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EL PODER DE LA ALABANZA

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    EL PODER DE LA ALABANZA, DOCUMENTO COMPLETO. BENDICIONES. JORGE. EL PODER DE LA ALABANZA Queridos Hermanos les enviaré 7 mensajes relacionados con el tema El
    Mensaje 1 de 5 , 1 jul 2010
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      EL PODER DE LA ALABANZA , DOCUMENTO COMPLETO.

       

      BENDICIONES.

       

      JORGE.

       

      EL PODER DE LA ALABANZA

       

      Queridos Hermanos les enviaré 7 mensajes relacionados con el tema "El poder de la Alabanza ":

       

      "Porque es cierto que cualquiera aparente calamidad que le ocurra, si da las gracias y alaba a DIOS por ello, se transformará en una bendición"

                                                                                 WILLIAM LAW

       

      "Bienaventurado es quien sabe someterse a la voluntad de DIOS; siempre será feliz. Podrán los hombres hacer lo que quieran con él … pero no se preocupa pues sabe que todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados".

                                                                     MARTÍN LUTERO

       

      "Clame a DIOS pidiendo misericordia para que pueda ver su mano en cada prueba y, entonces, le concede la gracia  … de someterse enseguida. No solo someterse, sino doblegarse y regocijarse por ello gozosamente. Creo que, generalmente, cuando llegamos a esto, vemos el fin de la aflicción".

                                                                                 CHARLES SPURGEON

       

      MENSAJE No. 1

       

      "El poder de la Alabanza "

       

      Alabar, según el diccionario, significa ensalzar, celebrar, elogiar, aclamar expresando también aprobación. El alabar, entonces significa que aceptamos, o que estamos de acuerdo con lo que aprobamos. Alabar a DIOS por una situación difícil, una enfermedad o una desgracia, significa literalmente que aceptamos o aprobamos lo que está ocurriendo como parte del plan de DIOS para nuestra vida.

      Realmente, no podemos alabar a DIOS sin estar agradecidos por aquello por lo cual le estamos alabando. Y, realmente, no podemos estar agradecidos sin sentirnos gozosos por todo aquello por lo que le damos gracias. La alabanza, entonces, comprende la gratitud y el gozo.

       

      "Estad siempre gozosos. Orad sin cesad. Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de DIOS para con vosotros en CRISTO JESÚS" (1Tesalonicenses 5:16-18)

       

      Nunca podremos comprender el por qué y el cómo hace DIOS algunas cosas pero ÉL quiere que aceptemos con nuestro entendimiento que ÉL las hace. DIOS quiere que comprendamos que ÉL nos ama y que tiene un plan para nosotros.

       

      "Y sabemos que los que aman a DIOS, todas las cosas les ayudan a bien" (Romanos 8:28)

       

      Intentemos aceptar con nuestro entendimiento que DIOS nos ama y que ha permitido esas circunstancias porque sabe que son buenas para nosotros.

      DIOS espera de nosotros la gratitud en todas las cosas, sin mirar lo malo de nuestra situación.

      Alabar a DIOS no es una medicina exclusiva, un cura lo todo, o una fórmula mágica para obtener el éxito. Es un modo de vida que está respaldado por la Palabra de DIOS. Alabamos a DIOS no por el resultado esperado, sino por la situación tal y como es.

      En tanto que alabamos a DIOS, mirando de reojo, en secreto, al resultado deseado, estamos engañándonos a nosotros mismos y podemos estar seguros de que nada ocurrirá que nos cambie o que cambie nuestra situación.

      La alabanza está basada en una aceptación total y gozosa de lo presente como parte de la voluntad perfecta y amorosa de DIOS para nosotros.

      Cuando alabamos honestamente a DIOS, algo ocurrirá como resultado. El cambio puede consistir en que experimentemos un verdadero gozo y una verdadera felicidad en medio de lo que antes se nos aparecía como una situación miserable, o que haya un cambio de la situación. Pero esto ha de ser un resultado de la alabanza, y no debe ser el motivo de la alabanza.

      Alabar a DIOS es deleitarnos en ÉL y el salmista escribió:

       

      "Deléitate asimismo en JEHOVÁ, y ÉL te concederá las peticiones de tu corazón" (Salmo 37:4)

       

      Primeramente, hemos de deleitarnos, y una vez que, realmente, experimentemos este deleite de la comunión con DIOS, descubriremos que todas las demás cosas son secundarias.

      Meses de oraciones ansiosas no llevaron a cabo un cambio en un joven enfermo. Solo cuando los padres se volvieron a DIOS aceptando gozosamente la presente situación en cuanto a la vida de su hijo, la puerta se abrió para que DIOS completara su plan perfecto para todos.

      El punto culminante no puede llegar hasta tanto no empecemos a  alabar a DIOS por nuestra situación en lugar de clamar a DIOS para que nos la quite.

      No habrías permitido cualquiera de estas cosas sino hubieses sabido que era lo mejor para mí.

      El punto culminante en nuestra vida llega al empezar a aceptar las circunstancias presentes con gratitud.

      DIOS tiene un perfecto plan para nuestras vidas, pero no nos puede impulsar a dar el próximo paso de su plan hasta que aceptemos gozosamente nuestra situación presente como parte de ese plan. Lo que haya de ocurrir después, es cosa de DIOS no nuestra.

      Cuando aceptamos sinceramente nuestra situación, y le damos las gracias a DIOS, creyendo que él la ha originado, luego interviene en esa situación, una fuerza divina y sobrenatural que proporcionará cambios inexplicables en lo natural.

      DIOS quiere que le demos las gracias por todas las cosas.

      Cualquier forma de oración sincera abre las puertas al poder de DIOS para entrar en nuestra vida. Pero la oración de alabanza pone en acción el poder de DIOS más que cualquier otra forma de petición.

      Un importante paso en el hecho de alabar a DIOS es apartar nuestros ojos de las circunstancias que nos amenazan y, en su lugar, mirar a DIOS.

