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ATAQUE DE PÁNICO

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  • jorseg08
    ATAQUE DE PÁNICO El miedo hace que los hombres crean lo peor Los ataques de pánico son vivencias muy aterradoras y abominables en las cuales la persona se
    Mensaje 1 de 2 , 23 may 2010
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      ATAQUE DE PÁNICO

       

      El miedo hace que los hombres crean lo peor

       

      Los ataques de pánico son "vivencias muy aterradoras y abominables en las cuales la persona  se siente abrumada con los síntomas físicos de la ansiedad".Los síntomas pueden ser: "palpitaciones cardíacas aceleradas, dificultades para respirar, terror casi paralizante mareos , náuseas, temblores, estremecimientos, sudoración ahogos, dolores en el pecho, miedo de tener un ataque al corazón, un infarto", etc. O que está a punto de enloquecerse o morirse.

       

      Esto puede ocurrir incluso durmiendo como lo manifiesta esta persona:

       

      "No me di cuenta que tenía problemas con el miedo hasta que me operaron dos veces en un corto tiempo. Qué época de miedo fue para mí. Todo lo que sabía era que la gente orara por mí. Mi oración era Dios ayúdame.

       

      Me puse agitado y tembloroso por dentro. Mi pecho comenzó a apretarse y al pasar el tiempo me despertaba cada madrugada a eso de las tres con un miedo paralizante. Era como si mis pensamientos estuvieran descontrolándose. Empecé a tener estremecimientos violentos por todo el cuerpo y, entonces, me derrumbaba llorando".

       

      Casi el 75% de los que padecen desórdenes de pánico son mujeres. Habitualmente su comienzo se sitúa entre los 20 y los 30 años.

       

      Los ataques suelen alcanzar el máximo de intensidad en uno o dos minutos de su comienzo y pueden durar de media a varias horas.

      No es raro que las personas se asustan cada vez más de ser víctimas indefensas del pánico. Empiezan a evitar los lugares públicos y se quedan en casa lo más que pueden.

       

      El miedo a tener un ataque de pánico hace que mucha gente desarrolle una agorafobia.(Miedo a estar en espacios abiertos)puede agravarse tanto que las personas dejan de trabajar, de ir a la iglesia, de ir al supermercado y al banco. En casos extremos se pueden encerrar en la casa por años. A menudo estos síntomas son tan molestos que la persona que los sufre cree que necesita tratamiento médico de urgencia  y se va al hospital.

       

      Si hay una razón fisiológica legítima para sus síntomas, usted necesita atención médica pero si esa razón no existe, es prudente explorar otras causas posibles.

       

      Durante un ataque de pánico no hay un enemigo físico real que combatir de modo que la tensión y la ansiedad que sentimos sigue aumentando.

       

      La reacción física inicial a un objeto de miedo real o imaginario, es boquear o chupar aire. Entonces, en lugar de exhalar, tratamos de aspirar más aire pero en los pulmones no hay lugar. El cuerpo reacciona a como piense la mente. El cuerpo no distingue entre una amenaza real o una imaginaria.

      Las reacciones fisiológicas a nuestra manera de pensar no son ajenas a la Biblia. He aquí algunos versículos:" El corazón alegre constituye buen remedio, mas el espíritu triste seca los huesos". "Porque cual es su pensamiento en su corazón tal es él". "Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión, teme al Señor y sepárate del mal. Porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio a tus huesos".

       

      Nos sentimos ansiosos  cuando las necesidades que percibimos sobrepasan a los recursos que percibimos. Nos agarra el pánico cuando nos sentimos indefensos y fuera de control.

