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Re: [amigos_de_dimensiones_paralelas] EL FIRMAMENTO WARAO

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  • Lancelot
    Quiero agradecer a quien envió el texto EL FIRMAMENTO WARAO. Es excelente. Soy antropólogo y si alguien tiene más material al respecto (incluyendo fotos de
    Mensaje 1 de 2 , 2 may 2006
      Quiero agradecer a quien envió el texto EL FIRMAMENTO WARAO. Es excelente.
      Soy antropólogo y si alguien tiene más material al respecto (incluyendo fotos de los indios del Amazonas) le agradeceré.
       
      Un saludo.

       
      On 4/30/06, CHUMULA <CHUMULA@...> wrote:
       
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      EL FIRMAMENTO WARAO

      El Padre Barral, al referirse a los cocimientos astronómicos de los Warao dice: "Las estrellas o grupos de estrellas más nombradas por ellos son: Nojijabasi, la  constelación de la Osa Mayor; Jataburu, constelación del flechero; Güirimo, las Cabrillas (grupo de las Pléyades – N) constelación que denominan los remeros ( güirimo) por la disposición enfilada de las estrellas, como los bogas de una embarcación; Wahibaka, Guajibaka, la curiara; Jokoma kura, la estrella de la mañana. Anakura, lucero vespertino(Venus en ambos casos – N)." (Barral 1979ª:192-193).

      SISTEMA DE ORIENTACIÓN

      Los Warao, como buenos navegantes, poseen designaciones específicas para los rumbos. Así, Ayeya indica hacia el norte;  Ajaja se refiere al rumbo sur; Ya riboto lugar por donde sale el Sol, el este; Ya iamo, denota el lado del horizonte donde se pone el Sol. U oeste.   Es decir, que, a diferencia por ejemplo de la mayoría de las etnias Caribe, quienes conocen solamente el este y el oeste, los Warao distinguen los cuatro puntos cardinales.

      Es sin embargo, el horizonte del cual tienen noción puesto que lo designan Najamutu a jokonamu, vale decir, base del firmamento o cielo que designan Najamutu, como afirma el Padre Barral:  "El cielo sideral.   Los guaraos lo imaginan como un mar de agua azul, líquida por arriba y sólido por debajo.  La lluvia serían las filtraciones del agua de arriba a través de la costra sólida de la cara inferior ." (Barral – 1979b:326).

      LA MANERA DE CONTAR

      Los Warao disponen de "numerales (numeración quinaria-vigesimal)" y son los siguientes:

      1                     Jisaka

      2                    Manamo

                             3                     Dijanamo

      4                    Orabakaya

      5                    Mojabasi

      6                    Mojo/matana jisaka (mano otro lado-uno)

      7                    Mojo/matana manamo (mano otro-lado dos)

      8                    Mojo/matana dijanamo (mano otro-lado tres)

      9                    Mojo/matana orabakaya (mano otro-lado cuatro)

      10                   Mojo/reko (mano-ambas)

      11                  Mojo/reko arai jisaka (mano-ambas sobre uno)

      12 Mojo/reko arai manamo (mano-ambas sobre dos)

      20 Warao jisaka (persona uno)

      40          Warao manamo (persona dos) 

      (Mosonyi, Esteban E & Mosonyi, Pedro C., 2000 Vol 1:125-126).

      Y anotan los autores citados "Los numerales se colocan después del sustantivo, nunca antes.- Ejemplo: Karata jisaka (libro uno: un libro". Como podrá advertir el lector,   su manera de contar se basa en un sistema simple, al igual que los Caribe, vale decir, asignándole un nombre a los primeros cinco dedos de una mano y utilizando el sustantivo de la mano Mojo  y Matana lado (otro lado) más el numeral uno, dos, etc. que corresponda.  Para el numeral 10, sencillamente: Mojo mano y Reko ambas.  Para el numeral 20 usan Warao (persona con ambas extremidades con sus dedos) más el numeral uno. Para el caso del numeral 40,   es simple: dos Warao.  Cantidades mayores usan sebe.  

      EL SISTEMA SOLAR

      El sistema solar como tal, nos es conocido por los Warao.   Sin embargo, distinguen además del Sol, la Luna y Marte,  las estrellas en general, algunas constelaciones,  los meteoros y la Galaxia.

      SOL ( Ya, Yaja. Jaja. Iaha )

      En la mitología Warao, existen varios mitos relacionados con el Sol, la Luna y las estrellas.   Referiremos en primer lugar los relativos al Sol.

      El Sol como tal recibe el nombre de Ya, que al mismo tiempo es sinónimo de día . Deseamos destacar una coincidencia con los Caribe, para quienes Sol y día tienen la misma designación en general. Es, como anota el Padre Barral en su Diccionario:   "El día (tiempo que el sol permanece a nuestra vista, o sea, un día y una noche, 24 horas ". (Barral – 1979:473)..  Por extensión: Ya a kobe "corazón del día" o reloj.   Además Ya a kobe a sinaría"señales del corazón del día" o "medida del día", según el mismo Diccionario.   Recordemos que el sustantivo sinaría implica instrumento de medida.   Ya a naburuma significa la salida del Sol.   Por oposición, Ya a sotana es la puesta del Sol.

      El primero de los mitos relacionados con el Sol que citaremos es el titulado "El sol" recogido por el P Julio Vaquero (1965) y reproducido en la obra "Diseño Warao" de A Patiño y S Garrido (1992) que citamos: "¿Qué es ese sol que nos calienta desde la alturas, por encima de la luz? El sol es un grandísimo incendio en una nube, inextinguible.   Un pájaro blanco, de regular tamaño llamado Madre del Sol, subió sin descanso hacia arriba llevando en su pico un tizón encendido. Llegando a una nube pequeñita, colocó el tizón sobre ella. El fuego del tizón prendió en la nube y jamás se ha extinguido. Pues esa nube en llamas es el sol. /.../ Por la noche el sol no sale porque la Madre del Sol está durmiendo callada." (Patiño, A & S Garrido – 1992:7).