      Pero no hemos de estar preocupados con la apariencia del mal que se haya a nuestro alrededor. Mirémoslo, reconozcamos nuestra impotencia para luchar con nuestras propias fuerzas en contra de ello, y entonces, volvámonos a DIOS.

      Puesto que no tenemos el poder para luchar contra las circunstancias que nos rodean, es evidente que la batalla no es nuestra sino de DIOS.

       

      "No habrá para que peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de JEHOVÁ con vosotros" (2 Crónicas 20:17)

       

                         TOMADO DE : " El poder de la Alabanza " de MERLIN R. CAROTHERS

      Que DIOS les bendiga, JORGE.

       

      El poder de la alabanza 2

       

       

       

      PODER ILIMITADO

       

      Por pertenecer a CRISTO, somos hijos de DIOS. Hemos entrado en su reino, y todo poder, todos los privilegios, y todos los derechos de los hijos de DIOS son nuestros.

      ¡No porque lo merezcamos por nuestros esfuerzos, sino porque pertenecemos a CRISTO!

      Un niño pequeño es alimentado, vestido, amado y atendido por su padre y por su madre, simplemente porque es su hijo.

      DIOS "nos escogió en CRISTO antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de ÉL" Efesios 1:4)

      Leamos además: " … sin mancha " , o sea sin falta.

      ¿Cree usted que DIOS puede hacer que los cristianos no tengan ninguna falta y que toda la gente que usted conoce fracase tanto?

      Pero leamos bien: "Delante de ÉL". DIOS nos ha hecho santos y sin una sola falta … "¡delante de ÉL!" . Ha hecho algo grande en nuestro favor. Nos ha cambiado "ante sus ojos". Nos ve de manera diferente. EL ha hecho una nueva criatura para su propia gloria y alabanza.

      ¿Se atreve usted a decir que DIOS no puede ver lo que ÉL desea ver? ¿Se preocupa usted más de verse santo, o de que DIOS le mire como santo? Cuando los cristianos fallan, como es inevitable que suceda, son vencidos por la angustia del desaliento.

      ¿Cómo hizo DIOS una cosa tan fantástica como la de hacernos santos ante sus ojos? San Pablo dice en Efesios 1:4, "para que fuésemos santos y sin mancha delante de ÉL, en amor". ¡Un manto de amor! Y luego nos envuelve en él y nos mira. ¿Y qué es lo que ve? ¡Su propio amor!

      El resultado de poner toda nuestra fe en lo que CRISTO hizo por nosotros es glorioso.

      En CRISTO … "tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en ÉL" (Efesios 3:12).

      Pero DIOS quiere que creamos que por medio de CRISTO tenemos el derecho de acercarnos a ÉL y pedirle todo lo que necesitamos.

      ¿Qué significa esto señor?, pregunté asustado. "Solo que te amo", me respondió el SEÑOR. DIOS me dijo "Quiero decir a todos los que me escuchan, que estén agradecidos por cada detalle en sus vidas, y abriré las ventanas de los cielos y derramaré bendiciones como jamás podían esperar".

      "Y recuerda que nunca podrás merecer mis bendiciones".

      DIOS provee para nuestras necesidades y lo hace de forma abundante y gratuita. Todo lo que debemos hacer es pedir.

      DIOS emplea cada cosa, hasta nuestros errores para bien.

      Si pensamos en nosotros mismos como suficientemente buenos o no para ser utilizados por DIOS, caemos en una trampa peligrosa. JESÚS advirtió a sus seguidores: "No juzguen ni critiquen ni condenen a otros, para que no se juzguen, critiquen y condenen a ustedes mismos".

      Únicamente DIOS es apto para tratar con nuestro pecado. ¡Cuán equivocados podemos estar nosotros o los demás, es un asunto que solo DIOS puede juzgar".

      Cuando juzgamos a otros, muchas veces estamos completamente equivocados. Juzgamos a los demás por nuestra manera de vestir, nuestro modo de ser, o de beber, o de fumar, o por la clase de películas que hayamos visto.

      ¡Los hombres no tenemos el derecho de juzgar".

      Cuando la mujer sorprendida en adulterio fue llevada delante de JESÚS, los judíos y fariseos le dijeron: ".Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?" JESÚS respondió:"El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella" (Juan 8:7).

      ¿Quién de nosotros está capacitado para arrojar piedras de crítica, de juicio, o de condenación?

      El bautismo del Espíritu Santo está designado a reducirnos, a fin de que más de la presencia y el poder de DIOS puedan morar en nosotros, y fluir a través de nosotros.

      Es DIOS quien realiza la obra en nosotros, y cuanto más confiemos en ÉL y menos dependamos de nosotros mismos, tanto mejor puede hacerlo.

      Así que pedir a JESÚS que nos bautice con el Espíritu Santo significa que nos entregamos para ser saturados con su verdad.

      El bautismo está designado a vaciarnos de nuestra propia confianza, de nuestro orgullo, de nuestras pequeñas áreas oscuras de engaño y de las excusas que hemos mantenido sin cesar.

      El bautismo en, o con el Espíritu Santo, tiene un doble propósito: la purificación y la preparación del vaso para contener el poder de DIOS, y luego, llenarlo con el poder. Los dos hechos se realizan simultáneamente, porque cuando el Espíritu Santo de verdad empieza a saturar nuestros seres, descubre y expulsa todos los desperdicios y escombros que hemos dejado amontonarse en nuestro interior.

      Jesús dijo: " Recibiréis poder , cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo"

      El  bautismo del Espíritu Santo es un asunto personal entre usted y quien le bautiza, Jesucristo.

      Alabe a Dios en todas las circunstancias, tanto si son favorables como si no lo son. Confíe en que Dios las ha de usar para desarrollar su plan maravilloso para su vida.

       

                                                              MERLIN R. CAROTHERS

       

      Que DIOS les bendiga, JORGE.

