El ¡¡humano-absurdo!!... por un lado: se están derritiendo los glaciares y los cientificos del mundo no saben como pararlo... y por el otro CHILE aprueba proyecto para ¡¡destruir los glaciares!!! .... ¿?
En el valle de San Félix, el agua más pura en Chile corre por ríos alimentados por 2 glaciares, donde existe el más precioso recurso (agua).
Grandísimos depósitos de oro, plata y otros minerales han sido encontrados bajos los glaciares.
Para llegar hasta ellos será necesario quebrar y
destruir los glaciares -algo nunca concebido en la historia del mundo- y hacer 2 grandísimos huecos, cada uno tan grande como una montaña, uno para la extracción y otro para el deshecho de la mina.
El proyecto se llama PASCUA LAMA. La compañía se llama Barrick Gold. La operación esta siendo planeada por una multinacional de la cual es miembro George Bush padre. http://www.barrick.com
El gobierno Chileno ha aprobado el proyecto para que empiece este año. La Única razón por la cual no ha empezado aún, es porque los campesinos han obtenido un aplazamiento.
Si destruyen los glaciares, no solamente destruirán la fuente de un agua especialmente pura, pero
contaminarán permanentemente los 2 ríos de tal forma que nunca volverán a ser aptos para consumo por humanos o animales debido al uso de cianuro y ácido sulfúrico en el proceso de extracción.
Hasta el último gramo de oro será enviado a la multinacional en el extranjero y ni uno le quedará a la gente a quien le pertenece esta tierra .
A ellos solo les quedará el agua envenenada y las enfermedades consiguientes. Los campesinos llevan bastante tiempo peleando por su tierra, pero no han podido recurrir a la TV por una prohibición
del Ministerio del Interior.
Su única esperanza para frenar este proyecto es obtener ayuda de la justicia Internacional.
El mundo debe enterarse de lo que esta pasando en Chile . El lugar por donde empezar a cambiar el mundo es nuestro
lugar.
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Se ruega a la persona numero 200 que reciba este mensaje mandarlo a noapascualama@..., para que sea remitido al gobierno Chileno.
No a la mina abierta Pascua Lama en la cordillera andina sobre la Frontera entre Chile-Argentina.
Pedimos al gobierno Chileno que no autorice el proyecto Pascua Lama para proteger la totalidad de 2 glaciares, la pureza del agua de los valles de San Félix y El Tránsito, la calidad de la tierra cultivable en la Región de Atacama y la
calidad de vida de la gente afectada de la Región.
MUCHAS GRACIAS POR TU ATENCIÓN, ... APÓYANOS !
1. Pablo Wayne ............ ......... ....... .BARCELONA 2. Sebastian Belaustegui ............. ........México
3. Mónica María Rodríguez .........México 4. Cecilia Gandarilla Rojas...... ...México 5. Bruno Morales..... ......... ....... .México 6. Mariana Campos Farfán....... ......... ....México 7. Arturo Oriz G........... ....México
150. María Azul Cánepa..............................Argentina
151.Maria Pia Minervini....................Argentina 152.Miguel, Karina Andrea................Argentina 153.Miguel, Leandro Hernán..............Argentina
154.Romero,María Belén....................Argentina 155.Novose, Noelia..........................Argentina 156. Nayla H. B 157. Antonela Rolsing Pose ................Argentina 158. Romina Aguilar........................Argentina 159. Alicia Aguilar...........................Argentina 160.Damian scafidi.........................Argentina 161. Carlos Scafidi.........................Argentina 162.Natalia Franzé......................Argenitna 163-Romina Celano......................Argentina 164.Nora Filmus..........................Argentina 165.Silvina Riopa........................ Argentina 166.SERGIO MARINOFF.............ARGENTINA 167. Analia Sznaider.................Argentina 168. Lucas Rombini..................Argentina 169. Agustina Faimali................Argentina 170. Simon Rodriguez..................Argentina 171. Gilligan Paula......................Argentina 172. Guillermo S. Dedico...................Argentina 173. Melisa Lara............................Argentina 174.Guedella Noelia......................Argentina 175.Rocío Alves.........................Argentina 176. Hossein, Joel Elìas
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Yahoo! Noticias Todo lo que tenés que saber sobre Elecciones Presidenciales 2007 encontralo en Yahoo! Noticias. http://ar.news.yahoo.com/elecciones2007/
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Por Cuba con emisiones periódicas le lleva la información del acontecer internacional relacionado con nuestro país y las batallas que libra por su pueblo y su soberanía; contiene espacios noticiosos y de opinión, seleccionados de medios de prensa internacional o generados desde nuestro país.ISSN 1819-4044
Clinton, un neoconservador bajo fuertes presiones.
Es usual oír a un norteamericano opinar que nada hay más parecido a un político republicano que un político demócrata. Uno y otro partido carecen de una definida y diferenciada base programática al estilo europeo o latinoamericano, sus estructuras partidistas no responden a una dirección resultante de liderazgo parlamentario, sino de caciques políticos locales y se activan fundamentalmente para la participación en las elecciones como etiquetas apropiadas para repartir cuotas de poder entre la elite gobernante. Más peso tiene la división entre conservadores y liberales en sus distintos matices. A Bill Clinton se le define como el primer presidente neoconservador (1993-2001).
Durante los dos mandatos presidenciales de Bill Clinton, la política de su administración hacia Cuba sufrió altas y bajas según las circunstancias electorales y de qué sector del espectro político norteamericano soplaran las presiones, pero en su proyección estratégica siempre se encaminó en intentar restablecer la influencia norteamericana en Cuba de manera similar a la actuación de sus predecesores republicanos. El 26 de febrero de 1996, el Secretario de Prensa de la Casa Blanca, Mike Mc Curry expreso que “nuestra política hacia Cuba está definida por la Ley por la Democracia en Cuba” (ley Torricelli)… una estrategia con objeto de forzar los tipos de cambios en Cuba que los encamine hacia la economía de mercado y la democracia”.
..
En ningún momento, al contrario de la sucedido durante la Administración Carter, hubo intento serio de reiniciar un proceso de discusiones con vistas a la normalización de relaciones, a pesar de que hubo contactos confidenciales de alto nivel entre representantes de ambos gobiernos para tratar sobre las relaciones bilaterales y hasta el escritor Gabriel Garcia Márquez sostuvo conversaciones con el propio Clinton y altos funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, en la búsqueda de un clima para facilitar un proceso hacia la normalización de relaciones entre ambos países.
Ya desde la campaña electoral cuando aspiraba a ser electo presidente, Clinton dejo traslucir lo que sería su posición. Cuando Bush, como presidente y aspirante a la reelección, mostró algunas dudas acerca de firmar la anticubana Ley Torricelli (Ley por la Democracia en Cuba), Clinton trató de sacar ventaja política del hecho declarando que él sí firmaría la mencionada ley. Rápidamente Bush le quitó esa carta de la mano a Clinton y la firmó. Al endosar esta ley, Clinton se estaba afiliando a una política injerencista y de imposición extraterritorial de las leyes norteamericanas.
La primera crisis en el mandato de Clinton
La primera crisis entre Estados Unidos y Cuba bajo la Administración de Clinton se produce en agosto de 1994, como resultado de los disturbios ocurridos en La Habana a consecuencia de los obstáculos puestos por el Gobierno norteamericano al otorgamiento de visas a los aspirantes a emigrar a Estados Unidos y el aliento a las salidas ilegales. La actitud firme y serena de Cuba al reclamar de Estados Unidos una solución constructiva al problema creado y permitir la salida hacia Estados Unidos por sus propios medios a todos los que quisieran emigrar (si Estados Unidos no adopta una actitud responsable para cuidar sus fronteras, esa no es una tarea que corresponde a Cuba) obligó a la Administración de Clinton a entablar negociaciones con Cuba que resultaron en la firma el 9 de septiembre de 1994 de un memorando contentivo de compromisos de ambas partes para normalizar el flujo migratorio. Meses después, el 2 de mayo de 1995 se alcanzó
un nuevo entendimiento sobre la entrada a Estados Unidos de los “balseros” detenidos en la Base Naval de Guantánamo y el compromiso norteamericano de no permitir la inmigración ilegal de cubanos a su territorio. Aunque el lenguaje oficial norteamericano cambió en algo y se empezó a calificar a estas personas como “inmigrantes ilegales” no varió la vigencia y aplicación de la “Ley de Ajuste Cubano” porque el Gobierno norteamericano adoptó la llamada política de “pies secos, pies mojados”.
Durante los meses siguientes la Administración estuvo sometida a presiones de partes contrapuestas del espectro político norteamericano con respecto a la política hacia Cuba, pero sin que hubiese definición en uno u otro sentido. Un elemento importante en esta indecisión fue la derrota sufrida por el Partido Demócrata en las elecciones congresionales de mitad de mandato presidencial en noviembre de 1994 cuando el Partido gobernante perdió el control de ambas Cámaras del Congreso federal.
En 1995, el senador Jesse Helms, entonces presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y su contraparte en la Cámara, el congresista Dan Burton, a instancias del lobby anticubano encabezado por la Fundación Nacional Cubano Americana, (FNCA) elaboran el proyecto de Ley por la Libertad de Cuba (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act), más conocido por la Ley Helms-Burton. La aplicación por los demócratas de la táctica legislativa del “filibusterismo” empantanó el proyecto de ley en el Congreso, por la oposición a las estipulaciones extraterritoriales contempladas en la misma que habían generado el rechazo de la Unión Europea y Canadá, entre otros aliados de Estados Unidos.
Finalmente fue aprobada en marzo de 1996, aprovechando la situación creada cuando la Fuerza Aérea cubana derribó sobre aguas territoriales cubanas dos aviones operados por terroristas cubanos que se dedicaban a realizar provocaciones sobre territorio cubano. (A pesar de las reiteradas advertencias hechas por el Gobierno cubano a las autoridades norteamericanas, nada hicieron estas para poner fin a las acciones subversivas, hasta que se produjo el fatal desenlace). El gobierno de Estados Unidos y los medios de difusión transnacionales, que actúan en la práctica como sus voceros, desencadenaron una campaña de histeria anticubana para tratar de encubrir su complicidad con los provocadores terroristas. Aunque Clinton dudaba en firmar o no dicha ley, también se plegó a las presiones de los conservadores y del lobby anticubano y la firmó.
Los atentados terroristas
A partir de marzo de 1996 las relaciones entre Estados Unidos y Cuba se tornaron álgidas y se postergó cualquier posible iniciativa con vistas a relajar las tensiones existentes. La situación se complicó aún más cuando entre abril y septiembre de 1997 elementos de la mafia anticubana en Estados Unidos vinculados con la Fundación Nacional Cubano Americana organizaron una campaña de atentados terroristas contra instalaciones turísticas en Varadero y La Habana, en una de los cuales perdió la vida el joven italiano Fabio Di Celmo. La efectiva actuación de las autoridades cubanas permitió la rápida detención de un ciudadano salvadoreño ejecutor de los atentados contra los hoteles Copacabana, Chateau Miramar y Tritón y el restaurante La Bodeguita del Medio.
Años después, en un documento público leído el 20 de mayo de 2005 y que titulara “La conducta diferente”, Fidel Castro dio a conocer importantes aspectos de los contactos que esta situación provocó entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba.
Explica Fidel en ese documento que el 1º. de octubre de ese año, el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana comunica telefónicamente al Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba que tenían información desde terceros países de que podrían suceder actos terroristas contra instalaciones turísticas en la Habana en ese día o al siguiente. (Nótese que esto se produce semanas después de que Cuba había capturado a uno de los terroristas, ya que nunca antes Estados Unidos entregó a Cuba información sobre estos planes que se venían desarrollando desde hacía meses). Como la información fue verídica aunque no se produjeron los atentados, así se informó posteriormente a la representación norteamericana. Un poco más de cinco meses después, el 7 de marzo de 1998, nuevamente la representación de Estados
Unidos en la Habana comunicó sobre posibles explosiones en Cuba ese día o al siguiente. Se le respondió a la parte norteamericana que la información era cierta pero que los complotados (tres guatemaltecos) habían sido arrestados por las autoridades cubanas.
Teniendo en cuenta esos antecedentes y la posibilidad de un próximo encuentro del escritor García Márquez con el presidente Clinton en Estados Unidos, Fidel Castro le escribe una carta al mandatario norteamericano donde en esencia le daba elementos sobre la información en manos de Cuba, incluyendo la vinculación de la Fundación Nacional Cubano Americana con los preparativos y acciones terroristas. Aunque García Márquez no logró ver a Clinton, sí se reunió con altos funcionarios de la Casa Blanca y le hizo llegar al Presidente norteamericano la carta de Fidel. Lo interesante de este caso es que finalmente el 16 y 17 de junio de 1998 un representación del FBI se reunió en La Habana con especialistas cubanos y se les entregó abundante documentación sobre las acciones terroristas, datos sobre Luis Posada Carriles que permitían su ubicación y pruebas de la
participación de la Fundación Nacional Cubano Americana en la mayor parte de esas acciones.
A pesar de todos los elementos aportados por Cuba y la disposición expresa a trabajar conjuntamente contra estas acciones terroristas que amenazaban tanto a cubanos como norteamericanos, la única respuesta de Estados Unidos fue el arresto el 12 de septiembre de 1998 de los Cinco Héroes Cubanos Luchadores Antiterroristas, quienes aún cumplen largas e injustas condenas en Estados Unidos, mientras que los terroristas comprobados circulan libremente por las calles norteamericanas y sus mentores de la llamada “Fundación” siguen gozando del apoyo de las autoridades norteamericanas.
Es importante notar que sobre estos hechos y los que narramos a continuación, el FBI contaba con una denuncia del empresario guatemalteco Antonio Jorge Álvarez acerca de los planes de asesinar a Fidel y de otros atentados en las cuales estaban vinculados Posada Carriles y un grupo de personas que trabajaban en la fábrica de Álvarez. En declaraciones al New York Times, Posada Carriles se jactaba de que posiblemente el FBI no había investigado la denuncia debido a las relaciones que él (Posada) mantenía con el oficial del FBI encargado de investigar el asunto.
Igual actitud cómplice mantuvo el gobierno de Estados Unidos con relación a los planes de asesinar a Fidel Castro, primero cuando la Cumbre Iberoamericana celebrada en isla Margarita en Venezuela en 1997 y después en el 2000 durante la siguiente Cumbre en Panamá. En el primer caso, aunque el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos capturó a los complotados con las manos en la masa en una embarcación propiedad de un cabecilla de la Fundación, con un arma registrada a nombre del presidente de dicha entidad y que expresaron su propósito de cometer el magnicidio, nada hicieron las autoridades y los encartados fueron posteriormente exonerados por los tribunales norteamericanos.
En el conocido caso del plan de atentado contra el Comandante en Jefe cubano durante la Cumbre de Panamá en el 2000, tampoco las autoridades norteamericanas ayudaron en nada a condenar a los complotados. Por el contrario, cuando años después fueron amnistiados por la saliente presidenta Mireya Moscoso como último y abyecto acto de su mandato, la Casa Blanca, ocupada ya por George W. Bush, mantuvo un silencio cómplice y encubridor sobre la ilegal presencia de Posada Carriles en Estados Unidos, nuevamente con el apoyo de la “Fundación”.
Años después, uno de los propios mafiosos de la “Fundación”, enredado en un litigio con sus compinches por cuestiones de dinero, hizo detalladas declaraciones públicas sobre estas y otras acciones que organizó la FNCA.
Una cuestión a destacar sobre estas actividades es que mientras las mismas se llevaban a cabo, las autoridades norteamericanas daban su respaldo a la Fundación en su trabajo de cabildeo para destruir a la Revolución Cubana.
Pienso que no se requieren más elementos para probar el vergonzoso maridaje entre la Casa Blanca (sea quien sea su ocupante principal), los órganos de seguridad de Estados Unidos (FBI, CIA o Departamento de Seguridad del Territorio Nacional), la Fundación Nacional Cubano Americana y los terroristas que tienen como principales cabecillas a Posada Carriles y a Orlando Bosch.
A partir de enero de 1998, Bill Clinton tuvo que librar una fuerte batalla por su sobrevivencia como Presidente cuando fue revelada su aventura sexual con Mónica Lewinsky. En diciembre de ese año la Cámara de Representantes (bajo control del Partido Republicano) votó por someterlo a juicio y sólo se libró de lo que hubiese sido el fin de su mandato presidencial cuando el Senado votó contra esa decisión por el margen de un voto. Muchos analistas han considerado que los bombardeos lanzados contra Iraq del 16 al 19 de diciembre de 1998 y la guerra contra Yugoslavia desatada por Estados Unidos en complicidad con la OTAN hasta julio de 1999 tuvieron como objetivo apuntalar la menguada autoridad y prestigio político de Clinton en los círculos de poder norteamericanos y ante sus aliados, a lo cual ayudó también una determinada reanimación de la economía norteamericana.
La batalla por el regreso de Elián
El último y más trascendental episodio en las relaciones de Estados Unidos con Cuba durante los mandatos de Clinton fue la batalla por el regreso del niño Elián González a Cuba, librada desde fines de noviembre de 1998. En nuestra opinión fueron dos los elementos que forzaron al gobierno y a las autoridades judiciales de Estados Unidos a permitir el regreso de Elián a Cuba. Uno, el sólido apoyo dado por el pueblo y el gobierno de Cuba a la indoblegable lucha de su padre Juan Miguel y de sus familiares por la reintegración de su hijo al seno familiar. Otro, la opinión de la población norteamericana abrumadoramente a favor de que Elián retornase a Cuba. Fue un bello episodio de solidaridad entre cubanos y norteamericanos y sentó las bases de una importante etapa de la Revolución Cubana: la Batalla de Ideas. Al final, la Administración y los tribunales norteamericanos,
después de someter a las más difíciles pruebas tanto a Elián como a sus padres y demás familiares en Cuba, debieron rendirse ante el persistente reclamo y permitir el 28 de junio de 2000 el regreso de Elián, aun cuando para ello tuvieron que enfrentarse a los elementos mafiosos anticubanos en Miami, de cuyas manos fue rescatado por las autoridades el 22 de abril de ese mismo año.
Ya en las postrimerías de su gestión presidencial, Clinton pretendió cubrirse con una capa “liberal” y anunció en enero de 1999 una serie de medidas para supuestamente promover los contactos pueblo a pueblo entre ambos países. Reacción tardía, insuficiente y engañosa porque en nada variaba el objetivo de desestabilizar la sociedad cubana que está en la base de la política del Gobierno norteamericano y refrendado en las leyes Torricelli y Helms-Burton.
En los primeros días de Octubre fue nombrado Timothy Langford al frente del Buró Cuba y Venezuela en la oficina del Director Nacional de Inteligencia del gobierno de Estados Unidos. Comenzó su actividad en dicha oficina el día 8 de octubre.
Langford, un oficial CIA de 48 años de edad, con 25 de experiencia en actividades relacionadas con América Latina, será a partir de ahora el encargado de coordinar entre las distintas agencias de la Comunidad de Inteligencia, la obtención de información sobre estos dos objetivos que han sido priorizados por el gobierno de Estados Unidos. Dentro de sus obligaciones estará también el dar el visto bueno a los múltiples informes que se remiten al Presidente y otros altos funcionarios de la administración Bush sobre ambos países.
Será el encargado de proponer al Director Nacional de Inteligencia el Plan de Operaciones Encubiertas que deberá desarrollar la Comunidad de Inteligencia norteamericana para obstaculizar el desarrollo de los procesos políticos de Cuba y Venezuela, incluyendo esto acciones para el derrocamiento de sus gobiernos actuales, que pudieran incluir la eliminación física de sus dirigentes. Después de la aprobación por parte del Presidente de esos planes será el encargado de supervisar la ejecución de los mismos y garantizar que se cumpla lo aprobado.
El Buró de Cuba y Venezuela fue creado por iniciativa del propio Bush, siendo John Negroponte Director Nacional de Inteligencia. El primer jefe de dicho Buró lo fue Norman Bailey que trabajó en la CIA durante algunos años y se destacó durante la administración Reagan como experto en problemas de la Guerra Fría.
A los pocos meses de asumir Mike McConnell el cargo de Director Nacional de Inteligencia sustituyó a Bailey, lo que fue tomado por la mafia cubano americana de Miami como una señal de restarle importancia a Cuba y Venezuela dentro de las prioridades de la Comunidad de Inteligencia. Hasta los oídos de Bush llegaron las protestas, principalmente de Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz Balart.
Como una medida provisional, para calmar los ánimos de sus eternos compinches, se nombró en el cargo provisionalmente a Patrick Maher, mientras se buscaba alguien más capacitado para el cargo. Maher había trabajado durante 31 años en la CIA, no se encontraba bien de salud y aunque poseía experiencia sobre el trabajo de inteligencia en el Hemisferio Occidental, no tenía el ánimo suficiente para desarrollar la actividad que se requería.
La figura de Timothy Langford, algo más joven, con su experiencia en América Latina, una preparación más amplia que Maher, incluyendo un Master en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Texas en Austin, al menos puede calmar los reclamos de la horda durante un tiempo, hasta que el desespero por no lograr los resultados esperados los haga pedir un nuevo cambio.