       

      Este es el relato de una persona que comparte cómo sus sentimientos de insuficiencia la llevaron a un miedo paralizante:

       

      "Tengo miedo de perder el control. Tengo miedo a mi padre, a Dios, de lo que pensará la gente de mí. Tengo miedo que eso me agarre. Tengo miedo que mis padres me avergüencen. Tengo miedo de ponerme yo en vergüenza. Mi corazón se parará. Tengo miedo de vomitar delante de todos. Tengo miedo de saltar por la ventana. Tengo miedo de morirme. Tengo miedo de no morirme. No soy bastante buena para mis amigos. No soy bastante buena para Dios. Tengo miedo de fracasar... ¿Qué pasa si triunfo? ¿Qué pasa si no triunfo? ¿Qué pasa si no pasa?  ¿Por qué tengo tanto miedo?"

       

      Como hijos de Dios hemos ingresado a una relación de pacto nuevo con nuestro Padre Celestial. En la carne somos débiles e inermes pero en Cristo podemos hacer todo por medio de Él  que nos fortalece. En la carne podemos perder el control pero si andamos por el Espíritu tendremos dominio propio. Por estas razones Jesús nos instruye  a que busquemos "primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas nos serán añadidas. Así que no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio mal"

       

      Los medicamentos pueden brindar alivio transitorio de los ataque de pánico  pero no alivian las fobias que pueden subyacer a los ataques ni renuevan su mente. Probablemente los ataques vuelvan cuando se suspende la medicación.

       

      El ataque de pánico, como se indicó anteriormente, no obedece a un objeto de miedo identificable. No obstante la respuesta natural al miedo es decir o hacer algo inmediatamente. Entonces, ¿porqué no podemos reaccionar físicamente? Porque no podemos resolver físicamente el problema. La Biblia dice: "Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne, porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas". Dios conoce los pensamientos y las intenciones de  nuestro corazón, de modo que siempre podemos invocar al Señor en nuestra mente. En el momento que lo hacemos, seremos capaces de hablar. Todo lo que tenemos que decir es "Jesús" y el diablo huirá: "para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra,  y debajo de la tierra". El orden de la Escritura es crítico. Primero, sométase a Dios por dentro y, entonces, será capaz de resistir al diablo, por fuera.

       

      Los ataques espirituales suelen ocurrir de noche cuando estamos solos y más vulnerables. La Escritura está repleta con ejemplos de personas que fueron abrumadas de miedo por la presencia  de seres angélicos. Eliafaz, el amigo de Job, describió una experiencia que tuvo:

       

      "El asunto también me era oculto, mas mi oído ha percibido algo de ello. En imaginaciones de visiones nocturnas, cuando el sueño cae sobre los hombres, me sobrevino un espanto y un temblor, que estremeció todos mis huesos. Y al pasar un espíritu por delante de mí, hizo que se erizara el pelo de mi cuerpo. Paróse delante de mis ojos un fantasma, cuyo rostro yo no conocí".

       

      El profeta Daniel y sus compañeros  fueron visitados por un poderoso mensajero celestial  y experimentaron síntomas  en nada diferentes de los ataques de pánico:

      "Y solo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran terror y huyeron a esconderse. Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno".

       

      Daniel se debilitó tanto con esta visión varias veces que el ángel tuvo que exhortarlo diciendo" No temas" y lo tocó físicamente, para que pudiera cobrar fuerzas. Daniel tuvo síntomas propios de un ataque de pánico.

       

      Los seres humanos reaccionan con miedo  a los ángeles  tan habitualmente que el saludo más corriente del ángel para los hombres es "No temas".

       

      La idea de todo esto es darnos cuenta que la Biblia enseña que, a veces, la presencia o la aparición de ángeles causa mucho miedo a la gente, aunque no siempre. Entonces resulta completamente  consistente con la Escritura que un  ángel caído (demonio) puede manifestarse (si así lo prefiere) a un ser humano causando un miedo espantoso. En otras ocasiones, uno  puede prestar atención a un espíritu engañador o un guía espiritual  pensando que es amistoso.