       

      El poder de la Alabanza 3

       

      Cuéntelo gozosamente

       

      Querido hermano: ¿Está su vida llena de dificultades y de tentaciones? Entonces, esté gozoso, porque cuando el camino es áspero, su paciencia tiene probabilidad de crecer. Déjala crecer, y no trate de evadirse de sus problemas. Porque cuando su paciencia se perfeccione estará preparado para cualquier cosa, firme en su carácter, y perfecto (Santiago 1:2-4)

      Nada referente a usted o a su vida ha sido accidental, hasta este mismo momento. ÉL le ha guiado con amor a través de circunstancias que ha ordenado para igual propósito. Le ha dado un nuevo nacimiento, una nueva vida por medio de su Espíritu Santo, cuando usted aceptó a su Hijo JESUCRISTO como su salvador. Y ahora, el plan de DIOS es hacerle satisfecho y completo.

      DIOS quiere que seamos más amables, más llenos de amor, más pacientes; desea que tengamos más fe, más paz, más humildad; que sepamos gobernarnos para poder ser sus testigos.

      DIOS tiene que hacer la transformación y quiere que nos entreguemos a ÉL, confiando que nos transformará.

      ¿Qué método emplea DIOS para cambiarnos?

       

      "En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra, cuando sea manifestado JESUCRISTO" (1Pedro 1:6-7-)

       

      ¡Así es como crece la fe! Y antes hemos leído cómo crecen la paciencia, la constancia, la resistencia, cuando nuestras vidas están llenas de dificultades, de tentaciones y de problemas.

      El plan de DIOS para usted, lector amigo, como el plan divino para mí, son buenos planes. ¿Puede usted confiar para ello en la Palabra de DIOS?

      ¿Por qué no puede crecer nuestra fe en circunstancias agradables y fáciles? Puede crecer si llegamos a confiar y a descansar más y más en las promesas de DIOS. Pero la purificación y el testimonio de nuestra fe, tienen que venir mediante circunstancias que son un reto a nuestra decisión de creer, confiar, descansar, en la Palabra de DIOS, a pesar de lo que nos digan nuestros sentidos. Recordemos que la fe significa una determinación deliberada para creer en algo cuya evidencia no podemos ver ni sentir.

      De modo que si DIOS dice que está haciendo todas las cosas para nuestro bien, y vemos que todo va mal, nuestra fe crece cuando permanecemos firmes en la Palabra de DIOS y le damos las gracias por todas las cosas que nos suceden.

      Solo DIOS puede moldearnos, cambiarnos totalmente.

      La fe y la paciencia son características esenciales en la vida y en el testimonio de un cristiano; sin embargo, hay otra cualidad que necesitamos tener, y que hemos olvidado en relación con las buenas nuevas.

       

      "Seguid el amor" escribió Pablo (1 Corintios 14:1).

       

      "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, dijo JESÚS, si tuviereis amor los unos con los otros" (Juan 13:35).

       

      Así ha dicho JESUCRISTO: "Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he amado  … para que mi gozo esté en vosotros" (1 Juan 15:11-12).

       

      ¡Amor!, ¡Amor!, ¡Amor! … Como cristianos hablamos mucho de amor. DIOS es amor. JESÚS les ama. Yo les amo. Pero siempre nos quedamos miserablemente cortos en amarnos verdaderamente los unos a los otros.

      Amor significa mucho más que cualquier otra cosa en el mundo. Hemos sido creados para amar y para amarnos los unos a los otros. Si no amamos, acontecen en nosotros cosas terribles. Nos volvemos resentidos, sospechamos los unos de los otros, nos llenamos de odio.

      Un amor que acepta, que aprueba, que confía en los demás, es paciente, amable, nunca es egoísta, ni envidioso, jamás es orgulloso ni busca su propio interés o su propia recompensa, no es susceptible ni se irrita, no alberga rencor. Un amor que es leal, que confía en lo mejor, que espera lo mejor, nunca se alegra cuando otro sufre algún mal, pero está siempre alegre cuando triunfa la verdad. Un amor así soporta sin desmayo todas las circunstancias.

      DIOS sana porque ama. ÉL realiza milagros porque ama. DIOS es amor, y su poder en nosotros, y por nosotros, es amor. Un amor personal, intenso, sobrenatural. Para cada uno, individualmente, en su creación.

      Su mensaje es un mensaje de amor para el mundo, y DIOS desea que nosotros seamos sus mensajeros, los canales o cauces para su amor. Con el fin de llevar a cabo esto, su plan es hacer que nosotros también amemos.

      Cuanto más tratemos de cambiarnos nosotros mismos, más frustrados nos veremos y más culpables nos sentiremos a causa de nuestras propias limitaciones.

      DIOS pone ciertas personas en nuestra vida para demostrarnos cuán incapaces somos de amar a otros por vuestros propios esfuerzos.

      Estimados lectores: ¿Han dado gracias a DIOS por las personas que ha puesto en sus vidas y las cuales son difíciles de amar?

      Yo creo que las más maravillosas oportunidades para amar, y las más desafiantes, se presentan en nuestros hogares, allí donde vivimos. ¿Tienen su esposo o su esposa ciertas cualidades que les incomodan? ¿Se les hace difícil convivir con padres o parientes? ¿Son rebeldes sus hijos?

      Ámense unos a otros dijo JESÚS. Sopórtense unos a otros. Den gracias los unos a los otros.

      No es fácil dar gracias por un marido alcohólico, o por un hijo rebelde o indiferente. No es fácil amar a quien dice que no necesita ni quiere nuestro amor.

      ¿Podemos dar gracias a DIOS por esas personas, tales como son, y, especialmente, por las cosas que nos hacen difícil amarlas? ¿Podemos confesar nuestra ineptitud para amarlas a causa de sus irritantes costumbres? ¿Podemos decir a DIOS que deseamos amarlas y someternos a ÉL para que nos cambie, a fin de poder amar entonces perfectamente, de acuerdo con la voluntad de DIOS y con su plan para nosotros?