Quizás el oficial CIA que más años estuvo coordinando las acciones contra Cuba en la cúpula de la Comunidad de Inteligencia fue Brian Latell, que pronosticó en varias oportunidades el holocausto de la revolución cubana y llegó a la edad de retiro sin que sus predicciones se cumplieran.
En la universidad floridana donde trabaja Latell en la actualidad quedan algunos puestos vacantes de profesor, por lo que Langford no debe tener temor alguno por su futuro.
La construcción del socialismo debe hacerse de forma crítica y humanista.
Demoramos 20 años en descubrir al Che, y no podemos olvidar aquel reclamo dramático de Fidel en su discurso conmemorativo del vigésimo aniversario de su caída, en octubre de 1987, cuando pedía que se le estudiara al menos, que se le conociera. Él lo conoció como nadie. Lo conoció desde México —«en casa de María Antonia»— y se dio cuenta desde el primer encuentro de que andarían juntos para siempre.
Juntos, incluso después de que cayera en combate, en defensa de una certeza que compartían: la Revolución Cubana no podría ver plenamente realizados sus objetivos sin un cambio radical a escala continental que rompiera con la sujeción a la dominación imperialista.
Washington no solo nos dejó sumidos en un bloqueo implacable sino que extremó sus estrategias y empeñó su poder en impedir que el resto del continente se liberara de los lazos de dependencia neocolonial. Aquella máquina infernal también le arrancó la vida.
El legado del Che lo tuvimos que asimilar entonces por etapas. Después de su muerte, y de inmediato, el legado ético fue incorporado en términos prácticos. En el ejemplo de su entrega en la lucha, de su conducta de vida, y en los valores que defendió. «Seremos como el Che», enseñamos a proclamar a nuestros pioneros, para que no olvidaran cómo debemos ser, más que como un vaticinio. Incluso, a partir de los 70, en la adopción inevitable de las fórmulas económicas que él había criticado, nos aferramos a aquellos valores y ellos contribuyeron también a mantener latente la diferencia del proyecto socialista cubano. Su huella se hizo indeleble.
Pero fue a los 20 años de su muerte que comenzamos en realidad a recuperar su legado teórico. Las críticas que había formulado al sistema soviético se hicieron evidentes por las debilidades que le condujeron a la desintegración. Los debates publicados en 1963 y 1964 contienen sobre todo la parte expositiva de su propuesta de sistema frente al modelo soviético, basado en el cálculo económico.
Pero su mirada remontaba la discusión de las fórmulas, como le aclaró al periodista francés Jean Daniel, en 1963: «El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación». En El socialismo y el hombre en Cuba se sintetiza claramente esta perspectiva crítica, humanista, antidogmática, que advierte que se puede salir hacia el comunismo y no llegar. «La tarea de la construcción del socialismo en Cuba debe encararse huyendo del mecanicismo como de la peste», nos alertó.
Solo ahora han podido aparecer los Apuntes críticos a la Economía Política, que recopilan sus críticas al Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, actas del Ministerio de Industrias, y comentarios de lecturas, que permiten una mejor aproximación a la lucidez herética que le objetaban sus adversarios ortodoxos.
El Che pudo constatar la inexistencia de una economía política del socialismo en la banalidad misma de su planteo. Criticó las incongruencias forzadas en la evaluación de un «capitalismo agonizante» que no agoniza, una «vía no capitalista de desarrollo» que no se puede precisar, una «clase obrera dirigente del movimiento de liberación nacional» donde prácticamente no existe clase obrera, y otras similares.
Y vio con claridad que el futuro ansiado sería irrealizable si no se cambia radicalmente también la visión del poder en la nueva sociedad: «Las masas deben tener la posibilidad de dirigir sus destinos, resolver cuánto va para la acumulación y cuánto al consumo, la técnica económica debe operar con estas cifras y la conciencia de las masas asegurar su cumplimiento». Es el debate del socialismo a reinventar el que subyace en estas líneas. La parte de su legado que solo hemos sabido interiorizar a partir del derrumbe que predijo. Y lo que esencialmente faltó a aquella construcción lamentablemente fracasada.
Otra parte del legado del Che la hemos comenzado a confirmar a partir de este siglo, y tiene que ver con la armazón de un orden internacional diferente. La encontramos sobre todo en sus discursos de 1961 en Punta del Este, 1964 en Ginebra y 1965 en Argel. Aquí se encuentran las propuestas y las reflexiones que sustentan el proyecto de integración que el cambio que ha comenzado a materializarse en América Latina ha plasmado en el ALBA.
Se percibe en la coincidencia de las 29 propuestas formulada en Punta del Este en 1961 contra la Alianza para el Progreso introducida por Estados Unidos, y en juicios de tanto alcance como el que expresó en Ginebra en 1964: «Si todos los pueblos que viven en condiciones económicas precarias, dependientes de potencias extranjeras en algunas fases vitales de su economía y de su estructura política y social, son capaces de resistir las tentaciones y ofrecimientos hechos fríamente, pero al calor de las circunstancias, e imponen aquí un nuevo tipo de relaciones, la humanidad habrá dado un paso adelante». La humanidad ha movido ya un pie.
La humanidad ha comenzado a luchar también por la democracia, en los iluminados términos que el Che nos la ayudó a despejar en Guerra de Guerrillas: un método, cuando advertía:
«No debemos admitir que la palabra democracia, utilizada en forma apologética para representar la dictadura de las clases explotadoras, pierda su profundidad de concepto y adquiera el de ciertas libertades más o menos óptimas dadas al ciudadano. Luchar solamente por conseguir la restauración de cierta legalidad burguesa sin plantearse, en cambio, el problema del poder revolucionario, es luchar por retornar a cierto orden dictatorial preestablecido por las clases sociales dominantes: es, en todo caso, luchar por el establecimiento de unos grilletes que tengan en su punta una bola menos pesada para el presidiario».
No en balde subrayaba Fidel, hace 20 años, en el discurso que cité al inicio, que «los escritos del Che, el pensamiento político y revolucionario del Che, tendrán un valor permanente en el proceso revolucionario cubano y en el proceso revolucionario de América Latina». Hoy podemos confirmarlo ya a plenitud. Y el futuro seguramente nos llevará a descubrir ángulos que no se nos revelan aún.
El autor es sociólogo y politólogo. Investigador del CIPS de la Habana.
Siempre me asombra la pasión que genera cualquier debate sobre Cuba, aun entre los no cubanos. Supongo que puede ser una de las razones por las cuales --después de 47 años de pocas o ningunas relaciones entre Estados Unidos y la isla-- no hallamos manera de zanjar nuestras discordias. Esta emoción a menudo nos lleva a una diversidad de opiniones en cuanto a la naturaleza de las soluciones.
La verdad es que si hubiere 100 personas en un lugar, discutiendo el tema de EEUU y Cuba, de seguro se escucharía 100 opiniones diferentes sobre cómo efectuar cambios.
El martes pasado fui invitado a hablar durante uno de los tres paneles en una conferencia en Washington, D.C., auspiciada por el Centro para la Política Internacional. El tema del día fue "Imperativas para una Nueva Política Hacia Cuba". Mi panel abocó las "Opiniones Cambiantes en la Comunidad Cubanoamericana".
En ese panel hablaron Alfredo Durán, del Comité Cubano para la Democracia; Joe García, director del Partido Demócrata de Miami-Dade, y Tony Zamora, del Foro Legal EEUU-Cuba. Yo representé a la Comisión Cubano-Americana pro Derechos Familiares.
Probablemente el aspecto más interesante de nuestro panel fue que, aunque nosotros cuatro tenemos ideas diferentes en cuanto a Cuba, todos estuvimos de acuerdo en lo siguiente: la crueldad de las restricciones que limitan los viajes familiares a Cuba, además del estado de cosas en este país, bien señalaría la posibilidad de un cambio político en Miami.
Durante mi ponencia, mencioné al ex presidente de la Cámara de Representantes, Tip O'Neill, quien dijo que "toda política es local". Añadí yo que en EEUU la política sobre Cuba es local y fácil de identificar. La política EEUU-Cuba es fabricada en Miami, dije. Y fui aún más lejos, al declarar que a esa política podemos darle tres nombres: Lincoln Díaz-Balart, Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart.
Mi premisa fue simple y ya la he mencionado: Saquemos de Miami a uno, dos o a los tres congresistas del sur de la Florida y la política EEUU-Cuba que existe comenzará a desmadejarse. Por cierto que comprendo que es más fácil decirlo que hacerlo.
Ganar en la política depende del sentido de oportunidad. Y el año 2008 podría ser el año oportuno. Todo lo que necesitamos ahora son los candidatos adecuados y un cofre que nos permita costear campañas congresionales multimillonarias. Repito, yo no me engaño a mí mismo con facilidad --pero las posibilidades están ahí. Existen.
Después de escuchar lo que los otros decían, concluí que (claro) hay opiniones diferentes.
Comenzaré con los porfiados, con los que insisten en ganar todo o nada. En otras palabras, que acabe el embargo y todas las restricciones de viaje. Lo que ellos temen es que, si comenzamos por pedir el simple levantamiento de las crueles restricciones que limitan las visitas familiares a una cada tres años pediremos muy poco.
Ellos temen que si obtenemos ese objetivo no obtendremos nada más. La verdad es que esa actitud no nos ha traído nada en el 2007, que fue un año muy prometedor. En realidad, nosotros perdimos votos --y de los demócratas, para remate. ¿Se debió eso a nuestro temor de ganar?
Otros están convencidos de que solamente un nuevo y "audaz" presidente puede sacarnos del pantano. Quizás. Pero hemos esperado a ese presidente "audaz" --una palabra repetida muchas veces durante la conferencia-- desde hace mucho tiempo. En otras palabras, dijeron ellos, Hillary no lo dice en público durante la campaña, pero después de que sea elegida ...
¡Ay, por favor! ¿Hillary, audaz?
Otros hablaban del dinero. Hay un PAC [comité de acción política] anti-Cuba que reparte contribuciones de campaña. Dicen que la suma repartida más recientemente fue de más de $300,000. El PAC se ha dedicado a comprar legisladores demócratas recién llegados al Congreso, que se conforman con unos pocos miles de dólares, distribuidos por Debbie Wasserman Schultz, una congresista demócrata del sur de la Florida. En mi panel, el argumento parecía ser que el dinero barre con todo en este juego --y algunos asistentes al programa compartían esa opinión.
No habla bien de nuestro sistema, ¿no? Me han acusado de tener una imaginación demasiado fértil, pero comparta usted esta escena que se me viene a la mente. La congresista Wasserman Schultz se acerca un congresista Recién Elegido, que viene de algún estado del oeste.
"Oiga, Sr. Recién Elegido", comienza ella. "Necesito su voto a favor de los límites a las visitas familiares a Cuba. Los cubanos deben aprender a organizarse. Tendrán que entender que pueden visitar a su madre cuando esté enferma o después de que se muera, pero no en ambas situaciones". Con cara seria, añade: "La ley es la ley".
"A propósito", continúa ella en voz sin tono, "hay un par de miles de dólares para su campaña electoral, en caso de que usted esté de acuerdo conmigo". Y se aleja del Sr. Recién Elegido, quien se queda con la boca abierta.
Lo sé, lo sé. A menudo me dejo llevar por el drama. Pero si el dinero manda, esta escena no es inverosímil.
En general, fue un día interesante. Y, como en todos los debates sobre Cuba, en tres paneles diferentes se plantearon tres opiniones diferentes.
Pero me atengo a mi teoría. En mi opinión, muchos de los Washingtonianos y otros que asistieron a la conferencia no entendían la importancia para Miami y Washingon de la derrota de Lincoln o Mario Díaz-Balart o de Ileana --o de los tres.
Hay un dicho de que "una persona puede causar un cambio". En el tema de Cuba, la derrota en las urnas de por lo menos una de esas tres personas podría causar un cambio enorme. Y Miami nunca más sería la misma ciudad. El hecho es que no se pierde nada con probarlo. A menos que usted piense que vale la pena quedarse con Lincoln, Ileana o Mario.
Estos textos pueden ser reproducidas libremente (siempre que sea con fines no comerciales) y se cite la fuente.
Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Boletín.
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Acabo de leer el discurso del Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, pronunciado en el Departamento de Estado, cuyo único tema es la política hacia Cuba.
La primera impresión que tuve de la lectura mencionada, es que un documento como ese debíamos divulgarlo, para que todo el pueblo de Cuba lo conociera. Mis deseos de hicieron realidad pues la Mesa Redonda lo trasmitió por varios canales nacionales de TV.
Recordé que siendo muy joven, en la etapa de la seudo república, se popularizó un versito relacionado con las elecciones a la alcaldía de la ciudad de La Habana que decía, “Que suerte tiene el cubano, le coge el dinero a Prío y vota por Castellanos”. Antonio Prío, hermano del entonces presidente se gastó millones de pesos comprando votos y en definitiva Castellanos fue electo Alcalde.
Esa habilidad que tienen ciertos cubanos de crear escenarios inexistentes, pero agradables al oído del que aporta el dinero, para que siga dándolo se ha puesto de manifiesto una vez más en el discurso de Bush del día 24 de Octubre. (Habilidad que trasmitieron muchos de ellos a sus descendientes, cuando emigraron a tierras de la Florida)
Quisiera citar algunos de los datos ofrecidos por Bush para darle solidez a lo que estoy planteando.
“En Cuba es ilegal cambiar de trabajo, permutar casas, viajar al exterior, leer libros y revistas sin la aprobación expresa del estado.”
Solamente en mi centro de trabajo unas cuantas personas han cambiado de trabajo en los últimos meses, sin contar los que han cambiado durante los últimos años. En mi propio barrio con frecuencia algún vecino cambia de trabajo para obtener ventajas económicas, cercanía al lugar donde vive o cualquier otra razón. Considero que esa es la situación general en Cuba.
Plantea Bush que es ilegal permutar casas. Sería interesante preguntar en la Reforma Urbana cuantas permutas mensuales se realizan. Refiriéndome nuevamente a mi barrio, a cada rato alguien permuta. Hasta mi mujer quiere permutar la casa y no lo ha hecho porque no hemos encontrado algo que nos convenga.
Si viajar al exterior estuviera prohibido, no podrían viajar todos los cubanos que mensualmente llegan a Estados Unidos con las visas que otorga la Oficina de Intereses de Estados Unidos en la Habana, que por cierto anualmente son menos cantidad de las acordadas con el gobierno de Cuba. Parece que el Departamento de Estado no ha informado a Bush de este asunto. Creo que no hay país en el mundo donde no existan cubanos que se encuentran allí con Permiso de Residencia en el Exterior (PRE), carta de invitación, casados con ciudadanos o residentes del país, por tratamiento médico, dando asistencia médica, como asesores deportivos, becados, otras razones que serían muchas para enumerarlas aquí y hasta en Estados Unidos invitados por organizaciones académicas, religiosas y no gubernamentales norteamericanas, cuando les otorgan la visa, que cada vez son menos, por la política restrictiva del Gobierno de W. Bush.
La última prohibición a la que hace referencia Bush es a leer libros y revistas sin la aprobación expresa del estado. El que le dio esta información no le dijo que en miles de lugares en Cuba se venden libros editados en prácticamente todos los países, nuevos y de uso, que igualmente sucede con las revistas y periódicos. No le informaron que en la última Feria del Libro se vendieron mas de cinco millones de ejemplares, de autores cubanos y extranjeros.
Además si no desea comprarlos, puede ir a las bibliotecas donde tendrá acceso a las mismas sin costo alguno. Yo voy a la de la Universidad de la Habana, la de la UNEAC y la de Casa de las Américas, la de la UNESCO, que quedan cerca de donde vivo y he podido leer libros, revistas y periódicos acorde a lo que he solicitado. Quisiera que el señor Bush me dijera en qué oficina estatal hay que sacar el permiso de “aprobación expresa” a que hace referencia, pues nunca me lo han pedido cuando compro un libro ni cuando lo pido en una biblioteca.
Si el deseo de Bush es que los cubanos leamos más autores estadounidenses, hay una forma expedita de lograrlo: levantando el bloqueo. Esto nos permitiría ampliar las ediciones largamente agotadas de los libros de Ernest Hemingway, Mark Twain, William Faulkner, John Fitzgerald, Eugene O´Neill y tantos otros autores norteamericanos publicados en nuestro país.
(Quizás Bush se haya confundido con lo que sucede en Miami, donde se prohibió a los niños de las escuelas primarias leer el libro Vamos a Cuba, hecho incluso condenado por la Relatoría Especial de la OEA como un acto de censura previa.
“Es contrario a la ley que más de tres ciudadanos se reúnan sin permiso. Los programas de vigilancia del vecindario no vigilan a los criminales. En lugar de eso vigilan a sus vecinos para observar cuando salen y entran y las estaciones de radio que escuchan.”
Desconocía que fuera contrario a la ley que más de tres ciudadanos se reúnan sin permiso. Esa Ley me interesa y me gustaría que Bush me dijera cual es, pues en el apartamento de los bajos de mi casa todos los sábados y domingos montan una mesa de dominó donde siempre hay como mínimo ocho personas y a veces parece como si el doble nueve estuviera en el comedor de mi apartamento.
Si él cree que los programas de vigilancia del vecindario, como el denomina a los Comités de Defensa de la Revolución no vigilan a los criminales, está mal informado. Eso pudiera preguntárselo a la Policía Nacional Revolucionaria y el apoyo que recibe de los Comités en el esclarecimiento del delito.
Hasta ahora no he conocido que nadie haya sido molestado por estar saliendo y entrando de su casa, inclusive cuando entran personas que no residen en la casa, novios, amigos o parientes. Existe la comprensión y el respeto de la comunidad por la vida privada de los vecinos. Tampoco he conocido de algún caso en que le digan a cierto vecino que no puede escuchar una estación de radio determinada. Cuando más, el reclamo que se ha hecho es que baje el volumen, si esta sintonizada demasiado alto.
“Muchos de los carros que circulan por las calles son de fabricación posterior a la revolución. Algunos cubanos utilizan coches de caballos para transportarse. .”
Yo no he sacado la cuenta de cuantos “almendrones” se encuentran funcionando en la Habana y el resto del país, pero estoy seguro que son una cantidad mucho menor que los carros más modernos que circulan. No obstante eso no entiendo que quiere decir Bush con esto, en Estados Unidos el que tiene un carro de ese tipo tiene un “clásico” que vale unas cuantas decenas de miles de dólares, aquí en Cuba existen asociaciones de propietarios de dichos carros, por lo regular están pintados y funcionando . ¿Estará Bush promoviendo la comercialización de estos carros?
Es cierto que algunos cubanos utilizan coches de caballos para transportarse. Aquí en el Vedado, a pocas cuadras de la Oficina de Intereses, un coche de caballos por un peso pasea por el barrio a los niños. En la zona del casco histórico de la ciudad de la Habana existen coches para transportar personas. ¿Serán estos los coches que le informaron a Bush? Podemos agregar que hay ciudades donde los coches han sido el transporte tradicional por años, como Cárdenas, Trinidad, Tunas y hasta una canción se refieren a pasear por Bayamo en coche. En Pensilvanya, Texas, Nuevo México y otros estados de Estados Unidos, algunas personas utilizan coches de caballo como medio de transporte.
“Muchos cubanos tienen necesidad de acudir al mercado negro para poder alimentar a su familia. Hay largas colas para cubrir las necesidades básicas, reminiscencia de las colas Soviéticas del pan del último siglo. Mientras el régimen mantiene tiendas de comida totalmente abastecidas para turistas extranjeros, diplomáticos y hombres de negocio como versión comunista del apartheid.”
En realidad, para alimentarse cualquier familia puede, además de utilizar lo que se compra en la tienda, adquirir alimentos en los mercados campesinos y en toda una serie de mercados existentes en los barrios, que no tiene que ver nada con ese mercado negro que le dijeron a Bush para que él lo repitiera, como la cotorrita del cuento.
Las largas colas a que hace referencia deben haberlas sacado de un informe de la CIA del año 1997. Todavía en Coppelia a cada rato hay cola, sobre todo los domingos por la tarde. En los cines y teatros cada cierto tiempo hay su colita, en especial cuando esta funcionando el Festival de Cine Latinoamericano. O en la Feria del Libro, para comprar algunos títulos de gran demanda, como ocurrió en la última con Cien Horas con Fidel.
La colas para cubrir las necesidades básicas ya no existen y menos en la panadería, donde cuando más hay 8 personas; En otros establecimientos se puede comprar todo el pan que desee sin regulación alguna, al igual que el pescado y otros alimentos.
También está atrasado Bush en relación con las tiendas que plantea son para turistas extranjeros, diplomáticos y hombres de negocio. En las tiendas de divisas puede comprar cualquier persona que se encuentre en Cuba, ciudadano, turista, diplomático, extranjero residente u otro. Puedo decirle además que es usual ver a los diplomáticos comprando en los mercados campesinos, las ferias y otros lugares donde se ofrece alimento a la población, comprando lo mismo que compran los cubanos, en pesos cubanos.
Evidentemente los encargados de prepararle el discurso a Bush lo engañaron, escribieron cosas que lo han puesto en ridículo, posiblemente basándose en noticias suministradas por sus seguidores en Cuba y en Miami, émulos o descendientes de aquellos cubanos del versito que mencioné al principio del artículo, que nada tienen que ver con la realidad del país.
