mundial reforçou a consciência de que se haviam frustrado as expectativas de que a abertura das economias nacionais promoveria uma rápida convergência da riqueza das nações, de suas rendas e classes sociais. Ao mesmo tempo em que, por trás da polarização da riqueza que caracterizou o período, ocorreria um grande deslocamento geográfico dos principais centros de acumulação mundial de capitais, com a consolidação, sobretudo a partir de 2001, dos novos fluxos comerciais e financeiros que passaram a funcionar como locomotivas da economia internacional, conectando o eixo dinâmico formado por EUA, China e Índia com as periferias asiáticas, africanas e latino-americanas.
1.2. O novo eixo geo-econômico
Depois de 1945 a economia capitalista mundial cresceu liderada pelos Estados Unidos, tendo na Alemanha e no Japão seus dois protetorados militares que se transformaram em cadeias transmissoras do dinamismo global, tanto na Europa como no Sudeste Asiático. Um tripé que funcionou, de forma absolutamente virtuosa até 1973, unificado pela reconstrução do pós-guerra e pela competição com a União Soviética, enquanto se desfaziam os velhos impérios coloniais europeus. Esse eixo dinâmico da economia mundial entrou em crise na década de 1970, perdendo seu fôlego global na década seguinte, um pouco antes do momento em que a economia alemã e a japonesa entrassem, nos anos noventa, em estado de letargia crônica.
Ao contrário dos seus antigos parceiros, os Estados Unidos cresceram durante as duas últimas décadas do século XX de forma quase continua, liderando uma reestruturação profunda da economia mundial. Foi o período em que as economias nacionais do sudeste asiático, em particular a da China e da Índia, se transformaram na nova fronteira de expansão e de acumulação capitalista do sistema mundial, estabelecendo uma relação "virtuosa" – desde 2001 - de equilíbrio financeiro e de crescimento econômico com os Estados Unidos e com várias periferias ou sub-periferias do sistema econômico mundial.
Dentro dessa nova arquitetura, tanto a Alemanha como o Japão nem perderam seu lugar na hierarquia das economias nacionais e nem deixaram de ser países cada vez mais ricos. Apenas não são mais protagonistas, já que perderem a liderança no processo de acumulação do capital em escala global. Foram simplesmente substituídos pelo novo tripé, já mencionado, e esta mutação ‘geológica’ da economia mundial não tem mais como ser revertida a médio prazo, mesmo que alguns setores do establishment político e acadêmico americano continuem propondo, particularmente, o bloqueio político da expansão econômica da China. Daqui para frente o que se deve esperar é aprofundamento das relações econômicas desse novo tripé, mesmo com o acirramento da competição geopolítica entre os Estados Unidos e o bloco asiático liderado pela China.
É interessante observar, entretanto, que essa mudança do eixo econômico internacional de fato renova uma das relações mais antigas e permanentes da história econômica mundial. Essa relação comercial entre o "oriente" e o "ocidente" que teve início com a Dinastia Han da China e o Império Romano, entre 200 a.C e 200 d.C., e que se aprofundou durante a dominação mongol na China e no continente eurasiano, entre os anos 1200 e 1350 d.C.(um pouco antes do chamado "milagre europeu do longo século XVI"), é a mesma que está na origem dos "descobrimentos" e do nascimento dos impérios marítimos e comerciais construídos pelos europeus através do mundo.
Nesse sentido, a nova geografia do capitalismo não só mantém como atualiza e potencializa, simultaneamente, a relação transcontinental e transcivilizatória que esteve presente no nascimento do primeiro sistema econômico e político mundial. Entretanto este aspecto de "permanência" nos quadros da formação do sistema mundial não elimina a novidade revolucionária da nova geografia econômica do sistema e tampouco diminui o seu impacto sobre a economia internacional.
Não é um exercício simples prever todas as conseqüências desta nova arquitetura econômica. Porém, até o momento, ela tem tido efeitos positivos do ponto de vista do estímulo ao comércio e da estabilização das finanças internacionais. Mas já é possível mapear os primeiros congestionamentos e conflitos de soma -zero que vêm sendo provocados por esse deslocamento "geo-econômico". Nesses momentos de mudança radical do sistema, a economia e a política tendem a convergir mais do que de costume, sendo menos complexo identificar conexões e sobreposições entre o jogo geopolítico da defesa e da acumulação do poder, por um lado, e o jogo "geo-econômico" da monopolização e da acumulação do capital e da riqueza das nações, por outro.
Neste momento é possível identificar com relativa nitidez, por exemplo, a relação do problema da escassez das fontes de energia e a questão da "segurança energética" que se coloca para essa nova máquina de crescimento. Um verdadeiro quebra-cabeça do ponto de vista da reorganização e redistribuição – tanto política quanto econômica – dos recursos disponíveis, porém escassos, nos vários pontos do mapa energético do mundo. Assim, não é difícil entender a complexidade do novo arranjo que está em curso: basta olhar para as duas pontas do novo sistema – China/Índia e EUA - e para suas necessidades energéticas no futuro, caso se mantenham as atuais taxas de crescimento dessas economias.
Em conjunto, a China e a Índia detêm um terço da população mundial e vêm crescendo, nas duas últimas décadas, a uma taxa média entre 6% e 10% ao ano. Por isso mesmo é que ao fazer seu Mapa do Futuro Global, em 2005, o Conselho de Inteligência Nacional dos Estados Unidos previu que, até 2020, a China deverá aumentar em 150% o seu consumo energético e a Índia em 100%. Isso se forem mantidas as atuais taxas de crescimento econômico.
O problema está exatamente no fato de que nenhum desses dois países tem condições reais de atender às suas necessidades internas por meio do aumento da produção doméstica de petróleo ou de gás. A China já foi exportadora de petróleo, mas hoje é o segundo maior importador de óleo do mundo. E essas importações atendem apenas a um terço de suas necessidades internas. No caso da Índia, sua dependência do fornecimento externo de petróleo é ainda maior. Nestes últimos quinze anos essa dependência aumentou de 70% para 85% do seu consumo interno. Para complicar o quadro das necessidades asiáticas no campo energético, tanto o Japão quanto a Coréia permanecem altamente dependentes das importações de petróleo e de gás, o que contribui ainda mais para a intensificação da competição econômica e geopolítica dentro da própria Ásia.
A necessidade urgente de antecipar-se e garantir o fornecimento futuro de energia é o fator que explica, por exemplo, que neste momento tenha ocorrido uma aproximação de todos estes países asiáticos com o Irã, a despeito da forte oposição dos Estados Unidos. E explica também não só a ofensiva diplomática e econômica recente – e maciça em alguns casos – da China na Ásia Central, na África e na América Latina, bem como a presença crescente da Índia em Burma, Sudão, Líbia, Síria, Costa do Marfim, Vietnã e também na Rússia. Além da sua participação conjunta na disputa competitiva, e quase belicosa, com os Estados Unidos e com a Rússia pelo petróleo do Mar Cáspio e seus oleodutos alternativos de escoamento, através da Ucrânia, Geórgia, Arzebaijão, Turquia, Polônia, Afeganistão e Paquistão.
Seguindo a mesma estratégia dos seus governos, as grandes corporações públicas ou privadas chinesas, tanto quanto as indianas, têm realizado investidas fora de sua zona imediata de atuação tradicional, visando controlar empresas estrangeiras que garantam o fornecimento futuro de petróleo para seus países. Este, notoriamente, foi o caso da China National Offshore Corporation que já comprou participação acionária em empresas não só no Irã como também junto ao grupo russo Yukos e na Unocal, dos Estados Unidos. O mesmo caminho vem sendo trilhado pelas grandes empresas estatais indianas – a ONGC e a IOC – que já anunciaram novas associações na Rússia, no Irã e na própria China.
Por fim, o Instituto Internacional de Estudos Estratégicos de Londres atribui a essa mesma disputa energética a recente reestruturação naval desses países, bem como a presença militar crescente dos chineses e indianos no Mar da Índia e no Oriente Médio, como se quisessem relembrar aos economistas mais ingênuos o parentesco muito próximo que existe entre os caminhos do mercado e os da competição militar.
No outro lado da ponta desse novo eixo dinâmico da economia mundial estão os Estados Unidos, que não só já eram como continuam sendo os maiores consumidores de energia do mundo e que, além disto, estão empenhados em diversificar suas fontes de fornecimento para diminuir sua dependência em relação aos países do Oriente Médio. Hoje a Arábia Saudita só atende a 16% da demanda interna dos Estados Unidos, que já conseguiram deslocar a maior parte do seu fornecimento de energia para dentro de sua zona imediata de segurança estratégica, situada no México e no Canadá. Segue-se a Venezuela como o seu quarto mais importante fornecedor de petróleo.
Além disto, os Estados Unidos vêm trabalhando ativamente para obter um acordo estratégico de longo prazo com a Rússia e têm avançado de forma agressiva e competitiva sobre os novos territórios petrolíferos situados na África subsaariana e, na Ásia Central, na região do Mar Cáspio. Na sua condição de poder global, os Estados Unidos estão disputando com a China, a Índia e as demais potências econômicas com escassez de recursos energéticos, todos os territórios que tenham excedentes atuais - ou algum potencial futuro - capazes de garantir a expansão contínua do seu poder econômico e político.
Nessa luta a Europa entra como uma espécie de "primo pobre", depois que a Grã-Bretanha voltou à sua condição de importadora de petróleo, enquanto o resto da União Européia importa atualmente da Rússia 49% do seu gás. E deverá estar importando desse mesmo país algo em torno de 80%, por volta de 2030. É neste quadro que se deve compreender o rápido reaparecimento da Rússia no âmbito das negociações geopolíticas mundiais, seja no contexto europeu, com sua aproximação da Alemanha, seja no contexto asiático, com sua nova aliança estratégica com a China. A Rússia, atualmente, não apenas detém o segundo maior arsenal nuclear do mundo como ainda é grande fornecedora de energia exatamente para a China, Índia e Estados Unidos.
1.3. A crise de liderança política
Após 15 anos de mudança contínua no plano geopolítico, o sistema internacional vem dando sinais de perda de "vitalidade orgânica". E tudo indica que essa tendência deva se manter e aprofundar nos próximos meses ou anos, porque não existe solução imediata para nenhum dos problemas que estão na origem desta "sensação de vácuo", ou seja, o pântano em que se transformou a intervenção americana no Iraque, a guerra israelense no Líbano e a inconclusividade radical da "guerra global" ao terrorismo, declarada pelo presidente George W. Bush. E, ao lado de tudo isto, a ausência cada vez mais notória de um projeto "ético" ou de uma ideologia "mobilizadora" capaz de legitimar o arbítrio americano e garantir lealdades no plano internacional.
Dois anos e meio depois do presidente Bush anunciar a vitória americana na Guerra do Iraque, o país parece envolvido inexoravelmente numa guerra civil cada vez mais extensa e violenta. Já tem algum tempo que a sociedade e o establishment americano voltaram a dividir-se e que a opinião pública norte-americana foi retirando seu apoio à política do presidente Bush no Oriente Médio. Aos poucos vai se generalizando a convicção de que o governo Bush criou para si mesmo uma complexa armadilha, encontrando-se na atual conjuntura em uma disjuntiva bastante complicada. Isto é, se o presidente americano retirar de imediato suas tropas do Iraque deixará para trás uma guerra civil sangrenta, além de sair enfraquecido dentro e fora do Oriente Médio. Se decidir permanecer, deverá enfrentar-se, segundo muitos especialistas, com uma lenta e grave deterioração da situação militar norte-americana. Um impasse que deve se agravar ainda mais com o fracasso da ação militar israelense no Líbano, apoiada desde o início pelos Estados Unidos.
Frente a uma teia cada vez mais complexa de problemas e questões, alguns analistas americanos têm proposto uma alternativa verdadeiramente "heterodoxa". Ou seja, uma reaproximação e um acordo para que o Irã assuma, após a saída das tropas americanas, a defesa da "nova ordem" sob o governo xiita de Bagdá. Nesse caso, entretanto, o produto final da Guerra do Iraque seria a criação de um "eixo de poder" xiita no Oriente Médio – incluindo o Líbano, a Síria e o Iraque – sob a liderança do Irã, o principal inimigo dos Estados Unidos na região. Uma façanha não só inédita como uma verdadeira reviravolta no campo da política internacional.
A conseqüência mais imediata do fracasso da estratégia militarista no Oriente Médio e na reconstrução do Afeganistão e do Iraque, assim como na estabilização do estado libanês, foi o descrédito quase total em que caiu o grande projeto neo-conservador do segundo governo de George W. Bush para a região. O seu programa de democratização e reforma econômica liberal do "Grande Oriente Médio", uma espécie de "cruzada civilizatória" do antigo Império Otomano, foi recebido pelos europeus, no seu devido momento, com a indisfarçável "complacência dos mais velhos". Mas, além disso, o fracasso militarista corroeu a credibilidade das ameaças americanas contra o "eixo do mal", em particular no caso da Coréia do Norte e do Irã.
No caso da "guerra global ao terrorismo", os Estados Unidos mostram-se cada vez mais divididos e impotentes frente a uma ameaça ubíqua de grupos e redes que não obedecem a nenhuma hierarquia ou comando centralizado. Os atentados de 2001 serviram para que os Estados Unidos criassem um novo inimigo bipolar, propondo uma parceria estratégica global com todas as demais grandes potências com o objetivo de combater o "terrorismo internacional", entendido a partir de então como qualquer inimigo da política de expansão norte-americana. Essa parceria estratégica, entretanto, só foi aceita pelas demais potências de forma parcial e desde que ficasse garantida a manutenção dos códigos de respeito pela soberania mútua.
A permanência indefinida da "guerra global" ao terrorismo só vem criando dificuldades crescentes para os próprios Estados Unidos. Em primeiro lugar, porque do ponto de vista de sua segurança interna, a decantada ubiqüidade do adversário "interno" exigiria, para ter eficácia, um controle permanente e cada vez mais rigoroso da própria sociedade americana. Uma espécie de estado de sítio crônico e intolerável, mesmo para os norte-americanos. Em segundo lugar, porque do ponto de vista da segurança externa dos Estados Unidos, a nova estratégia cria uma situação de insegurança coletiva e permanente dentro do sistema mundial.
O novo adversário não é, em princípio, uma religião, uma ideologia, uma nacionalidade, uma civilização ou um Estado. E, além disto, como não tem rosto, pode ser redefinido a qualquer momento pelos Estados Unidos de forma absolutamente arbitrária. Assim, o poder americano se acha no direito de fazer ataques preventivos contra todo e qualquer Estado onde, segundo essa lógica, haja a possibilidade de existir bases ou apoio às ações terroristas, o que significa, em outras palavras, a auto-atribuição de uma soberania imperial. Tudo indica, portanto, que a estratégia da luta global contra o terrorismo não é sustentável e tampouco conseguirá ser um fator ou uma clivagem capaz de ordenar, no médio prazo, o sistema mundial. Pelo contrário, deve aumentar as resistências internas da sociedade americana e acelerar no longo prazo o retorno do conflito entre as grandes potências.
Não é de se estranhar, portanto, que durante o ano de 2006 o mundo tenha se sentido cada vez mais órfão da liderança norte-americana. E o que se pode esperar daqui para frente é um prolongado e melancólico final do segundo mandato do presidente Bush. Seu governo perdeu o rumo estratégico no Iraque, no Líbano e na guerra ao terrorismo Mas, além disto, os Estados Unidos não dispõem no momento de um projeto, utopia ou de uma ideologia capaz de mobilizar seus aliados tradicionais e a opinião pública mundial.
A utopia da globalização tornou-se lugar comum e perdeu sua força de mobilização porque sua promessa de igualdade e convergência da riqueza das nações e das classes sociais foi sendo desmentida pelos fatos e pelos números do mundo real. Hoje a retórica dos mercados desregulados e do fim das fronteiras nacionais soa como um jargão ultrapassado e sem capacidade de articular um projeto, mobilizar mentes e organizar a estratégia ideológica do poder americano.
É importante sublinhar, entretanto, que a atual fragilidade do sistema político internacional não vem apenas dos Estados Unidos. Um olhar mais cuidadoso para a Europa revela uma ausência similar de vitalidade e de nitidez estratégica. São notórias nesse sentido as condições críticas do governo Chirac, na França e do governo Blair na Inglaterra. Este, particularmente, vem enfrentando derrotas parlamentares, divisões e deserções sucessivas não só em suas fileiras partidárias, mas dentro do próprio governo e, sobretudo, na opinião pública pelo comprometimento com a Guerra do Iraque e por sua condição de aliado do militarismo norte-americano.
No caso da Alemanha, o governo de coalizão entre a democracia cristã e os social-democratas já nasceu fragilizado pelo fato de reunir num mesmo gabinete os principais adversários das últimas eleições parlamentares alemãs, que terminaram praticamente empatadas, refletindo uma profunda divisão da sociedade. Por fim, a própria União Européia perdeu fôlego e direção, sobretudo a partir de 2005, depois que os franceses e holandeses disseram um rotundo "não" à sua nova Constituição, deixando o projeto de unificação sem uma estrutura clara de poderes e sem um projeto estratégico de longo prazo. Permanece dividida entre a posição inglesa - favorável à constituição apenas de um mercado comum e de um "império" frouxo - e a posição franco-alemã favorável a um Estado Federal Europeu com um projeto econômico e de poder global.
Esses fatos e tendências apontam para um futuro imediato no qual o mundo sentirá a falta de uma liderança clara e de alguma diretriz estratégica capaz de orientar o cálculo coletivo dos seus principais atores. Este quadro, que deverá não só se manter como se aprofundar nos próximos tempos, não significa de forma alguma que o mundo esteja vivendo uma crise terminal do poder americano. Muitos especialistas têm tido dificuldade de analisar a conjuntura internacional sem situá-la dentro de um quadro de "fim próximo" ou a uma ruptura definitiva, confundindo muitas vezes o mundo real com seus desejos ou posições políticas pessoais. Como sugerimos acima, os Estados Unidos estão "atolados" no Iraque e sem uma porta de saída clara e honrosa para esta guerra. Mas isto de forma alguma configura uma crise catastrófica do seu poder global.
Não há dúvida que os Estados Unidos enfrentarão dificuldades crescentes nas próximas décadas para manter o seu controle político e econômico global. Porém, o que está em curso e que de fato interessa em uma análise de longo prazo, é a transformação ou a mudança profunda e lenta do eixo geopolítico do sistema mundial.
Depois de cinco séculos a Europa perdeu sua centralidade dentro do sistema e o mundo vive por algum tempo sem uma bipolaridade nítida que organize o cálculo estratégico dos seus principais atores, enquanto a Ásia globaliza definitivamente o modelo interestatal de origem européia. Contudo, as duas principais transformações geopolíticas e geo-econômicas em curso dentro do sistema mundial são de duração lenta, e estão ocorrendo simultaneamente em dois tabuleiros diferentes.
Ambas foram deslanchadas por duas decisões estratégicas tomadas ao mesmo tempo em que tinha início a crise dos anos setenta. Por um lado, a Ostpolitik do primeiro-ministro alemão Willy Brandt, e, por outro, a chamada "abertura para a China" implementada pelo governo Nixon no início dos anos 1970. A Ostpolitik está não só na origem da abertura européia para o Leste como também nas diversas transformações que culminaram com a reunificação da Alemanha e no desmanche da União das Repúblicas Socialistas Soviéticas. Foi, além disto, o primeiro passo de uma crescente convergência em direção ao Leste, ou seja, entre Berlim e Moscou, um dos componentes mais complexos e estruturais da atual crise da União Européia.
Já a nova relação entre os Estados Unidos e a China refez radicalmente o eixo Europa-Ásia que se estabeleceu depois da Segunda Guerra Mundial entre os americanos e o Japão. Só que, nesse caso, ademais da relação econômica complementar e competitiva entre Estados Unidos e China, o próprio sucesso da relação econômica prenuncia uma disputa cada vez maior pela hegemonia militar no Sudeste Asiático. Ademais é importante lembrar que durante a Guerra Fria os Estados Unidos sustentaram sua competição militar com um país com quem não mantinham relações econômicas importantes para o dinamismo de sua própria economia nacional. Além disto, mantiveram relações econômicas dinâmicas com países que não tinham nem autonomia militar e nem possibilidade de expansão do seu poder político nacional.
No caso da relação EUA-China, a complementaridade volta a ser parceira da competição político-militar. Nesse momento, o estado americano não tem como se desfazer economicamente da China. Mas chegará o momento em que os Estados Unidos terão de enfrentar-se com o dilema de bloquear ou não o movimento expansivo da China para fora de suas fronteiras. E este momento ocorrerá exatamente quando este movimento não for mais apenas econômico e assumir a forma de uma vontade política imperial. E o mesmo acontecerá caso se materialize uma aliança econômico-militar de longo prazo entre a Alemanha e a Rússia.
Essas transformações podem tomar anos ou décadas, mas neste intermezzo e do ponto de vista de uma análise de longa duração, não existe passividade ou paralisia dentro do próprio sistema. A própria necessidade americana de alianças e apoios nas guerras do Afeganistão e Iraque acabou devolvendo, recentemente, a liberdade de iniciativa militar ao Japão e à Alemanha, ao mesmo tempo em que permitiu à Rússia reivindicar o seu direito de "proteção" na sua área de influência ou "zona de segurança" clássica, onde, depois de 1991, se instalaram bases e tropas americanas.
É notório que, aos poucos, foi se formando uma nova polarização dentro do Oriente Médio com o surgimento de um eixo de poder xiita e a possibilidade de um confronto generalizado com os israelenses ou com as forças sunitas, dispersas por vários Estados da região. Enquanto isto, do outro lado do mundo, o sistema estatal e capitalista asiático cada vez mais se parece com o bem-sucedido modelo de competição estatal que esteve presente no nascimento do já comentado "milagre europeu" do século XVI. Porém, não é provável que se repita na Ásia algo parecido com a União Européia. Portanto, como a história também é feita de permanências e repetições, não é de estranhar-se o aumento periódico dos conflitos nas relações intra-regionais do Sudeste Asiático. Talvez, por esta mesma razão, seja possível identificar no momento atual mudanças significativas na América Latina, tanto em seus sistemas políticos nacionais quanto no direcionamento da política externa de vários países que hoje contestam ou propõem uma redefinição das relações de poder dentro do continente americano.
2. O lugar das antigas colônias