      Hay otro mito incluido dentro de  la obra de Johannes Wilbert "Warao Oral Literature" (1964), traducido y editado en 1969 como "Textos Folklóricos de los Indios Warao".   Comienza el mito diciendo que "Esta es una leyenda del tiempo de nuestros antepasados sobre el origen del Sol.   Al principio, eran muy desgraciados: no existía el Sol, todo era oscuridad. Los Warao estaban mal, pues no podían buscar comida. Pero corría una leyenda, sobre cierto Warao, buen mozo de que se aseguraba ser el dueño del Sol." Es decir, que el Sol tenia dueño. Prosigue el mito refiriendo el caso de una familia Warao que no podía buscar su alimento. Este matrimonio tenía dos hijas y el padre pensó en mandar a una de ellas en "busca de ese joven prodigioso, dueño del Sol".   En efecto enviaron la primera de las hijas, a través de un camino que "lo notarás por la mayor cantidad de agua. Vete por él, sin hacer caso de los cañitos (afluentes). /.../ ella equivocó el camino al tomar otra dirección y llegó a la casa donde un hombre la poseyó "aquél no era un Warao: era un Jebu (espiritu) llamado "Joidatu" (el dueño de la marea alta)" La niña regresó a su casa y contó lo sucedido. Acá es útil recordar al lector que casi todas las etnias venezolanas, los animales, plantas, bosques, etc. poseen dueño.

      Entonces el padre ordenó a la segunda hija ir donde el Sol.   En el camino tuvo cuidado de no perderse hasta que llegó a la casa del joven. Relató a éste que venía, diciendo: "Mi madre y mi padre me han mandado a buscar lo que tú tienes (el Sol). El joven respondió: -Está bien: si tu estás íntegra tendrás buena suerte y llevarás lo que me pertenece (mi Sol). Si eres como la otra (desflorada) no lo podrás llevar".

      "Inmediatamente el joven se levantó y metió su Sol en un recipiente. Al meterlo, se hizo de noche. Entonces el joven agarró a la niña por el brazo y la acostó con él en el chinchorro". La poseyó advirtiéndole que "-Te daré lo mío. Pero cuidado con decir que estás desflorada. No menciones esto a tu padre ni a tu madre." Enseguida, el dueño del Sol se   levantó, destapó el recipiente de la luz y lo entregó a la niña. Se lo puso en sus manos diciéndole. –Vete  ya- Marchó pensando en sus padres."   Contó lo sucedido y "Ella colgó el Sol que llevaba allí dentro, de un tirante en la casa. Entonces el padre se levantó y tiró del recipiente hacia abajo. Al tirar, se rompió la cuerda y, cayendo al suelo, se quebró (el recipiente). Al quebrarse, se iluminó toda la tierra. Al iluminarse, se enteró su dueño (del Sol). Y al darse cuenta de lo sucedido lloró."

      "Aquella luz liberada en seguida flotó para arriba, hacia las raíces (colgaduras) de las nubes. Así que el Sol quedo flotando allá arriba, en el oriente.   De modo que al tirar el Sol, este subió en el Oriente, convertido en el Sol que nos alumbra."  Continúa el mito: "Pero salía rápidamente y corría a gran velocidad, de modo que a los Warao no les daba tiempo a buscar su comida." El Warao pensaba como arreglar el asunto y de pronto dijo: "-El remedio será un morrocoy.   Se puso a buscarlo y lo encontró, lo agarró y lo limpió con esmero. En esto salió el Sol y seguía caminando y caminando a toda velocidad. Entonces el Warao agarró su morrocoy y cuando el Sol se acercaba al occidente, le arrojó para arriba al mismo Sol. Lo entregó y se hizo de noche. Al día siguiente, al amanecer salió el Sol. Pero, después del amanecer, el Sol caminaba despacito, como lo hace ahora. Entonces los Waraos se alegraron sobremanera y se sentían felices." (Wilbert, J – 1969:82-85").

      Existe otra versión del mito anterior, recogido en la obra de María M Cora (1972) titulado "El dueño del Sol", la cual contiene los mismos personajes y transcurre casi del mismo modo, con la excepción de que esta vez, el dueño del Sol lo tenía guardado en una bolsa colgado de su rancho. /.../ la segunda de las hijas,   luego de ser poseída por el dueño del Sol, éste le ordena que regrese para la tierra de abajo y que no le moleste más. La muchacha reclama y al descubrir que el Sol estaba guardado en una bolsa, se acercó y de un golpe la rompió, liberando a Ya, el Sol.  "Al ver que su secreto estaba descubierto y que no podía contener de nuevo la fuerza de Ya, el hombre lo empujó hacia el oriente y colgó la bolsa rasgada en el poniente de modo que quedase iluminada por la luz del Sol, dejándola así convertida en Luna." Finaliza el mito, relatando que el Warao observando que el Sol se escondía tras las nubes, ordenó a la hija que fuera "otra vez al oriente y aguarda que el Sol comience a hacer su recorrido/.../ cuando apenas haya empezado a caminar, amárrale con cuidado por detrás un morrocoy, para que así tenga que ir más despacio." /.../ Así lo hizo la muchacha   "y logro enganchar en la cola del sol a Guaku, el morrocoy, el cual impidió con su lentitud que aquél corriese demasiado, por lo que esta vez, Ya estuvo iluminando la tierra   el tiempo de una joyakaba y una joajua (mareas –N). Y desde entonces así lo hace cada día y solamente se esconde por las noches." (Cora, María – 1972:61-63).