Un discurso como ese solamente puede recibir una aclamación: . UNGA, UNGA, UNGA.
El autor es Doctor en Ciencias Históricas, miembro del Consejo Científico y del Consejo Asesor del ISRI
El 21 de octubre de 2007, a las 6 y 12 a.m el Presidente Fidel Castro, escribía una declaración dirigida al presidente de los Estados Unidos en la que afirmaba: “Bush está obsesionado con Cuba”. Miles de razones tiene Fidel para hacer tal afirmación.
Desde su campaña política para las elecciones presidenciales del año 2000, hasta la fecha, George W. Bush no ha perdido oportunidad para expresar públicamente su obsesiva política de apoderarse de Cuba.
En sus discursos de 18 de mayo de 2001, 20 de mayo de 2002 y 10 de octubre de 2003, junto a la reiteración de sus amenazas y planes para acabar con la Revolución cubana, anunciaba la escalada de nuevas medidas para conseguir tales propósitos.
El 20 de mayo de 2004, al recibir el informe de la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre declaró: “Es un informe de la comisión que constituí en mi gobierno para precipitar el día en que Cuba sea un país libre”… “Esta estrategia es una estrategia que fomenta que se gaste dinero para ayudar a las organizaciones a proteger a los disidentes y promover los derechos humanos”… “Es una estrategia que dice que no estamos esperando el día de la libertad cubana; estamos trabajando por el día de la libertad en Cuba”.
El 10 de julio de 2006, mediante una breve declaración Bush dio a conocer el documento complementario del Plan aprobado en 2004, al que agregaban otras medidas como un anexo secreto, mayores recursos financieros para promover y sostener a la contrarrevolución y a la mafia cubanoamericana de Miami, tratar de impedir la Operación Milagro en países de América Latina, entre otras.
Durante el 62 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, utilizando un lenguaje soez y arrogante, Bush atacó brutalmente al pueblo y gobierno cubanos.
El pasado 24 de octubre de 2007, anunció nuevas medidas contra Cuba. En su afán de internacionalizar el bloqueo genocida al pueblo cubano y de buscar gobiernos aliados para que lo acompañen en sus planes de destruir la Revolución, propuso la creación de un fondo multimillonario que contribuya a la transición democrática en Cuba, y para hacer llegar más dinero a los que se dediquen a subvertir el orden interno del país. Como diría el canciller Felipe Pérez Roque, el presidente norteamericano proclamó una escalada sin precedentes en la política de su gobierno de más bloqueo, más subversión, más intento de aislamiento a Cuba, y nuevos y renovados esfuerzos para intentar rendir por hambre y enfermedades al pueblo cubano.
Inconsecuencia de una política que dura más de 200 años
Esta aberrante posición del mandatario estadounidense además de estar expresando la impotencia de su Administración, el desespero porque se le acaba el tiempo para cumplir sus sueños imperiales, y el fracaso de sus planes contra la Revolución cubana, es también la inconsecuencia de una política que dura ya más de 200 años.
El propósito y la estrategia de los Estados Unidos de anexar a Cuba a su territorio fue dado a conocer por primera vez en 1805 por el Presidente Thomas Jefferson cuando escribió al Ministro de Inglaterra en Washington: “En caso de guerra entre Inglaterra y España, los Estados Unidos se apoderarán de Cuba por necesidades estratégicas para la defensa de Lousiana y de la Florida”.
A partir de ese momento, cada nueva administración norteamericana, durante 200 años, ha estado diseñando y aplicando sus propias medidas para apoderarse de Cuba.
El desarrollo de este pensamiento anexionista lo complementaría John Quincy Adams con su teoría de “la fruta madura” sustentada en leyes de gravitación política que harían inevitable que Cuba cayera obligatoriamente en poder de Estados Unidos. Posteriormente esta concepción se integraría a la llamada Doctrina Monroe.
Mientras Cuba no fuera de Estados Unidos debía quedar en manos de España.
Del 22 de junio al 15 de julio de 1826, se celebró el Congreso de Panamá convocado por Simón Bolívar.
Desde antes de su celebración el gobierno norteamericano había anunciado que se opondría a cualquier acuerdo que se adoptara relativo a la independencia de Cuba.
Refiriéndose a ello, el General José Antonio Páez, quién sería el jefe de la proyectada fuerza independentista, apuntó en sus memorias: “El gobierno de Washington, lo digo con pena, se opuso de todas vías a la independencia de Cuba”.
A fin de 1869, el presidente norteamericano, Ulysses Grant, planteó que no se reconocería la beligerancia cubana en su guerra de independencia y autorizó la venta de cañoneras a España. Comentando esa posición Carlos Manuel de Céspedes, en carta a José M. Mestre, le plantea: “Por lo que respecta a los Estados Unidos, tal vez esté equivocado, pero en mi concepto su gobierno a lo que aspira es a apoderarse de Cuba sin complicaciones peligrosas para su nación”.
El Apóstol de la independencia de Cuba, José Martí, ya alertaba en 1889 a los cubanos y al mundo sobre las amenazas que para su independencia, libertad y soberanía representaría el sistema imperial que se estaba gestando en el seno de la nación norteamericana. Él escribía: “Y lo que se ve es que va cambiando en lo real la esencia del gobierno americano, y que, bajo los nombres viejos de republicanos y demócratas, sin más novedad que los accidentes de lugar y carácter, la República se hace cesárea e invasora, con espíritu de clase de las monarquías, a las formas monárquicas”.
El 14 de enero de 1895, las autoridades norteamericanas confiscaron las armas que, compradas centavo a centavo por la emigración cubana, José Martí enviaría a Cuba en la expedición de Fernandina. Fueron confiscados también los armamentos que debían llevar las embarcaciones “Amadis”, “Lagonda” y “Baracoa”, con lo cual, una vez más, el gobierno de Estados Unidos se aliaba a España para impedir la independencia de Cuba.
A principios de 1895, José Martí le escribía a su amigo Gonzalo de Quesada: “Tenemos que actuar”:”(…) Cuba tiene que ser libre de España y de los Estados Unidos”. En mayo de ese mismo año, después de haberse reiniciado la guerra por la independencia, Martí explicaba por qué había sido necesario actuar: “La guerra de Cuba (…) - escribió - ha venido a su hora en América para evitar (…) la anexión de Cuba a Estados Unidos”.
Cuando se trata de la política bicentenaria de Estados Unidos de apoderarse de Cuba el criterio de la oligarquía política expansionista es unánime. Puede haber matices, formas y métodos diferentes, pero al final todos desean la anexión del territorio cubano. La historia registra la coincidencia en tales propósitos de presidentes y senadores, sin importar si son republicanos o demócratas.
El Senador Yulec, de Florida, fue el primero en proponer la compra de Cuba, en 1845, presentándola en forma de proyecto de resolución del Senado de Estados Unidos.
En 1848 en el Congreso norteamericano, durante la discusión sobre el tema Cuba, el senador por Mississipi, Jefferson Davis, declaró: “la Isla tiene que ser nuestra”.
El 10 de mayo de 1848, el senador por Michigan, Lenis Cass, propuso la compra de Cuba.
El senador Pierre Soulé, durante el debate en el Congreso en 1850, propugnó la anexión de Cuba. Soulé argumentó que, puesto que era imposible comprarle Cuba a España, se hacia necesario su anexión por medio de la conquista, aunque esto implicara una guerra con España.
Varios fueron los presidentes que propusieron comprar a Cuba. James K. Polk en 1848, Franklin Pierce en 1853 y James Buchanan en 1857. Los tres pertenecían al Partido Demócrata. Pero fue Buchanan el más empecinado, no solo por las veces que lo intentó sino porque incluso llegó a incluir esa propuesta en su campaña electoral, con la argumentación que “la Unión no podría nunca gozar de reposo hasta que Cuba estuviese dentro de sus fronteras”.
En un artículo titulado “Por qué necesitamos a Cuba” y publicado en el Forum Magazine de julio de 1891, el general Thomas Jordan pedía “la incorporación política de Cuba a los Estados Unidos para fortalecer el sistema militar de nuestro país y abrirle un mercado a su exceso de producción y de capital”.
En 1895, el América Magazine of Civics, abría sus páginas a una encuesta sobre la anexión: “¿Debiéramos anexarnos Cuba?”, era la pregunta. Algunas de las respuestas fueron muy elocuentes. “Se me hace la boca agua cuando imagino a Cuba como uno de los estados de nuestra familia”, escribía Frederich R. Condert, prominente figura de Wall Street.
Los hechos históricos que aquí reseñamos son solo una pequeña muestra de la permanente obsesión de la oligarquía gobernante de los Estados Unidos por apoderarse de Cuba.
George W. Bush se ha encargado sistemáticamente de demostrar que no son cosas del pasado. La política criminal que aplica día a día contra el pueblo cubano, confirma las mil razones que tiene Fidel Castro para afirmar que Bush está obsesionado con Cuba.
El autor es Asesor del Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
En honor a la verdad, Bush decepcionó un tanto, pues había hecho pensar que traería en su agenda contra Cuba "algo nuevo", pero en realidad fue más de lo mismo, y la esperada escalada solo se produjo en el tono, más insolente y amenazante que nunca antes.
Solo unas frases bastaron para comprobar las razones de estas declaraciones totalmente descontextualizadas, producidas en un momento bien complicado para su gobierno, debido al creciente descalabro de sus tropas en Iraq, el voraz incendio en California y otros asuntos que se supone concentren prioritariamente la atención del gobernante.
Si para algo sirven sus bravatas y chantajes es para dejar claro, entre quienes todavía albergaban dudas en otras latitudes, que las pretensiones de su política apuntan a provocar un cambio de régimen en La Habana y llevar a cabo la reconquista injerencista del país.
"La palabra de orden en nuestros tratos con Cuba -dijo en tono arrogante- no es estabilidad, la palabra de orden es libertad."
Se trata de un planteamiento irresponsable, clara invocación a la violencia y la subversión, ilegal y violatorio de las normas internacionales, para lo cual el Presidente de Estados Unidos no tiene derecho alguno y está, además, moralmente descalificado.
¿Por qué lo hace?, se preguntarán algunos poco informados.
Sencillo, se trata de una combinación de factores adversos que molestan los planes y ánimos del Ejecutivo.
Sabe que el tiempo se le agota y no ha cumplido lo prometido a las organizaciones terroristas y mafiosas, de "resolver el problema cubano".
Lejos de ver una Cuba sumida en el caos, dividida y debilitada, la Isla acaba de ofrecer una inobjetable demostración de unidad, pujanza, orden y disciplina, con las elecciones del pasado domingo 21, en las que ejerció el derecho al voto más del 95 por ciento de los electores, ejercicio democrático incomparable con la mascarada del año 2000, que lo convirtió en Presidente.
Observa que pese a los esfuerzos realizados en los últimos años para sumar a otros gobiernos a su cruzada anticubana, está cada vez más aislado.
No es para nada casual que la diatriba de la víspera tenga lugar seis días antes del debate en el Asamblea General de Naciones Unidas de la resolución sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU a Cuba.
Sin dudas debe pesar mucho en su obsesión contra la mayor de las Antillas el hecho de que en los últimos 15 años la ONU demandó el cese de tal genocidio, y lo hizo en 2006 con el voto de 183 naciones, dejando al poderoso imperio en vergonzoso aislamiento.
Bush debía saber, a pesar de las estúpidas mentiras sobre la realidad cubana que le hacen decir quienes le escriben los discursos, que la Revolución cubana cuenta con el respaldo mayoritario del pueblo y que un levantamiento interno es absolutamente imposible. Sin embargo, introduce el tema, como parte del juego que le permita fabricar un pretexto para lanzar sus tropas.
Como parte de esa manipulación, mister president llega a obviar que los institutos armados cubanos están integrados por el pueblo, el mismo que derrotó la invasión mercenaria en Bahía de Cochinos, defendió la integridad de Angola, derrotó el apartheid y contribuyó a la independencia de Namibia, y ha montado guardia durante casi medio siglo para preservar la independencia del país y sus históricas conquistas.
Se trata de una política fracasada ante la cual solo le queda el recurso de hacer demagogia, amenazar y complacer a la mafia de Miami, a quien tanto debe.
Reales o fingidas las amenazas, vienen de un enemigo muy poderoso, lleno de odio y frustración, y autor de otras descabelladas aventuras bélicas, razones suficientes para que los cubanos, como dijo el canciller Felipe Pérez Roque, en su inmediata y contundente respuesta, se las tomen en serio.
"Cuba se mantiene con la misma serenidad, entereza, unidad y orgullo que en aquellos días que estuvimos a punto de enfrentar un holocausto nuclear"
Apenas dos horas necesitó el gobierno cubano para responder al discurso de Bush contra Cuba del 24 de octubre, fue mediante una rueda de prensa del ministro de Asuntos Exteriores Felipe Pérez Roque. Según el ministro, “Bush anuncia un escalada sin precedentes en la política de Estados Unidos contra Cuba, más bloqueo, más subversión para intentar someter por hambre al pueblo cubano”. El discurso de Bush, para Pérez Roque es “la confirmación de que la política en vigor en su régimen es el cambio en Cuba incluso por la fuerza”. “Acelerar el periodo de transición equivale a la reconquista de Cuba por la fuerza”, afirmó.
Destacó la expresión de Bush de que “la palabra de orden en Cuba no es estabilidad, es libertad”. Según el ministro cubano, “eso se entiende como un acto irresponsable que da una idea del nivel de frustración, un llamado al uso de la violencia para derrocar a la revolución cubana”. “Cuba rechaza la estimulación de la violencia que da la razón a la necesidad de alertar a la comunidad internacional y a nuestra obligación de prepararnos para una agresión”, añadió. También advirtió que “la vulneración desde fuera de la institucionalidad en Cuba supondrá no solo su ruptura de la estabilidad en la isla sino también en Estados Unidos”. “Los jóvenes estadounidenses vendrían a morir en Cuba en una guerra que duraría cien años y que será de victoria para Cuba. La palabra de orden en Cuba es
coraje, seriedad, confianza y solidaridad del mundo”, añadió.
Pérez Roque afirmó que si el objetivo de Bush era intimidar y asustar, ha sido un fracaso, aunque reconoció que se está asistiendo a un aumento de la agresividad contra Cuba, tras lo cual repasó la escalada verbal de las declaraciones del presidente de Estados Unidos en los últimos años.
“Tenemos claro cuál es la libertad que Bush promete a los cubanos. El presidente de Estados Unidos no tiene autoridad moral ni legal para cambiar el ordenamiento jurídico de otros países. Es nuestro derecho ejercer la libre autodeterminación, sabemos que detrás de la ‘libertad’ que promete Bush están los bombardeos del ejército estadounidense”, afirmó el ministro cubano. También recordó que uno de “los grupos terroristas” de Miami ya reclamó a Bush que les dejaran “tres días de licencia para matar en Cuba”. Ante lo cual Pérez Roque afirmó que “van a encontrar a millones de combatientes armados y fogueados, nunca vi a un político destilar más odio y más frustración, Bush hizo una descripción de Cuba sólo fruto de la ceguera”, y puso como ejemplo la afirmación del estadounidense de
que en la isla está prohibido que se reúnan más de tres personas o que el cubano se cambie de casa o de trabajo.
Desmintió la afirmación de Bush de que su país era el principal proveedor de ayuda humanitaria a Cuba con 270 millones de dólares el pasado año, afirmación que calificó Pérez Roque de “record de la impudicia”. “Entraron cinco millones y fue en abierto desafío de ciudadanos estadounidenses amigos que se arriesgaron a la persecución de Bush”, afirmó.
Destacó Pérez Roque que mientras Bush hace un llamamiento desesperado a otros países a que apoyen la política de Estados Unidos contra Cuba, en París la isla es elegida miembro de la UNESCO con el apoyo de 157 países, fue también elegida miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y presidente de los No Alineados. “El presidente de Estados Unidos está sólo y desesperado, tiene menos del 25 por ciento de apoyo de la opinión pública de su país, está esperando para irse de la presidencia”, añadió. Recordó que en Cuba acaban de votar en las elecciones municipales 8.100.000 cubanos sin que fuera obligatorio, frente a los métodos escandalosos por los que Bush alcanzó la presidencia.
El ministro cubano también denunció “un intento vano de reclutar a los militares cubanos, les promete perdonarles la vida si se arrepienten ahora de defender a su pueblo. Un mensaje le tengo. Usted delira, en Cuba el ejército es el pueblo uniformado, esos hombres y mujeres llevan medio siglo desmontando todos sus planes de agresión y terrorismo. Usted piensa que este pueblo pertenece a la categoría de los mercenarios, esos a los que usted les va a dar 45 millones de dólares y que han estado en la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana aplaudiendo su discurso”.
Pérez Roque también se dirigió a Bush afirmando “usted no es un libertador, es sólo un brutal represor, su régimen ha torturado, secuestra en vuelos secretos, tiene centros clandestinos, legalizó la tortura, ha autorizado la invasión de Iraq donde ya han muerto medio millón de civiles inocentes…”.
Posteriormente Felipe Pérez Roque repasó las tres nuevas iniciativas de Bush contra Cuba. Sobre la primera de permitir que ONG´s y religiosos estadounidenses puedan suministrar computadoras a Cuba si el gobierno les permite Internet, respondió que en la isla hay 500.000 computadoras y que pronto producirá 120.000 cada año, así como la existencia de 600 Joven Clubs con acceso gratuito a Internet. Respecto a un programa de becas para jóvenes cubanos en EEUU, recordó que en Cuba hay 730.000 estudiantes universitarios, el 69 % de los jóvenes en edad de estudio, todo un record mundial. Además de treinta mil becarios extranjeros estudiando gratis en Cuba. Por último se refirió al Fondo Internacional para la Libertad de Cuba propuesto por Bush con la intención, dijo, de que otros países pongan el dinero. “Él quiere derrotar la revolución pero pasa el cepillo para que
otros paguen”, afirmó el cubano.
Por último le propuso a Bush una agenda para Cuba de doce puntos: 1.- Respetar a los cubanos, a su independencia y soberanía, sus instituciones, sus sistema político y sus leyes. 2.- Cesar de inmediato su política de agresiones contra Cuba, por demás inútiles. 3.- Dejar de intervenir en los asuntos internos de Cuba y renunciar a la idea fallida de crear una oposición interna. 4.- Poner fin a las acciones subversivas y de guerra radial y de televisión contra Cuba mediante emisiones desde Estados Unidos. 5.- Levantar el bloqueo genocida contra Cuba y derogar la Ley Hellms-Burtons y la Ley Torricelli. 6.- Eliminar la prohibición de viajes a Cuba a los estadounidenses y la prohibición de visitas de los familiares. 7.- Dejar de estimular la emigración ilegal desde Cuba con la ley de Ajuste Cubano que fomenta la violencia para emigrar y cumplir los acuerdos migratorios. 8.- Cesar las agresivas campañas de
mentiras contra Cuba. 9.- Liberar a los cinco luchadores antiterroristas cubanos. 10.- Extraditar a Venezuela o enjuiciar en EEUU a Posada Carriles, hoy libre a pesar del asesinato de decenas de civiles en sus atentados. 11.- Cerrar el centro de tortura de Guantánamo. 12.- Cesar su presión internacional contra el resto de países para que apoyen su política contra Cuba.
Afirmó que “ustedes no va a rendirnos, se estrellará contra nuestro coraje”. Recordó que “para el pueblo de Estados Unidos tenemos un mensaje de respeto y amistad, ellos no tienen culpa del sufrimiento cubano, un día acabará el bloqueo”. También envió sus palabras de aliento y condolencia a los ciudadanos de California cuyo Estado está siendo arrasado por los incendios. Recordó a los estadounidenses que “los cubanos somos un pueblo con principios y sabemos que ustedes son víctimas como nosotros de un político que manda a sus ciudadanos por ser pobres a morir en tierras lejanas”.
Para terminar recordó que “se cumplen 45 años de la crisis de los misiles de octubre y a pocos días de la votación de la ONU contra el bloqueo” y que Cuba “se mantiene con la misma serenidad, entereza, unidad y orgullo que en aquellos días luminosos y tristes que estuvimos a punto de enfrentar un holocausto nuclear. La revolución no será derrotada, Lo que está llegando es el día en que el mundo se libre de Bush, un presidente que amenaza con guerras en las que él no va participar. Por parte de Cuba, más socialismo y más revolución”.
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-- Mensaje Original -- Enviado por: susana podnosoff <flossy@...> Fecha:29/10/2007 17:41:54 Para: <flossy@...> Título: FW: CANCION DEL CORAZON..............+
**CANCION DEL CORAZON**
Había una vez un gran hombre que se casó con la mujer de sus sueños. De su amor procrearon una bebita. La niña era hermosa y alegre, y el hombre la amaba mucho.
Cuando era muy pequeña, él la cargaba, tarareaba una melodía y bailaba con ella por toda la habitación, para decirle luego: "Te quiero, mi pequeña".
Cuando la pequeña niña creció, su padre la abrazaba y le decía: "Te quiero, pequeña". La niña se ponía seria y decía: "Ya no soy pequeña". Entonces el hombre reía y decía: "Sin embargo, para mí siempre serás mi pequeñita".