      Unas relaciones difíciles o una serie de circunstancias penosas pueden ser un medio amoroso de DIOS para darnos la oportunidad de crecer, para ejercitar nuestros músculos espirituales o para darnos a conocer alguna debilidad particular o un error en nosotros.

      La confianza y la seguridad en sí mismos son siempre serias hendiduras en nuestro fundamento. Si DIOS nos coloca en circunstancias que revelan un área de vida en la que hemos estado confiando en nosotros mismos, ¿no deberíamos dar gracias por nuestro desasosiego y regocijarnos en la fuerza y en el poder que DIOS puede darnos?

      Las circunstancias que destrozan los muros de nuestra autosuficiencia son las bendiciones de DIOS disfrazadas. Podemos verdaderamente dar gracias a DIOS por ello y alabarle por cada golpe que remueve más el engaño que la habilidad que tenemos en llevar nuestra propia situación. Cuanto más le alabemos crecerá nuestro gozo, y el dolor apenas se notará. Descubriremos también que cuantas más pruebas nos deparen las circunstancias, tanto más experimentaremos la verdadera fuerza y el poder de CRISTO, morando y creciendo en nosotros.

      Cada reto, cada prueba, cada oportunidad para crecer, nos hace estar mejor dispuestos para hacer canales de amor y del poder de DIOS.

      Una joven se enfrentaba con una serie de tragedias. Empezó dando gracias a DIOS por cada calamidad que le había sobrevenido en su vida, y, al hacerlo, el gozo reemplazó al temor.

      "Ahora me doy cuenta de que DIOS es todo lo que tengo", me dijo. "Otras personas pueden tener seguridad, yo únicamente tengo a DIOS y todas las cosas que me han sucedido me han hecho ver esto más claramente".

      Esta joven ha aprendido a confiar que todas las circunstancias de su vida están controladas por la mano amorosa de DIOS, y puede contemplar cada nueva prueba y decir: "Yo sé que DIOS lo permite, y que será para mi bien".

      Otra mujer joven me decía:

      "DIOS ha estado en todas las cosas para ayudarme", pensaba. ÉL sabía que de vivir mi esposo y continuar juntos, nunca me hubiera acordado de ÉL. Si mis familiares me hubieran animado con su amor y simpatía, me habría asido a ellos. Ahora estoy completamente sola y a quien únicamente puedo dirigirme es a DIOS. ¡Oh, SEÑOR, siento tu presencia! Tú estás conmigo y yo te alabo y te doy gracias por todas las cosas que me han acercado a TI".

      La paz que sentía en su corazón era más grande que cualquier cosa que, hasta entonces, hubiese conocido.

      DIOS quiere que comprendamos que cuando le confiamos nuestras vidas, podemos tener la seguridad de que nadie puede tratarnos mal si DIOS no lo permite para nuestro bien. Podemos darle gracias por cada palabra hiriente, desagradable o despreciable que caiga sobre nosotros.

      Estamos demorando u obstaculizando la obra divina en nosotros, si nos quejamos por las circunstancias dolorosas de la poda. Estas cosas no nos vienen accidentalmente ni por un giro cruel del destino, sino porque nuestro amoroso PADRE, es nuestro amoroso jardinero.

       

                                                                        MERLIN R. CAROTHERS

       

      Que DIOS les bendiga, JORGE.

       

       

       

       

      EL PODER DE LA ALABANZA 4

       

      Cuando caen los pajarillos

       

      "Ni un pajarillo cae a tierra sin que vuestro PADRE lo permita. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados uno por uno. No tengáis miedo, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos" (Mateo 10:29-31).

      El hecho es que los pajarillos caen a tierra y ocurren tragedias. Niños inocentes perecen bajo las ruedas de coches conducidos por hombres borrachos. Otros, a quienes amamos, enfermos de cáncer, mueren a pesar de nuestras fervientes oraciones.

      ¿Podría haber impedido DIOS la caída de los pajarillos, la tragedia, la muerte de niños inocentes, el desarrollo del cáncer?

      Nos quedamos con el por qué algunas veces sacamos la conclusión de que DIOS es insensible, parcial, o que nos abandona; o pensamos que las víctimas de algún mal sufren por su propia culpa o a causa de algún pecado.

      Es imposible alabar a DIOS por todas las cosas si pensamos que ÉL no es en última instancia responsable de todas las cosas que nos suceden o que, en ocasiones, es indiferente a nuestros sufrimientos.

      Alabar a DIOS por circunstancias adversas no debe significar que aprobamos el mal por el mal en sí, excepto en el sentido en que el apóstol Pablo habló de regocijarse en el dolor, no ha causa del dolor en sí, sino por saber que DIOS obra en el y por el.

      DIOS no creó el mal, porque DIOS es amor. El mal permanece en este mundo con el permiso de DIOS, pero siempre sujeto a su voluntad. Nada malo puede sucedernos sin el permiso de DIOS.

      Por existir el mal DIOS envió a su HIJO para que muriese en la cruz a fin de vencer el poder del mal en las vidas de todos los que creyesen en ÉL. "Los malos se inclinarán delante de los buenos" (Proverbios 14:19).

      A nosotros, que creemos, nos es dado el poder de vencer al mundo. "Todo el que tiene fe en que JESÚS  es el CRISTO es un hijo de DIOS y … vence al mundo. Y nuestra fe nos da la victoria sobre el mundo" (1 Juan 5:1-4).

      Si creemos firmemente esto y alabamos a DIOS por cada circunstancia de mal aparente a nuestro alrededor, estoy convencido de que cada situación difícil, cada tragedia, será cambiada por la mano de DIOS.

      Cuando le confiamos plenamente a DIOS una situación o una condición mala, dándole las gracias y alabándole por ello, el poder de DIOS cambiará, supeditará o vencerá la intención y el plan del poder del mal inherente a esa situación, transformándolo para adaptarlo a la intención original y perfecta y al plan de DIOS.

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      Mensaje 2 de 5 , 23 oct 2011
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        EL PODER DE LA ALABANZA , DOCUMENTO COMPLETO.

