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liturgia de las horas del 7 de septiembre ( laudes.visperas y completas)

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  • josefina fuensanta jimenez laguna
    OFICIO DIVINO, Oración de las horas Laudes, Vísperas y Completas tamaño: A A A   TIEMPO ORDINARIO LUNES DE LA SEMANA XXIII De la feria. Salterio III   7
    Mensaje 1 de 1 , 6 sep 2009
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      OFICIO DIVINO, Oración de las horas
      Laudes, Vísperas y Completas

      tamaño: A A A  
      TIEMPO ORDINARIO
      LUNES DE LA SEMANA XXIII

      De la feria. Salterio III
       
      7 de septiembre
       
      LAUDES
      (Oración de la mañana)
       
      INVOCACIÓN INICIAL
       
      V. Señor, abre mis labios
      R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
       
      INVITATORIO
       
      Ant. Entremos a la presencia del Señor dándole gracias.
       
      Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
       
      Venid, aclamemos al Señor,
      demos vítores a la Roca que nos salva;
      entremos a su presencia dándole gracias,
      aclamándolo con cantos.
       
      Porque el Señor es un Dios grande,
      soberano de todos los dioses:
      tiene en su mano las simas de la tierra,
      son suyas las cumbres de los montes;
      suyo es el mar, porque él lo hizo,
      la tierra firme que modelaron sus manos.
       
      Venid, postrémonos por tierra,
      bendiciendo al Señor, creador nuestro.
      Porque él es nuestro Dios,
      y nosotros su pueblo,
      el rebaño que él guía.
       
      Ojalá escuchéis hoy su voz:
      «No endurezcáis el corazón como en Meribá,
      como el día de Masá en el desierto;
      cuando vuestros padres me pusieron a prueba
      y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
       
      Durante cuarenta años
      aquella generación me repugnó, y dije:
      Es un pueblo de corazón extraviado,
      que no reconoce mi camino;
      por eso he jurado en mi cólera
      que no entrarán en mi descanso»
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
       
      Himno: ERES LUZ Y SIEMBRAS CLARIDADES
       
      Eres la luz y siembras claridades;
      abres los anchos cielos que sostienen,
      como un pilar, los brazos de tu Padre.
       
      Arrebatada en rojos torbellinos,
      el alba apaga estrellas lejanísimas;
      la tierra se estremece de rocío.
       
      Mientras la noche cede y se disuelve,
      la estrella matinal, signo de Cristo,
      levanta el nuevo día y lo establece.
       
      Eres la luz total, Día del Día,
      el Uno en todo, el Trino todo en Uno:
      ¡gloria a tu misteriosa teofanía! Amén.
       
      SALMODIA
       
      Ant. 1. Dichosos los que viven en tu casa, Señor.
       
      Salmo 83 - AÑORANZA DEL TEMPLO
       
      ¡Qué deseables son tus moradas,
      Señor de los ejércitos!
      Mi alma se consume y anhela
      los atrios del Señor,
      mi corazón y mi carne
      se alegran por el Dios vivo.
       
      Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
      la golondrina, un nido
      donde colocar sus polluelos:
      tus altares, Señor de los ejércitos,
      Rey mío y Dios mío.
       
      Dichosos los que viven en tu casa
      alabándote siempre.
      Dichosos los que encuentran en ti su fuerza
      al preparar su peregrinación:
       
      cuando atraviesan áridos valles,
      los convierten en oasis,
      como si la lluvia temprana
      los cubriera de bendiciones;
      caminan de altura en altura
      hasta ver a Dios en Sión.
       
      Señor de los ejércitos, escucha mi súplica;
      atiéndeme, Dios de Jacob.
      Fíjate, ¡oh Dios!, en nuestro Escudo,
      mira el rostro de tu Ungido.
       
      Un solo día en tu casa
      vale más que otros mil,
      y prefiero el umbral de la casa de Dios
      a vivir con los malvados.
       
      Porque el Señor es sol y escudo,
      él da la gracia y la gloria,
      el Señor no niega sus bienes
      a los de conducta intachable.
       
      ¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre
      que confía en ti!
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
       
      Ant. Dichosos los que viven en tu casa, Señor..
       