       

      ¿Cómo  podemos discernir lo que es de Dios? La Biblia dice:"Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte cuando fuere tiempo, echando toda vuestra ansiedad sobre Él porque Él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios y velad porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar".Los leones rugen para paralizar de miedo  a su víctima a fin de consumirla. Pero este león no tiene dientes. El diablo fue  derrotado y desarmado por Jesús en la cruz del Calvario. Todo lo que puede hacer es rugir pero sus demonios mentirosos paralizan de miedo a la gente.

       

      Hemos sido advertidos claramente." Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios". Pablo dice, "Pero temo que así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a  Cristo".

       

      Debemos cautivar cada pensamiento a la obediencia de Cristo para ganar esta batalla por nuestra mente.

       

      Nosotros cautivamos cada pensamiento. Si lo que pensamos no es verdad según la Palabra de Dios, entonces no debemos creerlo.

       

      ¿Debemos reprender cada pensamiento negativo? No. Uno no vence al padre de las mentiras tratando de no creerle. Usted vence a las mentiras de este mundo optando por la verdad, y usted sigue optando hasta que su mente esté renovada. Si usted cree que va a caer presa del pánico, probablemente así le pase. Si cree en su corazón que toda las cosas son posibles con Cristo, y que usted puede hacer todo a través de Él que lo fortalece, entonces puede. En todo caso usted ilustra" pues como piensa dentro de sí, así es" sea que piense que puede o que no puede.

       

      Los enemigos de nuestra santificación son el mundo, la carne y el diablo. Estos son peligros definidos de este mundo pero Jesús dijo:" En el mundo tendréis aflicción, pero confiad yo he vencido al mundo".Nuestra carne se opone al Espíritu pero "los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos". El diablo anda por ahí rugiendo como león pero usted no está solo en esta lucha. El consejo de Pedro es:"..resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo". Cobre ánimos con lo que Jesús dijo:

       

      "La paz os dejo, mi paz os doy, yo no os la doy como le mundo la da. No  se turbe vuestro corazón ni tenga miedo". (Juan 14:27)

       

       Neil Anderson.

       

    • jorseg08
      ATAQUE DE PÁNICO El miedo hace que los hombres crean lo peor Los ataques de pánico son vivencias muy aterradoras y abominables en las cuales la persona se
      Mensaje 2 de 2 , 29 may 2010
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        ATAQUE DE PÁNICO

         

        El miedo hace que los hombres crean lo peor

         

        Los ataques de pánico son "vivencias muy aterradoras y abominables en las cuales la persona  se siente abrumada con los síntomas físicos de la ansiedad".Los síntomas pueden ser: "palpitaciones cardíacas aceleradas, dificultades para respirar, terror casi paralizante mareos , náuseas, temblores, estremecimientos, sudoración ahogos, dolores en el pecho, miedo de tener un ataque al corazón, un infarto", etc. O que está a punto de enloquecerse o morirse.

         

        Esto puede ocurrir incluso durmiendo como lo manifiesta esta persona:

         

        "No me di cuenta que tenía problemas con el miedo hasta que me operaron dos veces en un corto tiempo. Qué época de miedo fue para mí. Todo lo que sabía era que la gente orara por mí. Mi oración era Dios ayúdame.

         

        Me puse agitado y tembloroso por dentro. Mi pecho comenzó a apretarse y al pasar el tiempo me despertaba cada madrugada a eso de las tres con un miedo paralizante. Era como si mis pensamientos estuvieran descontrolándose. Empecé a tener estremecimientos violentos por todo el cuerpo y, entonces, me derrumbaba llorando".

         

        Casi el 75% de los que padecen desórdenes de pánico son mujeres. Habitualmente su comienzo se sitúa entre los 20 y los 30 años.

         

        Los ataques suelen alcanzar el máximo de intensidad en uno o dos minutos de su comienzo y pueden durar de media a varias horas.

        No es raro que las personas se asustan cada vez más de ser víctimas indefensas del pánico. Empiezan a evitar los lugares públicos y se quedan en casa lo más que pueden.