2.1. O velho dilema e o novo projeto
Por trás dos impasses que se acumulam no Oriente Médio e das novas posições que se afirmam na política externa de alguns países latino-americanos, esconde-se uma questão antiga e permanente: o problema das novas relações entre as grandes potências e o "resto do mundo", depois de que se desfizeram as lealdades e alianças típicas do período da Guerra Fria. Hoje existem na nova ordem mundial, cento e noventa e três estados nacionais, dos quais cento e vinte e cinco foram colônias que se tornaram independentes em dois momentos da história moderna. O primeiro, situado no início do século XIX, quando se separaram da Europa quase todos os atuais estados americanos, e, o segundo, depois da Segunda Guerra Mundial, quando nasceu a maior parte dos estados africanos e asiáticos.
Ao se formarem na América os primeiros estados nacionais independentes, nascidos fora da Europa, havia algum tempo que as elites intelectuais e políticas européias discutiam a necessidade da existência de suas colônias, bem como o futuro delas. Em grandes linhas, é possível identificar duas posições fundamentais neste debate econômico e ao mesmo tempo estratégico.
De um lado, Adam Smith e quase toda a economia política clássica, convencidos de que o poder econômico da Inglaterra, no final do século XVIII, já dispensava o uso de monopólios coloniais e de conquistas territoriais, consideradas cada vez mais caras e menos lucrativas. Sustentavam a tese de que a superioridade econômica inglesa - acentuada pela Revolução Industrial - era suficiente para induzir a especialização "primário-exportadora" das economias que se tornassem independentes e se transformassem em "periferias" políticas e econômicas dos estados mais ricos e poderosos. Numa posição oposta, estavam todos os políticos e intelectuais conservadores que, na segunda metade do século XIX, apoiaram as idéias colonialistas de Benjamim Disraeli e de Cecil Rhodes, o primeiro a defender que o caminho da paz universal passava necessariamente pela submissão do "resto do mundo" às leis anglo-saxônicas.
Se a posição de Adam Smith predominou na primeira metade do século XIX, as posições de Disraeli e de Cecil Rhodes se impuseram de forma avassaladora a partir de 1870. Porém, é importante ressaltar que esta não foi uma vitória intelectual ou apenas política. Foi, muitas vezes, o resultado da aplicação do receituário de Adam Smith. É exemplar, neste sentido, a história da conquista e colonização de quase todos os territórios que, em algum momento, pertenceram ao antigo Império Otomano. Em quase todos os casos essa história começava pela assinatura (muitas vezes imposta pela força) de Tratados de Livre Comércio que obrigavam os países signatários a eliminarem suas barreiras comerciais, permitindo o livre acesso das mercadorias e dos capitais europeus. Esses tratados foram estabelecidos com países de quase todo o mundo e que acabaram por se especializar na exportação das matérias primas necessárias à industrialização européia.
Com a abertura de suas economias, quase todos os governos tiveram que se endividar junto à banca privada inglesa e francesa para cobrir os recursos perdidos com o fim das taxas alfandegárias. Daí decorreu que, nos momentos de retração cíclica das economias européias, estes países periféricos passaram invariavelmente a enfrentar problemas de balanço de pagamentos, sendo obrigados a renegociar suas dívidas externas ou a declarar moratórias nacionais. No caso da América Latina, as dívidas e moratórias foram solucionadas através de renegociações com os credores e a transferências destes custos para as populações nacionais. No resto do mundo, a história foi diferente: a cobrança das dívidas acabou justificando a invasão e a dominação política de muitas das novas colônias criadas no século XIX.
Durante o século XX, os Estados Unidos e a União Soviética tiveram uma importância muito grande na independência das colônias afro-asiáticas. Já no fim da Primeira Guerra Mundial, os presidentes W.Wilson e V. Lênin defenderam o direito à autodeterminação dos povos, e a partir de então esses dois países assumiram a liderança na defesa do direito ao desenvolvimento econômico nacional. Nas décadas seguintes, o "socialismo" - visto como uma estratégia de industrialização - e o "desenvolvimentismo" transformaram-se na utopia ou esperança destes povos e em caminhos alternativos para a realização de um mesmo objetivo: o desenvolvimento econômico, a mobilidade social e a diminuição das assimetrias de riqueza e de poder do sistema mundial.
No fim da década de 1970, entretanto, o "desenvolvimentismo" já perdera fôlego na maioria dos países periféricos, assim como o socialismo, que pouco tempo depois também entra em crise e perde sua força atrativa como estratégia de redução do atraso econômico. Neste momento, o establishment da política externa norte-americana começou a rever sua política internacional e seu apoio financeiro aos projetos de desenvolvimento nacionais. Uma resposta quase imediata à própria "crise de hegemonia americana" e à crise econômica mundial dos anos setenta. Além disto, foi também uma alternativa frente ao desafio colocado em 1973 pelo sucesso da estratégia da OPEP, com relação ao controle dos preços internacionais do petróleo, e ao aparecimento do Grupo dos 77 e de sua proposta de reforma radical no sentido da criação de uma nova ordem econômica internacional, aprovada em 1974 pela VI Sessão Especial da Assembléia Geral das Nações Unidas.
Inicialmente, a tendência da nova política americana foi dar apoio seletivo a alguns poucos projetos nacionais de desenvolvimento. Mas, já nos anos oitenta, após a avassaladora crise dos endividamentos externos e das moratórias polonesa e mexicana, a nova estratégia para a periferia do sistema assumiu uma forma mais precisa, de acordo com as idéias básicas da grande "restauração liberal-conservadora" da era Reagan/Thatcher. Na América Latina, durante a década de 1970, o novo modelo de política econômica foi experimentado de forma pioneira e o modelo que Paul Samuelson chamou de "fascismo de mercado" foi implantado no Chile em 1973, no Uruguai em 1974 e na Argentina em 1976.Apesar disto, foi na segunda metade dos anos oitenta que ele se generalizou por todo o continente, no contexto da renegociação das dívidas externas da região.
Para todos os países endividados a negociação foi uma só: em troca de melhores condições no pagamento das dívidas, foram exigidos mercados desregulados, economias abertas, estados não intervencionistas e o abandono radical de todo e qualquer tipo de projeto de desenvolvimento nacional. Num primeiro momento, pareceu que se tratava de uma simples troca conjuntural de uma política de crescimento por uma política de estabilização de tipo ortodoxa. Nos anos noventa, contudo, constatou-se que a política de estabilização transformara-se numa peça chave da utopia da globalização financeira, oferecida aos países periféricos do sistema mundial. A partir de então, como no século XIX, a promessa de desenvolvimento e a esperança de mobilidade na hierarquia de poder e riqueza internacional passavam, como nos tempos da Rainha Vitória, pela aceitação das regras livre-cambistas e da política econômica ortodoxa proposta pelas grandes potências.
Em 1996, o assessor internacional de Tony Blair, Richard Cooper, publicou um pequeno livro, The Post-ModernState and World Order, onde explicava com clareza as diretrizes estratégicas deste novo projeto imperial concebido pelos anglo-saxões para o "resto do mundo". Cooper parte do reconhecimento da existência de uma relação direta e necessária entre o processo da globalização financeira, as políticas econômicas liberais da década de noventa e o projeto de construção de "um novo tipo de imperialismo aceitável ao mundo dos direitos humanos e dos valores cosmopolitas". Para ele, as grandes potências "tornaram-se honestas e não querem mais lutar entre si", mas, contudo, continuam obrigadas a "exportar estabilidade e liberdade para os demais países".
Destas relações hierárquicas nasceriam as três formas atuais de imperialismo existentes no mundo. Um "imperialismo cooperativo", que regeria as relações entre o mundo anglo-saxão e o resto do mundo desenvolvido; um "imperialismo baseado na lei das selvas", próprio das relações entre este grupo de países que "se tornaram honestos" e os "estados pré-modernos" ou "fracassados", incapazes de assegurar os seus próprios territórios nacionais. E, por fim, o "imperialismo voluntário da economia global, gerido por um consórcio internacional de instituições financeiras como o FMI e o Banco Mundial", próprio para os países que adotam "a nova teologia da ajuda, que enfatiza a governabilidade e defende o apoio aos estados que se abram e aceitem pacificamente a interferência das organizações internacionais e dos estados estrangeiros". Em síntese, um projeto de "ultra-imperialismo" entre as grandes potências mundiais, a "lei da selva" para os estados "pré-modernos" e o imperialismo do "livre-comércio" para os países que Adam Smith chamou de "nossos aliados mais fiéis, afeiçoados e agradecidos".
A "era Bush" não rompeu e nem abandonou este projeto de um novo imperialismo "aceitável ao mundo dos direitos humanos". Pelo contrário, ao atacar o Afeganistão, o Iraque e ao sustentar a política de Israel no Oriente Médio, os norte-americanos - com o apoio quase incondicional dos ingleses - demonstraram que estão dispostos a aplicar a "lei da selva" em relação aos estados que eles consideram "pré-modernos" ou "fracassados". E em todos os foros internacionais ou multilaterais têm insistido, com força crescente, na defesa do livre-comércio e no processo de desregulação e abertura das economias nacionais dos países em desenvolvimento, enfatizando a necessidade de que seus estados se abram e aceitem não só os ditames dos mercados financeiros internacionais como a tutela dos seus organismos internacionais.
O problema com relação ao "mundo da selva" é que, nos últimos quinze anos, os Estados Unidos demonstraram não saber o que fazer com os países bombardeados e ocupados. No campo político-militar, aumentam dia a dia as dificuldades americanas no Afeganistão, onde não existe praticamente governo central fora de Cabul e, no Iraque, onde as tropas americanas estão sendo hostilizadas e atacadas permanentemente e o governo americano continua perplexo, sem estratégias de recuo ou de avanço, resistindo-se ao caminho de uma política colonial explícita e numa superestimação do poder militar para resolver os impasses do conflito. Gostariam, certamente, de replicar no Iraque a mesma estratégia que adotaram depois da Segunda Guerra Mundial na Alemanha e no Japão, sendo que alguns já chegaram a sonhar com uma repetição da União Européia. Mas, na prática, parecem cada vez mais comprometidos com um projeto colonial pouco nítido e que não conta com o apoio das demais potências aliadas.
Com relação ao mundo do "imperialismo voluntário da economia global", os números e indicadores econômicos não deixam a menor duvida: a promessa da convergência da riqueza não se cumpriu nos últimos quinze anos e, pelo contrário, a renda se concentrou ainda mais nos países que adotaram a "nova teologia da ajuda". Além disto, as crises financeiras se sucederam durante a década de noventa não só na Argentina, como no México, no Leste Asiático, na Rússia, no Brasil, e, mais recentemente, novamente na Argentina.
No início do novo século, poucos ainda acreditam nas virtudes das políticas receitadas pelo "consórcio mundial de organismos financeiros", liderado pelo FMI. Os Estados Unidos, por sua vez, olham com desconfiança para os países que tiveram sucesso econômico sem seguir os caminhos "voluntários" da economia global. Nas palavras de John Mearsheimer, "a política dos Estados Unidos na China está mal orientada, porque uma China rica não será um poder que aceite o status quo internacional. Pelo contrário, será um estado agressivo e determinado a conquistar uma hegemonia regional. Não porque a China ao ficar rica venha a ter instintos malvados, mas porque a melhor maneira para qualquer estado maximizar as suas perspectivas de sobrevivência é se tornar um hegemon na sua região do mundo. Agora bem, se é do interesse da China ser o hegemon no nordeste da Ásia, não é do interesse da América que isto aconteça" (2001; pp402).
A tese de Mearsheimer embora seja sobre a China, pode ser aplicada à Índia e a todos os países que mesmo não pertencendo ao "mundo da selva", tampouco estão dispostos a aceitar as regras impostas pelo "imperialismo voluntário da economia global". Nestes casos talvez se devesse falar de um quarto tipo de imperialismo que não aparece explicitado na proposta de Richard Cooper. Aqui, o que estaria sendo proposto é uma espécie de "ataque preventivo", de natureza econômica, visando bloquear o desenvolvimento dos países que se proponham a mudar sua posição dentro da hierarquia mundial da riqueza e do poder.
Olhando pelo lado das "ex-colônias" - em particular a América Latina - o que se tem neste momento, depois de uma década de experimentação neoliberal, é um balanço global negativo e, em algumas situações, com efeitos catastróficos, como foi o caso da crise da Argentina de 2001. Em quase todos os países do continente os resultados foram os mesmos, apontando na direção do baixo crescimento econômico e do aprofundamento das desigualdades sociais. A frustração das expectativas criadas nos anos 90 pela utopia da globalização e pelas novas políticas neoliberais, contribuiu para as vitórias eleitorais de novas lideranças políticas que estão se propondo governar e inovar a história latino-americana neste início do século XXI. E tudo indica que, à sombra imediata do poder global dos Estados Unidos, pode estar se abrindo um novo espaço e uma grande oportunidade para a redefinição das relações tradicionais de poder dentro do continente e que apontam para uma maior integração política e econômica dos países latino-americanos e para uma renegociação da hegemonia dos Estados Unidos neste espaço da periferia do sistema mundial.

