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CASO LUNA-MARTINEZ. MARCHA EL 15 PARA EXIGIR JUSTICIA

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  • Juan José Salinas
    Atención periodistas y organizaciones de defensa de los Derechos Humanos: El próximo miércoles 15 se hará una movilización en San Luis para exigir
    Mensaje 1 de 1 , 8 dic 1999
      Atenci�n periodistas y organizaciones de defensa de los Derechos Humanos:

      El pr�ximo mi�rcoles 15 se har� una movilizaci�n en San Luis para exigir
      justicia al cumplirse los diez a�os del asesinato de los ni�os Fernando
      Mart�nez y Carlos Luna (caso Luna-Mart�nez) del que est� fuertemente
      sospechado el entonces jefe de la polic�a provincial, Ignacio Urteaga, primo
      hermano del gobernador Adolfo Rodr�guez Saa. El doble asesinato ocurri�
      apenas tres meses despu�s del de Mar�a Soledad Morales y guarda much�simas
      analog�as con �ste. Pero es mucho menos conocido y hasta ahora no logr� ser
      elevado a juicio p�blico. Las diferencias m�s notables entre uno y otro caso
      radican en la falta de una hermana Pelloni en San Luis (y en la complicidad
      del obispo Alberto Laise con el r�gimen saa...dista) y en la falta de un
      diario independiente del r�gimen, como fue "El Ancasti" en Catamarca.
      Ruego guardar el presente dossier, constitu�do por tres extensas notas que
      publiqu� en los diarios "Uno" de Mendoza y "La Capital" de Rosario, hacer lo
      posible para participar/cubrir la marcha y difundir esta informaci�n.

      Muchas gracias. Juan Salinas
      .................................

      Las delegaciones de las ciudades de San Luis y Villa Mercedes de la Asamblea
      Permanente por los Derechos Humanos (APDH) preparan una movilizaci�n para el
      pr�ximo 15 de diciembre, cuando se cumplir�n diez a�os del asesinato de los
      chicos Carlos Luna y Fernando Mart�nez, de 10 y 11 a�os.
      Bajo el lema "�Hemos hecho lo suficiente?" y subrayando un "No al olvido" y
      tambi�n que "todav�a es tiempo de pedir justicia", ambas delegaciones de la
      APDH se�alaron en un comunicado que "los principales implicados y
      encubridores son allegados al poder pol�tico" provincial.
      La concentraci�n, informaron, se llevar� a cabo en la ciudad de Villa
      Mercedes -a 98 kil�metros de esta capital- a las 19 horas, en la iglesia de
      Nuestra Se�ora de Mercedes, donde se oficiar� una misa por el eterno
      descanso de los infortunados ni�os y el castigo de sus asesinos.
      Al finalizar la misa, se marchar� hasta la Plaza Pedernera, la m�s
      importante de Villa Mercedes.
      ............................................................................
      ...................

      Los hermanitos de Mar�a Soledad

      Por Juan Salinas (enviado especial)

      Escaso tiempo despu�s de que Mar�a Soledad Morales fuera muerta en el curso
      de una �fiesta� de los hijos del poder feudal que gobernaba Catamarca, hace
      ya casi diez a�os, en las primeras horas del caluroso viernes 15 de
      diciembre de 1989, dos chicos fueron salvajemente asesinados en Villa
      Mercedes, San Luis. Desde un principio, este espeluznante crimen convoc� el
      ominoso recuerdo de aqu�l. La comparaci�n resultaba inevitable, y al
      hacerla, el asesinato de los ni�os Fernando Mart�nez, de once a�os, y Carlos
      Luna, de diez, parec�a a�n m�s grave. Porque si todo indica que Mar�a
      Soledad fue v�ctima de un homicidio involuntario en el marco de una org�a,
      los chicos mercedinos fueron intempestivamente asesinados con sa�a y
      alevos�a. Y al menos el segundo, con absoluta y fr�a premeditaci�n por
      adultos, y a pesar de un sinf�n de cortinas de humo, la sospecha
      generalizada es que los asesinos llevaban el uniforme de los encargados de
      velar por el cumplimiento de la ley.