      El mito anterior se halla incluido en la obra de Fray Cesáreo de Armellada y Carmen B de Napolitano (1974 y 1991) titulado " Urisumani" y refiere que "Al principio no había sol ni noche y las cosas no tenían color. Tanto la noche como el día eran patrimonio de dos piaches teúrgos, llamados Imanaidarotu (Señor de la oscura noche) y Jokojiarotu (Señor del sol) respectivamente. La oscuridad la tenía Imanaidarotu envuelta en un pañuelo y escondida en su torotoro o cesta piachera.  Cuando salía de casa, decía a los indios: -No andéis con mi torotoro. El día que me toquéis mi torotoro, desaparecerá la luz y no podréis ver las cosas."   Prosigue el mito relatando que los cuñados del "dueño del Sol" curiosos, destapan la cesta y sobreviene la oscuridad total.   Al darse cuenta lo que habían hecho los cuñados, va a la casa del "dueño del Sol" donde había una fiesta. "Imanaidarotu dijo a Jokojiarotu: -Cuñado, ya estoy fastidiado de tanta oscuridad. Te daré una mujer si logras que sea día.   Aceptado el contrato, Jokojiarotu tiró de la cuerda (con que tenía atado al Sol) y este apareció. "mas al cumplirse las seis horas, volvió a tirar de la cuerda y volvió a ser de noche."

      "-Cuñado- dijo al "Dueño del Sol" el "Señor de la oscuridad" – seis horas no han sido sino medio día. Te daré otra mujer   para vuelva a salir el sol por otras seis horas.

      Jokojiarotu aceptó la propuesta; pero Imanaidarotu no tenía otra mujer para cumplir su compromiso. /.../ Después de pensarlo, cogió su machete y del tronco de jobo [Spondius mombimn - N]   talló el cuerpo de una mujer, que resultó sumamente hermosa y que por haber sido hecha de jobo (usiru) denominó Usirumani.  Era tan bonita, que al verla Jokojiarotu quedó enamorado. Pro no pudo casarse con ella porque era una mujer de   palo."

      Al comprobarlo, el dueño del sol consultó a varios animales hasta que el pájaro carpintero aceptó picar en un lugar hasta que "al llegar a cierto sitio, brotó repentinamente un chorro de sangre."   Así tanto el pájaro carpintero, como la garza cidra y el guacamayo se pintaron con ese color. Al cambiarse la sangre de rojo a blanco, las garzas también se tiñeron su plumaje. Finaliza el mito: " Jokojiarotu, se casó con Urirumani y desde entonces hubo siempre día y noche, hasta nuestros días..." (Armellada y Bentivenga –1991:107-110).

      En la misma publicación aparece incluido otro mito titulado: "Sol, luna y estrellas"

      Donde se relata que de un matrimonio Warao, habían nacido dos niños: "Un día, malhumorado el indio, dijo a su mujer: -Estoy cansado de ti. Te voy a dejar. –¿Y para donde piensas irte? Le preguntó la mujer. El indio   no quiso contestarle. Dos días después el indio recogió sus armas y desapareció de la casa. Al llegar al pie de un árbol muy alto, subió a su copa; y desde allí, de un brinco, saltó a las nubes.   A los dos días apareció el Sol en el cielo, pues hasta entonces el Sol no había existido.  Cuando la india miró al cielo y vio el Sol, dijo para consigo: -Sin duda que éste es mi marido. La india se encontraba otra vez embarazada y antes de huirse, le había dicho su marido: -Cuando yo me vaya y desee saber mi paradero, pregúntaselo al que llevas dentro. "   Prosigue el mito relatando que la mujer salió a buscar el marido y llegando a un gran árbol preguntó al niño que llevaba en su seno: ¿Por aquí subió tu padre? – Sí, madre, por ahí subió.   Ella no entendía lo que le contestaba el niño y preguntó a una mujer. Al no recibir respuesta la amenazó diciéndole: -Mira vieja, o me lo dices o te corto la cabeza. –Sí, mujer. Te diré. Por ese árbol subió tu marido para que su alma lo lleve al salir del cuerpo y pueda cortar la carne de la luna" (Mito recogido de Tomasa Rivas por Basilio Barral en su obra "Guarao Guarata". Reproducido en: Armellada, Fray C y Carmen B de Napolitano – 1991:111-112).

      Recogido por Julio Lavandero (1979), hay un mito titulado Iaha a namonina o La Transformación del Sol, el cual se parece en su desarrollo a varios de los otros mitos incluidos en esta investigación, solo que en esta versión, el Sol es hermano menor   de Luna y desea casarse con una de las cuatro hijas de Luna.  No había luz en las casas de los guaraos. Le enviaron sucesivamente las tres primeras hijas, que habían sido desfloradas, hasta que se quedó con la última que era virgen. "-Ahora si tendremos luz, exclamó el Sol. Entonces todos los días se encaminaba a la raíz del cielo, al horizonte, para transformarse. Yendo allá, se transformó. Pero resultó que caminaba muy deprisa. Cuando sus parientes se encaminaban a rebuscar provisión, anochecía.   Entonces advirtió Luna: -Mi hermano menor va muy de prisa. Por eso cuando mi hermano alcance la altura del cielo, debe detenerse un poco y luego avanzar despacio. /.../ Entonces la madre le comunico a su hijo: -Tu hermano mayor, hijo mío, advierte que vayas despacio. – Está bien, mamá.   Amaneció y comienza a subir, subir, subir.. llegando al cenit. Entonces, pues, prosiguió poquito a poco. Así fue como nosotros conseguimos la luz. Si no hubiera ocurrido eso, nunca hubiésemos amanecido ." (Vaquero, Antonio – 1991:25-206).

      LUNA

      El P. Antonio Vaquero (1965) recogió   entre los Warao un mito relacionado con la Luna, en el cual, la Luna es un marsupial llamado rabipelado [Monodelplhis brevicaudatus], y el mismo se afirma: "Y la luna ¿qué es? –Es el ojo de un rabipelado. Cuando la luna alumbra mucho es que el rabipelado abre mucho el ojo. Cuando   no luce es porque el rabipelado está dormido y cuando la luna se pone roja es porque el rabipelado ha muerto. Entonces las almas de los muertos, sacando su cuchillo cortan la carne del rabipelado para comer /.../ Pero por la noche no duerme; camina de acá para allá continuamente, con su rabo bien enlazado a la nube. Si el rabipelado se le soltara un instante el rabo de la nube, caería a la tierra y se estrellaría." (Patiño A & S Garrido – 1992:7). 

