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laudes,visperas y completas del 5 de noviembre d e2011

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  • josefina fuensanta jimenez laguna
    Laudes Sábado III semana Martha de Jesús+ 1941-2008 Daniel + 1972-2001 INVITATORIO V. Señor, abre mis labios. R. Y mi boca proclamará tu alabanza. Ant Del
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      Laudes
      Sábado

      III semana
      Martha de Jesús+
      1941-2008
      Daniel +
      1972-2001
      INVITATORIO
      V. Señor, abre mis labios.
      R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
      Ant Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
      venid, adorémosle.
      [Sal 94] ó [Sal 99] ó [Sal 66] ó [Sal 23]
      HIMNO
      Cantemos al Señor con indecible gozo,
      él guarde la esperanza de nuestro corazón,
      dejemos la inquietud posar entre sus manos,
      abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
      Dichoso será aquel que siempre en él confía
      en horas engustiosas de lucha y de aflicción,
      confiad en el Señor si andáis atribulados,
      abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
      Los justos saben bien que Dios siempre nos ama,
      en penas y alegrías su paz fue su bastión,
      la fuerza de Señor fue gloria en sus batallas,
      abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
      Envíanos, Señor, tu luz esplendorosa
      si el alma se acongoja en noche y turbación,
      qué luz, qué dulce paz en Dios el hombre encuentra;
      abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
      Recibe, Padre santo, el ruego y la alabanza,
      que a ti, por Jesucristo y por el Consolador,
      dirige en comunión tu amada y santa Iglesia,
      abramos nuestro espíritu a su infinito amor. Amén.
      SALMODIA
      Ant. 1 Tú, Señor, estás cerca, y todos tus
      mandatos son estables.
      - Salmo 118 -
      Te invoco de todo corazón;
      respóndeme Señor, y guardaré tus leyes;
      a ti grito: sálvame,
      y cumpliré tus decretos;
      me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
      esperando tus palabras.
      Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
      meditando tu promesa; escucha mi voz por tu misericordia,
      con tus mandamientos dame vida;
      ya se acercan mis inicuos perseguidores,
      están lejos de tu voluntad.
      Tú Señor, estás cerca,
      y todos tus mandatos son estables;
      hace tiempo comprendí que tus preceptos
      los fundaste para siempre.
      Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      Como era en el principio, ahora y siempre,
      por los siglos de los siglos. Amén.
      Ant. 1 Tú, Señor, estás cerca, y todos tus
      mandatos son estables.
      Ant. 2 Mándame tu sabiduría, Señor, para que
      me asista en mis trabajos.
      Cántico.
      Sb 9, 1-6. 9-10
      Dios de los padres y Señor de la misericordia,
      que con tu palabra hiciste todas las cosas,
      y en tu sabiduría formaste al hombre,
      para que dominase sobre tus creaturas,
      y para que rigiese el mundo con santidad y justicia
      y lo gobernase con rectitud de corazón.
      Dame la sabiduría asistente de tu trono
      y no me excluyas del número de tus siervos,
      porque siervo tuyo soy, hijo de tu esclava,
      hombre débil y de pocos años,
      demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.
      Pues aunque uno sea perfecto
      entre los hijos de los hombres,
      sin la sabiduría, que procede de ti,
      será estimado en nada.
      Contigo está la sabiduría conocedora de sus obras,
      que te asistió cuando hacías el mundo,
      y que sabe lo que es grato a tus ojos
      y lo que es recto según tus preceptos.
      Mándala de tus santos cielos
      y de tu trono de gloria envíala
      para que me asista en mis trabajos
      y venga yo a saber lo que te es grato.
      Porque ella conoce y entiende todas las cosas,
      y me guiará prudentemente en mis obras,
      y me guardará en su esplendor.
      Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      Como era en el principio, ahora y siempre,
      por los siglos de los siglos. Amén.
      Ant. 2 Mándame tu sabiduría, Señor, para que
