No encuentro nada malo en el hecho de utilizar fotografías para apoyar la creación artística, pues devienen herramientas que el artista utiliza de forma complementaria a aquellas más tradicionales como la observación directa y la toma de apuntes del natural. Creo que estas dos posturas no deberían ser excluyentes entre sí sino complementarias y apoyarse mutuamente. La artista argentina Mildred Burton, durante una entrevista otorgada a Canal (á) (canal argentino dedicado al arte y la cultura) años atrás, dijo algo que me pareció sumamente importante: "El artista tiene que usar TODO lo que tiene al alcance de su mano, pero primero, tiene que aprender a dibujar y a pintar". Y esta frase para mi sintetizó de manera interesante la postura que debería tomar un artista con respecto a su evolución y desempeño profesional. En el arte hay un A-B-C que no se puede dejar a un lado y sustituir, pero sí se puede complementar, ampliar o magnificar y con esto me refiero específicamente a la experiencia de dibujar y pintar del natural. Esto es imprescindible en la formación de todo artista "profesional", pero una vez adquirida la destreza correspondiente, tendrá la libertad de seguir ceñido a ese esquema de trabajo o incorporar otras herramientas que puedan ayudar a complementar o agilizar su trabajo. ¿Por qué un estudiante de Medicina, en pleno siglo XXI, todavía debe acudir a la morgue a realizar estudios de anatomía mediante disecciones, existiendo instrumentos de observación que permiten indagar el cuerpo humano de forma tan impresionante? Porque la observación directa siempre será la herramienta base de observación y acercamiento al mundo que nos rodea y porque ella deviene una experiencia multisensorial más allá del simple acto de observar, tanto en un científico como en un artista. Por lo tanto, cualquier instrumento auxiliar sirve para complementar esta formación de base en la observación pero de ninguna manera reemplazarla. Investigando sobre métodos y procedimientos pictóricos utilizados por artistas contemporáneos, específicamente aquellos que optan por la figuración o el realismo, me he encontrado con dos posturas bien marcadas con respecto a la utilización o no de fotografías y otras herramientas de documentación visual. Por un lado, están aquellos artistas que rechazan totalmente el uso de fotografías y medios auxiliares y recurren solamente al trabajo directo del modelo natural e incluso no utilizan materiales ni pinturas manufacturadas industrialmente, sino ellos mismos preparan sus soportes, muelen sus pigmentos, fabrican sus pinceles, barnices y realizan sus obras según una metodología de trabajo claramente establecida y entrenan a sus alumnos de la misma forma que antiguamente se entrenaban los aprendices en los talleres renacentistas. Entre los que siguen esta corriente puedo citar a: Juan Lascano (Argentina), Ted Seth Jacobs (USA) o Jacob Collins (USA). Por otro lado, sin embargo, existen aquellos artistas que no rechazan el uso de nuevas tecnologías (fotografía digital, programas, video) y las incorporan como herramientas auxiliares en la producción de sus obras sin que por ello afecten a la obra en sí, porque al fin sólo son eso, herramientas que vendrían a complementar el uso del lápiz, del bloc o de los apuntes y en este grupo puedo citar a: Guillermo Muñoz Vera (Chile) y sus discípulos de la Escuela de Chinchon, España, Istvan Sandorfi (Hungría) que trabaja con proyecciones y superposiciones fotográficas para sus obras o Jorge Rajadell (Argentina), conocido por su temática relacionada a la fauna salvaje quien recurre a fotografías, documentación en video y realización de apuntes directamente del natural. Y si quisiera citar a un artista del pasado, puedo hablar de William Bouguereau (1825-1905), quien en pleno siglo XIX y cuando la cámara fotográfica era un invento nuevo ya había despertado su interés y hay estudios que mencionan que ya utilizaba la fotografía como apoyo a su producción pictórica. Así como la ciencia ha incorporado instrumentos de observación que ayudan a los científicos a indagar más profundo o documentar mejor el mundo y la naturaleza, tales como el microscopio o el telescopio, que vinieron a complementar esa observación natural de base, por qué el artista no puede hacer lo mismo para la producción de sus obras. Por qué no puede valerse de cámaras u otros elementos que faciliten o agilicen su observación, pues al fin de cuentas la obra es producto de la sensibilidad propia del artista y no del aparato que esté utilizando para complementar su labor. Es el artista, quien produce la obra y como tal debe tener la libertad de utilizar cualquier herramienta. La técnica o el método no pueden considerarse como factores excluyentes de medición de calidad de una obra de arte. A la obra de arte la hace un conjunto de elementos tangibles e intangibles, de los cuales la técnica o el procedimiento es apenas un elemento. Pero siempre sostengo y voy a seguir sosteniendo que toda libertad viene con el saber. Así que el hecho de que un artista incorpore o no instrumentos auxiliares en su producción ya respondería a necesidades propias del artista, pero creo que no es recomendable recurrir a estos métodos esperando encontrar la solución mágica sin la formación adecuada de base. Si Vermeer llegó al resultado que llegó en su obra no es porque se valía de la "camera obscura" para crear sus pinturas, no es esa la justificación a su maestría. Es un maestro porque ante todo fue un ser humano con esa particular sensibilidad y agudo sentido de observación capaz de ver en la cosa más rudimentaria y simple la belleza. Esta actitud no dista mucho de la tiene un artista hoy en día, aún recurriendo a las herramientas más sofisticadas. Es esa conexión con el mundo a través de los sentidos, lo que configurará la obra de arte y la convertirá en un ente que trascienda las barreras del tiempo y el espacio en su paulatino ascenso hacia la universalidad; el resto, sería sólo una ayudita. Adriana |