      Vale la ocasión para recordar al lector que en los eclipses totales de Luna, a veces, ésta toma un color rojizo o pardo oscuro y en la cosmología Warao, como en algunas otras etnias de Sur América, el eclipse es asociado con la muerte del cuerpo celeste.

      La Luna como tal es Waniku, pero los Warao distinguen sus fases así: Waniku idaya o Waniku kasi, cuarto creciente lunar;  Waniku a jokaya, cuarto menguante.  Así mismo, los Warao reconocen perfectamente la asociación de las fases lunares con las mareas producidas en el Océano Atlántico. Así, las mareas vivas (Luna nueva y Luna llena son hoidamata. Las mareas muertas en las fases de los cuartos menguante y creciente, se llaman manuka. El período de Luna nueva lo  llaman imanaida o gran oscuridad (Heinen D 6 P Lavandero – 1973:17-20).   Sin embargo, y este dato es importante, los Warao identifican a la Luna con el mes, en cuanto al ciclo lunar de   28 días, se refiere.  Al halo lunar, lo designan como Waniku a yasi, o sombrero de la Luna.  Distinguen claramente los eclipses de Luna, los que llaman Waniku miamoana, o Luna invisible. (Barral – 1979:457).

      Según el Padre Barral (1979), afirma que "en la región fronteriza con Guyana, en Amacuro-Barima, creen los indígenas que la Luna es un nobu  (zarigüeya o rabipelado), de un solo ojo, prendido de las nubes por la cola. De día tiene un ojo cerrado, porque lo pasa durmiendo. De noche vigila; por eso lo tiene abierto, y ese ojo abierto es lo que vemos cuando vemos la Luna.   En las otras regiones también el mito del rabipelado [Monodelphis brevicaudatus] juega papel en la mitología lunar; pues, aunque no digan que la luna es un ojo abierto de un rabipelado, si dicen que un rabipelado está dentro de la Luna y que ese rabipelado es un indio arrojado a la Luna por una ventolera, convertido en el mencionado didelfo por atentado de estupro con su propia hermana." Más adelante se menciona " Waniku a Nobu " que es el mismo mito resumido antes. (Barral – 1979:457).

      Inserto en el mito del Sol, recogido por J Wilbert (1964), referido antes, al momento cuando fue liberado el Sol de su recipiente en que fue traído por la   hija de una familia Warao desde el lugar del dueño del Sol, se afirma: "Aquel recipiente del Sol se había convertido en la Luna, pues la Luna no es otra cosa que el recipiente del Sol."   Y en dicho mito, se concluye que "ahora, aquella otra luz que flota allá arriba es el recipiente del Sol, al que pusieron por nombre "luna" (Waniku –entre las dos extremidades de la curiara) Y la cuerda con que estaba amarrado (el Sol) se convirtió en un aluna estrechita. " (Wilbert, J – 1969:85).

      En otro mito titulado "El muchacho que se volvió a la Luna" recogido por Henry Osborn (1960), se relata: "Cuando el mundo era nuevo, había una muchacha con su hermanito. Había otros hombres también. Así a la media noche uno llego a la muchacha.   Entonces la muchacha pensaba: -¿Cuál hombre me llega? Yo no tengo amante.  Pero que si me llegó. Pero siempre tengo que saber. Entonces se fue y trajo un palo jumatu. (Jumatubu árbol de nombre caruto [Benipka americana] que produce una tinta de color negro – N) /... / Cuando es noche oscureció, estaba acostada en el chinchorro habiendo puesto el jumatu, ya partido, por debajo.   A la media noche llegó él otra vez. Entonces tocando el jumatu , le tocó al hombre en la espalda. Al amanecer era el hermanito que tenia la espalda tocada y negra.   Cuando la hermana lo vio le regañó."  Este se apenó y lloró y se marchó con su animal el rabipelado /.../ Al anochecer era rabipelado ya.  Ese es el que es la luna ya." (Osborn, H – 1960:b:79-80 y en Barreto,m D & E Mosonyi – 1980:63).

      En la colección de Ajotejana de Julio Lavandero (1991), se incluye un mito titulado " Uaniku a nomonina o La transformación de la   Luna-  Comienza diciendo: "Luna vivía allí, como hermano menor de una hermana, en la misma casa. Su gente vivía lejos.   Cuando su hermana se retiraba a pasar sola su regla (periodo menstrual – N), Luna iba de noche a hacerle el amor, creyendo que era otra persona. La hermana no sabía quién era , pues desaparecía al amanecer. Así por tres veces. -¿Pero quien será en realidad mi visitante? Se preguntaba la hermana. –Aquí solo vive mi hermano menor.   Entonces se le ocurrió un ardid. ¿Quién será en realidad mi visitante? Por eso mismo, me embadurnaré las manos con caruto para averiguar  su identidad.   La hermana se embadurnó las manos con caruto. Anocheció, habiendo oscurecido un poco, llegó el visitante. Y lo agarró bien, manoseando por la espalda a su hermano, creyendo que era otro. Cuando amaneció, vio que la espalda de su hermano menor cargaba las huellas de sus manos." Al verse descubierto, Luna se fue a las raíces del cielo, al horizonte. Primeramente Luna era blanquito /.../ mas ahora su hermana le marcó la espalda y desde entonces tiene el rostro manchado. /.../ Según la tradición, se transformó en luna uno que era guarao. Así me lo contó mi abuelo." (Lavandero, Julio  - 1991:198).  

      Vale la pena mencionar en este punto, que la versión del hermano incestuoso, las manchas de la Luna y el período menstrual, tienen comunidad con mitos parecidos de los Caribe de Venezuela, vecinos de los Warao.