      me asista en mis trabajos.
      Ant. 3 La fidelidad del Señor dura por siempre.
      - Salmo 116 -
      Alabad al Señor, todas las naciones,
      aclamadlo, todos los pueblos:
      Firme es su misericordia con nosotros,
      su fidelidad dura por siempre.
      Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      Como era en el principio, ahora y siempre,
      por los siglos de los siglos. Amén.
      Ant. 3 La fidelidad del Señor dura por siempre.
      LECTURA BREVE
      Flp 2, 14-15
      Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones, a
      fin de que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de
      Dios sin mancha, en medio de esta generación mala y
      perversa, entre la cual aparecéis como antorchas en el
      mundo.
      RESPONSORIO BREVE
      V. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.
      R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.
      V. Mi heredad en el país de la vida.
      R. Tú eres mi refugio.
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.
      CÁNTICO EVANGÉLICO
      Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tiniebla y en
      sombra de muerte.
      Cántico de Zacarías
      Lc 1, 68-79
      Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
      porque ha visitado y redimido a su pueblo,
      suscitándonos una fuerza de salvación
      en la casa de David, su siervo,
      según lo había predicho desde antiguo
      por boca de sus santos profetas.
      Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
      y de la mano de todos los que nos odian;
      ha realizado así la misericordia que tuvo con
      nuestros padres,
      recordando su santa alianza
      y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
      Para concedernos que, libres de temor,
      arrancados de la mano de los enemigos,
      le sirvamos con santidad y justicia,
      en su presencia, todos nuestros días
      Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
      porque irás delante del Señor
      a preparar sus caminos,
      anunciando a su pueblo la salvación,
      el perdón de sus pecados.
      Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
      nos visitará el sol que nace de lo alto,
      para iluminar a los que viven en tiniebla
      y en sombra de muerte,
      para guiar nuestros pasos
      por el camino de la paz
      Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      Como era en el principio, ahora y siempre,
      por los siglos de los siglos. Amén.
      Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tiniebla y en
      sombra de muerte.
      PRECES.
      Invoquemos a Dios por intercesión de María, a
      quien el Señor colocó por encima de todas las crea-
      turas celestiales y terrenas diciendo:
      Contempla, Señor, a la Madre de tu Hijo y escú-
      chanos.
      Padre de misericordia, te damos gracias porque nos
      has dado a María como madre y ejemplo;
      santifícanos por su intercesión.
      Tú que hiciste que María meditara tus palabras
      guardándolas en su corazón, y fuera siempre fide-
      lísima hija tuya,
      por su intercesión haz que también nosotros sea-
      mos de verdad hijos tuyos y discípulos de tu Hijo.
      Tú que quisiste que María concibiera por obra del
      Espíritu Santo,
      por intercesión de María otórganos los frutos de
      este mismo Espíritu.
      Tú que diste fuerza a María para permanecer junto
      a la cruz y la llenaste de alegría con la resurrec-
      ción de tu Hijo,
      por intercesión de María confórtanos en la tribu-
      lación y reanima nuestra esperanza.
      Se pueden añadir algunas [Intenciones] libres
      peticiones
      Concluyamos nuestras súplicas con la oración que
      el mismo Cristo nos enseñó:
      Padre nuestro .............
      ORACIÓN.
      Dios misericordioso, fuente y origen de nuestra sal-
      vación, haz que, mientras dure nuestra vida aquí en la
      tierra, te alabemos constantemente y podamos así par-
      ticipar un día en la alabanza eterna de cielo. Por
      nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
      CONCLUSIÓN.
      V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
      y nos lleve a la vida eterna.
      R, Amén.