      A Fernando Mart�nez, seg�n parece el primero en morir, �l o los asesinos le
      hicieron un enorme agujero a la altura del coraz�n, a trav�s del cual pod�a
      verse ese �rgano y parte del pulm�n izquierdo. Y a Carlos Luna lo
      persiguieron y alcanzaron, le pegaron una paliza, lo desvanecieron con un
      golpe seco en la nuca, y lo estrangularon con los cordones de sus
      zapatillas. Y luego los tiraron, uno sobre otro, dentro de una zanja, donde
      los cuerpos quedaron semicubiertos de agua y barro.
      As�, si a Mar�a Soledad la mataron involuntariamente y de �zarpados� los
      �hijos del poder� constitu�do en torno al gobernador Ram�n Saad�, y luego
      golpearon y destruyeron su cuerpo y la arrojaron a un bald�o, de cerdos, de
      la cruel ejecuci�n de los pibes mercedinos las sospechas del mayor experto
      en el caso, el abogado Rolando Contreras, se concentran en un reducido grupo
      encabezado por qui�n era entonces el mism�simo jefe de la polic�a
      provincial, Ignacio �El Tuerto� Urteaga; otros altos oficiales que oficiaban
      de lugartenientes suyos, sus custodios policiales y un par de l�mpenes que
      seg�n variados testimonios se encontraban a su servicio en actividades non
      sanctas pero para nada secretas.
      El asesinato de los chicos mercedinos desencaden� acciones dir�ase que
      calcadas de las puestas en pr�ctica tras la muerte de Mar�a Soledad Morales,
      en el curso de las cuales la polic�a puntana se lanz� a un v�rtigo de
      maniobras de encubrimiento que incluyeron la detenci�n de inocentes y de los
      testigos de esa inocencia, quienes fueron sometidos a la consabida bater�a
      de �aprietes�, mientras aquellos sufr�an apremios ilegales, palizas y
      suplicios, todo con el prop�sito de �armar� una causa y cargarle el
      sambenito a miembros de una familia de esforzados quinteros de origen
      napolitano, los Amitrano.
      Si en Catamarca el jefe policial condujo esas maniobras en estrecha sinton�a
      con el poder pol�tico para difuminar la responsabilidad criminal de una
      pandilla que habitualmente inclu�a a su hijo, en San Luis, el jefe policial,
      primo hermano del Gobernador y hoy intendente de la peque�a y apacible villa
      de Potrero de los Funes, parece haberlas piloteado para borrar los rastros
      de su propia participaci�n y/o la de sus allegados.
      Sin embargo, y aunque a un elevado costo (que incluy� la violaci�n de la
      separaci�n de poderes por el Gobernador -que orden� desde un almuerzo
      televisivo con Mirtha Legrand que se detuviera y acusara del asesinato a los
      Amitrano- la remoci�n de dos juezas ind�ciles a su voluntad y, por fin, el
      completo sometimiento de la justicia provincial), hasta ahora el Poder local
      logr� salirse con la suya y el caso Luna-Mart�nez no obtuvo ni una d�cima
      parte de la repercusi�n nacional que logr� el asesinato de Mar�a Soledad.
      Por qu� Ram�n Saad� no pudo ocultar tras laboriosas cortinas de humo este
      cr�men y si lo pudo hacer Rodr�guez Sa� con el asesinato de los changuitos
      Luna y Mart�nez tiene que ver con dos hechos: que no hubo en San Luis -como
      si lo hubo en Catamarca- un sector de la Iglesia que denunciara el
      encubrimiento y que tampoco hubo un diario independiente (como el �El
      Ancasti�) que cumpliera la m�s elemental misi�n del periodismo: informar.
      En San Luis no hay diarios ni semanarios que no sean adictos a la familia
      gobernante, ni siquiera alg�n corresponsal estable de alg�n medio nacional,
      y los esponsales del obispo Alberto Laise con el Poder llegan al extremo de
      que �ste ofici� en la Catedral una misa de desagravio y perd�n para el
      Gobernador cuando �ste emergi� con su humanidad �ntimamente lastimada y su
      poder mellado de un sonado esc�ndalo de adulterio, drogas y extorsi�n, que
      la opini�n p�blica conoci� cuando el propio mandatario decidi� curarse en
      salud y denunci� p�blicamente que hab�a sido secuestrado, drogado y vejado.
      Sin embargo, y a pesar de su f�rreo control sobre la justicia, la familia
      gobernante no est� tranquila. Es que su poder ya no es el mismo tras las
      �ltimas elecciones comunales, ganadas tanto en Mercedes como en la capital
      provincial por sectores justicialistas que le son adversos.
      El pr�ximo mi�rcoles 15 de diciembre se cumplen diez a�os del asesinato de
      los ni�os mercedinos, y el aniversario la pone nerviosa. A trav�s de radios
      de Villa Mercedes y de la capital provincial, periodistas independientes han
      comenzado a llamar a manifestarse ese d�a. A exigir verdad y justicia,
      identificaci�n y castigo de los asesinos.
      Para entonces, el presidente ya no ser� un Carlos Menem dispuesto a hacer la
      vista gorda por aquello de �en todos lados se cuecen habas, y en mi casa a
      calderadas�, sino Fernando De la R�a, qui�n al visitar Mercedes durante su
      campa�a electoral, se comprometi� p�blicamente a impulsar el esclarecimiento
      del doble homicidio.
      Adem�s, amantes de los vaticinios de aruspices, brujas y augures como son,
      los Rodr�guez Saa intuyen que hay una misteriosa ley no escrita por la que
      muchas veces, los cr�menes laboriosamente ocultados, suelen surgir a la luz
      cuando se cumplen diez a�os.
      Sobre este raro fen�meno reflexion� el gran escritor valenciano Manuel
      Vicent hace unos tres meses. Su aguafuerte, que llev� el t�tulo de �El
      Plazo� no se refer�a al cr�men de Villa Mercedes, sino a asuntos que
      laceran la vida p�blica espa�ola. Es una cita extensa, pero muy pertinente.
      �Si est�n a punto de cumplirse diez a�os desde que cometiste aquello que
      tratas de ocultar (...) ya puedes echarte a temblar. Ese es el plazo que una
      misteriosa ley impone a los cad�veres para que salgan del armario. �Por qu�
      ser� que muchos actos secretos que uno preferir�a ver sepultados salen a la
      luz al cabo de diez a�os? Cualquier esc�ndalo pol�tico, financiero o sexual
      que en un momento dado excita a la opini�n, suele gozar de una d�cada de
      oscuridad. Durante ese per�odo es posible que ese ministro, pr�cer social o
      gran padre de familia haya logrado una excelente imagen p�blica. Cuando
      salta el esc�ndalo y uno lee los pormenores del desaguisado en el peri�dico,
      se entera de que todo empez� hace diez a�os. Ese plazo fat�dico se cumpli�
      para sentar en el banquillo y juzgar como asesinos a unos gobernantes que
      una d�cada antes pasaban por ser modelos de dem�cratas. H�roes de la
      sociedad, pol�ticos y financieros conocen hoy la c�rcel despu�s de diez a�os
      de p�blica adulaci�n (...) �Qu� hiciste en 1989? As� como la basura del
      litoral tarda un tiempo medido en ser arrastrada por la corriente hasta su
      �ltimo destino, del mismo modo la miseria humana que uno va ocultando bajo
      sucesivas capas del inconsciente se libera y sale a la superficie despu�s de
      diez a�os (...) Hay que esperar el plazo desde que iniciaron su secreta
      fechor�a. S�lo entonces el cad�ver abrir� la puerta del armario y se
      presentar� en sociedad�.
      Hasta ahora, la familia que gobierna San Luis como si fuera un feudo o un
      coto privado, logr� que el caso Luna-Mart�nez permanezca en el armario y
      carezca incluso de fecha en que pueda ser ventilado en un juicio oral y
      p�blico. Resulta obvio que apuesta a la prescripci�n.
      Pero diez a�os es un plazo excesivo, incluso para los m�s pacientes. Parece
      llegada la hora de que, como en Fuenteovejuna, los dem�cratas se unan, todos
      a una, detr�s del noble prop�sito de reestablecer un id�neo servicio de
      justicia donde no lo hay y lograr alguna reparaci�n por tantos vej�menes que
      hasta ahora no merecieron, no digamos ya misas solemnes, sino tan siquiera
      alguna menci�n en las homil�as dominicales que desgranan los distra�dos
      pastores de la grey puntana.