La niña pequeña -que ya no era pequeña- dejó su hogar y se fue por el mundo. Mientras aprendía más de sí misma, aprendía más del hombre. Vio que en verdad él era grande y fuerte; para esa época reconoció sus virtudes. Una de ellas era su capacidad de expresar amor por su familia. Sin importar dónde estuviera ella en el mundo, el hombre la llamaba por teléfono y le decía: "Te quiero, pequeña".
Llegó el día en que la pequeña niña -que ya no era pequeña- recibió una llamada. El gran hombre estaba enfermo. Había sufrido un ataque. Estaba sin habla, le explicaron a la muchacha. No podría hablar nunca más, y no estaban seguros de que podía entender lo que le hablaban. No podía sonreír, reír, caminar, abrazar, bailar o decirle a la pequeña niña -que ya no era pequeña- cuánto la amaba.
Y así ella fue al lado del gran hombre. Cuando entró en la habitación y lo vio, le pareció pequeño y de ninguna manera fuerte. Él la miró y trató de hablar, pero no pudo.
La pequeña niña hizo lo único que podía hacer. Se reclinó sobre la cama cerca del hombre. Las lágrimas que brotaron de sus ojos corrieron por las mejillas, mientras ponía los brazos alrededor de los hombros inútiles de su padre.
Con la cabeza en su pecho, pensaba muchas cosas. Recordaba los maravillosos momentos juntos, y cómo siempre se había sentido protegida y querida por él. Sintió dolor por la pérdida que tendría que soportar: las palabras de amor que siempre la habían consolado.
Y entonces oyó en su interior el latido de su corazón. El corazón donde la música y la letra siempre habían estado vivas. El corazón continuaba latiendo firmemente, sin preocuparse del daño que tenía el resto del cuerpo. Mientras ella descansaba allí, sucedió lo mágico. Escuchó lo que necesitaba oír.
El corazón latía las palabras que su boca no podía decir nunca más...
Por Cuba con emisiones periódicas le lleva la información del acontecer internacional relacionado con nuestro país y las batallas que libra por su pueblo y su soberanía; contiene espacios noticiosos y de opinión, seleccionados de medios de prensa internacional o generados desde nuestro país.ISSN 1819-4044
Y así llegamos a los dos mandatos presidenciales de George W. Bush, quizás el más inepto de los presidentes que ha tenido la nación norteña. Una combinación de triquiñuelas electorales y de timorata actuación política por parte de los círculos de poder norteamericanos permitió que las riendas del gobierno fuesen a manos de una verdadera camarilla que se impuso mediante el fraude electoral.
La historia es bien reciente y no merece ser recontada. George W. Bush se propuso borrar del mapa la Revolución Cubana. No oculta que sus intenciones son las de “cambiar el régimen” y restablecer el sistema de explotación y dominación instituido por Estados Unidos en Cuba por más de medio siglo.
No hay que ir lejos para conocer cuales son sus propósito. Están claramente expresados en la historia de la llamada “Comisión para Ayudar a una Cuba Libre” creada el 5 de diciembre de 2003 para, según las palabras de George W. Bush, en octubre de ese mismo año, “hacer planes para el día feliz en que el régimen de Castro no exista y la democracia llegue a la isla”. En ella está representado prácticamente todo el gobierno de Estados Unidos: los departamentos de Estado, Tesoro, Justicia, Interior, Agricultura, Comercio, Trabajo, Transporte, Energía, Educación, Asuntos de Veteranos y Seguridad del Territorio Nacional, así como la Agencia para el Desarrollo Internacional, el Consejo de Seguridad Nacional, la Agencia de Protección Ambiental, la Oficina de Administración y Presupuesto, el Representante de Estados Unidos para el Comercio y la Oficina Nacional de
Política de Control de Drogas.
La Comisión ofreció su primer informe al Presidente en mayo de 2004, quien anunció su aprobación el 6 de ese mes. Según el análisis de dicho informe (más conocido como Plan Bush I), hecho por el Grupo de Estudio de Cuba de Santa Cruz, organización dedicada a abogar por el fin del bloqueo, la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos y el respeto a la soberanía cubana, “la intención descarnada del informe es poner fin al gobierno socialista de Cuba e imponer un estado capitalista y un sistema electoral basado en el modelo bipartidista de Estados Unidos”. De acuerdo con el Grupo, el informe proponía actuar en seis áreas: promover la “disidencia”; intensificar las transmisiones radiales y televisivas ilegales a Cuba; estrangular la economía cubana; propagandizar la supuesta amenaza militar de Cuba; incrementar las campañas internacionales para
desprestigiar al gobierno de Cuba y, eventualmente, la ocupación del país.
Estas recomendaciones estaban en consonancia con las declaraciones del gobierno de Estados Unidos hacia Cuba desde antes de la aparición del susodicho informe. Como pruebas de ella está la designación de Cuba como estado patrocinador del terrorismo y la velada amenaza de ataque militar lanzada por Bush en su discurso del 20 de septiembre de 2001 cuando advirtió que toda nación debía escoger entre estar con Estados Unidos o estar con los terroristas. Meses después, en mayo del 2002, el Vicesecretario de Estado para Control de Armas y Seguridad Internacional declaró durante conferencia en el tanque pensante conservador Heritage Foundation que “más allá del eje del mal, hay estados canallas intentando adquirir armas de destrucción masiva -- particularmente armas biológicas –– a saber, Cuba”. En abril del 2003 el Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld dejó abierta la
posibilidad de una agresión militar contra Cuba si “desarrollase armas de destrucción masiva”. Dias después, el embajador norteamericano en República Dominicana siguió en la misma pauta al declarar que “lo que pasa en Iraq … es un buen ejemplo para Cuba”.
El tema de las drogas ha sido parte de la propaganda norteamericana contra Cuba y a pesar de que la Drug Enforcement Agency (DEA) de Estados Unidos reconoce el papel positivo que juega Cuba en el enfrentamiento al narcotráfico, el Departamento de Estado insiste en afirmar en sus informes anuales que Cuba no colabora en esos esfuerzos, cuando lo cierto es que dicho departamento, siguiendo la política oficial norteamericana, prohíbe a la DEA y al Servicio de Fronteras e Inmigración establecer acuerdos de colaboración con Cuba y los limita a una colaboración eventual o casuística. También utilizan el tema migratorio como posible pretexto para una acción militar contra Cuba; en mayo de 2003, el Jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Estados Unidos dio a conocer que Cuba había sido oficialmente advertida por el Gobierno norteamericano que una nueva ola de inmigrantes cubanos sería considerada
“un acto de guerra”.
Los anteriores y muchos otros ejemplos que pudieran citarse apuntan a que la Administración de George W. Bush movía sus recursos en la dirección propuesta en el Plan Bush I y da muestras de querer desarrollar contra Cuba una invasión similar a la que condujo contra Iraq.
El 1º de julio de 2006, la Comisión parió un segundo informe, el Plan Bush II. Como ya la euforia por la invasión y ocupación de Iraq estaba pasando y no había ambiente para nuevas aventuras militares, el lenguaje de este nuevo informe varió en algo para poner énfasis en la supuesta ayuda a un eventual gobierno de transición en Cuba que solicitase la ayuda de Estados Unidos. Por supuesto, se mantenía todo el entramado agresivo y hostil hacia Cuba, se insistía en el propósito de liquidar al gobierno de Cuba y al proceso revolucionario y se daba entender de manera a veces no muy sutil el propósito de ocupar militarmente el territorio nacional cubano.
Ya la Administración Bush está llegando a su etapa final, obteniendo los más bajos índices de aceptación de su gestión entre la población de Estados Unidos. Desde las elecciones de mitad de mandato de 2006, que constituyeron un desastre electoral para el Partido Republicano comenzó anticipadamente la lucha entre los grupos políticos por la silla presidencial de la Casa Blanca. Ningún candidato descuella entre casi una veintena de aspirantes y hasta ahora las perspectivas de una reconsideración de la actual política hacia Cuba parece estar por encima de la visión y audacia de los contendientes.
¿Y ahora qué?
Han transcurrido 30 años desde el establecimiento de las Secciónes de Intereses y hemos dado una vuelta en espiral. Aparentemente estamos en el punto de partida, lo único que en un nivel superior. Cuba consolida el socialismo en medio de la Batalla de Ideas, a pesar de limitaciones, estrecheces y errores; ha resistido treinta años más la hostilidad y el bloqueo norteamericano; pasamos con banderas desplegadas la prueba de fuego de la desintegración del campo socialista y la desaparición de la Unión Soviética; el internacionalismo cubano ha visto con satisfacción el fin del apartheid en Sudáfrica, el cese de la dominación segregacionista en Namibia y la conclusión de la guerra fraticida en Angola promovida por los racistas sudafricanos y los imperialistas norteamericanos; nuevas fuerzas populares acceden al poder en América Latina, desplazan a los tradicionales políticos
reaccionarios y se fortalecen las tendencias hacia la integración de América Latina y el Caribe; se expanden las relaciones internacionales de Cuba y la ayuda solidaria a otros pueblos en los campos de la salud y la educación presenta resultados que constituyen asombro para la comunidad internacional.
Mientras tanto, en Estados Unidos se extiende a cada vez más amplios sectores la verdad de Cuba y se incrementan las presiones por un cambio de la política hacia Cuba sin condicionamientos y con respeto a la independencia y la soberanía cubanas. El Gobierno norteamericano esta cada vez más aislado en su política hacia Cuba. El todopoderoso imperio norteamericano ve como se agotan día tras día sus posibilidades y mecanismos de dominación.
Consideraciones finales.
Primera: Aunque no han cumplido el objetivo para el cual fueron creadas (ser un instrumento clave para lograr la normalización de las relaciones gubernamentales entre Cuba y Estados Unidos), las Secciones de Intereses han sido un mecanismo eficaz para mantener abierto el diálogo a nivel diplomático y evitar que los conflictos y contradicciones surgidos pasen a males mayores.
Segunda: Salvo el propósito expreso de Henry Kissinger (la iniciativa de entablar conversaciones directas con Cuba fue más de él que de Nixon o de Ford) y de Jimmy Carter de avanzar en un proceso hacia la normalización de relaciones con el Gobierno Revolucionario de Cuba, todas las Administraciones posteriores, con distintos matices, se han propuesto cambiar el gobierno cubano y liquidar la Revolución como requisito previo a la normalización de relaciones con Cuba. Esa política ha sido formalizada en las leyes Torricelli y Helms-Burton y en los “planes Bush I y II”.
Tercera: La mafia anticubana que tiene su sede en Miami y su principal representación pública en la llamada Fundación Nacional Cubano Americana (aupada y apoyada por los gobiernos de Estados Unidos a partir de 1981) es el principal grupo de cabildeo de la política anticubana en Estados Unidos y probadamente el cerebro director de los planes de asesinar a Fidel Castro en 1997 y en el 2000, de las bombas hechas explotar en instalaciones turísticas de Cuba y de otras acciones subversivas en las últimas dos décadas.
Cuarta: Están comprobados también los vínculos de la Casa Blanca, de la CIA y del FBI, bajo todas las Administraciones a partir de Reagan, con las actividades subversivas políticas y terroristas desarrolladas a través de la FNCA.
Quinta: Las líneas principales de la política agresiva de Estados Unidos contra Cuba han sido rechazadas por la comunidad internacional. El bloqueo político, económico y comercial impuesto contra Cuba por Estados Unidos desde 1961 es rechazado sistemáticamente por virtual unanimidad (salvo por el voto en contra de Estados Unidos, Israel y uno que otro gobierno) por los países miembros de la Organización de Naciones Unidas y, a partir de la constitución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, también ha sido rechazada la pretensión de Estados Unidos y sus aliados de la Unión Europea de condenar la situación de los derechos humanos en Cuba.
Sexta: También ha fracasado la política norteamericana de intentar aislar a Cuba en el ámbito político y diplomático mundial. Cuba mantiene relaciones diplomáticas activas con 180 países. En América Latina y el Caribe, principal área de influencia geopolítica norteamericana, sólo los gobiernos de El Salvador y Costa Rica no mantienen relaciones diplomáticas con Cuba. Con el segundo, existen activas relaciones consulares y hasta en la OEA se comienza a discutir insistentemente la conveniencia de entablar un diálogo con el Gobierno Revolucionario de Cuba, cuestión en la cual el gobierno de Cuba no parece tener particular interés.
Séptima: El gobierno de Cuba ha mantenido inalterable su disposición de entablar negociaciones para la normalización de relaciones con Estados Unidos, siempre que esa negociación se realice sin condiciones previas y en situación de absoluto respeto a la soberanía, la independencia, la integridad territorial y de acatamiento al sistema social, económico y político que el pueblo de Cuba ha decidido establecer.
Octava: Los hechos demuestran que en la población norteamericana hay un criterio mayoritario a favor del cambio de la política oficial hacia Cuba, no sólo entre los grupos de izquierda, progresistas, pacifistas o neoliberales, sino especialmente en los últimos años entre los sectores religioso, académico, empresarial, entre los intelectuales y artistas y en importantes medios de difusión masiva. El gobierno de Cuba ha favorecido siempre esos intercambios sin cortapisas, a diferencia del de Estados Unidos que intentó en determinado momento usar la carta de los contactos de pueblo a pueblo, para después y con rapidez aplicar la retranca y dictar regulaciones para dificultar todos los contactos entre los pueblos, en una dirección y en la otra.
Novena: A pesar de la campaña mediática que en Estados Unidos trata de presentar el microclima miamense anticubano como expresión de la posición de los cubanos emigrados en Estados Unidos a favor de una política agresiva contra Cuba, los hechos demuestran que una amplia mayoría de esos emigrados (aunque no estén a favor del sistema socialista en Cuba) desea mantener una relación de normalidad con su país de origen y con sus familiares y amigos en Cuba. Tan es así que el gobierno de Estados Unidos ha puesto en vigor regulaciones que limitan hasta de manera cruel los contactos y relaciones entre los cubanos residentes a uno y otro lado del Estrecho de la Florida.
Y para no hacer muy extensas estas consideraciones, abordamos en un último punto las perspectivas de las relaciones bilaterales:
Décima: La debilitada presidencia de George Bush poco o nada puede hacer en cuanto a la política hacia Cuba. Impensable resulta un acercamiento de esta Administración a Cuba, como impensable es también la posibilidad de que desate una agresión militar contra Cuba, para la cual siempre - y aún ahora- los cubanos tenemos que estar preparados, por si acaso, dados los antecedentes belicistas del ocupante de la Casa Blanca. De las declaraciones hechas hasta ahora por los aspirantes conocidos a la presidencia en las elecciones de noviembre de 2008. ninguna de ellas (incluso la del senador Obama) se aparta de condicionar el futuro de las relaciones a un cambio en la actual organización de la sociedad cubana. Si no aparece algún cambio en el pensamiento de estos políticos en los próximos quince meses, poco podemos esperar los cubanos de la visión política de los dirigentes norteamericanos, salvo seguir
ocupados en el desarrollo de nuestro socialismo y en el enfrentamiento a la hostilidad norteamericana.
El autor es jefe del Departamento de Relaciones Internacionales de la Aduana General de la República.
El domingo 21 de octubre, lo dediqué a curiosear la jornada electoral en la provincia de La Habana donde se elegían a los representantes municipales. La primera complicación es comprender el sistema electoral para un extranjero, para ello el mejor modo es hacerse la siguiente pregunta: ¿Cuál es el procedimiento para que un ciudadano normal pueda ser representante municipal en Cuba?
Pero antes veamos cuál es ese mismo procedimiento en otro país. En España, por ejemplo, ese ciudadano debe pertenecer a un partido político, la dirección de ese partido político debe considerar adecuado que el ciudadano ocupe un puesto en la candidatura electoral –la mayoría de los partidos no establece mecanismos electorales internos para esa distribución-, el partido político debe recurrir a los métodos habituales de publicidad electoral como impresión de folletos que expliquen el programa y de carteles electorales, pegada y difusión de esa publicidad, etc… Todo ello requiere de un gasto económico que el ciudadano normal y la mayoría de partidos políticos no tienen, tan sólo los partidos ya consagrados que lograron gran representación en elecciones anteriores por las que consiguieron recursos públicos proporcionales a esa representación.
Su propuesta también puede ser conocida mediante los medios de comunicación, pero éstos informan de los que quieren, entrevistas a los que ellos deciden y aceptan publicidad sólo de quienes les pagan. Por otro lado, nuestro ciudadano candidato deberá aceptar la disciplina, directrices y programa del partido político que le incorporó a una lista en la medida en que depende de él para ser candidato y a ellos les debe haberlo sido.
A la hora de las elecciones, el votante no puede elegir al ciudadano, debe seleccionar toda la lista de una candidatura con lo que puede estar dando su voto a alguien a quien no quiere al estar acompañando a la persona a quien desea elegir.
Si nuestro ciudadano que deseaba ser representante sale elegido puede que su cargo sea remunerado, en cuyo caso quizás lleguemos a la conclusión de que lo que pretendía era lograr un trabajo asalariado, lo que hace muy dudosa su vocación de servicio público. Si, por el contrario, no cobra nada por su dedicación deberá trabajar una jornada completa en otra profesión para sobrevivir mientras que otros representantes, que sí cobren por su cargo, pueden dedicarle a él muchas más horas de trabajo y, por tanto, presentar ante la población un balance de mayor dedicación.
Ahora veamos cómo es en Cuba. Allí la sociedad se organiza en asambleas o áreas, que son grupos vecinales de en torno a trescientas personas más o menos. Hasta ocho áreas pueden integrar una circunscripción electoral que deberá elegir un delegado o concejal. Los vecinos de las asambleas se reúnen para proponer candidatos electorales de su comunidad. Cualquier persona puede sugerir un nombre y la asamblea selecciona mediante votación al vecino que llevará como candidato para delegado de la circunscripción. Podrá haber, por tanto, hasta ocho candidatos para ser delegado de la circunscripción en caso de que sea un nombre diferente por cada asamblea. No suele ser así porque varias asambleas pueden coincidir en proponer a una misma persona.
El día de las elecciones, todos los votantes de la circunscripción deben elegir a uno de entre los diferentes candidatos, que serán entre dos y ocho. La difusión y conocimiento de la figura de cada candidato es mediante carteles en diferentes lugares concurridos de la comunidad que incluyen foto y breve currículo de todos ellos. En realidad, la mayoría de los votantes ya los conocen porque ya fueron preseleccionados por las asambleas y todos proceden de esa comunidad. No se hace más propaganda que el cartel con foto y currículo donde, como ya hemos dicho, están todos los candidatos.
La inclusión en el censo es automática, los listados se exponen con antelación para que cualquier elector compruebe su presencia, y el voto es voluntario y secreto. La jornada electoral transcurre desde las siete de la mañana a las seis de la tarde, las urnas se sellan al comienzo y son custodiadas por niños, existe un presidente de mesa y vocales pertenecientes al barrio. Los colegios disponen de cabinas o lugares donde se garantiza que el voto sea secreto. Se dispone también una urna portátil para desplazarla a los domicilios de los votantes que puedan estar impedidos físicamente, la lleva algún representante de la mesa acompañado de un niño en edad escolar. Al final de la votación se hace el recuento que es público.
Para ser elegido se deben sacar el cincuenta por cien de los votos más uno, si no fuera así habrá una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados. Finalmente se ha de saber que el representante elegido no cobrará sueldo alguno por su labor, seguirá desempeñando el trabajo que tenía y se dedicará a sus responsabilidades públicas en su tiempo libre.
Como de todos es conocido, al sistema cubano se le acusa de no celebrar elecciones o de que éstas no son transparentes ni democráticas. Pero un reportaje de la BBC de ese mismo día sobre las elecciones cubanas informa del caso de un opositor que “se presentó en su barrio como candidato” y afirma textualmente: "obtuve 5 votos en un centenar de personas, el 5% del total".
Ante ese desesperanzador panorama para la oposición, según afirma el reportaje de la BBC, “la mayor parte de los grupos opositores han optado por llamar a la población a anular su voto escribiendo un ‘no’ en la boleta, de tal forma que se pueda contabilizar el apoyo real que tiene la disidencia”. Parece razonable que el modo que podrían tener los ciudadanos para manifestar su rechazo al sistema podría ser no votando puesto que el voto es voluntario. O, en caso de no querer verse identificados como abstencionistas, hacerlo con un voto nulo, el solicitado NO desde Miami. Sin duda, el dato de la abstención o de los nulos nos podría servir bien para poder cuantificar la representación del colectivo crítico con el sistema socialista cubano.
Durante la jornada electoral visité colegios electorales en populares municipios de la provincia de La Habana como Marianao y La Lisa. En ambos los candidatos eran tres, sus nombres estaban incluidos en la papeleta y el votante debía marcar uno de ellos. El cartel con su foto y currículo figuraba en el colegio electoral, pude comprobar que se trataba en la mayoría de casos de trabajadores corrientes que vivían en el barrio, en el caso de Marianao, uno de ellos pertenecía al Partido Comunista de Cuba y los otros dos no.