      Sábado;
      primeras Vísperas
      Domingo XXXII Ordinario

      Semana IV
      Martha de Jesús+
      1941-2008
      Daniel +
      1972-2001
      INVOCACIÓN INICIAL
      V. Dios mío, ven en mi auxilio
      R. Señor date prisa en socorrerme.
      Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      Como era en el principio, ahora y siempre,
      por los siglos de los siglos. Amén.
      HIMNO
      Hoy rompe la clausura
      del surco empedernido
      el grano en el hundido
      por nuestra mano dura;
      y hoy da su flor primera
      la rama sin pecado
      del árbol mutilado
      por nuestra mano fiera.
      Hoy triunfa el buen Cordero
      que, en esta tierra impía,
      se dio con alegría
      por el rebaño entero;
      y hoy junta su extraviada
      majada y la conduce
      al sitio en que reluce
      la luz resucitada.
      Hoy surge, viva y fuerte,
      segura y vencedora,
      la Vida que hasta ahora
      yacía en honda muerte;
      y hoy alza del olvido
      sin fondo y de la nada
      al alma rescatada
      y al mundo redimido. Amén.
      SALMODIA
      Ant. 1 Desead la paz a Jerusalén.
      Salmo 121
      ¡Qué alegría cuando me dijeron:
      "Vamos a la casa del Señor!"
      Ya están pisando nuestros pies
      tus umbrales, Jerusalén.
      Jerusalén está fundada
      como ciudad bien compacta.
      Allá suben las tribus,
      las tribus del Señor,
      Según la costumbre d Israel,
      a celebrar el nombre del Señor;
      en ella están los tribunales de justicia
      en el palacio de David.
      Desead la paz a Jerusalén:
      "Vivan seguros los que te aman,
      haya paz dentro de tus muros,
      seguridad en tus palacios."
      Por mis hermanos y compañeros
      voy a decir: "La paz contigo."
      Por la casa del Señor, nuestro Dios,
      te deseo todo bien.
      Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      Como era en el principio, ahora y siempre,
      por los siglos de los siglos. Amén.
      Ant. 1 Desead la paz a Jerusalén.
      Ant. 2 Desde la aurora hasta la noche mi alma
      aguarda al Señor.
      - Salmo 129 -
      Desde lo hondo a ti grito, Señor;
      Señor, escucha mi voz;
      estén tus oídos atentos
      a la voz de mi súplica.
      Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
      ¿quién podrá resistir?
      Pero de ti procede el perdón,
      y así infundes respeto.
      Mi alma espera en el Señor,
      espera en su palabra;
      mi alma aguarda al Señor,
      más que el centinela a la aurora.
      Aguarde Israel al Señor,
      como el centinela la aurora;
      porque del Señor viene la misericordia,
      la redención copiosa;
      y él redimirá a Israel
      de todos sus delitos.
      Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      Como era en el principio, ahora y siempre,
      por los siglos de los siglos. Amén.
      Ant. 2 Desde la aurora hasta la noche mi alma
      aguarda al Señor.
      Ant. 3 Al nombre de Jesús toda rodilla se doble
      en el cielo y en la tierra. Aleluya.
      Cántico
      Flp. 2, 6-11
      Cristo, a pesar de su condición divina,
      no hizo alarde de su categoría de Dios;
      al contrario, se anonadó así mismo,
      y tomó la condición de esclavo,
      pasando por uno de tantos.
      Y así, actuando como un hombre cualquiera,
      se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
      y una muerte de cruz.
      Por eso Dios lo levantó sobre todo
      y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";
      de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
      en el cielo, en la tierra, en el abismo
      y toda lengua proclame:
      Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
      Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      Como era en el principio, ahora y siempre,
      por los siglos de los siglos. Amén.
      Ant. 3 Al nombre de Jesús toda rodilla se doble
      en el cielo y en la tierra. Aleluya.
      LECTURA BREVE
      2Pe 1, 19-20
      Tenemos confirmada la palabra profética, a la que
      hacéis bien en prestar atención, como a lámpara que
      brilla en lugar oscuro, hasta que despunte el día y
      salga el lucero de la mañana en vuestro corazón. Ante
      todo habéis de saber que ninguna profecía de la Escri-
      tura es de interpretación privada; pues nunca fue
      proferida alguna por voluntad humana, sino que, lle-
      vados del Espíritu Santo, hablaron los hombres de
      parte de Dios.
      RESPONSORIO BREVE
      V. De la salida del sol hasta su ocaso,
      alabado sea el nombre del Señor.
      R. De la salida del sol hasta su ocaso,
      alabado sea el nombre del Señor.
      V. Su gloria se eleva sobre los cielos.
      R. Alabado sea el nombre del Señor.
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. De la salida del sol hasta su ocaso,
      alabado sea el nombre del Señor.
      CÁNTICO EVANGÉLICO
      Ant. Aunque el esposo tarde, velad, porque no sabéis
      ni el día ni la hora.
      Cántico de la Santísima Virgen María
      Lc 1, 46-55
      Proclama mi alma la grandeza del Señor,
      se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
      porque ha mirado la humillación de su esclava.
      Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
      porque el Poderoso ha hecho obras grandes
      por mí:
      su nombre es santo
      y su misericordia llega a sus fieles
      de generación en generación.
      Él hace proezas con su brazo:
      dispersa a los soberbios de corazón,
      derriba del trono a los poderosos
      y enaltece a los humildes,
      a los hambrientos los colma de bienes
      y a los ricos los despide vacíos.
      Auxilia a Israel, su siervo,
      acordándose de su misericordia
      --como lo había prometido a nuestros padres--
      en favor de Abraham y su descendencia
      por siempre.
      Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      Como era en el principio, ahora y siempre,
      por los siglos de los siglos. Amén.
      Ant. Aunque el esposo tarde, velad, porque no sabéis
      ni el día ni la hora.
      PRECES.
      Invoquemos a Cristo, alegría de cuantos se refugian
      en él, y digámosle:
      Míranos y escúchanos, Señor.
      Testigo fiel y primogénito de entre los muertos, tú
      que nos purificastes con tu sangre
      no permitas que olvidemos nunca tus beneficios.
      Haz que aquellos a quienes elegiste como ministros
      de tu Evangelio
      sean siempre fieles y celosos dispensadores de los
      misterios del reino.
      Rey de la paz, concede abundantemente tu Espíritu
      a los que gobiernan las naciones
      para que cuiden con interés de los pobres y pos-
      tergados.
      Sé ayuda para cuantos son víctimas de cualquier se-
      gregación por causa de su raza, color, condición so-
      cial, lengua o religión
      y haz que todos reconozcan su dignidad y respe-
      ten sus derechos.
      Se pueden añadir algunas intenciones libres
      peticiones
      A los que han muerto en tu amor dales también
      parte en tu felicidad
      con María y con todos tus santos.
      Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijo de
      Dios: por eso nos atrevemos a decir:
      Padre Nuestro ........
      ORACIÓN.
      Dios omnipotente y misericordioso, aparta de noso-
      tros todos los males, para que, con el alma y el cuerpo
      bien dispuestos, podamos libremente cumplir tu vo-
      luntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
      CONCLUSIÓN.
      V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
      y nos lleve a la vida eterna.
      R, Amén.
       

