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Re: [LU-APRS] Enero, un mes especial...

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  • Adolfo Blasco
    Exelente correo y felicitaciones a todos los intervinientes. Soy un apasionado de los satélites y lamentablemente no puedo viajar a Ezeiza pero les deseo lo
    Mensaje 1 de 2 , 30 nov 2008
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      Exelente correo y felicitaciones a todos los intervinientes.
      Soy un apasionado de los satélites y lamentablemente no
      puedo  viajar a  Ezeiza pero les deseo lo mejor y espiritualmente
      estaré con ustedes y porque no tambien melancólico.
      Un abrazo 73 y DX de LU2DKR (Bahía Blanca)
       
      ADOLFO



      De: Osvaldo Gago <osvaldogago@...>
      Para: "LUSAT-1@..." <LUSAT-1@...>; "LU-APRS@..." <LU-APRS@...>
      Enviado: domingo 30 de noviembre de 2008, 1:15:57
      Asunto: [LU-APRS] Enero, un mes especial...

      Querido Grupo LUSAT:
      En pocos dias y como todos los años nos ponemos un poco melancolicos.
      Aca les copio una nota de LU6DYD.Los invito a leerla y a clickear el ultimo link.
      Los esperamos el domingo que viene para revivir este momento en vivo y en directo en EZEIZA!!!
      73s de LU9EOH
      Osvaldo

      ---------- Mensaje reenviado ----------
      De: Foto Club San Justo <info@fotoclubsanjus to.com.ar>
      Fecha: 29 de noviembre de 2008 22:49
      Asunto: Una historia matancera
      Para: fcsj@egrupos. net


      Un acontecimiento, una historia matancera
       
      Dentro de un mes y unos días se cumplirán 19 años de un acontecimiento
      tecnológico de importancia para la república Argentina y para
      La Matanza en particular.
       
      A comienzo del año 1988 forme parte de un equipo de amantes de las
      comunicaciones (todos radioaficionados) y soñadores. La propuesta
      era clara, fabricar y poner en órbita un satélite de comunicaciones.
       
      Por aquel entonces las posibilidades tecnológicas, comparada con las de hoy,
      eran muy escasas. Tan solo pensar que apenas estábamos cambiando
      la Commodore 64 por las recién aparecidas PC´s de capacidad
      muy limitadas, hablo de aquellas XT con floppys de 5 1/4, memoria
      de 64 Kb y en muchos casos sin disco rígido.
       
      La idea era comunicar por medio del recientemente explorado
      protocolo AX-25 las computadoras en cualquier parte del planeta
      por medio de un satélite de órbita baja (850 Km de altura) y
      que circundara la tierra en períodos determinados por su órbita.
       
      Sobre los finales de la década del 80 nuestro país no contaba con
      satélite alguno en órbita, por lo tanto esta misión era todo un reto y
      compromiso al mismo tiempo.
       
      Todo este emprendimiento lo hicimos dentro de una asociación
      llamada AMSAT Argentina, de las siglas AMateur SATelite. Esta
      organización  es de carácter mundial y nuclea a todos los radioaficionados
      que se interesan por las comunicaciones vía satélite.
       
      Al enterarse los radioaficionados de AMSAT EEUU de nuestro
      proyecto, nos invitan a participar junto al que ellos estaban
      emprendiendo, la idea era aunar esfuerzos en pos de optimizar
      recursos tecnológicos y humanos en la fabricación de microsatélites.
       
       
      Es así que nos pusimos a trabajar para concretar el proyecto
      al que decidimos llamar LUSAT-1. Este nombre se desprende
      del indicativo que todas las licencias de radio argentina poseen,
      es decir, LU, obviamente SAT de satélite y -1 por ser este
      el primer satélite que fabricaríamos.
       
      A la iniciativa de trabajar en conjunto se sumo Brasil con
      un satélite denominado DOVE, e Inglaterra con dos pertenecientes
      a la Universidad de Surrey. La gente de los EEUU también trabajaban
      en dos satélites, uno de AMSAT EU llamado PACSAT-1 y el otro de una
       escuela secundaria del mismo país, la Webber State Colege,
      llamado WEBBERSAT-1.
       
      Todos los satélite eran de características similares, excepto
      el de Brasil, denominado DOVE, el que tenía por misión
      transmitir a tierra palabras de paz realizadas por niños
      de todos los países en sus idiomas nativos.
       
      Con nuestro satélite se contabilizaban 6 y como era de
      suponer el segundo problema era como llevarlos al espacio
      todos al mismo tiempo. Si bien la tecnología empleada era la de
      microsatélites, es decir que los satélites LUSAT-1, PACSAT-1,
      WEBBERSAT-1 y DOVE medían 23 cm por lado, conformando un cubo,
      y los de Inglaterra que eran un poco más grandes, no significaban
      un volumen importante, pero ningún vector espacial (cohete comercial)
      subiría para llevarnos a nosotros solos.
       