         

        BENDICIONES.

         

        JORGE.

         

        EL PODER DE LA ALABANZA

         

        Queridos Hermanos les enviaré 7 mensajes relacionados con el tema "El poder de la Alabanza ":

         

        "Porque es cierto que cualquiera aparente calamidad que le ocurra, si da las gracias y alaba a DIOS por ello, se transformará en una bendición"

                                                                                   WILLIAM LAW

         

        "Bienaventurado es quien sabe someterse a la voluntad de DIOS; siempre será feliz. Podrán los hombres hacer lo que quieran con él … pero no se preocupa pues sabe que todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados".

                                                                       MARTÍN LUTERO

         

        "Clame a DIOS pidiendo misericordia para que pueda ver su mano en cada prueba y, entonces, le concede la gracia  … de someterse enseguida. No solo someterse, sino doblegarse y regocijarse por ello gozosamente. Creo que, generalmente, cuando llegamos a esto, vemos el fin de la aflicción".

                                                                                   CHARLES SPURGEON

         

        MENSAJE No. 1

         

        "El poder de la Alabanza "

         

        Alabar, según el diccionario, significa ensalzar, celebrar, elogiar, aclamar expresando también aprobación. El alabar, entonces significa que aceptamos, o que estamos de acuerdo con lo que aprobamos. Alabar a DIOS por una situación difícil, una enfermedad o una desgracia, significa literalmente que aceptamos o aprobamos lo que está ocurriendo como parte del plan de DIOS para nuestra vida.

        Realmente, no podemos alabar a DIOS sin estar agradecidos por aquello por lo cual le estamos alabando. Y, realmente, no podemos estar agradecidos sin sentirnos gozosos por todo aquello por lo que le damos gracias. La alabanza, entonces, comprende la gratitud y el gozo.

         

        "Estad siempre gozosos. Orad sin cesad. Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de DIOS para con vosotros en CRISTO JESÚS" (1Tesalonicenses 5:16-18)

         

        Nunca podremos comprender el por qué y el cómo hace DIOS algunas cosas pero ÉL quiere que aceptemos con nuestro entendimiento que ÉL las hace. DIOS quiere que comprendamos que ÉL nos ama y que tiene un plan para nosotros.

         

        "Y sabemos que los que aman a DIOS, todas las cosas les ayudan a bien" (Romanos 8:28)

         

        Intentemos aceptar con nuestro entendimiento que DIOS nos ama y que ha permitido esas circunstancias porque sabe que son buenas para nosotros.

        DIOS espera de nosotros la gratitud en todas las cosas, sin mirar lo malo de nuestra situación.

        Alabar a DIOS no es una medicina exclusiva, un cura lo todo, o una fórmula mágica para obtener el éxito. Es un modo de vida que está respaldado por la Palabra de DIOS. Alabamos a DIOS no por el resultado esperado, sino por la situación tal y como es.

        En tanto que alabamos a DIOS, mirando de reojo, en secreto, al resultado deseado, estamos engañándonos a nosotros mismos y podemos estar seguros de que nada ocurrirá que nos cambie o que cambie nuestra situación.

        La alabanza está basada en una aceptación total y gozosa de lo presente como parte de la voluntad perfecta y amorosa de DIOS para nosotros.

        Cuando alabamos honestamente a DIOS, algo ocurrirá como resultado. El cambio puede consistir en que experimentemos un verdadero gozo y una verdadera felicidad en medio de lo que antes se nos aparecía como una situación miserable, o que haya un cambio de la situación. Pero esto ha de ser un resultado de la alabanza, y no debe ser el motivo de la alabanza.

        Alabar a DIOS es deleitarnos en ÉL y el salmista escribió:

         

        "Deléitate asimismo en JEHOVÁ, y ÉL te concederá las peticiones de tu corazón" (Salmo 37:4)

         

        Primeramente, hemos de deleitarnos, y una vez que, realmente, experimentemos este deleite de la comunión con DIOS, descubriremos que todas las demás cosas son secundarias.

        Meses de oraciones ansiosas no llevaron a cabo un cambio en un joven enfermo. Solo cuando los padres se volvieron a DIOS aceptando gozosamente la presente situación en cuanto a la vida de su hijo, la puerta se abrió para que DIOS completara su plan perfecto para todos.

        El punto culminante no puede llegar hasta tanto no empecemos a  alabar a DIOS por nuestra situación en lugar de clamar a DIOS para que nos la quite.

        No habrías permitido cualquiera de estas cosas sino hubieses sabido que era lo mejor para mí.

        El punto culminante en nuestra vida llega al empezar a aceptar las circunstancias presentes con gratitud.

        DIOS tiene un perfecto plan para nuestras vidas, pero no nos puede impulsar a dar el próximo paso de su plan hasta que aceptemos gozosamente nuestra situación presente como parte de ese plan. Lo que haya de ocurrir después, es cosa de DIOS no nuestra.

        Cuando aceptamos sinceramente nuestra situación, y le damos las gracias a DIOS, creyendo que él la ha originado, luego interviene en esa situación, una fuerza divina y sobrenatural que proporcionará cambios inexplicables en lo natural.

        DIOS quiere que le demos las gracias por todas las cosas.

        Cualquier forma de oración sincera abre las puertas al poder de DIOS para entrar en nuestra vida. Pero la oración de alabanza pone en acción el poder de DIOS más que cualquier otra forma de petición.

        Un importante paso en el hecho de alabar a DIOS es apartar nuestros ojos de las circunstancias que nos amenazan y, en su lugar, mirar a DIOS.

        Pero no hemos de estar preocupados con la apariencia del mal que se haya a nuestro alrededor. Mirémoslo, reconozcamos nuestra impotencia para luchar con nuestras propias fuerzas en contra de ello, y entonces, volvámonos a DIOS.

        Puesto que no tenemos el poder para luchar contra las circunstancias que nos rodean, es evidente que la batalla no es nuestra sino de DIOS.