Para el recuento visité y asistí como testigo en otro colegio electoral, en esta ocasión en el barrio de Vedado, perteneciente al municipio Plaza de la Revolución. Allí el censo era de 359 votantes, de los cuales ejercieron su derecho al voto 327, es decir no votaron por diferentes razones 32 personas.
Los votos se distribuyeron entre 138 para la candidata mujer más apoyada, 97 para el siguiente y 71 para el tercero. Hubo 21 votos anulados, la mayoría porque marcaron a más de un candidato o a ninguno, uno de los votos porque estaba todo tachado y otro más con las letras NO atravesando la papeleta. Pendiente de los datos definitivos de todo el país, mi experiencia es que la distribución de voto del colegio en el que estuve, en especial en lo referente a abstención y nulos, era similar a los de otras convocatorias electorales: más de un noventa por ciento de participación y menos de un tres por ciento de nulos. En cualquier caso, yo fui testigo de que el socialismo cubano tiene oposición dentro del país, lo vi con mis propios ojos, un voto que decía NO como pedían desde Miami, de entre 327.
Y en cuanto a la metodología electoral, me he limitado a explicarla, que cada uno valore. Y de paso que compare con la abstención en su país.
En ocasión de la reciente visita a Cuba y de su entrevista de más de cuatro horas con Fidel, Chávez regaló al líder cubano una copia de una obra plástica dibujada por él, quién manifestó que tenía vocación y sueños de ser pintor. En el cuadro reflejó su visión del mundo circundante a través de una ventana con rejas de la prisión en que se encontraba por su rebelión revolucionaria en Venezuela. En el mismo se observan las rejas en la ventana, y en el exterior, una vegetación inmediata, una calle, una garita de vigilancia y, presidiendo el paisaje nocturno, la luna. Esto fue narrado por Chávez en la conversación con Fidel.
La luna resplandeciente en una noche oscura quizás expresan simbólicamente su situación presente y futura. En primer lugar, la oscuridad de las circunstancias que rodea y atrapa su existencia prisionera y, luego, la visión remota o distante de la luz, reflejada en la luna, que simbólicamente puede expresar el futuro y la victoria.
Por lo tanto, Chávez atrapó aquel momento en prisión en forma plástica, y ahora lo hace público, le da aliento y resonancia en este encuentro cálido con Fidel en que el regalo es un motivo más para evocar el pasado y los hechos íntimos e históricos que mutuamente compartían en esta oportunidad.
Tal vez no surgiera en este intercambio, la visión que también Fidel hiciera desde su celda de prisión en Isla de Pinos, por la condena que se le impuso al ser juzgado por el Ataque al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953. La visión de Fidel se reflejó en forma epistolar y describe circunstancias, hechos, paisajes, estados anímicos, convicciones y sentido filosófico. En la narración de Fidel, se dibuja la visión de la naturaleza, al igual que en la pintura de Chávez.
Desde su celda de prisión, Fidel escribió en dos cartas, con la vocación de escritor, los fragmentos siguientes:
“Hace cuatro meses y una semana que me tienen encerrado en esta celda solitaria. Sólo tengo compañía cuando en la pequeña funeraria que está delante de mi celda tienden algún preso muerto que en ocasiones son ahorcados misteriosos, asesinatos extraños en hombres cuya salud fue aniquilada a fuerza de golpes y torturas.
Pero no puedo verlos porque hay perennemente una mampara de seis pie de alto frente a la única entrada de mi celda para que no pueda ver ningún ser humano, ni vivo ni muerto. Sería demasiada magnanimidad permitirme la compañía de un cadáver.”
“Anoche no fue solamente la oscuridad y la soledad, sino también la lluvia. Apenas oscureció comenzó a tronar con insistencia, después un relampaguear incesante cortaba cada segundo la negrura de la noche, iluminaba la celda por los altos ventanales y dibujando sobre los rincones la sombra de los barrotes.
Al poco rato inició un furioso aguacero. El agua arrastrada por el viento, penetraba los ventanales sin más protección que las rejas, mojándolo todo impunemente.
Hice cuanto pude por proteger los libros dentro de las maletas colocándoles una frazada arriba.
La cama, entretanto, se empapó, el piso se llenó de agua y un aire frío cargado de una lluvia fina lo invadía todo.
En un rincón, calados los huesos de humedad y frío, esperé con infinita paciencia el fin del vendaval.”
Estos fragmentos constituyen una magnifica narración de un hombre que contempla la naturaleza y su entorno a través del prisma del encierro en una prisión que no pudo dominar su espíritu rebelde y su visión revolucionaria, que aún conserva con la misma lozanía de los primeros tiempos de la lucha.
En conclusión, son dos visiones trascendentes de dos líderes que pasaron por la experiencia dura de la cárcel por defender una causa en los días iniciales de la rebeldía contra un sistema político que en el futuro harían estallar para construir uno mejor para sus pueblos.
Deben haber sido muy pocos los medios de prensa en todo el mundo que no recordaran, a inicios de octubre, el cuadragésimo aniversario de la caída en combate y asesinato en Bolivia del revolucionario Ernesto Che Guevara.
No solo en Argentina, donde nació; o en Cuba, donde fue uno de los más cercanos colaboradores de Fidel Castro en la lucha guerrillera y en la etapa por la consolidación y defensa de la revolución en el poder, o en Bolivia, donde entregó su vida a la causa de la independencia y la unidad de América Latina, sino en todo el mundo fue recordado el Che.
Se rindió homenaje o evaluó críticamente, -desde la óptica y las proyecciones e intereses económicos y políticos de cada medio- la trayectoria combatiente y la repercusión en todo el planeta de su figura, su ejemplo y su ideario, a cuatro décadas de su muerte física.
Los más, exaltaron su humanismo, pasión por la justicia, su desprendimiento y la armónica estructuración que alcanzaron sus ideas políticas, económicas y militares con su actuación, en el espacio de una vida breve, dedicada siempre a predicar con el ejemplo.
Quienes conocieron más de cerca sus virtudes personales, enaltecieron su iconoclasia, su estilo riguroso de dirigir basado en la autoexigencia, sus críticas punzantes que todos asimilaban por la honestidad que trascendía en ellas, el respeto que inspiraba su entrega total y apasionada al trabajo, y su lealtad a la guía de Fidel Castro.
Algunos recordaron la complejidad irreverente de su pensamiento, su antidogmátismo intransigente y su condición de marxista convencido, en lucha por despojar el marxismo-leninismo de ataduras doctrinarias y tendencias burocráticas, congelantes de la revolución.
La prensa corporativa estadounidense no fue excepción. Aunque la mayor parte de ella se limitó a reportar algunas actividades conmemorativas expresando sus intereses mediante la selección de los entrevistados y de las preguntas a éstos, hubo también expresiones de grave resentimiento contra todo lo que ha significado el Che en la lucha contra el presente orden social injusto del mundo, haciendo ver el peligro que sus ideas -asimiladas por la juventud a escala mundial- siguen representando para tal ordenamiento global.
La expresión más "objetiva" de este resentimiento la encontré en el Wall Street Journal, periódico neoyorquino de gran circulación que es tenido por vocero del gran capital estadounidense y del sistema corporativo transnacional del capitalismo mundial.
Con la firma de Martin Hutchinson, John Foley y Simon Nixon, este diario insertó un trabajo titulado "Cuarenta años después, la sombra del Che aún pende sobre América Latina," en su número del 11 de octubre de 2007.
Luego de una introducción dedicada a la satanización del "ideólogo del comunismo del Tercer Mundo y de la revolución armada contra occidente", afirma que el Che era demasiado revolucionario hasta para Cuba, razón por la cual Fidel Castro, "que prefería integrar su economía a la de la Unión Soviética y su Consejo de Ayuda Mutua Económica de los países socialistas", envió a su colaborador revolucionario a promover la revolución en otras tierras.
"En vida, el Che tenia escasa influencia directa fuera de Cuba, pero su leyenda ha hecho mucho más que vender camisetas a descontentos jóvenes ricos -se lamenta el WSJ.
"Las paranoicas doctrinas económicas anticapitalistas del Che tienen un atractivo considerable entre los electores latinoamericanos. Muchos países en la región han elegido gobiernos con simpatizantes del Che – desde el Chile de Salvador Allende en 1970 hasta la Bolivia de Evo Morales y el Ecuador de Rafael Correa, hoy", deplora la publicación.
A continuación, el articulo del WSJ señala los efectos "negativos" que los principios inculcados por las luchas del Che han traído a la región: "El resultado habitual ha sido un rápido desastre económico y una reacción electoral. Pero la posibilidades de triunfo de gobiernos Cheistas han convertido en extremadamente inciertos los derechos de propiedad."
Seguidamente explican los autores su propia concepción acerca del bienestar continental que, a juicio de ellos, el ejemplo del Che ha impedido:
"El crecimiento de la productividad en América Latina era medio, según consideración mundial, cuando el Che terminó su vida en 1967. Pero desde entonces ha caído por debajo de otras regiones. Solo Brasil y Chile han tenido desempeños aceptables, básicamente gracias a los extensos períodos de gobiernos militares de derecha en los que el Cheismo fue reprimido."
Luego argumentan: "Sin la leyenda del Che, la tasa anual de crecimiento habría sido un uno por ciento más elevada. De haber sido así, lo que este revolucionario ha costado a la región sería alrededor de $1.3 trillones (1.3 mil billones) de crecimiento interno bruto anual."
Y solemnemente concluyen: "Las camisetas son baratas, pero el Che ha sido un icono caro."
Creo que, no obstante su intención detractora, por venir de donde viene, ningún otro trabajo periodístico de los publicados en todo el mundo con motivo del 40 aniversario del asesinato del Che describe con tanta elocuencia los motivos por los que el imperio persiguió con tanta saña al heroico guerrillero y le asesinó con tanto odio.
Es evidente que las afectaciones, que según el WSJ, América Latina ha sufrido por culpa de las ideas del Che, son en realidad resultado del desastre económico y social provocado por dos décadas de neoliberalismo impuestas en la región luego de otras dos de tiranías militares, unidas al Plan Cóndor de masivos asesinatos y desapariciones de patriotas revolucionarios.
Es apenas ahora que el sistema de corporaciones transnacionales de Estados Unidos comienza a sentir de veras los reclamos de soberanía de los pueblos a partir de la nueva realidad que el Che vislumbró, con la revolución cubana imbatida en el poder durante casi medio siglo y los triunfos electorales de un sucesión de candidatos progresistas con programas antioligárquicos y protectores de la soberanía nacional de sus naciones.
Si América Latina, para lograr las tasas de crecimiento económico a que alude el WSJ debe soportar a los Pinochet y demás militares que ensangrentaron sus países, si tiene que sufrir genocidios como el Plan Cóndor y someter la soberanía y la dignidad de sus naciones a los dictados de las corporaciones transnacionales y la política imperialista de Washington, los pueblos de la región continuarán rechazando tales pírricas ganancias.
Las ideas del Che son las de una América Latina unida e independiente que ya no está en el futuro como cuando la vislumbraba el guerrillero heroico sino en un presente, todavía de lucha pero ya palpable.
Manuel E. Yepe Menéndez es periodista y se desempeña como Profesor adjunto en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana.
La oligarquía venezolana critica con saña al presidente Chávez por la ayuda petrolera que proporciona al gobierno de La Habana. En efecto, Cuba recibe 98.000 barriles de petróleo diarios con tarifas preferentes. No obstante, la Isla del Caribe no es la única nación que se beneficia de estos acuerdos favorables. La mayoría de los países de la región como Haití, Jamaica o Nicaragua disfrutan de esta política solidaria. La capital británica así como varias ciudades estadounidenses gozan también de la generosidad venezolana sin suscitar tantas controversias .
Chávez respondió personalmente a esos ataques durante su programa televisivo "Aló, Presidente". Según él, la deuda que los venezolanos han contraído con Cuba es mucho más importante que la ayuda energética que proporcionan a la isla del Caribe. "Los que me [...] acusan de estar regalando petróleo a Cuba [son] insensatos. Si alguien se pusiera a sacar la cuenta, bolívar a bolívar, centavo a centavo...". El presidente recordó que 30.000 médicos cubanos trabajaban desde hacía más de 5 años en el país de manera voluntaria y gratuita. Afirmó que los profesionales de la salud cubanos salvaron más vidas en cinco años que los médicos venezolanos durante toda la historia sanitaria de Venezuela. "No tiene precio", subrayó. "Qué vale más, en precios objetivos, ¿los barriles de
petróleo que vendemos nosotros a Cuba o esto?", preguntó.
Actualmente cerca de 9 millones de personas se benefician de la atención que brindan los médicos cubanos, quienes realizaron en total más de 60 millones de consultas en todo el país. Las misiones de salud "Barrio Adentro" han permitido que todos los venezolanos tengan acceso universal y gratuito a la atención médica. El desarrollo de la medicina preventiva permitió salvar a 1.153 niños en 2007, según el ministerio de Salud
Gracias a la presencia médica cubana y a la voluntad política de Chávez se están construyendo 6 nuevos hospitales en Barinas, Mérida, Guárico, Miranda, Apure y en el Distrito Capital. Barrio Adentro ha llegado a su cuarta fase. El gobierno prevé invertir la suma de 800 millones de euros (2.500 millones de bolívares) en el Sistema Público de Salud .
Chávez también anunció una revalorización salarial del 60% para los médicos venezolanos que trabajan para el Estado a partir del 1 de noviembre de 2007. "Sé que los salarios de los médicos se quedaron rezagados [...]. Es justicia para quienes trabajan por la salud de los venezolanos", declaró . También enfatizó que la subida del precio del petróleo había permitido ese esfuerzo económico . Desde luego, el Colegio de Médicos de Venezuela expresó su satisfacción . El salario mínimo para un médico debutante de la administración pública será ahora de 822 euros al mes, lo que es un ingreso extraordinariamente elevado para un país del Tercer Mundo . Los profesores no van a la zaga. El ministerio de Educación Pública decidió aumentar los salarios en un 40% también a partir del 1 de noviembre de
2007.
Del lado opuesto, el presidente Bush impuso su veto en la legislación que adoptó el Congreso y que se destinaba a abrir el acceso a la atención médica para los niños pobres, con el pretexto de austeridad del presupuesto, mientras se gastan miles de millones de dólares en la ocupación ilegítima y asesina de Iraq. Dos visiones de la sociedad se enfrentan entre Chávez y Bush: el bienestar de los más necesitados por un lado y las ganancias de las multinacionales por el otro .
Para luchar contra el consumo excesivo de alcohol y tabaco y reducir así los problemas de salud de la población, el gobierno venezolano decidió aumentar el impuesto sobre los licores al 50% y al 70% para las cajas de tabaco. "Somos uno de los países que más whisky consume", lamentó. Las ventas de cerveza en plena calle estarán prohibidas en adelante. Todo este arsenal de medidas forma parte de la política preventiva que promueve el gobierno para mejorar el estado de salud de los venezolanos .
Cuba y Venezuela han fortalecido de nuevo su integración regional firmando 14 nuevos acuerdos de colaboración económica el 15 de octubre de 2007 . Durante su discurso, Hugo Chávez reiteró su admiración por Cuba, con gran ira de la oposición venezolana: "Fidel es un padre para nuestro pueblo. Cuba es un ejemplo para nuestra Revolución. Venezuela ama a Cuba, nuestro pueblo ama al pueblo cubano y tiene mucho que agradecerle" . Luego, dirigiéndose a sus detractores, preguntó: "¿Cuánto tendría que pagar cualquier país por tener casi 30.000 médicos, enfermeras, oftalmólogos y odontólogos 24 horas al día, regados por todo el territorio [...]? ¡Que alguien me responda!" .
La integración entre Cuba y Venezuela es un modelo que debe seguir el resto del continente. Es la única forma de prevenirse contra las amenazas de Washington, acceder a una verdadera independencia y mejorar el nivel de vida de las poblaciones.
Los cinco cubanos que luchaban contra grupos terroristas en Estados Unidos cumplen nueve años de injusta prisión: el mundo está al revés, denunció Juan Guzmán, Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Central.
El ex juez, quien procesó al dictador Augusto Pinochet por crímenes de lesa humanidad, dijo que Estados Unidos comete una brutalidad jurídica contra Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, René González y Ramón Labañino.
En conversación con corresponsales extranjeros, relató su experiencia durante la reciente Vista Oral del caso en Atlanta, Georgia, a la que asistió como observador junto a numerosas personalidades internacionales.
Afirmó que le quedó totalmente claro que los cargos contra los cubanos no pudieron ser establecidos mediante pruebas fehacientes y denunció presiones e interferencias a lo largo del proceso, aparte del juicio inicial en Miami, efectuado en un ambiente hostil a los cinco.
Lo que estos jóvenes cubanos hicieron fue infiltrarse en grupos terroristas que actuaban contra Cuba y, desde allí, como patriotas, lucharon por la paz de su país, agregó Guzmán. Por eso fueron declarados Héroes por el Parlamento cubano, subrayó.
Confirmó asimismo haber recibido esta semana una alta distinción de la Sociedad Internacional de Defensa Social por una Política Criminal Humanista (SIDS), de la Universidad de Castilla La Mancha en Toledo, España.
Tras expresar su agradecimiento, Guzmán consideró que se trata de un premio a la creatividad jurídica que empleo en los procesos que desarrolló en defensa de los derechos humanos durante el régimen de Pinochet.
Por otro lado, el ex magistrado opinó que Chile no debería ocupar un asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al que aspira el próximo año, debido a la excesiva violencia policial con que han sido reprimidas recientes manifestaciones populares.
Asimismo, por la aplicación injustificada de leyes antiterroristas contra los pueblos originarios de Chile, especialmente los Mapuche. Chile -declaró Guzmán- no está dando ningún ejemplo con estos hechos.
Me causa tristeza, me siento decepcionado, puntualizó, tras citar ejemplos del incumplimiento de promesas del Gobierno en la defensa de los derechos humanos, aun después de la muerte (en diciembre pasado) de Pinochet.
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Por Cuba con emisiones periódicas le lleva la información del acontecer internacional relacionado con nuestro país y las batallas que libra por su pueblo y su soberanía; contiene espacios noticiosos y de opinión, seleccionados de medios de prensa internacional o generados desde nuestro país.ISSN 1819-4044
Tanto el sector que apoyaba a Ford como el que apoyaba a Carter hicieron llegar a Cuba mensajes de la disposición a reanudar los contactos bilaterales con Cuba después de las elecciones de 1976. Había una diferencia fundamental: el grupo de Ford se inclinaba a mantener el mismo nivel de confidencialidad aplicado desde 1974, mientras que Carter prefería un proceso público, tal como propuso después de asumir la presidencia en enero de 1977.
La fórmula de “Secciones de Intereses” propuesta por el gobierno de Estados Unidos replicaba la ya empleada y que condujo a la normalización de relaciones de ese país con Argelia e implicaba la acreditación de diplomáticos de cada país en la capital del otro para cubrir las plazas de las secciones que en las Embajadas de la entonces Checoslovaquia socialista en Washington y de Suiza en La Habana, representaban, respectivamente a Cuba y a los Estados Unidos de América. Como esas “secciones” tendrían sus sedes en los edificios que ocuparon en sus momentos las Embajadas de dichos países en el Malecón habanero y en la calle 16 del Suroeste del Distrito de Columbia, a pocas cuadras de la Casa Blanca, y desempeñarían las mismas funciones inherentes a una Embajada, en la práctica se trataban de representaciones diplomáticas con todos sus atributos, pero sin tener el
rango diplomático de tales misiones ni poder izar sus respectivos pabellones nacionales.
El acuerdo se alcanzó bajo un criterio común tácito de lograr la normalización de relaciones en un plazo relativamente breve, quizás durante los cuatro años de la presidencia de James Carter. La primera medida tomada por Carter luego de asumir la presidencia y aún antes del establecimiento de las Secciones de Intereses, fue la eliminación de la impopular medida de bloqueo que prohibía a los ciudadanos norteamericanos el uso de sus pasaportes para viajar a Cuba. La medida conllevó al establecimiento de vuelos especiales entre La Habana, Nueva York y Miami y a la autorización de transacciones financieras en dólares entre entidades financieras de Cuba y de Estados Unidos. También se acordó, en diciembre de 1977, la firma de un Acuerdo Gubernamental estableciendo los límites marítimos entre Cuba y Estados Unidos, el cual ha estado en vigor de forma provisional hasta la
fecha.
A influjos de esta política se desarrollaron intensos vínculos entre importantes empresas norteamericanas y sus contrapartes cubanas; se llevaron a cabo intercambios de carácter académico, artístico y cultural (el ballet Nacional de Cuba llevó a cabo funciones en el Kennedy Center for the Performing Arts en la capital norteamericana y Billy Joel actuó en el teatro Karl Marx de la capital cubana), los representantes de la prensa norteamericana vieron incrementadas sus posibilidades de acceso a la realidad cubana, aunque no siempre actuaron con la debida objetividad.
Sin embargo, los hechos no confirmaron la expectativa en cuanto a la normalización de las relaciones. Una razón fundamental fue la debilidad intrínseca de la nueva Administración como resultado de haber sido Carter un candidato de transacción entre diferentes grupos demócratas y contar por ello con tenue respaldo dentro de las propias filas demócratas. Esa situación se reflejó en los asuntos de la política internacional con las contradicciones constantes entre el equipo conservador y reaccionario del asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Zbigniew Brzezinski y el del Secretario de Estado, Cyrus Vance con posiciones más liberales.