      Miguel Garc�a, presidente del Colegio de Abogados de Villa Mercedes

      �URTEAGA ES EL PRINCIPAL SOSPECHOSO�

      El presidente del Colegio de Abogados de Villa Mercedes, Miguel Garc�a,
      confirm� hoy que en el asesinato de los ni�os Fernando Mart�nez y Carlos
      Luna, cometido en diciembre de 1989, el principal sospechoso es el entonces
      jefe de Polic�a de San Luis, Ignacio El�as Urteaga.
      Garc�a, que integra el Frepaso, record� que los cad�veres de ambos ni�os
      fueron �encontrados mutilados, con las manos atadas a la espalda y un
      alambre en el cuello�.
      �Pasaron casi diez a�os y la inacci�n y complicidad de la polic�a provincial
      y los groseros vicios en la colecci�n de pruebas y de procedimiento
      consiguieron que la investigaci�n no avance y los asesinos gocen del
      encubrimiento y la impunidad que les ofrece el poder pol�tico, lo que
      involucra al propio gobernador Adolfo Rodr�guez Saa�, primo hermano de
      Urteaga, apodado �El Tuerto�.
      El presidente del colegio mercedino de abogados, explic� que de acuerdo a la
      investigaci�n del abogado Rolando Contreras -qui�n defendi� a miembros de la
      familia Amitrano, injustamente acusados del cr�men, hasta obtener su
      libertad y limpiar su honor �est� acreditada con pruebas suficientes la
      responsabilidad y autor�a material del horrendo doble crimen de Urteaga�,
      qui�n es actualmente el intendente de la villa tur�stica de Potrero de los
      Funes, a 15 kil�metros de la capital provincial.
      �Contreras, de origen y militancia justicialista, sindica como principal
      encubridor al propio gobernador e hizo un pedido de intervenci�n federal a
      la provincia ante el Congreso de la Naci�n�, agreg� Garc�a, apodado �Pira�a�
      por sus colegas del fuero mercedino.
      �Seg�n reiter� el doctor Contreras ante todos los medios que recogieron sus
      denuncias (entre los cu�les no se encuentran, desde ya, los dos diarios de
      San Luis, que pertenecen directa o indirectamente a los Rodr�guez Saa) el ex
      jefe de Polic�a dispar� contra Mart�nez, y a pesar de ellos la jueza (la
      quinta magistrada que tiene la causa, Martha San Mart�n Vallica de Figari)
      no lo llam� a prestar declaraci�n, como tampoco lo hizo con encumbrados
      miembros del poder pol�tico a pesar de las peticiones efectuadas�, dijo
      Garc�a.
      �Esto demuestra por s� mismo que el sistema republicano no funciona en San
      Luis porque el Poder Judicial est� sometido por el Poder Ejecutivo y es
      imposible esperar Justicia�, opin�.
      Seg�n Garc�a, el asesinato de ambos chicos y el encubrimiento de sus
      responsables est� directamente relacionado �al tr�fico de drogas y a las
      conexiones pol�ticas y policiales� con los traficantes.
      �El pr�ximo 15 de Diciembre, cuando se cumpla el d�cimo aniversario del
      horrendo doble crimen, el pueblo de la provincia expresar� su solidaridad
      con todos estos a�os de dolor que pasaron los padres de los chicos y su
      firme reclamo de que la investigaci�n avance, se haga justicia y termine la
      impunidad reinante�, anunci� el presidente del Colegio de Abogados de Villa
      Mercedes, entidad que al igual que el Colegio de Abogados de la ciudad de
      San Luis, el gobierno provincial considera disuelto y, de hecho, �una
      asociaci�n il�cita�.
      �Ser� una ocasi�n inmejorable de dar una fuerte se�al de la vocaci�n
      expresada por la Alianza, de que se termina la impunidad y es de esperar que
      el gobierno del presidente Fernando De la R�a estudie el planteo de una
      intervenci�n federal, que a mi modo de ver es la �nica manera de
      reestablecer las instituciones republicanas�, remat�.
      El presidente del Colegio de Abogados de Villa Mercedes sostuvo que la
      aplicaci�n de �tormentos, y apremios ilegales, cometidos por efectivos
      policiales, con la complacencia y tolerancia de los superiores y jueces� no
      s�lo se registr� en el intento de obtener la �confesi�n� de dos miembros de
      la familia Amitrano.
      �Casos emblem�ticos son los de H�ctor Ferm�n Ortiz, Nelson Madafs, Julio
      Quiroga, Manuel Antonio �Tony� Ortega, Garc�a, Ord��ez y otras numerosas
      denuncias registradas por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
      (APDH), como es el caso de la torturas aplicadas a Segundo Agust�n Morales,
      quien sufriera doble quebradura de tibia y peron� y de mand�bula�, concluy�.

      jjs


      San Luis. Grav�simas revelaciones en torno al asesinato de dos ni�os

      Entrevista con el principal investigador del crimen, Rolando Contreras/1

      �El mayor sospechoso es Urteaga, y est� m�s claro que el agua que el
      principal encubridor es su primo, el gobernador Rodr�guez Saa�

      El abogado Rolando Contreras se meti� de llen� en el caso del asesinato de
      los ni�os Carlos Luna y Fernando Mart�nez, de 10 y 11 a�os, desde que en
      mayo de 1993 se hizo cargo de la defensa del quintero Domingo Amitrano y de
      uno de sus hijos, ambos por entonces presos bajo la falsa acusaci�n de
      haberlos matado.
      A continuaci�n un resumen de la primera parte de su extenso y pormenorizado
      relato de este crimen horrendo, del que pronto se van a cumplir diez a�os de
      absoluta impunidad. Se trata de un extracto de una extensa y emotiva charla
      con los periodistas Juan Salinas y Mauricio Conti. Contreras les explic� a
      ambos informadores con suma claridad por qu� sostiene que el principal
      sospechoso del horrendo crimen es el entonces jefe de la Polic�a de San
      Luis, Ignacio Urteaga, y el principal encubridor su primo, el gobernador
      Adolfo Rodr�guez Saa. Ma�ana se publicar� la parte referida a los supuestos
      m�viles y a las amenazas que Contreras denunci� haber recibido.