      En el ritual de la Nouara, asociada a la fiesta con la yuruma o harina extraída de la palma moriche, existe un baile acompañado por canciones que se efectúa "un día después del plenilunio que los warao llaman waniku joni nakae, "la luna se cayó al  agua" y cuando alumbra toda la noche hasta el amanecer, la gente pasa toda la noche bailando en la pista mientras los wisimo celebran el propio rito de la Naja Namu. En la madrugada se distribuye la fécula de moriche entre los habitantes para que cada casa haga sus tortas de yuruma." (Lavandero, J, D Heinen – 1986:203).  Este ritual descrito por los autores citados, está vinculado a la Luna, al igual que los Mare Mare.

      PLANETAS

      A partir de la información que poseemos, los Warao reconocen con perfecta claridad a Venus, en sus apariciones matutinas como Jokonakura (Kura = estrella, Joko   del amanecer o de la mañana) y en su presencia vespertina como Anakura donde Aná, es atardecer o estrella Kura de la tarde.   No así a los otros planetas, visibles aún cuando no con el brillo de Venus.

      En la mitología Warao, y en especial en un mito recogido por Johannes Wilbert (1964) titulado "El arquero 'Buen brazo' (1964), se relata que los Warao vivían "Alla arriba en el cielo". Había casas muy largas y cerca de ellas crecían las palmas manaca. Había un joven Warao a quien llamaban 'Buen brazo' que tenía su arco y su flecha. Cuando el disparaba a un pájaro jamás erraba el blanco; caía del primer flechazo. /.../ pero una vez le sucedió que, al flechar a un pájaro, erró la puntería y la flecha se alejó, rozando las plumas del pájaro. El flechero se fijó en la trayectoria de la flecha: comprobó que caía en la orilla del río. Allá se dirigió, el flechero y llegó al lugar de la caída. ¿Dónde habrá caído mi flecha?   La buscó por todas partes pero no podía encontrarla. De pronto observó un huequito y comenzó a cavar. Y cavando, atravesó (el piso del cielo). Al desfondarlo contempló la tierra.   Entonces aquel joven cogió las cabullera de un chinchorro y las descolgó hasta la tierra. Por ellas se deslizó hasta abajo. Así deslizándose llegó a la tierra Observó si había comida. Había yuca, moriche, báquiros y toda clase de animales, toda clase, mucha. /.../ El joven estuvo buscando su flecha pero no la encontró. Se dispuso a subir de nuevo al cielo para informar a sus congéneres."

      " En cuanto llegó al cielo, aquel joven se puso a contar. /.../ Entonces todos los Waraos comenzaron a gritar: -Vámonos: Aquí no teníamos comida y la hemos encontrando en abundancia...Inmediatamente prepararon sus chinchorros para bajar a la tierra. Aquel joven fue el primero en salir y caer sobre la tierra. Detrás bajaban cantidad de Waraos. Bajaban sin dificultad, pero todavía quedaban muchos Waraos arriba en el cielo. En eso le tocó bajar a una mujer grávida y llegó al lugar del hueco. Pero quedó atascada por causa de su preñez y quedaron asomando sus nalgas que se convirtieron en el lucero de la mañana. Esa estrella brillante es el trasero de aquella mujer grávida.   Así que la mitad de los Waraos se quedaron en el cielo."  (Wilbert, J  - 1969:32-35).  Vale decir que así nace el planeta Venus a quienes los Warao distinguen como lucero.

      Existe otro mito Jokonakura traducido como "El lucero del Alba"   Según este mito el lucero del Alba, Venus, poseía un espejo, el cual le fue robado y por ello todo quedo a oscuras. Prosigue el mito con varios incidentes, donde se mezclan varias muchachas que deben ser poseídas. Todas debían poseer el himen porque esa era la condición para que regresara la luz. Luego de acostarse con las tres primeras, la cuarta resulto ser virgen y amanceció. "desde ese momento el lucero del alba se alza en los cielos , se encamina a las raíces del firmamento (horizonte – N) pero apresuradamente. Anda de prisa. " (Lavandero P, J –1991:65-69)

      Hay también un mito, recogido por Julio Lavandero (1982) titulado Iaha, Anakura, Jokonakura tane que traduce como "El sol y sus luceros". Curiosamente, en este mito, no se nombra ni al Sol ni a Venus, como tales. Pero se infiere por el texto que se trata del Sol y de Venus, en sus apariciones matutina y vespertina. Es una joven pareja que, al quedar embarazada la esposa, informa al marido que se irá lejos. Suceden varios incidentes en su viaje hasta que se encuentra con una vieja. Luego de desobedecer una instrucción de la vieja, la madre muere. Aquella salva a los dos hijos y les da crianza.   Al final, se encuentran con el padre y éste pregunta al hijo donde está su hermano. Él responde: "Mi hermanito se quedó.  -¿Y su mamá? –Mamá también se quedó. Pero mamá murió. –Ah, esta bien. Su hermanito permanecerá delante de nosotros y le llamarán Lucero de la Tarde. Así le llamarán. Ahora usted quedará delante de mí, hijo mío. Yo, su papá, iré después de usted. A usted le llamarán Lucero del Alba. Así le llamarán. El que nos adelantó, quedará siempre por delante esperándonos." (Lavandero, Julio – 1991:269-273).

      En un estudio de Heinen & Lavandero (1973) se afirma: "Conocen al planeta Venus como hokonakura "estrella del amanecer" y anakura "estrella del atardecer, creyendo que son dos estrellas diferentes. (Wilbert, comunicación personal)."  (Heinen D & J Lavandero – 1973:11).