      Ant. 2. Venid, subamos al monte del Señor.
       
      Cántico: EL MONTE DE LA CASA DEL SEÑOR EN LA CIMA DE LOS MONTES Is 2, 2-5
       
      Al final de los días estará firme
      el monte de la casa del Señor,
      en la cima de los montes,
      encumbrado sobre las montañas.
       
      Hacia él confluirán los gentiles,
      caminarán pueblos numerosos.
      Dirán : «Venid, subamos al monte del Señor,
      a la casa del Dios de Jacob:
       
      Él nos instruirá en sus caminos,
      y marcharemos por sus sendas;
      porque de Sión saldrá la Ley,
      de Jerusalén la palabra del Señor.»
       
      Será el árbitro de las naciones,
      el juez de pueblos numerosos.
       
      De las espadas forjarán arados,
      de las lanzas, podaderas.
      No alzará la espada pueblo contra pueblo,
      no se adiestrarán para la guerra.
       
      Casa de Jacob, ven;
      caminemos a la luz del Señor.
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
       
      Ant. Venid, subamos al monte del Señor.
       
      Ant. 3. Cantad al Señor, bendecid su nombre.
       
      Salmo 95 - EL SEÑOR, REY Y JUEZ DEL MUNDO.
       
      Cantad al Señor un cántico nuevo,
      cantad al Señor, toda la tierra;
      cantad al Señor, bendecid su nombre,
      proclamad día tras día su victoria.
       
      Contad a los pueblos su gloria,
      sus maravillas a todas las naciones;
      porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
      más temible que todos los dioses.
       
      Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
      mientras que el Señor ha hecho el cielo;
      honor y majestad lo preceden,
      fuerza y esplendor están en su templo.
       
      Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
      aclamad la gloria y el poder del Señor,
      aclamad la gloria del nombre del Señor,
      entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.
       
      Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
      tiemble en su presencia la tierra toda;
      decid a los pueblos: «El Señor es rey,
      él afianzó el orbe, y no se moverá;
      él gobierna a los pueblos rectamente.»
       
      Alégrese el cielo, goce la tierra,
      retumbe el mar y cuanto lo llena;
      vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
      aclamen los árboles del bosque,
       
      delante del Señor, que ya llega,
      ya llega a regir la tierra:
      regirá el orbe con justicia
      y los pueblos con fidelidad.
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
       
      Ant. Cantad al Señor, bendecid su nombre.
       
      LECTURA BREVE St 2, 12-13
       
      Hablad y actuad como quienes han de ser juzgados por una ley de libertad. Pues habrá un juicio sin misericordia para quien no practicó misericordia; pero la misericordia triunfa sobre el juicio..
       
      RESPONSORIO BREVE
       
      V. Bendito el Señor ahora y por siempre.
      R. Bendito el Señor ahora y por siempre.
       
      V. Sólo él hizo maravillas.
      R. Ahora y por siempre.
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
      R. Bendito el Señor ahora y por siempre.
       
      CÁNTICO EVANGÉLICO
       
      Ant. Bendito sea el Señor, Dios nuestro.
       
      Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
       
      Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
      porque ha visitado y redimido a su pueblo.
      suscitándonos una fuerza de salvación
      en la casa de David, su siervo,
      según lo había predicho desde antiguo
      por boca de sus santos profetas:
       
      Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
      y de la mano de todos los que nos odian;
      ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
      recordando su santa alianza
      y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
       
      Para concedernos que, libres de temor,
      arrancados de la mano de los enemigos,
      le sirvamos con santidad y justicia,
      en su presencia, todos nuestros días.
       
      Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo,
      porque irás delante del Señor
      a preparar sus caminos,
      anunciando a su pueblo la salvación,
      el perdón de sus pecados.
       
      Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
      nos visitará el sol que nace de lo alto,
      para iluminar a los que viven en tiniebla
      y en sombra de muerte,
      para guiar nuestros pasos
      por el camino de la paz.
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
       
      Ant. Bendito sea el Señor, Dios nuestro.
       