         

        "No habrá para que peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de JEHOVÁ con vosotros" (2 Crónicas 20:17)

         

                           TOMADO DE : " El poder de la Alabanza " de MERLIN R. CAROTHERS

        Que DIOS les bendiga, JORGE.

         

        El poder de la alabanza 2

         

         

         

        PODER ILIMITADO

         

        Por pertenecer a CRISTO, somos hijos de DIOS. Hemos entrado en su reino, y todo poder, todos los privilegios, y todos los derechos de los hijos de DIOS son nuestros.

        ¡No porque lo merezcamos por nuestros esfuerzos, sino porque pertenecemos a CRISTO!

        Un niño pequeño es alimentado, vestido, amado y atendido por su padre y por su madre, simplemente porque es su hijo.

        DIOS "nos escogió en CRISTO antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de ÉL" Efesios 1:4)

        Leamos además: " … sin mancha " , o sea sin falta.

        ¿Cree usted que DIOS puede hacer que los cristianos no tengan ninguna falta y que toda la gente que usted conoce fracase tanto?

        Pero leamos bien: "Delante de ÉL". DIOS nos ha hecho santos y sin una sola falta … "¡delante de ÉL!" . Ha hecho algo grande en nuestro favor. Nos ha cambiado "ante sus ojos". Nos ve de manera diferente. EL ha hecho una nueva criatura para su propia gloria y alabanza.

        ¿Se atreve usted a decir que DIOS no puede ver lo que ÉL desea ver? ¿Se preocupa usted más de verse santo, o de que DIOS le mire como santo? Cuando los cristianos fallan, como es inevitable que suceda, son vencidos por la angustia del desaliento.

        ¿Cómo hizo DIOS una cosa tan fantástica como la de hacernos santos ante sus ojos? San Pablo dice en Efesios 1:4, "para que fuésemos santos y sin mancha delante de ÉL, en amor". ¡Un manto de amor! Y luego nos envuelve en él y nos mira. ¿Y qué es lo que ve? ¡Su propio amor!

        El resultado de poner toda nuestra fe en lo que CRISTO hizo por nosotros es glorioso.

        En CRISTO … "tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en ÉL" (Efesios 3:12).

        Pero DIOS quiere que creamos que por medio de CRISTO tenemos el derecho de acercarnos a ÉL y pedirle todo lo que necesitamos.

        ¿Qué significa esto señor?, pregunté asustado. "Solo que te amo", me respondió el SEÑOR. DIOS me dijo "Quiero decir a todos los que me escuchan, que estén agradecidos por cada detalle en sus vidas, y abriré las ventanas de los cielos y derramaré bendiciones como jamás podían esperar".

        "Y recuerda que nunca podrás merecer mis bendiciones".

        DIOS provee para nuestras necesidades y lo hace de forma abundante y gratuita. Todo lo que debemos hacer es pedir.

        DIOS emplea cada cosa, hasta nuestros errores para bien.

        Si pensamos en nosotros mismos como suficientemente buenos o no para ser utilizados por DIOS, caemos en una trampa peligrosa. JESÚS advirtió a sus seguidores: "No juzguen ni critiquen ni condenen a otros, para que no se juzguen, critiquen y condenen a ustedes mismos".

        Únicamente DIOS es apto para tratar con nuestro pecado. ¡Cuán equivocados podemos estar nosotros o los demás, es un asunto que solo DIOS puede juzgar".

        Cuando juzgamos a otros, muchas veces estamos completamente equivocados. Juzgamos a los demás por nuestra manera de vestir, nuestro modo de ser, o de beber, o de fumar, o por la clase de películas que hayamos visto.

        ¡Los hombres no tenemos el derecho de juzgar".

        Cuando la mujer sorprendida en adulterio fue llevada delante de JESÚS, los judíos y fariseos le dijeron: ".Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?" JESÚS respondió:"El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella" (Juan 8:7).

        ¿Quién de nosotros está capacitado para arrojar piedras de crítica, de juicio, o de condenación?

        El bautismo del Espíritu Santo está designado a reducirnos, a fin de que más de la presencia y el poder de DIOS puedan morar en nosotros, y fluir a través de nosotros.

        Es DIOS quien realiza la obra en nosotros, y cuanto más confiemos en ÉL y menos dependamos de nosotros mismos, tanto mejor puede hacerlo.

        Así que pedir a JESÚS que nos bautice con el Espíritu Santo significa que nos entregamos para ser saturados con su verdad.

        El bautismo está designado a vaciarnos de nuestra propia confianza, de nuestro orgullo, de nuestras pequeñas áreas oscuras de engaño y de las excusas que hemos mantenido sin cesar.

        El bautismo en, o con el Espíritu Santo, tiene un doble propósito: la purificación y la preparación del vaso para contener el poder de DIOS, y luego, llenarlo con el poder. Los dos hechos se realizan simultáneamente, porque cuando el Espíritu Santo de verdad empieza a saturar nuestros seres, descubre y expulsa todos los desperdicios y escombros que hemos dejado amontonarse en nuestro interior.

        Jesús dijo: " Recibiréis poder , cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo"

        El  bautismo del Espíritu Santo es un asunto personal entre usted y quien le bautiza, Jesucristo.

        Alabe a Dios en todas las circunstancias, tanto si son favorables como si no lo son. Confíe en que Dios las ha de usar para desarrollar su plan maravilloso para su vida.

         

                                                                MERLIN R. CAROTHERS

         

        Que DIOS les bendiga, JORGE.

         

        El poder de la Alabanza 3

         

        Cuéntelo gozosamente

         

        Querido hermano: ¿Está su vida llena de dificultades y de tentaciones? Entonces, esté gozoso, porque cuando el camino es áspero, su paciencia tiene probabilidad de crecer. Déjala crecer, y no trate de evadirse de sus problemas. Porque cuando su paciencia se perfeccione estará preparado para cualquier cosa, firme en su carácter, y perfecto (Santiago 1:2-4)

        Nada referente a usted o a su vida ha sido accidental, hasta este mismo momento. ÉL le ha guiado con amor a través de circunstancias que ha ordenado para igual propósito. Le ha dado un nuevo nacimiento, una nueva vida por medio de su Espíritu Santo, cuando usted aceptó a su Hijo JESUCRISTO como su salvador. Y ahora, el plan de DIOS es hacerle satisfecho y completo.

