Soy muy paciente respecto a estos temas, César, porque son esenciales y porque
son desconocidos para la absoluta mayoría de la población. Sigue machacando
entonces todo lo que quieras, mi trabajo hoy por hoy (y ‘per secula seculorum’)
es aguantar y responder todas las preguntas, intentando hacerlo de la manera más
fácil posible. Si no se entiende, vuelve a preguntar, sin amilanarte.
Gracias por tu militancia en pro de nuestra propuesta. Cuenta conmigo
incondicionalmente para lo que precises.
Empezaremos por tu “autocontestación”. ”Pero… esto me suena a la posibilidad
de emisión indiscriminada, no lo veo, me cuesta mucho”.
Primero, la poseconomía no ha inventado nada respecto a estos temas. No hace
nada distinto de lo que ya existe en el mundo real.
Trataré de demostrarte que justamente, tal como lo dices, todo Estado actual
(económico, no poseconómico), mi Uruguay, tu España, y cualquier otro país del
mundo (incluyendo los socialistas), cada país lo que hace es eso, se financia
mediante “emisión indiscriminada”. Esto ocurre desde al menos Hammurabí, primer
documento histórico conocido popularmente aún existente (anterior en el tiempo
es el código de Shulgi, pero menos conocido por la gente) donde se prueba tal
cosa. Claro que durante el siglo XX la “emisión indiscriminada” tomó, por
motivos de “táctica de diversión” como dicen los militares, decenas de formas
diferentes. Bonos, letras, títulos de deuda, pagarés, acciones… Pero en esencia,
todo es lo mismo. Son lo mismo. Veamos.
A nadie llama la atención que el Estado emita bonos para financiar una obra
cualquiera (un puente) o simplemente para captar “capitales”, o con el fin, como
le dicen ellos, de “absorber la expansión monetaria” producida por la propia
emisión de bonos o por otra emisión anterior cualquiera, por ejemplo, de
billetes físicos. Todo estado económico emite para financiarse, incluso en lo
más superficial, porque eso es la financiación: emisión.
Pego y copio un ejemplo uruguayo, del 29 de marzo de 2007, tomado desde la
página:
http://www.presidencia.gub.uy/_web/noticias/2007/03/2007032916.htm
URUGUAY EMITIÓ BONOS EN UI POR U$S 500 MILLONES
Los títulos fueron colocados 70% en Estados Unidos, 15% en Europa y el 15%
restante en América Latina; una experiencia inédita en otras colocaciones de
deuda de nuestro país en Latinoamérica, el país colocó U$S 500 millones con una
demanda de U$S 1400 millones.
La colocación de Bonos Samurai y esta nueva operación financiera cubre el
programa financiero de este año sin apelar a la moneda estadounidense.
Esta emisión es a 20 años con una tasa de rendimiento del 4,25% la propuesta
inicial fue de U$S 300 millones y las ofertas recibidas desde los mercados
internacionales superaron los U$S 1.400 millones.
El Ministro de Economía, Danilo Astori, dijo que Uruguay hoy colocó una
emisión Global de Bonos en Unidades Indexadas o moneda nacional reajustable a 20
años de plazo, con una tasa de rendimiento de 4,25%, 194 puntos básicos por
sobre el bono indexado equivalente al de la Tesorería de los Estados Unidos.”
(…)
El documento continúa, pero no necesitamos más que esta parte para usarla como
ejemplo. No es difícil darse cuenta que, tarde o temprano, emitir bonos implica
NECESARIAMENTE una emisión de dinero, sea físico o virtual. La única diferencia
que existe entre emitir dinero indirectamente (a través de bonos) o de emitirlo
directamente está en el tiempo. Y en el monto. Veamos que esta emisión de 500
millones deberá recomprarse (estamos obligados) dentro de 20 años por un total
de 1.149,45 millones de dólares, es decir, con un aumento del 129,89%. Cuando se
dice que “esta emisión es a 20 años con una tasa de rendimiento del 4,25%” nos
ocultan que ese “rendimiento” no es a favor de Uruguay sino a favor de los
compradores de bonos.
¿Cómo hará el Estado uruguayo para recomprar esos 500 millones en bonos dentro
de 20 años, más un 4,25% anual, a interés compuesto, transformados en 1.149
millones, si no encontramos una mina de oro o algún pozo de petróleo en nuestro
suelo, o si no viene los marcianos a salvarnos? Únicamente emitiendo dinero. Es
más, aunque se encontrara la mina de oro o el pozo de petróleo, o viniesen los
marcianos a salvarnos, el Estado uruguayo dentro de 20 años hará lo más lógico y
más barato: emitir dinero.