      PRECES
       
      Invoquemos a Dios, que puso en el mundo a los hombres para que trabajasen concordes para su gloria, y digámosle:
       
      Haz, Señor, que te glorifiquemos.
       
      Te bendecimos, Señor, creador del universo, porque has conservado nuestra vida hasta el día de hoy;
      Haz que en toda nuestra jornada te alabemos y te bendigamos.
       
      Míranos benigno, Señor, ahora que vamos a comenzar nuestra labor cotidiana;
      haz que, obrando conforme a tu voluntad, cooperemos en tu obra.
       
      Que nuestro trabajo de hoy sea provechoso para nuestros hermanos,
      y así todos juntos edifiquemos un mundo grato a tus ojos.
       
      A nosotros y a todos los que hoy entrarán en contacto con nosotros,
      concédenos el gozo y la paz.
       
      Se pueden añadir algunas intenciones libres.
       
      Llenos de alegría por nuestra condición de hijos de Dios, digamos confiadamente:
       
      Padre nuestro...
       
      ORACIÓN
       
      Señor Dios, rey de los cielos y tierra, dirige y santifica en este día nuestros cuerpos y nuestros corazones, nuestros sentidos, palabras y acciones, según tu ley y tus mandatos; para que, con tu auxilio, podamos ofrecerte hoy en todas nuestras actividades un sacrificio de alabanza grato a tus ojos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
       
      CONCLUSIÓN
       
      V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
      R. Amén.


      VÍSPERAS
      Oración de la tarde
       
      V. Dios mío, ven en mi auxilio
      R. Señor, date prisa en socorrerme
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
       
      Himno: LANGUIDECE, SEÑOR, LA LUZ DEL DÍA.
       
      Languidece, Señor, la luz del día
      que alumbra la tarea de los hombres;
      mantén, Señor, mi lámpara encendida,
      claridad de mis días y mis noches.
       
      Confío en ti, Señor, alcázar mío,
      me guíen en la noche tus estrellas,
      alejas con su luz mis enemigos,
      yo sé que mientras duermo no me dejas.
       
      Dichosos los que viven en tu casa
      gozando de tu amor ya para siempre,
      dichosos los que llevan la esperanza
      de llegar a tu casa para verte.
       
      Que sea de tu Día luz y prenda
      este día en el trabajo ya vivido,
      recibe amablemente mi tarea,
      protégeme en la noche del camino.
       
      Acoge, Padre nuestro, la alabanza
      de nuestro sacrificio vespertino,
      que todo de tu amor es don y gracia
      en el Hijo Señor y el Santo Espíritu. Amén.
       
      SALMODIA
       
      Ant. 1. Nuestros ojos están fijos en el Señor, esperando su misericordia.
       
      Salmo 122 - EL SEÑOR, ESPERANZA DEL PUEBLO
       
      A ti levanto mis ojos,
      a ti que habitas en el cielo.
      Como están los ojos de los esclavos
      fijos en las manos de sus señores,
       
      como están los ojos de la esclava
      fijos en las manos de su señora,
      así están nuestros ojos
      en el Señor, Dios nuestro,
      esperando su misericordia.
       
      Misericordia, Señor, misericordia,
      que estamos saciados de desprecios;
      nuestra alma está saciada
      del sarcasmo de los satisfechos,
      del desprecio de los orgullosos.
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
       
      Ant. Nuestros ojos están fijos en el Señor, esperando su misericordia.
       
      Ant. 2. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
       
      Salmo 123 - NUESTRO AUXILIO ES EL NOMBRE DEL SEÑOR
       
      Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
      -que lo diga Israel-,
      si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
      cuando nos asaltaban los hombres,
      nos habrían tragado vivos:
      tanto ardía su ira contra nosotros.
       
      Nos habrían arrollado las aguas,
      llegándonos el torrente hasta el cuello;
      nos habrían llegado hasta el cuello
      las aguas espumantes.
       
      Bendito el Señor, que no nos entregó
      como presa a sus dientes;
      hemos salvado la vida como un pájaro
      de la trampa del cazador:
      la trampa se rompió y escapamos.
       
      Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
      que hizo el cielo y la tierra.
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
       
      Ant. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
       
      Ant. 3. Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.
       
      Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
       
      Bendito sea Dios,
      Padre de nuestro Señor Jesucristo,
      que nos ha bendecido en la persona de Cristo
      con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
       
      El nos eligió en la persona de Cristo,
      antes de crear el mundo,
      para que fuésemos consagrados
      e irreprochables ante él por el amor.
       
      Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
      por pura iniciativa suya,
      a ser sus hijos,
      para que la gloria de su gracia,
      que tan generosamente nos ha concedido
      en su querido Hijo,
      redunde en alabanza suya.
       
      Por este Hijo, por su sangre,
      hemos recibido la redención,
      el perdón de los pecados..
      El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
      ha sido un derroche para con nosotros,
      dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
       
      Éste es el plan
      que había proyectado realizar por Cristo
      cuando llegase el momento culminante:
      hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
      las del cielo y las de la tierra.
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
       
      Ant. Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.
       
      LECTURA BREVE St 4, 11-13a
       
      No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano, o juzga a un hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley. Y si juzgas a la ley no eres cumplidor de la ley, sino su juez. Uno es el legislador y juez: el que puede salvar o perder. Pero tu, ¿quién eres para juzgar al prójimo?
       
      RESPONSORIO BREVE
       
      V. Sáname, porque he pecado contra ti.
      R. Sáname, porque he pecado contra ti.
       
      V. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
      R. Porque he pecado contra ti.
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Sáname, porque he pecado contra ti.
       
      CÁNTICO EVANGÉLICO
       
      Ant. Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque Dios ha mirado mi humillación.
       
      Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
       
      Proclama mi alma la grandeza del Señor,
      se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
      porque ha mirado la humillación de su esclava.
       
      Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
      porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
      su nombre es santo,
      y su misericordia llega a sus fieles
      de generación en generación.
       
      El hace proezas con su brazo:
      dispersa a los soberbios de corazón,
      derriba del trono a los poderosos
      y enaltece a los humildes,
      a los hambrientos los colma de bienes
      y a los ricos los despide vacíos.
       
      Auxilia a Israel, su siervo,
      acordándose de su misericordia
      -como lo había prometido a nuestros padres-
      en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
       
      Ant. Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque Dios ha mirado mi humillación.
       
      PRECES
       
      Cristo quiere que todos los hombres alcancen la salvación. Digámosle, pues, confiadamente:
       
      Atrae, Señor, a todos hacia ti.
       
      Te bendecimos, Señor, porque nos has redimido con tu preciosa sangre de la esclavitud del pecado;
      haz que participemos en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
       
      Ayuda con tu gracia a nuestro obispo N. y a todos los obispos de la Iglesia,
      para que con gozo y fervor sirvan a tu pueblo.
       
      Que todos los que consagran su vida a la investigación de la verdad logren encontrarla
      y que, habiéndola encontrado, se esfuercen por difundirla entre sus hermanos.
       
      Atiende, Señor, a los huérfanos, a las viudas y a los que viven abandonados;
      ayúdalos en sus necesidades para que experimenten tu solicitud hacia ellos.
       
      Se pueden añadir algunas intenciones libres.
       
      Acoge a nuestros hermanos difuntos en la ciudad santa de la Jerusalén celestial,
      allí donde tú, con el Padre y el Espíritu Santo, serás todo en todos.
       
      Adoctrinados por el mismo Señor, nos atrevemos a decir:
       
      Padre nuestro...
       
      ORACIÓN
       
      Señor, tú que con razón eres llamado luz indeficiente, ilumina nuestro espíritu en esta hora vespertina, y dígnate perdonar benignamente nuestras faltas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
       
      CONCLUSIÓN
       
      V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
      R. Amén.


      COMPLETAS
      (Oración antes del descanso nocturno)
       
      INVOCACIÓN INICIAL
       
      V. Dios mío, ven en mi auxilio.
      R. Señor, date prisa en socorrerme.
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
       
      EXAMEN DE CONCIENCIA
       
      Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
       
      Yo confieso ante Dios todopoderoso
      y ante vosotros, hermanos,
      que he pecado mucho
      de pensamiento, palabra, obra y omisión:
      por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
       
      Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
      a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
      que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
       
      V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
      R. Amén.
       