Tampoco en el Congreso tuvo Carter un apoyo decidido; su primera gran batalla en el Congreso en su primer año de gobierno, fue la lucha por la ratificación legislativa a los acuerdos Torrijos-Carter sobre el Canal de Panamá. Fue tan fuerte la pugna que la aprobación del Congreso se logró voto a voto, reservando algunos congresistas su voto a favor a que fuesen de vital necesidad para la aprobación, debido al temor de que si lo hacían a favor ello pondría en peligro sus posibilidades de ser reelectos en las siguientes elecciones congresionales.
Tres fueron los temas principales en los cuales se estancaron las posibilidades de normalización de las relaciones: los derechos humanos (convertido por el propio Carter en su himno de batalla personal en el ámbito mundial, con la particular visión misionera norteamericana sobre el asunto), el apoyo cubano al movimiento de liberación nacional en África (especialmente lo referido al África Austral –Angola, Namibia, Sudáfrica), el respaldo de Cuba a las fuerzas revolucionarias y progresistas en América Latina (en este ámbito se destacaban dos cuestiones: la lucha contra Somoza en Nicaragua y contra Pinochet en Chile).
En estas circunstancias, elementos norteamericanos reaccionarios y conservadores contrarios a la normalización de relaciones con Cuba, actuaron reiteradamente fabricando, falsificando y exagerando hechos sobre una supuesta política agresiva de Cuba, especialmente cada vez que se producía alguna situación que podía favorecer el proceso de normalización. Así se produjo en noviembre de 1977 una campaña iniciada por un artículo en el New York Times sobre un supuesto fortalecimiento de la capacidad militar cubana en distintos países africanos; o se “descubrió” en septiembre de 1979 la presencia militar de la Unión Soviética en Cuba; o se acusó a Cuba en mayo de 1978 (horas antes de un encuentro entre el Secretario de Estado Cyrus Vance y el Vicepresidente cubano Carlos Rafael Rodríguez) de haber organizado la invasión a la provincia de Shaba en Zaire de gendarmes
de Katanga (fue sorprendente para la parte cubana que Vance enrojeciera de vergüenza cuando Carlos Rafael le mencionara esta falsa acusación, de la cual Vance no sabía nada).
Hay muchos otros ejemplos de este tipo de actuación, sobre lo cual no nos es posible extendernos en estos momentos, pero que indican claramente la intención de determinados sectores en sabotear el proceso en curso con vistas a la normalización de relaciones.
Subyacente en estas contradicciones estaba la errónea interpretación norteamericana de que Cuba actuaba en África y en América Latina en función de los intereses de la Unión Soviética –falsedad que la propia Historia se ha encargado de desmentir fehacientemente. Como desprendimiento del tema de los derechos humanos la contradicción giraba hacia la situación de los llamados presos políticos en Cuba y otras relativas a las posibilidades de emigración de cubanos hacia Estados Unidos y de la reunificación entre los emigrados cubanos y sus familiares en Cuba.
Vale la pena destacar que la mafia contrarrevolucionaria anticubana en Estados Unidos, como ya dijimos desprestigiada por su participación en el escándalo Watergate y las sospechas (luego confirmadas) de haber participado en el asesinato en lugar céntrico de Washington de Orlando Letelier, carecía de apoyo efectivo de las autoridades norteamericanas y su papel fue fundamentalmente en la ejecución de acciones terroristas contra involucrados en el proceso de normalización, incluyendo la colocación de bombas en instalaciones cubanas y norteamericanas y el asesinato de personalidades tales como Carlos Muñiz, Eulalio Negrin y el diplomático cubano ante Naciones Unidas, Felix Garcia.
El gobierno de Carter si vio con buenos ojos y apoyó con medidas prácticas el diálogo entre elementos representativos de la comunidad cubana y el gobierno de Cuba, convocado por las autoridades cubanas, que se desarrolló a finales de 1978. El camino al Diálogo tuvo un predecesor importante en la actividad y las posiciones favorables a la Revolución Cubana de la Brigada Antonio Maceo, compuesta fundamentalmente por jóvenes que habían salido de Cuba como sujetos de la Operación Peter Pan, ejecutada por jerarcas de la Iglesia Católica en contubernio con la CIA. En esa ocasión, en forma paralela pero no integrante de las negociaciones con Estados Unidos, Cuba tomó importante medidas, sobre todo para facilitar los contactos entre cubanos residentes dentro y fuera del país y para la excarcelación de individuos presos en Cuba, en el entendido de que las autoridades norteamericanas, a solicitud
de los emigrados cubanos, aceptaran otorgar las visas, tanto a los presos liberados como a los familiares que deseasen acompañarlos en la emigración.
Como resultado del Diálogo, se incrementaron de manera sustancial durante 1979 las visitas entre cubanos en Cuba y en Estados Unidos, así como las comunicaciones telefónicas y postales entre ambos países. Sin embargo, la renuencia de las autoridades norteamericanas para apoyar con medidas concretas los resultados del Diálogo, a pesar de las constantes advertencias de las autoridades cubanas, incluyendo las del propio Comandante en Jefe Fidel Castro, fue utilizada por elementos terroristas y contrarrevolucionarios contrarios a la normalización de relaciones para provocar actos de violencia contra sedes diplomáticas acreditadas en La Habana que ocasionaron incluso muertes de custodios de dichas sedes y desembocaron finalmente en los sucesos de la Embajada de Perú y el puente marítimo abierto entre Mariel y Florida, complicando la situación entre ambos países y la propia aceptación del presidente
Carter ante la opinión pública norteamericana debido a sus declaraciones desatinadas y la forma irresponsable en la que el gobierno de Estados Unidos actuó frente a esos sucesos.
James Carter no consiguió reelegirse para un nuevo mandato y fue derrotado por abrumadora mayoría de votos por el conservador Ronald Reagan, apoyado por los elementos más reaccionarios de la sociedad norteamericana. El factor de último momento que más influyó en la derrota de Carter fue su inhabilidad para lograr la liberación de los norteamericanos mantenidos como rehenes en Teherán. Hasta último momento la Administración Carter estuvo pugnando para llegar a un acuerdo con el gobierno de Irán, pero el fracaso en lograrlo solo contribuyó a aumentar su descrédito ante los electores.
Numerosos analistas y políticos norteamericanos son de la tesis (que el autor de este artículo suscribe) de que elementos republicanos montaron contactos paralelos secretos con representantes iraníes para impedir que la Administración de Carter pudiese llegar a un acuerdo con Irán para la liberación de los rehenes, socavando así la actuación del gobierno de Estados Unidos. Otros refutan esa tesis; lo cierto es que fui testigo presencial, en el Capitolio Nacional del Distrito de Columbia, durante la toma de posesión de Ronald Reagan de que en el preciso momento en que juró su cargo, se produjo el anuncio de la liberación de los rehenes. Se había soltado la piedra que hundió la presidencia de Jimmy Carter.
Había concluido el breve intervalo liberal entre los gobiernos más o menos conservadores que han dominado el escenario político norteamericano desde la elección de Richard Nixon en 1968 hasta nuestros días. Y los gobiernos que se sucederían no tendrían una favorable actitud hacia Cuba; por el contrario, retrocederían a las posiciones agresivas adoptadas a partir del triunfo de la Revolución.
Alberto Granados compañero de viaje del Che Guevara
El bioquímico, que en su juventud lo acompañó en la primera aventura por Sudamérica, recordó al revolucionario a 40 años de su muerte. La dedicatoria que el Che le escribió antes de abandonar Cuba. El día que supo de su fin. "Ernesto fue, es, y seguirá siendo un ejemplo a seguir", dice a Clarín desde La Habana.
Gitano sedentario, aventurero andante, hombre de la Revolución cubana. Amigo íntimo de Ernesto Guevara. A los 85 años habla con un entusiasmo que contagia y enciende. Picardía argentina, matrícula cordobesa, cubano por adopción, Alberto Granado dice del otro lado de la línea telefónica que está bien de salud, que se siente joven, un pibe. Que el médico le recomendó evitar cada tanto el ron. ("Pero no le hago mucho caso", suelta entre risas). Que Cuba está hermosa. Dice también que está "recién recién" llegado de Italia, donde brindó una serie de conferencias sobre el Che "para mantener viva su memoria". Alberto, "el petiso", como le decía Ernesto. Compañeros entrañables, viajaron juntos por Sudamérica en 1951, aventura inmortalizada en la película Diarios de Motocicleta.
Arriba de "La Poderosa" ampliaron horizontes, recorrieron la belleza de Latinoamérica y también conocieron la situación social en que vivían los pueblos olvidados. Dos años después, el 7 de julio de 1953, Ernesto Guevara emprendió su segundo recorrido, esta vez con su otro amigo, Carlos "Calica" Ferrer. Para entonces, Granado estaba instalado en Venezuela y había conocido a su amor. Tuvo dos de sus tres hijos, trabajaba como bioquímico y ayudaba en el leprosario de Cabo Blanco. Pero al triunfar la revolución cubana, se mudó a la isla para seguir a su íntimo amigo. "El ya era conocido en el mundo entero como el Che Guevara, y yo....yo seguía siendo "el petiso Granado", cuenta con humor la transformación de Ernesto en el guerrillero que todos conocen.
"Ernesto fue, es, y seguirá siendo un ejemplo a seguir", dice Granado cuando se le pregunta por el 40º aniversario de la muerte del Che Guevara. Recuerda en voz alta aventuras que juntos vivieron. Momentos que fueron construyendo una cariñosa amistad a prueba de fronteras y calendarios. "¿Sabes que ya conté todas las anécdotas? Algunas más que otras, claro...", comenta al pasar. Hace un silencio, una pausa, y retoma con la idea. "Siempre me ha conmovido su inteligencia y su sensibilidad, esas dos cosas hacen que seamos amigos por siempre". Lo dice con la voz firme pero quebrada a la vez. Entonces la charla toma otro matiz. ¿Dónde estaría ahora el Che? ¿Qué estaría haciendo? ¿Qué pensaría de la situación política actual?
- Este aniversario de su muerte lo recibo con la tristeza de no tenerlo al lado, y con la alegría de que está cada día más vivo en la memoria colectiva. Es difícil hacer una proyección fuera del momento histórico de cada uno, pero es indudable que su ejemplo es cada día más importante. Ernesto estaría luchando contra el imperialismo, a donde quiera que estuviera.
El juego de suposiciones continúa. Granado se presta, pero hay que agudizar el sentido del oído porque una "lluvia" en la comunicación atenta con dar por finalizado el diálogo. Se le nombra varios presidentes latinoamericanos. ¿Con qué ojos cree que el Che observaría el mapa político en América del Sur?
- Yo creo que se cae de la mata, como dicen los cubanos. No es la misma América Latina de antes, cuando estaba gobernada por los militares puestos por la CIA. Hoy el Che sería seguro amigo de Chávez, de Evo y de Correa. Y de aquel otro que esté trabajando contra el imperialismo. Ya estaría en Bolivia, ayudando con los médicos cubanos a mejorar la salud del pueblo.
La historia dice que el 9 de octubre de 1967, en una escuela del poblado boliviano de La Higuera, el sargento boliviano Mario Terán descargaba su fusil sobre Ernesto Guevara. Fueron tres disparos: en el brazo, en el hombro y en el corazón. Nacía un mito, pero para Granados, era simplemente la muerte de su amigo de toda la vida. "En octubre de 1964 fue la ultima vez que hablé con Ernesto. Al partir de Cuba, me dejó el libro de un economista cubano que se llama El Ingenio, donde me decía que me esperaba en una Bolivia liberada. La dedicatoria decía: "Te espero gitano sedentario, cuando el olor a pólvora amaine".
-¿Cómo supo de su muerte?
-Estaba en Santiago de Cuba dando clases de bioquímica en la escuela de medicina. Cuando lo asesinaron me mandaron a llamar urgente desde La Habana para identificar las fotografías de su cuerpo. Un grupo de periodistas cubanos no creía que se trataba del Che por los bracitos, que eran muy flacos. Desgraciadamente era cierto. Sabía que era Ernesto porque tenía unos brazos delgados. Era el cadáver de mi amigo.
- ¿Recuerda cómo reaccionó en ese instante?
- Me fui para mi casa, dije que quería estar solo. Y quería estar solo. Pedí que me consiguieran un pasaje para volver a Santiago. Eso fue lo que sentí. Después me di cuenta que tenía que seguir adelante y trabajar para que las ideas del Che se mantuvieran, como ha pasado hasta ahora.
La semana pasada el diario Granma dio a conocer que Terán, el sargento que asesinó a Guevara, fue operado gratis de cataratas por médicos cubanos en un hospital que donó el gobierno de Cuba a Bolivia e inauguró el presidente Evo Morales en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. "Ese es el gran triunfo del Che", lanza Granado.
- Si tuviese la oportunidad, ¿Aceptaría hablar con Terán?
La Plata, 9 de octubre.- Culpable, culpable, culpable. Afuera la multitud canta, grita y salta bajo la lluvia, agitando banderas y carteles en espera del veredicto, anunciado para las 6 y 30 de la tarde. No cabrían en la Audiencia de esta ciudad, 50 kilómetros al sur de la capital argentina, donde la dictadura militar torturó, asesinó, desapareció a tantos y por donde durante los últimos tres meses transitó un juicio histórico: el primero que se realiza a un sacerdote de la Iglesia Católica, por su complicidad y participación directa en los crímenes de los militares.
El hombre en el banquillo viste chaleco antibalas sobre la sotana que no le ha retirado la Iglesia. Es el ex capellán de la policía de la provincia de Buenos Aires, Christian Von Wernich, acusado de actuar en varios centros clandestinos de detención y de participar en 42 secuestros, 31 casos de torturas y siete homicidios. Todo el tiempo ha estado con las manos apretadas como en un rezo infinito y a su turno en el uso de la palabra ha convocado a la reconciliación en nombre de “lo que Dios quiere y lo que el hombre necesita”.
Pero ya no funcionan el traje ni el discurso. De todos los cargos es declarado culpable a las 7 y 31 minutos, justo una tensa hora después de lo previsto, pero ya al amparo de un inesperado silencio, incluso entre la animada multitud de las afueras. Von Wernich es declarado “partícipe necesario en la privación ilegal de la libertad agravada y coautor de tormentos agravados…” contra una lista de víctimas cuyos nombres, al citarse, estremecen la sala y también las calles atentas al sonido de los altavoces.
Reclusión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua, por delitos de lesa humanidad que se inscriben en el genocidio perpetrado en la Argentina entre 1976 y 1983. Cuando el Juez comienza a dictar la sentencia ya nada puede contener a los que han esperado 31 años por la justicia y tres meses por el veredicto.
La juventud baila y canta bajo la lluvia, pero a la puerta de la Audiencia, junto con las voces y los aplausos, también se levantan varias imágenes de Jorge Julio López, desaparecido hace solo seis meses después que prestó testimonio en un juicio similar contra Miguel Etchecolatz, comisario de la Policía Bonaerense, el mismo cuerpo castrense donde oficiaba Von Wernich.
Las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo son las primeras en abrazarse con lágrimas en los ojos. Precedente histórico, fallo ejemplar, opinan. Y advierten que la querella no termina, que no aceptarán cambio de la sentencia por prisión domiciliaria, en vista de que el condenado cumplirá 70 años.
Los periodistas comentan que la alta jerarquía de la Iglesia Católica emitirá un documento por este veredicto y no hay casi diferencias en varias respuestas: “a ver si por fin reconocen su complicidad y su participación directa en los crímenes”.
Asisto a esta fiesta por la justicia con emoción y esperanza. Y no solo por todos los hermanos y hermanas argentinos, por toda la gente de mi generación que desapareció la dictadura. En este minuto de justicia, no puedo dejar de pensar en el día en que por fin sentemos al banquillo a Luis Posada Carriles, Orlando Bosch y todos los que con ellos fueron parte de la larga noche del terrorismo de estado en nombre de la lucha contra el comunismo y la influencia de Cuba. Los asesinos de aquí y los de allá son parte de un mismo crimen de lesa humanidad y con el mismo origen.
Sé que este día también lo vamos a vivir en Cuba y sé que entonces voy a oír lo mismo que oí en las voces de las querellantes que por estos días hablaron con pasión en el juicio a Von Wernich en La Plata: “no podemos dejar que los genocidas mueran tranquilamente en sus casas. No puede haber descanso mientras no haya justicia.”
Como no le valieron a Von Wernich, no le valerán a los asesinos de los nuestros las apelaciones a Dios ni a los que les ordenaban desde arriba. Sean jerarcas de la Iglesia o sea la mismísima CIA.
Uno piensa que no podría ser más absurda. Entonces se hace más absurda.
Aparentemente, la Radio y la TV Martí, la Ley por la Democracia en Cuba, la Ley Libertad, la Comisión de Ayuda para una Cuba Libre, y la Oficina del Coordinador para la Transición en Cuba no son suficiente expresión de la arrogancia y la ilusión norteamericanas. Así que, la semana pasada la administración Bush anunció la designación de un oficial de carrera de la CIA para el puesto de "jefe de la misión Cuba y Venezuela" de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional y puso en circulación un nuevo estudio patrocinado por el gobierno acerca de los modos en que los exiliados cubanos pueden recuperar sus propiedades en caso de un cambio político en la isla.
Casi cincuenta años de futilidades y fracasos no parecen haberle enseñado nada a quienes conforman la política norteamericana. A estas alturas, los principios básicos que guían el enfoque erróneo que este país tiene hacia Cuba parecen haber adoptado un carácter tan dogmático como para hacerse inmunes a la crítica de los líderes de la política al uso, incluyendo a los tres principales candidatos demócratas a la presidencia.
En vez de cuestionar ciertos supuestos fundamentales, como cualquier razonable hombre de negocios o de ciencia habría hecho en similares circunstancias, estos candidatos e incluso administraciones relativamente iluminadas del pasado, como la de Bill Clinton, se contentan con aplicar pequeños y superficiales arreglitos a una política que está viciada desde sus propios fundamentos.
Pero no hay como George Bush para hacerse cargo de una política absurda --hacia Cuba, Irak, o casi cualquier tema -- y lograr empeorarla mucho más. Sin embargo, mientras que la política belicosa de Bush ha llevado la tragedia a Irak, en el caso de Cuba las crueldades menores de esta administración adoptan casi un carácter tragicómico.
En el caso de Irak, las bombas y las balas han preparado el camino para el procónsul Bremer y sus desastrosas decisiones. En el caso de Cuba, la administración recurrió a nombrar a un coordinador para la transición...¡en ausencia de la transición! El descaro de enviar a un procónsul hacia el mundo antes de que los tanques hayan encendido sus motores o empiecen a rodar las cabezas es tal que incluso mereció una rara e irónica refutación por parte del Secretario General de la Organización de Estados Americanos: "No hay transición, y no es vuestro país."
La perversidad de montar una supuesta ofensiva contra el gobierno de Cuba que recae sobre las espaldas de las familias cubanas --madres y padres, hijos e hijas, hermanas y tíos que simplemente quieren ver a sus familiares --a través de restricciones migratorias draconianas sólo se compara con el carácter pueril de las nuevas medidas de Bush que han llegado tan lejos como para prohibir el envío de papel higiénico a la isla.
Mientras tanto, la noción de nombrar de manera pública y abierta a un oficial de carrera de la CIA como "jefe de la misión de Cuba y Venezuela", así como pone en evidencia la naturaleza de la misión, parece tomada de las páginas de una novela satírica de espionaje.
Finalmente, promover un estudio acerca de las perspectivas y medios que los exiliados cubanos tienen para recuperar propiedades tras la caída de la revolución, parece una ingeniosa broma elaborada por alguien interesado en hacerle llegar a los extremistas en Cuba un anticipado regalo navideño disfrazado de reverencia a los extremistas de Miami. Y, darle esa tarea a una banda de amateurs sin credenciales académicas en el área de los estudios cubanos o las reclamaciones de propiedad (aparentemente porque acertaron a estar en la universidad donde estudiara un personero de la administración política) es un último trazo genial. El resultado final es un estudio que carece de credibilidad en los Estados Unidos pero resulta de mucha utilidad en Cuba.
Uno cree que la política norteamericana hacia Cuba no podría ser más absurda. Entonces se hace más absurda.
Más de 200 organizaciones en representación de millones de latinos votan en apoyo de la familia cubana
“La crueldad de la separación familiar es inaceptable,” pareció ser la voz de una congregación de activistas y líderes latinos de numerosas organizaciones nacionales al votar a favor de la resolución presentada por la Comisión Cubano Americana por los Derechos de la Familia (CACFR) en el Segundo Congreso Nacional Anual Latino celebrado en los Los Ángeles, California durante el fin de semana del Día de la Raza. Con una sola abstención, el voto fue unánime.
La resolución, presentada el sábado 6 de octubre, pide que sean revocadas las inconstitucionales restricciones a los viajes familiares a Cuba. Dichas restricciones, impuestas por la administración Bush en junio del 2004 y consideradas por muchos una estratagema electoral para complacer a los extremistas cubanos de Miami, limitan las visitas a familiares residentes en la isla a una cada tres años. No hay excepciones por emergencia familiar o razones humanitarias –ni siquiera la muerte o enfermedad grave de un miembro de la familia residente en Cuba. Las regulaciones del 2004 llegan incluso a re-definir la familia y eliminar de su marco a algunos miembros tales como tías y tíos, primos y otros parientes.