        DIOS quiere que seamos más amables, más llenos de amor, más pacientes; desea que tengamos más fe, más paz, más humildad; que sepamos gobernarnos para poder ser sus testigos.

        DIOS tiene que hacer la transformación y quiere que nos entreguemos a ÉL, confiando que nos transformará.

        ¿Qué método emplea DIOS para cambiarnos?

         

        "En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra, cuando sea manifestado JESUCRISTO" (1Pedro 1:6-7-)

         

        ¡Así es como crece la fe! Y antes hemos leído cómo crecen la paciencia, la constancia, la resistencia, cuando nuestras vidas están llenas de dificultades, de tentaciones y de problemas.

        El plan de DIOS para usted, lector amigo, como el plan divino para mí, son buenos planes. ¿Puede usted confiar para ello en la Palabra de DIOS?

        ¿Por qué no puede crecer nuestra fe en circunstancias agradables y fáciles? Puede crecer si llegamos a confiar y a descansar más y más en las promesas de DIOS. Pero la purificación y el testimonio de nuestra fe, tienen que venir mediante circunstancias que son un reto a nuestra decisión de creer, confiar, descansar, en la Palabra de DIOS, a pesar de lo que nos digan nuestros sentidos. Recordemos que la fe significa una determinación deliberada para creer en algo cuya evidencia no podemos ver ni sentir.

        De modo que si DIOS dice que está haciendo todas las cosas para nuestro bien, y vemos que todo va mal, nuestra fe crece cuando permanecemos firmes en la Palabra de DIOS y le damos las gracias por todas las cosas que nos suceden.

        Solo DIOS puede moldearnos, cambiarnos totalmente.

        La fe y la paciencia son características esenciales en la vida y en el testimonio de un cristiano; sin embargo, hay otra cualidad que necesitamos tener, y que hemos olvidado en relación con las buenas nuevas.

         

        "Seguid el amor" escribió Pablo (1 Corintios 14:1).

         

        "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, dijo JESÚS, si tuviereis amor los unos con los otros" (Juan 13:35).

         

        Así ha dicho JESUCRISTO: "Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he amado  … para que mi gozo esté en vosotros" (1 Juan 15:11-12).

         

        ¡Amor!, ¡Amor!, ¡Amor! … Como cristianos hablamos mucho de amor. DIOS es amor. JESÚS les ama. Yo les amo. Pero siempre nos quedamos miserablemente cortos en amarnos verdaderamente los unos a los otros.

        Amor significa mucho más que cualquier otra cosa en el mundo. Hemos sido creados para amar y para amarnos los unos a los otros. Si no amamos, acontecen en nosotros cosas terribles. Nos volvemos resentidos, sospechamos los unos de los otros, nos llenamos de odio.

        Un amor que acepta, que aprueba, que confía en los demás, es paciente, amable, nunca es egoísta, ni envidioso, jamás es orgulloso ni busca su propio interés o su propia recompensa, no es susceptible ni se irrita, no alberga rencor. Un amor que es leal, que confía en lo mejor, que espera lo mejor, nunca se alegra cuando otro sufre algún mal, pero está siempre alegre cuando triunfa la verdad. Un amor así soporta sin desmayo todas las circunstancias.

        DIOS sana porque ama. ÉL realiza milagros porque ama. DIOS es amor, y su poder en nosotros, y por nosotros, es amor. Un amor personal, intenso, sobrenatural. Para cada uno, individualmente, en su creación.

        Su mensaje es un mensaje de amor para el mundo, y DIOS desea que nosotros seamos sus mensajeros, los canales o cauces para su amor. Con el fin de llevar a cabo esto, su plan es hacer que nosotros también amemos.

        Cuanto más tratemos de cambiarnos nosotros mismos, más frustrados nos veremos y más culpables nos sentiremos a causa de nuestras propias limitaciones.

        DIOS pone ciertas personas en nuestra vida para demostrarnos cuán incapaces somos de amar a otros por vuestros propios esfuerzos.

        Estimados lectores: ¿Han dado gracias a DIOS por las personas que ha puesto en sus vidas y las cuales son difíciles de amar?

        Yo creo que las más maravillosas oportunidades para amar, y las más desafiantes, se presentan en nuestros hogares, allí donde vivimos. ¿Tienen su esposo o su esposa ciertas cualidades que les incomodan? ¿Se les hace difícil convivir con padres o parientes? ¿Son rebeldes sus hijos?

        Ámense unos a otros dijo JESÚS. Sopórtense unos a otros. Den gracias los unos a los otros.

        No es fácil dar gracias por un marido alcohólico, o por un hijo rebelde o indiferente. No es fácil amar a quien dice que no necesita ni quiere nuestro amor.

        ¿Podemos dar gracias a DIOS por esas personas, tales como son, y, especialmente, por las cosas que nos hacen difícil amarlas? ¿Podemos confesar nuestra ineptitud para amarlas a causa de sus irritantes costumbres? ¿Podemos decir a DIOS que deseamos amarlas y someternos a ÉL para que nos cambie, a fin de poder amar entonces perfectamente, de acuerdo con la voluntad de DIOS y con su plan para nosotros?

        Unas relaciones difíciles o una serie de circunstancias penosas pueden ser un medio amoroso de DIOS para darnos la oportunidad de crecer, para ejercitar nuestros músculos espirituales o para darnos a conocer alguna debilidad particular o un error en nosotros.

        La confianza y la seguridad en sí mismos son siempre serias hendiduras en nuestro fundamento. Si DIOS nos coloca en circunstancias que revelan un área de vida en la que hemos estado confiando en nosotros mismos, ¿no deberíamos dar gracias por nuestro desasosiego y regocijarnos en la fuerza y en el poder que DIOS puede darnos?