      Los cuerpos de ambos ni�os aparecieron pasado el mediod�a del viernes 15 de
      diciembre de 1989 en una zanja de riego del �gido urbano de la ciudad de
      Villa Mercedes, en una zona poco poblada, casi rural. El hallazgo se produjo
      en un terreno adyacente y a unos 200 metros de la casa de la familia
      Amitrano, terreno que �sta arrendaba para cultivar papas. El de Fernandito
      ten�a un enorme agujero a la altura del coraz�n y un alambre alrededor del
      cuello, aunque no parec�a haber muerto por asfixia. En cuanto a Carlos Luna,
      presentaba numerosos golpes, hematomas en los brazos (como si hubiera sido
      sujetado fuertemente), un golpe dado con un objeto macizo -�una culata de
      pistola?- en la nuca y evidentemente hab�a muerto estrangulado con los
      cordones de sus propias zapatillas. Los m�dicos estimaron que ambos decesos
      se hab�an producido durante las primeras horas de ese mismo d�a.
      Muy cerca de ese lugar tambi�n se encuentra la quinta del contador Aldo
      Gonz�lez Funes, donde los jueves por la noche acostumbraban a reunirse para
      comer asado un alto n�mero de funcionarios y amigos del gobierno provincial,
      incluido el propio gobernador, Adolfo Rodr�guez Saa. Aprovechan que los
      viernes a la ma�ana se celebraban reuniones de gabinete aqu� en Villa
      Mercedes, la segunda ciudad de la provincia.
      Al d�a siguiente, s�bado, fue detenido por la Polic�a de Mendoza qui�n es
      hasta ahora uno de los principales sospechosos del crimen, Hugo Daniel Vera
      (a) �El Sapo�. Vera hab�a llevado a los ni�os -supuestamente �a tomar un
      helado�- en un viejo Peugeot verde claro a la medianoche del jueves, es
      decir al iniciarse el viernes.
      Vera es un sujeto de p�simos antecedentes, vinculado al mundo de la
      prostituci�n y las drogas, pero que tambi�n ofici� de �secretario privado�
      de un estrecho allegado a los Rodr�guez Saa, Pedro Efra�n Mansilla Avila,
      cuando �ste era coordinador del Banco de la Provincia de San Luis.
      La detenci�n de Vera no trascendi� a los medios porque, luego de ser
      debidamente identificado en rueda de personas, fue liberado por gesti�n
      personal del jefe de la Polic�a de San Luis, Ignacio Urteaga, qui�n viaj� a
      Mendoza en compa��a de un grupo de oficiales de la Divisi�n Delitos de la
      polic�a puntana.
      Es que Urteaga, junto al subjefe de la repartici�n, comisario general
      Domingo Rosas Rezzano y los jefes de las divisiones Investigaciones y
      Delitos, comisarios Luis Severo Torres y Miguel Angel Lucero, se hicieron
      cargo desde un primer momento de las �investigaciones� de la causa. Hacia
      poco que hab�a aparecida muerta en Catamarca Mar�a Soledad Morales y estaban
      dispuestos a todo para que no pasara los mismo que all�, donde ese crimen
      acabar�a por terminar con el poder de los Saadi. Lo hicieron sin dejar
      constancia de ello en el expediente judicial y ocult�ndole al juez Jos�
      Pe�alosa, �ste y otros muchos procedimientos clandestinos que hicieron a
      continuaci�n.
      Domingo Amitrano y sus hijos Daniel Alfredo, Jorge Omar, Luis Enrique y Juan
      Carlos fueron detenidos el lunes 18 por la polic�a de Villa Mercedes, por
      indicaci�n de Urteaga, primo hermano del gobernador. Al parecer esa noche
      conocido aqu� como �el Ignacio� y tambi�n como �El Tuerto�, hab�a estado en
      la casa de Aldo Gonz�lez Funes.
      Daniel y Jorge Amitrano fueron sometidos a brutales apremios ilegales para
      que se confesaran autores del crimen. El primero fue golpeado salvajemente y
      sometido a simulacros de fusilamiento y luego internado en un hospital donde
      ingres� inconsciente y permaneci� recuper�ndose por espacio de una semana.
      Jorge a�n conserva en su calota una fractura producida por los golpes que le
      dieron con una pistola 9 mm.
      Desde el mismo viernes 15, tal como admiti� a los periodistas Urteaga ese
      mismo d�a, se sab�a que los ni�os asesinados hab�an ascendido a un Peugeot
      verde que los hab�a llevado a un paradero desconocido. As� se lo hab�an
      dicho a los polic�as Nora Isabel Escobar de Arce y su hermano, el menor
      Pablo �El Tenaza� Escobar, qui�n hab�a sido invitado a subir al auto en el
      que ya se encontraban Carlos Luna y Fernando Mart�nez. Tenazas describi� al
      hombre que lo invit� a tomar un helado junto a sus infortunados compa�eros
      de juegos. Por cierto, dijo que �stos se encontraban dentro del auto sin que
      parecieran amenazados u obligados a ello, de lo que se deduce que lo
      conoc�an. La hermana del Tenazas no le dej� ir, con lo cual probablemente le
      haya salvado la vida.