3. América Latina: mudanças e perspectivas

Neste início do Século XXI, também na América Latina estão ocorrendo mudanças velozes e surpreendentes, num continente que em geral se move de forma sincrônica apesar de sua enorme heterogeneidade interna. Basta olhar retrospectivamente para os grandes movimentos da história latino-americana para perceber a existência de notáveis convergências como, por exemplo, durante as "guerras de formação", na primeira metade do século XIX; ou no momento de sua integração "periférica" à economia industrial européia, a partir de 1870; ou mesmo no período de sua reação "desenvolvimentista" frente à crise mundial da década de 1930.

Cabe relembrar que depois dos Estados Unidos, os países latino-americanos foram os primeiros estados que se formaram fora da Europa. Nasceram em bloco e quase simultaneamente, por razões ligadas à decadência dos impérios ibéricos e à expansão das novas potências que assumem a liderança do sistema mundial a partir dos séculos XVII e XVIII. O reconhecimento de suas independências por parte destas novas potências passou por negociações que envolveram, invariavelmente, a assinatura de Tratados de Livre Comércio, primeiramente com a Inglaterra e mais tarde com os demais países europeus e com os Estados Unidos. Como conseqüência, a América Latina se transformou no primeiro laboratório de experimentação da estratégia de "relacionamento não colonial com os territórios do novo mundo", defendida por Adam Smith.

Do ponto de vista da América Latina isto significou na prática a aceitação de uma hegemonia política, econômica e financeira externa por parte dos seus novos estados independentes. Hegemonia que os ingleses exerceram durante o século XIX e que depois cederam à sua ex-colônia norte-americana. Por isto mesmo é que a "convergência" ou "simultaneidade" que caracterizou a história dos países latino-americanos aumentou depois da Segunda Guerra Mundial e durante toda a Guerra Fria, período em que a política externa norte-americana incentivou na região uma oposição sistemática a todos os partidos e governos nacionalistas ou de esquerda. Em particular, depois da frustrada invasão de Cuba em 1961, a que se sucederam uma série de golpes militares e instalação de regimes ditatoriais em quase todo o continente.

Com o fim da Guerra Fria, na década de 1990, a "indução" norte-americana e a convergência dos povos latino-americanos deslocaram-se para o campo das políticas econômicas. No contexto da renegociação de suas dívidas externas, quase todos os governos da região adotaram um programa comum de políticas e reformas liberais que abriu, desregulou e privatizou suas economias nacionais. É bem verdade que esta virada neoliberal já havia começado anteriormente, com a instalação dos regimes militares no Chile, em 1973, no Uruguai, em 1974 e na Argentina em 1976. Depois deste período, foi nos anos 80 e 90 que os demais países do continente abandonaram, em conjunto, o projeto "nacional-popular", "desenvolvimentista" e "latino-americanista", que havia sido hegemônico entre 1930 e 1980. Este foi substituído por um programa comum de estabilização monetária e de desregulação e privatização das economias nacionais da região. Em todos estes casos, as novas políticas econômicas foram justificadas com os mesmos argumentos: a globalização era um fato novo, promissor e irrecusável, que impunha uma política de abertura e interdependência irrestrita como único caminho de defesa dos interesses nacionais num mundo onde já não existiam mais as fronteiras nacionais e, portanto, onde não se justificava ideologias ou políticas nacionalistas.

Com o passar do tempo, entretanto, o novo modelo econômico instalado pelas políticas liberais não cumpriu sua promessa de crescimento econômico sustentado e de diminuição das desigualdades sociais. Na virada do novo milênio, a frustração destas expectativas contribuiu decisivamente para a nova inflexão sincrônica do continente e que está em pleno curso: uma virada democrática e à esquerda de muitos governos da América Latina. A eleição, no final de 2005, para presidente da Bolívia do líder indígena e socialista, Evo Morales e da militante socialista chilena, Michele Bachelet, no início de 2006, foram apenas acontecimentos de uma tendência que teve início com as eleições de Hugo Chávez, Luiz Inácio Lula da Silva, Nestor Kirshner e Tabaré Vasquez.

Por sua vez, este quadro de mudança político-eleitoral está colocando novamente em evidência várias idéias, propostas e políticas do tipo "nacional-popular", "desenvolvimentista" ou "latino-americanista", que haviam sido soterradas pela avalanche neoliberal dos anos 90. São idéias e propostas que remontam à Revolução Mexicana e, em particular ao programa de governo do presidente Lázaro Cárdenas, adotado na década de 1930. Cárdenas foi um nacionalista e seu governo fez uma reforma agrária radical, estatizou a produção do petróleo, criou os primeiros bancos estatais de desenvolvimento industrial e de comércio exterior da América Latina, investiu na construção de infra-estrutura, praticou políticas de industrialização e de proteção do mercado interno, implantou uma legislação trabalhista e adotou uma política externa independente e antiimperialista.

Depois de Cárdenas, com pequenas variações, este programa se transformou no denominador comum de vários estados latino-americanos e que foram reconhecidos como governos "nacional-populares" ou "nacional-desenvolvimentistas", como foi o caso de Vargas no Brasil, de Perón na Argentina, Velasco Ibarra no Equador e de Paz Estenssoro na Bolívia, entre outros. Não foram governos socialistas ou marxistas, mas suas idéias, políticas e posições internacionais se transformaram numa referência básica de toda a esquerda latino-americana. Apenas como exemplo dessa afirmativa, foram esses mesmos programas de governo que inspiraram a revolução camponesa boliviana de 1952, o governo democrático de esquerda de Jacobo Arbenz na Guatemala, entre 1951 e 1954, a primeira fase da revolução cubana entre 1959 e 1962, e o governo militar-reformista do general Velasco Alvarado no Peru, entre 1968 e 1975. Os anos de 1970 a 1973 assistiram à retomada dessas idéias e propostas no Chile, através do programa de governo da Unidade Popular de Salvador Allende, que propunha uma radicalização do "modelo mexicano" com a aceleração da reforma agrária e a nacionalização das empresas estrangeiras produtoras de cobre, ao mesmo tempo em que defendia a criação de um "núcleo industrial estratégico", de propriedade estatal, que deveria ter sido o embrião de uma futura economia socialista.