      Completas;
      la oración al fin del día:
      Sábado

      Martha de Jesús+
      1941-2008
      Daniel +
      1972-2001
      INVOCACIÓN INICIAL
      V. Dios mío, ven en mi auxilio
      R. Señor, date prisa en socorrerme
      V. Gloria al Padre, y al Hijo , y al Espíritu Santo.
      R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los
      siglos de los siglos. Amén.
      EXAMEN DE CONCIENCIA
      Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada
      que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente
      nuestros pecados.
      Yo confieso ante Dios todopoderoso
      y ante vosotros, hermanos,
      que he pecado mucho
      de pensamiento, palabra, obra y omisión:
      por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
      Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
      a los ángeles, al los santos y a vosotros, hermanos,
      que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
      V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
      perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
      R. Amén.
      HIMNO
      Cristo, Señor de la noche,
      que disipas las tinieblas:
      mientras los cuerpos reposan,
      se tú nuestro centinela.
      Después de tanta fatiga,
      depués de tanta dureza,
      acógenos en tus brazos
      y danos noche serena.
      Si nuestros ojos se duermen,
      que el alma esté siempre en vela;
      en paz cierra nuestros párpados
      para que cesen las penas.
      Y que al despuntar el alba,
      otra vez con fuerzas nuevas,
      te demos gracias, oh Cristo,
      por la vida que comienza. Amén.
      SALMODIA
      Ant. 1. Ten piedad de mí, Señor,
      y escucha mi oración.
      Salmo 4
      Acción de Gracias.
      Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
      tú que en el aprieto me diste anchura,
      ten piedad de mí y escucha mi oración.
      Y vosotros, ¿hasta cuando ultrajaréis mi honor,
      amaréis la falsedad y buscaréis el engaño?
      Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
      y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
      Temblad y no pequéis, reflexionad
      en el silencio de vuestro lecho;
      ofreced sacrificios legítimos
      y confiad en el Señor.
      Hay muchos que dicen: "¿Quién nos hará ver la dicha,
      si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?"
      Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
      que si abundara en trigo y en vino.
      En paz me acuesto y en seguida me duermo,
      porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo.
      Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      Como era en el principio, ahora y siempre,
      por los siglos de los siglos. Amén.
      Ant. 1. Ten piedad de mí, Señor,
      y escucha mi oración.
      Ant. 2. Durante la noche, bendecid al Señor.
      Salmo 133
      Oración vespertina
      en el templo
      Y ahora bendecid al Señor,
      los siervos del Señor,
      los que pasáis la noche
      en la casa del Señor:
      Levantad las manos hacia el santuario,
      y bendecid al Señor.
      El Señor te bendiga desde Sión:
      el que hizo el cielo y tierra.
      Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      Como era en el principio, ahora y siempre,
      por los siglos de los siglos. Amén.
      Ant. 2. Durante la noche, bendecid al Señor.
      LECTURA BREVE
      Dt 6, 4-7
      Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente
      uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón,
      con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras
      que hoy te digo quedarán en tu memoria; se las repetirás
      a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo
      de camino, acostado y levantado.
      RESPONSORIO BREVE
      V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
      R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
      V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
      R.Te encomiendo mi espíritu.
      V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
      CÁNTICO EVANGÉLICO
      Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras
      dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en
      paz.
      Cántico de Simeón
      Lc 2, 29-32
      Ahora, Señor, según tu promesa,
      puedes dejar a tu siervo irse en paz,
      porque mis ojos han visto a tu Salvador,
      a quien has presentado ante todos los pueblos
      luz para alumbrar a las naciones
      y gloria de tu pueblo Israel.
      Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
      Como era en el principio, ahora y siempre,
      por los siglos de los siglos. Amén.
      Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras
      dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en
      paz.
      ORACIÓN.
      Guárdanos, Señor, durante la noche y haz que
      mañana, ya al clarear el nuevo día, la celebración del
      domingo nos llene con la alegría de la resurrección
      de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
      Amén.
      BENDICIÓN.
      V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila
      y una santa muerte.
      R, Amén.
      ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
      Bajo tu amparo nos acogemos,
      santa madre de Dios,
      no desprecies las oraciones
      que te dirigimos en nuestras necesidades,
      antes bien líbranos de todo peligro,
      oh Virgen gloriosa y bendita.
       
       
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