      La �ltima persona que dijo haber visto a los dos chicos en el Peugeot verde
      es Felipe Villegas. Dice que los vio en compa��a de cuatro adultos, a dos de
      los cu�les reconoci� como Victor y Mario Funes, en la calle San Juan, a
      metros de la esquina con Chile, cerca de un horno de ladrillos.
      Villegas dijo que dialog� brevemente con los hermanos Funes, que le dijeron
      que se fuera de all�, y que cuando se iba escuch� angustiados gritos de los
      chicos, pero que no se atrevi� a regresar por temor a que lo mataran. Es de
      hacer notar que la finca del contador Gonz�lez Funes est� muy cerca de all�.
      Y que seg�n dijo haber podido averiguar uno de los testigos, Aldo Luis
      Parisi (se refiere a un camionero que estaba esa noche junto a su hijo,
      tambi�n camionero, en la casa de los Amitrano, y al que haber salido de
      testigo de la inocencia de sus anfitriones le vali� ser imputado como
      part�cipe secundario y encarcelado, hasta ser, como aquellos, sobrese�do
      definitivamente. N. De la R.) esa noche, en la casa de este empresario, se
      realizaba una fiesta privada. Parisi dice haber averiguado que fue �una
      org�a de droga, sexo y alcohol� muy concurrida, lo que quiz� suene excesivo,
      pero lo que parece fuera de duda es que efectivamente hubo all� una nutrida
      reuni�n social a la que asistieron funcionarios y amigos del Gobernador, y
      en la que particip�, al menos hasta la medianoche, Urteaga.
      La cosa es que jam�s se investig� quienes participaron de esta reuni�n. Y
      que aunque de movida la investigaci�n se enfil� hacia los ocupantes del
      Peugeot verde, que -despu�s se iba a poder determinar- pertenec�a a Miguel
      Angel Ju�rez, un �ntimo del Sapo Vera, que tambi�n tiene sobrados
      antecedentes policiales y que tras haber sido procesado e ins�litamente
      sobrese�do, actualmente est� preso por haber asesinado a su mujer, seg�n
      dicen, porque �sta lo amenaz� con contarle a los periodistas que �l le hab�a
      confesado detalladamente su participaci�n en los hechos que culminaron con
      la muerte de los dos pibes. Yo creo que fueron Vera y Ju�rez quienes
      pusieron a los chicos frente a Urteaga, y que fue �ste, o uno de sus
      lugartenientes, qui�n mat� a Fernando Mart�nez de un disparo en el coraz�n,
      lo que explica el enorme agujero que le hicieron en el pecho y tambi�n la
      posterior desaparici�n del coraz�n. Parisi denunci� incluso que Ju�rez le
      admiti� en una oportunidad en que se lo cruz� en un policl�nico que fue �l
      qui�n arroj� los cad�veres a la zanja.
      Adem�s, esta hip�tesis es la �nica que puede explicar por qu� se dej� de
      lado esta �nica, firme pista, la del Peugeot verde, y sin que hubiera la m�s
      m�nima prueba todo se concentr� en los Amitrano, personas que se desloman
      trabajando, gente de bien que ha adoptado ni�os, que ama a los animales, que
      cualquiera puede darse cuenta a poco de hablar con ellos que jam�s, no digo
      que matar�an, sino que ni siquiera maltratar�an a un ni�o. Se los eligi� de
      chivos emisarios y se les arruin� la vida en un intento desesperado de tapar
      una verdad horrible, inconfesable.
      Villegas y Parisi fueron amenazados para que se callaran la boca y el
      calvario de los Amitrano se fue acentuando durante 1990 a medida que el
      diario de la familia Rodr�guez Saa (�El Diario� de San Luis, hoy �La
      Rep�blica�) insinuaba mal�volamente que ellos hab�an asesinado a los chicos
      porque los hab�an sorprendido robando fruta.
      Esta presi�n fue en aumento. Ya hab�a un nuevo juez de la causa, el doctor
      Nils Luj�n Mejia, y como no se doblegaba a ellas, fue el propio gobernador,
      al participar en uno de los almuerzos de Mirtha Legrand, en abril de 1991,
      qui�n le orden� ins�litamente que procesara y detuviera a los Amitrano. Fue
      algo in�dito. En el almuerzo estaba participando un fiscal, Juan Mart�n
      Romero Victorica, que le advirti� a Rodr�guez Saa que eso vulneraba la
      divisi�n de poderes; que no pod�a dar �rdenes a un juez. Pero Rodr�guez Saa
      dijo que era abogado y que sab�a lo que hac�a. A�n m�s: dijo que �con toda
      la responsabilidad que ello implicaba� le ped�a al juez Luj�n Mej�a que
      llamara a indagatoria a los Amitrano. A pesar de todo, el juez se neg� a
      hacer lo que no ten�a ning�n motivo para hacer, pero poco despu�s fue
      apartado de la causa. Es por esto, por esta clar�sima vulneraci�n de la
      independencia de los poderes, entre otras muchas cosas, que me resulta m�s
      claro que el agua que el principal encubridor de los verdaderos asesinos es
      el propio
      Gobernador.