Do ponto de vista da política internacional, todos esses programas e governos sempre defenderam algum tipo de "integração latino-americana". Porém, somente na década de 1960 é que foram tomadas as primeiras iniciativas de integração regional com o objetivo de fortalecer o processo de industrialização da região. Em 1960 foi assinado o acordo de criação do Mercado Comum Centro-Americano e naquele mesmo ano foi formada a Associação Latino-Americana de Livre Comércio (ALALC, hoje ALADI). Em 1969, Bolívia, Colômbia, Chile, Equador e Peru criaram o Mercado Comum Andino. E finalmente, em 1986, foi criado o Mercosul. Quase todas essas experiências mostraram resultados alentadores numa primeira fase, mas foram se desacelerando e perdendo fôlego econômico e político. Essa situação é conseqüência, por um lado, da resistência de interesses internos contrários à integração e, por outro, da própria natureza competitiva da maioria das economias nacionais da região, voltadas para a exportação muitas vezes dos mesmos produtos e para os mesmos mercados externos.

Nos tempos atuais o projeto de integração latino-americana voltou ao primeiro plano da agenda e dos debates da política externa brasileira, transformando-se numa espécie de coluna vertebral e no denominador comum das políticas externas dos governos "pós-neoliberais" do continente. Uma integração alternativa ao projeto da ALCA proposto pelos Estados Unidos, o que significa, de imediato, um grande desafio para os latino-americanos.

Nunca é demais relembrar que a América foi e é o único continente onde jamais houve qualquer tipo de disputa hegemônica. Num primeiro momento a hegemonia foi britânica e, mais tarde, norte-americana. Mas entre os dois países anglo-saxões, ao contrário de qualquer disputa importante, houve quase sempre uma ampla colaboração após a desmontagem e o declínio dos impérios ibéricos. Apesar disto, é difícil vislumbrar um futuro simples e linear neste continente que navega longe do epicentro das disputas geopolíticas das grandes potências mundiais.

Os europeus têm apoiado de forma discreta os novos movimentos diplomáticos e econômicos latino-americanos. Mas, certamente, não pretendem se envolver excessivamente com a zona incontestável do poder global dos EUA, embora vejam com simpatia a possibilidade de algum tipo de competição no continente que contribua para o seu projeto de "multipolarizacão" do sistema político mundial. Nada que assuste aos americanos, mas que possa abrir as portas do continente a uma maior influência política da União Européia. Por isto mesmo é que estão apoiando a entrada do Brasil no Conselho de Segurança da ONU, e o presidente francês, Jacques Chirac, não tem perdido oportunidade de demonstrar sua simpatia e apoio a todas as iniciativas internacionais do presidente Lula.

A América Latina sempre ocupou um lugar secundário na agenda internacional dos Estados Unidos e, atualmente, o governo Bush mantém uma posição ambígua frente aos novos desdobramentos e projetos da América Latina. É neste espaço que, aos poucos, está se consolidando um novo eixo e uma nova direção na política externa latino-americana. Uma oportunidade sem precedentes para que o continente levante-se sobre suas próprias pernas e se proponha coletivamente não só como protagonista, mas como tema da nova agenda internacional definida pelas grandes potências mundiais.

Neste ponto, vale olhar um pouco para a história passada e para o período de apogeu do poder político e econômico mundial da Grã Bretanha, depois de 1850, quando o poder britânico era análogo ao que, neste início do século XXI, possui os Estados Unidos. E, no entanto, naquele mesmo período e a despeito do poder inglês, ocorreram mudanças geopolíticas decisivas e que transformaram radicalmente a história do mundo e de seus estados nacionais. Basta lembrar as revoluções democráticas que sacudiram toda a Europa a partir de 1848; o grande movimento nacionalista que passou para a histórica como a "primavera dos povos"; ou ainda, na década de 1860, a revolução Meiji no Japão, a Guerra Civil nos Estados Unidos, e a unificação da Alemanha e da Itália.

Em síntese, o poder das Grandes Potências é fundamental para a globalização dos mercados e para a hierarquização dos estados, mas o Sistema Mundial não "determina" necessariamente o destino final de cada uma de suas regiões, estados ou grupos sociais, mas apenas delimita as chances e oportunidades que serão aproveitadas - ou não - segundo os interesses e projetos das forças vitoriosas e dominantes dentro de cada um dos países ou regiões que compõem o sistema. Deste ponto de vista, é inegável que depois de 2001 está em curso uma mudança importante nas relações entre a América Latina e os Estados Unidos e que esta poderá abrir amplas oportunidades de transformação do lugar do continente no sistema geopolítico regional e mundial.

O essencial, do nosso ponto de vista, é que os Estados Unidos estão perdendo legitimidade e capacidade de intervenção dentro de sua zona de influência latino-americana. Muitos atribuem esta tendência à prioridade absoluta que foi dada pela política externa norte-americana à "guerra global ao terrorismo" e às intervenções militares no Oriente Médio. Mas esta explicação é apenas parcial, porque desvaloriza as mudanças políticas que ocorreram no próprio continente e desconhece as transformações econômicas que estão sustentando materialmente a vontade política dos novos governos latino-americanos, os mesmos que se propõem a questionar ou renegociar a hegemonia norte-americana no continente.

Os Estados Unidos começaram a perder apoio e capacidade de intervenção na região - sobretudo na América do Sul - na medida em que suas populações foram elegendo governos identificados, em sua maioria, com uma postura crítica em relação às políticas neoliberais patrocinadas pelo "Consenso de Washington" durante a década de 90. Sobretudo, o poder de intervenção dos Estados Unidos começou a perder força no continente:

- após o apoio ao fracassado golpe militar venezuelano de 2002;
- após o esvaziamento do projeto da ALCA, patrocinado pelo Brasil e Argentina e engavetado na Reunião da Cúpula das Américas, em Mar Del Plata;
- e, finalmente, depois que a Argentina rompeu com o FMI em 2003 e decretou, unilateralmente, o que veio a ser uma moratória bem sucedida.

O fracasso posterior da Rodada de Doha, em grande medida devido à posição norte-americana, apenas completou um quadro de deterioração da imagem dos Estados Unidos no continente, agravado pela oposição da opinião pública latino-americana à política militar dos Estados Unidos no Oriente Médio. Mas, por detrás de tudo isto, existem algumas mudanças no cenário econômico mundial e regional que têm contribuído decisivamente, para o fortalecimento das posições "autonomistas" dos novos governos latino-americanos, em particular dentro da América do Sul.

Neste ponto é onde se observam os efeitos mais diretos e imediatos da mudança do eixo geo-economico mundial sobre a América Latina. Por um lado, porque o crescimento acelerado das economias asiáticas tem sido responsável pelo aumento das exportações do continente latino-americano e, portanto, pelo aumento das taxas de crescimento de quase todas as economias nacionais da região. Por outro lado, particularmente o crescimento das economias com fortes excedentes minerais e energéticos, como no caso do níquel de Cuba e do petróleo dos países andinos. Os novos preços, sobretudo do petróleo, do gás e dos minerais, permitiram aumentos de royalties e impostos que fortaleceram a capacidade fiscal de todos estes estados, permitindo financiar não só suas políticas de infra-estrutura como as políticas sociais massivas.

Além disto, os novos preços da energia e dos minérios permitiram a formação de vultuosas reservas em moedas fortes dentro da região. Sendo que no caso da Venezuela, seus 30 bilhões de reservas vêm lhe permitindo atuar na região como uma espécie de "banco central informal", toda vez que se dispõe a comprar títulos das dívidas públicas nacionais dos países da região. Uma decisão do governo venezuelano que contribuiu decisivamente para o esvaziamento e o súbito desaparecimento do FMI do cenário financeiro (e midiático) da América do Sul. Outro aspecto importante é que os países petroleiros e a China vêm competindo cada vez mais com os Estados Unidos em matéria de mercados e de investimentos externos. A própria China dispõe hoje de um volume de reservas de tal ordem, que a deixa em condições de arbitrar por conta própria toda vez que queira fazer intervenções financeiras inovadoras como as que vêm sendo feitas pela Venezuela no continente Latino-Americano. É neste contexto que se deve enquadrar e compreender a impotência dos Estados Unidos, por exemplo, frente às novas compras de armamentos feitos pela Venezuela e a Argentina no mercado russo.

Em tudo isto, o mais paradoxal é que, enquanto se mantiver o atual quadro de "bonança" e crescimento da economia mundial, liderado pelos Estados Unidos e China, o mais provável é que a capacidade de intervenção material dos Estados Unidos dentro do continente continue a diminuir, ao mesmo tempo em que poderá crescer a base material e a margem de manobra dos países que se proponham aumentar os seus graus de liberdade com relação à política externa, militar e econômica dos Estados Unidos. Mas nada disto está pré-determinado pelas mudanças globais do sistema mundial ou pelas transformações materiais da economia latino-americana. Daqui para frente será inevitável, como sempre, que os horizontes e o futuro dependerão da forma em que as forças políticas internas do continente se posicionarem frente às oportunidades cridas pelas transformações globais. Neste ponto, o mais provável é que ocorra um acirramento, crescente em toda a América Latina, da luta entre duas forças polares que já vêm se enfrentando durante quase todo o século XX. De um lado os "livre-cambistas", que desde a independência defendem o mesmo tipo de política econômica e de política externa favorável a um desenvolvimento dependente, associado e alinhado - com a Inglaterra, até 1930 – e, com os Estados Unidos, a partir de 1945.

E do lado oposto, os setores políticos, sociais e intelectuais favoráveis a um desenvolvimento nacional e a uma política externa voltada para a expansão do poder político e econômico soberano da América Latina.


Fuente: www.inprecor.org.br ,


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#232 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Jue, 21 de Sep, 2006 4:50 pm
Asunto: 134/06 - O apelo de Michael Perelman ao "fim da ciência económica" (Eugene Cole)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 

RGE 134/06


O apelo de Michael Perelman ao "fim da ciência económica"

Eugene Coyle [*]

Resenha do livro Railroading Economics: The Creation of the Free Market Mythology de Michael Perelman, Monthly Review Press, 2006, 238 pages, €16,70.

 
 
Railroading Economics, de Michael Perelman , é uma acusação a economistas. Mas a acusação não é, felizmente, a repetição habitual acerca de premissas inaceitáveis ou uma prova matemática do erro, tão úteis quanto possam ser. Perelman mostra, aos invés disso, o que economistas aprenderam a partir dos caminhos de ferro: que "com base no mercado, a fixação de preço pelo custo marginal criará o caos, tal como os economistas corporatistas aprenderam um século atrás".

O livro principia com uma descrição de como economistas perceberam a natureza destrutiva das forças de mercado na época em que os caminhos de ferro eram a maior indústria dos EUA. Só esta descrição já vale o preço do livro porque, naturalmente, a lição aplica-se plenamente a produtos farmacêuticos, software e muitas outras indústrias de hoje.
Muitos dos principais economistas daquela época esforçaram-se por lidar com a natureza destrutiva das forças de mercado. A competição, que de acordo com a ciência económica convencional é suposta guiar os negócios para a tomada de decisões que beneficiarão a todos, estava a conduzir negócios à bancarrota e pessoas comuns à pobreza.
Perelman prossegue esta afirmação com a sua acusação ao ensino que hoje se pratica nas salas de aula:
Nunca permitiram que esta lição ficasse estabelecida entre economistas. De facto, os mesmos economistas continuam a ensinar aos seus estudantes que os mercados trabalham em perfeita harmonia, enquanto aconselham os mentores da política a tomarem acções rápidas a fim de porem travões à competição.
Este comportamento de duas caras continua hoje em dia, com eminentes economistas a defenderem o monopólio como a chave para a lucratividade de companhias farmacêuticas e de software — e pelas mesmas razões que os economistas dos caminhos de ferro reconheceram — enquanto ensinam os estudantes e o resto de todos nós que a confiança nos mercados produz um mundo melhor para todos.

O Capítulo 1 descreve a transição da antiga economia política para a agora simplesmente chamada ciência económica (economics) — e porque. Perelman fixa a era da economia política clássica como o período que vai de A riqueza das nações de Adam Smith, em 1776, até cerca de 1830. Ao invés de defender as prerrogativas da coroa, estes economistas tomaram partido pela classe média em ascensão. "Os principais economistas políticos, como Smith e David Ricardo, apelaram a mudanças políticas que fariam a economia conformar-se às normas do mercado, a que os economistas chamavam 'laissez faire' ". E eles sustentaram que os interesses dos negócios coincidiam com aquele da sociedade como um todo.

Karl Marx, em contraste, "... mostrou de forma brilhante como a análise da economia política clássica, construída em torno da análise da produção, podia ser virada para demonstrar como os patrões exploravam seus trabalhadores".

A análise da troca, ao invés da análise da produção, era a chave para refutar Marx. Assim, a profissão da ciência económica voltou-se para um teoria de mercados ao invés do estudo da indústria. Economistas contemporâneos ainda a advogar a fracassada desregulamentação da produção eléctrica etiquetam sua advocacia corrente como o estudo dos mercados de energia e subtilmente ignoram a indústria da energia.

