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    YA SE SABE QUE AQUI COPIAMOS ESTUPENDAMENTE LO PEOR DEL IMPERIO.. La delirante lucha contra el terrorismo Pedro López López Rebelión Un excelente
    Mensaje 1 de 1 , 1 ene 2008
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      "YA SE SABE QUE AQUI COPIAMOS ESTUPENDAMENTE LO PEOR DEL IMPERIO.."
      La delirante lucha contra el terrorismo


      Pedro López López
      Rebelión


      Un excelente artículo publicado en "Sin Permiso" -versión
      electrónica- el pasado 23 de diciembre da pie a hacer algunas
      consideraciones sobre el actual modelo de lucha antiterrorista. El
      artículo en cuestión se titula "El macroproceso 18/98 y la peligrosa
      normalización de la excepción, y está firmado por Jaume Asens
      (colegio de Abogados de Barcelona) y Gerardo Pisarello (profesor de
      Derecho Constitucional) y se extiende en comentarios sobre la
      sentencia de la Audiencia Nacional en el Sumario 18/98, con la
      crítica general de fondo de la restricción de libertades que está
      suponiendo la actual lucha contra el terrorismo. Al comienzo del
      artículo se menciona una sentencia del Tribunal Constitucional de
      1995, que deja sentado que "la manifestación pública, en términos de
      elogio o exaltación, de un apoyo o solidaridad moral o ideológica
      con determinadas acciones delictivas, no puede ser confundida con
      tales actividades" (STC 42/95).


      Hace unos días la prensa nos informaba de que una de las condenadas
      lo había sido por manifestar públicamente que el atentado de la T-4
      era una respuesta de ETA a la política del gobierno. Pues bien, en
      el marco de la sentencia, se entiende que estas declaraciones
      suponen una justificación del atentado. El silogismo es preocupante.
      Si lo trasladamos a otro caso bastante más grave de terrorismo, como
      son los atentados del 11-M, quien quiera que defienda que esos
      atentados tuvieron que ver con la ocupación de Iraq, se verá, con el
      mismo razonamiento, acusado de justificar la masacre del 11-M.


      La lógica es del todo absurda, y unos ejemplos nos ayudan a calibrar
      de qué estamos hablando. El pasado 23 de diciembre, el
      diario "Público" destacaba unas declaraciones del general de marines
      Doug Stone. Dice Stone: "Si detienes sin razón a 150 personas en un
      pueblo, acabas de crear 150 pequeños terroristas". Stone, que tiene
      a su cargo 30.000 presos iraquíes "y es consciente de que muchos de
      ellos hace tiempo que deberían haber abandonado las celdas",
      parece "comprender" que el terrorismo pueda estar causado por la
      aplicación injusta de medidas. En la lógica de la sentencia 18/98, y
      en la lógica más general que se va adueñando del actual modelo de
      lucha contra el terrorismo, unas declaraciones como éstas le sitúan
      a uno en el "entorno" del terrorismo. Naturalmente, si no tienes el
      blindaje de un general de marines, porque si eres de los que critica
      la guerra, declaraciones como éstas te sitúan en un pantanoso
      terreno que suele denominarse "entorno" del terrorismo, muy cerca de
      esa figura jurídica tan elástica de "colaboración con banda armada".


      En otro artículo publicado en "El País" el pasado 21 de diciembre,
      Rafael Domínguez Martín dice que "la desigualdad genera
      inestabilidad social y política". ¿Qué es eso de la "inestabilidad"?
      ¿Querrá decir algo parecido a que puede que haya violencia si hay
      desigualdad? ¿Y eso no es justificar la violencia en la nueva
      doctrina antiterrorista? En su libro "Hegemonía o supervivencia",
      Noam Chomsky aporta dos citas interesantes: el Consejo Nacional de
      Inteligencia de Estados Unidos considera que el seguimiento del
      modelo neoliberal arrastrará un incremento de la violencia y el
      terrorismo en el futuro en todo el mundo. Por otro lado, el Mando
      Especial (planificadores militares estadounidenses) prevé que la
      globalización seguirá incrementando la distancia entre los que
      tienen y los que no tienen, y que este hecho provocará un aumento
      del malestar y de la violencia entre los que no tienen. Nuevamente,
      desde el punto de vista de la sentencia 18/98, encontraríamos en
      estas previsiones una justificación del terrorismo. ¿O quizás es que
      las mismas cosas dichas por un general estadounidense o por un
      miembro de los servicios de inteligencia, constituyen un análisis
      objetivo, pero dichas por un activista se interpretan como
      justificación de acciones terroristas?


      Hemos podido ver uno de tantos casos sangrantes en esta sentencia en
      la condena de Sabino Ormazabal a nueve años por colaboración con
      ETA. Uno alucina si lee la entrevista que el pasado 27 de diciembre
      publicaba el diario "Público". Ormazabal declara que está en contra
      de ETA y que defiende el camino de la no violencia. Como quiera que
      es un defensor de la desobediencia civil y ETA ha hablado de esto
      últimamente, la sentencia considera que la desobediencia civil que
      practica de la Fundación Joxemi Zumalabe, a la que pertenece Sabino
      Ormazabal, está a las órdenes de ETA. Y se han quedado tan anchos…


      En el mismo diario, el día 28 de diciembre Javier Sádaba se declara
      amigo de Ormazabal y de algún otro condenado. La misma lógica
      perversa debería declarar a Sádaba como otro miembro del "entorno"
      de ETA. Y como a mí me cae bien Javier Sádaba, y, aunque no gozo de
      su amistad, he intercambiado con él algunas comunicaciones, podemos
      estirar un poco más la cuerda (parece que de eso se trata) y
      considerar que yo también estoy relacionado, como también lo estará
      cualquiera que se relacione conmigo, y así sucesivamente…


      La lógica es simplemente delirante. Hace unos años, un matemático
      demostró que era posible establecer una relación entre dos
      habitantes cualesquiera del planeta en no más de siete eslabones. Si
      hacemos bastante más pequeña la escala, como puede ser considerar
      nuestro país, ¿pueden ustedes imaginar cuántos eslabones pueden
      hacer falta para relacionarnos a cualquier de nosotros con un
      miembro de ETA? No creo que hagan falta la mitad de los siete que
      son necesarios, como máximo, para relacionar a dos habitantes del
      planeta, por alejados que estén sus países, sus ambientes o sus
      idiomas.


      El modelo de justicia imperante, tanto en España como en Estados
      Unidos (ya se sabe que aquí copiamos estupendamente lo peor del
      imperio), es para echarse a temblar. No sabemos si el terrorismo
      puede acabar con la democracia, pero si estamos viendo ya que la
      lucha contra el terrorismo es perfectamente capaz de hacerlo.
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