      ESTRELLAS Y CONSTELACIONES

      Hay una referencia al Sol, la Luna y en especial las estrellas, en un mito, de procedencia de Guyana, titulado "La niña que subió a las nubes en busca de sus hermanos", en el cual la niña del cuento, decide ir en busca de sus hermanos que se habían convertido en zamuros.   A lo largo del mito se menciona que la niña va primero al Sol "pero el Sol estaba calientísimo y se comía a los niños" y regresó.  Luego fue a la Luna "Pero como la luna estaba muy fría, también regresó."   Más adelante dice el mito:

      "Ahora fue a las estrellas. Entonces las estrellas estaban todas sentadas en sus asientos." Al llegar allí, le ofrecieron silla para que sentase. La estrella matutina dijo: -¿Qué es lo que tu quieres aquí? Entonces la niña dijo: Yo busco a mis hermanos. Pero la estrella matutina le dijo: Te será muy difícil ver a tus hermanos; tus hermanos revolotean altísimo, en la cumbre de la montaña." (Barreto, D & E Mosonyi – 1980:153). Lo que nos parece interesante es que en este mito se resumen los conocimientos sobre los cuerpos celestes de los Warao:: Sol, Luna, estrellas y el planeta Venus

      Entre los  mitos recogidos y analizados por Claude Levy-Strauss en su monumental obra Mitológicas, recoge en la primera de ellas, el siguiente mito Warrau que él titula: "Origen de las estrellas".   En dicho mito se menciona que: " Había una vez dos hermanos, el mayor de los cuales era un gran cazador..  Cada día se alejaba un poco más persiguiendo la caza, de modo que en una ocasión llegó a un arroyo que nunca había visto.   Trepó a un árbol de la orilla para acechar los animales que irían a beber.  Súbitamente vio a una mujer que se acercaba chapoteando y cuya conducta le intrigó. Cada vez que hundía la mano en el agua sacaba dos peces, y también cada vez se comía uno y metía el otro en un cesto.   Era una mujer muy grande, un ser sobrenatural../.../ El cazador pasó la noche en el árbol y al día siguiente volvió al pueblo. Relató la ventura a su hermano pequeño, que le suplicó que le permitiera acompañarlo a fin de ver "semejante mujer, capaz de atrapar y devorar tantos peces. –No, respondió el mayor, pues siempre te estás riendo y podrías reírte de ella. Pero el menor prometió estarse serio y el hermano se dejó convencer.   Llegados al arroyo, el hermano mayor subió a su árbol, que estaba un poco apartado de la ribera; para nada perder del espectáculo, el menor se empeñó pertinazmente en instalarse en un árbol mejor colocado y se sentó en una rama que se prolongaba sobre el agua.   La mujer no tardó en aparecer y reanudó su operación.  Cuando pasa por debajo del hermano menor, distingue su sombra reflejada en el agua. Intenta atraparla, fracasa y se obstina.   Hundía la mano con presteza, cabriolas tan ridículas, que el muchacho que  estaba precisamente encima no pudo contener la risa viendo aquellas banas tentativas de coger la sombra en vez de la presa. Reía y reía sin parar."

      "Entonces la mujer levantó los ojos y descubrió a los dos   hermanos; ordenó descender al menor pero éste  no quiso. Furiosa por haber sido ridiculizada, la mujer envío hormigas venenosas al taque; picaron y mordieron tan fuerte al chico, que para escapar de ellas tuvo que tirarse al agua. La mujer lo cogió y se lo comió.   Acto seguido, capturó al mayor y lo metió en su cesto bien cerrado.  Vuelta a su choza dejó el cesto y prohibió a sus dos hijas tocarlo.   Pero no se había dado media vuelta, las hijas se apresuraron abrirlo. Les encantaron el aspecto físico del héroe y sus talentos de cazador. La verdad es que las dos se enamoraron de él y la menor lo esconde en su hamaca."

      "Cuando la ogresa se dispone a matar y comer a su prisionero, las muchachas confiesan su falta. La madre consiente en perdonar a ese yerno imprevisto, a condición de que pesque para ella. /.../ Y el héroe se agota con aquel trabajo hasta el punto de caer enfermo.   La muchacha más joven, convertida en su esposa, consiente entonces en fugarse con él. Un día le informa a su suegra que ha dejado como de costumbre el producto de la pesca en su piragua y que tendría ella que ir por el (pues   un pescador no puede cargar en persona el pescado, por miedo de perder su suerte). Pero ha apostado un caimán debajo de la piragua; la ogresa es devorada."

      La hija mayor descubre la muerte, afila su cuchillo, persigue al culpable. A punto de ser alcanzado, éste ordena a su mujer subir a un árbol y trepa tras ella. Pero no con suficiente velocidad, sin embargo, para impedir a su cuñada cortarle una pierna.   El miembro se anima y se convierte en madre de los pájaros.  Siempre se ven en el cielo nocturno la mujer del héroe (las Pléyades); más abajo está él (las Híadas) y aún más abajo la pierna   cortada (el cinturón de Orión)." (Levy-Strauss, C –1986:112-114).

      Advertimos al lector que, dependiendo del área que ocupan los Warao, las mismas agrupaciones estelares, tienen diversas connotaciones como veremos enseguida.  

      Osa Mayor – Noji jabasi

      En la extensa mitología Warao hay un mito titulado Noji jabasi traducido como "La Osa Mayor" recogido por el Padre Basilio Barral (1978) que tiene mucha similitud con el recogido por Johannes Wilbert, titulado "El cazador 'Buen Brazo'", solamente que siendo el contexto igual así como los personajes, el desenlace es que la mujer embarazada que trata de bajar a Tierra, no se convierte en Venus como veremos: "Descendieron todos. Unicamente quedó arriba, sin bajar, una mujer que estaba embarazada y el marido de la misma.   La mujer aquella que estaba embarazada quería bajar como los otros waraos pero al intentar introducirse por el boquete, no cabía en el.  Su marido comenzó a forcejear   para empujar hacia abajo   a la mujer, saltando encima de ella. Pero a pesar de los esfuerzos, la mujer embarazada no pudo penetrar por el boquete del cielo, ni pudo bajar. Arriba quedó ella para siempre, para estar así siempre, siempre, taponando con su muslo y pierna el orificio del firmamento. De entonces aquella mujer warao convertida en estrella, es denominada por los waraos Noji jabasi."  (Barreto, D & Mosontyi, E – 1980:23)  

      Ahora bien, el término Noji jabasi   es, según el diccionario de Barral: "uno de los muslos" y aclara el autor que entre las comunidades Warao de Amacuro, Sacupana y Guayo, se refieren a la constelación de siete estrellas o constelación del "muslo con su pierna" (Barral, B – 1979:351), que no sería otra que la constelación occidental de la Osa Mayor, la cual,  por cierto, representa para los chinos un carro de bueyes y para los Warao el muslo de la mujer que quedó atascada en el firmamento y se convirtió en estrella.