         

        El miedo a tener un ataque de pánico hace que mucha gente desarrolle una agorafobia.(Miedo a estar en espacios abiertos)puede agravarse tanto que las personas dejan de trabajar, de ir a la iglesia, de ir al supermercado y al banco. En casos extremos se pueden encerrar en la casa por años. A menudo estos síntomas son tan molestos que la persona que los sufre cree que necesita tratamiento médico de urgencia  y se va al hospital.

         

        Si hay una razón fisiológica legítima para sus síntomas, usted necesita atención médica pero si esa razón no existe, es prudente explorar otras causas posibles.

         

        Durante un ataque de pánico no hay un enemigo físico real que combatir de modo que la tensión y la ansiedad que sentimos sigue aumentando.

         

        La reacción física inicial a un objeto de miedo real o imaginario, es boquear o chupar aire. Entonces, en lugar de exhalar, tratamos de aspirar más aire pero en los pulmones no hay lugar. El cuerpo reacciona a como piense la mente. El cuerpo no distingue entre una amenaza real o una imaginaria.

        Las reacciones fisiológicas a nuestra manera de pensar no son ajenas a la Biblia. He aquí algunos versículos:" El corazón alegre constituye buen remedio, mas el espíritu triste seca los huesos". "Porque cual es su pensamiento en su corazón tal es él". "Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión, teme al Señor y sepárate del mal. Porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio a tus huesos".

         

        Nos sentimos ansiosos  cuando las necesidades que percibimos sobrepasan a los recursos que percibimos. Nos agarra el pánico cuando nos sentimos indefensos y fuera de control.

         

        Este es el relato de una persona que comparte cómo sus sentimientos de insuficiencia la llevaron a un miedo paralizante:

         

        "Tengo miedo de perder el control. Tengo miedo a mi padre, a Dios, de lo que pensará la gente de mí. Tengo miedo que eso me agarre. Tengo miedo que mis padres me avergüencen. Tengo miedo de ponerme yo en vergüenza. Mi corazón se parará. Tengo miedo de vomitar delante de todos. Tengo miedo de saltar por la ventana. Tengo miedo de morirme. Tengo miedo de no morirme. No soy bastante buena para mis amigos. No soy bastante buena para Dios. Tengo miedo de fracasar... ¿Qué pasa si triunfo? ¿Qué pasa si no triunfo? ¿Qué pasa si no pasa?  ¿Por qué tengo tanto miedo?"

         

        Como hijos de Dios hemos ingresado a una relación de pacto nuevo con nuestro Padre Celestial. En la carne somos débiles e inermes pero en Cristo podemos hacer todo por medio de Él  que nos fortalece. En la carne podemos perder el control pero si andamos por el Espíritu tendremos dominio propio. Por estas razones Jesús nos instruye  a que busquemos "primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas nos serán añadidas. Así que no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio mal"

         

        Los medicamentos pueden brindar alivio transitorio de los ataque de pánico  pero no alivian las fobias que pueden subyacer a los ataques ni renuevan su mente. Probablemente los ataques vuelvan cuando se suspende la medicación.

         

        El ataque de pánico, como se indicó anteriormente, no obedece a un objeto de miedo identificable. No obstante la respuesta natural al miedo es decir o hacer algo inmediatamente. Entonces, ¿porqué no podemos reaccionar físicamente? Porque no podemos resolver físicamente el problema. La Biblia dice: "Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne, porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas". Dios conoce los pensamientos y las intenciones de  nuestro corazón, de modo que siempre podemos invocar al Señor en nuestra mente. En el momento que lo hacemos, seremos capaces de hablar. Todo lo que tenemos que decir es "Jesús" y el diablo huirá: "para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra,  y debajo de la tierra". El orden de la Escritura es crítico. Primero, sométase a Dios por dentro y, entonces, será capaz de resistir al diablo, por fuera.

