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CRISTIANOS APASIONADOS

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    Cristianos apasionados Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea
    Mensaje 1 de 1 , 29 jul 2009
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      Cristianos apasionados


      Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos. 2 Corintios 12:15

      Estas son palabras del hombre más apasionado por la predicación del evangelio. Son del más grande evangelista y tierno pastor, el gran apóstol Pablo. Tal pensamiento tiene una cierta semejanza con las siguientes palabras, escritas por un discípulo de Karí Marx:
      «El hombre revolucionario es un hombre consagrado. No tiene intereses personales, no tiene preocupaciones personales, no tiene sentimientos personales. No está atado a nada. No tiene ninguna propiedad. Ni siquiera tiene un nombre. Todo su ser está absorbido por un único y exclusivo interés, por un único y exclusivo pensamiento, por una pasión dominante: Revolución».
      Aunque los motivos y objetivos estaban equivocados, propuso correctamente el sentir del verdadero compromiso, el tipo de compromiso necesario para alcanzar los objetivos de la iglesia. Si de verdad vale la pena creer este mensaje, entonces vale la pena creerlo heroica y apasionadamente.
      Jesús afirmó: «Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta lo último de la tierra» (Hech, 1: 8). Tales palabras deberían despertar una pasión en la mente y el corazón de los cristianos. Tomadas seriamente son una declaración de guerra. Constituyen un llamamiento para cada creyente, para cada pecador perdonado. Son un llamamiento a la acción heroica.
      Los apóstoles siempre estuvieron apasionados por Cristo. Observa el valor, la valentía, la pasión de Pedro el día de Pentecostés. Observa a Esteban durante su martirio. Ni siquiera las piedras pudieron apagar el fuego que ardía en su corazón. En su corazón ardía el fuego de la predicación de Cristo. Contempla a Pablo ante Félix: «Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó» (Hech. 24: 25). Ellos promovían fervientemente su fe. Fueron un ejército de apasionados creyentes que pusieron el mundo del revés.
      Debemos estar en este mundo con un solo propósito: Ser personas de una sola cosa, preocuparnos por una sola cosa, vivir por una sola cosa: Complacer el corazón de Dios.
      Sea nuestro el sentir de Cristo Jesús: «Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis [...]. Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra» (Juan 4: 32,34).

      Las ofertas de Satanás son falsas

      Y respondió Abram al rey de Sodoma: «He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: "Yo enriquecí a Abram"». Génesis 14:22,23

      El nombre "Dios Altísimo" significaba mucho para Abram. En hebreo se dice El Elyon. Este nombre de Dios se usaba a menudo en relación con Israel mientras se encontraba entre las naciones gentiles. Junto con ese nombre se hace la declaración de que es «poseedor de los cielos y de la tierra». No importa dónde esté, siempre está en el centro de control de este mundo y de toda la creación. En los días más antiguos del pueblo de Dios, circulaba la idea de que Dios estaba localizado en el territorio de Israel. Dominaba únicamente dentro de los límites del territorio de su pueblo. Fuera de su territorio, el dominio lo tenían otros dioses. Ese era un concepto errado y Dios deseaba que entendieran mejor su naturaleza divina. De ahí que, mediante distintos mensajes, viniese a decir: «Poseo el cielo y la tierra; yo los hice, son míos. Las fuentes de las aguas, los animales; todo me pertenece».
      La propuesta que le hace el rey de Sodoma a Abram, «Dame las personas, y toma para ti los bienes» (Gen. 14: 21), es absurda. Sodoma, con su rey a la cabeza, había sido derrotada; el rey no tenía nada que ofrecer, y tampoco tenía derecho a pedir nada. Esto ilustra muy bien a Satanás, quien es un adversario derrotado. Fue vencido en la cruz del Calvario. Satanás no tiene derecho a negociar. Cada día hace grandes ofertas. Pero la única manera en que puede hacer algo es a través del engaño. Es el autor de la mentira. Es lo único que puede hacer. Fue vencido, totalmente derrotado, en la cruz. Abram le dijo decididamente al rey de Sodoma: «Nada tomaré de todo lo que es tuyo». El rey de Sodoma pensaba que sus dioses eran los dueños de Sodoma. Abram le enseñó que el Dios Altísimo es el poseedor de los cielos y de la tierra.
      La frase que pronunció Abram —«Nada tomaré de todo lo que es tuyo»— tiene una gran enseñanza para nosotros hoy. Debemos rnemorizarla y usarla constantemente. Cuando el diablo nos haga sus falsas ofertas, cuando nos ofrezca sus engaños, deberíamos decirle inmediatamente: «No deseo nada de lo que me ofreces. La paz que necesito, la solución al problema que me angustia, el remedio para la enfermedad que me debilita, el consuelo para el dolor que me agobia solo se encuentran en el Dios Altísimo, creador del cielo y de la tierra».

      Que Dios te bendiga,

       Julio 30 2009

      ¡Cristo viene pronto!

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