      CASO LUNA-MARTINEZ. Grav�simas revelaciones en torno al asesinato de dos
      ni�os/2


      �Urteaga y otros polic�as mataron a los chicos por un asunto de coca�na�

      As� lo afirman el camionero Aldo Parisi y el abogado Rolando Contreras,
      principal investigador del crimen.

      Por Juan Salinas (enviado especial)

      Los ni�os Fernando Mart�nez y Carlos Luna fueron asesinados por el entonces
      jefe de la polic�a de San Luis, Ignacio Urteaga -qui�n habr�a estado
      acompa�ado por otros altos jefes policiales- luego de ser falsamente
      acusados ante ellos por dos hampones mercedinos de haber robado dos kilos de
      coca�na, denunci� en febrero pasado el camionero Aldo Parisi y ratific�
      ahora, en di�logo con los periodistas Juan salinas y Mauricio Monti el
      abogado Rolando Contreras, entrevista de la que se ofreci� ayer su primera
      parte.

      La calurosa noche del cr�men, la del jueves 14 de diciembre de 1989, el
      camionero Aldo Parisi se encontraba en la casa de la familia Amitrano, a
      unos doscientos metros de donde habr�an de encontrarse, pasado el mediod�a,
      los cuerpos de ambos ni�os. Parisi hab�a acudido a la casa de estos
      quinteros junto a su hijo, tambi�n camionero, a pesar en su balanza el
      cami�n con acoplado que acababa de cargar de trigo, est� acreditado en la
      causa. Los Parisi no estaban solos con los Amitrano: tambi�n estaba all� un
      oficial de la Fuerza A�rea. Haber salido de testigo de la inocencia de sus
      anfitriones hizo que los Parisi corrieran la misma suerte: ambos pasaron,
      como Domingo Amitrano y uno de sus hijos �que perdi� un ojo a causa de los
      golpes recibidos- m�s de dos a�os en la c�rcel, despu�s de que haber sido
      detenido con ellos �en su caso, acusados de part�cipes secundarios- lo que
      sucedi� tiempo despu�s de que el gobernador Adolfo Rodr�guez Saa, en una
      actitud ins�lita, pidiera sus capturas p�blicamente, mientras participaba
      en un almuerzo televisivo de Mirtha Legrand.
      Tras haber sido puestos en libertad, y luego de esperar otros dos a�os y
      pico hasta ser sobrese�dos definitivamente por la justicia, y mientras su
      hijo retomaba el trabajo, Aldo Parisi afront� la enfermedad de su mujer, que
      falleci� a causa de un c�ncer galopante que �l atribuye a la tristeza con
      que debi� ver como su marido y su hijo sufr�an p�blico vilipendio y eran
      encarcelados.
      Por fin, en febrero �ltimo, Aldo Parisi �sali� a la cancha� y denunci� a
      Urteaga como asesino material de los chicos, y al gobernador Adolfo
      Rodr�guez Saa como principal encubridor, en el curso de una emotiva
      entrevista que le hizo el periodista Alejandro Bustos en su programa �Sin
      pelos en la lengua� que se emite por la radioemisora LV-15, de Villa
      Mercedes.
      Las graves denuncias de Parisi fueron completamente ignoradas por los medios
      gr�ficos de la provincia de San Luis, pertenecientes, cooptados, obsecuentes
      o temerosos de la familia gobernante.
      En aquella entrevista, perceptiblemente emocionado y por momentos
      balbuceando con voz gastada, Parisi dijo que aquella noche aciaga se celebr�
      una fiesta en una quinta aleda�a a la de los Amitrano, perteneciente al
      contador Aldo Gonz�lez Funes. A esa bulliciosa, a la que defini� como �una
      org�a de drogas y de alcohol, desenfrenada� asist�an, dijo, altos
      funcionarios del gobierno provincial (que al d�a siguiente, el viernes,
      deb�a celebrar una reuni�n de gabinete en Villa Mercedes bajo la presidencia
      del Gobernador). Agreg� que en esa fiesta asisti� �entre otras muchas
      personas- Urteaga, tambi�n conocido como �El Tuerto�, primo hermano del
      Gobernador, qui�n lo hab�a designado jefe de la polic�a provincial.
      Seg�n su desordenado relato, Urteaga se habr�a encontrado all� (en la quinta
      de Gonz�lez Funes o en sus adyacencias) con dos conocidos hampones, Hugo
      Daniel Vera (a) �El Sapo� y Miguel Angel Ju�rez, quienes habr�an llegado al
      lugar con los dos infortunados menores.
      Urteaga �dijo en resumen Parisi- le habr�a confiado a Vera dos kilos de
      coca�na, que �ste habr�a vendido en beneficio propio, alegando ante el jefe
      policial que se las hab�an robado: que su casa hab�a sido desvalijada. Ante
      ello, Urteaga lo habr�a conminado a devolverle la droga, pag�rsela, o en su
      defecto atrapar a los cacos y llevarlos a su presencia. Puesto ante tal
      disyuntiva (y tal como se narr� ayer en estas p�ginas), Vera y su c�mplice,
      Ju�rez, habr�an tentado a algunos menores que jugaban al f�tbol en una
      canchita de la urbanizaci�n �960 viviendas� con ir a tomar un helado, y as�
      habr�an logrado que Luna y Mart�nez subieran al desvencijado Peugeot color
      verde desle�do de Ju�rez cerca de la medianoche, mientras otros menores, por
      ejemplo Pablo Escobar, apodado �El Tenazas� (cuyas posteriores declaraciones
      ser�an objeto de descaradas manipulaciones) desist�an del convite.
      El plan de El Sapo Vera y de Ju�rez -afirm� Parisi en su di�logo con Bustos-
      era que los ni�os se hicieran cargo ante Urteaga de haber cometido la
      travesura de haber entrado a la casa del primero, y que le dijeran que en
      esa ocasi�n hab�an encontrado un paquete �como de dos kilos de harina� y
      que, no sabiendo qu� hacer con �l, lo hab�an �arrojado al r�o�. No contaban,
      al parecer, con que Urteaga (una persona de sobrados antecedentes matoniles
      y pendencieros, seg�n quienes lo conocen desde que era peque�o) estaba
      borracho, y que tras escuchar el relato, habr�a desenfundado su pistola 9
      mil�metros y matado de un disparo en el pecho a Fernando Mart�nez, de 11
      a�os, el mayor de ambos ni�os.
      Siempre seg�n Parisi, en un relato que complet� d�as pasados el abogado
