Saludos
Luis
MEDIOS
El cansancio, el hartazgo y las noticias
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Por Miguel Wiñazki.
Mwinazki@...
El cansancio es agobiante, claro, pero también es un estado de conciencia, como
si una cierta luz atravesara a quien lo sufre, como si por su sólo peso abriera
ventanas para ver mejor. Para ver con lucidez. Según Peter Handke, en su ensayo
tan melancólico titulado precisamente "Ensayo sobre el cansancio", lo que sucede
cuando alguien se siente cansado es el aumento de la sensibilidad, la percepción
del cuerpo mismo en su fatiga, y esa corporalidad hecha presencia, lo vuelve a
uno más poroso, más permeable a las cosas que pasan.
El hartazgo es una suerte de estadio superior del cansancio, afín ya a la
rebelión y al repudio, pero también a la búsqueda personal o social de nuevos
horizontes. Hay noticias que cansan y que hartan y no son pocas. Pero,
ciertamente, cansan y hartan las noticias políticas cuando brotan del clima que
suele brotar en las campañas políticas. Son noticias y no lo son al mismo
tiempo. Son hechos, previsibles en general, producidos por los cazadores de
votantes. Por alguna razón, no del todo clara, suelen preferir (en general) la
superficialidad y la propaganda, a la profundidad y la verdad.
Entonces, los medios reproducen las imágenes de los candidatos besando a los
huérfanos, a los enfermos, a los desheredados que reciben sin otro remedio tanta
efímera caricia. Es la reiteración del vacío, de la pose y de la falsedad lo que
cansa y harta y, sin embargo, por una rara situación, el vacío persiste,
efectivamente, y coloniza la escena. Las campañas son un agujero noticioso
paradojal lleno con lo opuesto a las noticias mismas. Las noticias son lo
imprevisible por naturaleza, son sorpresivas justamente por la novedad de su
propia esencia. Las campañas son antinoticias. Y por eso cansan y hartan. Están
dominadas por la superficialidad y el mal gusto y por las polémicas pedestres y
rupestres (como si nunca terminara la edad de piedra política). Las antinoticias
de campaña no nos abandonan.
Hay una suerte de coproducción política y mediática de ésta agenda, que vuelve
como un Ave Fénix invertido, que en lugar de renacer, vuelve a morirse en cada
elección, de muerte reiterada, una muerte en la que muere la inteligencia y en
la que ocupa su lugar la negligencia de vender propuestas. Como hacen los
mercachifles, cuando cambian baratijas por oro. Porque el voto es oro político,
y la oferta de quienes lo buscan, suele ser baratija repartida y distribuida con
poca imaginación, y la sinceridad entre paréntesis. No se detectan hasta ahora
metamorfosis interesantes de las campañas. En todas las latitudes tienen más o
menos el mismo cariz.
Las noticias de campaña tienen esquemas rudimentarios. Se encuadran dentro de la
lógica amigo-enemigo (y no importa si los actuales enemigos fueron antes amigos
o a la inversa), y nadie cree, y todo el mundo sabe -lo cual es lo mismo- que lo
que se enuncia en las campañas no es lo que acontecerá cuando los elegidos
gobiernen o legislen. Ese es el punto curioso. La banalidad de las campañas
políticas, no engaña a sus destinatarios. Nadie ve honduras ni lucidez, allí
donde se exhibe planicie mental y mero show. Las noticias de campaña, cansan,
aburren y hartan. Emergen como un sistema de persuasión elemental. Su eterno
retorno a la chatura es uno de los grandes misterios de la vida democrática.
[Las partes que no eran texto en este mensaje fueron eliminadas]