      Ese mito, por cierto, está emparentado con otro de los Pemón, llamado Tamuekán, sólo que los personajes cambian, aún cuando el final es el mismo, pero la figura está asociada al cinturón de la constelación de Orión, al igual que en las comunidades Warao de Güinikina, Ajotejana y Araguabisi, según el Padre Barral.

      La visibilidad nocturna en el Delta, depende en mucho del estado del clima, generalmente nublado.   Sin embargo, en las noches despejadas y sin Luna, la visibilidad es estupenda.   De allí que los Warao, distingan no solamente a las estrellas   Kura, sino que de  hecho reconocen algunas constelaciones como veremos enseguida.  Los meteoros o "estrellas fugaces" las otras llaman Kura jatabu, donde este último término significa flecha.     

      Pasamos a enumerar las constelaciones que reconocen los Warao, según el Padre Barral.   Vamos a citarlas en orden de su tamaño aparente.

      Orión – Nojijabasi; nohi jabasi; noji-jabari

      Imaginamos, por no haber podido confirmarlo personalmente, que se trata de la constelación toda, que como sabemos, parece   una enorme letra H en mitad de los dos hemisferios celestes norte y sur.   Sin embargo, los Warao llaman a las tres estrellas conocidas en Occidente como el cinturón de Orión (un personaje también mítico) con el nombre de Wirimo.

      Hay sin embargo un hecho importante.   En el mito recogido por Wilbert (1970), "El cazador Buen Brazo", se afirma que la mujer embarazada que queda atascada al tratar de bajar a tierra es el  planeta Venus.   Sin embargo, en el mito "Jaburi, padre de los Gauraos (Cora 1972) se afirma que, la mujer embarazada que queda atravesada en el agujero del cielo,  al tratar de bajar a tierra, asoma un muslo o sea "la pierna que se ve desde aquí como un curvado grupo de siete estrellas, llamadas noji-jabari, que quiere decir muslo volteado. (Cora, María M  - 1972:42).  Vale la pena recordar acá, la existencia de un mito muy extendido entre los Caribe, tanto de Venezuela como de Surinam, titulado "el de la pierna cortada" y que se refiere exactamente a la figura humana de Tamekán, cuya pierna cuelga y está representada por las tres estrellas de la constelación de Orión, conocidas como las Tres Marías que forman a su vez el cinturón del mítico guerrero en la constelación occidental de  Orión. 

      En una investigación de Heinen & Lavandero (1973), se afirma que: "Tanto kura mokomoko (Pléyades –N) como la parte de nohi habasi, llamado Cinturón de Orión y popularmente conocida como las Tres Marías, formada por las estrellas delta, epsilon y zeta Orionis (Mintaka, Alnilan y Alnitak –N), tienen en Winikina un sentido simbólico profundo.   Las primeras representan el órgano sexual femenino: las segundas, el masculino. Por esta razón en Winikina, los muchachos en general y entre si pueden referirse a kura mokomoko por su nombre verdadero. No así los dawatuma yernos, quienes lo llaman hahesebe "muchos canaletes" wirimusebe "muchos remeros" o bien domu "pájaro", en presencia de los suegros, especialmente de la dabai " suegra". Para ellos la palabra kura es altamente tabú, tomamera nakaya "sienten vergüenza" Por esa misma razón los Winikinarao no pueden contar los años por Kura, especialmente dirigiéndose a las mujeres, como se hace en otras áreas warao, sino por hoida "agua crecida", fenómeno que ocurre una vez al año coincidiendo con el año nuevo  Warao:  kura mokomoko hido. Finalmente, es ésta también la razón por la que se evita el término hoionakura y el respectivo anakura, substituyéndose por domu aida, pájaro el grande.  Más adelante ambos autores, refieren que la visión de las estrellas que forman el cinturón de Orión y las nebulosas M-42 y M43 "que vistas al este hacia las 8 pm principios de diciembre, ofrecen el aspecto de un hombre sentado al que le falta una pierna. El mito dice que se trata de un Warao infiel al que la ofendida "prometida" corta una pierna. Huye el villano hacia el cielo y queda allá convertido en estrella." (Heinen D & P Lavandero – 1970:12, 14).

      Vale la pena destacar además, que Noji jabasi ,  según el diccionario es "uno de ambos muslos" tiene dos significados, a saber: para los Warao de las comunidades de Güinikina, Ajotejana y Araguaimujo estaría representado en el cinturón de Orión, pero para las comunidades de Amacuro, Sacupana y Guayo, sería la constelación de la Osa Mayor. (Barral, 1979:351).

      Pegaso – A riri, Diri

      El gran cuadrado que forma el centro de esta constelación occidental de Pegaso y que supone la figura de un caballo mitológico, dotado de alas, ubicada en el hemisferio celeste norte, es para los Warao una parrilla. A riri, según Heinen & Lavandero (1973:12) y el Padre Barral, denomina  Diri también a una parrilla que hacen los Warao con cuatro palos.  (Barral, B  - 1979:102).

      Casiopea – Jonabaida a Kaja; Hunabaida akaha

      Esta constelación también del hemisferio celeste norte, muy cercana a la Osa Mayor, y ambas   próximas  a la estrella Polar, indicadora del norte celeste, cuyo nombre mitológico corresponde a Casiopea, mujer de Cefeo y madre de Andrómeda, es distinguida por los Warao como "la quijada del manatí"   [Trinchechus inungis] ese mamífero acuático,  casi desaparecido de los ríos venezolanos. Y Barral aclara Jo-naba o joinaba (Tapir del agua o manatí) (Barral, B – 1979: 219).