      Rolando Contreras �que denunci� judicialmente a Urteaga como asesino
      material y al Gobernador como principal encubridor- el jefe policial
      desisti� de hacer lo propio con Carlitos Luna por temor a que el estampido
      hubiera sido escuchado. Lo cierto es que Luna huy� despavorido, y sus
      asesinos debieron alcanzarlo, golpearlo y desvanecerlo de un golpe en la
      nuca antes de estrangularlo con los cordones de sus propias zapatillas.
      �Siempre se trat� de ocultar el motivo por el cual fueron asesinados los
      ni�os, a�n cuando era un secreto a voces. Por ello, y por orden del
      Gobierno, se procur� obcecadamente desde un primer momento imputar a
      personas de bajo o nulo nivel cultural y/o sin los recursos econ�micos
      necesarios para poder afrontar una defensa acorde a la gravedad de esas
      acusaciones�, reflexion� Contreras, el abogado que consigui� el
      sobreseimiento definitivo de los Amitrano y se hizo cargo luego de sus
      reclamos y de los de Parisi, tras ratificar el relato de aqu�l que, dijo,
      coincide en lo sustancial con el resultado de sus investigaciones.
      En aquella tremenda denuncia, Parisi hizo referencia a las heridas
      post-mortem que presentaba el cuerpo de Fernando Mart�nez (un gran agujero
      de bordes regulares sobre el coraz�n, a trav�s del cual se ve�a esta
      v�scera) y se burl� de los m�dicos forenses, que alegaron que probablemente
      hubiera sido hecha por perros. �Esos perros ten�an los dientes tan filosos
      que parec�an un bistur�. El perro donde agarra, arranca y deshace todo.
      Ustedes (por los m�dicos de la polic�a y el foro) tambi�n van a tener que
      rendir cuentas", bram� con amargo sarcasmo el camionero, que plante� que el
      ominoso buraco tuvo la finalidad de disimular el disparo mortal y de
      procurarse el proyectil homicida (prop�sito que no habr�an logrado, puesto
      que el coraz�n desaparecer�a posteriormente de la morgue judicial) pues el
      cuerpo de Fernando Mart�nez no presentaba orificios de salida. ��Qu�
      punter�a que tuvieron esos perros!�, ironiz� Parisi.
      Contreras coincide con el camionero. �Las especiales caracter�sticas de las
      lesiones inferidas al cuerpo, como as� tambi�n el m�todo usado para causarle
      a Luna la muerte por estrangulamiento; el hecho que se desnudara a ambos
      para matarlos y no dejar manchas de sangre en la ropa y que luego se los
      volviera a vestir parcialmente; que se haya arrastrado a uno de los chicos;
      que los asesinos dejaran en distintos lugares parte de la ropa y del calzado
      de los ni�os y que sus cad�veres fueran arrojados en un sitio donde pudieran
      ser f�cilmente descubiertos, as� como que al de Mart�nez le pusieran un
      alambre del tipo �San Mart�n� en forma de lazo para simular un
      estrangulamiento, absolutamente todo pone de manifiesto la existencia de un
      plan elaborado por profesionales del crimen�.
      Se trat�, afirma, de �gente que actu� con la suficiente frialdad como para
      asesinar a criaturas y seguidamente ejecutar los pasos necesarios para
      confundir y desviar la investigaci�n, en busca de impedir que se conociera
      el verdadero motivo de las muertes y de hacer recaer las sospechas sobre
      terceros�.
      Desde un primer momento, la investigaci�n policial conducida por Urteaga,
      record�, procur� hacer creer que a los chichos los hab�an matado los
      Amitrano luego de sorprenderlos robando frutas en su quinta. El abogado cita
      a uno de los testigos, el el m�dico forense Vicente Ernesto Moreno Recalde.
      �Pienso que estos ni�os han sido sabedores de algo que los sindic� como
      muertos, en la medicina forense se va de los m�s f�cil a lo m�s dif�cil,
      pero por robar un diario o robar frutas, menos se mata a un ni�o, quiere
      decir que la consecuencia que es el homicidio para estos ni�os tiene que ser
      algo muy grande�, declar� el forense.
      Contin�a el abogado: �Hasta el propio instructor del per saltum -seg�n los
      expertos, una aberraci�n jur�dica en causas penales- Luis Argentino Escudero
      Gauna, declar� que (lee) �es probable que hayan conocido algo muy gordo,
      porque a los ni�os no se los mata por haber robado frutas�. Y a�ade que
      Escudero Gauna (para Parisi uno de los que �armaron� la causa y precipitaron
      su desgracia) reconoci� �categ�ricamente�, enfatiza Contreras, que (vuelve a
      leer) �Hay que ir un poco m�s all�, porque las personalidades psicop�ticas
      de los homicidas para sacrificarlos es una, porque la teor�a de los
      homicidios de ri�a ac� no va, esa teor�as no sirve. Ac� hay dos ni�os que
      saben algo de contrabando de droga o han visto un homicidio o algo como ser
      una violaci�n y entonces deciden liquidarlos, pero �en qu� forma! (Deciden)
      llevarlos a un lugar y estrangularlos, no es pegarles una paliza para que
      tengan miedo, es llevarlos a matarlos�.
      El abogado destaca que esta apreciaci�n del instructor coincide con la de
      Moreno Recalde, que declar� que cre�a razonadamente que �estos ni�os han
      sido sabedores de algo que los sindic� como muertos� y que ello era as�
      porque �en la medicina forense se va de los m�s f�cil a lo m�s dif�cil, pero
      por robar un diario o robar frutas, no se mata a un ni�o� lo que indica, a
      su entender, �que la consecuencia que es el homicidio para estos ni�os tiene
      que ser algo muy grande�.
      Algo muy grande. De otro modo, no encontrar�an explicaci�n las vastas
      maniobras de encubrimiento que se efectuaron, comparables a las realizadas
      para ocultar las circuinstancias en que hab�a sido muerta en Catamarca
      escasos meses antes Mar�a Soledad Morales, de que qui�n Fernando Mart�nez y
      Carlos Luna fueron los hermanos peque�os en el infortunio.