“Los apoyaremos en su lucha por la justicia,” dijo Juan Maldonado, responsable de la junta del Proyecto Educación para el Registro de Votantes del Sudoeste (SVREP), una organización nacional latina por el fortalecimiento de los derechos civiles y de los votantes. SVREP fue uno de los grupos convocados al Congreso. “Somos muchas las organizaciones hoy aquí presentes y representamos a millones de latinos a lo largo y ancho del país,” añadió Maldonado.
Durante el período de cinco días, cerca de 2000 líderes y activistas, muchos pertenecientes a las más de 200 organizaciones presentes, un buen número de ellas de alcance nacional, realizaron talleres, analizaron y debatieron asuntos tales como la inmigración, la guerra en Irak, la salud pública y la educación y otras muchas cuestiones, algunas relacionadas con Cuba o América Latina.
Para muchos de nosotros nombres tales como SVREP, Federación Hispánica de Nueva York, Fondo Mexicano Americano para la Ley y la Educación, Liga de los Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), Consejo de los Trabajadores de Latinoamérica (LCLAA), Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y Caribeñas (NALACC) tal vez no signifiquen mucho. Pero todas son organizaciones nacionales que representan, de uno u otro modo, a muchos de los casi 50 millones de latinos que viven en los Estados Unidos. Estas organizaciones y muchas otras estuvieron presentes durante el Congreso y votaron unánimemente contra la crueldad representada por las medidas familiares anti-cubanas de Bush.
Antes de la votación se llevó a cabo un taller, celebrado el propio sábado, que trató acerca de los absurdos de la política norteamericana hacia Cuba. El énfasis de la discusión recayó en las restricciones migratorias y el rol que los extremistas de la derecha miamense han jugado en la conformación de la política norteamericana. En el panel se encontraban Silvia Wilhelm, directora ejecutiva del CACFR; Aidil Oscariz, estudiante de leyes de la universidad de Fordham quien ha analizado los aspectos legales de las regulaciones y redactó la resolución; Carlos Lazo, activista ciudadano de Seattle, WA.; y Francisco Aruca, presentador de Radio Progreso.
Al final de la jornada, el Congreso decidió apoyar a:
-Que las organizaciones del Congreso Nacional Latino insten al Congreso de los Estados Unidos a legislar de inmediato contra las restricciones a los viajes familiares a Cuba.
-Que las organizaciones del Congreso Nacional Latino insten al Congreso de los Estados Unidos a derogar de inmediato las regulaciones mediante una legislación que sostenga de manera específica que tales infracciones de los derechos de asociación familiar violan de manera clara la constitución norteamericana y contravienen la ley internacional.
-Que las organizaciones del Congreso Nacional Latino insten al Congreso de los Estados Unidos a despojar al OFAC, según la autoridad concedida por la Ley de Comercio con el Enemigo, del poder de regular las relaciones familiares.
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Por Cuba con emisiones periódicas le lleva la información del acontecer internacional relacionado con nuestro país y las batallas que libra por su pueblo y su soberanía; contiene espacios noticiosos y de opinión, seleccionados de medios de prensa internacional o generados desde nuestro país.ISSN 1819-4044
La Administración Reagan puso todo su empeño en lograr la destrucción de la Revolución Cubana, abandonando los intentos de normalización de relaciones que se habían estado desarrollando desde 1974, pero evitó dar el paso de cerrar las comunicaciones oficiales directas con el gobierno de Cuba en las cuales la existencia de las Secciones de Intereses era un canal y un símbolo que daba un mensaje a la comunidad internacional sobre la supuesta voluntad de encontrar soluciones pacíficas al diferendo entre ambos países, aunque en el caso de la nueva Administración norteamericana las palabras y los hechos desmentían esta intención.
La esencia de esa política puede hallarse en los argumentos esgrimidos por Alexander Haig, Secretario de Estado de Ronald Reagan desde enero de 1981 hasta su renuncia el 25 de junio de 1982. A decir de Haig, la estabilidad de Estados Unidos estaba amenazada por diferentes problemas y había que destruir las fuentes de los mismos; Cuba era una de esas fuentes. En el terreno militar se puso de moda el concepto norteamericano de los “conflictos de baja intensidad”.
Como el jugador tramposo que tira lejos un dado para distraer la atención y arreglar a su conveniencia el otro, la Administración Reagan intentó culpar a Cuba por la inestabilidad en este Hemisferio, sin reconocer la responsabilidad del propio gobierno de Estados Unidos debido a su política antipopular de promover las represivas dictaduras militares y de entregar dinero fácil a bajos intereses que luego, al agotarse los petrodólares, fueron fuertemente incrementados, provocando la crisis de la deuda externa, el fracaso de los regímenes militares a los cuales se oponía una amplia resistencia nacional e internacional y sumió a la región en lo que fue adecuadamente llamada “la década perdida”.
En las nuevas circunstancias, los representantes cubanos tanto en Cuba como en Estados Unidos actuaron, por supuesto, sobre las mismas bases en que la Revolución Cubana lleva a cabo su política internacional: ser honestos en todo momento, indoblegables en la defensa de los principios y, al mismo tiempo, actuar con la amplitud de mente y creatividad a fin de encontrar soluciones a los problemas bilaterales que sean aceptables y beneficiosos para ambas partes. En definitiva, es inherente a la función diplomática, especialmente en el caso de representantes de una nación revolucionaria como la cubana, ser firmes, cordiales y flexibles; como dice el refrán, lo cortés no quita lo valiente. La justeza de esta actuación se pondría a prueba y saldría incólume en las confrontaciones futuras. En el diferendo oficial con Estados Unidos, Cuba nunca ha sido contraria al diálogo, siempre que sea en condiciones
justas, de respeto y equitativas.
Como en Estados Unidos existía un fuerte estado de opinión a favor de normalizar relaciones entre ambos países, la nueva Administración necesitaba desarrollar y fortalecer corrientes que se opusieran a ese curso de acción. El mejor recurso del cual pudo echar mano fue la mafia anticubana. Para ello se propusieron convertir a la Fundación Nacional Cubano Americana en el principal cabildero a favor de dicha política. Un integrante del equipo de política exterior de Reagan fue enviado a Miami por Richard V. Allen (asesor de política internacional de Reagan entre 1977 y 1981 y después su primer asesor para seguridad nacional) para entrevistarse con Mas Canosa y compañía. A partir de los entendimientos allí alcanzados la Fundación comenzó su trabajo como cabildero oficioso de la Administración en la promoción de la política norteamericana hacia Cuba. Para estos
propósitos la Fundación contó con la asesoría y guía de Bernard Barnett, destacado integrante del más importante grupo de presión israelita en Estados Unidos, el American Israel Public Affairs Committee.
Durante el primer término presidencial de Ronald Reagan la política de Estados Unidos hacia Cuba se caracterizó por una combinación de acciones agresivas militares, de presiones y amenazas políticas, y de recrudecimiento del bloqueo paralizando o dando marcha atrás a los pequeños avances que se habían materializado durante el gobierno de James Carter.
Ya a fines de septiembre de 1981, el presidente Reagan firma la orden Ejecutiva 12323 creando la llamada Comisión Presidencial para la Radiodifusión a Cuba, organismo encargado de establecer la mal llamada Radio Marti, radiodifusora subversiva que además violaba los compromisos contraídos por Estados Unidos ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones. La medida había sido incluida en el llamado Documento de Santa Fe (“Una Nueva Política Interamericana para los Ochenta”) preparado por el Comité de Santa Fe, afiliado al Council for Interamerican Security, “tanque pensante” de la “Nueva Derecha” quienes trataron y lograron a veces influir en las acciones de política exterior de la Administración Reagan. Debido al carácter agresivo y subversivo de la pretendida emisora anticubana el proyecto encontró fuerte oposición en el Congreso y no fue hasta 1983
que fue aprobado por el Poder Legislativo y aún así, su entrada en funcionamiento demoró hasta el 20 de mayo de 1985, ya durante la segunda administración de Reagan.
Estados Unidos comenzó a ensayar una eventual agresión militar a Cuba con prolongados y amplios ejercicios militares en el Caribe y las cercanías de Cuba que se desarrollaron sucesivamente en 1981, 1982 y 1983. Se produjo la provocación de la reanudación de los vuelos de los aviones espía SR-71 y la invasión a Granada en octubre de 1983, donde más de 20 cubanos perdieron la vida a manos de las tropas de Estados Unidos. Esta vía de acción corría paralela a presiones y amenazas de carácter político intentando que Cuba abandonase los principios fundamentales de su política exterior y siguiese los dictados de Washington: romper vínculos con la Unión Soviética, descontinuar la ayuda solidaria al gobierno de Nicaragua, cesar todo apoyo al FMLN de El Salvador, poner término a la ayuda militar al gobierno del MPLA en Angola.
El gobierno cubano reaccionó con energía ante estas intrigas, denunciando ante miembros del Congreso norteamericano, en sectores políticos, religiosos y académicos, en los medios de prensa norteamericanos, cubanos e internacionales las intenciones agresivas de Estados Unidos. Pero, sobre todo, con el fortalecimiento de las capacidades defensivas del país. La concepción de la Guerra de Todo el Pueblo y la realización de los ejercicios militares Bastión constituyeron claros ejemplos de la decisión cubana de enfrentar hasta sus últimas consecuencias una agresión militar norteamericana. Cuba no podía actuar a la ligera en este terreno. Siendo Secretario de Estado, Alexander Haig tuvo la osadía de presentar a Reagan una propuesta formal para lanzar un ataque militar contra Cuba y advirtió al entonces Canciller de México y al Embajador de la URSS en Washington que era inminente un
ataque norteamericano contra Cuba. Reagan no quiso acompañar a su belicoso Canciller (autotitulado “vicario” de la política exterior norteamericana) en la aventura y desautorizó el plan.
La única acción positiva que puede reconocerse a Reagan durante su primer mandato fueron las declaraciones públicas contra las acciones terroristas anticubanas y el enjuiciamiento de uno que otro terrorista de origen cubano; en realidad no le interesaba a la Administración que ese sector desarrollara por su cuenta actividades paramilitares y subversivas contra Cuba; sus ojos estaban puestos en una agresión militar de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos contra Cuba. El papel asignado a la mafia anticubana era servir de enmascaramiento político de la agresión militar.
Lo que sí hizo la Administración fue intensificar las acciones de espionaje en territorio cubano a través de la Sección de Intereses Estados Unidos. Estas prácticas fueron ampliamente denunciadas y divulgadas por Cuba en los medios de prensa, con abundante e irrefutable documentación probatoria del abuso del status de sus diplomáticos. Hay que señalar que Cuba solo hizo públicas las denuncias después de haber advertido reiteradamente por vía oficial confidencial sobre estos hechos a la parte norteamericana.
En los días finales del primer término presidencial de Reagan, el 14 de diciembre de 1984, los montes parieron un ratón: un acuerdo migratorio por el cual se pretendía poner fin a la situación anómala que condujo al flujo migratorio por el Mariel. El asunto se había estado debatiendo a intervalos durante cuatro años, tanto con la Administración Carter como la de Reagan. Sin embargo, el acuerdo no tuvo ningún resultado concreto porque Estados Unidos incumplió con el compromiso de facilitar las visas de entrada a Estados Unidos de veinte mil cubanos por año.
Reagan había sido electo para un segundo mandato por una abrumadora mayoría. Se encontraba en la cima de la popularidad. A pesar de un desempeño intelectual mediocre y de cierta fama de holgazanería en el desempeño de su cargo (se le conocía popularmente como la presidencia “teflón” -porque nada se le pegaba- y el presidente de 9 a 5 –como alusión a sus hábitos de trabajo-), gozaba de un alto nivel de aceptación y popularidad en amplios sectores de la población. Se le acreditada con haber elevado el prestigio internacional de Estados Unidos y recuperado la economía. Junto con la Primera Ministra de Gran Bretaña, Margaret Thatcher ponían en primer plano a nivel mundial las ideas conservadoras. Por otra parte, en la Unión Soviética se comenzaban a advertir las señales del deterioro que desembocarían en pocos años en la
desintegración de esa gran potencia y el derrumbe del campo socialista.
Aunque para el gobierno de Cuba, su actuación soberana en el ámbito internacional, incluyendo las acciones solidarias en otras regiones del mundo, nada tenían que ver con las relaciones bilaterales o ser tratadas como tema de negociación con Estados Unidos, lo cierto es que obcecada por su hostilidad hacia toda acción de la Revolución Cubana, la Administración se negaba a aceptar la posibilidad de resolver por la vía de las negociaciones, como Cuba había propuesto al más alto nivel, la candente situación en el África Austral provocada por la agresión sudafricana a Angola, la ayuda a la UNITA y la ilegal ocupación sudafricana del territorio de Namibia en violación de diversas resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Mientras por un lado Estados Unidos votaba a favor de esas resoluciones, por el otro alentaba a Sudáfrica a continuar con sus acciones. Estados Unidos ideó la práctica del “compromiso constructivo” (constructive engagement) con Sudáfrica e inventó el concepto de “vinculación” (linkage) según el cual el cumplimiento por Sudáfrica del cese de su presencia en Namibia debía producirse simultáneamente con la retirada del contingente militar cubano en Angola.
Fue solo después de la derrota de las tropas sudafricanas en Cuito Cuanavale el 23 de marzo de 1988 y del avance impetuoso de cubanos y angolanos hacia las fronteras con Namibia y Sudáfrica que Estados Unidos reconoció la imposibilidad de cumplir con los objetivos que se habían propuesto y “convenció” a Sudáfrica de entablar negociaciones con Angola y Cuba (cuya participación era rechazada por Estados Unidos) para hallar una solución al conflicto. Los acuerdos se alcanzaron rápidamente; en las negociaciones sostenidas en Cabo Verde en julio, Sudáfrica acepto retirar sus tropas de Angola para el 1ro de septiembre de ese año.
El 22 de diciembre en Nueva York se firmaron los acuerdos sobre el África Austral mediante los cuales Sudáfrica aceptaba y reconocía la independencia de Namibia. Cuba se comprometía a retirar su contingente militar de Angola en un plazo de 27 meses. Esta vez Estados Unidos no pudo excluir a Cuba de la solución del conflicto ni cumplir su deseo de ver los soldados cubanos expulsados de Angola. El conflicto había durado más de 14 años, provocado por la obstinada política norteamericana de destruir la independencia de Angola, impedir la de Namibia y defender los intereses del régimen segregacionista de Pretoria.
El deseo obsesivo de la Administración Reagan de destruir la Revolución también prolongó el conflicto en Centroamérica por el apoyo dado por Estados Unidos al régimen genocida de El Salvador y a la contrarrevolución en Nicaragua. Aunque lo más lamentable de esta política fueron los cruentos sufrimientos ocasionados a la población y las innumerables muertes, lisiados y torturados en esos conflictos.
Otra consecuencia fue el llamado escándalo “Irán-contra” que solo no ocasionó la debacle de la presidencia de Reagan debido al interés de la clase gobernante norteamericana en preservar sus símbolos y representantes del poder en un momento en que avizoraban (1986) la posibilidad de la desintegración de la URSS y la destrucción del campo socialista. En estas ilegales y delictivas operaciones jugaron un papel importante terroristas contrarrevolucionarios cubanos vinculados a la CIA (y a la Casa Blanca) como Luis Posada Carriles y Félix Rodríguez. Un objetivo de esa política de la Administración era, según había predicado Alexander Haig, confrontar a Cuba y “hacerle pagar el precio” por lo que calificaba como “política aventurera”.
Los sepultureros de una buena intención (Bush, la Mafia Anticubana y Torricelli).
Cuando George H.W. Bush sucede a Reagan en la presidencia de Estados Unidos en enero de 1989, cualquier perspectiva de normalización de relaciones con Cuba estaba muerta. La Administración Reagan se había encargado de revertir el proceso iniciado por Carter, y el presidente Bush, padre, siguió encaminado en esa dirección. Si Reagan mató la normalización, Bush y sus aliados fueron los sepultureros.
Su mandato (1889-1993) coincide con la desintegración del campo socialista y la disolución de la Unión Soviética. Se proclama no solamente el fin de la “Guerra Fría”, sino que un “ideólogo” afirmó que era el “fin de la historia”. En medio de esa euforia del poder imperial, el gobierno de Bush, lejos de abrirse a una política de colaboración internacional, reafirma su intención de imponer el poder hegemónico unipolar de Estados Unidos. Fue la época del Consenso de Washington cuyas concepciones neoliberales se intentaron imponer en la América Latina y el Caribe con desastrosos resultados. La Iniciativa para las Américas de Bush no corrió mejor suerte.
La actitud prepotente de los círculos neoconservadores norteamericanos se impuso en las relaciones con Cuba. Casi en las postrimerías de su mandato, en el discurso ante la convención del Partido Republicano aceptando la nominación como aspirante a un nuevo período presidencial en las elecciones de noviembre de 1992, Bush afirmó: “Espero ser el primer presidente de Estados Unidos que visite una Cuba libre y democrática”. En realidad tenía la falsa ilusión de presidir la restauración de la dominación norteamericana sobre Cuba pero no tuvo siquiera la ocasión de lamentar su injustificado optimismo porque perdió las elecciones.
Entre las más importantes acciones directas de la Administración Bush contra Cuba deben señalarse la promulgación de la Ley Torricelli, la cual define que “la política de Estados Unidos tiene que a) ser la búsqueda de una transición pacífica a la democracia y la reanudación del crecimiento económico a través de la cuidadosa aplicación de sanciones dirigidas al gobierno de Castro y el apoyo al pueblo cubano.” Aparte del hipócrita y mendaz lenguaje, al ser una ley del Congreso, esta definición ordena al Presidente de la Nación que actúe para el cambio de gobierno en Cuba y no con vistas a la normalización de las relaciones con el Gobierno cubano.
Otra acción en la que se destacó la Administración de Bush fue en las reiteradas campañas sobre la supuesta violación de derechos humanos en Cuba, sobre todo en la etapa precedente a las reuniones anuales de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, con el doble propósito de minar el prestigio internacional de la Revolución Cubana y sentar bases para una eventual intervención en Cuba bajo cobertura internacional. No menos significativa fue la decisión de Bush de indultar al terrorista Orlando Bosch, consecuente con sus largos años de vinculación con los elementos terroristas cubanos reclutados y preparados por la CIA y radicados en Estados Unidos.
La invasión norteamericana a Panamá (la más grande operación militar ejecutada por Estados Unidos desde la guerra en Vietnam), lanzada por Bush con el pretexto de derrocar y capturar al general Manuel Noriega, tenía como uno de sus fines amenazar a Cuba, castigarla y humillarla por su apoyo a las posiciones antiimperialistas del pueblo panameño. Durante la ocupación militar del territorio panameño, la soldadesca norteamericana se ocupó sistemáticamente de ejecutar provocaciones contra la representación diplomática cubana en ese país. Igual intención se perseguía con el apoyo oficial norteamericano a los elementos contrarrevolucionarios en Nicaragua y al gobierno genocida de El Salvador en su enfrentamiento a las fuerzas del FMLN.
El mandato del presidente Bush pasó a “peor gloria” bajo el influjo de la insatisfacción de los sectores conservadores archirreaccionarios por no continuar las acciones bélicas hasta la deposición de Saddam Hussein cuando la Guerra del Golfo en 1991 y de la defraudación sentida por los sectores populares por la decisión del Gobierno de mantener una política de altos gastos militares para respaldar la aspiración de imponer la hegemonía mundial, en lugar de limitar esos gastos y revertir los recursos que quedaran disponibles, como “dividendo de la paz”, en la satisfacción de las necesidades de los sectores más desprotegidos.
Uno piensa que no podría ser más absurda. Entonces se hace más absurda.
Aparentemente, la Radio y la TV Martí, la Ley por la Democracia en Cuba, la Ley Libertad, la Comisión de Ayuda para una Cuba Libre, y la Oficina del Coordinador para la Transición en Cuba no son suficiente expresión de la arrogancia y la ilusión norteamericanas. Así que, la semana pasada la administración Bush anunció la designación de un oficial de carrera de la CIA para el puesto de "jefe de la misión Cuba y Venezuela" de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional y puso en circulación un nuevo estudio patrocinado por el gobierno acerca de los modos en que los exiliados cubanos pueden recuperar sus propiedades en caso de un cambio político en la isla.
Casi cincuenta años de futilidades y fracasos no parecen haberle enseñado nada a quienes conforman la política norteamericana. A estas alturas, los principios básicos que guían el enfoque erróneo que este país tiene hacia Cuba parecen haber adoptado un carácter tan dogmático como para hacerse inmunes a la crítica de los líderes de la política al uso, incluyendo a los tres principales candidatos demócratas a la presidencia.
En vez de cuestionar ciertos supuestos fundamentales, como cualquier razonable hombre de negocios o de ciencia habría hecho en similares circunstancias, estos candidatos e incluso administraciones relativamente iluminadas del pasado, como la de Bill Clinton, se contentan con aplicar pequeños y superficiales arreglitos a una política que está viciada desde sus propios fundamentos.