      Himno: CUANDO LA LUZ DEL SOL ES YA PONIENTE
       
      Cuando la luz del sol es ya poniente,
      gracias, Señor, es nuestra melodía;
      recibe, como ofrenda, amablemente,
      nuestro dolor, trabajo y alegría.
       
      Si poco fue el amor en nuestro empeño
      de darle vida al día que fenece,
      convierta en realidad lo que fue un sueño
      tu gran amor que todo lo engrandece.
       
      Tu cruz, Señor, redime nuestra suerte
      de pecadora en justa, e ilumina
      la senda de la vida y de la muerte
      del hombre que en la fe lucha y camina.
       
      Jesús, Hijo del Padre, cuando avanza
      la noche oscura sobre nuestro día,
      concédenos la paz y la esperanza
      de esperar cada noche tu gran día. Amén.
       
      SALMODIA
       
      Ant. Tú, Señor, eres clemente y rico en misericordia.
       
      Salmo 85 - ORACIÓN DE UN POBRE ANTE LAS DIFICULTADES.
       
      Inclina tu oído, Señor; escúchame,
      que soy un pobre desamparado;
      protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
      salva a tu siervo, que confía en ti.
       
      Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
      que a ti te estoy llamando todo el día;
      alegra el alma de tu siervo,
      pues levanto mi alma hacia ti;
       
      porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
      rico en misericordia con los que te invocan.
      Señor, escucha mi oración,
      atiende a la voz de mi súplica..
       
      En el día del peligro te llamo,
      y tú me escuchas.
      No tienes igual entre los dioses, Señor,
      ni hay obras como las tuyas.
       
      Todos los pueblos vendrán
      a postrarse en tu presencia, Señor;
      bendecirán tu nombre:
      «Grande eres tú, y haces maravillas;
      tú eres el único Dios.»
       
      Enséñame, Señor, tu camino,
      para que siga tu verdad;
      mantén mi corazón entero
      en el temor de tu nombre.
       
      Te alabaré de todo corazón, Dios mío;
      daré gloria a tu nombre por siempre,
      por tu grande piedad para conmigo,
      porque me salvaste del abismo profundo.
       
      Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí,
      una banda de insolentes atenta contra mi vida,
      sin tenerte en cuenta a ti.
       
      Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
      lento a la cólera, rico en piedad y leal,
      mírame, ten compasión de mí.
       
      Da fuerza a tu siervo,
      salva al hijo de tu esclava;
      dame una señal propicia,
      que la vean mis adversarios y se avergüencen,
      porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
       
      Ant. Tú, Señor, eres clemente y rico en misericordia..
       
      LECTURA BREVE 1Ts 5, 9-10
       
      Dios nos ha puesto para obtener la salvación por nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros, para que, velando o durmiendo, vivamos junto con él.
       
      RESPONSORIO BREVE
       
      V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu..
      R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
       
      V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
      R. Te encomiendo mi espíritu.
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
       
      CÁNTICO EVANGÉLICO
       
      Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
       
      CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32
       
      Ahora, Señor, según tu promesa,
      puedes dejar a tu siervo irse en paz,
       
      porque mis ojos han visto a tu Salvador,
      a quien has presentado ante todos los pueblos
       
      luz para alumbrar a las naciones
      y gloria de tu pueblo Israel.
       
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
       
      Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
       
      ORACIÓN
       
      OREMOS,
      Concede, Señor, a nuestros cuerpos fatigados el descanso necesario, y haz que la simiente del reino que con nuestro trabajo hemos sembrado hoy crezca y germine para la cosecha de la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor.
      Amén
       
      BENDICIÓN
       
      V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
      R. Amén.
       
      ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
       
      Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
      vida, dulzura y esperanza nuestra,
      Dios te salve.
       
      A ti llamamos los desterrados hijos de Eva,
      a ti suspiramos , gimiendo y llorando
      en este valle de lágrimas.
       
      Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
      vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
      y después de este destierro muéstranos a Jesús,
      fruto bendito de tu vientre.
       
      ¡Oh clemente, oh piadosa,
      oh dulce Virgen María!



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