Nota. Dice el párrafo copiado que lo que hace lo hace “sin apelar a la moneda
estadounidense” pero cada cifra que cita está expresada en dólares, ¿cómo se
entiende? En realidad el Estado uruguayo no debería (no podría) emitir dólares,
como nos quiere hacer creer esa nota. Sin embargo…
La pregunta que se deriva de todo esto es la de por qué hoy no se emite
directamente el equivalente en dinero nacional efectivo, contante y sonante, y
sanseacabó. Para explicar esto destaparemos un secreto guardado bajo siete
llaves. Si el Estado uruguayo, a través de su Banco Central o de cualquiera de
sus otros bancos, simplemente emitiera dinero físico en lugar de bonos (algo que
perfectamente puede hacer), entonces los mercaderes (los banqueros
especialmente) no se enterarían de que ha habido o de que habrá lo que ellos
llaman una “expansión monetaria”, y entonces, a pesar de haber habido emisión,
no actuaría la conocida teoría cuantitativa. (Como podrás imaginarte, que no
actúe esa teoría es una apostasía contra los principios de la teoría económica
oficial, una renegación imperdonable, merecedora de los más crueles castigos).
Si así fuera, si el Estado emitiera dinero efectivo pero no emitiera bonos,
los banqueros no tendrían como conocer, sin dejar lugar a duda alguna, que
efectivamente aumentó la oferta de dinero, por lo que ellos no aumentarían los
intereses bancarios y por tanto los imponedores de precio de todas las
mercancías no impulsarían una inflación. Dicho a la inversa, la emisión de bonos
“despierta giles” como decimos acá en el río de la plata. Pre avisa, anuncia a
los cuatro vientos, con bombos y platillos (como lo muestra la página de la
presidencia que reproducimos) que hubo o habrá una emisión: “Atención
especuladores todos, che, ojo al balde. Emisión a la vista”. Entonces, de esa
manera, la teoría cuantitativa “se cumple” porque la emisión indefectiblemente
producirá inflación, como la produjo en Uruguay. Y los especuladores todos
contentos, al igual que sus teóricos y prácticos economistas.
No olvidemos que la emisión de bonos no es la única forma de emisión que usa
el Estado para financiarse. Pero cualquiera de ellos, un bono, es “dinero”,
dinero virtual, escritural, tal como el creado a través de una cuenta corriente.
Lo demuestra el hecho de que hay gente que los compra. Los compra porque son, en
sí mismo, “dinero”, porque no se pueden comer. En el mercado secundario ellos
pueden revenderlos a otras personas, sea a cambio de dinero físico o de
cualquier otra cosa que se asemeje, tal como acciones de bolsa, y otros. En este
aspecto, un bono es idéntico a un cheque diferido, pasible de descuento. Todos
ellos son llamados “activos”, monetarios o no monetarios, según tenga o no un
valor facial impreso.
Por eso a mí me gusta llamar al dinero virtual como “dinero escritural”, es
decir, dinero escrito, porque engloba a todo ese “dinero”. Porque en realidad es
eso, dinero escrito a mano -como un cheque o un pagaré-, o dinero escrito por
una máquina, una impresora o una imprenta -como en el caso de los bonos, las
acciones, las obligaciones, etc.-. Incluso, si hilamos bien fino, un billete o
una moneda de un peso, yen o euro, no son otra cosa que dinero escritural. La
diferencia principal que existe entre este dinero físico (el efectivo, billetes
y monedas), y el dinero escritural o virtual (cheques, bonos, letras, etc.) es
su costo de producción. Imprimir billetes y acuñar monedas es más caro que
escribir un número –“valor facial”- a mano o imprimirlo en un papel pre impreso.
Otra diferencia está en que sólo puede emitirlo legalmente el estado, no los
banqueros ni los mercaderes.
Sin embargo, la poseconomía no emite indiscriminadamente, sin ton ni son,
puesto que lo hace en base a un “activo tangible”, comprobable, en base a un
puente, por ejemplo. Lo hace tal como cuando en el siglo XIX y anteriores se
emitían monedas de oro o plata en base a la plata o el oro realmente existentes.
Es decir, porque la poseconomía lo hace en base a la perceptible Riqueza Social.
He allí la diferencia, la enorme diferencia, entre la emisión poseconómica y la
económica.
Nos preguntas: “Y en este punto otra opción a debatir, ¿no debería el estado
regular dichos costes? Porque de lo contrario nos podemos encontrar ante otro
tipo de usura.”