        Las circunstancias que destrozan los muros de nuestra autosuficiencia son las bendiciones de DIOS disfrazadas. Podemos verdaderamente dar gracias a DIOS por ello y alabarle por cada golpe que remueve más el engaño que la habilidad que tenemos en llevar nuestra propia situación. Cuanto más le alabemos crecerá nuestro gozo, y el dolor apenas se notará. Descubriremos también que cuantas más pruebas nos deparen las circunstancias, tanto más experimentaremos la verdadera fuerza y el poder de CRISTO, morando y creciendo en nosotros.

        Cada reto, cada prueba, cada oportunidad para crecer, nos hace estar mejor dispuestos para hacer canales de amor y del poder de DIOS.

        Una joven se enfrentaba con una serie de tragedias. Empezó dando gracias a DIOS por cada calamidad que le había sobrevenido en su vida, y, al hacerlo, el gozo reemplazó al temor.

        "Ahora me doy cuenta de que DIOS es todo lo que tengo", me dijo. "Otras personas pueden tener seguridad, yo únicamente tengo a DIOS y todas las cosas que me han sucedido me han hecho ver esto más claramente".

        Esta joven ha aprendido a confiar que todas las circunstancias de su vida están controladas por la mano amorosa de DIOS, y puede contemplar cada nueva prueba y decir: "Yo sé que DIOS lo permite, y que será para mi bien".

        Otra mujer joven me decía:

        "DIOS ha estado en todas las cosas para ayudarme", pensaba. ÉL sabía que de vivir mi esposo y continuar juntos, nunca me hubiera acordado de ÉL. Si mis familiares me hubieran animado con su amor y simpatía, me habría asido a ellos. Ahora estoy completamente sola y a quien únicamente puedo dirigirme es a DIOS. ¡Oh, SEÑOR, siento tu presencia! Tú estás conmigo y yo te alabo y te doy gracias por todas las cosas que me han acercado a TI".

        La paz que sentía en su corazón era más grande que cualquier cosa que, hasta entonces, hubiese conocido.

        DIOS quiere que comprendamos que cuando le confiamos nuestras vidas, podemos tener la seguridad de que nadie puede tratarnos mal si DIOS no lo permite para nuestro bien. Podemos darle gracias por cada palabra hiriente, desagradable o despreciable que caiga sobre nosotros.

        Estamos demorando u obstaculizando la obra divina en nosotros, si nos quejamos por las circunstancias dolorosas de la poda. Estas cosas no nos vienen accidentalmente ni por un giro cruel del destino, sino porque nuestro amoroso PADRE, es nuestro amoroso jardinero.

         

                                                                          MERLIN R. CAROTHERS

         

        Que DIOS les bendiga, JORGE.

         

         

         

         

        EL PODER DE LA ALABANZA 4

         

        Cuando caen los pajarillos

         

        "Ni un pajarillo cae a tierra sin que vuestro PADRE lo permita. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados uno por uno. No tengáis miedo, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos" (Mateo 10:29-31).

        El hecho es que los pajarillos caen a tierra y ocurren tragedias. Niños inocentes perecen bajo las ruedas de coches conducidos por hombres borrachos. Otros, a quienes amamos, enfermos de cáncer, mueren a pesar de nuestras fervientes oraciones.

        ¿Podría haber impedido DIOS la caída de los pajarillos, la tragedia, la muerte de niños inocentes, el desarrollo del cáncer?

        Nos quedamos con el por qué algunas veces sacamos la conclusión de que DIOS es insensible, parcial, o que nos abandona; o pensamos que las víctimas de algún mal sufren por su propia culpa o a causa de algún pecado.

        Es imposible alabar a DIOS por todas las cosas si pensamos que ÉL no es en última instancia responsable de todas las cosas que nos suceden o que, en ocasiones, es indiferente a nuestros sufrimientos.

        Alabar a DIOS por circunstancias adversas no debe significar que aprobamos el mal por el mal en sí, excepto en el sentido en que el apóstol Pablo habló de regocijarse en el dolor, no ha causa del dolor en sí, sino por saber que DIOS obra en el y por el.

        DIOS no creó el mal, porque DIOS es amor. El mal permanece en este mundo con el permiso de DIOS, pero siempre sujeto a su voluntad. Nada malo puede sucedernos sin el permiso de DIOS.

        Por existir el mal DIOS envió a su HIJO para que muriese en la cruz a fin de vencer el poder del mal en las vidas de todos los que creyesen en ÉL. "Los malos se inclinarán delante de los buenos" (Proverbios 14:19).

        A nosotros, que creemos, nos es dado el poder de vencer al mundo. "Todo el que tiene fe en que JESÚS  es el CRISTO es un hijo de DIOS y … vence al mundo. Y nuestra fe nos da la victoria sobre el mundo" (1 Juan 5:1-4).

        Si creemos firmemente esto y alabamos a DIOS por cada circunstancia de mal aparente a nuestro alrededor, estoy convencido de que cada situación difícil, cada tragedia, será cambiada por la mano de DIOS.

        Cuando le confiamos plenamente a DIOS una situación o una condición mala, dándole las gracias y alabándole por ello, el poder de DIOS cambiará, supeditará o vencerá la intención y el plan del poder del mal inherente a esa situación, transformándolo para adaptarlo a la intención original y perfecta y al plan de DIOS.

        Nuestras ideas del bien o del mal son, a veces, tristemente tergiversadas. Por ejemplo, cuando un niño hereda un millón de dólares, decimos: ¡Es maravilloso! Pero si un niño muere y va al cielo, decimos: ¡Qué trágico! Y sin embargo, sabemos que un millón de dólares puede llevar a consecuencias trágicas, mientras que ir al cielo solo puede ser bueno.

        Creo que el único recurso es reconocer que en nosotros no tenemos poder pa

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