Perelman é mais poderoso quando se volta, no Capítulo 3, para "As ferrovias e o capital fixo". Os caminhos de ferro esclareceram os economistas quanto ao problema do investimento fixo. Grandes investimentos conduzem a redução de custos, levando os rivais tanto a cortarem preços como a efectuarem eles próprios grandes novos investimentos em nova tecnologia. O excesso de capacidade leva a guerra de preços, de modo que os investimentos não podiam ser pagos e seguia-se a bancarrota e o sofrimento.

A descrição do trabalho de Charles Francis Adams Jr., bisneto do presidente John Adams e neto do presidente John Quincy Adams, é tanto sedutora como esclarecedora. Adams estudou caminhos de ferro ao invés de ciência económica. "Fundamentando-se no seu conhecimento íntimo da indústria ferroviária, Adams concluiu que os pressupostos subjacentes da teoria económica convencional não fazem sentido de todo para o entendimento das ferrovias". Perelman avança ao citar a rejeição de Adams das soluções de mercado para chegar a uma "... conclusão que está na base de todo o problema do transporte: a competição e o transporte mais barato possível são totalmente incompatíveis " (ênfase no original de Adams).

Se apenas uma figura de proa publicasse hoje a mesma sentença, substituindo ferrovias por produtos farmacêuticos, software, companhias de aviação e produção eléctrica!

O reconhecimento pelos mais poderosos e respeitados economistas da época do fracasso da competição levou à advocacia do corporatismo — um mundo de cartéis, trusts e monopólios. Ao mesmo tempo, Perelman enfatiza:
... assim como a opinião pública educada, bem como os economistas corporatistas, estavam a principiar a mudar para aceitar a legitimidade de trusts, cartéis e monopólios, grupos de economistas académicos estavam a forjar uma elegante defesa matemática do mercado que permanece até hoje o núcleo do ensino de ciências económicas. De acordo com o seu sistema de provas panglossianas [1] , os mercados proporcionam o melhor de todos os mundos possíveis. Mesmo muitos dos corporatistas abstractamente ainda aprovavam a teoria económica convencional e obstinadamente ensinavam teoria neoclássica aos seus estudantes.
Esta observação mantem-se verdadeira hoje, com eminências como Larry Summers, ex-secretário do Tesouro e deposto presidente de Harvard, a defenderem o monopólio como o único caminho para os lucros nas indústrias farmacêuticas enquanto fazem genuflexões ao mercado que proporcionaria o melhor dos mundos possíveis. Nada mudou.

Na mesma época em que os principais economistas voltavam-se para o corporatismo para a política pública, os populistas, conta-nos Perelman, consideravam a teoria económica convencional como coisa séria, agarrados à crença de que a competição nivelaria o campo de jogo. Os socialistas, em contraste, estavam mais próximos na análise aos economistas corporatistas, acreditando que
... uma economia capitalista evolui naturalmente para um pequeno número de grandes firmas industriais. ... Os corporatistas diferiam dos socialistas apenas uma consideração fundamental: os socialistas não acreditavam que uma sociedade na qual um grupo possuía a riqueza e um outro trabalhava por salários pudesse sempre produzir um resultado justo e equitativo. Em contraste, os corporatistas ensinavam que se as corporações ao invés dos mercados tivessem o direito de administrar a sociedade, elas actuariam com responsabilidade, proporcionando bons salários juntamente com uma economia forte.
Perelman prossegue ao descrever como os economistas se ajustaram às sucessivas épocas: a do capital financeiro, com a dominância do J. P. Morgan, posteriormente a do "capitalismo previdência" (welfare capitalism"), com os grandes negócios a pagarem melhores salários e a perfilharem a responsabilidade pública, a preparar o caminho para a I Guerra Mundial, seguida pelo planeamento com êxito da economia durante a guerra — "socialismo de guerra".

O boom pós Segunda Guerra Mundial nos EUA, afirma Perelman, levou a gestão a tornar-se "tranquila, não criativa e complacente". "Esta espécie de financeiros-industrialistas tinha mais em comum com banqueiros conservadores do antigamente do que com a nova ninhada de financeiros agressivos". Ainda assim, economistas eminentes, primeiro Schumpeter e depois Galbraith, louvaram a gestão burocrática e associaram-na ao dinamismo tecnológico. Um período, pensamos, seguido por outro, e o capital financeiro retornou. Perelman assevera:
Hoje, os mercados financeiros já não permitem aos gestores sentarem-se tranquilamente. Agora a gestão deve reagir rápida e decisivamente. Infelizmente, muitas destas decisões violam os interesses de trabalhadores e consumidores, da sociedade como um todo, e mesmo a saúde a longo prazo dos negócios que estes gestores controlam.
As sombras da Enron!
O título do livro tem dois significados. O primeiro, é acerca da teoria económica das ferrovias e outras indústrias modernas capital-intensivas. O segundo significado do título decorre de aprender repetidas vezes que economistas, reconhecendo que o mercado não funciona nas sociedades industriais modernas, no entanto transportam a análise feita para dentro das cabeças de estudantes e mentores políticos. Na sua sombria conclusão intitulada "Para além da competição", Perelman apela ao "fim da teoria económica e o princípio de alguma coisa melhor".

Os argumentos de Perelman são apoiados por 23 páginas de notas de rodapé. O livro leva a um bom entendimento da razão porque os mercados fracassam, e como, sabendo disto, economistas continuam a ensinar a mentira de que o melhor de todos os mundos possíveis fluirá da permissão para que o mercado decida todas as coisas.

[1] De Pangloss, personagem de incurável optimismo no Candide, de Voltaire.


[*] Eugene Coyle, Ph.D., economista com mais de 30 anos de experiência na regulação de indústrias de serviços públicos em rede (utilities). Trabalha como consultor independente e dentre os seus clientes incluem-se TURN, a American Public Power Association, e os governos do Brasil e do México. Também actuou como conselheiro do comissário Carl Wood, da California Public Utilities Comission. A sua investigação ajudou a Korean Electrical Workers Union a impedir com êxito a privatização da produção eléctrica na Coreia.

O original encontra-se em
http://mrzine.monthlyreview.org/coyle070906.html

Fuente: www.resistir.info , 21 de septiembre de 2006.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#233 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mar, 3 de Oct, 2006 2:10 am
Asunto: 135/06 - A luta de classes à escala mundial (Vicente Navarro)
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 

RGE 135/06


A luta de classes à escala mundial

 Vicente Navarro *

 
O neoliberalismo como prática de classe

Uma das imagens de marca dos nossos tempos é o domínio do neoliberalismo nos principais fóruns económicos, políticos e sociais dos países capitalistas desenvolvidos e nas agências internacionais que estes influenciam – incluindo o FMI, o Banco Mundial, a OMC e as agências técnicas das Nações Unidas, como a Organização Mundial de Saúde, e a Agência para a Agricultura e Alimentação e a UNICEF. Começando nos Estados Unidos, durante a administração Carter, o neoliberalismo expandiu a sua influência através da administração Reagan e, no Reino Unido, através da administração Tatcher, para se tornar uma ideologia internacional. O neoliberalismo agarra-se a uma teoria (embora não necessariamente a uma prática) que defende o seguinte:

1. O Estado (ou o que é erradamente referido como "o governo", no discurso popular) precisa de reduzir a sua intervenção nas actividades económicas e sociais.
2. Os mercados financeiros e laborais devem ser desregulamentados para libertar a enorme energia criativa dos mercados.
3. O comércio e os investimentos devem ser estimulados pela eliminação de fronteiras e barreiras, para permitir a total mobilidade do trabalho, capital, bens e serviços.

Seguindo estes três princípios, de acordo com os autores neoliberais, vemos que a implementação mundializada destas práticas levou ao desenvolvimento de um "novo" processo: uma globalização da actividade económica que gerou um período de enorme crescimento económico, a nível mundial, associado a uma nova era de progresso social. Pela primeira vez na história, dizem-nos, vemos uma economia mundial, em que os Estados perdem poder e estão a ser substituídos por um mercado mundial, centrado nas empresas multinacionais, que são as principais unidades de actividade económica no mundo, hoje em dia.

Esta celebração do processo de globalização também é evidente entre alguns sectores da esquerda. Michael Hardt e António Negri, no seu vastamente citado Empire (Harvard University Press, 2000), comemoram a grande criatividade do que consideram ser uma nova era de capitalismo. Este novo período, afirmam, rompe com estruturas estatais obsoletas e estabelece uma nova ordem internacional, que definem como uma ordem imperialista. Mais, postulam que esta nova ordem é mantida sem que nenhum Estado seja dominante ou hegemónico. Assim, escrevem:
Queremos enfatizar que o estabelecimento do império é um passo positivo rumo à eliminação de actividades nostálgicas, baseadas nas antigas estruturas de poder; rejeitamos todas as estratégias políticas que querem fazer-nos regressar a situações passadas, como a ressurreição do Estado-nação, para proteger a população do capital global. Cremos que a nova ordem imperialista é melhor do que o sistema anterior, da mesma maneira que Marx acreditava que o capitalismo era um modo de produção e um tipo de sociedade superior ao modo que substituíra. Este ponto de vista defendido por Marx era baseado num saudável desprezo pelo localismo paroquial e pelas rígidas hierarquias que precederam a sociedade capitalista, bem como no reconhecimento do enorme potencial libertador do capitalismo. (39)
A globalização (i.e., a internacionalização da actividade económica de acordo com os princípios neoliberais) torna-se, de acordo com a posição de Hardt e de Negri, um sistema internacional que está a estimular uma actividade a nível mundial, que opera sem que qualquer Estado ou Estados a liderem ou organizem. Uma tal visão de admiração e elogio à globalização e ao neoliberalismo explica as críticas positivas que Empire recebeu de Emily Eakin, uma crítica de livros do New York Times, e de outros críticos convencionais, que não são conhecidos por críticas amistosas a livros que afirmem derivar a sua posição teórica do marxismo. Aliás, Eakin descreve Empire, como o quadro teórico que o mundo precisa para entender a sua realidade.

Hardt e Negri aplaudem, juntamente com os autores neoliberais, a expansão da globalização. Outros autores de esquerda, contudo, lamentam em vez de celebrar esta expansão, considerando a globalização como a causa das crescentes desigualdades e pobreza do mundo. É importante sublinhar que embora os autores deste último grupo – que inclui, por exemplo Susan George e Eric Hobsbawm – lamentem a globalização e critiquem o pensamento neoliberal, ainda partilham com os autores neoliberais a concepção básica do neoliberalismo: que os Estados estão a perder poder numa ordem internacional em que o poder das multinacionais substituiu o dos Estados.

A contradição entre teoria e prática no neoliberalismo

Vamos esclarecer desde já que a teoria neoliberal é uma coisa e a prática neoliberal é outra, completamente diferente. A maior parte dos membros da Organização para a Cooperação e o Desenvolvimento Económico (OCDE) – incluindo o governo federal dos Estados Unidos – têm visto a intervenção estatal e a despesa pública aumentar ao longo dos últimos trinta anos. A minha área de formação é em políticas públicas e eu estudo a natureza da intervenção estatal em muitas partes do mundo. Posso testemunhar o crescimento da intervenção estatal na maior parte dos países do mundo capitalista desenvolvido. Mesmo nos Estados Unidos, o neoliberalismo do presidente Reagan não se traduziu na redução do sector público federal. Ao contrário, a despesa pública cresceu, durante o seu mandato, de 21,6 para 23 por cento do PIB, como consequência do crescimento espectacular das despesas militares de 4,9 para 6,1 por cento do PIB ( Congressional Budget Office National Accounts 2003). Este crescimento das despesas públicas foi financiado com o aumento do défice federal (criando uma dívida estatal esmagadora) e com o aumento de impostos. Apesar de supostamente ser um presidente anti-impostos, Reagan, de facto, aumentou os impostos a mais gente (em tempo de paz) do que qualquer outro presidente na história dos Estados Unidos. E aumentou os impostos não uma, mas duas vezes (em 1982 e 1983). Numa demonstração de poder de classe, reduziu drasticamente os impostos aos 20 por cento da população com maiores rendimentos, enquanto os aumentava para a maioria da população.

Não é correcto, por isso, dizer-se que Reagan reduziu o papel do Estado nos EUA ao reduzir a dimensão do sector público e ao baixar os impostos. O que Reagan (como Carter antes dele) fez foi mudar dramaticamente a natureza da intervenção estatal, para que beneficiasse ainda mais as classes elevadas e os grupos económicos (como as empresas relacionadas com o ramo militar) que lhe financiavam as campanhas eleitorais. As políticas de Reagan eram, de facto, políticas de classe que prejudicaram a maioria da classe operária do país. Reagan era profundamente anti-trabalhadores, fazendo cortes nas despesas sociais a um nível sem precedentes. Vale a pena repetir que as políticas de Reagan não eram neoliberais: eram keynesianas, baseadas numa grande despesa pública e em grandes défices federais. Além disto, o governo federal interveio muito activamente no desenvolvimento industrial nacional (essencialmente, mas não exclusivamente através do Departamento da Defesa). Como Casper Weinberger, secretário da Defesa na administração Reagan, afirmou uma vez (em resposta às críticas dos Democratas de que a administração havia abandonado o sector manufactureiro), "A nossa administração é a que tem a mais avançada e extensiva política industrial no mundo ocidental" ( Washington Post, 13 de Julho de 1983). Ele estava certo. Mais nenhum governo ocidental tinha uma política industrial tão extensiva. De facto, o Estado federal dos EUA é um dos mais intervencionistas do mundo ocidental.