      Por esa razón nos pusimos en contacto con la empresa ARIANE ESPACE
      que es la empresa europea del espacio, la que tiene su base de lanzamiento
      en Couru, Guyana Francesa al norte de Sudamérica. Esgrimiendo la
      teoría de que cada vez que lanzaban un cohete, llevando un satélite
      comercial al espacio, debían cargarlo con bolsas de agua para
      lastrar el cohete adecuadamente, bien podríamos ir nosotros
      con nuestros satélites en vez de esas bolsas de agua y además
      eso significaría una experiencia única para esa empresa ya que
       ese sería el primer lanzamiento múltiple realizado por ellos.
       
      Luego de unos meses angustiosos esperando la respuesta, esta llego
      diciéndonos que si, pero que debíamos hacernos cargo de la construcción
      del acople para los satélites y que consistía en un aro metálico que rodeaba
      la ojiva principal donde irían montados los 6 satélites, mientras que el
      principal iría en el centro, el SPOT 2, y el motivo por el cual el cohete
      era lanzado.
       
      Para ese entonces yo había pasado de ser coordinador del proyecto LUSAT a
      ser el director de dicho proyecto. Al mismo tiempo se me encomendó la
      construcción de un transmisor para la baliza de ingeniería. Esta baliza
      tenía, y aún tiene, por misión transmitir a la estación de control el
      estado del satélite para que esta pueda obrar en consecuencia.
       
      transmisor de CW de la baliza del LUSAT-1
       
      Toda la tecnología empleada se pensó para un funcionamiento de apenas 2 años
      y que luego de eso el satélite dejara de funcionar por que sus baterías no
      admitirían más carga desde los paneles solares del satélite, pero a pesar
      de cumplir 19 años, el transmisor construido en la localidad de Villa Madero
      partido de La Matanza, aún sigue informando de la situación del satélite,
      claro, solo cuando el Sol ilumina los paneles solares y estos le entregan
      la energía suficiente para accionarse.
       
      Luego de unas cuantas peripecias llegamos al día 20 de enero de 1990,
      momento en el que aguardamos el lanzamiento del cohete ARIANE
      en su misión V-35. Estando la estación de control principal en mi casa
      de Villa Madero, esperábamos el momento en que pudiéramos encender
      y poner en marcha nuestro satélite. Lanzado el cohete y sobre Terranova,
      comienza la secuencia de separación de todos los satélites a una
      separación de 1.25 segundos, siendo el LUSAT-1 el último en ser
      separado de la nave portadora. Era ya el día 21 de enero de 1990.
       
      En ese instante nuestro satélite paso a identificarse internacionalmente
      como LO-19 y pasando a ser de esta manera el primer satélite que nuestro
      país tenía en órbita, ingresando así la Argentina en el selecto club de
      países con satélites en órbita.
       
      Luego de unos cuantos minutos, casi 30, el satélite LUSAT-1 se aproximaba
      por el sur y estando ya sobre nuestra Antártida comenzamos a
      dispararle la secuencia de encendido. Me acompaño en esa misión
      Osvaldo Gago (lu9eoh), quien representaba a la parte administrativa de
      AMSAT Argentina y que junto a él apretamos el botón de encendido.
       
      Estación de control del LUSAT-1 en Villa Madero, La Matanza
      momento del encendido del LUSAT-1
       
      Hasta ese momento todos los satélites venían apagados y nosotros seríamos los
      primeros en encender nuestro satélite, pero desde Couru, base de lanzamiento
      del cohete ARIANE, nos decían que no lo hagamos ya que los restos del
      cohete portador aún se encontraban muy cerca y que nuestra frecuencia de
      encendido se encontraba muy próxima al sistema de destrucción del cohete.
       
      Esperar a la próxima órbita para encender nuestro LUSAT-1 podía
      significar la perdida de la nave por exceso de frío ya que la electrónica
      de abordo dejaría de funcionar por baja temperatura y por lo tanto
      no lo recuperaríamos más. Al encenderlo la temperatura de sus
      componentes electrónicos compensaría el frió existente en el
      espacio. Está demás decir que la responsabilidad era muy grande
      y que Osvaldo y yo la asumimos como tal pulsando el botón
      de encendido sin importarnos las consecuencias, era a todo o
      nada. Como respuesta obtuvimos el "Aquí estoy" de nuestro
      satélite y nada exploto, el resto de los satélites luego fueron
      puestos en marcha minutos más tarde, funcionando todos
      sin excepción alguna.
       
      Y este fue el resultado:
       
       
      Rubén Omar Ferreiro (lu6dyd)
       



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