         

        Los ataques espirituales suelen ocurrir de noche cuando estamos solos y más vulnerables. La Escritura está repleta con ejemplos de personas que fueron abrumadas de miedo por la presencia  de seres angélicos. Eliafaz, el amigo de Job, describió una experiencia que tuvo:

         

        "El asunto también me era oculto, mas mi oído ha percibido algo de ello. En imaginaciones de visiones nocturnas, cuando el sueño cae sobre los hombres, me sobrevino un espanto y un temblor, que estremeció todos mis huesos. Y al pasar un espíritu por delante de mí, hizo que se erizara el pelo de mi cuerpo. Paróse delante de mis ojos un fantasma, cuyo rostro yo no conocí".

         

        El profeta Daniel y sus compañeros  fueron visitados por un poderoso mensajero celestial  y experimentaron síntomas  en nada diferentes de los ataques de pánico:

        "Y solo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran terror y huyeron a esconderse. Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno".

         

        Daniel se debilitó tanto con esta visión varias veces que el ángel tuvo que exhortarlo diciendo" No temas" y lo tocó físicamente, para que pudiera cobrar fuerzas. Daniel tuvo síntomas propios de un ataque de pánico.

         

        Los seres humanos reaccionan con miedo  a los ángeles  tan habitualmente que el saludo más corriente del ángel para los hombres es "No temas".

         

        La idea de todo esto es darnos cuenta que la Biblia enseña que, a veces, la presencia o la aparición de ángeles causa mucho miedo a la gente, aunque no siempre. Entonces resulta completamente  consistente con la Escritura que un  ángel caído (demonio) puede manifestarse (si así lo prefiere) a un ser humano causando un miedo espantoso. En otras ocasiones, uno  puede prestar atención a un espíritu engañador o un guía espiritual  pensando que es amistoso.

         

        ¿Cómo  podemos discernir lo que es de Dios? La Biblia dice:"Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte cuando fuere tiempo, echando toda vuestra ansiedad sobre Él porque Él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios y velad porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar".Los leones rugen para paralizar de miedo  a su víctima a fin de consumirla. Pero este león no tiene dientes. El diablo fue  derrotado y desarmado por Jesús en la cruz del Calvario. Todo lo que puede hacer es rugir pero sus demonios mentirosos paralizan de miedo a la gente.

         

        Hemos sido advertidos claramente." Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios". Pablo dice, "Pero temo que así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a  Cristo".

         

        Debemos cautivar cada pensamiento a la obediencia de Cristo para ganar esta batalla por nuestra mente.

         

        Nosotros cautivamos cada pensamiento. Si lo que pensamos no es verdad según la Palabra de Dios, entonces no debemos creerlo.

         

        ¿Debemos reprender cada pensamiento negativo? No. Uno no vence al padre de las mentiras tratando de no creerle. Usted vence a las mentiras de este mundo optando por la verdad, y usted sigue optando hasta que su mente esté renovada. Si usted cree que va a caer presa del pánico, probablemente así le pase. Si cree en su corazón que toda las cosas son posibles con Cristo, y que usted puede hacer todo a través de Él que lo fortalece, entonces puede. En todo caso usted ilustra" pues como piensa dentro de sí, así es" sea que piense que puede o que no puede.

         

        Los enemigos de nuestra santificación son el mundo, la carne y el diablo. Estos son peligros definidos de este mundo pero Jesús dijo:" En el mundo tendréis aflicción, pero confiad yo he vencido al mundo".Nuestra carne se opone al Espíritu pero "los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos". El diablo anda por ahí rugiendo como león pero usted no está solo en esta lucha. El consejo de Pedro es:"..resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo". Cobre ánimos con lo que Jesús dijo:

         

        "La paz os dejo, mi paz os doy, yo no os la doy como le mundo la da. No  se turbe vuestro corazón ni tenga miedo". (Juan 14:27)

         

         Neil Anderson.

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