Há provas científicas muito sólidas de que os EUA não são uma sociedade neoliberal (como estão constantemente a ser definidos) e que o Estado americano não está a reduzir o seu papel chave no desenvolvimento da economia nacional, inclusive na produção e distribuição de bens e serviços por grandes empresas americanas. Esta evidência empírica mostra que o intervencionismo do governo federal (na esfera económica, política, cultural e de segurança) aumentou ao longo dos últimos 30 anos. Na esfera económica, por exemplo, o proteccionismo não diminuiu. Cresceu, com subsídios mais altos ao sector agrícola, militar, aeroespacial e biomédico. Na área social, as intervenções do Estado para enfraquecer direitos sociais (e muito especialmente direitos laborais) aumentaram enormemente (não apenas com Reagan, mas também com Bush Sénior, Clinton e Bush Júnior), e a vigilância sobre a cidadania cresceu exponencialmente. Mais uma vez, não houve diminuição do intervencionismo federal nos Estados Unidos, mas um carácter de classe ainda mais enviezado nessa intervenção, nos últimos 30 anos.

Os contos neoliberais sobre o declínio do papel do Estado na vida das pessoas são facilmente desmentidos pelos factos. De facto, como afirmou certa vez John Williamson, um dos arquitectos intelectuais do neoliberalismo, "temos de reconhecer que aquilo que o governo dos Estados Unidos promove no estrangeiro, o governo dos Estados Unidos não segue internamente", acrescentando que "o governo americano promove políticas que não são seguidas nos Estados Unidos" ("What Washington Means by the Policy Reform," em J. Williamson, ed., Latin America Adjustement, 1990, 213). Não poderia ter sido melhor dito. Por outras palavras, se quiser entender as políticas públicas dos Estados Unidos, olhe para o que o governo americano faz, não para o que diz. Esta mesma situação ocorre na maioria dos países capitalistas desenvolvidos. Os seus Estados tornaram-se mais, não menos, intervencionistas. A dimensão do Estado (medida pela despesa pública per capita) aumentou na maior parte destes países. Mais uma vez, a informação empírica sobre este ponto é forte. O que tem vindo a suceder não é uma redução do Estado, mas antes uma mudança na natureza da intervenção estatal – reforçando o seu carácter de classe.

Deterioração da situação económica e social mundial

Contrariamente ao dogma neoliberal, as políticas públicas neoliberais tem sido notavelmente mal sucedidas em atingir os seus objectivos declarados: eficiência económica e bem-estar social.

Tabela 1– Crescimento económico 1960-2000
  1960-1980 1980-2000
Taxa de crescimento económico nos países em desenvolvimento (excepto China):
Crescimento económico anual 5.5% 2.6%
Crescimento económico anual per capita 3.2% 0.7%
Taxa de crescimento económico na China:
Crescimento económico anual 4.5% 9.8%
Crescimento económico anual per capita 2.5% 8.4%
Fontes: Banco Mundial, World Development Indicators, 2001 CD-ROM; Robert Pollin, Contours of Descent (Verso, 2003) 131.
Se compararmos o período de 1980-2000 (quando o neoliberalismo atingiu a sua máxima expressão) com o período imediatamente precedente, 1960-1980, podemos facilmente ver como 1980-2000 foi muito menos bem sucedido que 1960-1980 na maior parte dos países capitalistas desenvolvidos e em desenvolvimento. Como mostra a tabela 1, a taxa de crescimento e a taxa de crescimento per capita em todos os países em desenvolvimento (excepto a China) foram muito mais altas entre 1960-1980 (5,5 e 3,2 por cento) do que entre 1980-2000 (2,6 e 0,7 por cento). Mark Weisbrot, Dean Baker e David Rosnick documentaram que a melhoria da qualidade de vida e os indicadores de bem-estar (mortalidade infantil, taxa de escolarização, esperança de vida e outros) aumentaram mais entre 1960-1980 do que entre 1980-2000 (quando comparando países ao mesmo nível de desenvolvimento no ano inicial de cada período – The Scorecard on Development, Center for Economic and Policy Research, September 2005). E, como mostra a tabela 2, a taxa de crescimento económico anual per capita nos países capitalistas desenvolvidos foi mais baixa entre 1981-99 do que entre 1961-80.

Tabela 2–
A. Taxa média anual de crescimento económico per capita nos países da OCDE e em desenvolvimento

  1961-1980 1981-1999
(A) Países OCDE 3,5% 2,0%
(B) Países em desenvolvimento (excepto China) 3,2% 0,7%
Diferencial de crescimento (A/B) 0,3% 1,3%

B. Crescimento das desigualdades de rendimento mundiais, 1980-1998 (excluindo a China)
Rendimento dos 50% mais ricos em proporção ao rendimento dos 50 % mais pobres 4% mais desigual
Rendimento dos 20% mais ricos em proporção ao rendimento dos 20 % mais pobres 8% mais desigual
Rendimento dos 10% mais ricos em proporção ao rendimento dos 10 % mais pobres 19% mais desigual
Rendimento dos 1% mais ricos em proporção ao rendimento dos 1 % mais pobres 77% mais desigual
Fontes: Banco Mundial, World Bank, World Development Indicators, 2001; Robert Sutcliffe, A More or Less Unequal World? (Political Economy Research Institute, 2003); Robert Pollin, Contours of Descent (Verso, 2003), 133.
Mas, é também importante sublinhar que, devido ao maior crescimento económico anual per capita nos países da OCDE em relação aos países em desenvolvimento (excepto a China), a diferença entre as suas taxas de crescimento per capita tem vindo a aumentar dramaticamente (tabela 2). Isto significa, em termos práticos, que as desigualdades de rendimento entre estes dois tipos de países cresceram de forma espectacular e, particularmente, entre os extremos (ver tabela 2). Mas, o mais importante, as desigualdades têm aumentado dramaticamente, não apenas entre países, mas dentro dos países, tanto nos desenvolvidos como nos países em desenvolvimento. Somando os dois tipos de desigualdades (entre e dentro dos países), descobrimos, como Branco Milanovic documentou, que os 1% mais ricos da população mundial recebem 57% do rendimento mundial, e a diferença de rendimento entre os que estão no topo e os que estão no fundo aumentou de 78 para 114 vezes. ( Worlds Apart, Princeton University Press).

Deve ser enfatizado que, embora a pobreza tenha aumentado a nível mundial e nos países que seguem políticas neoliberais, isto não significa que os ricos, em cada país (incluindo nos países em desenvolvimento), tenham sido afectados negativamente. Ao contrário, os ricos viram o seu rendimento e a sua distância dos não-ricos aumentar substancialmente. As desigualdades de classe aumentaram grandemente na maior parte dos países capitalistas.

O neoliberalismo como prática de classe:   As raízes das desigualdades

Assim, em cada um destes países, o rendimento dos que estão no topo aumentou espectacularmente como resultado das intervenções estatais. Consequentemente, temos de nos voltar para algumas das categorias e conceitos descartados por grandes sectores da esquerda: estrutura de classe, poder de classe, luta de classes e o seu impacto sobre o Estado. Estes conceitos científicos continuam a ser de uma importância chave para a compreensão do que se passa em cada país. Deixem-me clarificar que um conceito científico pode ser muito antigo sem ser antiquado. "Antigo" e "antiquado" são dois conceitos diferentes. A lei da gravidade é muito antiga mas não é antiquada. Quem duvidar disto pode testá-lo saltando do décimo andar. Existe o risco de que alguns sectores da esquerda venham a pagar o mesmo preço suicida por ignorarem conceitos científicos como classe e luta de classes, simplesmente por que estes são conceitos antigos. Não conseguimos entender o mundo (do Iraque à rejeição da Constituição Europeia) sem reconhecer a existência de classes e de alianças de classe, estabelecidas em todo o mundo, entre as classes dominantes do mundo capitalista desenvolvido e as do mundo capitalista em desenvolvimento. O neoliberalismo é a ideologia e a prática das classes dominantes tanto do mundo desenvolvido como do mundo em vias de desenvolvimento.

Mas antes de saltarmos para a frente, comecemos com a situação em cada país. A ideologia neoliberal foi a resposta das classes dominantes aos ganhos substanciais conquistados pelas classes operária e camponesa, entre o fim da Segunda Guerra Mundial e meados da década de 70. O enorme aumento das desigualdades que tem ocorrido desde então é o resultado directo do crescimento do rendimento das classes dominantes, que é uma consequência das políticas públicas de classe, como:
(a) desregulamentação dos mercados laborais, um movimento contra a classe operária;
(b) desregulamentação dos mercados financeiros, o que beneficiou grandemente o capital financeiro, o ramo hegemónico do capital no período 1980-2005;
(c) desregulamentação do comércio de bens e serviços, o que beneficiou a população com elevada capacidade de consumo, em prejuízo dos trabalhadores;
(d) redução das despesas públicas sociais, atingindo a classe operária;
(e) privatização de serviços que beneficiou os 20% mais ricos da população, à custa do bem-estar das classes trabalhadoras que dependem dos serviços públicos;
(f) promoção do individualismo e do consumismo, prejudicando a cultura da solidariedade;
(g) desenvolvimento de uma retórica e de um discurso teórico que presta homenagem aos mercados, mas oculta uma aliança clara entre as transnacionais e o Estado em que estão baseadas;
(h) promoção de um discurso anti-intervencionista em claro conflito com o real aumento da intervenção estatal para promover os interesses das classes dominantes e das unidades económicas – as transnacionais – que acolhem esses interesses.
Cada uma destas políticas públicas de classe exige uma acção ou intervenção estatal que entra em conflito com os interesses dos trabalhadores e outras classes populares.

O conflito primário no mundo hoje: Não entre o Norte e o Sul mas sim entre uma aliança das classes dominantes do Norte e do Sul contra as classes dominadas do Norte e do Sul

Tornou-se parte da sabedoria convencional que o conflito primário no mundo é entre o Norte rico e o Sul pobre. O Norte e o Sul, no entanto, têm classes com interesses antagónicos, que estabeleceram alianças a nível internacional. Esta situação tornou-se clara para mim quando fui conselheiro do presidente Allende, no Chile. O golpe fascista liderado pelo general Pinochet não era, como foi amplamente relatado, um golpe imposto pelo Norte rico (os Estados Unidos) sobre o Sul pobre (Chile). Os que impuseram brutalmente o regime de Pinochet foram as classes dominantes do Chile (a burguesia, a pequena-burguesia e as classes médias-altas profissionais), com o apoio não dos Estados Unidos (a sociedade americana não é um agregado de 240 milhões de imperialistas!) mas sim da administração Nixon, que era, na altura, muito impopular nos Estados Unidos (tendo enviado o exército para sufocar a greve dos mineiros de carvão em Appalachia).

A falta de consciência da existência de classes leva muitas vezes à condenação de um país inteiro, frequentemente os Estados Unidos. Mas de facto, a classe operária dos Estados Unidos é uma das primeiras vítimas do imperialismo dos Estados Unidos. Alguns dizem que a classe operária americana beneficia do imperialismo. A gasolina, por exemplo, é relativamente barata nos Estados Unidos (embora cada vez menos). Custa-me trinta e cinco dólares atestar o meu carro nos Estados Unidos e cinquenta e dois euros para atestar o mesmo modelo na Europa. Mas, em contraste, o transporte público é praticamente inexistente em muitas regiões dos Estados Unidos. A classe operária de Baltimore, por exemplo, beneficiaria mais com transportes públicos de primeira classe (que não tem) do que em ter de depender dos carros, qualquer que seja o preço da gasolina. E não vamos esquecer que os interesses das indústrias da energia e do automóvel têm sido os agentes principais de oposição e destruição do transporte público nos Estados Unidos. A classe operária dos Estados Unidos é uma vítima do sistema capitalista e imperialista do seu país. Não é por acaso que mais nenhum país no mundo capitalista desenvolvido tem um Estado providência (welfare state) tão subdesenvolvido como os Estados Unidos. Mais de 100 mil pessoas morrem nos Estados Unidos todos os anos devido à falta de cuidados de saúde públicos.

A tendência para olhar para a distribuição de poder pelo mundo enquanto se ignora o poder de classe em cada país é também evidente nas frequentes denúncias que as organizações internacionais são dominadas pelos países ricos. É frequentemente apontado o facto, por exemplo, de que 10 por cento da população mundial, vivendo nos países ricos, tem 43 por cento dos votos no FMI, mas não é verdade que 10 por cento da população vivendo nos chamados países ricos controle o FMI. São as classes dominantes desses países que dominam o FMI, desenvolvendo políticas públicas que prejudicam as classes dominadas do seu próprio país, tal como as de outros países. O director do FMI, por exemplo, é Rodrigo Rato, que enquanto foi ministro da Economia de Espanha no governo de ultra-direita de José María Aznar (que se associou com Bush e Blair para apoiar a guerra no Iraque) levou por diante políticas brutais de austeridade que reduziram severamente o nível de vida das classes populares espanholas (Vicente Navarro, Quem é Rodrigo Rato?, em
http://resistir.info/espanha/rodrigo_rato.html ).