      La investigación de Heinen & Lavandero (1973) establece que las subtribus Warao: Winkina y Ajotejana,   distinguen "Cassiopeia, que aparece al anochecer durante los meses de octubre y siguientes, no lejos del Cuadrado de Pegaso, es hunabaida akaba "mandíbula del danto".(Heinen & Lavandero – 1973:11).

      Nótese que hay diferencias aparentes en las traducciones, puesto que para algunos Warao el manatí es un"tapir del agua"; kaja es mandíbula y naba es tapir según el Diccionario de Barral.

      Cáncer – Arani, He arani

      En el trabajo de Heinen y Lavandero (1973) que hemos venido citando se indica que con la aparición de la constelación de Orión, los Warao identifican la época próxima a la cosecha del cangrejo peludo, he, que capturan para su alimentación. "Pero esta época se calcula con más precisión con la aparición de la constelación Cáncer, llamada Arani, "madre del cangrejo"o he ariawara "origen primordial del cangrejo". Se fijan sobre todo en el asterismo formado por el cúmulo abierto de Praesepe (M44) más (las estrellas –N) gama y delta Cancri (Cangrejo), que   en efecto presenta forma de cangrejo. La importancia de los asterismos kura mokoomoko y arani no se limita únicamente a lo que hemos indicado. Durante todo el año, continúan siendo importantes indicadores del tiempo según la posición que presenten al amanecer o anochecer.   El punto culminante del tiempo del cangrejo ocurre cuando wirimusebe o kura mokomoko aparecen alrededor de la media noche y  amanecen el cenit. Esto es: hacia la segunda mitad de agosto, algún tiempo después de que la aparición de he arani (Cáncer). La estación seca, inawaha, es inminente al aparecer al este y al anochecer wirimusebe, a mediados de noviembre.  Kuahasika he arani anayakore, domu a nobotomo wihibaka asimaria, anawaha "cuando Cáncer anochece en el cenit, es el tiempo de pichones emplumados. Verano." Y citan los autores: "He arani hohine hokonakakore he nabakanaha. Bobine hokokore, he nahakaya "cuando la madre del cangrejo sale antes del amanecer, aún no ha llegado el tiempo del cangrejo".   Añaden los autores que: "La coincidencia de la constelación Cáncer con ciertas fases de la Luna determina la fecha exacta de las expediciones que van a recoger cangrejos. Cuando dicen: waniku ahokona ariana "el tercer amanecer la luna llena" y ya están en las playas recogiendo cangrejos peludos alborozadamente. Esto sucede en los meses  de julio, agosto y setiembre." (Heinen y Lavandero – 1973:12-14).

      La Curiara – Wahibaka, Guajibaka

      En el Diccionario del Padre Barral, se menciona la existencia de una constelación que semeja la curiara o embarcación típica de los Warao. Sin embargo, no hemos podido confirmar esta versión.  

      Cruz del sur – Yaromu a jatabu, Domu yaromu, Dibawara   (Revisar)

      En efecto se trata de la constelación de la Cruz del Sur, identificadora del polo celeste sur y constelación muy fácil de distinguir en dicho hemisferio, a partir del mes de abril.    Para los Warao, por supuesto no se trata de una cruz, sino de la figura de un paují [Crax alector], ave de color negro, con copete de plumas encrespadas, cuyo nombre en Warao es Yaromu.  De hecho se trata de dos constelaciones Warao: la del Pauji y una cercana, la del Flechero que lo está cazando. Domu es ave domesticable. (Barral, B – 1979).

      Estas dos constelaciones, de los Warao, están vinculadas con un mito del flechero y el origen del paují. En un estudio de Heinen & Lavandero (1973) establecen lo siguiente: "Los Winikinarao la denominan domu yaromu o simplemente yaromu, paují. También se oye yaromu ariawara (origen primordial del paují)"  (Heinen & Lavandero   - 1973:11).

      El Flechero -   Jatabu arotu

      Suponemos que esa constelación asociada por los Warao a la Cruz del Sur, debe tratarse de las estrellas alfa y beta de la constelación del Centauro y vinculada por ellos a la mencionada antes por tratarse del Paují, ave que cazan y consumen los Warao.   Por cierto, el Pare Barral, recoge en su Cancionero Warao una dedicada al Jatabu arotu o dueño de las flechas, flechador, flechero. Puede entenderse de un flechador en sentido natural y éste creo que es el verdadero sentido del canto del brujo o mago blanco, arrojador de las flechas mágicas o del mal de ojo" Barral 1979ª:212).

      Los autores Heinen y Lavandero afirman:, domu ahatamo " cazadores del paují"  o bien domu ahatabu, "flecha del pájaro" está formada por (las estrellas -N) alfa y beta Centauri. "    (Heinen & Lavandero  - 1973:11). Es decir, que asocian a la constelación occidental de la Cruz del Sur, las dos estrellas principales de la constelación del Centauro que está próxima a la anterior.

      Los meteoros, conocidos como estrellas fugaces son designadas por los Warao como kura jatabu.

      Pléyades – Kura mokomoko; Jaje sebe; Wirimosebe

      Este célebre cúmulo estelar, asociado en Occidente a la constelación del Toro (Taurus), reconocida por casi todas las culturas antiguas de la humanidad, debido a la    atracción que ejercen, por tratarse de un cúmulo de más de 4000 estrellas, de las cuales seis o siete poseen el mismo brillo y aparecen muy juntas en el firmamento, en la constelación de Toro (Taurus).  

      En el estudio  de los autores D Heinen & P Lavandero (1973), se cita: "Pero el grupo estelar más importante para los Warao, que rige su año lo mismo que el de muchos grupos indígenas suramericanos (Wilbert, com. pers.) Es kura mokomoko "estrellitas": Las Pléyades, popularmente conocidas en Occidente,  como Las Carbillas. Este cúmulo abierto de estrellas de la Constelación Taurus desparece del poniente a principios d

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