Todo tiene su maduración,
madura la fruta en el árbol,
hasta que luego cae,
madura la mariposa en su capullo,
hasta que luego vuela…
Nuestros sueños así lo hacen,
de igual forma,
maduran y luego se convierten en proyectos,
que más tarde son realidad.
Así hacen antes nuestros pensamientos,
transformándose en palabras y luego en acción.
Por eso la importancia de,
cultivar el espíritu,
para cosechar buenos pensamientos,
que serán los futuros proyectos y acciones,
que nos acercarán a la verdad con Dios.
Mariana.