Deixem-me também clarificar outra questão. Muito se escreveu acerca do conflito na OMC entre países ricos e pobres. Os governos dos países ricos, diz-se, subsidiam pesadamente a sua agricultura enquanto levantam barreiras protectoras para as indústrias, como as têxteis e alimentares, que são vulneráveis aos produtos vindos dos países pobres. Embora estes obstáculos ao comércio mundial de facto afectem adversamente os países pobres, é errado assumir-se que a solução é um comércio mundial mais livre. Mesmo sem barreiras, a produtividade mais elevada dos países ricos garantiria o seu êxito no comércio mundial. O que os países pobres precisam de fazer é mudar de economias viradas para a exportação (a raiz dos seus problemas) para um crescimento orientado para o mercado interno – uma estratégia que exigiria uma grande redistribuição do rendimento e é, por isso, recusada pelas classes dominantes desses países (e dos países ricos). É extremamente importante compreender que a maior parte dos países já possui os recursos (incluindo o capital) para romper com o seu subdesenvolvimento. Deixem-me citar uma fonte improvável. O New York Times, a 12 de Setembro de 1992 (numa altura em que a explosão populacional era considerada a causa da pobreza mundial), publicou uma avaliação surpreendentemente cândida da situação no Bangladesh, o país mais pobre do mundo. Neste extenso artigo, Ann Crittenden tocou directamente na raiz do problema: os padrões de propriedade do meio de produção – a terra:
A raiz da persistente má nutrição no meio de relativa abundância é a desigual distribuição da terra no Bangladesh. Poucas pessoas são ricas pelos padrões ocidentais, mas sérias desigualdades existem, de facto, e reflectem-se numa distribuição da propriedade da terra altamente desequilibrada. Os 16% mais ricos da população rural controlam dois terços da terra e 60% da população tem propriedades de menos de um acre [4047 m 2 ].
Crittenden não tem esperança que a solução seja tecnológica. Ao contrário, a tecnologia pode piorar as coisas:
As novas tecnologias agrícolas que estão a ser introduzidas tendem a favorecer grandes os grandes agricultores, colocando-os numa melhor posição para comprarem a propriedade dos seus vizinhos menos afortunados.
Porque é que esta situação persiste? A resposta é clara.
No entanto, com o governo dominado por proprietários – cerca de 75% dos membros do Parlamento possuem terra – ninguém prevê apoio oficial para mudanças fundamentais no sistema.
Permitam-me acrescentar que na classificação dos regimes políticos do Departamento de Estado dos Estados Unidos, o Bangladesh está colocado na coluna democrática. Entretanto, fome e peso a menos são a principal causa de mortalidade infantil no Bangladesh. A cara faminta duma criança no Bangladesh tornou-se o poster mais utilizado por muitas organizações caritativas para envergonhar as pessoas nos países desenvolvidos a fim de enviarem dinheiro e ajuda alimentar para o Bangladesh. Com que resultados?
Funcionários da ajuda alimentar no Bangladesh confessam em privado que apenas uma fracção dos milhões de toneladas de ajuda alimentar enviadas para o Bangladesh chegaram aos pobres e famintos nas aldeias. A comida é dada ao Governo, que por sua vez a vende a preços subsidiados aos militares, à polícia e aos habitantes de classe média das cidades.
A estrutura de classe do Bangladesh e as relações de propriedade que a determinam são as causas da enorme pobreza. Como conclui Ann Crittenden:
O Bangladesh tem terra suficiente para fornecer uma dieta apropriada para cada homem, mulher e criança do país. O potencial agrícola desta terra verdejante é tal que mesmo o inevitável crescimento populacional dos próximos 20 anos pode facilmente ser alimentado com os recursos apenas do Bangladesh.
Recentemente, o Bangladesh tem sido muito noticiado por ter tido um alto crescimento económico devido em primeiro lugar às suas exportações no mercado mundial. Mas esse crescimento foi limitado a um pequeno sector da economia, orientado para a exportação, deixando intocada a maioria da população. A má nutrição e a fome, entretanto, aumentaram.

Os Estados e as alianças de classe

No estabelecimento de alianças de classe, os Estados têm um papel chave. A política externa dos Estados Unidos, por exemplo, está orientada para o apoio às classes dominantes do Sul (onde, a propósito, vivem 20% das pessoas mais ricas do mundo). Estas alianças incluem, muitas vezes, laços pessoais entre os membros das classes dominantes. Os exemplos são múltiplos – entre eles, o tradicional apoio da família Bush aos regimes feudais do Médio Oriente; o apoio de Clinton aos Emiratos Árabes Unidos (EAU), um dos maiores apoiantes da Biblioteca Clinton em Little Rock, Arkansas, e um dos grandes doadores a Clinton em pagamentos por conferências (cerca de um milhão de dólares) e a causas que favorecem Clinton ( Financial Times, 4 de Março de 2006). Os EAU são um dos regimes mais opressivos e brutais do mundo. As classes dominantes negam a cidadania a 85 por cento da população activa (chamados "trabalhadores convidados"). É desnecessário dizer, as agências internacionais (altamente influenciadas pelos Estados Unidos e governos europeus) promovem estas alianças baseadas na retórica neoliberal dos mercados livres. Os cortes nas despesas públicas sociais, defendidos pelo FMI e pelo Banco Mundial, são parte das políticas públicas impulsionadas pelas classes dominantes, tanto do Norte como do Sul, à custa do bem-estar e qualidade de vida das classes dominadas em todo o mundo. Em todos estes exemplos, os Estados do Norte e do Sul têm um papel fundamental.

Outro exemplo de alianças entre classes dominantes é a actual promoção dos seguros de saúde de capitalização pela administração Bush, quer para a população dos Estados Unidos quer, cada vez mais, para o mundo em desenvolvimento. Isto é feito com o conselho e colaboração de governos conservadores da América Latina, em nome das suas classes dominantes, que beneficiam dos sistemas de seguros privados que seleccionam os seus clientes e excluem as classes populares. Essas classes populares, nos Estados Unidos e na América Latina, detestam profundamente esta imposição dos seguros de saúde de capitalização (o filme John Q relata a hostilidade contra as empresas de seguros de saúde entre a classe operária dos Estados Unidos). O facto de que as classes dominantes nos países desenvolvidos e em desenvolvimento partilham interesses de classe não significa que estejam de acordo em tudo. Claro que não. Têm grandes desacordos e conflitos (da mesma maneira que há desacordos e conflitos entre os diferentes componentes das classes dominantes em cada país). Mas estes desacordos não conseguem esconder a comunidade dos seus interesses, como é claramente exposta em fóruns neoliberais (como Davos) e aparelhos neoliberais que têm uma posição hegemónica (como The Economist e o Financial Times ).

Existirá um Estado dominante no mundo hoje em dia?

Mais do que globalização, o que vemos no mundo hoje em dia é a regionalização das actividades económicas em torno de um Estado dominante: a América do Norte em torno dos Estados Unidos, a Europa em torno da Alemanha, e a Ásia em torno do Japão – e em breve da China. Há, assim, uma hierarquia de Estados em cada região. Na Europa, por exemplo, o Estado espanhol está a tornar-se dependente das políticas públicas da União Europeia, nas quais predomina o Estado alemão. Esta dependência cria uma situação ambivalente. Por um lado, os Estados da UE decidem delegar as principais políticas (como as políticas monetárias) a uma instituição mais elevada (o Banco Central Europeu, que é dominado pelo Banco Central Alemão). Mas isto não significa necessariamente que o Estado espanhol perca poder. "Perder poder" significa que se tinha mais poder antes, o que não é necessariamente o caso. A Espanha, por exemplo, é mais poderosa com o Euro como moeda do que era com a peseta. De facto, o primeiro-ministro espanhol Jose Luís Rodriguez Zapatero teria pago um preço muito alto no seu confronto com Bush (ao retirar as tropas espanholas do Iraque) se a Espanha ainda tivesse a peseta como moeda nacional. Partilhar a soberania pode aumentar o poder. Por outro lado, o governo europeu é frequentemente utilizado pelas classes dominantes como justificação para as políticas impopulares que elas querem implementar (como a redução da despesa pública como consequência do Pacto de Estabilidade Europeu, que obriga os países a manterem um défice orçamental abaixo dos 3 por cento do PIB); estas políticas são apresentadas como decorrentes da legislação europeia e não de algum dos Estados membros, diluindo assim a responsabilidade de cada governo. As alianças de classe ao nível europeu manifestam-se através do funcionamento das instituições da UE empenhadas na ideologia e políticas neoliberais. O voto "não" à proposta de Constituição Europeia foi a resposta das classes trabalhadoras de alguns Estados membros às instituições europeias, que funcionam como alianças para as classes dominantes europeias.

Na hierarquia dos Estados, alguns são dominantes. O Estado americano tem uma posição dominante que é mantida através de um conjunto de alianças com as classes dominantes de outros Estados. A ideologia neoliberal fornece a ligação entre estas classes. Desnecessário dizer, há conflitos e tensões entre elas. Mas estas tensões não conseguem sobrepor-se à comunidade dos seus interesses de classe. Entre as práticas que os unem estão as políticas agressivas contra a classe operária e instituições de esquerda. O período de 1985-2005 caracterizou-se por campanhas agressivas contra os partidos de esquerda que tinham tido sucesso no período de 1960-1980. Durante o período neoliberal, a aliança das classes dominantes havia promovido movimentos religiosos inter-classistas que usaram a religião como motivação para travar o socialismo ou comunismo. Foi a administração Carter que começou a apoiar os fundamentalistas religiosos no Afeganistão contra o governo conduzido pelos comunistas. Do Afeganistão ao Iraque, Irão, territórios palestinos, e muitos países árabes, as classes dominantes dos Estados Unidos e da Europa, através dos seus governos, financiaram e apoiaram os fundamentalistas religiosos – frequentemente não apenas estranhos aos seus interesses de classe, mas estranhos à sua própria religiosidade. Era suposto a "maioria moral" nos Estados Unidos tornar-se a maioria moral em todo o mundo. Estes movimentos fundamentalistas, profundamente anti-esquerda, desenvolveram a sua própria dinâmica, utilizando as enormes frustrações das massas árabes em relação aos seus regimes opressivos e feudais, para facilitar a conquista do Estado e a instalação de regimes de igualmente opressivas teocracias religiosas, como sucedeu em muitos países árabes.

Mas é errado ver o apoio das classes dominantes aos regimes feudais apenas como um produto da Guerra Fria. Foi muito mais do que isso. Foi uma resposta de classe. A melhor prova disto é que o apoio continuou mesmo depois do colapso da União Soviética. A Guerra Fria era uma desculpa para continuar a luta de classes a nível mundial – como prova a sua continuação. A guerra de classe tornou-se, de facto, um componente extremamente activo do intervencionismo dos Estados Unidos. Foi a "terapia de choque" defendida por Lawrence Summers e Jeffrey Sachs na Rússia durante a administração Clinton, que levou à redução da esperança de vida na Rússia, uma consequência do dramático declínio no nível de vida das classes populares russas. O aumento da privatização de importante património público era parte dessa guerra de classe na Rússia – como tem sido no Iraque.

O chefe da ocupação do Iraque pelos Estados Unidos, Paul Bremer, despediu meio milhão de trabalhadores governamentais, reduziu os impostos às empresas, deu aos investidores novos e extraordinários direitos, e eliminou todas as restrições às importações em todos os sectores, excepto no sector petrolífero. Como Jeff Faux relata em The Global Class War (Wiley, 2006), as únicas leis da brutal ditadura iraquiana que a ocupação reteve foram as que eram anti-sindicatos, incluindo um restritivo acordo colectivo de trabalho, que retirou aos trabalhadores todos os bónus e subsídios de alimentação e alojamento. Como The Economist publicou no seu editorial, as reformas económicas no Iraque são o "sonho de um capitalista" (25 de Setembro de 2003).

Recentemente, outra versão da divisão Norte-Sul aparece nos escritos de um dos pensadores mais influentes nos Estados Unidos, o filósofo John Rawls, que divide os países do mundo entre países "decentes" e "não-decentes". Os países decentes (maioritariamente localizados no mundo capitalista desenvolvido) são os que têm direitos democráticos e instituições, enquanto os não-decentes (maioritariamente localizados no mundo capitalista em desenvolvimento) não os têm. Depois de dividir o mundo nestas duas categorias, conclui que é melhor ignorar os países não-decentes, embora, admita "uma responsabilidade moral de ajudar os países pobres, a quem a pobreza impede de se organizarem como sociedades liberais ou decentes". Estas posições e afirmações testemunham uma avassaladora ignorância do passado e presente das relações internacionais, bem como das relações de classe em cada um desses países. Rawls mais confunde governos com países (uma confusão que acontece frequentemente quando se assume que o conflito primário é entre Norte e Sul). Os que ele chama países não-decentes (caracterizados por ditaduras brutais e corruptas) têm classes; as suas classes dominantes não têm sido ignoradas nas actividades fomentadas e apoiadas pelas classes dominantes dos países decentes, que também atingiram a qualidade de vida das suas próprias classes dominadas. Além disso, nos chamados países não-decentes de Rawls, existem movimentos com raiz de classe que suportam enormes sacrifícios, levando a cabo uma luta heróica pela mudança, lutando constantemente, embora diminuídos e combatidos pelas classes dominantes dos chamados países decentes. É notável (embora previsível) que tal figura intelectual defina a bússola moral destas classes indecentes. O mais recente exemplo desta indecência é o relatado apoio dos governos dos Estados Unidos e da Grã-Bretanha ao Rei do Nepal, que nasce do seu desejo de travarem uma revolta de massas liderada por partidos de esquerda num país do terceiro mundo.

Desigualdades entre os países e as suas consequências sociais

Está bem documentado que as desigualdades contribuem para a falta de solidariedade social e aumentam a patologia social. Muita gente, incluindo eu próprio, documentou esta realidade ( The Political Economy of Social Inequalities: Consequences for Health and Quality of Life, Baywood, 2002). As provas científicas em apoio desta posição são esmagadoras. Em qualquer dada sociedade, um grande número de mortes poderia ser evitado reduzindo as desigualdades sociais. Michael Marmot estudou o grau de mortalidade por doenças cardíacas entre profissionais de diferentes níveis de autoridade, e descobriu que quanto mais elevado o grau de autoridade, mais baixa a mortalidade por doenças cardíacas ( The Status Syndrome, 2005). E além disso mostrou que este grau de mortalidade não poderia ser explicado apenas pela dieta, exercício físico ou colesterol; estes factores de risco explicavam apenas uma pequena parte da gradação. O factor mais importante era a posição de cada pessoa na estrutura social (em que classe, género e raça desempenham papeis chave) e a distância social entre os grupos, e a diferença de graus de controle que as pessoas têm sobre as suas próprias vidas.