De hecho el posestado lo hace, ya que los bancos estatales tienen predefinidos
dichos costes (acá les llamamos costos a todos los costes). Si un banco privado
cobra más caro un servicio cualquiera en comparación con un banco público, queda
en manos del cliente elegir libremente con cuál de ellos operar. La poseconomía
da absoluta libertad a todos. No obstante, la administración del Ingreso Natural
(IN) obliga desde su comienzo a que el posestado otorgue cuentas gratuitas (sin
costes o con un coste igual a cero) a cada habitante, con todos los servicios.
Es difícil que los bancos privados cobren por hacer lo mismo que gratuitamente
hacen los públicos, aunque no se prohíbe, en absoluto.
Que no pare aquí la conversación.
Un abrazo.
Alberto S.
Centro INDEV
LA POSECONOMÍA LO PUEDE TODO
Montevideo - Uruguay
De: César Santiso [mailto:
cesar.santiso@...]
Enviado el: Viernes, 15 de Febrero de 2008 02:43 p.m.
Para:
cen@...
Asunto: RE: [Poseconomía] Financiación
Hola Alberto y cc.
En primer lugar comentarte que estoy empezando a dar a conocer tu libro, por
ahora sólo a gente que con sus opiniones o críticas ayuden a consolidar la
teoría, pero prometo hacerlo más enérgicamente cuando tenga bien consolidados
todos los conceptos.
Bueno vamos al tajo:
Dices: Corrijo entonces la relación tuya siguiente, donde quien habla en
primera persona es el banco “Ç”:
Creo dinero de la nada à lo pongo en circulación dándoselo al prestatario à
este me lo devuelve à yo lo destruyo
Por esta otra: Creo dinero de la nada à lo doy al prestatario à este lo hace
circular à va a otro banco quien lo destruye à el prestatario me lo devuelve
según el contrato à recibo mis ganancias.
Efectivamente, la corrección es acertada. De hecho esa era mi idea, pero para
simplificar, al hablar de un banco, me refería genéricamente a la banca,
observando cada uno de los bancos como parte de un todo. Ahora bien esas
ganancias finales no pueden ser otras que la diferencia entre el sumatorio de
los pagos y el dinero-virtual inicialmente creado (que como no hay intereses, se
entienden que serán los costes de gestión.
Y en este punto otra opción a debatir, ¿no debería el estado regular dichos
costes? Porque de lo contrario nos podemos encontrar ante otro tipo de usura.
-xxx-
Y ahora volviendo al tema de la autofinanciación del estado, dices:
“Esa diferencia se basa en una simpleza: no existe deuda contra uno mismo,
sino cuando intervienen al menos dos diferentes personas, físicas o jurídicas”.
Entiendo que a donde pretendes llegar es a que el estado es así como obtiene
su autofinanciación. Y aunque tu afirmación es lógica, yo no lo acabo de ver,
porque si la mano izquierda saca, para mantener el equilibrio, la derecha tendrá
que reponer. Dicho de otro modo aunque prestador y prestatario sean el mismo
ente, alguien tendrá que pagar la obra civil (caso de los puentes) y este
montante tendrá que salir de algún sitio.
Haber si esta “autocontestación” es correcta:
Otro puente es el patrimonio del estado para que el “banco-estado” pueda crear
dinero-virtual que le permita al estado construir un nuevo puente, para la
posterior destrucción de ese dinero por parte del “banco-estado” el estado
entrega el puente al “banco-estado”. Pero… esto me suena a la posibilidad de
emisión indiscriminada, no lo veo, me cuesta mucho. A ver si eres capaz de
abrirme los ojos en este tema.
Claro que continuamos, hasta que te canses de mí. Porque mientras no me quede
todo perfectamente claro te voy a estar machacando a preguntas (jeje, paciencia)
Sau2.
César Santiso.
Nunca Máis.
O consumo de papel é prexudicial para o medio natural. Teno en conta antes de
imprimir esta mensaxe.
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El Centro INDEV tiene como objetivo aplicar la poseconomía. Es decir, busca la
sustitución del Estado por el Posestado. En él, se eliminan los impuestos y los
aportes a la seguridad social (BPS). Se eliminan los intereses monetarios (banca
oficial). Se sustituye al dinero (peso) por el indev (con nombre a definir).
Dejamos explícito que no se comprenderá a la poseconomía mientras no se
comprenda el concepto de Riqueza Social. Entonces, a distribuir socialmente lo
producido socialmente
Centro INDEV
cen-alta@...
http://socialismo_poseconomico.zoomblog.com
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