      Parisi: �Rodr�guez Saa es un cag�n, un cobarde� (recuadro 1)

      En su di�logo con el periodista Alejandro Bustos, Aldo Parisi acus� a �El
      Tuerto� Urteaga del asesinato de los dos chicos (y precis� que, al menos a
      Fernando Mart�nez, lo habr�a matado por mano propia) y al gobernador
      Rodr�guez Saa de haber ejecutado a continuaci�n un implacable encubrimiento
      de los hechos.
      �Es un cag�n, un cobarde�, explot� tras narrar que le hab�a pedido hac�a
      meses una audiencia para hablar �de hombre a hombre� y que �el pedido de
      audiencia est�(ba) sobre la mesa del se�or (del gobernador)�, pero que �ste
      rehu�a conced�rsela.
      �Destrozaron mi vida, mi capital, mi familia, mis sentimientos. Me hizo
      pedazos y no me quiere escuchar. �Sabe por qu� no me escucha? Porque est�
      sucio, el hombre. Es un cobarde, es un cag�n. Ya se lo he dicho y se lo
      volver� a decir en la cancha
      que quiera. Al se�or Gobernador...", dijo de movida Parisi con voz quebrada.
      "�Usted hace referencia al doctor Rodr�guez Saa?", le pregunt� Bustos.
      "Al doctor Rodr�guez Saa, se�or�, asinti� Parisi. �El es el culpable que le
      puso un manto fr�o a todo, el encubridor de todo. El fue qui�n en un
      programa de la se�ora Mirtha Legrand, por la televisi�n nacional, nos acus�.
      Estaba el fiscal (Juan Mart�n) Romero Victorica, que le dijo que era muy
      graves sus acusaciones. Que era muy grave que le insinuara a juez (Nils)
      Luj�n Mej�a que nos metiera presos�, record�.
      "Me corto las alas. A ra�z de esto a mi se�ora le agarr� la depresi�n, una
      anemia fulminante, c�ncer al h�gado, c�ncer al pulm�n, y as� la perd�. No
      hay plata que me la pague, se�or. Por eso le digo: 'Se�or gobernador: b�jese
      del caballo y vamos a
      hablar'. Pero �l no me quiere atender. Porque est� sucio. Yo pido que me
      reponga todo el da�o que me hizo", solloz�.
      Seg�n afirm� Parisi entonces, Vera y Ju�rez llevaron a los infortunados
      chicos
      ante Urteaga a la misma quinta de Aldo Gonz�lez Funes. Seg�n precis� su
      abogado, Rolando Contreras -como ayer se describi�- a un lugar cercano, con
      toda probabilidad un horno de ladrillos.
      En cualquier caso, Parisi dijo en febrero pasado que el disparo con que
      Urteaga habr�a matado a Fernando Mart�nez debi� escucharse necesariamente
      entre quienes estaban en la quinta de Gonz�lez Funes. Sin confirmarlo ni
      negarlo, Contreras, que investig� obsesivamente lo sucedido esa noche
      aciaga, destac� que la zona suele ser refugio de parejas ah�tas de
      privacidad, y que cuenta con el testimonio de una mujer que estaba haciendo
      �trampa�, de arrumacos con un polic�a mercedino dentro de un auto
      estacionado. La pareja debi� retirarse del lugar luego de que el polic�a
      mercedino observara movimientos extra�os, se apease y fuera conminado a
      retirarse de all� �por altos jefes policiales de la jefatura�, es decir de
      la ciudad de San Luis.
      Parisi le dijo a Bustos y a los oyentes de LV-15 que no cre�a que los
      participantes en la fiesta que se celebraba en lo de Gonz�lez Funes (de los
      que dio una larga lista de nombres, todos ellos funcionarios, pol�ticos e
      incluso altos miembros del clero) hubieran participado del crimen, pero s�
      que �que algunos miraron, vieron y callaron".
      �Tengo la conciencia tranquila. Le pido al pueblo de Villa Mercedes que
      salga a la calle, que a esta gente hay que ventilarla. Y a los padres de
      los chicos: que no se
      queden quietos. En (la ciudad) de San Luis, todo el pueblo me defendi�. Y �l
      (por el gobernador) es tan cobarde que me mand� la polic�a. Sali� la gente a
      defenderme y no me dej� solo. Por eso les diga: �Hay que hacer fuerza,
      muchachos!�, se despidi�.

      El silencio del principal acusado (Recuadro 2)

      Ignacio Urteaga, hoy intendente de la villa tur�stica de Potrero de los
      Funes, era en 1989 jefe de la Polic�a de San Luis, designado por su primo
      hermano, el gobernador Adolfo Rodr�guez. Fue a fines de ese a�o,
      concretamente en las primeras horas del
      caluroso viernes 15 de diciembre de 1989 cuando, seg�n la acusaci�n
      formulada por el abogado Rolando Contreras y el camionero Aldo Parisi,
      asesin� y/o orden� asesinar en Villa Mercedes a los ni�os Fernando Mart�nez,
      de 11 a�os, y Carlos Luna, de 10.
      Distintos testimonios recabados en las ciudades de San Luis y Villa Mercedes
      se refieren a una red de �protecci�n� de whisker�as y prost�bulos que
      habr�an establecido Urteaga y otros altos oficiales de la polic�a puntana.
      Lugares a los que habr�an provisto de coca�na a trav�s de El Sapo Vera (en
      Villa Mercedes) y otros hampones.
      El periodista Mauricio Conti, corresponsal de este diario, hace varios d�as
      que procura lograr, sin conseguirlo, un descargo por parte del acusado.
      Contreras no s�lo acusa a Urteaga por este horrendo cr�men: tambi�n pidi� la
      detenci�n y sometimiento a indagatoria de los comisarios Domingo Rosas
      Rezzano, Luis Severo Torres, Luis Biaggio y Miguel Angel Lucero, y los
      subcomisarios Enrique Ver�n, Julio C�sar Ochoa (qui�n encabez� los
      �interrogatorios� a los Amitrano y los Parisi), Jos� Prudencio Garciarena,
      Duberli Alturria; del m�dico policial, Ram�n H�cor Darnay y del forense,
      Carlos Scavarda, adem�s de qui�n califica de �el sospechoso de siempre�,
      Hugo Daniel �El Sapo� Vera.

      �Ju�rez me dijo que fue �l qui�n tir� los chicos a la zanja� (Recuadro 3)

      Quiz� la denuncia m�s puntual que hizo Parisi se refiera a Miguel Angel
      Ju�rez. Dijo que Ju�rez, por entonces -y tambi�n ahora- preso por haber
      asesinado a su esposa -una maestra de la que los mercedinos guardan muy buen
      recuerdo- le admiti� que �l mismo fue qui�n arroj� los cad�veres de los
      ni�os a la zanja en la los encontr� un adolescente pasado el mediod�a.
      �El se�or Miguel Ju�rez, que est� preso ahora, me dijo que �l hab�a tirado a
      los chicos. Y la se�ora, cuando ven�an de un baile, a los dos o tres meses,
      le dijo
      �Vos mataste a los chicos, vos tiraste a los chicos�. Entonces la mat��,
      afirm�.
      �Ju�rez es el se�or que fue acusado a su esposa, una maestra del barrio de
      Las Acacias, el mismo del que se dijo que la hab�a dejado morir? �Y usted
      dice que esa noche le estar�a reprochando haber estado involucrado en el
      crimen de los chicos�?, lo interrumpi� Bustos.
      �El fue el que los tir�. El mismo me lo dijo personalmente en el
      policl�nico. Una mana�a que estaba en el policl�nico. Yo le pregunt� qui�n
      era, porque no lo conoc�a. Y me dijo �C�mo no me conoc�s? Y entonces me dijo
      yo hice esto, esto y esto. Y yo entonces le dije: ��Por qu� no lo vas a
      decir al expediente?�. Porque el expediente dice una cosa y la calle dice
      otra�, confirm� Parisi.
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