Esta importantíssima descoberta científica tem muitas implicações; uma delas é a de que o maior problema que enfrentamos não é o de simplesmente eliminar a pobreza, mas antes reduzir a desigualdade. O primeiro não pode ser resolvido sem resolver o segundo. Outra implicação é a de que a pobreza não é apenas uma questão de recursos, como é erradamente assumido nos relatórios do Banco Mundial que medem a pobreza a nível mundial quantificando o número de pessoas que vivem com um dólar por dia. O verdadeiro problema, uma vez mais, não é o dos recursos absolutos, mas o da distância social e o dos diferentes graus de controlo de cada um sobre os seus próprios recursos. E isto é verdade em todas as sociedades.

Deixem-me explicar. Um jovem negro, não-qualificado, desempregado, vivendo na área do ghetto de Baltimore tem mais recursos (ele ou ela têm provavelmente um carro, telemóvel e televisão e mais metros quadrados por habitação e mais equipamento de cozinha) do que um profissional da classe média no Gana, em África. Se o mundo fosse uma única sociedade, o jovem de Baltimore seria da classe média e o profissional do Gana seria pobre. E no entanto, o primeiro tem uma esperança de vida muito mais curta (45 anos) do que o segundo (62 anos). Como pode ser isto se o primeiro tem mais recursos do que o segundo? A resposta é clara. É muito mais difícil ser pobre nos Estados Unidos (o sentimento de distância, frustração, impotência e falhanço é muito maior) do que ser da classe média no Gana. O primeiro está muito abaixo da média; o segundo está acima da média.

Será que o mesmo mecanismo funciona nas desigualdades entre países? A resposta é, cada vez mais, sim. E a razão para dizermos "cada vez mais" é a comunicação – com sistemas e redes de informação cada vez mais globalizadas, mais informação chega às áreas mais remotas do mundo. E a distância social causada pelas desigualdades torna-se cada vez mais evidente, não apenas dentro, mas também entre países. Porque esta distância é cada vez mais entendida como um resultado da exploração, deparamo-nos com uma enorme tensão, comparável com a do século XIX e início do século XX, quando a exploração de classe se tornou a força motriz da mobilização social. O elemento chave na definição do futuro é através de que canais essa mobilização se efectua. O que temos visto é uma enorme mobilização, instigada e guiada por uma aliança de classes dominantes do Norte e do Sul, com o objectivo de – como foi mencionado – estimular mobilizações inter-classistas, religiosas ou nacionalistas que deixem as relações de classe fundamentais inalteradas. Vimos este fenómeno no fim do século XIX e início do século XX. A democracia-cristã na Europa, por exemplo, aparece como a resposta das classes dominantes à ameaça do socialismo e comunismo. O nascimento do fundamentalismo islâmico também foi estimulado com o mesmo objectivo.

A alternativa de esquerda tem de estar centrada em alianças entre as classes dominadas e outros grupos dominados, com um movimento político que deve ser construído com base no processo de luta de classes que ocorre em cada país. Como disse Hugo Chávez da Venezuela, "não pode ser um mero movimento de protesto e celebração como Woodstock". É uma enorme luta, um esforço em que organização e coordenação são a chave, apelando para uma Quinta Internacional. Este o desafio de hoje para a esquerda internacional.

[*] Professor de Política Pública na Johns Hopkins University, EUA, e na Universidad Pompeu Fabra, Espanha. O seu email é: navarro@... .

O original encontra-se em
http://www.monthlyreview.org/0906navarro.htm
Tradução de TR.



Fuente: www.resistir.info , 26 de septiembre de 2006.
 


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#234 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mar, 3 de Oct, 2006 11:49 pm
Asunto: 136/06 - México - ''No avanzamos'' con el actual modelo económico: Slim Helú
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 136/06
México, más allá de los noventa
El "modelo" repudiado por el "modelador"
 

 
Se debe combinar inversión pública y privada, dice

''No avanzamos'' con el actual modelo económico: Slim Helú

NOTIMEX E ISRAEL DAVILA CORRESPONSAL
En México se aplica un modelo económico ''con el que no avanzamos'', aseguró el empresario Carlos Slim, dueño de Grupo Carso y Telmex, quien cuestionó el insuficiente crecimiento económico y la salida de mexicanos en busca de empleo a Estados Unidos. Explicó que México crece 0.2 por ciento per cápita y ''estamos expulsando casi 400 mil personas que no encuentran oportunidad de empleo''.
Por el contrario, continuó, las remesas familiares que se envían al país ascienden a 2 mil millones de dólares al mes, casi 25 mil millones de dólares al año, y ''en virtud de que seguimos aplicando ese modelo, no avanzamos''.
Al participar en la 62 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Slim explicó que la crisis de la deuda de 1982 provocó reacciones en América Latina. Se planteó, dijo, no un modelo, sino una serie de instrumentos que se basan en el llamado Consenso de Washington, que se publicó entre 1985 y 1986, el cual busca ajustar ''nuestras economías para darnos capacidad de pago''.
El acuerdo tiene cosas positivas, aclaró, ''pero desgraciadamente son de las que no se han aplicado, como es el Estado de derecho y otras, que para mi gusto son políticas, algunas muy convenientes, pero hay otras que tienen el defecto de ser de ajuste, de freno, de tener el freno puesto en nuestras economías. Son procíclicas, porque cuando las cosas van bien, tienen un efecto de impulsarlas y cuando van mal, aceleran el problema''.
Advirtió que lo anterior ha llevado a crisis económicas periódicas en varios países de la región, como Brasil, Argentina y México, entre otros.
En el caso de México, Slim refirió que después de crecer durante 50 años a un ritmo de 6.2 por ciento, en 25 años ''estamos creciendo alrededor de 0.2 por ciento per cápita, casi cero''. Además, expulsamos casi 400 mil o no sé cuántas personas que no encuentran oportunidad de empleo y tienen que ir a Estados Unidos, lamentó.
Refirió que a pesar de lo anterior, esos mexicanos ''nos mandan cifras enormes de remesas; probablemente en México este año vengan unos 2 mil millones de dólares al mes, casi 25 mil millones de dólares al año''.
''En virtud de que seguimos aplicando ese modelo, no avanzamos. El modelo prevé mayor actividad del sector privado, pero solamente a través de la privatización, cuando es muy importante combinar inversión pública y privada en servicios públicos'', añadió.
Slim y Hank Rhon financian y serán concesionarios de carreteras del Edomex
La Secretaría de Comunicaciones del estado de México reveló que el nuevo sistema de carreteras de cuota que se construyen en el estado de México es financiado, en parte, por empresarios como Slim y Carlos Hank Rhon, a quienes se les ha otorgado la concesión de dos autopistas que ya se construyen en el valle de Toluca.
Precisó que los empresarios no sólo se encargan de la construcción de las vialidades de cuota, sino que las operarán y administrarán al menos durante los próximos 15 años.
Manuel Ortiz García, director general del sistema de autopistas en el estado, informó que son cinco carreteras de cuota las que se tiene proyectadas a corto y mediano plazos, de las cuales cuatro ya están siendo construidas y una aguarda al proceso de licitación para adjudicar la obra.
La primera de ellas, cuya construcción es la que presenta más avance, es el libramiento nororiente de Toluca, que conectará a la autopista México-Toluca con la carretera que va a Atlacomulco y Maravatío. Esta obra, con una inversión de mil 200 millones de pesos, es edificada por SFC Concesiones, empresa del Grupo Inbursa, que encabeza Slim Helú, y se espera que en el primer semestre del próximo año entre en operación.
Otra de las carreteras unirá la autopista México-Toluca con la vialidad de cuota México-Cuernavaca. La concesión de 48 kilómetros de longitud que iniciará en Lerma, pasará por Santiago Tianguistenco y Ocuilan, hasta llegar a Tres Marías, y fue adjudicada a la constructora La Nacional, en conjunto con grupo Interacciones, de Carlos Hank Rhon. Esta arteria costará mil 300 millones de pesos y tendrá ramales para Tenango del Valle, Malinalco y Chalma y, como las demás, será de cuota.
La tercera carretera que está apunto de concluir es la tercera etapa del Circuito Exterior Mexiquense, en el oriente del estado, con un costo de mil 200 millones de pesos. Esta obra, desde su inicio fue concesionada a la empresa española OHL, que también operará la vía.
La cuarta es la autopista Toluca-Zitácuro, donde se espera tener un aforo vehicular de 7 mil autos diarios. Esta vía tendrá un costo de 700 millones de pesos y fue concesionada a la empresa Coconal.
La última y más importante, es la autopista Toluca-Naucalpan, que tendrá un costo de 3 mil millones de pesos.

Fuente: diario La Jornada, de México D.F., México; 3 de octubre de 2006.

Grupo Carso es uno de los conglomerados más grandes e importantes de América Latina. Controla y opera gran variedad de empresas en el ramo comercial, industrial y de consumo. Las principales subsidiarias del ramo comercial se encuentran agrupadas en Grupo Sanborns, que a su vez está integrado por la cadena de tiendas Sanborns; los Sanborns Café; una cadena de tiendas de música con diferentes formatos como Mixup, Discolandia y Feria del Disco, y las tiendas departamentales Sears.

En el ramo industrial, Carso cuenta con empresas reconocidas a nivel mundial como Condumex, dedicada a la manufactura y comercialización de productos dirigidos a la industria de la construcción, energía, automotriz y telecomunicaciones; Nacobre, empresa fabricante de productos de cobre, aluminio y PVC; Frisco, con operaciones en ferrocarriles, en el sector químico y en el minero.

Finalmente en el sector consumo, Grupo Carso agrupa a Porcelanite, productor de recubrimientos cerámicos para pisos, muros y similares; y Cigatam, que en sociedad con Philip Morris, produce y comercializa cigarros de marcas como Marlboro, Benson and Hedges, y Delicados, entre otras.
 



Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

#235 De: Geografia Económica <geoecon2005@...>
Fecha: Mié, 4 de Oct, 2006 12:04 am
Asunto: 137/06 - México: entre el ensamblado y las remesas
geoecon2005
Enviar correo Enviar correo
 
RGE 137/06
 

México: entre el ensamblado y las remesas


La desgravación arancelaria reducirá 5% los costos de producción

MIRIAM POSADA GARCIA
Con la desgravación arancelaria de 6 mil insumos y materias primas usadas en 18 sectores, se reducirán al menos 5 por ciento los costos de producción de las empresas establecidas en México, se eliminarán incentivos a la elusión del pago de aranceles y se combatirán prácticas ilegales de comercio como la triangulación y contrabando, aseguró la subsecretaria de Industria y Comercio, Rocío Ruiz Chávez.
La funcionaria explicó que el decreto de reducción de aranceles permitirá disminuir los costos de producción de las empresas de por lo menos 18 sectores, mediante el abaratamiento de los insumos que usan en sus procesos de producción. Con esto, dijo, también se pretende fortalecer la generación de empleo, la atracción de inversiones y el incremento de las exportaciones.
Detalló que la reducción arancelaria de este decreto es de 15 a 10 por ciento, y de 10 a 7 por ciento. Las fibras sintéticas bajaron de 15 y 10 por ciento a 9, mientras los textiles, dependiendo la fracción, tuvieron una reducción de 20 a 15 por ciento, y de 15 a 10. Precisó que esta modificación de la tarifa de la Ley de Impuestos Generales de Importación y Exportación no incluye bienes de consumo final ni agropecuarios.
La funcionaria destacó que entre los sectores beneficiados por el decreto se encuentran los que trabajan con el programa de Importación Temporal (Pitex) y maquiladores, que durante 2006 exportarán 170 mil millones de dólares.

En ocho meses se recibió 19.7 por ciento más que un año antes

Aumenta a casi 6 millones el número de envíos de dinero al país: BdeM

JUAN ANTONIO ZUÑIGA
Los trabajadores mexicanos en el exterior enviaron 2 mil 117.5 millones de dólares a sus familiares en el país durante el octavo mes de este año, con lo cual el ingreso de divisas por remesas se elevó a 15 mil 510 millones de dólares entre enero y agosto, 19.7 más que en el mismo periodo de 2005, informó el Banco de México (BdM).
El número de operaciones realizado por los mexicanos que emigraron en busca de trabajo para enviar recursos a sus familias aumentó a 5 millones 897 mil 700, la cantidad más elevada desde que el banco central inició el seguimiento de este fenómeno económico y social en 1995.
La multiplicación de estas operaciones coincide con las nuevas estimaciones del Consejo Nacional de Población sobre la emigración de mexicanos al exterior, según las cuales 582 mil 600 personas más abandonarían el país durante 2006, ante la falta de oportunidades para mitigar su pobreza.
Las cifras del Banco de México indican que en agosto de 2006 se realizaron casi 338 mil operaciones más de envíos de dinero, que en el mismo mes del año pasado; pero el promedio por remesa fue casi el mismo, con un incremento de 3.55 dólares que representó una elevación marginal de 0.1 por ciento.
Los informes señalan que en agosto de 2005 el promedio por operación de este tipo fue de 355.50 dólares; mientras en el mismo mes del año en curso fue de 359.05 dólares en promedio por remesa, equivalente a 4 mil pesos al tipo de cambio actual. El Banco de México ha estimado en 24 mil millones de dólares el ingreso de divisas al país por esta vía en 2006.

Fuente: diario La Jornada, de México D.F., México; 3 de octubre de 2006.


Geografía Económica


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
Probalo ya!

Mensajes 206 - 235 de 7270   Más antiguo  |  < Más antiguo  |  Más reciente >  |  Más reciente
Mensajes 206 - 235 de 7270   Más antiguo  |  < Más antiguo  |  Más reciente >  |  Más reciente
Avanzado

Copyright © 2010 Yahoo! de Argentina S.R.L. Todos los derechos reservados.
Política de privacidad - Condiciones del Servicio - Reglas de la comunidad de Yahoo! - Ayuda