Pero no hay como George Bush para hacerse cargo de una política absurda --hacia Cuba, Irak, o casi cualquier tema -- y lograr empeorarla mucho más. Sin embargo, mientras que la política belicosa de Bush ha llevado la tragedia a Irak, en el caso de Cuba las crueldades menores de esta administración adoptan casi un carácter tragicómico.
En el caso de Irak, las bombas y las balas han preparado el camino para el procónsul Bremer y sus desastrosas decisiones. En el caso de Cuba, la administración recurrió a nombrar a un coordinador para la transición...¡en ausencia de la transición! El descaro de enviar a un procónsul hacia el mundo antes de que los tanques hayan encendido sus motores o empiecen a rodar las cabezas es tal que incluso mereció una rara e irónica refutación por parte del Secretario General de la Organización de Estados Americanos: "No hay transición, y no es vuestro país."
La perversidad de montar una supuesta ofensiva contra el gobierno de Cuba que recae sobre las espaldas de las familias cubanas --madres y padres, hijos e hijas, hermanas y tíos que simplemente quieren ver a sus familiares --a través de restricciones migratorias draconianas sólo se compara con el carácter pueril de las nuevas medidas de Bush que han llegado tan lejos como para prohibir el envío de papel higiénico a la isla.
Mientras tanto, la noción de nombrar de manera pública y abierta a un oficial de carrera de la CIA como "jefe de la misión de Cuba y Venezuela", así como pone en evidencia la naturaleza de la misión, parece tomada de las páginas de una novela satírica de espionaje.
Finalmente, promover un estudio acerca de las perspectivas y medios que los exiliados cubanos tienen para recuperar propiedades tras la caída de la revolución, parece una ingeniosa broma elaborada por alguien interesado en hacerle llegar a los extremistas en Cuba un anticipado regalo navideño disfrazado de reverencia a los extremistas de Miami. Y, darle esa tarea a una banda de amateurs sin credenciales académicas en el área de los estudios cubanos o las reclamaciones de propiedad (aparentemente porque acertaron a estar en la universidad donde estudiara un personero de la administración política) es un último trazo genial. El resultado final es un estudio que carece de credibilidad en los Estados Unidos pero resulta de mucha utilidad en Cuba.
Uno cree que la política norteamericana hacia Cuba no podría ser más absurda. Entonces se hace más absurda.
Una de las cosas curiosas de eso que llamamos Historia es la de vueltas que da sin que quienes la vivimos, pensando en ella, acabemos de darnos cuenta de en qué giro de la noria nos hallamos. Digo esto a propósito de la fortuna de Ernesto Guevara de la Serna, por todos conocido como el Che. Y no tanto a propósito del mito o la leyenda, que eso es algo universalmente reconocido, sino más bien pensando en sus ideas sobre el socialismo.
Hace diez años, cuando se cumplían treinta de la muerte del Che en Bolivia, los maestros del pensar en la Academia se hacían una composición de lugar más o menos como esta que sigue. Guevara fue parte de una historia finiquitada, la de la ilusión del socialismo marxista que atrajo a tantos allá por la década de los sesenta. Y si algo queda de él --se decía entonces-- es, en el mejor de los casos, el espíritu utópico, el idealismo, el romanticismo, el espíritu aventurero, aquel espíritu crítico tan suyo que le llevó a alejarse del poder y a denunciar dogmatismos y ortodoxias.
Vivíamos entonces una época en que la mayoría de los filósofos europeos habían decretado el fin de las utopías y por lo general (siempre hay excepciones, claro está) de las ideas del Che sólo se hablaba o se escribía con una sonrisa misericordiosa, la que se suele poner al hablar o escribir de las personas que, habiéndose equivocado en todo (o casi todo), muestran con su propia vida que son mejores que nosotros: más libres, más críticos de la realidad existente, más valientes.
Eso, y no las hagiografías hechas por encargo, es la base espiritual (porque también hay bases espirituales, (y el joven Marx lo sabía) de la universalización de la leyenda del Che. Eso, el que fuera más libre, más crítico y más valiente en los años que a él le tocó vivir, es lo que explica algo que siempre se suele presentar como contradictorio: el que un marxista-leninista (vade retro) aparezca como icono en las camisetas en serie de jóvenes que se supone que no tienen ni idea de la cosa y que se cruzan sin reconocerse con otros (pocos) para quienes el Che es un símbolo de la revolución.
Han pasado otros diez años y ahí sigue, por supuesto, el mito, el icono, la leyenda. Lo que era sorprendente en 1997 después de todos las tentativas desmitificadoras realizadas en nombre de todas las banderas de los poderosos es hoy objeto de sesudas investigaciones sociológicas ya no sobre los desvaríos del héroe de ayer sino sobre los desvaríos de los jóvenes de hoy, tan despolitizados y desideologizados, que se dice. Pero eso no es nuevo: es parte del mismo giro de la noria de siempre.
Lo nuevo, el chorrito de agua que sale de los cangilones y que ahora brota de la noria de siempre, movida por los asnos que somos, ay, nosotros, debemos buscarlo en otra parte. ¿Y qué es lo nuevo, por lo que hace al Che, en 2007? Algo tan elemental como que su leyenda vuelva a vincularse, en algunos países y lugares, al socialismo. Algo tan elemental como que vuelva a hablarse no sólo de su figura sino de sus ideas en relación con lo que podría ser el socialismo del siglo XXI. Nadie sabe a ciencia cierta qué puede ser eso. Pero quienes hacen el esfuerzo de saberlo intuyen, creo que con razón, que lo que pueda llegar a ser el socialismo del siglo XXI tiene mucho que ver con lo que dijo, escribió e hizo Ernesto Guevara.
Lo nuevo, y llamativo, para los aficionados a la historia de las ideas y para los amantes de las utopías (en el mejor sentido de la palabra) es que hoy se hable y se escriba sobre Guevara y la construcción del socialismo precisamente en el país (no sólo en él, pero sobre todo él) en el que Guevara fue derrotado y murió: Bolivia. Y que hablen y escriban sobre él, no como sobre un icono sino como de alguien cuyas ideas hay que volver a tener en cuenta, personas que no eran ni fueron nunca guevaristas, aunque sí socialistas.
Digo que eso es llamativo y se puede argumentar en una frase: nadie que leyera el Diario del Che en Bolivia cuando éste fue publicado, ni siquiera quien lo leyera treinta años después de su muerte, podía imaginar que allí, justamente allí, donde Ernesto Guevara debió sentirse tan solo y aislado, su ideario volvería a reaparecer años más tarde. Parece una paradoja histórica. Y, sin embargo, no es tan rara. De las (buenas) utopías, como de las profecías, se puede decir que, con el tiempo, acaban cuajando en un lugar distinto y muy alejado de aquel para el que fueron pensadas. Ya pasó eso con la primera utopía moderna, la de Thomas More, que fue pensada para la Inglaterra de la época y acabó cuajando, décadas después, en Michoacán, México de la mano de Vasco de Quiroga. Pasó también con algunos de los falansterios socialistas
inicialmente imaginados, en el siglo XIX, para Francia o Gran Bretaña y que migraron a América.
Si eso ocurrió, ¿qué de extraño tendría el que una utopía de la que casi todo el mundo dijo en su momento que había elegido para su realización el lugar equivocado acabara cuajando precisamente en el lugar equivocado? No estoy diciendo, por supuesto, que si hay socialismo en el siglo XXI en Bolivia ese socialismo vaya a ser un calco de lo que Guevara intuyó equivocándose en vida. Lejos de mi semejante concepción aseadilla de la historia. Lo que quiero sugerir, modestamente, es que en este giro de la historia hay algo nuevo, a lo que se ha prestado poca atención hasta ahora. Y que, si se la prestamos, tal vez aún estamos a tiempo los marxistas (guevaristas o no) de aprender algo de los procesos reales de la historia, tan sorprendente, tan inesperados, más allá del viejo cuento aquel que el poeta satirizó recordando el recurrente y ocioso "mi Marx tira de la barba a tu
Marx y el tuyo de la barba al mío".
Hay momentos en la vida en que uno tiene que detenerse, tomar nota y recordar que hay personas en nuestro mundo agitado que están recibiendo el castigo de un infierno eterno.
Algunas de estas personas resultan estar muy cerca de nosotros.
Hacemos alusión a los acontecimientos y personas que proceden de Cuba. Más específicamente nos referimos al hecho de que a principios de los años 90, cinco hombres valientes fueron enviados a Miami con la misión de infiltrarse en grupos terroristas y recopilar información sobre los mismos.
Según nos han informado, estos hombres descubrieron a 64 reconocidos terroristas que residen en el área de Miami y proporcionaron cuatro horas de película, que muestra el entrenamiento militar ilegal en varios campamentos.
Posteriormente el gobierno cubano se dirigió al FBI y le ofreció compartir esta información sobre la hipótesis de que la agencia tenía la tarea de combatir el terrorismo.
Asombrosamente supusimos que "el gobierno de EE.UU. no estaba interesado".
Pero en vez de actuar sobe la base de la información y arrestar a los terroristas radicados en Miami, la administración Clinton detuvo a los Cinco.
Noam Chomsky, completamente perplejo, exclamó: "Aquí hay cubanos que se han infiltrado en organizaciones terroristas ilegales en EE.UU., que están violando las leyes norteamericanas y son arrestados, en lugar de apresar a los terroristas. Es asombroso".
Según explica Chomsky: "En EE.UU., la historia de los Cinco está sujeta a un silencio total por parte de los medios. No se informa nada al respecto, nadie conoce sobre la misma. Usted puede encontrar algún material en los sitios de Internet. No se espera que una persona común haga eso", señaló Chomsky. El silencio de los medios norteamericanos es evidentemente político, lo que sirve para encubrir lo que el gobierno permite en territorio de EE.UU. "La administración Bush ha rechazado la cooperación de Inteligencia con Cuba sobre el terrorismo, ya que esto conduciría directamente a los grupos terroristas que radican en EE.UU.", explicó Chomsky.
Entretanto, esos hombres valientes que han llegado a ser conocidos en el mundo entero como los Cinco están bajo el cautiverio más brutal en EE.UU.
Como hemos señalado anteriormente, arrestados en Miami en septiembre de 1998, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González y René González fueron todos acusados y condenados en 2001 por "conspiración para cometer espionaje" en un juicio legalmente polémico y altamente politizado.
Sus sentencias oscilan desde 15 años a doble cadena perpetua.
Lo que es particularmente interesante es el hecho de que existe algo irregular en la acusación impuesta contra ellos de "conspiración para cometer espionaje".
Esta acusación no es en sí y por sí sola casual con relación a la prueba del verdadero espionaje que ha ocurrido en el mundo actual. Observamos también –en esta ocasión con gran alarma- que aunque el FBI confiscó unos 800 documentos y miles de otras páginas de los Cinco, ninguno de estos incluían documentos clasificados del gobierno.
Los Cinco fueron condenados por acusaciones vagas de "intento" de participar en espionaje en algún momento.
Muchas personas justas en el mundo están horrorizadas por lo que parece ser el error más descarado de la justicia en un EE.UU. que se vanagloria a gritos y de manera insistente de su pretendido respeto a los valores y al imperio de la ley.
Entre estas personas podemos señalar al nigeriano Wole Soyinka, a la sudafricana Nadine Gordimer, al obispo sudafricano Desmond Tute, al distinguido escritor y profesor de lingüística Noam Chomsky, a la escritora afroamericana Alice Walker, al cantante afroamericano Harry Belafonte, al jefe de redacción de Le Monde Diplomatique Ignacio Ramonet, al escritor paquistaní Tariq Ali, al ex fiscal general y activista político de EE.UU. Ramsey Clark y al presidente de Nicaragua Daniel Ortega.
Una de estas personas, el ilustre Noam Chomsky, describió el caso de los Cinco como algo "asombroso". Estamos de acuerdo con él.
Su saga comenzó cuando el gobierno cubano decidió investigar a los grupos terroristas del exilio radicados en Miami, después de haberse producido una ola de atentados en restaurantes y hoteles de La Habana en los años 90.
Las investigaciones revelan que solamente en 1997, se colocaron bombas en no menos de 10 hoteles de La Habana.
También nos han informado que "las fuentes del gobierno cubano estiman que desde que triunfó la Revolución cubana, 3 478 cubanos han sido asesinados y unos 2 099 heridos en ataques cometidos contra la Isla".
Hoy no solo recordamos a estos cinco hombres que están presos en EE.UU., sino también que hacemos un llamado a las autoridades de ese país para que haga justicia y, por consiguiente, libere a estas personas.
Traducido para Rebelión por Niurka Farrat Cabrera.
Paso determinante en la integración centroamericana y caribeña
La tecnología triplicará los niveles de ingreso y rentabilidad y equiparará la industria en competitividad con la infraestructura internacional en la rama. La segunda etapa, prevista para 2012, eleva la capacidad de procesamiento en más de 40 000 barriles por jornada
La integración energética del Caribe que promueven la República Bolivariana de Venezuela y otros 15 países del área, se acerca al momento cero de la arrancada fijada para diciembre con la pronta puesta en marcha oficial de la refinería de petróleo de esta localidad.
La industria, sometida a una rehabilitación general y modernización del proceso, acorta en sus tres cuartas partes el cronograma de la primera fase, al que seguirá el proyecto de ampliación para concretar en el futuro un complejo petroquímico que inserta a la base de supertanqueros de Matanzas y elevará a 108 000 barriles la entrega diaria.
Este proceso será el eslabón inicial en toda la integración del Caribe, que surge como una opción real y eficaz en medio de un escenario internacional marcado por precios que frisan y sostienen el costo en los 80 dólares el barril.
Revalorizar el hidrocarburo
El acuerdo concibe la cooperación conjunta en la prospección y explotación de yacimientos, tanto en los países miembros de PETROCARIBE como en la región de la Faja del Orinoco, con centros de refinación en Cuba y Jamaica, partes de una cadena de instalaciones que aportan valor agregado al petróleo.
Solo el complejo sureño permitirá en un principio la destilación atmosférica de 65 000 barriles diarios mediante hidrotratamiento de nafta, que entregará 15 000 barriles de gasolina regular por jornada, una cifra cercana de Diesel, más de 7 000 de combustible Jet, poco más de 32 000 000 de fuel oil y cerca de un millar de gas licuado de petróleo, capaz de saldar la demanda nacional y permitir la comercialización en el mercado caribeño de una cifra superior a los 9 000 barriles por día de gasolina automotor y 582 de carburante de aviación.
Raúl Pérez de Prado, vicegerente general de la Empresa Mixta cubano-venezolana PDV-CUPET S.A, refiere que el convenio permitirá la repotenciación de la refinería así como el suministro, almacenamiento, procesamiento, distribución y comercialización de hidrocarburos.
La inversión, asegura a Opciones en exclusiva, contribuirá a triplicar los niveles de ingreso y rentabilidad, con una industria que se equipara en competitividad a la infraestructura internacional en la rama.
Beneficios recíprocos
La constitución de la empresa, dispuso por Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) de 83 millones de dólares para la reactivación de la planta -con igualdad y beneficios recíprocos-, que tendrán la facultad de comprar, vender y comercializar hidrocarburos fuera y dentro del territorio cubano, transportar por vía fluvial o terrestre petróleo y sus derivados, y exportar, para devenir el eje fundamental del Plan Siembra Petrolera 2006-2030, presentado en agosto de 2005 por la entidad suramericana.
Ubicada al norte de la bahía de Jagua, en Cienfuegos, la refinería presenta mejoras básicas y complementarias como la reparación capital de la planta de proceso, sustitución del sistema de instrumentación neumático por otro electrónico -inteligente- que brinda mayor seguridad y eficiencia, el dragado de ambas caras del muelle y el aumento de la capacidad, entre otros beneficios tecnológicos que incluye también la batería de tanques de almacenamiento.
Introducción sin precedentes
Igualmente se introduce en la Isla la tecnología de techos de aluminio -domo edésico- que se considera la segunda transformación de peso de la planta, con estructuras de 80 toneladas que posibilitan el sellaje total y la seguridad ante descargas eléctricas.
Esa modalidad alarga en quince años la vida útil del depósito y aumenta el almacenaje de cada tanque en 4 000 metros cúbicos.
Entre las obras complementarias resaltan también el muelle, que dispondrá de cinco brazos articulados de carga para agilizar las operaciones, mientras para la transportación terrestre se amplía a 48 bocas simultáneas las tomas de ferrocarril y a 12 posiciones para el transporte en pailas automotor, además de los dos gasoductos, uno de 11 kilómetros que abastece a la termoeléctrica local -en funcionamiento desde años atrás- y otro con la base de supertanqueros de Matanzas.
La inyección de hidrocarburos se programa para mediados de noviembre, cuando se dispondrá del personal debidamente recalificado para la arrancada mediante una sala de simulación que pone a prueba en tiempo real la capacidad de respuesta profesional y técnica. En ese proceso también se contó con otras refinerías del país y la de Puerto La Cruz, en Venezuela.
Esa fuerza, preparada desde décadas atrás cuando la construcción y puesta en marcha inicial de la industria, entonces con tecnología soviética, se preservó y comprende casi el 70 % de la actual, lista para la puesta en marcha.
La Refinería de Cienfuegos se fundó en los finales de la década del 80, con una capacidad instalada de tres millones de toneladas anuales y ubicada en el extremo norte de la bahía.
En la actualidad se trabaja en la modernización de los brazos de carga y descarga del muelle petrolero, y el dragado de las dos radas de la Refinería, para recibir buques de hasta 228 metros de eslora, 70 000 toneladas de desplazamiento y 11,9 metros de calado; para esto se evacuan 130 000 metros cúbicos de sedimentos, mediante la cual se dispondrán de 13 metros más de profundidad en el canal de entrada, la dársena de operaciones y la caja de atraque.
En una cortina antiturbidez se deposita lo recogido por las dragas de succión para evitar la contaminación de la bahía. Además cuenta con una barrera flotante de 800 metros de longitud para una virtual contingencia, amén de equipos recolectores de hidrocarburo para un posible derrame de petróleo.
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Hola, buen día!
He llegado hasta el día de hoy pensando sobre todo lo que he hecho en el ayer,
en especial en los últimos 3 años, y la verdad es que creo que en el último he
descuidado bastante mi vocación poética. Tal vez por la rutina, tal vez por las
contingencias, puede ser que simplemente por sed y falta de renovación o porque
simplemente no había considerado que lo que me venía a la cabeza valiera lo
suficiente para escribirlo.
No todo ha sido tan fatalista, algunas cosas han salido pero hasta tiempo me
había faltado para publicarlo, ahora que me doy cuenta que el grupo cultural
Citla está por cumplir 3 años desde que lo iniciaramos en Diciembre del 2004
quise hacer la reaparición con algunos textos recientes y con ganas de seguir
alimentando las sensaciones de mis queridos amigos y lectores.
Espero desde ahora seguir en contacto y sobre todo recibir tus comentarios.
Ahora en vez de enviar por correo los poemas te invito a que entres directamente
a mi índice de autor en la comunidad de Citla.com, por la simple razón que ahí
mismo puedes dejarme tus comentarios en cada poema y yo puedo tenerlos siempre a
la vista para retroalimentarme.
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Un gran saludo y espero leer tu opinión en la comunidad.
P.D. Si el enlace no sirve, cópialo y pégalo en tu explorador.
Con cariño,
Pablo Cerda.
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-- Mensaje Original -- Enviado por: susana podnosoff <flossy@...> Fecha:28/10/2007 16:14:00 Para: <flossy@...> Título: Pensamientos subjetivos, para poder vernos a nosotros mismos desde fuera actuando en el drama de la vida
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Pensamientos subjetivos, para poder vernos a nosotros mismos desde fuera actuando en el drama de la vida
Un patrón del pensamiento distorsionado causante de mucha ansiedad, es la idea de que la infelicidad es el resultado de eventos y circunstancias externas sobre las cuales no tenemos control.
En realidad el 99% de nuestra infelicidad no es causada por las situaciones desagradables en nuestro medio ambiente, sino que es creada internamente por nuestra reacción ante dichas situaciones desagradables.
Hasta cierto punto podemos ejercer control sobre el mundo que nos rodea, pero sobre el mundo interno podemos ejercer total control. La mayoría de las veces exageramos el significado y la importancia de las circunstancias negativas, o nos concentramos demasiado en ellas, creando lo que se llama una sobrereacción.
Debemos preguntarnos: "¿Este asunto por el cual me estoy preocupando ahora, será importante de aquí a cinco o diez años?" Si es importante debemos planear o preocuparnos, pero si no lo es tal vez estemos dedicándole demasiado tiempo a una preocupación que no es nada importante. Si la respuesta es afirmativa, puedo reconocer que soy libre para escoger y decidir la forma mejor de enfrentar el problema, pero en pleno control de mis estados emocionales.
Cuando estamos involucrados emocionalmente en un problema, nos cuesta trabajo ser objetivos en cuanto a la realidad. Necesitamos evaluarnos libres de apasionamientos y pensamientos subjetivos, para poder vernos a nosotros mismos desde fuera actuando en el drama de la vida.